Como que me estoy acercando hacia donde yo iba, así que avanzaré un poco más antes de actualizar xD


Volver a Clases

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...

Nadie le dijo nada, cuando volvió a la escuela.

Podía apostar que se debía a Iruka-sensei. Más que nada porque Itachi le había asegurado de que nadie iba a decirle nada cuando volviera, así que podía hacerlo tranquilamente. Y era un alivio, en realidad. Dar explicaciones nunca había sido lo suyo y tampoco no era problema de ninguno de ellos. Ni siquiera de Naruto, quien después de ser prácticamente echado de la habitación por su hermano, se limitó a llamarle todos los días.

A diferencia de su celo, la gente ya no le mareaba. Si seguía habiendo olores que soportaba menos que otros, pero no era lo suficiente como para molestarlo. Es más; estaba seguro de que si se ganaba al lado de Inuzuka, por ejemplo, su olor no lo repelería. O de Haruno Sakura, quien no le había quitado la mirada de encima. Como llevaba el parche inhibidor en el cuello, si se encontraba estresado no liberaría feromonas a lo loco, lo que le tranquilizó. Le gustaba mantener su privacidad, y eso no había cambiado.

Quizá una cosa si cambió.

Sasuke-kun –Sakura Haruno le llamó la atención durante el almuerzo. Pendiente de sus apuntes de inglés, Sasuke ni siquiera la escuchó. Pero cuando sintió su mano en su hombro y su olor, no le quedó de otra más que atender. Alzó una ceja y esperó que comenzara a hablar. Pero lo único que hizo fue mirarlo y esparcir su aroma, logrando que moviera su nariz de un lado al otro e intentara no fruncirla. Itachi le había dicho que aquello era una descortesía terrible. Y él no era tan descortés. –Sasuke-kun –repitió ella.

¿Sí? ¿Qué quieres? –Preguntó al final, un poco más áspero de lo que pretendía. Ya con el hecho de no arrugar la nariz había hecho mucho por ella. No iba a controlar el tono de su voz también.

Yo… me alegro de que tú estés bien –Titubeó ella. Sasuke asintió, antes de volver a sus apuntes. Ella volvió a llamar su atención. Y su olor se volvió un poco más fuerte también. Egh. –Me preguntaba si…

¡Teme! ¡Vamos a comer! –Le interrumpió Naruto, levantándose del fondo de la clase y pululando hacia él. Había estado hablando con Nara, Inuzuka y Akimichi sobre quien sabe que cosa. Pero Hyuga también se le acercó. –¡Traje ramen nuevo, tebayo!

¿No puedes comer otra cosa? –Preguntó él, levantándose del asiento y frunciendo el entrecejo. Guardó los apuntes de inglés que tenía en la mochila y rebuscó su almuerzo. Naruto le golpeó juguetonamente el brazo.

No. Es mi favorito –se excusó él. Sasuke rodó los ojos.

Si aprendieras a cocinar y dejaras de ser un inútil…

¿Sasuke-kun…? –Ella volvió a llamar su atención. Pero el aroma de Naruto llegó a sus fosas nasales y fue lo único que le interesó. Algo que también había aprendido, dado su hermano, que los alfa y omega podían liberar sus feromonas a voluntad. Ya sea para marcar territorio o para imponerse. Asumió que Sakura había intentado atraerlo con su aroma y el dobe sólo le estaba defendiendo. No era como si Naruto fuese a intentar atraerlo o algo así. ¿Para qué querría hacer eso?

¡No soy un inútil! –Se excusó él, cruzándose de brazos. Sasuke la ignoró, rodeando el escritorio y comenzando a caminar. Automáticamente Naruto le pasó el brazo por encima de los hombros. Y su aroma disminuyó en cuanto hizo aquello –¡Calentar ramen es todo un arte, bastardo!

¿En serio crees que echarle agua caliente a un tazón y esperar tres minutos es un arte? ¿Alguna vez has hecho ramen casero como para justificar tu ineptitud alimenticia? –Él alzó una ceja. Naruto refunfuñó. Y Sakura no volvió a acercársele ese día. No dejó de mirarlo, sin embargo. Lo que le hizo pensar que ella posiblemente intentaría hablarle otra vez.