TREINTA DIAS

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Declaración: Ranma ½ y todos sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi. Los he tomado prestados para crear una historia de mi propia autoría, sin fines de lucro.

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Capitulo XII Nerima, Notting Hill y Ella. Día quince.

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Nerima doce del medio día

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Ranma estaba oculto en una de las bodegas en las que guardaban todos los artículos para su clase de deportes. Se había recostado sobre unos sacos viejos utilizados para entrenar box, y, además, se había asegurado de que nadie lo hubiese seguido hasta el lugar, siendo honestos, había tenido una mala noche, constantes pesadillas lo estuvieron torturando, evitándole el tan ansiado descanso. En ellas veía, de diferentes maneras y con distintas situaciones, que Akane era alejada de él para siempre. Ya sea porque había sido raptada, asesinada, o que ella misma terminaba el compromiso, debido a que se había enamorado de alguien más, el resultado siempre era el mismo: él la perdía, para siempre, sin posibilidad alguna de que volviera a su lado. Continuamente estuvo despertando, angustiado, bañado en sudor y con un ataque de pánico. Por tal motivo, tan pronto sonó la campana anunciando el inicio del receso, el joven decidió escabullirse de todos para tomarse una merecida siesta, si no volvía a clases después del receso, poco le importaba, él sólo quería descansar un poco y que sus pesadillas le dieran una tregua.

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Londres cuatro de la mañana:

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La habitación, tenuemente iluminada con una luz que le daba un ligero color ambarino al lugar, estaba en total calma. Las puertas del balcón estaban abiertas, dejando entrar una suave brisa veraniega, la cual, en esa temporada, sentaba bastante bien, refrescando a sus moradores, quienes se encontraban inmersos en un estado de delirio tal, que, sin intención de ser ingratos con el generoso céfiro, no prestaron mayor atención a las suaves caricias que les otorgaba el vientecillo en ese instante.

El inicio de todo aquel acontecimiento no estaba del todo claro… La joven peliazul soltó un par de bofetadas, derivadas de las mordaces palabras que había recibido por parte del joven azabache, quien, dicho sea de paso, en esta ocasión se había "lucido" con sus insultos, los cuales fueron el fruto de sus celos sin control, debidos a los cumplidos que la joven recibió por el atuendo que llevaba puesto. Y es que, cabe señalar, que, a ojos del azabache, Akane tenía la culpa de todo.

Primero: quién le mandaba haber desarrollado ese cuerpo curvilíneo y perfecto, parecía una hija de Afrodita, y todos los hombres lo comenzaban a notar, si de por sí ya le era difícil mantener lejos de ella a todos los tipejos que la acosaban cuando tenía los pechos planos, pues ahora que estaba hecha toda una mujer, la situación se había salido de control por completo. Segundo: ¡¿Por qué diantres se había puesto ese vestido?! Estaba de acuerdo en que se le veía espectacular, era totalmente su estilo, un vestido de tela vaporosa que le otorgaba al faldón una caída perfecta, el cual se ajustaba perfectamente a sus caderas, le llegaba unos cuatro dedos arriba de la rodilla, sin mangas y con un pequeño escote en "V" que revelaba el inicio de su busto de una manera discreta pero que rayaba en lo sensual, e incitaba a querer ver más allá, mucho más, y para rematar era de un bonito color verde, el cual contrastaba perfecto con su nívea piel. Y tercero: ¡¿Por qué siempre tiene que ser tan dulce y tan gentil con todo el condenado y maldito mundo?! Y es que, a los ojos de Ranma, Akane era tan tonta y tan ingenua, que no se daba cuenta que, con su forma de ser, sólo incitaba a los hombres provocando que quisieran algo más con ella, ¡algo más! Y ahí va la chica a hacer un "encargo" se mete por esa calle solitaria, renegando de que su prometido decidió acompañarla, y encima de todo le agradece el "cumplido" al idiota del dependiente de la estúpida tienda a la que fueron, quien con el mayor cinismo del mundo, y en su cara, ¡EN SU CARA!, se atrevió a decirle lo hermosa que lucía con su vestido… "Gracias por el cumplido", dijo ella, y el malnacido despacha frutas, no conforme con su atrevimiento, encima de todo se atrevió a invitarla a salir, sin importarle que él estuviera ahí parado ¡junto a ella!, y Akane sólo le sonrió y muy tranquilamente le dijo "no gracias", sólo eso, ¡SÓLO ESO! el azabache esperaba que de menos lo hubiera mandado a volar, como hacía con él, pero ¡NO! La muy tonta, le había dado las gracias. Eso fue el acabose, Ranma, sin un atisbo de misericordia, le propinó tremendo puñetazo en la cara al dependiente, no sin antes dejarle en claro que la chica en cuestión era su prometida, y que se mantuviera lejos de ella si no quería sufrir una muerte lenta y dolorosa. Akane, apenada por la situación, se retiró del lugar ofreciendo un sinfín de disculpas, eso empeoró el estado de furia de Ranma y fue así que, al llegar a su hogar, se desató la inevitable pelea.

Todo pasó tan rápido, que ni ellos mismos lo podrían explicar, estaban sumamente exaltados por la pelea, primero un insulto, luego otro, después la contestación, luego una bofetada, después otro insulto, de nuevo otra bofetada y de un momento a otro se encontraban en la habitación del joven azabache, devorándose mutuamente, sumidos en un estado de frenesí al cual nunca imaginaron llegar. Sus ropas estaban desperdigadas por toda la habitación, la luna llena era testigo de aquel desborde de pasión que se estaba viviendo en aquella vieja habitación.

Akane estaba recostada sobre su espalda, Ranma sobre ella deleitándose con el roce de sus pieles desnudas, las cuales transpiraban sin cesar, el joven azabache devoraba el cuello de su prometida, quien sin ningún decoro lanzaba al aire sonoros gemidos cargados de placer, y eso resultaba un incentivo que invitaba al chico a continuar con mayor ahínco, con lo suyo. Las manos del joven, grandes y ásperas recorrían la suave y perfecta piel de su prometida, quien, por su parte, se deleitaba acariciando la fuerte espalda de su prometido.

—¡Más! — decía Akane con una voz ronca, cargada de deseo. Entonces Ranma sonrió para sus adentros y decidió darle lo que ella pedía, decidió darle más. La ropa de Akane, ahora resultaba totalmente innecesaria, si ella estuviera así desnuda y dispuesta para él, todo el tiempo, sería sencillamente perfecto. Ante aquellas caricias propinadas por el azabache, Akane reaccionó como nunca antes lo había hecho, mostrándose completamente receptiva a su tacto, revelando una faceta de la peliazul nunca antes vista, desconocida incluso hasta para ella misma.

—¡Ah! ¡Ranma! —Y el azabache dejó escapar un gruñido que dio a entender que le agradaba sobremanera que ella reaccionara de tal forma. Nunca imaginó que en el momento en que tocara a Akane, él se volvería un adicto a su piel, a su olor, a sus besos… adicto a ella.

Ninguno de los dos había experimentado semejantes sensaciones antes, y estaban seguros de que sólo estando el uno con el otro, podrían experimentar aquello. Los minutos avanzaban y ellos continuaban inmersos en esa danza perfectamente conocida por los amantes.

—¡Más fuerte!

—¡Hermosa!

—¡Más profundo!

—¡Deliciosa!

—¡Más!

—¡Sí!

—¡Más!

—¡No pares!

—¡Más!

Y entonces, cuando ambos sabían que la cúspide se encontraba cerca, que estaban a punto de llegar al clímax… todo se oscureció…

Y fue entonces, que una Akane, bañada en sudor, con el corazón latiendo a mil por minuto, la respiración entrecortada y acelerada y la boca seca, se levantó de súbito de la cama en la que dormía. Puso una mano sobre su pecho tratando de sosegarse y con el dorso de su otra mano secó el sudor de su frente. Parpadeó un par de veces para ubicar en donde se encontraba, hasta que los engranes en su cerebro encajaron y le ayudaron a recordar que ella estaba en el cuarto de un hotel en Londres, a miles de kilómetros de Nerima y también de él. Respiró profunda y lentamente por última vez y se puso de pie, se metió en el baño, y decidió darse una ducha rápida, necesitaba algo que la sacara de ese estado de calor y excitación en el que se encontraba debido a ese sueño. Nunca en su vida, había soñado algo así, y mucho menos con Ranma. Ahora sí era oficial, ella, era una pervertida sin remedio alguno.

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Nerima doce del mediodía.

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Ranma rápidamente cayó preso del cansancio, lo que no se imaginó fue que no conseguiría el descanso ansiado, pues en ese preciso instante tuvo un sueño con Akane, pero muy distinto a los que ya había tenido antes, este sueño se sintió tan condenadamente real, que él juraba que su espíritu y el de ella se habían encontrado en algún sitio. Esta vez todo fue tan distinto que podría asegurar que, si en ese momento él hiciera el amor con Akane, todo se sentiría exactamente igual que en su sueño.

Y ahí estaba, cual puberto cargado de hormonas, disfrutando del maravilloso encuentro que estaba teniendo con su prometida, cuando de repente, un ruido proveniente del exterior de la bodega lo asustó de tal forma que terminó por caerse de su cama improvisada y se despertó de golpe, y justo en el mejor momento. Ranma maldijo una y mil veces al que osó despertarlo de esa manera; pero pronto se dio cuenta de que su cuerpo había reaccionado ante el sueño en el que se encontraba inmerso, y eso lo ponía en un estado embarazoso, por lo que tratando de encontrar una rápida solución a su "erecto problema" y, ante la inminente entrada de sus compañeros de clase en busca de artículos para su clase de deportes, decidió usar lo que creyó más a su alcance para solucionar su problema. Tomó una cubeta con la que cubrió su vergonzoso estado, y sigilosamente salió por la puerta trasera, asegurándose de que no hubiera nadie por los alrededores, corrió hasta la llave de agua más cercana y se dio un baño con agua fría, adquiriendo así su forma femenina y a la vez sintiendo un alivio porque de esa manera nadie se daría cuenta de su previo estado de excitación. Sin nada más por hacer, decidió acudir a su clase de deportes, sin imaginarse siquiera que, en otra parte del mundo, su prometida se encontraba igual de perturbada que él, pues de nuevo, se habían encontrado en sueños.

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A esa misma hora, pero dentro de la biblioteca de la universidad, Nabiki se encontraba inmersa en una investigación, la cual le daría la pauta a seguir respecto a su plan; por un lado, su pequeña hermana había sido aceptada en la universidad de Tokio, y, por otro lado, le habían ofrecido esa beca para Oxford, lo que podía poner todo a favor de la castaña, si jugaba bien sus cartas. Su mesa de trabajo se encontraba ocupada por varios libros, algunos de historia universal, historia de Reino Unido, libros de geografía, algunas normas universitarias y algunos libros de normas y reglamentos de torneos de artes marciales interuniversitarios e internacionales. Debía seguir lo que su instinto le dictaba, ya que nunca se había equivocado antes, y esta vez, estaba convencida de que no sería la excepción. Leía con mucho interés los lineamientos para obtener la afamada beca Rhodes, de verdad se dio cuenta de que su hermana Akane era bastante afortunada, cuando de pronto uno de sus compañeros la sacó de su estado de concentración.

—Tendo, te he estado buscando por todos lados… —dijo un joven, al tiempo que se acercaba a la chica castaña un tanto agitado. Nabiki bufó fastidiada al escucharlo, pero no se dignó siquiera a mirarlo.

—Kobayashi… ¿qué quieres? ¿qué no ves que estoy ocupada? —La voz de Nabiki sonó fría, sin un atisbo de interés por lo que fuera que su compañero quisiera comentarle. Esa reacción sólo enojó más al joven, quien pensó para sus adentros que su compañera siempre se daba aires de grandeza. De muy mala manera le tiró sobre la mesa un sobre rotulado con su nombre.

—Pues yo también estoy bastante ocupado con lo mío… Y diles a tus amiguitas que yo ¡No soy tu mensajero! —le replicó encolerizado y se retiró del lugar.

Nabiki observó el sobre que le dejó su compañero, estaba dirigido a ella, sacó el mensaje y lo leyó con poco interés, cabe mencionar; sin embargo, al terminar su lectura, una sonrisa victoriosa se reflejó en su rostro "Con que ahora admites que necesitas de mi ayuda… bien, esto será bastante lucrativo para mí".

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Londres nueve de la mañana

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Los estudiantes estaban congregados a las afueras del hotel, esperando por su transporte escolar. Uno de los profesores charlaba con el guía, mientras afinaban detalles respecto a la visita que realizarían ese día. Akane estaba revisando en los escritos de su libro respecto al lugar en cuestión: "The National Gallery"

—¡Qué aburrido! ¿Por qué tenemos que ir a otro museo? —comentó Yuka un tanto hastiada.

—Lo sé, tienes tanta razón. ¿No podrían llevarnos a lugares más interesantes? —Sayuri puso los ojos en blanco y dejó escapar un sonoro suspiro que denotaba su poco entusiasmo por el paseo programado ese día. Akane observó a sus amigas y después sonrió.

—Bueno, sí, tal vez tengan algo de razón, pero resulta que este es un viaje escolar, por lo que las visitas a los museos están obligadas, si hubiéramos venido de vacaciones, pues supongo que visitaríamos otros lugares. La verdad a mí no me molesta ir a La Galería Nacional. Me gusta la pintura.

—¡Ay Akane! Para ti es fácil decirlo…

—Así es. Tú tienes a tu "guía personal"— dijo Yuka envidiosa de la suerte de su amiga con los hombres.

—Es verdad, y además es tan apuesto— mencionó Sayuri poniendo ojos soñadores y juntando ambas manos intentando hacer una mueca teatral.

—Apuesto a que, si Saotome conociera a tu amigo Ryan, moriría de celos…

—Yuka tiene mucha razón Akane. Tu amigo Ryan es tan apuesto y tan caballeroso, a Saotome no le caería nada mal aprenderle una o dos cosas al apuesto británico. —Akane se sonrojó por el comentario, pero de inmediato decidió parar el rumbo que llevaba la charla.

—¿De qué están hablando? Yo no tengo guía personal, Ryan y yo entrenamos artes marciales, sólo por eso nos vemos —Yuka y Sayuri pusieron los ojos en blanco —Y el idiota de Ranma nunca se pondría celoso de Ryan, no tendría por qué ponerse celoso, porque… —Ese comentario captó por completo la atención del par de chicas, ¿sería acaso que Akane por fin aceptará en voz alta lo que siente por Ranma? —Porque es tan engreído y se cree tan perfecto, que no vería las virtudes de Ryan y mucho menos sentiría celos, y, además, con el trío de locas persiguiéndolo a diario, ¿qué les hace pensar que yo podría interesarle de esa manera? El muy mujeriego… —Yuka y Sayuri se fueron de espaldas ¿se puede ser tan ciego? Al parecer sí, porque Ranma y Akane en verdad que estaban ciegos.

—Ay Akane, ¿es que no ves…?

—¡Ya! ¡Fue suficiente! Ya no quiero hablar de Ranma y sus otras prometidas ni tampoco de los hombres… ¡Pervertidos! Eso es lo que son… —Akane se giró sobre sus talones y se dirigió con rumbo al autobús dejando atrás a sus dos amigas bastante extrañadas por el derrotero que al final tomó la conversación.

El autobús emprendió la marcha, Akane estaba absorta contemplando el paisaje, y pese a que su cuerpo estaba en el vehículo junto a sus compañeros, su mente estaba vagando por otros lugares, bastante lejos de ahí, debía admitir esta vez, que el sueño que tuvo por la madrugada, en verdad consiguió perturbarla, a grado tal, que nunca imaginó que fuera a desear tanto los labios y las caricias de Ranma, como lo estaba haciendo desde que despertó. Rogaba a Kami-sama que sus amigas no se hubieran dado cuenta de nada, porque estaba segura que no tendría el valor suficiente para explicar lo que soñó, o el por qué lo soñó.

Avanzaron hasta llegar a "Trafalgar Square" y ahí en el extremo norte se encontraba su destino. Akane se maravillaba ante la magnificencia de la arquitectura de todos y cada uno de los edificios que se le revelaban a medida que salían de excursión. En verdad este resultaría ser un viaje que nunca, nunca olvidaría. Frente a la galería se encontraba una fuente, tan hermosa como majestuosa, Akane se dirigió hasta ella y sumergió su mano en el agua cristalina y fresca, sonrió para sí, pensando que si su azabache los hubiera acompañado, por una u otra razón, muy seguramente hubiera caído en la fuente, se hubiera transformado en mujer y entonces se hubieran desarrollado todos los problemas que siempre los acompañaban, seguro se hubiera divertido más si Ranma hubiera ido con ella a ese viaje.

Todos los alumnos se congregaron frente a la enorme escalinata de la entrada, se organizaron y se prepararon para ingresar al lugar. Como ya era costumbre, el guía comenzó con su charla instructiva respecto al lugar:

"La Galería Nacional es el principal museo de arte de Londres. Inaugurada en 1824, tiene una colección de más de 2300 pinturas, mayormente europeas, de un amplio periodo histórico entre 1250 y 1900. Por su contenido es una pinacoteca y no un museo generalista, pues no exhibe esculturas ni otras artes, las cuales se muestran en otros importantes museos de la capital…

La Galería Nacional se considera como uno de los museos de arte más visitados del mundo después del Museo del Louvre de París, el British Museum, y el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

El actual edificio de la Galería Nacional, fue diseñado por William Wilkins entre 1832 y 1838…

Entre las obras que se exhiben, destacan algunas obras de Rembrandt, Tiziano, Velázquez, Van Gogh y Miguel Ángel…

Aunque la Galería Nacional posee un tamaño más reducido que otras galerías de renombre como el Louvre, es un museo de notable calidad y variedad artística que abarca la práctica totalidad de la historia de la pintura en el mundo occidental, siendo posible observar la evolución de los estilos pictóricos desde el Renacimiento hasta el Postimpresionismo…"

El edificio se revelaba frente a ellos augusto, mayestático; las enormes columnas y la arquitectura, le recordaron al Partenón griego, era clara la influencia de esa cultura en la arquitectura presente en muchos de los edificios que visitaron. Desde la entrada de la galería, se podía apreciar gran parte de Trafalgar Square, los monumentos de los leones quienes se mostraban cual vigilantes de la plaza, y allá a lo lejos se observaba erguido en toda su estatura e imponente como siempre, el emblemático "Big Ben" sostenido por la ornamentada torre, la Torre de la Reyna Isabel II. Akane tomaba fotografías mentales de todos esos paisajes, no tenía certeza de si algún día volvería a Londres.

Dentro de la Galería, la aglomeración de visitantes a penas y le permitía escuchar todo lo que el guía les comentaba, además, el lugar la impresionó sobremanera, la enorme cúpula ubicada en el techo, permitía que se colara suficiente luz natural lo que le daba un toque mágico al lugar. Poco a poco avanzaron y fueron entrando a las salas para ir admirando las pinturas, si bien, Akane tenía claro en mente que su pasión eran las artes marciales, reconocía que la pintura era uno de sus pasatiempos favoritos. "Esto es hermoso, seguro este debe de ser uno de los sitios favoritos de Ryan".

Continuaron su excursión durante el resto de la mañana con algunos pequeños recesos, durante los cuales, Kuno y Gosunkugi trataron acercarse a la peliazul, el kendoka con sus comentarios ridículos de siempre y el escuálido intentando fotografiar a Akane a toda costa; la joven Tendo en más de una ocasión, deseó que la tierra la tragara, por la vergüenza que pasaba por culpa de esos dos. Cuando menos pensó, se dio por terminada la visita, Akane y sus amigas le dieron un rápido vistazo a la tienda de recuerdos y la peliazul encontró un cuaderno con guía para pintar y decidió comprarlo, sería un bonito recuerdo para llevar de su visita a ese lugar.

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Nerima siete de la tarde.

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Nabiki caminaba tranquilamente con rumbo a su hogar, su mente se encontraba perdida entre el mar de pensamientos e ideas que se venía formando desde el mediodía, cuando recibió aquella nota. Tan ensimismada estaba, que nunca se percató de que la seguían desde hacía algunas cuadras atrás, hasta que la persona en cuestión la tomó del brazo, ocasionándole un verdadero susto.

—¡AAHH! —gritó por la impresión.

—¿Qué te pasa? ¿por qué gritas? Si soy yo

—¡Ranma! ¡No vuelvas a asustarme de esa manera! —Le reprochó la joven al tiempo que le propinó una fuerte bofetada, como castigo por el susto recibido. Ranma se sobó la mejilla lesionada y miró molesto a su cuñada.

—Bruta, te pareces a tu hermana más de lo que crees, te lo aseguro. Además, no te asusté, te venía llamando desde hacía tres calles, que estés sorda no es mi problema.

—Bueno ya, tampoco lloriquees, que yo he visto a Akane darte mayores palizas y no te quejas. ¿Qué es lo que quieres?

—Bu-bueno yo te buscaba porque, este… pues qui-quiero hablar por teléfono con A-akane y ne-necesito tu ayuda… —Nabiki sonrió con suficiencia "Con que eso era… lo sabía" pensó satisfecha.

—De acuerdo, te ayudaré, pero de sobra sabes que esto te va a costar ¿verdad? —Ranma puso los ojos en blanco "¿Acaso está bromeando? Después de todo lo que he pasado ¿aún cree que no me ha quedado claro lo MUCHO que me cuestan estas llamadas?" pensó el azabache para después soltar un sonoro suspiro por la frustración que sentía a causa de eso.

—Sí Nabiki, claro que lo sé, no tienes que recordármelo.

—Tranquilo, sólo estaba comprobándolo. Bien, pues nos vemos a la media noche afuera de mi casa. —Ranma asintió, después vio cómo su cuñada seguía su camino, virando en una calle que definitivamente no la llevaría rumbo a su casa y eso a Ranma le extrañó.

—Oye ¡oye! ¿a dónde vas?

—Ranma, querido, ten en claro dos cosas: Primero, a diferencia de ti y de mi hermanita, yo tengo una vida fuera de ese viejo dojo, tengo negocios, citas, planes, vida social; y segundo, yo no soy Akane, ni ninguna de tus otras prometidas como para tenerte que dar cuenta de mis actos, así que puedo hacer e ir a dónde me plazca. —Ranma soltó un bufido por el comentario y la observó marcharse. Por supuesto que no le interesaba lo que su cuñada hiciera o en qué embrollos estuviera metida, pero él tenía un presentimiento que le dictaba que sea lo que fuere que Nabiki planeaba hacer esa tarde, el que sufriría las consecuencias al final sería él; pero prefirió dejar las cosas como estaban, deseaba tanto hablar con Akane por teléfono que más le valía no hacer enojar a Nabiki o se quedaría con las ganas.

Nabiki continuó su camino, por poco y se arruina todo, si Ranma la hubiera seguido y se diera cuenta de con quién se verá, se podrían complicar un poco las cosas para ella. Caminó un par de calles más hasta dar con el local en el que había acordado, se vería con su siguiente "cliente". Entró al café, tomó asiento en uno de los lugares más ocultos del sitio y ordenó un capuchino, a los pocos minutos su "cliente" apareció, ella fijó sus ojos en esos iris azules y sonrió de lado, la invitó a sentarse en el asiento libre frente a ella e hizo un ademán al mesero para que se acercara a su mesa.

—Recibí tu nota, así que aquí estoy… Y bien ¿cuál es esa lucrativa propuesta que me tienes… Ukyo?

—Yo… quiero conquistar… ¡No! Mejor dicho, quiero que Ranma se case conmigo a como dé lugar… y estoy dispuesta a pagarte una muy fuerte cantidad, si además de conseguirme una cita con él, me das algo de ayuda extra, que me garantice el ser su esposa.

—Ukyo… pero si perdiste la subasta en contra de Shampoo, ¿qué te hace pensar que me vas a llegar al precio?

—Porque esta vez echaré mano de una reliquia que es parte de mi herencia familiar, y que vale muchos yenes, más de lo que te han ofrecido nunca, por eso estoy segura, ya encontré un comprador, sólo dime cuál es tu precio y yo te lo pagaré. —Nabiki abrió los ojos claramente sorprendida, esto no se lo esperaba, pero seguramente podría sacarle bastante provecho.

—De acuerdo, creo que ahora sí nos estamos entendiendo.

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Londres tres de la tarde:

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Yuka y Sayuri observaron con cierto asombro que su amiga no se había puesto su atuendo deportivo, el entrenar para Akane era parte de su rutina y de su vida, por lo que les extrañaba que al parecer ese día no lo iba a hacer.

—Akane ¿Ahora no entrenarás con el sexy británico? —preguntó Sayuri, Akane frunció el ceño, este asunto de su supuesto pretendiente la estaba empezando a cansar.

—Se llama Ryan, no "sexy británico" y no, hoy no vamos a entrenar, me va a llevar a conocer un… sitio.

—Oh, ya veo, o sea que tendrán una cita —soltó Yuka con cierta malicia, tratando de descolocar a su amiga y al mismo tiempo, buscando desesperadamente obtener algo de información. Akane puso los ojos en blanco y soltó un sonoro suspiro claramente frustrada, ya no sabía si sus amigas tenían el mismo apuro en casarla, como su padre.

—No es una cita, él no es mi pretendiente, sólo es alguien con quien entreno y quien de vez en cuando, gusta de charlar conmigo, es todo.

—Y hablando de entrenar… ¿qué estabas soñando anoche Akane? —preguntó Yuka imprimiendo un tono pícaro a su pregunta, la peliazul se tensó de inmediato.

—¿A qué te refieres? —preguntó nerviosa, haciendo vanos intentos por disimular.

—Bueno es que se te escuchaba un poco agitada, de hecho, me despertaste, y además sudabas mucho… ¿qué estabas soñando Akane? —Yuka entrecerró los ojos, escudriñando detalladamente la expresión de horror que Akane trataba de ocultar. Akane sintió que caería presa del pánico, Yuka se había dado cuenta, debía pensar en una excusa rápido.

—Yuka… ¿pues en qué va a soñar Akane? De seguro que soñó que estaba en un torneo de artes marciales y por eso se veía así de agitada como tú dices ¿verdad que sí Akane? —comentó Sayuri ingenuamente, Yuka se fue de espaldas, mientras que una gruesa gota de sudor resbalaba por las sienes de Akane, que suerte que Sayuri fuera un poco más despistada.

—¡Sí! Eso era, soñaba con artes marciales… ahora si me disculpan, debo irme, luego nos vemos. —y salió corriendo antes de que Yuka tratara de decir algo más, esa vez se había salvado, pero quién sabe si se podría salvar en otra ocasión.

Cuando llegó al punto de reunión con su amigo, Ryan se sorprendió al verla portar una falda plisada en color azul cielo que le llegaba a medio muslo, junto con una blusa sin mangas y con escote en "V" y con unos zapatos del mismo color de la falda, pero de tacón bajo; sin lugar a dudas su atuendo se había vuelto un poco más femenino y quizá algo más "revelador" pero no perdía su esencia.

—Akane ¿Por qué te has vestido así? No me vayas a malinterpretar, te ves hermosa, pero, dudo mucho que con eso puedas entrenar. —Akane se sonrojó ante el cumplido recibido y sonrió con algo de nerviosismo.

—Gracias. Perdona, sé que esto es de último minuto, pero preferiría no entrenar hoy. Quizá pudiéramos ir al sitio que me comentaste.

—Vaya, sí que es extraño, juraría que las artes marciales lo son todo para ti.

—¡Y lo son! Pero hoy… no me siento con ánimos eso es todo…

—Akane, está bien, no me des explicaciones… Ven nos iremos en mi auto, vámonos.

Y sin decir más abordaron el auto con rumbo al barrio de Notting Hill. Akane quedó fascinada, el bullicio y el colorido del lugar se fusionaban de una manera tan armoniosa que el resultado era una vista digna de una postal. Aquel lugar parecía sacado de una pintura, no encontró las modernas edificaciones que se observaban en el centro, por el contrario, observaba un lugar con un estilo más clásico, aquel sitio era sencillamente perfecto.

Avanzaron por unas calles más hasta dar con Blenheim Crescent Street, tomaron esa calle y siguieron adelante un par de cuadras más. La calle se encontraba adornada por verdes y frondosos árboles que daban la impresión de formar una valla, hermosas edificaciones estilo victoriano ocupaban ambas aceras, dándole un toque romántico al lugar, sin dudas era uno de los barrios más hermosos que hubiera visitado en Londres. Entonces el automóvil se detuvo frente a una de las casas, la construcción era de color blanco y con enormes ventanales coronando la planta alta del lugar. Akane dudó por un momento, si sería correcto entrar a la casa de un joven sin ninguna compañía, pero también pensó que Ryan no le había dado motivos para pensar mal de él, por lo que decidió darle un voto de confianza, además ella era una artista marcial, y pese a que él era fuerte, ella lo era también y podría dar pelea si se requiriese.

Ryan tomó la delantera y abrió la puerta principal del edificio y con un ademán que hizo con su cabeza le indicó a Akane que entrara al edificio. Por dentro, el lugar no era menos hermoso que visto desde el exterior. Avanzaron hasta una gran escalinata y subieron hasta el último piso, Ryan abrió la puerta e invitó a Akane a pasar. La peliazul entró con cierta parsimonia en su andar, aún tenía dudas, pero grande fue su sorpresa cuando entró. Se encontró con un apartamento con un concepto abierto, sin un solo muro, la única habitación en el lugar era el cuarto de baño, los enormes ventanales le daban entrada a la luz natural, dibujando haces de luz esparcidos por todo el lugar, la pulcra duela color caoba, brillaba como si recién se hubiera pulido. Akane recorrió el lugar, tomándose su tiempo, con calma, y entonces descubrió el secreto que guardaba aquel misterioso lugar. En un rincón había un caballete con un lienzo en él, a un costado, había un escritorio con paletas, pinceles y pinturas en diversas tonalidades; había una bata manchada con pintura, que permanecía colgada en un perchero de madera; Akane siguió su andar, y encontró el motivo por el cual Ryan siempre metía a muchas mujeres a su departamento: todas y cada una de ellas habían sido modelos para sus obras. En el lugar había una decena de cuadros, en los que el foco principal de atención habían sido las mujeres que posaron para él, con diferentes paisajes de fondo e incluso ambientados en diferentes épocas. Akane quedó anonadada, el talento de Ryan era innegable, pero no sólo era bueno, técnicamente hablando, sus pinturas transmitían emociones, había en ellos sentimientos de nostalgia, dolor, amor, pasión, agonía. El observar la pintura, podía darle una clara idea de lo que Ryan sentía al momento de haber pintado la obra. Ahora todo estaba claro, y no necesitaba que Ryan le explicara nada, ese era su estudio secreto, ahí pintaba, libremente sin nadie que lo limitara o se lo impidiera.

—Ryan… Ryan este lugar, es ¡increíble! ¿Cómo…?

—Bueno… para empezar debo decirte que este departamento no es mío, no podría costearlo por mi cuenta, y mis padres nunca me regalarían un espacio como este y menos para utilizarlo como estudio para pintar. Este espacio es un préstamo, claro que nada es gratis en esta vida, o al menos eso dicen, pero el precio que pago por este sitio es justo, creo yo.

—Nunca hubiera imaginado esto… lo siento, lo que ocurre es que Jane fue tan convincente que yo…

—Ja, ja, ja. No te disculpes, entiendo perfectamente. Cuando Jane miente, suele ser muy convincente, yo siempre le he dicho que debería considerar una carrera de actriz, el drama se le da tan bien.

—Sí, creo que tienes mucha razón. Ryan… tus pinturas son increíbles, de verdad creo que esta es tu pasión, transmites tanto con tu trabajo… no tengo palabras, en verdad que no tengo.

—Gracias, en verdad aprecio tu cumplido. Realmente me interesa mucho lo que puedas opinar de mi trabajo… lo sabes ¿verdad Akane? —La joven Tendo se sonrojó ante el comentario del chico. No imaginó que ella llegara a tener esa importancia, en la vida de él.

—Ahora lo sé. —dijo esto y le dedicó una dulce sonrisa.

—Akane… quiero pedirte algo… es sólo que no sé cómo hacerlo… —Ryan comenzó a mostrarse nervioso, Akane tragó en seco, ver a Ryan nervioso sí que resultaba sumamente extraño, tanto que, estaba segura que era la primera vez que lo veía así; el corazón de la peliazul dio un vuelco, Ryan… no se le declararía, ¿o sí? Akane estaba completamente segura de que ella no le gustaba a Ryan, al menos no de esa manera.

—Dime… —le contestó haciendo un esfuerzo sobre humano para hablar.

—Lo que ocurre es que yo… bueno, yo quisiera… ¿Te gustaría posar para mi siguiente pintura? —Akane enrojeció rápidamente por la inesperada petición y de inmediato sintió como si sus piernas perdieran sus fuerzas.

—¡¿QUÉ?! ¡¿ACASO ESTÁS LOCO?! Por supuesto que ¡NO! Sí como no, seguramente me vería muy bien como esas cabeza hueca que sólo saben ser muñeca de aparador. ¡Yo soy una guerrera! ¡Una artista marcial! además si Ranma se enterara, el muy idiota no dejaría de burlarse de mí, "¿Tú la violenta marimacho, posando para un cuadro? Pero si no eres nada sexy". Y eso sería sólo el comienzo, no pararía de insultarme, que si mi pecho plano, que si mi poco atractiva figura, que si me veo gorda… Yo no pienso ser su burla, bastante tengo que tolerar ya…

—Está bien, ya entendí, no posarás para mí, sólo no pierdas la compostura, por favor… Ja, ja, ja, ja. —Ryan soltó una sonora carcajada al ver el ceño fruncido de su amiga. Desde el principio supo que su respuesta sería un rotundo NO, pero no podían culparlo por intentar ¿No? —Bueno vámonos, se hace tarde y no quiero que tus compañeras piensen que te secuestré.

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Nerima, media noche.

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Las calles seguían algo concurridas pese a la hora que era. Los hermosos ojos azules miraban a través del cristal de la ventana del taxi en el que iban y que pronto los llevaría a su destino. El aire se respiraba denso, dándole ese tinte nostálgico que llevaba percibiendo desde que su prometida se había marchado. En algún momento de su pasado llegó a temer por la vida de Akane, temió porque pensó que la perdería definitivamente, y entonces, se perdería así mismo también. Estaba tan acostumbrado a tenerla consigo, que nunca imaginó el esfuerzo que tendría que hacer todos los días para poderse levantar de la cama, para seguir con su rutina, y todo por el hecho de que ella no estaba ahí con él. Ahora estaba teniendo una imagen más clara de todo, y las cosas se le revelaban tal como en una epifanía: Ranma Saotome, no puede vivir, no puede seguir con el día a día, sin Akane Tendo a su lado. Ella era todo para él, su fuerza, su razón para vivir y seguir… pero le resultaba tan difícil rendirse ante ese sentimiento, honestamente le parecía casi imposible creer que pudiera sentir algo así por Akane, y no por quien era ella, sino por cómo era él. En su vida, su mayor pasión siempre fueron las artes marciales, así que no estaba seguro de qué o cómo se sentiría el día que quizá se enamorara de alguien. ¡Por Kami! Él nunca pensaba en chicas, esas eran sandeces. ¿Enamorarse sería algo como lo que estaba sintiendo en ese momento? ¿Sería por amor que, desde que supo que Akane estaría lejos de él por todo un mes, empezó a sentir esa constante angustia en su pecho? No lo sabía con exactitud... O no quería reconocerlo, de nuevo; por su mente pasaron imágenes de aquel momento en que a creyó muerta y que le gritó desesperadamente que la amaba, pero inmediatamente después recordó cuando se desdijo. En honor a la verdad, en ese momento su cabeza estaba hecha un lío, ciertamente reconocía algo familiar en su sentir en aquel momento, con respecto a lo que sentía ahora, sin embargo, el constante miedo al rechazo por parte de su prometida, el miedo a ver su orgullo pisoteado, no le permitían dar rienda suelta a sus sentimientos. Todo para él era confuso en ese instante. Pero nadie conseguiría que él mencionara en voz alta nada de lo que pasaba por su mente, ¡infiernos que no lo diría! Preferiría que lo molieran a golpes primero, antes que hablar.

A medida que se acercaban a la universidad él sentía que su corazón se aceleraba, la sola idea de pensar que la volvería a escuchar lo ponía nervioso y emocionado en iguales proporciones.

—¿Y cómo te fue cuñadito?

—¿Cómo me fue en qué? No te entiendo Nabiki.

—Vi que te llegó correspondencia. ¿La universidad de Tokio? —Ranma la miró con el ceño fruncido y bufó.

—Eso a ti no te incumbe.

—Uf, qué carácter. Deberías estar de mejor humor, después de todo, vas a hablar por teléfono con mi hermanita. —Ranma soltó un gruñido, más no contestó al comentario que le hizo su cuñada, aunque moría de ganas por decirle dos que tres cosas. —¿Universidad? No pensé que fueras del tipo estudioso, o que te interesara hacer una carrera universitaria.

—Sabes que no es así. Me dieron una beca deportiva, por mi desempeño en las artes marciales y en otras disciplinas. Quiero conseguir subsidio por parte de la universidad para asistir a torneos y de ahí impulsarme hacia competencias internacionales. Quizá así consiga que me patrocinen un viaje a China y poder conseguir una cura para esta maldición que me cargo. Es por eso.

—Vaya, vaya. Sí que pensaste bien todo. Me sorprendes. Pero dime… ¿hasta dónde estás dispuesto a llegar para conseguir la cura para tu maldición?

—Hasta donde sea necesario. No soporto más estar cambiando de cuerpo.

—¿Serías capaz de abandonar a Akane con tal de conseguir tu cura?

—Akane también aplicó para la universidad de Tokio, y es más aplicada que yo en los estudios, seguro que fue aceptada.

—Pues no es así, Akane fue rechazada por parte de la universidad.

—¡¿Qué!? No puede ser

—Pues así es. Al parecer lo que genera dinero ahorita, son los deportes, el desempeño académico ya pasó a segundo plano.

—Pero ella debió haber pedido una beca deportiva… Claro que no es tan buena como yo en el arte, pero tampoco es mala.

—Pues… supongo que tendrá que buscar otra opción. Después de todo, lo más importante es que te cures de tu maldición… ¿No? —Ranma miró a su cuñada tratando de mostrar un gesto adusto, sin embargo, en su mirada se leía la preocupación; desde el momento en que decidieron matricularse en esa universidad, él dio por hecho que entrarían juntos. Ahora sí que las cosas se le complicaban un poco más. ¿Debía él olvidarse de todo y aprovechar la oportunidad que implicaba estar en la universidad de Tokio? ¿sería capaz de mostrarse así de egoísta? ¿o dejaría de lado esa oportunidad para quedarse con Akane? Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta de que el taxi tenía un par de minutos detenido frente a la entrada de la universidad. Nabiki lo llamó para que se bajara de una buena vez del automóvil, y Ranma lo hizo de inmediato.

¿Qué podía hacer? Si hablaba con Akane ¿sería buena idea contarle que fue rechazada en la universidad? Y que además de ello, él había sido aceptado y becado. No. No podía hacerle eso a Akane, no le diría nada, al menos no, hasta tener bien definido qué haría él, y entonces y sólo hasta entonces, hablaría con Akane al respecto.

Caminaron hasta llegar a la biblioteca, ahí Nabiki habló con uno de los encargados y se dirigieron a la misma oficina de siempre. Cuando Nabiki le indicó que la llamada ya había conectado y estaba dando tono, Ranma tragó en seco y su corazón comenzó a latir más rápido. No podía evitarlo, esa emoción que lo embargaba cuando sabía que estaba a punto de escuchar la voz de su prometida siempre se hacía presente. Miró fijamente a Nabiki y entonces del otro lado de la línea atendieron a la llamada.

—Hello ¿May I speak with miss Tendo, please?... Thank you I Will wait.

—¿Diga?

—¿Yuka? Hola soy Nabiki

—¡Hola Nabiki! no pensé que fueras tú.

—Lo sé, supongo que es extraño. —Ranma comenzó a desesperarse, quería hablar ya con Akane.

—¡Dile que ponga a Akane al teléfono! ¡Ya!

—Tranquilo Ranma, a eso voy. Yuka, ¿Puedes comunicarme con mi hermana? Hay alguien aquí que muere por hablar con ella.

—Oye, oye yo no dije eso, no estés inventando cosas. —Nabiki puso los ojos en blanco por el comentario de Ranma, pero que infantil era al negar lo evidente. Ranma observó como Nabiki abría los ojos un tanto sorprendida, pero después una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro y eso a Ranma no le gustó, pero lo que lo hizo salir de sus casillas fue lo que escuchó a continuación.

—¿Cómo que no está?... ¿Sabes a dónde fue?... A vaya, así que tuvo una cita con Ryan… ¿Y quién es Ryan?... ¿Un sexy británico? Mira qué suerte la de mi hermanita. Supongo que no podremos hablar con ella esta vez… Sólo dile que llamamos ¿de acuerdo? Gracias —comentó al final antes de cortar la llamada. Ranma, que escuchó todo, estaba fúrico, su respiración se notaba bastante alterada, apretó tanto sus puños que incrustó sus uñas en las palmas de sus manos, se dio la media vuelta y se dirigió a la salida del recinto. Nabiki reía para sus adentros nada más de presenciar la escena, ver a Ranma celoso era algo digno de admirar, era todo un infante haciendo una rabieta. A pesar que de sobra conocía el mal carácter de su cuñado, decidió tentar a su destino, tal vez esto podría jugar a su favor.

—Ranma… ¿quién es Ryan?

—¿A qué viene la pregunta? ¿Qué no te lo dejó bien en claro Yuka?

—Bueno, sólo quería saber si tú sabías quién es él. Pero sí tienes razón. Yuka me lo dejó bien en claro. "Es el sexy británico con el que ha estado saliendo Akane". Esa fue su respuesta. —Ranma tensó sus hombros y aceleró el paso. Nabiki corrió para darle alcance, después pidieron un taxi y lo abordaron en dirección al dojo.

Cuando llegaron, Nabiki entró al lugar, pero al girarse en búsqueda de Ranma con la intención de seguirlo molestando, vio que él se alejaba.

—Ranma ¿A dónde vas?

—Eso a ti no te incumbe ¡déjame tranquilo! —le contestó Ranma, luego de eso dio un salto y se fue brincando por los tejados. Nabiki lo observó mientras se alejaba y después ingresó a su hogar. Se encaminó hacia la cocina, aún tenía algunas cosas por hacer y decidió que sería mejor si se acompañaba de un buen café. Tomó la tetera y puso a calentar agua, mientras tomaba una taza vacía y se acercaba lo necesario para prepararse su bebida, comenzó a pensar en voz alta, recordando cómo reaccionó su cuñado al darse cuenta de que su querida prometida había salido con un hombre a pasear.

—Pero qué carácter el suyo, no cabe duda que para alguien como él, se necesitaba una mujer con el carácter de mi hermana. Son el uno para el otro… lástima.

—¿Qué cosa es una lástima?

—¡Tía Nodoka! ¡Por Kami! Qué susto me has dado.

—Lo siento querida, estaba esperando por su llegada. ¿Y mi hijo? ¿Acaso te volvió a dejar sola?

—No tía, ahora no. Esta vez sí me acompañó hasta la entrada, pero se fue después de que abrí la puerta de la entrada. Supongo que necesitaba un poco de aire.

—Oh no ¿volvió a discutir con Akane? —dijo la matriarca Saotome con tono preocupado.

—No tía. De hecho, ni siquiera logré comunicarme con ella, al parecer no se encontraba en el hotel; según me dijo su amiga, salió a pasear o algo parecido.

—Eso es una pena, mi pobre hijo debe haberse decepcionado mucho. Se le ve que extraña mucho a Akane.

—Sí… algo por el estilo fue lo que le ocurrió.

—Nada de qué preocuparnos, espero.

—Nada de qué preocuparnos, tía.

—Está bien, eso me tranquiliza. Me retiraré a descansar, por favor no te acuestes muy tarde querida.

—No te preocupes tía, no lo haré. —Nabiki esperó a que su tía se retirara y entonces fue a hacer su último pendiente, tomó el auricular del teléfono y marcó.

—¿Hola?

—Hola. Soy yo, perdona la hora. Hasta ahorita me desocupé.

—No importa, estaba esperando tu llamada. ¿Y bien? ¿Qué pasó?

—Está hecho… y esta vez la suerte jugó a nuestro favor, él no pudo comunicarse con ella.

—¡Perfecto! Esas son buenas noticias. ¿Y ahora qué sigue?

—Esperar un poco, Ukyo… sólo esperar… debemos tener paciencia para que nuestro plan sea un éxito.

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N/A:

¡Hola! Aquí estoy de nuevo con otra entrega más, no me odien... odien a Nabiki jejeje. Como verán este capítulo está más corto que el anterior, pero creo que le otorga buen contenido a la historia. Los dejé en suspenso, pero por una buena causa jejeje, no podía revelar cosas que se van a saber en los siguientes dos capítulos. Me interesa mucho saber sus teorías; ¿creen que Ranma y Akane vuelvan a pelear a causa de los celos de Ranma? ¿Qué creen que estén planeando Ukyo y Nabiki? ¿será que el plan que hacen juntas, concuerde con el plan de Nabiki? ¿se esperaban que el lugar al que Ryan llevaba mujeres, fuera su estudio de pintura secreto? ¿Por qué razón Nabiki le mintió a Ranma diciéndole que Akane fue rechazada en la universidad? Yuka, se está volviendo un poco en contra de Ranma y más a favor de Ryan, ¿creen que le diga a Akane que la buscaron desde Japón? Bueno mis queridos lectores… todo eso se revelará en los próximos dos capítulos… bueno casi todo XD Lo que sí les puedo decir es que nos acercamos al punto clímax de la historia, en dónde todo se va a enredar y las cosas se van a poner complicadas para nuestros protagonistas, Ranma y Akane van a sufrir… un poco, pero eso los hará madurar (sobre todo a Ranma XD).

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Datos curiosos:

The National Gallery: Se encuentra al norte de Trafalgar Square, es una de las Galerías de Pintura más famosas, definitivamente es un destino obligatorio, sobre todo para los amantes del arte, y en concreto, para lo amantes de la pintura. Un aspecto que se puede llegar a disfrutar muchísimo al visitar una ciudad como Londres son los museos, de verdad que vale la pena darse una vuelta por todos, aunque el tiempo no alcanzaría, hay tanto por ver. Pero a medida que avancemos con la historia, les mostraré qué más hay por disfrutar, además de los museos, porque Londres, como destino turístico, tiene mucho qué ofrecer.

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Reviews:

Necros Neflilim: Muchas gracias por tu review, me encanta que me escribas XD. En efecto, tienes mucha razón Jane será otra "rival" ja ja, pero no como las otras prometidas de Ranma. Me gusta tu teoría respecto al plan de Nabiki, todo se revelará a su momento, y verás si acertaste jejeje. Un abrazooo.

Lila: ¡Muchas gracias! Por tu comentario, todo lo que me escribes me anima a seguir escribiendo más y hacerlo de la mejor manera. Espero que este capítulo te guste también. ¿Qué te parecen los sueños de Ranma y Akane? Definitivamente creo que van a terminar en cama encerrados por toda una semana, debido a toda la tensión sexual acumulada.

Erza PS: ¡Muchas Gracias! Decir que valió la pena la espera para leer mi capítulo, es de lo mejor que me han escrito, me emocioné muchísimo, no tengo palabras para agradecerte tan bonito comentario. Seguiré trabajando mucho en mi historia, realmente deseo que este capítulo te guste tanto como el anterior.

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Y bueno, como les he comentado antes, quiero darles las gracias a todos los que se han tomado el tiempo de leer mi historia, me motiva bastante el darme cuenta de todos los nuevos seguidores que tiene esta historia y todos los "favorito" que ha obtenido. Gracias de verdad Mil Gracias, al final de cuentas todo esto lo hago por ustedes, que se toman unos minutos para leer mi historia. Me retiro no sin antes reiterarles mi compromiso de actualizar lo más pronto posible, y también el compromiso de terminar esta historia, con la que me he encariñado mucho mucho.

¡Hasta pronto!