TREINTA DIAS

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Declaración: Ranma ½ y todos sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi. Los he tomado prestados para crear una historia de mi propia autoría, sin fines de lucro.

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Capítulo XIII. Stonehenge y la leyenda del colibrí. Días dieciséis y diecisiete.

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Nerima dos de la mañana.

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Ranma corría por la calle sin rumbo fijo, avanzando tan rápido como sus piernas le respondían. Frustración, ira, impotencia… ¡Celos! Eso era lo que sentía… celos. Celos de que ese malnacido inglés se atrevía a seguir buscando a Akane. ¿Qué rayos querrá él de ella? Y ella… ¿por qué lo seguía viendo? Cuando lo hablaron, Akane le pidió que confiara en ella, le aseguró que sólo era su amigo y que nada más entrenarían juntos, esa boba… ¿Acaso no ve que así es como todos terminan enamorándose de ella? Y es que a los ojos de Ranma, Akane era tan condenadamente hermosa… seguramente esa belleza también sería notada por ese bastardo de Ryan. "¡Maldito! ¡Maldito! Y ¡Mil veces MALDITO! Más le vale no poner sus asquerosas manos en ella o lo lamentará… Akane, de verdad quería hablar con ella…"

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Londres seis de la tarde.

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El viaje de regreso al hotel resultó bastante placentero. La tarde, nublada y lluviosa, le dio al ambiente un aroma exquisito a tierra mojada. Aspiró el aire fresco y de inmediato pensó en él… en Ranma. Sonrió para sus adentros, con nostalgia y anhelo, le resultaba imposible no pensar en Ranma en un día lluvioso. Ranma odiaba los días de lluvia, detestaba cambiar de cuerpo cada vez que había lluvia; ella en cambio, amaba los días lluviosos, porque fue en un día de lluvia que ese hombre llegó a su vida de manera inesperada. Ryan y Akane se despidieron en la entrada del hotel, él esperó a que ella entrara al edificio y después abordó su automóvil y se retiró.

No muy lejos de ahí, a unos metros de la entrada del hotel, un par de jóvenes espiaban la escena desde una distancia "prudente", Kuno estuvo a punto de hacer el ridículo de nuevo al tratar de atacar otra vez al joven británico, pero Gosunkugi logró persuadirlo a tiempo. Al mismo tiempo, pero a bordo de un automóvil negro, una bella británica, hacía lo propio, siguiendo a Ryan. Cuando Ryan se marchó, encendió el automóvil dispuesta a ir en pos de él, sin embargo, algo captó su atención de inmediato y se detuvo. Notó a dos jóvenes discutiendo, hablaban en japonés, por lo que no entendió nada de lo que se decían, pero su oído captó el nombre de "Tendo Akane" en el medio de la conversación, y en ese momento centró su atención en ellos. Sin pensárselo dos veces, estacionó el automóvil y descendió de él, caminó tan rápido como le fue posible para darles alcance y les habló.

—¿Hola? ¡Disculpen! Necesito hablar con ustedes —Los jóvenes se giraron y la miraron fijamente, Kuno y Gosunkugi quedaron impresionados por la belleza de esa joven, tanto que ambos abrieron su boca dibujando una gran "O" y se quedaron sin palabras. Jane soltó un suspiro cargado de fastidio y frustración —Claro… debí suponer que ninguno de ustedes dos tendría la capacidad de hablar ni siquiera un poco de inglés, no sé ni porqué me molesté en hablarles… —giró sobre sus talones dispuesta a retirarse cuando de pronto sintió que la tomaron del brazo y giró su rostro para encontrarse de nuevo con el par de bobos que se habían quedado sin palabras con sólo mirarla.

—Mil disculpas, hermosa señorita, mis modales no fueron los adecuados. Permítame presentarme, soy el relámpago azul y exalumno de la escuela preparatoria Furinkan, experto en kendo, Kuno Tatewaki, a sus servicios. —Gosunkugi dejó caer su mandíbula más, si eso fuera posible, de verdad nunca se esperó que Kuno supiera hablar inglés, con lo tonto que era, en serio, a veces parecía que a duras penas hablaba japonés coherentemente.

—Vaya, por un momento creí que no me habían entendido.

—¡Un momento! Kuno ¿hablas inglés? —comentó Gosunkugi en su idioma natal. Que Kuno hablara inglés, lo tenía sumamente descolocado ¿cómo era eso posible, si Kuno era un imbécil?

—Claro que hablo inglés. Escucha bien escuálido, recibí una educación privilegiada, algo a lo que tú no tienes alcance, claro está. Mi hermana y yo aprendimos a hablar inglés desde pequeños, como la familia influyente y privilegiada que somos, debíamos tener otro idioma en nuestra formación. Somos representantes de los Tatewaki a nivel mundial, ¿sabes el peso de eso? —Gosunkugi había cambiado su cara de asombro, por una de fastidio tan pronto escuchó esa ridícula explicación; vamos, "¿Representantes de los Tatewaki a nivel mundial?" ni siquiera en Nerima tenían tanta importancia, lo único que se sabía de ellos era que su familia tenía mucho dinero, y que estaban completamente locos.

—Sí, claro Kuno, lo que tú digas… —en ese momento se escuchó un pequeño carraspeo y ambos giraron su rostro, Jane los miraba enojada, estaba acostumbrada a ser el centro de atracción y le molestaba sobremanera que la ignoraran de ese modo.

—Disculpen, pero como les había dicho hace unos minutos, necesito hacerles unas preguntas.

—Perdone nuestros pésimos modales señorita. Dígame ¿qué puedo hacer por usted? Estoy seguro que mi compañero osoroshī aquí presente —dijo al tiempo que señalaba descaradamente a Gosunkugi— no le será de mucha utilidad, pero yo estoy a su servicio.

—Mi nombre es Hikaru Gosunkugi, Kuno. No me presentes con ella como "escuálido", dile por favor que es un placer conocerle…

—Él es Hikaru Gosunkugi, y para nosotros es un placer conocerle señorita…

—Jane, Jane Collingwood. Quiero preguntarles acerca de una joven… Akane, ¿la conocen?

—¿Tendo Akane?

—¡Sí! Ella.

—Bueno, sí la conocemos… ¿qué dudas tiene? —interrogó Kuno con algo de recelo.

—¿Saben si tiene novio… o si sale con alguien

—¡Por supuesto que sí! La hermosa Akane está perdidamente enamorada de mí, es por eso que asistió a este viaje, porque supo que yo vendría y no podía soportar un mes entero alejada de mí... —Kuno dijo esto con tal convicción que logró confundir a Jane, quien por un momento creyó que Akane de verdad estaba interesada en él. Gosunkugi, por su parte, le pidió a Kuno que hiciera de intérprete y le explicara todo lo que acaban de hablar, al enterarse de todo el asunto, se fue de espaldas ante el comentario de Kuno. "¿Se puede ser más ridículo que este idiota?" pensó Gosunkugi, pero lo más importante era descubrir qué se traía esta chica entre manos.

—Disculpa… pero ¿qué interés tienes en eso? —preguntó Gosunkugi en su idioma natal, e inmediatamente después Kuno tradujo.

—¿Akane sale contigo? —preguntó Jane, mientras señalaba a Kuno. —Kuno tradujo de nuevo la oración para Gosunkugi y éste perdió la compostura.

—¡Por supuesto que no! Akane tiene un prometido Kuno, y lo sabes, es Saotome. Pero aún no ha contestado mi pregunta. ¿Qué interés tiene esta joven en Akane?

—Mi amigo el escuálido quiere saber qué interés tienes en Akane.

—Pues verán… ella ha estado saliendo con este joven… Ryan, y yo estoy interesada en él… y quiero que deje de verlo

—Oh vaya con que es eso… al parecer… podemos hacer… equipo. Nosotros también estamos interesados en que ella, deje de verlo, dijo Kuno con total convicción. —Gosunkugi sonrió, mientras Kuno le traducía la conversación, y logró ver que hacer alianza con esta señorita, le ayudaría con Akane.

Akane llegó a la habitación del hotel, y se dejó caer sobre la cama, mientras soltaba un sonoro suspiro. Estaba comenzando a extrañar cada vez más a Ranma, lamentablemente, no podría costearse otra llamada a Japón, debía ahorrar dinero para comprar los regalos que le hacían falta y también para la excursión del día siguiente. La peliazul suspiró y cerró sus ojos, su mente comenzó a vagar por los recuerdos que tenía fijos en su mente, esas escasas remembranzas que alegraban su corazón, en las cuales, parecía que ella y su azabache compartían algo más que una fuerte amistad, en esos escasos momentos, en cierto punto, ella creyó que su bobo se le declararía, pero siempre ocurría "algo" que les impedía avanzar. Akane seguía ensimismada, cuando de repente, Yuka y Sayuri entraron a la habitación y la observaron con los ojos cerrados y con una sutil y dulce sonrisa dibujada en su rostro. Yuka sonrió y decidió seguir molestando a su amiga.

—Vaya, al parecer tu cita con Ryan salió muy bien. Por la sonrisa en tu rostro cualquiera diría que incluso te besó. —Akane frunció el ceño y abrió los ojos, se levantó de la cama con cierta parsimonia y encaró a su amiga. Yuka parecía empeñada en emparejarla con Ryan, y Akane no entendía el por qué.

—Yuka… ya te dije muchas veces que las cosas no son así entre Ryan y yo. Sólo somos buenos amigos… no sé cómo demonios explicarte las cosas para que te queden claras.

—Está bien, tampoco es para que te enojes… Ya es algo tarde… ¿vamos a cenar? —Akane suspiró, de verdad esta situación la estaba comenzando a agotar ¿algún día tendría algo de paz? ¿cuál era la necesidad de que por fuerza se casara o tuviera pareja? Ella era fuerte, una guerrera, y en muchas ocasiones había demostrado que podía hacer las cosas sin la presencia o la ayuda de un hombre. Incluso si se tratara de Ranma… aunque él siempre estaba ahí para rescatarla y protegerla…

—Sí Yuka, vamos a cenar. ¿Vienes Sayuri?

—Adelántense, yo las alcanzo en unos minutos… necesito guardar algo en mi maleta

—Está bien. —Akane salió de la habitación y Yuka iba detrás de ella, pero Sayuri la sujetó del brazo y la detuvo unos instantes.

—¿Sayuri se te ofrece algo?

—¿Por qué no le dijiste?

—¿Qué?

—¿Por qué no le dijiste a Akane que recibió una llamada de Nerima? Probablemente Ranma quería hablar con ella…

—Es precisamente por eso que no le dije

—¡¿Qué?! Pero…

—Tranquila Sayuri…sólo creo que valdría la pena hacerlo… esperar.

—¿Esperar?

—Sí, ya sabes… que sufra un poco… que Ranma se dé cuenta de que Akane no estará siempre disponible para él todo el tiempo… si le hubiéramos dicho, seguramente Akane hubiera hecho todo lo posible por regresarle la llamada, se nota que lo extraña mucho; Saotome tiene que reaccionar, debe decirle a nuestra amiga lo que siente por ella… debe valorarla. Él debe entender que, si no se decide, en cualquier momento algún otro hombre más inteligente se la puede arrebatar.

—No lo sé Yuka… ¿crees que funcione?

—No lo sabremos hasta intentarlo —respondió la joven al tiempo que alzaba ambos hombros —además, a Akane le hará bien salir con ese guapo británico, necesita… ver otros horizontes…

—Honestamente, creo que Saotome sí está consciente de que Akane atrae a otros hombres ¿qué no ves lo celoso que es?

— Confía en mí ¿quieres? Sé lo que hago...

—Pues… si tú lo dices… Ahora será mejor que nos vayamos, Akane ya debe estar en el ascensor esperándonos.

Cuando terminaron su cena, las tres jóvenes regresaron a su habitación. Esa noche empacaron una pequeña maleta, los siguientes dos días, todos los alumnos de Furinkan, los pasarían en la zona oeste de Amesbury, se planeó que llegaran a un pequeño hostal en el que hicieron reservaciones, de esa manera podrían visitar Stonehenge y sus alrededores. Los profesores les encargaron que empacaran un ligero equipaje y les informaron que saldrían al día siguiente a las seis de la mañana.

—"Será un viaje de dos horas, es importante que salgamos con puntualidad, por lo que todos debemos vernos en el lobby del hotel a las cinco cuarenta de la mañana para subir su equipaje al autobús. Llegando al hostal en Amesbury desayunaremos, sin embargo, son libres de llevarse algún refrigerio ligero, si así lo quieren. Visitaremos Stonehenge y…" —Akane hizo un rápido repaso mental de todas las indicaciones que su profesor les había dado, y después de tener todo listo, se dispuso a dormir. Se acostó riendo para sus adentros mientras sus amigas se quejaban por lo temprano que se tendrían que levantar al día siguiente.

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Nerima seis de la mañana

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La alarma resonó en la habitación, anunciando la llegada de un nuevo día. Kasumi Tendo, se despertó como de costumbre y comenzó a alistarse para iniciar su jornada diaria, ya una vez lista, decidió bajar con rumbo a la cocina, para preparar el desayuno. Caminó, con su característica parsimonia, colocó el arroz en la arrocera y puso agua a calentar, ansiosa esperaba el momento de poder comenzar el día con una deliciosa taza de café y disfrutar de los pequeños momentos de calma que había en su hogar, justo antes de que el resto de los habitantes de la casa comenzaran a despertar. Mientras cortaba algunos vegetales con los que acompañarían el desayuno, notó un tenue sonido que a la distancia rompía el placentero silencio, por lo que decidió buscar la fuente del ruido. En su trayecto con rumbo al dojo, se topó con la señora Nodoka, quien solía despertarse poco después que la mayor de las Tendo, ambas mujeres se miraron y como si hubiesen tenido una conversación silenciosa conformada sólo por las miradas que compartieron, y tomaron rumbo hacia el dojo. Llegando ahí, ambas se perturbaron ante la imagen que encontraron. Ranma estaba ahí, entrenando, pero se le veía demacrado, ojeroso y con la mirada un tanto perdida y oscura, llena de ira y dolor; su ropa estaba sucia, los nudillos de sus manos con abrasiones y los pantalones rasgados, con un par de grandes agujeros en la zona de las rodillas. Nodoka se cubrió los labios con la mano derecha, ver a su hijo en ese estado la descolocó sobremanera, Kasumi por su parte colocó su mano derecha sobre su mejilla y su rostro reveló franca preocupación, ambas mujeres se angustiaron de inmediato por el azabache.

—Ranma, hijo… creo que necesitas tomarte un descanso, ya entrenaste demasiado. —El joven le dedicó una dura mirada a su madre, deteniéndose por sólo unos cuantos segundos de su tarea, pero de inmediato la retomó sin emitir palabra alguna. Nodoka sintió el desdén por parte de su hijo y algo dentro de su pecho dolió, bastante.

—Ranma… el desayuno estará listo dentro de poco, quizá deberías tomar un receso y comer un poco… podrías…

—¡No! —La voz de Kasumi fue cortada de tajo por la ruda contestación del azabache, la joven castaña se desconcertó por la contestación, pero creyó prudente guardar silencio. Nodoka le hizo un pequeño ademán pidiendo que se retirara del lugar y Kasumi lo hizo. Caminó hasta llegar a un pequeño armario, de donde sacó un par de bokken, entonces, se arremangó el kimono y caminó hasta donde estaba su hijo haciendo katas al azar. Sin ningún miramiento, le lanzó un bokken en un rápido y preciso movimiento y, de no ser por los reflejos del artista marcial, hubiera dado justo en el blanco. Ranma observó a su madre asombrado por la fuerza con la que lanzó la espada de madera, y después observó cómo ella, adoptó una pose defensiva, para después instarlo a que iniciara el combate. Ranma la observó y por un momento contempló la posibilidad de retirarse del lugar e ignorar a su madre, pero ni siquiera fue capaz de dar un paso, porque su madre se había lanzado contra él para iniciar el combate. Ranma apenas fue capaz de esquivar a su progenitora, dio un rápido giro de trescientos sesenta grados y se colocó en guardia; Nodoka no tenía piedad, no le dio ni un respiro a su hijo quien no entendía de dónde venía tanta habilidad; Nodoka continuó la lucha hasta que en un hábil movimiento tumbó a Ranma sobre el piso y lo derrotó.

Ranma la miró asustado ¿cómo había sido posible que su madre lo venciera en combate? ¡a él! ¡al gran Ranma Saotome! Fue entonces que su mirada cambió y miró a su madre. Ella lo observó con detenimiento y sonrió, se levantó y permitió que su hijo también se pusiera en pie.

—Madre… ¡¿Cómo…?! ¡¿Por qué?!

—Hijo, entiendo que, en tu estado, necesitabas buscar hacer algo para descargar la ira que te estaba consumiendo. Pero ésta claramente no era la manera, tus movimientos eran torpes, burdos, las katas estaban mal hechas… sólo se me ocurrió esta manera para hacerte caer en cuenta de tu error. El artista marcial debe tener la mente y el corazón frío, de hielo. No debes permitir que tus emociones y tus impulsos te dominen… las emociones deben fluir fuera de ti con cada movimiento, y debes sentir cómo poco a poco te acercas a la paz que buscas. Si no consigues eso, entonces debes buscar algo más con qué canalizar todo ese enojo y frustración; piensa también que, como artista marcial que eres, debes cuidar tu cuerpo, es tu medio para practicar el arte, además de la mente y el espíritu, claro; recuerda que, por ahorita, los tres forman parte de un todo, y ese todo eres tú… Ranma, sé que la extrañas, y sé que, en el fondo, aunque lo niegues, tienes miedo de perderla, pero lastimarte de esta manera no es la solución, no llegarás a ella por este medio. —Felizmente, Nodoka observó que su hijo le prestó atención a todas y cada una de las palabras que le mencionó, pero poco le duró la satisfacción a la señora Saotome, puesto que Ranma, luego de mirar fijamente a su madre por unos segundos más, frunció el ceño y bufó, después tomó el par de bokken y los guardó en el armario, acto seguido el joven se dirigió hacia su madre y revelando esa sonrisa de lado que solía utilizar como máscara para ocultar sus emociones, respondió en un tono seco y duro a lo que su madre le había comentado.

—Madre, no sé de dónde sacas que "Ella" me interesa, o que tengo "miedo". Akane está muy lejos de aquí, y lo que haga o deje de hacer, me tiene sin cuidado, así que dejen de sacar conjeturas y pensar cosas que no son. Como dije antes, por mí, que se quede allá en donde está, no me importa… —y se retiró del lugar con rumbo al baño. Nodoka soltó un suspiro y dejó caer sus hombros en señal de derrota, estaba convencida de que su hijo ahora sí aceptaría sus sentimientos por Akane, pero su tozudez era de no creerse. Minutos más tarde el chico se encontraba desayunando en compañía de todos, al terminar su alimento, agradeció por el desayuno y se retiró con rumbo a la escuela.

Nabiki estaba terminando de alistar su mochila, cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta, la joven castaña distaba bastante de ser tonta, sabía perfectamente que Ranma había pasado una muy mala noche, y que su tía Nodoka se preocuparía por ello, así que, pudiera decirse que ya estaba preparada para lo que se avecinaba.

—¡Adelante! —respondió Nabiki. —Hola tía Nodoka.

—Nabiki ¿puedo hablar contigo? —la joven castaña mantuvo la calma frente a su tía, pero por dentro era un manojo de nervios, su tía Nodoka tenía la capacidad de ponerla en un estado de inquietud, como nadie más.

—Sí, claro.

—¿Qué fue lo que ocurrió anoche? ¿Por qué mi hijo está en ese estado de… ira y frustración?

—Ah, entonces sí le afectó después de todo…

—¿qué le afectó?

—Tía, anoche quisimos comunicarnos por teléfono con Akane y no pudimos…

—Sí, lo recuerdo perfectamente, eso me dijiste en la noche cuando te vi en la cocina ¿y es lo que lo tiene así? No. Aquí hay algo más

—Buuueeeno, lo que ocurrió es que, la razón por la que no pudimos hablar con Akane, fue porque ella no estaba en el hotel… mi hermana salió con este joven que conoció allá en Londres, Ryan. Akane dice que sólo son amigos y que entrenan juntos, vaya coincidencia ¿no crees? Toparse con alguien que también disfruta de las artes marciales como ella, y que, además, según lo que me dijo su amiga Yuka, es sumamente guapo, y caballeroso…

—Ahora lo entiendo… mi Ranma está celoso…

—Así es…

—Oh por kami…

—Tía, tampoco es para que te angusties, no es la primera vez que Ranma cela a Akane de esta manera, siempre ha sido así…

—¡Mi Ranma es tan VARONIL! —soltó Nodoka de repente con ojos soñadores, el comentario descolocó a Nabiki quien terminó por caer de espaldas sobre el suelo.

—De verdad que no puedo creerlo —dijo Nabiki mientras se sobaba el puente de la nariz —Tía, ya me tengo que ir… —Nodoka recobró la compostura y miró a Nabiki con una seriedad escalofriante, la joven castaña tragó en seco, pero le sostuvo la mirada.

—Es verdad, se te hace tarde… sólo te pido una cosa, aun no entiendo por completo qué es lo que estás planeando, pero no quiero que lleves a mi hijo a un límite del cual ya no haya retorno… y se arrepienta de eso… y todos nos arrepintamos de eso… incluyendo a tu hermana.

—Tía… confía en mí, eso no pasará… —La madre de Ranma asintió y se retiró de la habitación. "Al menos Yo, no me arrepentiré"

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Ranma corría por la cerca sobre el largo canal, como siempre solía hacerlo, pero, esa sensación de vacío que se instaló sobre su pecho no lo abandonaba, al contrario, crecía cada vez que dirigía un rápido vistazo a la acera y su prometida no estaba con él. Quince días… habían pasado ya quince días e iba dando inicio el día dieciséis, y para Ranma era como si hubiese sido una eternidad, realmente no había sido consciente de cuánto la extrañaría, no podía vivir si ella no estaba a su lado, eso era definitivo; esta larga tortura estaba llevándolo a un estado de demencia que sólo podría compararse con la ocasión en que la creyó perdida, aquella vez que pensó que sostenía sólo su cuerpo inerte y que ella le había abandonado. Debía hacer caso a lo que su madre le aconsejaba, necesitaba encontrar una manera de canalizar todas estas emociones, o de lo contrario, Akane se lo encontraría hecho toda una piltrafa, cuando volviera.

El azabache iba ensimismado a tal grado, que no se dio cuenta de que su amiga de la infancia tenía rato siguiéndolo. Ukyo estaba segura, de que, en este momento, Ranma y Akane estaban más distanciados que nunca, y que este era el momento de actuar. Nabiki le había recomendado que hablara de ciertas cosas con él, al parecer se había llegado el momento indicado para "atacar", Ukyo sabía que iba contra reloj, tenía poco tiempo para actuar y que Ranma fuera suyo definitivamente. Corrió tan rápido como le fue posible, hasta darle alcance y lo llamó varias veces.

—¡Ran-chan! ¡espérame! —Ranma la escuchó como si estuviera a miles de kilómetros de él, pero la insistencia de la joven castaña fue tal, que al final logró sacarlo de su ensimismado estado. Ranma se giró y se encontró con esos azules ojos que lo miraban con anhelo.

—¡U-chan! Perdóname no te escuché.

—Pude notarlo… ¿cómo estás?

—Eh… ¡bien!... sí, yo estoy muy bien.

—Vaya, no se te nota mucho ese "bien"

—Ah lo que ocurre es que… yo, verás… pasé mala noche por… culpa del maestro ¡Sí, eso! El maestro no me dejó en paz, quería que le modelara rompa íntima, ya sabes cómo se pone, el muy pervertido no me dejaba en paz. —Ukyo observó un poco extrañada a su amigo, en el fondo sabía que ésa no era la verdad, pero prefirió no ahondar en el tema y tampoco sacar a Akane a colación, siendo honesta consigo misma, no le convenía mencionar a la chica Tendo.

—No le des importancia, ya sabes cómo es. Eh Ran-chan, ¿has sabido cómo les ha ido a nuestros compañeros en su viaje? —Ranma se tensó un poco por el comentario.

—No mucho…

—Pues yo hablé ayer con Hashimoto, a la hora del receso. Me contó que habló por teléfono con uno de los chicos, y al parecer les está yendo de maravilla. Parece ser que Yuka y Sayuri, están empezando a salir con tus amigos…

—¿Ah? ¿Con Hiroshi y Daisuke?

—Así es…

—Pues eso no tiene nada de raro, desde hace un tiempo se la pasaban diciendo que querían invitarlas a salir. —respondió Ranma, restándole importancia al asunto.

—¡Vaya! Quién diría que un viaje podía darles las agallas para decidirse al fin a invitarlas a salir. Tal vez todos los demás también tengan suerte y regresen con pareja…o al menos una aventura amorosa interesante que contar —Ranma se volvió a tensar, un escalofrío recorrió su espalda, y su rostro se tornó serio, en esta ocasión había captado perfectamente la indirecta.

—Pues yo que sé, por mí que hagan lo que quieran…

—¿Sabes? Escuche también que el director Kuno quiere entablar relaciones con las universidades de Londres, tal vez hasta consiga alguna beca, para algún alumno de Furinkan. ¿Te imaginas? Quizá premien a alguien por tener un desempeño destacado, y ese alguien podría quedarse a vivir allá una larga temporada. —Ese comentario puso a sudar a Ranma, él sabía que la mejor opción para eso, era Akane. Internamente comenzó a rogar para que eso no fuera una realidad, o entonces sí enloquecería. Un mes sin Akane le estaba resultando una tortura, pero que decidiera vivir allá para estudiar, lo dejaría completamente devastado. ¡No señor! Como que se llamaba Ranma Saotome, que no permitiría que eso pasara, Akane tenía que volver. Sin darse cuenta, el joven comenzó a acelerar el paso e ingresó al recinto escolar, Ukyo notó su estado de turbación y corrió tras él. —¿Por qué corres así Ranma?

—Porque las clases están por empezar y no quiero llegar tarde. —El azabache aceleró más el paso y corrió directo a su salón, dejando atrás a una muy descolocada Ukyo "Las clases ya van a empezar… ¿llegar tarde? ¿desde cuándo le importa a él llegar temprano a clases? si por él fuera de seguro ni siquiera vendría a la escuela… será mejor que Nabiki se dé prisa con el plan, porque cada día que pasa, Ran-chan se ve más afectado por la ausencia de Akane"

Las clases dieron inicio, y cursaron con normalidad, de hecho, para algunos alumnos, las cosas estaban "demasiado normales" para ser el Furinkan; pareciera que la escuela entera se había contagiado del estado de apatía por el que estaba cursando Ranma. A las dos de la tarde, todos se habían retirado a sus hogares, Ukyo caminaba por las calles un tanto perturbada, las dudas estaban haciendo de las suyas y no le daban tregua, Nabiki estaba muy segura de que su plan funcionaría, pero Ukyo no estaba del todo convencida. Más le valía tener éxito, porque le había pagado una fuerte suma de dinero a la mediana de las Tendo, y esperaba ver resultados.

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Londres, seis de la mañana

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El autobús partió puntualmente del hotel, las calles lucían desiertas, y a pesar de que el sol ya daba muestras de su presencia, parecía que la vida aún no comenzaba. Akane iba sentada en compañía de Sayuri, quien constantemente giraba su rostro hacia su izquierda para conversar con Yuka, quien estaba sentada del otro lado del pasillo en compañía de Hiroshi. Durante gran parte del trayecto, la peliazul guardó silencio, se mantuvo sumida en un estado meditabundo al tiempo que admiraba el hermoso paisaje que poco a poco se revelaba frente a sus ojos. Constantes dudas la acosaron durante la noche, y en ese momento, prefirió dejar su mente en blanco y darse la oportunidad de sólo ser y estar. Haría hasta lo imposible por disfrutar de ese viaje, el alejarse de la ciudad le haría bien, estaba convencida de ello. Ranma… lo extrañaba tanto; sin lugar a dudas a su regreso a Japón, tenía que tomar algunas decisiones de vital importancia, primero, tenía que decidir muy bien su futuro académico ¿estudiaría en Oxford o en la Universidad de Tokio? Y segundo, tendría que reunir todo el valor que poseía y confrontar de una vez por todas a Ranma, y exigirle que decidieran cuál sería el rumbo que su relación tomaría. Ella debía dejar de ser la cobarde de dieciséis años, ya era una adulta, tenía que tomar las riendas de su vida, aun cuando eso significara que tuviera que renunciar a Ranma, si es que él decidía hacer su vida con alguien más que no fuera ella. En la parte delantera del autobús, Kuno y Gosunkugi iban cuchicheando, resultaba extraño verlos en una situación que revelaba tal complicidad, pero el resto de los compañeros prefirieron no tomarle atención a la situación, de sobra se sabía que ninguno de los dos era muy equilibrado.

Las dos horas se pasaron en un abrir de ojos y cuando menos lo pensaron, ya se encontraban frente al pequeño hostal en el que se hospedarían por esa noche. Su profesor y el guía hicieron los arreglos necesarios y se les asignó su habitación quedando repartidos de la misma manera en que habían quedado organizados en el hotel en Londres. Luego de guardar su equipaje, se dirigieron hacia el pueblo, en donde degustaron un delicioso desayuno y se tomaron un pequeño descanso.

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Nerima cinco de la tarde.

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Nabiki Tendo caminaba rumbo a su hogar, su día había estado bastante ajetreado, primero la pequeña "confrontación" con su tía Nodoka, quien la ponía cada vez más nerviosa, la joven castaña había sido bastante cuidadosa en lo respectivo a su "plan", hasta ahora estaba un ciento porciento segura de que nadie sospechaba de ella, pero, también sabía que, si no era precavida, la primera en descubrir todo, seguramente sería su tía Nodoka y entonces, todo se iría al traste, todo su trabajo sería en balde. En la universidad, había tenido problemas con un ensayo, pues su profesor le dijo que no era lo que había pedido, y debía repetirlo para el día siguiente, de lo contrario lo tomaría como un trabajo no presentado. Como si no tuviera ya suficiente "trabajo" por hacer. Y, por si fuera poco, Shampoo no paraba de acosarla, exigiéndole una segunda cita con su "Airen". Definitivamente, necesitaba un descanso, al menos unos cinco minutos de paz.

Un par de calles antes de llegar a su casa, la mediana de las Tendo, fue interceptada por Ukyo quien le exigió hablar con ella, de muy mala manera, y le cerró por completo el paso. Nabiki la observó con fastidio, no esperaba reunirse con Ukyo hasta el día siguiente, así que, no entendía qué rayos quería.

—Ukyo… —dijo con hastío, su paciencia en ese punto se había agotado por completo —habla de una vez porque tengo prisa.

—Hice lo que me pediste, hablé con Ran-chan, pero no sé cómo eso va a ayudarme en algo… Nabiki el tiempo sigue corriendo y yo no veo resultados, te pagué una fuerte suma de dinero y quiero…

—Ukyo, todo va marchando de acuerdo al plan, no sé de qué te quejas, de antemano sabías que aún no es el momento para que salgas con Ranma; tu éxito depende de que sepamos elegir el momento idóneo, y no falta mucho, confía en mí.

—A decir verdad, no confío en ti, eres hermana de Akane… te juro que si estás haciendo todo esto para fastidiarme y beneficiar a tu hermana yo…

—Ukyo, tus amenazas están de más. Si no confías en mí, confía en el dinero que me pagaste, sabes de antemano que, siempre estaré de parte del dinero. —Ukyo bufó, y después asintió, su mirada aún conservaba cierto dejo de incredulidad, no se fiaba del todo de Nabiki, pero viendo la situación, no le quedaba de otra.

—Más te vale cumplir con lo acordado, de lo contrario, lo lamentarás. —Nabiki puso los ojos en blanco, toda esta situación la estaba cansando y deseaba ya dejar todo este asunto zanjado.

—Sí Ukyo, lo que digas… ahora si me disculpas, tengo muchas cosas que hacer, incluyendo, el dar inicio a la segunda fase de nuestro plan, sabes lo importante que es. —Ukyo asintió, dio media vuelta y se marchó del lugar. Nabiki soltó un suspiro y se sobó las sienes, todo este asunto le estaba provocando jaqueca.

En el interior de su casa, sintió un poco de alivio, el lugar se escuchaba extrañamente silencioso, definitivamente resultaba fuera de lugar que no hubiera algún loco pretendiente en pos de Akane, o alguna de las locas prometidas tratando de conquistar a Ranma con sus arrebatos; pero con Akane fuera del país, hasta cierto punto era "esperado" que hubiera algo de calma en su agitado mundo. Luego de dejar sus cosas en su habitación, la joven castaña bajó a la cocina y colocó agua en la tetera, esa tarde definitivamente estaría llena de café, seguramente dormiría muy poco con todo lo que tenía que hacer. Tomó una galleta y se la llevó a la boca, mordió un pequeño pedazo y lo degustó a consciencia, ya sólo faltaban unos diez días, si sus cálculos no estaban errados, y toda esa situación en la que ella misma se había metido, llegaría a su fin.

—Te vi, antes de entrar a casa… —Nabiki dio un salto debido al susto que esas palabras provocaron en ella, lentamente se giró para hacerle frente a la persona que le había hablado, aunque siendo sincera, ya sabía de quién se trataba.

—No sé de qué hablas… "cuñadito"

—No te hagas la tonta Nabiki, créeme, no te queda. Estoy hablando de que te vi hablando con U-chan ¿qué rayos estás tramando?

—Bueno, dímelo tú… por lo que veo eres más perspicaz de lo que creí.

—Te lo advierto Nabiki, U-chan es mi amiga, si haces algo para lastimarla, lo lamentarás, no sabes lo que ella y yo tenemos, nuestra amistad significa mucho para mí, ella es…

—ESPECIAL… —Ranma abrió los ojos sorprendido por el comentario y perdió el habla momentáneamente. —Sí, lo recuerdo perfectamente; recuerdo cuando te metiste en ese lío con la salsa que Ukyo dejó añejar por no sé cuántos años, y recuerdo también la cara de mi hermana cuando le dejaste bien en claro que, lo que tú y Ukyo tenían era "especial" … Pero no tienes de qué preocuparte, yo estoy tramando nada que pueda lastimar a tu adorada amiga.

—Entonces, ¿por qué lucía tan molesta? —Nabiki alzó los hombros.

—No lo sé, ve y pregúntale… lo único que puedo decirte, es que me debes la paga por la llamada que hicimos a Londres, y supongo que demás está decirte que tu "amiga" va a pedir también una oportunidad para tener una cita contigo. —Ranma frunció el ceño y resopló, se le veía bastante molesto.

—Haz lo que quieras, como si yo tuviera opción.

—Así es, no la tienes. Ahora si me disculpas, tengo mucho trabajo por hacer.

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Amesbury once de la mañana

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Akane disfrutó sobremanera de su visita al pueblo, tenía un toque rústico y clásico que no había podido apreciar en la bulliciosa ciudad de Londres, sin dudas, el paisaje distaba mucho del paisaje rural que se apreciaba en su país, pero no por ello resultaba menos hermoso. Las pequeñas casas con sus techos a dos aguas y los coloridos tonos terracotas en las fachadas, hacían una perfecta armonía con las calles adoquinadas, los frontis de las casas se observaban perfectamente preservadas, algunos estaban adornadas por flores y plantas nativas del lugar. Si bien había movimiento y se apreciaban algunos automóviles, no se comparaba al aglutinamiento de personas que caracterizaba a la capital del país, y en ese momento, Akane agradeció que todo resultara más tranquilo. A las personas se les notaba amigables y alegres de vivir ahí, cada quien iba a su ritmo, resultaba bastante obvio que nadie tenía prisa. Todos los observaron con un atisbo de curiosidad en su mirada, pero sin nada de sorpresa, sin lugar a dudas, los habitantes de Amesbury, estaban habituados ya, a todos los turistas que acudía ahí para visitar uno de los sitios emblemáticos de su país: Stonehenge.

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Su camino hacia su destino fue corto, al llegar al lugar, Akane se quedó anonadada, sin palabras, el paisaje hablaba por sí mismo. Todos avanzaron por la vereda de graba, hasta llegar a una zona acordonada, que indicaba el límite de cercanía que podían tener con respecto al magistral monumento. Akane se acercó lo más que le fue posible. El pasto verde era coronado por aquella antiquísima construcción, el contraste entre el verde del césped y el tono gris azulado de las enormes rocas le conferían al lugar un toque mágico y enigmático, Akane alzó la vista observando el cielo azul, de un tono tan intenso y claro, que le resultaba ideal. El viento soplaba con fuerza, en aquel lugar carente de montañas y árboles que lo frenaran, lo que le permitía al céfiro correr libre y a voluntad hacia donde quisiera. Akane seguía sin habla, sus azules cabellos se mecían a capricho y el aire se respiraba puro. En ese lugar, se percibía una libertad tan indescriptible, que en pocos minutos consiguió abrumar a Akane de tal manera que todas sus emociones se conjuntaron en dos sitios, en sus ojos, cristalizándolos por completo y logrando que al final un par de lágrimas se precipitaran al vacío; y en su garganta, formando un gran nudo que le impedía tragar, hablar y hasta respirar con soltura. Rebasada por esas emociones, como se sentía, decidió alejarse un poco de su grupo de amigos, y siguió admirando el hermoso panorama, siguiendo con sus ojos el horizonte, tratando de ver hasta dónde alcanzarían sus ojos, hasta dónde podría ver.

"Stonehenge es un monumento megalítico tipo crómlech, construido entre el final del Neolítico y principios de la Edad del Bronce.

Los arqueólogos consideran como probables las fechas de construcción de las distintas fases y utilización entre el 3100 a. C. y el 2000 a. C. El foso y montículos circulares, los que constituyen la primera fase del monumento, se han datado en unos 5100 años atrás…

Fue proclamado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986…

Stonehenge era parte de un complejo grande, que incluía círculos de piedra y avenidas ceremoniales. Las excavaciones realizadas por el proyecto Stonehenge Riverside, dirigido por el arqueólogo Mike Parker Pearson de la Universidad de Sheffield, permitieron encontrar muy cerca de Stonehenge, un asentamiento de cerca de mil casas. De acuerdo con las evidencias encontradas, estas casas solamente se usaban unos días al año, no se trataba de una aldea habitada permanentemente…

La finalidad que tuvo la construcción de este gran monumento se ignora, pero se supone que se utilizaba como observatorio astronómico que servía para predecir las estaciones. En el solsticio de verano, el Sol salía justo atravesando el eje de la construcción, lo que hace suponer que los constructores tenían conocimientos de astronomía…"

A lo lejos, Akane podía escuchar la charla del guía, respiró, profunda y sonoramente, hacía mucho que no sentía esta libertad tan palpable, y quiso prolongar el momento lo más que se pudiera. Sacó su cuaderno de notas y comenzó a dibujar un pequeño bosquejo del lugar, convencida de que ningún dibujo podría describir todo aquello que ese sitio le transmitió, pero al menos haría el intento de plasmar en aquel cuaderno, una imagen que fuera lo más fiel posible a ese sitio, aunque reconocía para sus adentros que le sería difícil, pues no poseía —por ejemplo— el talento que tenía Ryan, para hacer un dibujo que le hiciera justicia al majestuoso paisaje. El guía y su profesor, les dieron un tiempo para que pudieran disfrutar del lugar, antes de que se marcharan del sitio. Aprovechando el viaje, visitarían algunos sitios de interés dentro de Amesbury, para después cenar y alistarse para su viaje de regreso a Londres, si bien no saldrían tan temprano como lo habían hecho ese día, lo mejor sería que descansasen un poco esa noche.

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El camino de regreso fue tranquilo, la visita a Amesbury, fue mejor de lo esperada, la comida estuvo deliciosa y todos pudieron disfrutar una deliciosa cerveza de barril, y una charla amena. Akane convivió con sus compañeros y bromeó con ellos, pero sólo su cuerpo estaba presente, porque su mente y su espíritu se habían quedado atrás, cerca de ese majestuoso lugar que la había dejado sin aliento. Cuando se fueron al hostal, se despidieron de sus compañeros y se dirigieron a sus aposentos, cuando las chicas ya estaban recostadas sobre su cama, Yuka y Sayuri cayeron presas de los brazos de Morfeo casi al momento de poner la cabeza en su almohada, pero a Akane, por una extraña razón, que ella misma desconocía, esa noche, le estaba costando mucho trabajo conciliar el sueño.

Un tanto desconcertada por lo que estaba a punto de hacer, y sin entenderlo del todo, se levantó de su lecho. Se vistió de manera puramente mecánica, y con suaves y calculados movimientos, salió de su habitación, haciendo lo posible para no despertar a sus compañeras de cuarto. No sabía el porqué, no le encontraba lógica ni explicación a lo que estaba haciendo, sólo sabía que quería salir del hostal y caminar con rumbo a ese mágico lugar de nuevo. No le tomó mucho tiempo llegar, estaba acostumbrada a dar largas caminatas, debido a su entrenamiento como artista marcial. Poco le importó si se exponía a algún peligro, por alguna extraña razón, se sentía protegida. Cuando llegó hasta el sitio en el que se encontraba esa antigua construcción, se brincó las cintas que hacían las veces de límite y contención, y caminó cuidadosamente hasta donde se ubicaban las rocas. La luna llena brillaba en todo su esplendor e iluminaba el lugar, otorgándole un tono más místico al sitio. Akane no estaba muy segura de qué era lo que buscaba ahí, no entendía que extraña fuerza la había llevado hasta ese lugar, sólo sabía que debía estar ahí.

Pasados unos minutos, su razón estaba empezando a condenar duramente a su lado impulsivo, y comenzaba a reprocharle el haber cometido la imprudencia de escapar de esa manera del hostal y en medio de la noche. El miedo comenzó a hacer de las suyas, y entonces comenzó a dudar acerca de ella y de su cordura ¿cómo se le había ocurrido hacer semejante tontería? Actuar por impulso y simplemente ir ahí, sin dar informes de su paradero, ni nadie que le hiciera compañía. Definitivamente estaba perdiendo la razón y sus instintos le habían jugado una mala pasada. Quizá todo esto había sido producto de la ansiedad que sentía al no tenerlo ahí, cerca de ella, listo para protegerla. Quizá, por el contrario, todo esto le anunciaba que ya era hora de que lo olvidara, a él y a ese absurdo compromiso, que no tenía razón de ser. Su prometido, su idiota y tozudo prometido, no había hecho nunca nada que no fuera insultarla y renegar de su forzoso compromiso… aunque, por otro lado, a veces, daba muestras de cariño propias sólo de él, y que probaban que ella estaba por encima de cualquier otra autoproclamada prometida… entonces ¿qué debía hacer? A punto estuvo de marcharse, cuando entonces lo vio. Por un momento creyó que estaba soñando, tal vez se había quedado dormida y ni cuenta se había dado de ello, sí eso debía ser, porque ¿qué otra explicación podía tener aquello? Movida por la curiosidad, Akane se acercó, para observarlo mejor, y ahí estaba, posado sobre una roca, un pequeño colibrí. Sin duda alguna era un colibrí, ese largo y fino pico, esas plumas bañadas de esos colores tornasol, verdes y azules que le otorgaban un resplandor propio, ese brillo en su mirada… no había duda. Pero, ¿qué rayos hacía un colibrí en ese lugar y a esa hora? Akane se aproximó más al ave, con total parsimonia, no quería espantar al animalito. El colibrí giró su cabeza y la observó con detenimiento, como si quisiera transmitirle algún mensaje silencioso con la mirada, y de súbito, voló hasta colocarse cerca del rostro de Akane, esperó unos segundos y emprendió el vuelo. Akane no lo dudó, lo siguió, no estaba segura de a dónde la llevaría, pero lo siguió. El colibrí voló por encima de la larga vereda de graba y tomo vuelo rumbo al pueblo. Akane corría detrás de él, no quería perderle, algo muy dentro de sus ser le decía que no debía perderle, y entonces, sin ninguna explicación aparente, el colibrí viró hacia un pequeño claro que estaba en medio de un bosque, ubicado cerca del pueblo, Akane continuó su persecución hasta que llegando al claro encontró al colibrí posado sobre una rama con la vista fija al frente, Akane le dio alcance, pero no entendía qué era lo que ocurría, y justo cuando estaba empezando a decirse a sí misma que aquello era una locura y que lo mejor sería retirarse del lugar y volver al hostal… lo vio.

En medio del claro, estaba tan libre, tan salvaje, completamente indomable… justo como era él. Su fuerza y majestuosidad manifestándose por completo frente a sus ojos, con esa hermosura que sólo él podría poseer, nadie más que él tendría ese porte, nadie más que él, podrían estremecerla hasta lo más íntimo de su ser, ahora lo entendía. Frente a ella estaba la respuesta que tanto ansiaba, ahí, libre y primitivo. Se quedó helada al comprender todo lo que se le había revelado y entendió de inmediato cuál era su destino, siempre había sido él y siempre lo sería. Akane estaba ahí, parada, completamente quieta, admirando la belleza salvaje revelada frente a ella en la forma de un magnífico y regio caballo salvaje, color azabache, que corría libremente por el claro y mostrando toda su fuerza y su pureza frente a ella. Entonces Akane lo supo, el colibrí quería que ella conociera cuál era su destino, ese caballo salvaje color azabache, se lo había revelado. Entonces, de manera inesperada, el furioso animal detuvo su trote y se acercó a ella, cauteloso, curioso, y al final le permitió a la joven un acercamiento, que culminó con una suave caricia otorgada por parte de Akane, quien rió y lloró de felicidad, porque ahora por fin sentía que las cosas estaban aclarándose. Giró su rostro en búsqueda del colibrí, quería otorgarle un silencioso agradecimiento, pero el ave ya había emprendido el vuelo y ya no se encontraba ahí.

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Nerima seis de la mañana

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El alba comenzaba a vislumbrarse en lontananza, la luz se observaba en el horizonte y poco a poco cambiaba el tono azul oscuro del cielo, por un color ambarino que poco a poco se tornaba más claro. Ranma había tenido problemas para conciliar el sueño esa noche, pero no tanto como la noche anterior. Finalmente, cerca de las dos de la mañana, el cansancio terminó por vencerlo, lo que le dio cuatro horas seguidas de un sueño profundo. A las seis de la mañana, sin razón aparente, comenzó a dar vueltas en su futón y, al darse cuenta de sus intentos infructuosos por retomar el sueño, decidió recostarse unos momentos más en el tejado, justo arriba de la habitación de su prometida. Estaba ahí, pensando en todo y nada a la vez, reflexionando en aquello que Nabiki le había comentado la tarde anterior, ambas cosas eran completamente verosímiles y no había manera de que pudiera negarlo. Una, que seguramente U-chan pediría su oportunidad de salir con él, después de todo, Kodachi y Shampoo ya lo habían hecho; y la segunda, él también recordaba el rostro de Akane cuando le dijo que, la relación de amistad que compartían él y U-chan, era especial. Cavilaba respecto al hecho de "tener" que salir con su amiga de la infancia, no quería lastimarla, ni que su amistad se viera afectada, la joven castaña formaba parte de los pocos recuerdos felices que tenía de su niñez, y no quería perder su amistad. Siendo sincero con él mismo, la quería en demasía, pero el cariño que le profesaba era el equivalente al sentir que existe entre hermanos, aunque tal parecía que su amiga no pensaba del mismo modo que él. Si Akane no volvía, si acaso le ofrecieran una beca para estudiar en el extranjero ¿sería capaz de continuar con su vida? Podría elegir a U-chan como su esposa, después de todo, su relación era buena y a él le encantaba su comida, su matrimonio podría funcionar… ¿o no? ¿funcionaría un matrimonio sin amor? Ahora, muy dentro de él, comenzaba a aceptar un hecho que resultaba obvio a ojos ajenos, la única mujer que amaba y siempre amaría, era Akane.

—Pero ¿qué mierdas estoy pensando? Yo nunca podría casarme con U-chan, sólo la quiero como amiga… ¿Y cómo se lo hago saber, sin lastimarla? Akane… ojalá vuelva pronto, ya sólo faltan catorce días… Saldré con U-chan, tendré esa cita con ella, y ahí le haré saber que no deseo ser su esposo, tengo que empezar a arreglar todo este embrollo, por ella… —por Akane lo haría, eso y más.

Esa mañana tomó la determinación de que, hablaría con Nabiki, le comentaría que aceptaba salir con U-chan, y le dejaría bien en claro que ella sería la última con la que tendría una cita, haber pasado por todo lo que ya había atravesado resultaba por demás vesánico y no estaba dispuesto a repetirlo. Sobre la marcha, encontraría la manera de hacer entrar en razón a su amiga de la infancia.

Satisfecho con las conclusiones obtenidas de su tiempo de reflexión, decidió bajar del tejado y alistarse para ir a la escuela, muy a su pesar, le había tomado cierto "cariño" al hecho de asistir a clases; resultó que el tiempo que se encontraba ocupado en la escuela, le ayudaba a mantener un poco de su escaso equilibrio mental. Cuando terminó de vestirse, bajó a desayunar, discretamente —según él— buscó con la mirada a Nabiki, pero fue en vano, su cuñada había salido muy temprano de casa con rumbo a la universidad, quería terminar su trabajo pendiente, antes de que diera inicio su primera clase. Ranma bufó frustrado, tendría que esperar más para hablar con ella; terminó su desayuno y se encaminó con rumbo a la escuela. En el trayecto, alcanzó a divisar a lo lejos a su amiga, respiró profundo y aceleró el paso para darle alcance, "al mal paso, darle prisa" pensó para sus adentros.

—¡U-chan! ¡espera! —Ukyo se detuvo de golpe, su corazón comenzó a acelerar su ritmo, inesperadamente, el hombre de sus sueños había decidido buscarla y eso la puso feliz. Giró sobre sus talones, para encarar a ese apuesto hombre, que había sido protagonista de sus sueños y fantasías, y sin proponérselo siquiera, le sonrió.

—¡Ran-chan! Hola ¡qué gusto verte! ¿qué puedo hacer por ti? —preguntó entusiastamente la joven. Ranma detuvo su carrera al darle alcance y se tomó un par de segundos para darse valor y decir lo que debía.

—U-chan… yo… sé lo que tú y Nabiki están planeando… —Ukyo se quedó helada ante el comentario que Ranma le soltó, nunca imaginó que Nabiki la fuera a traicionar de este modo, después de todo, ¿quién sino ella, fue y le contó todo a Ranma? Quizá le había llegado al precio y pagó por la información… pero Ranma se veía tranquilo y, a decir verdad, si supiera lo que ella y Nabiki planeaban, lo más lógico es que su amigo estuviera furioso. Ukyo decidió fingir demencia y esperar hasta averiguar qué tanto era lo que su amigo sabía.

—No te entiendo… ¿de qué me hablas? —dijo esto y sonrió, tratando de ocultar su nerviosismo que poco a poco se incrementaba.

—Hablo de la cita… ustedes dos planean que yo tenga una cita contigo… ¿o me equivoco? —Ukyo suspiró, dejando soltar todo el aire que había retenido por el susto.

—¡Ah! ¡Sí! La cita… sí… este… sí, tú y yo tendremos una cita. Ese es el plan que Nabiki y yo tenemos, pero ahora que sé que ya lo sabes, supongo que sólo nos resta definir el día en que saldremos. —Ranma la miraba con un gesto adusto, realmente no quería revelar su sentir, al menos no por el momento, ya tendría oportunidad cuando se llegara el día de salir con ella, y entonces le dejaría todo en claro.

—Bien. Tú y Nabiki arreglen eso. Elijan el día que ustedes quieran, a mí me da igual.

—De acuerdo. —Ukyo le regaló una dulce sonrisa al azabache, que lo incomodó sobremanera, nunca imaginó que "rechazar" a su amiga, le fuera a resultar tan difícil, pero tenía que hacerlo, debía poner orden en ese aspecto de su vida de una vez por todas, no podía permitirse correr el riesgo de perder a Akane, debía darle fuertes motivos para que ella decidiera quedarse con él, aún a pesar de que la hubiesen rechazado en la universidad. Qué egoísta era, lo reconoció para sus adentros; que existiera la posibilidad de que a Akane le ofrecieran una beca para estudiar en Londres, significaría una gran oportunidad de crecimiento para ella; pero él no quería que su prometida tomara esa oportunidad, la quería ahí en Nerima, con él, a su lado. Ninguna beca en el extranjero, era lo suficientemente buena, ni valía tanto la pena, como para que él sufriera la ausencia de su prometida… ¡No señor! Akane no se iría de su lado nunca más.

Ranma continuó con sus cavilaciones, mientras se encaminaba con rumbo a la entrada de la escuela en compañía de su amiga. Mientras Ranma meditaba y se adentraba más y más en sus reflexiones, Ukyo se soltó hablando, haciendo alusión a la cita que tendrían y a los lugares que podrían visitar, o a las actividades que podrían realizar, estaba en verdad emocionada; pero Ranma no le prestaba la más mínima atención, sólo asentía de vez en cuando en un vano intento por no demostrar su desinterés por la charla de su amiga. Los jóvenes siguieron su trayecto, Ukyo de vez en cuando hacía sutiles movimientos para tratar de rozar la mano del azabache con la propia, cómo le hacía ilusión poder algún día caminar de la mano de Ranma, como una pareja de enamorados. Algunos estudiantes del Furinkan observaban curiosos la escena, los murmullos no se hicieron esperar, no faltó quien pensara que el azabache había aprovechado la ausencia de Akane para salir con otras chicas y que, Ukyo no había desaprovechado la oportunidad, incluso se mencionó la posibilidad de una nueva "prometida oficial". Ukyo escuchó todas las habladurías y se sonrojó, e hizo un infructuoso intento por colgarse del brazo de Ranma y así reforzar lo que todos creían tan equivocadamente, pensó para sus adentros, que mantener ese malentendido podría servirle en el futuro, y quizá en un futuro no muy distante. Cuando intentó tomar el brazo de Ranma con mayor posesividad, el joven salió del estado de ensimismamiento en el que estaba y fue entonces que se percató de cómo era sometido a un duro escrutinio por parte de sus compañeros de clase, giró su rostro para encontrarse con su amiga haciendo un intento por tomarlo del brazo y eso lo hizo sentir aún más incómodo de lo que ya estaba en un principio. Hizo un sutil, pero tajante movimiento, y se separó de la joven castaña, para después despedirse de ella y alejarse lo más posible.

—Adiós U-chan, tengo que ir a clase… —y antes de que la castaña pudiera repelar, el joven se fue corriendo hacia el interior del edificio. Ukyo lo observó alejarse tremendamente frustrada, pero ya tendría su oportunidad para demostrarle lo mucho que lo amaba, de eso estaba segura.

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Amesbury siete de la mañana

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La mañana se hizo presente, una suave y fresca brisa se filtraba por la ventana de la habitación, sus ocupantes se reusaban a abandonar su lecho, tibio y acojinado, pero la alarma comenzó a sonar e interrumpió su plácido sueño. Akane fue la primera en abrir los ojos, pese a su pequeña aventura nocturna, no se sentía cansada en lo absoluto, se incorporó lentamente y de inmediato instó a sus amigas para que se levantaran, tenían sólo treinta minutos para estar listas en la entrada del hostal, de ahí, todo el grupo iría a desayunar y emprenderían camino de regreso a Londres, según el itinerario, debían estar arribando a la capital alrededor de las doce del mediodía.

En el trayecto de regreso a Londres, Akane seguía conservando ese semblante meditativo, pero sus ojos reflejaban algo distinto al día anterior, se le veían iluminados, ella lucía radiante, y eso fue algo que sus compañeros y en especial sus amigas, pudieron notar, pero la dejaron en paz, no quisieron perturbarla, hacía mucho que no la veían tan plena y feliz.

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Cuando arribaron al hotel, todos bajaron su equipaje y se dirigieron a sus habitaciones, tenían el resto del día libre, así que se tomaron su tiempo para acomodarse. Las tres jóvenes bajaron al restaurante para comer, llegando al lobby del hotel, hubo algo que captó su atención, Kuno y Gosunkugi salieron juntos en una actitud francamente sospechosa, desde el día anterior se les veía más "cercanos" que de costumbre, compartiendo una complicidad que no era propia de ellos, Akane no pudo evitar seguirles con la mirada hasta que notó cómo abordaron un automóvil que al parecer les esperaba justo en la entrada del hotel, su mente quizá le estaba jugando una mala pasada, pero casi podría estar segura de que ése, era el mismo tipo de automóvil que Jane traía cuando se quedó sola en la universidad aquella tarde, y el mismo en el que la trajo de vuelta al hotel; de inmediato se reprendió mentalmente a sí misma, ¿qué tendría que estar haciendo Jane con Kuno y Gosunkugi? El llamado de Sayuri, la sacó de sus cavilaciones y se giró para alcanzarlas en el restaurante. Cuando terminaron de comer, las jóvenes regresaron a sus habitaciones, las amigas de Akane se dispusieron a tomar una siesta, ya que más tarde saldrían con los amigos de Ranma a tomar unas cervezas, y por más que trataron de convencer a Akane de ir con ellas, ella prefirió dejar a sus amigas disfrutar de su cita doble, en vez de dormir, prefirió ir al parque a entrenar, con suerte se podría encontrar con Ryan, aunque no habían acordado verse esa tarde, tal vez se topara con él, y entonces podría contarle la maravillosa experiencia que había tenido en su viaje a Stonehenge.

Ya lista calentó un poco y corrió hasta el parque, decidió tomar un rumbo diferente, para trotar un poco más y que eso le sirviera de calentamiento antes de dar inicio a su rutina de entrenamiento. Se dirigió alrededor de Green Park hasta que llegó al lugar en el que estaba el Victoria's Memorial y de ahí tomó camino hacia el centro del parque, para después dirigirse hacia el lugar en el que habitualmente se reunía con Ryan, y grata fue su sorpresa al darse cuenta de que su amigo aún se encontraba ahí entrenando. Lo observó a la distancia, los movimientos del joven eran armónicos, precisos, se notaba la gran disciplina con la que lo habían formado y el empeño que Ryan ponía en el arte; sin lugar a dudas era apuesto, lleno de cualidades, un buen partido para cualquier chica, pero no para ella, ella ya había decidido a quien le entregaría su corazón. Caminó con parsimonia, no quería sacar a su amigo de su concentración, pero súbitamente, el joven británico se detuvo, giró sobre sus talones y la observó, dedicándole una de esas intensas miradas que a ella le hacían temblar un poco.

Ryan había estado haciendo sus katas con total concentración, pero por alguna razón que incluso él desconocía, pudo sentir la presencia de Akane, entonces detuvo sus movimientos en seco, giró y ahí la vió. Akane traía su ropa deportiva, una bandana rodeaba su cabeza, su rostro se veía un poco sonrosado, señal del previo ejercicio, Ryan la observó con esa dulce sonrisa que siempre la caracterizaba, tan hermosa, tan pura, su corazón empezó a latir al grado de jurar que estaba siendo víctima de una poderosa taquicardia, y entonces sintió cómo claramente se le formaba un nudo en la garganta, quitándole toda posibilidad para articular palabra. Pronto se encontró sumido en un estado de nerviosismo tal, que le resultaba completamente ajeno a su persona, lo que estaba por ocurrir, lo había estado planeando desde hacía un par de días, sin embargo, él había imaginado que ocurriría hasta el día siguiente, no esa tarde, nunca imaginó que Akane regresaría tan pronto y menos, que la vería tan pronto. Tragó en seco, soltó un par de sonoros suspiros, necesitaba guardar la compostura, ahora más que nunca debía estar centrado, el momento de la verdad había llegado y no podía acobardarse ahora, Akane debía saber la verdad.

—Hola Akane… ¡wow! Te ves… ¡Radiante! ¿qué te ocurrió?

—Hola Ryan —le dijo, al tiempo que le dedicaba una dulce sonrisa —gracias, tu siempre tan agradable, eres todo un caballero. —Ryan sonrió en respuesta al cumplido recibido.

—¿Y bien? ¿me lo vas a decir?

—¿Qué?

—Pues lo que te ha pasado

—¿Soy tan obvia?

—Un poco

—De acuerdo, me rindo, sí me pasó algo… algo mágico y muy especial. —El gesto de Ryan se tornó un poco serio, sólo esperaba que, "eso" que le ocurrió a la peliazul, fuera lo que fuera, no arruinara sus intenciones de esta tarde, no soportaría incomodar a Akane, eso era lo último que quería, porque él ya lo tenía decidido, quería a Akane en su vida, aun cuando decidiera volver a Japón, él la quería en su vida para siempre.

—¿Me contarás qué fue eso mágico que te ocurrió?

—Ya que terminemos de entrenar—le dijo al tiempo que asentía.

—De acuerdo hermosa, a entrenar.

Ambos jóvenes se enfrascaron en un arduo entrenamiento, Akane se sentía con renovadas energías y daba una dura batalla, y Ryan no tardó en notarlo. Poco a poco el ojiverde, tuvo que subir su nivel de pela, Akane estaba irreconocible, hacía unos días se le veía apagada, cabizbaja, de hecho, le sorprendió sobremanera el día que ella prefirió no entrenar, pero ahora lo podía ver tan claro y transparente como el agua, su amiga había vivido algo de tal magnitud, que la había traído de vuelta con renovados bríos.

A la lejanía, se podía observar a tres jóvenes que los espiaban con "discreción" Kuno y Jane estuvieron a punto de salir disparados para separar a los objetos de su aprecio, pero Gosunkugi logró persuadirlos a tiempo. No le sorprendía en lo absoluto que Kuno fuera tan estúpido e impulsivo, pero nunca se lo esperó de Jane, la creyó un poco más sensata. La pareja acababa de terminar su ejercicio y al parecer Ryan invitaba a Akane a dar un paseo por el parque. Para Gosunkugi, era obvio que debían seguirle de cerca en cada paso y en cada movimiento, pero, como les había repetido en no pocas ocasiones, necesitaban actuar con cautela e inteligencia. Jane y Kuno se gritaban mutuamente, uno insultando a Ryan, la otra diciendo cuanto improperio se la ocurría respecto a Akane, y Gonsukugi, suspiraba con hastío, al tiempo que se sobaba el puente de la nariz. El pasar de los años lo habían vuelto un poco más astuto en su actuar, las cosas ya no le salían tan mal como antes, aunque aún seguía haciendo el ridículo de vez en cuando, en especial estando frente a Akane; pero pareciera que lo que a él le fue dado de madurez, a Kuno se le había restado de inteligencia. Al hacer un vano intento por terminar la discusión de los otros dos jóvenes, se distrajo de su objetivo principal, y Akane y Ryan se le perdieron de vista, lo que lo enfureció bastante, frustrado como se sentía decidió alejarse del par de revoltosos que estaban con él y pensó que lo mejor sería ir a buscar a sus compañeros para acompañarlos a tomar una cerveza, o algo.

Akane y Ryan caminaron por el parque, llegaron a un pequeño espacio en el que encontraron una pequeña banca y tomaron asiento. La joven le contaba a su amigo su experiencia extraordinaria, recién vivida, se lo dijo todo con lujo de detalles, hasta llegar a la parte del hermoso caballo salvaje. Ryan la miró un poco extrañado, no alcanzaba a hilar el que Akane hubiera viso al corcel, con su decisión final de arriesgarse y luchar por Ranma.

—Bueno, lo que ocurre es que uno de los significados que pudiera dársele a el nombre de "Ranma" es el de "caballo salvaje", y el caballo que vi era de color azabache, como su cabello… ¿ahora ves a qué me refiero? Creo que él es mi destino, estoy segura. —Ryan la observaba un poco contrariado, en el fondo sólo esperaba que su amiga no saliera lastimada, pero de inmediato cortó el rumbo de sus pensamientos, necesitaba tener su mente cien porciento concentrada en lo que quería decirle, o aquello corría el riesgo de ser un total y completo desastre.

—Me da gusto por ti, en verdad. ¿Tú crees que Ranma corresponda a tus sentimientos? ¿Hasta dónde estarías dispuesta a llegar por él, por su amor? —El rostro de Akane cambió de súbito, su semblante se volvió serio y un dejo de angustia se reflejó en su mirar. Se quedó sin habla, no había pensado en eso. Pero algo tenía bien en claro, no andaría en pos de él como el trío de locas.

—No lo sé. Pero me quitaré un peso enorme de encima si reúno todo el valor que tengo y por fin le digo lo que siento por él, le diré que estoy enamorada de él… y ya, no pienso hacer nada más. Si él no llegase a sentir lo mismo por mí, supongo que lo mejor será anular definitivamente nuestro compromiso y yo… —hizo una pequeña pausa porque sintió que se le formó un nudo en su garganta, que por unos segundos no le permitía el habla, tragó en seco, haciendo hasta lo imposible para que sus emociones no se desbordaran, no quería que eso sucediera, no en ese lugar, no en ese instante, y acto seguido, continuó con su charla. —… supongo que yo, continuaría con mi vida, a parte, sin él. Quién sabe, tal vez, de ser ese el resultado, yo acceda a tomar la beca en Oxford y entonces me quede estudiando aquí en Londres. —dijo esto último con una sonrisa forzada, que lo único que reflejaba era una inmensa tristeza, estaba tan eufórica por lo acontecido la noche anterior en el claro del bosque, que nunca consideró que su prometido, tal vez no querría nada con ella. Ryan no le despegaba la vista de encima, su semblante estaba sereno, rayando en lo inexpresivo, pareciera que quería penetrar ese muro que Akane se había dedicado a construir y tratar de leer su interior, hasta lo más profundo de su ser.

—Para mí sería un gran honor ayudarte, si es que decidieras tomar la beca y quedarte un tiempo por acá. Sólo quiero que seas feliz. —Esas palabras comenzaron a incomodar un poco a la peliazul, un leve sonrojo tiñó sus mejillas y comenzó a sentirse un poco nerviosa.

−Ryan tú tienes… ¿hay alguien especial en tu vida? ¿estás enamorado? −dijo la joven en un intento desesperado por cambiar el rumbo de la conversación. Las mejillas de Ryan se tiñeron de rojo, el joven tragó en seco, su rostro reflejaba un claro nerviosismo y dejó escapar un fuerte suspiro.

−Bueno, yo… Akane, yo… quería decírtelo desde hace algunos días, sólo que no había tenido la oportunidad… yo, conocí a alguien… y es especial, he ido tratando a esa persona y sin darse cuenta, me ha conquistado… estoy seguro que ni siquiera lo imagina… cuando estoy con esta persona, puedo ser yo mismo, y eso es algo que no me había pasado antes, y no estoy seguro de que sienta lo mismo por mí… pero yo… Akane, tengo que decirlo, tengo que decírtelo, ya no puedo seguir ocultando esto que me está pasando, es como si te estuviera mintiendo, y no quiero continuar así, a ti menos que a nadie quiero ocultarle cosas…

—Ryan… ¿qué dices…? —Akane comenzó a sentirse nerviosa, y no estaba muy segura de querer seguir escuchando lo que su amigo le tenía que decir.

—… Akane, yo… yo estoy muy enamorado de…

—¡Se me ha hecho tarde! —le soltó de pronto la peliazul interrumpiendo la confesión de su amigo —Tengo que irme, me esperan en el hotel. Fue agradable charlar contigo. Nos vemos mañana ¡Adiós! —y se marchó corriendo del lugar, corrió tan rápido como le fue posible, toda esta situación le parecía de lo más inverosímil o… ¿no lo era? ¿Acaso se le iba a declarar? ¡Pero qué ingenua había sido! Sus amigas le decían una y otra vez que Ryan quería con ella algo más que una amistad, al parecer los celos de Ranma no habían estado del todo equivocados.

Corrió por la vereda tan rápido como sus pies se lo permitieron, con lo que no contaba, fue con el hecho de que Ryan era más alto que ella, y disciplinado en el arte al igual que ella, por lo tanto al momento de correr, él podía dar la zancada más larga que la joven y tenía una gran velocidad, así que en poco tiempo le dio alcance a la peliazul, se le puso enfrente y le cerró el paso. Akane lo observó con un semblante un tanto serio, se puso alerta ante cualquier cosa inapropiada que el británico quisiera intentar con ella, sin embargo, notó algo que llamó su atención, la mirada de Ryan no reflejaba lujuria ni deseo, sólo una creciente angustia y quizá algo de desesperación, fue entonces que Akane bajó un poco la guardia.

—Akane… por favor, déjame hablar contigo… déjame explicar… no sabes por lo que he pasado, no sabes el trabajo que me ha costado reunir el valor suficiente para confesarte lo que hoy he venido a revelar, y ahora que estamos aquí no me pienso dar por vencido, hasta que escuches todo lo que tengo que decirte… —Akane lo observó pasmada, tragó en seco y sólo pudo asentir, su garganta se negaba articular palabra alguna, como si súbitamente sus cuerdas bucales hubieran sido víctimas de una severa parálisis. Y ahí estaba ella, no estaba convencida del todo, pero lo mejor sería aclarar todo de una vez por todas, lo observó y se dispuso a escuchar todo lo que tenía que decirle el joven.

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Nerima ocho de la noche

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En tanto se desarrollaban todos esos acontecimientos en Londres, en Nerima Ranma tenía que lidiar con sus propios embrollos.

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El azabache se encontraba en el dojo entrenando, se sentía un poco ansioso, pero en esta ocasión, el entrenamiento sí había surtido el efecto esperado. Pacientemente esperaba el momento para reunirse con Nabiki, necesitaba dejarle unas cuantas cosas en claro respecto a su próxima cita con Ukyo. Pocos minutos después, llegó la aludida, tal como acostumbraba, subió directo a su habitación, dejó sus cosas, cambió su atuendo por algo más cómodo y bajó con rumbo a la cocina para buscar qué podía cenar, llegando al lugar, fue interceptada por su hermana mayor, quien le dijo que Ranma la esperaba en el dojo, Nabiki puso los ojos en blanco y soltó un sonoro suspiro, tomó una manzana y caminó con extrema lentitud al encuentro con su "cuñadito". Cuando llegó al dojo, se recargó en el marco de la puerta deslizable y observó cómo el azabache terminaba su entrenamiento, debía admitir que era una vista agradable de admirar, los años le habían regalado a su cuñado más altura, mayor porte y un cuerpo de infarto, su hermana no estaba nada errada al haber puesto sus ojos en él; sonrió para sí por el rumbo de sus cavilaciones, en honor a la verdad, a medida que el tiempo pasaba, se convencía cada vez más de que su cuñado y su hermana eran el uno para el otro, ella por el contrario, pese a que el hombre le parecía todo un adonis, lo encontraba simplón y nada interesante, ella —por el momento— se inclinaba por relaciones un poco más "pasajeras", y por supuesto, con hombres mucho más sofisticados y de más está el mencionar que, también debían de ser adinerados. Cuando Ranma terminó de entrenar, hizo algunos estiramientos y al girarse para tomar una toalla, se dio cuenta del escrutinio al que estaba siendo sometido por parte de la castaña, se secó el sudor con parsimonia y observó a Nabiki con el ceño fruncido.

—¿Qué tanto me miras? —le dijo huraño.

—¡Ay! ¡pero qué carácter el tuyo! Si fuiste tú el que me mandó llamar —le respondió la castaña al tiempo que le daba un mordisco a su manzana. Ranma resopló, su rostro revelaba hastío, ansiaba ya poder ponerle fin a toda esta situación de las famosas "citas".

—Quiero dejarte en claro unos cuantos puntos, antes de que organices mi cita con U-chan.

—Te escucho…

—Primero: No quiero que le hagas creer a U-chan que esta salida, significa que la estoy eligiendo a ella como mi prometida oficial, yo YA tengo, una prometida oficial —Nabiki asintió, quería burlarse un poco de su cuñadito, pero se contuvo —y no lo digo porque quiera casarme con Akane ni nada por el estilo, no me interesa esa marimacho, pero estoy cansado de que mi honor se ponga en entredicho, por lo que todos los demás opinan o hacen a mis espaldas, sin tener yo nada qué ver.

—de acuerdo…

—Segundo: Esta es la última vez que hago esto, no pienso estar involucrado en una ronda interminable de citas, en las que tenga que estarme cuidando de estas locas que quieren envenenarme, embrujarme y kami-sama sabe qué más. Si decido pedirte más favores, la paga será diferente. —Nabiki asintió.

—Y, por último: Debes decirles a las tres, que no habrá más subastas por mí, que deben dejarme en paz y que, mientras Akane siga fuera del país, yo no quiero verlas rondándome. —Nabiki le dedicó una sonrisa que revelaba todo el cinismo del mundo, pero al final asintió.

—Creo que podrías conseguir ofertas bastante lucrativas si reconsideraras tus puntos, pero allá tú. —le soltó al tiempo que alzaba los hombros.

—Eso no es tu asunto. Sólo limítate a hacer lo que te pedí, y yo cumpliré mi parte con U-chan.

—Está bien, tenemos un trato.

Dicho todo, Nabiki se retiró del dojo, llegó justo al pie de la escalera, en donde se localizaba el teléfono, hizo lo propio y esperó a que le diera tono, luego de unos cuantos segundos, la llamada fue tomada del otro lado de la línea.

—Hola, soy yo, sólo llamaba para decirte que vamos a tener un pequeño cambio de planes.

—¿A qué te refieres Nabiki?

—Digamos que… si quieres tener éxito… tendremos que hacer las cosas un poco antes de lo anticipado.

—Por mí está bien. ¿Ya tienes lo que acordamos? ¿Tu parte del plan está lista?

—Ya. Esta misma noche empiezo con mi parte, no te preocupes… todo quedará perfecto.

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Londres ocho de la noche.

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Akane estaba sentada en un camastro que se encontraba en una pequeña terraza del jardín interior que tenía el hotel, la verdad era que el lugar estaba bastante agradable y se preguntó a sí misma el por qué no había ido ahí antes. Extrañamente esa noche, el cielo estaba despejado, aún podía observarse la luna llena en todo su esplendor, seguro esa sería la última noche en la que brillaría así antes de que comenzara a menguar.

Junto a ella, sobre una pequeña mesa de centro, estaban el libro sobre Londres y sus atractivos, y el diario que tenía en la portada grabado su apelativo, ambos obsequios de Ranma. El rostro de Akane se mostraba adusto, inexpresivo, la joven trataba de mostrarse lo más serena posible; pero en su interior se había desatado una vorágine de emociones y sentimientos que apenas podía contener. Al final, luego de escuchar los ruegos del joven inglés, optó por darle la oportunidad de que le expresara todo, hasta la última palabra, y cuando terminó, él le pidió encarecidamente, que antes de darle una respuesta al respecto, reflexionara largo y tendido. Así pues, se la pasó el resto de la tarde pensando, dándole vueltas al asunto, pensó mucho en todo lo que Ryan le había confesado y su conclusión final fue que, ella no quería a Ryan fuera de su vida, quería que ese hombre permaneciera a su lado… por siempre; en muy poco tiempo le había tomado un cariño especial, y estaba segura de que no encontraría a alguien con quien compartir lo que compartía con él, esa complicidad, esa confianza que le tenía al ojiverde, sólo podía tenerla con él y nadie más. Londres o Nerima, Ranma o Ryan, Akane ya había tomado su decisión respecto a él… y al día siguiente buscaría a Ryan para decírselo.

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N/A:

¡Listo! Bien... primero que nada, quiero ofrecerles una sincera disculpa por todo el tiempo que me tardé en actualizar la historia, de verdad que en esta ocasión me tomó muuuuucho más de lo que me ha tomado en otras ocasiones y de verdad ¡lo siento muchísimo!. Mi vida se tornó un tanto caótica, lo que para algunos significa "temporada vacacional" para mí (laboralmente hablando) significa "se te triplica el trabajo" y a eso, se le sumó el hecho de que tuve algunos cambios radicales en mi vida personal... pues el resultado fue: tardar horrores para poder tener este capítulo listo. Pero en fin, aquí está, y como les he dicho en ocasiones anteriores, NO PIENSO DEJAR ESTA HISTORIA INCONCLUSA así que tengan la seguridad de que cumpliré mi compromiso.

Bueno, respecto a la historia, pues como habrán leído, Ranma y Akane están en una pequeña encrucijada, aunque la verdad es que la "prueba de fuego" de Ranma será en el siguiente capítulo, cuando tenga su cita con Ukyo, y entonces se dará cuenta de lo fácil que fue el haber salido con Kodachi y con Shampoo. Akane, por su parte, digamos que ya tuvo uno de sus "momentos cruciales" ahora, ¿qué creen que le haya confesado Ryan? ¿habrá sido una declaración de amor? ó ¿fue algo más? ¿qué será lo que están planeando Nabiki y Ukyo juntas? Porque la cita, es sólo la punta del iceberg.

Datos curiosos:

Todo lo escrito en relación a Stonehenge es verídico, se cree que es un lugar sagrado y cargado de fuerte energía, además de que es uno de los lugares declarados "patrimonio de la humanidad". Si tienen la oportunidad de darse una vuelta por allá, vale mucho la pena.

Anteriormente, en la historia, hubo un capítulo en el que se narra una leyenda mexicana acerca del colibrí, bien, pues me valí de esa leyenda para hacer el relato de lo que le aconteció a Akane estando en Amesbury.

El "caballo salvaje" color negro que Akane vió, pues hace alusión al significado del nombre de Ranma, como le explica Ranma a Akane.

He de decirles que me encantan los simbolismos en las historias y, casi desde que empecé a escribir este Fic, tenía pensado incorporar estos dos elementos, y creo que el momento de hacerlo se dio precisamente con este viaje hecho por los alumnos del Furinkan.

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Pues sólo me resta agradecerles a todos los que han leído mi historia, a todos los que se han tomado el tiempo para dejar un review, y a todos los que le han dado "seguir" y "favorito" Mil gracias, al final, es por ustedes que hago esto, y nada me llena de satisfacción, como el hecho de saber que les gusta lo que con tanto cariño y esfuerzo estoy escribiendo. Nos leemos en el siguiente capitulo (el cual espero, llegue más pronto de lo esperado) y prometo contestar también sus reviews, por ahorita el corto tiempo con el que cuento para publicar el Fic, no me lo permite, pero les prometo respuesta en el siguiente capítulo.

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¡Hasta pronto!