Kingdom Hearts y las series/películas/libros/videojuegos/etc. que aparezcan no me pertenecen, pertenecen a sus respectivos autores. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
Capítulo 4:
EL LEGADO DE LOS PRECURSOR — PARTE 01
Otra vez me encontraba en la brecha que existe entre los distintos mundos que componen el Multiverso. Sinceramente llega a ser un tanto aburrido, desesperante, sobre todo si no hay sincorazón o incorpóreos por las cercanías. Ya había dado una vuelta en esta extensión del Mar y cada vez pensaba más en volver a Scala y esperar allí. Mientras aquella idea ganaba fuerza, recuerdo que el mundo donde conocí a Shrek, Asno y Fiona fue el primero que viste, y también el primer lugar donde me enfrenté a un Jefe Sincorazón y encontré una Cerradura. Desde entonces, en estos últimos seis meses de mi vida, he visitado otros cincos mundos, cada uno desarrollándose de una manera totalmente extraña a la vez que increíble.
Actualmente estaba a punto de ver mi séptimo mundo. Había pasado una semana de descanso en Scala, entrenando un poco más para mejorar mis capacidades, así como añadir información a la base de datos. En estos últimos meses he podido dar cuenta de que mis enemigos han ido aumentando su poder de forma gradual, de tal modo que mi último Jefe Sincorazón me costó horrores derrotarlo.
Ahora estaba como al principio, como cada vez que finalizaba mi misión en algún mundo. Aquí, flotando, esperando que la llave espada me guiara hasta mi próximo destino. Para mi alegría, no tardé mucho en ponerme en camino. Atravesé a toda velocidad aquella sección del Mar, llegando hasta el nuevo mundo. Una vez ingresé en este, lo que encontré fue un poblado situado en la costa, junto a dos islotes, el último con una casa en su cima, que estaba unido por varios puentes, comunicando directamente con una playa, una selva y un desfiladero de lava, todo bañado por la luz del mediodía.
Aterricé a una distancia adecuada del poblado para evitar asustar a sus aldeanos. Una vez que hube aterrizado y mi llave espada abandonara su forma de nave para desaparecer con un estallido de luz, desplegué mi dispositivo holográfico.
—Veamos, ¿dónde me encuentro?
En la pantalla holográfica apareció un nombre con información desplegable. Esto significaba que los Elegidos ya habían visitado este lugar con anterioridad. Curiosamente es la primera vez que esto me ocurre en todos los mundos que he visitado. Incluso cerraron la Cerradura de este mismo.
Aldea de Sandover.
La Aldea de Sandover se sitúa al final de la península en la que transcurre el juego, en un archipiélago que está unido por varios puentes, comunica directamente con la Playa del Centinela, la Selva Prohibida, y el Desfiladero del Fuego.
Al parecer tenía muy pocos habitantes. Desplegué los datos sobre los seres de este mundo, dándome cuenta de que las criaturas de este mundo parecían humanas, solo que tenían las orejas largas y puntiagudas, por lo que invoqué un hechizo para adaptar mi aspecto a los seres de este mundo.
Investigué un poco más, leyendo algo sobre las baterías, los lurker, el Eco, esferas precursor y otras cosas interesantes. Ahora, con algo más de información, comencé a caminar hacia el poblado para investigar. Si la llave espada me había traído aquí, era por un motivo, ¿no?
Lo primero que me encontré fue a un granjero que se encontraba durmiendo tan tranquilo, por lo que decidí no molestarle y seguir avanzando. Subí el pequeño acantilado que lo separaba del resto del poblado y una vez arriba pude ver varias casas redondas, las cuales tenían a sus habitantes dentro. Atravesé el puente que conectaba esta parte con el resto del pueblo, pues este se dividía en cuatro partes: donde yo estaba, donde estaba el pueblo como tal, la casa del sabio del pueblo y una casa que se encontraba al fondo a la derecha.
Atravesé el pueblo intentando no hablar con nadie, pero cuando estaba cerca de llegar a la casa del sabio del pueblo, que si no recuerdo mal era un tal Samos, un chico, el diría que tenía mi edad, y una especie de comadreja naranja aparecieron bajando por el puente. Los tres nos quedamos mirando, yo sin saber que decir y ellos mirándome extraño.
—Tu cara no me suena. ¿Eres nuevo por aquí?
Alcé mis cejas. No pude evitar quedarme un poco impresionado porque la comadreja me hablara, aunque después de ver a un burro parlanchín que no se callaba ni debajo del agua, tampoco era tan extraño, ¿no?
—Eeeh, pues sí, soy nuevo por aquí. Me llamo Beren, ¿y vosotros sois?
—Yo soy Daxter, él es Jak.
El chico, que tenía una cabellera rubia bastante larga, asintió como saludo, pero no dijo ni una palabra.
—¿Eres mudo? —curioseé.
—Sí, lo es. Por eso soy yo el que habla.
—Aaah. Entiendo. ¿Y a dónde vais? Como he dicho, soy nuevo por aquí y no conozco nada.
—Ahora mismo vamos a la playa del centinela, vente con nosotros y te mostramos todo esto. Tenemos que desatascar los recolectores de eco del viejo Samos y encontrar baterías para el zoomer antigravitatorio de ese bombón de Keira.
Recolectores de eco, eso me sonaba bastante. En cuanto al zoomer… eso suena interesante. Sonreí divertido al ver como Jak fruncía el ceño cuando Daxter llamó bombón a esa tal Keira. Yo debía investigar, saber el motivo por el cual estaba aquí, pero ir con ellos me permitiría explorar nuevas zonas con estos nativos y quizás saber algo más sobre este lugar, recolectar información.
—Pues en ese caso, ¿a qué estamos esperando?
Ambos, Jak y Daxter, asintieron sonrientes y nos pusimos a caminar hacia la choza más alejada. Al parecer habían hablado con los habitantes del pueblo y habían intercambiado las esferas precursor por baterías para ese zoomer. Según me habían explicado, usarían esa máquina para atravesar un desfiladero de fuego que se encontraba cerca de la casa del granjero, pero necesitaban varias baterías más para poder darle la energía necesaria. Cruzamos el puente y nos acercamos a la casa, donde había un tipo mirando una piedra con cara triste. Parecía un escultor.
—Eh —saludó sin ánimo, pero este cambió de pronto—. ¡Pequeñín peludo! —exclamó de pronto, asustándonos—. Oh… por un momento pensé que eras mi musa —dijo mirando a Daxter.
—¿Tu qué?
—¿Nunca habíais visto a una musa? —Interrogó sonriente mientras se acercaba—. Es una pequeña ardilla resplandeciente de tu tamaño, llena de vitalidad, loca como una regadera.
—Aaah, lo pillo. Como un compañero de aventuras —señaló Daxter a Jak, quien le devolvió la mirada ofendido.
—Hombre, yo tenía entendido que una musa era otra cosa —comenté alzando los hombros.
—En realidad, sin mi musa… no puedo esculpir —Explicó con voz preocupada mientras daba suaves golpecitos a la piedra—. Con ella cerca, veo la belleza de todo —sonrió levemente, apoyándose en la piedra mientras se deslizaba hasta el suelo—. ¿Sabéis? Ahora mismo no podría hacer ni un agujero con el cincel —Y se puso en pie—. Creo que ella ha huido a Isla de Misty. Ah, espero que esté bien —Entonces sus ojos brillaron con esperanza, y admito que me dio un escalofrío—. Os daré una batería si me la traéis.
Parecía una propuesta lógica, aunque Daxter se alarmó mucho.
—¡Espero un segundo! ¡No vamos a volver a la isla de niebla! —a pesar de que su tono parecía ser el de alguien convencido, desvió la mirada a Jak—… ¿verdad?
Por el gesto del rubio, estaba claro que sí volverían. Jak asintió a la petición del escultor y yo simplemente me encogí de hombros. No veía problema en esta petición. No podía ser tan malo como Daxter dejaba entrever… esperaba. Salimos de la casa del escultor rumbo a la Playa del Centinela.
—Oye Daxter, ¿por qué tienes miedo a esa isla?
—Porque allí caí en un pozo de Eco Oscuro y me convertí en esto.
Eco Oscuro… El Eco Oscuro era una clase de Eco inestable el cual no tenía un poder muy claro, generalmente deformaba o mutaba. Creo recordar que estaba considerado la clase de Eco más peligrosa.
—Entonces, ¿no siempre has sido una comadreja?
—¡Por supuesto que no! Yo era un joven fuerte y guapo… ¡que ha quedado convertido a una bola de pelos!
Jak llevó una mano a su boca para evitar reírse. Bajamos hasta la arena de la playa, pues al parecer empezaba aquí. Pude ver un racimo azul y flotante que parecía llevar electricidad. Jak se acercó hasta él, tocándolo. Entonces su cuerpo se vio envuelto por aquel racimo, me miró y comenzó a correr a gran velocidad. Mientras lo veía alejarse, despliegue nuevamente mi dispositivo de memoria.
Eco Azul.
Era uno de los varios tipos de Eco que había, y este representaba la velocidad o el tiempo.
Yo me acerqué y también lo toqué… ¡y joder! ¡Pude sentir un aumento de mi poder! Vi mi cuerpo, rodeado por el Eco Azul. Miré a Jak, quien ya estaba muy lejos, y comencé a correr, ¡pero esto era increíble! ¡Qué gran velocidad! Es decir, yo soy muy rápido, más que Jak gracias al poder de la llave espada, pero con este Eco mi velocidad aumentaba aún más. Pasé al lado de Jak, quien sonrió, aceptando mi desafío. Corrimos durante un periodo corto de tiempo, pues unos extraños cangrejos aparecieron de pronto en la arena.
—¡Esos son cangrejos lurker! ¡A por ellos Jak!
Lurkers. Sí, los recuerdo. Jak, con gran velocidad, corrió hacia ellos y dio un puñetazo a uno de los cangrejos mientras este estaba fuera de su concha… ¡y lo derrotó de un solo golpe! Entonces apareció otro, primero escondido y luego al descubierto, ¡y también lo derrotó de una patada giratoria! Este tipo parece que sabe pelear bien. Entonces pasamos de la arena a un montículo de tierra en el cual hay unas cuantas casas pequeñas.
Decidimos no subir por el momento y seguir por la arena. Fue entonces que vimos una especie de serpiente gigante que surgió de la arena de pronto, intentando devorarnos. A partir de ahora debíamos tener más cuidado si había bichos semejantes bajo la arena. Hum, creo que sería mejor subir al montículo. Pero cuando pasamos las dos primeras serpientes, pude ver varias cajas que parecían imposible de romperlas. El efecto del Eco se acabó y volvimos a nuestra velocidad normal. Nos acercamos hasta las cajas, donde las revisamos.
—Hum, no parece que se puedan romper fácilmente —opiné.
—Entonces tendremos que buscar algo para…
De repente escuché un sonido, como un cañonazo.
—¡Un cañón! ¡Cuidado!
Jak y yo miramos al cielo, donde pudimos ver como algo caía… algo que tenía mecha.
—¡A cubierto!
La explosión fue bastante estridente. Si nos hubiera caído encima o hubiéramos estado cerca nos habría hecho muchísima pupa. Dirigimos nuestra mirada hacia el mar. A unos veinte metros, o poco más, había una enorme estructura, una torre de piedra, que surgía del mismo mar, y en la cima había un cañón custodiado por uno de esos lurkers.
—Mierda, hay que salir cagando leches de aquí. Esperemos que no tenga mucho alcance.
—Sí, estoy de acuerdo con el nue… ¡Jak! ¡Una batería!
Desviamos la mirada hacia donde la comadreja nos indicaba, y ahí vimos una de esas baterías. Corrimos hacia ella, pero antes de que pudiéramos llegar… un maldito pelícano gigante se la comió.
—¡Eh! ¡Ese pelícano acaba de birlarnos una batería! ¡Vamos a darle su merecido! —expuso Daxter mientras chocaba sus puños, molesto con el animal.
Estábamos por ir a por él, pero Jak se detuvo de pronto y me miró. Con gestos me hizo entender que yo me quedara y él iría a hacer que ese pelícano escupiera la batería. No era mal plan. Me quedé en aquel lugar, lejos del radio de alcance del cañón, viendo como Jak nadaba hacia el nido del pelícano, el cual estaba sobre una estructura de tierra que surgía del mar, frente a la catarata.
Con sumo cuidado, intentando que el pelícano no se diera cuenta, Jak se acercó hasta meterle un buen puñetazo en el estómago. Tal fue el golpe que el pelícano escupió la batería sobre el montículo, alzando el vuelo rápidamente. Comencé a correr, subiendo por las escaleras de piedra y roca que permitían la subida, localizando la batería, cogiéndola antes de que ese pelícano pudiera volver a comérsela. Jak y Daxter llegaron hasta donde yo estaba, dando saltos de alegría por la nueva adquisición. Con una sonrisa se la pasé a Jak, quien la guardó en la bolsa, o algo parecido a una bolsa, de su espalda.
—Con esta ya tenemos cinco. ¡Ya queda menos para tener las suficientes para el zoomer! —exclamó Daxter muy contento.
—Ah, se me olvidaba, creo haber visto una ahí abajo.
Señalé a mi espalda y el dúo se acercó, saltando a la arena, cogiendo la batería que en verdad estaba ahí. Ya teníamos seis. ¡A por la siguiente!
—Será mejor que vayamos a desatascar los recolectores del viejo Samos —sugirió Daxter recordando la tarea que el anciano les había encomendado.
Ambos asentimos a las palabras de Daxter, atravesando el montículo, pasando la cascada, hasta ver un total de cinco de esos recolectores. Lo que nos encontramos era una especie de respiraderos de Eco Verde el cual supongo que era almacenado en los globos que tenían encima. El Eco Verde generalmente sirve para curar y es de los Ecos más abundantes. Fuimos hasta ellos, desatascándolos, y del último de ellos salió otra batería. Hum, podría llegar a afirmar que aparecían de debajo de las piedras…
Un aparato flotante apareció de pronto rodeando a Jak y por él se pudo escuchar la voz de un anciano, quien felicitaba a Jak y al mismo tiempo se burlaba de Daxter. Bueno, a mí ni me conoce, así que es normal que no diga nada sobre mí.
Dejamos atrás los recolectores de Eco Verde y bajamos nuevamente hasta la playa, la zona más al norte. Allí había tres antiguos templos con varios lurkers merodeando por ahí. Jak y yo nos miramos y bajamos. Con mucho cuidado nos escabullimos hasta el templo más al sur, en el cual había gran multitud de palomas.
—Eeeh, gaviotas. Vamos a espantarlas, para divertirnos —propuso Daxter.
Jak asintió con una sonrisa, saliendo del escondite, agitándose bruscamente para asustarlas. Yo nunca jamás he hecho algo semejante, por lo que me uní a ellos.
—¡Yujuuuuuu! ¡Ja, ja, ja, ja!
—¡Esto es muy divertido! —admití mientras saltaba y continuaba agitando los brazos.
Los tres corrimos hasta el templo central, volviendo a espantarlas. Sí que era divertido. Pero, cuando estábamos cerca del tercer templo, llamamos la atención de los dos lurkers grandes y morados.
—Oh, oh. Eeeesto no es bueeeno. ¡Soldados lurker!
Los dos lurkers corrieron hacia nosotros, pero Jak se lanzó hacia ellos decidido. Los soldados lurker no parecían ser muy fuertes. Jak pudo esquivar fácilmente varios ataques de uno de ellos, golpeando en distintas zonas hasta dejarle KO. O este tipo tenía mucha fuerza o los lurkers eran muy flojos. El segundo soldado intentó atacarle por la espalda, pero yo invoqué mi llave espada y le golpeé certeramente en la cabeza. Jak y Daxter quedaron observando mi arma, asintiendo al ver cómo regresaba a mí.
—Así aprenderán estos lurkers —comentó Daxter mientras fingía limpiarse el polvo—. No me gustan nada los lurkers —Jak asintió, coincidiendo con él—. Bueno, ¿por dónde íbamos? —nos preguntó mientras miraba con una sonrisa malévola a las palomas.
Sonriendo de la misma manera, corrimos hacia el tercer templo para volver a espantar palomas.
—¡Yuuuu!
Las palomas no volvieron a ningún templo, sino que volaron lejos, hacia la catarata de la playa… y para nuestra total sorpresa… hubo un pequeño derrumbamiento cuando varias de ellas cayeron sobre las rocas. Piedras de grandes dimensiones cayeron, y pude apreciar también una batería.
—¡Wow! Han causado una avalancha. Vamos a verla —comentó sorprendido Daxter.
—Id vosotros. Yo seguiré explorando por aquí, a ver si encuentro esferas de precursor o más baterías.
Ellos asintieron y fueron hacia la catarata, subiendo nuevamente al montículo, cerca de los recolectores de Eco. Observé a mí alrededor, frunciendo el ceño al no ver batería alguna, pero algo me decía que estaba cerca. Primero subí a la cima del templo, pero nada, y luego fui a la parte de atrás del templo donde me encontraba, pero nada de nada. Me rasqué la cabeza y probé suerte en el segundo templo. Para mi sorpresa, ahí había una batería, la cual recogí para entregársela más tarde a Jak. Bajé a la parte trasera, pero tampoco había nada. Volví al primer templo, ¡y eureka! ¡Aquí había esferas precursor! Tenían forma de huevo y eran tan grandes como los de un avestruz. Eran de un color cobre, o parecido, y tenía símbolos extraños que presupongo serían de los precursores.
Ahora, con toda esta parte de la playa explorada, fui a encontrarme con Jak, quien ya había recogido la batería y ahora se encontraba cerca de un enorme huevo que estaba en la parte transitable más alta. Comenzó a empujarlo hasta que éste cayó un nivel más abajo, agrietándolo. Para mi sorpresa, una anciana se encontraba cerca, y agradeció al dúo que lo bajaran de su nido. Jak saltó y se juntó con la anciana, pero antes de que esta hablara le hizo esperar a mi llegada.
—Oh cielos, espero que el pobrecito este bien. Tomad una batería por vuestro valor.
La anciana rebuscó entre sus cosas, sacando una batería que Jak cogió sonriente. Entonces el huevo comenzó a agitarse bruscamente, hasta que un ave extraña salió de él.
—¿Qué bicho es este? —interrogué con gran curiosidad mientras veía a la enorme ave salir de su huevo.
—Es una cría de flut flut.
La cría observó con curiosidad a su alrededor, hasta encontrarse con Daxter, acercándose a él de forma extraña.
—Oh no, no, no, no, no, nooo.
—Mirad. ¿A qué es mono? Cree que piensa que eres su mamá —explicó con dulzura esta mujer pájaro.
—¿Mamá? No soy tu madre. ¿Ves plumas por algún lado?
—Oooh, amor a primera vista. Bueno, escuchad chicos, me llevaré al pueblo al polluelo y trataré de que el Sabio se ocupe de él. Tomad esa batería de nuestro acuerdo.
Chocamos nuestras manos al haber logrado casi todo lo que por aquí nos era útil, aunque ese cañón era algo muy molesto.
—Tenemos que hacer algo con ese cañón —murmuré viéndolo molesto.
—He visto un respiradero de Eco Azul. Quizás nos pueda servir para llegar allí.
—Sí, pero, ¿cómo activarlo?
—Seguramente tendrá que ver con lo que nos ha comentado el alcalde —Yo le miré interrogante, recordándole que no sabía de qué me estaba hablando—. Tenemos que ir a la selva para investigar sobre esto. Una vez reactivemos la fuente de Eco volveremos ¡y acabaremos con ese lurker que no deja de dispararnos!
—Pues entonces deberíamos ir hasta la selva, ¿no? —pregunté a Jak.
—Será mejor ir mañana. Está a punto de hacerse de noche, y no me apetece ir a la selva a oscuras.
Ciertamente la noche estaba cerca de terminar de ocupar su lugar en el ciclo de los días, por lo que era momento para descansar. Acompañamos a esta mujer pájaro de vuelta a la aldea, librándonos de todos los enemigos que nos encontráramos, manteniendo a la mujer y al polluelo lejos del alcance del cañón. Una vez en la aldea, mujer y polluelo a salvos, llevamos nosotros al polluelo hasta la casa del Sabio. Cruzamos el largo puente hasta llegar al pedazo de cacho de roca y piedra que era el lugar donde se asentaba la casa. Un lugar un tanto peligroso, a mi parecer.
Lo primero que vi fue un taller donde se encontraba un vehículo, y trabajando en él estaba una joven que saludo al dúo y a mí me miró con curiosidad. Yo saludé sonriente. Subimos por un camino de madera en V hasta la parte de arriba de la casa, donde al parecer residía el anciano.
—Oye, ¿y quién era ella?
—Es Keira, la hija del viejo Samos.
—Aaah.
Atravesamos la entrada y pude ver a un tipo flotar en el aire. Era un robusto con un cuerpo rechoncho, miembros demacrados, pies y manos grandes, una cabeza grande y redonda coronada con un tronco grande y una tez de piel ligeramente teñida de verde. Llevaba un bastón y dos troncos cortos pero gruesos utilizados como zancos. ¿Este anciano era el padre de esa tal Keira? ¡Pero si era increíblemente viejo!
—Oh, parece que ese huevo nos ha regalado a este pequeño —El anciano no saludó, sino que se acercó hasta el polluelo, revisándolo de arriba abajo — Parece sano. Sí, sin duda está sano.
—La anciana de los pájaros te pide que cuides de él, si te es posible.
—Por supuesto, por supuesto. Me haré cargo de este pequeño —Entonces nos miró a los tres, ladeando la cabeza al verme — ¿Y tú quién eres, muchacho? —el Sabio Samos se acercó a mí con ojos curiosos.
Admito que molaba verlo flotar en el aire, y sus gafas provocaban que sus ojos se vieran aún más grandes.
—Bueno, yo me llamo Beren y no soy de por aquí.
—Nos lo encontramos esta mañana, y nos ha ayudado bastante —comenzó a explicar Daxter—. Y tiene un arma de lo más rara. Puede invocarla cuando quiere, y tiene forma de llave, pero es muchíiiiisimo más grande.
Entrecerré los ojos mirando a Daxter. Esa comadreja bocazas.
Ante la mención de mi llave espada, el viejo Samos arrugó el ceño y flotó hasta una de sus estanterías, rebuscando entre los libros mientras murmuraba algo que no pude entender. Keira, que había subido desde el taller, me miraba curiosa mientras Jak y Daxter observaban al viejo.
—¡Ajá! ¡Aquí lo tengo! —con un grito de alegría, el Sabio extrajo un libro que parecía ser increíblemente viejo—. Veamos… debe estar por aquí… hmmm... si… esto no es… ¡eureka! ¡Lo encontré!
—¿Qué encontraste, papá? —curioseó Keira.
—Cuando Daxter ha mencionado ese objeto, a la mente me han llegado viejos recuerdos de cuando era muy joven y apenas estaba volviéndome sabio.
—Pues entonces fue en el comienzo del mundo —Daxter se rio de su propia broma, hasta que Samos le dio con su bastón en la cabeza de forma bastante bruta.
—No es algo de lo que bromear, Daxter. Estamos ante un Elegido de la llave espada.
—¿Un qué?
Daxter y Keira preguntaron a la vez, y Jak, pese a no decir nada, también preguntaba lo mismo. Yo me asombré al saber que conocía sobre la existencia de los míos. A ver, ciertamente los portadores no eran algo secreto para todo el Multiverso, pero también era verdad que era un tanto difícil encontrarse con personas que supieran de nuestra existencia.
—Un Elegido de la llave espada. Son personas que protegen el mundo de todo lo malo, de la Oscuridad, y el Eco Oscuro es un hijo menor de esta. Según los escritos de los Precursors, estos Elegidos ayudaron al comienzo de nuestro mundo contra los Precursors Oscuros, los Oscuradores. A pesar de que lograron ganar la guerra contra los Oscuradores, perdieron contra otras criaturas que no recuerdo cuales eran. El motivo fue que los Elegidos desaparecieron de pronto y no pudieron ayudarlos.
—Oooh.
Ahora los cuatro me miraron fijamente, haciéndome sentir un tanto incómodo.
—Pero, si ahora están apareciendo de nuevo, significa que le necesitaremos para nuestra tarea, pues algo importante está a punto de pasar. ¿Has visto a alguno de vuestros ancestrales enemigos?
El anciano me miró con gran preocupación, pero yo sonreí para intentar aliviarle.
—No, por ahora no he visto a ninguno, lo cual es bueno.
—Entonces podemos estar tranquilos… por ahora… —durante varios segundos se quedó en silencio, con la mirada clavada en el libro — ¡¿Qué hacéis ahí parados?! ¡Id a descansar, que ya es tarde!
Nos miramos entre nosotros y abandonamos la casa del viejo. Keira volvió a su taller para seguir trabajando en su vehículo mientras nosotros nos íbamos a dormir. Jak fue muy amable al dejarme dormir en su hogar, bueno en realidad el de su tío, pero aun así fue un detalle.
XXXXX
Al día siguiente, poco después del amanecer, nos despertamos para seguir con nuestra búsqueda de baterías y esferas precursor. Salimos de la casa del tío de Jak y fuimos hasta la casa del granjero, la cual se encontraba en la encrucijada de esta entrada al pueblo, la subida a un desfiladero y el camino hacia la selva, el cual era nuestro destino. Según las indicaciones de Daxter, debíamos continuar el sendero de la playa hasta llegar cerca de una cascada. Fue así que encontramos pequeños montículos en forma de escalera, los cuales subimos hasta llegar a la cima, a una altura considerable. Allí había un puente de madera, un poco roto, que daba acceso a la tan temida… Selva Prohibida. Atravesamos el puente y al fin la pude ver. Al principio parecía una selva normal y corriente, pero al fijarme mejor pude entender el motivo del temor de los habitantes.
Pude ver serpientes de gran tamaño, un tamaño tan grande que podría comerse a varias personas al mismo tiempo. También había unas especies de ranas lurker, además de los propios soldados lurker. El lugar estaba lleno de zonas bastante peligrosas, llenas de cosas muy afiladas. Pequeños montículos permitían atravesar el río de rápida corriente hasta el otro lado. Y justo en el centro se encontraba un Templo Precursor, nuestro objetivo… creo…
—Bien, será mejor que nos dividamos. Jak y yo seguiremos de frente. Beren, tú podrías recorrer e investigar hacia allá —señaló a nuestra izquierda.
—Ciertamente así cubriremos más terreno. Bien, investigaré por toda esa zona. Tened cuidado.
—Igualmente.
Jak y yo asentimos y los tres nos separamos. Miré a mi derecha. Al otro lado del río había un puente que conectaba con otra parte de la selva, por lo que procedí primero a cruzar el río, el cual estaba infestado de lo que parecían ser pirañas, y luego el puente de dudosa consistencia. Con mucho cuidado fui pasando, agarrándome fuerte cuando varias tablas se partieron por mi peso. Invoqué un pequeño hechizo de viento y pasé el resto del puente prácticamente flotando.
—¡Uh, que susto!
Un soldado lurker apareció de pronto, sorprendiéndome. Seguramente debía haberme visto antes y estaba preparado para atacarme por la espalda. Recuerdos del Mañana apareció en un instante, por lo que golpeé a este lurker. Un golpe certero para dejarlo KO, pues este no volvió a moverse. Revisé a mi alrededor, descubriendo que había varias esferas precursor por aquí, sobre todo sobre unas cuantas estructuras parecidas a pilares de los Precursores, además de también una especie de planta que surgía de la tierra. Tenía forma cónica y estaba llena de espinas, por no mencionar que me atacaba si me acercaba demasiado. Subí por los pilares precursor, algunos muy enterrados en la tierra, recogiendo toda esfera que encontrara. Según me explicó anoche Daxter, muchos intercambian estas esferas por baterías, por lo que era sumamente recomendable recoger todas las posibles.
Una vez todas recogidas subí hasta una parte más elevada de este lugar, encontrándome con más de esas plantas y varias ranas lurker. Dado que no tenía muchas ganas de luchar cuerpo a cuerpo, creé otro hechizo de viento, enviando a aquellas ranas lurker a volar muy lejos de aquí. Seguí recogiendo más y más esferas precursor por todo aquel lugar, hasta que bajé a donde había llegado por el puente, maldiciendo al ver que tendría que atravesar otro puente para llegar al siguiente lugar de exploración.
Una vez logré cruzarlo, observé que había varias trampas lurker, las cuales se activaron nada más poner yo un pie aquí. ¿Habría tocado algo que no debía sin haberme dado cuenta? ¡Pues maldición si así fuera! Con dificultad pude evadir las mortales trampas, bajando de aquel montículo… pero desgraciadamente, en este lugar había un total de dos soldados lurker preparados para enfrentarme. Me pregunto qué tal le irá a Jak y Daxter. Rápidamente me enfrenté a ellos, dejándolos inconscientes sin demasiado apuro. Cuando levanté mi vista pude ver una máquina rara, y al dúo eliminando a los lurkers que la custodiaban. Entonces cruzamos nuestras miradas y asintieron con el pulgar. Un palo muy largo con una especie de lupa apareció junto a la máquina, y un rayo de luz azul, supongo que era Eco Azul, salió de la máquina, reflejándose en el cristal. Usando un dispositivo en la base, Jak lo movió hasta el siguiente pilar con lupa, y poco después se marcharon, no sin antes señalarles que no había revisado la parte de abajo. Dado que tenía el Templo, su entrada, frente a mí, yo me adentraría y ellos terminarían de revisar esta parte.
Un respiradero de Eco Azul, este activo, se encontraba a no mucha distancia. Me acerqué, dejando que el Eco me envolviera, y para mi sorpresa, varias piezas precursor surgieron de más abajo, creando la mitad de un puente que permitía pasar el gran hueco que separaba el lugar donde yo me encontraba de la entrada al Templo.
Hmmm… este Eco es sin duda más útil de lo que creía.
Crucé el puente, aliviado al ver que no se derrumbaba. Cerca de la puerta había dos más de esas extrañas plantas con pinchos, pero las evadí fácilmente, acercándome a la puerta. Esta se abrió gracias al Eco que aún recorría mi cuerpo. Me adentré y lo único que había en este lugar era una especie de plataforma circular que también se activó gracias al Eco Azul. Esta rápidamente comenzó a ascender, descendiendo unos segundos después. Hum, se parecía a un ascensor.
Subí hasta el siguiente nivel, encontrándome con otra plataforma circular que me llevó hasta la mitad del siguiente nivel, pues tuve que saltar a otra para que esta terminara de llevarme arriba. Una forma un poco peligrosa de desplazarse en el aire, me parece. Cuando llegué al siguiente nivel pude ver otro respiradero de Eco Azul y otra cosa que no sabía lo que era. Me cubrí nuevamente de Eco y me acerqué. Rápidamente lo que fuera esto reaccionó al Eco de mi cuerpo. Me puse encima y pude sentir como mi cuerpo pesaba un poco más. Intenté incorporarme y, para mi sorpresa, di un salto muy grande, pero no tanto como para llegar al siguiente nivel.
Entiendo… ya veo… ¡como mola! Esta vez me agaché lo justo y necesario y volví a incorporarme, pero esta vez con un salto. Finalmente llegué al siguiente nivel, encontrándome con un soldado lurker, al que despaché en seguida. En este nivel me encontré con una cama elástica, la cual utilicé para subir al siguiente, donde me encontré con tres plataformas. Subí a la primera y luego a la segunda, llegando así al punto más alto del Templo. Wow, la vista era sin duda muy hermosa. Podía ver montañas en el horizonte, la Isla de Misty al fondo, cubierta de niebla, la selva y la casa del Sabio Samos. Pude darme cuenta de que el rayo de Eco ya había llegado a la aldea, por lo que supongo que Jak estaría volviendo aquí para revisar la parte de abajo de esta selva. Cuando volteé pude darme cuenta de que había una batería, la cual recogí y guardé para enseñársela más tarde a Jak.
Pude darme cuenta de que en el centro había algo parecido a un botón gigante. Soy alguien muy curioso, por lo que no pude evitar pulsar el botón. Al instante todo esto comenzó a descender como un auténtico ascensor hasta llevarme al interior del templo.
Me crucé de brazos, observando a mí alrededor. Dos puertas circulares cerradas, un respiradero de Eco desactivado y un corredor cuya entrada se encontraba a dos metros de altura. Bueno, nada difícil para alguien que puede llegar a saltar muuuchos metros gracias al poder de su llave espada. Avancé a paso tranquilo, encontrándome con otro dispositivo de salto. Estiré mi cuello hacia arriba, pero nada veía, por lo que creé un hechizo de luz, observando sonriente que había varias esferas precursor a muchos metros. Bueno, luego las cogería.
Seguí avanzando hasta vislumbrar varias plataformas flotantes que no dejaban de moverse sobre un pozo sin fondo. Con habilidad salté de una a otra hasta llegar a suelo firme. Seguí y seguí, pues había otras plataformas flotantes moviéndose sobre pozos sin fondo, hasta que logré llegar al final. Había una extraña estructura con una batería en su cima, y al lado de la estructura un respiradero inactivo. Subí hasta ella, recogiendo la batería al tiempo que el lugar sobre el que estaba bajaba. Como consecuencia se originó un potente flash de luz azul y, una vez éste se hubo apagado, el respiradero ya estaba activo. Unos pocos segundos después, un dispositivo de comunicación flotante surgió de la bolsa que me habían prestado, semejante a la de Jak.
—*Wow. ¿Has visto eso Beren? Los respiraderos de Eco Azul se han activado en todo el mundo. Sabía que había una manera de hacerlo. Debe haber otros sitios donde reactivar los demás respiraderos de Eco*
Con aquellas palabras, el dispositivo flotante de Keira se encogió hasta guardarse en mi bolsa. Un aparato sumamente útil, sin duda. Me acerqué hasta el respiradero y salí por la única puerta que había, la cual daba acceso al ascensor que me había llevado desde la cima hasta aquí. Me acerqué hasta la otra puerta, la cual se abrió debido al Eco, y encontré más plataformas sobre pozos sin fondo. Esta vez la plataforma no se desplazaba, pero si giraba sobre sí misma de forma vertical, de modo que durante la mitad del tiempo que duraba el ciclo, era imposible situarse encima.
Salté cuando estuvo boca arriba, saltando luego sobre una plataforma de salto, recogiendo más esferas precursor. Entonces seguí el camino, saltando sobre plataformas móviles, evadiendo plantas con pinchos, hasta que llegué al final… y vaya cosa más rara me encontré.
Una planta enorme, bastante grande desde luego. Pero lo curioso fue que, al acercarme, el tallo central dejó de estar totalmente erguido para encogerse. Dos ojos amarillentos surgieron de pronto y una boca de grandes dimensiones me rugió no sé si con hambre o furia. Supongo que ambas.
Salté a la primera plataforma que se desplazaba en horizontal y luego a la segunda, que se desplazaba en vertical. Una vez estuve en la zona de la planta, esta intentó atraparme, pero su cuello llegaba hasta cierta distancia, por lo que sí me mantenía lo suficientemente alejado, entonces jamás podría pillarme, pero el problema surgió cuando unos bichitos con púas surgieron de la planta, acercándose a mí con muchas ganas de clavarme sus afilados pinchos.
Invoqué a Recuerdos del Mañana y golpeé a estos bichitos puosos. Fácilmente los eliminé, pues no eran para tanto, siempre y cuando tuvieras algo con lo que golpearles y no fuera tu propio cuerpo. La planta gigante intentó atraparme. Yo sonreí y salté hacia ella, pero usé la llave espada para mantener su boca abierta.
—Deberías haberlo pensado mejor antes de intentar comerme. ¡Ahora, planta gigante come hombres a la plancha! ¡Piro!
De mi mano izquierda surgió una bola de fuego que viajó por toda la garganta de la planta gigante, abrasándola, hasta llegar a su centro, provocando una explosión. Aproveché el grito de la planta carnívora para alejarme, sonriendo al ver cómo esta caía totalmente derrotada. Para mi sorpresa, una batería surgió del cuerpo chamuscado, por lo que me acerqué y la recogí. Hum, un día bastante fructífero. Ahora, con otra batería y más esferas precursor, me acerqué hasta el respiradero de Eco que había junto a la planta y luego fui hasta la plataforma de salto. Salí por el primer montículo al cual llegué después de atravesar el primer puente, donde estaban los pilares precursor. Las plantas que surgían del suelo ya estaban muertas, pues no me equivocaba, estaban conectadas con la planta gigante. Camine de vuelta a la aldea, hasta la casa del alcalde, donde Jak y Daxter me esperaban, afuera de la misma.
—Hey colega, lo hemos conseguido. El alcalde ya nos ha dado la batería, y también hemos investigado la parte de abajo de la selva, encontrando OTRA batería.
—Bien por vosotros. Yo he encontrado varias baterías y esferas precursor.
Me quité la bolsa y se las enseñé. Ambos asintieron satisfechos.
—Con todas las esferas precursor que hemos obtenido, tendremos suficiente para hacer el intercambio por las baterías con los vecinos.
Volvimos a la aldea e hicimos lo que Daxter indicó, intercambiando las esferas precursor por baterías, llegando a tener un total de veinticinco. Fuimos hasta la pequeña fuente de la aldea, animados por el trabajo bien hecho.
—Bueno, creo que aún tenemos tiempo de ir a otro lugar —comenté al ver como el sol comenzaba a descender por el cielo. Dentro de no mucho estaría atardeciendo. Jak señaló la Isla de Misty—. ¡Cierto! Teníamos que encontrar la musa del escultor.
—¡No! ¡No pienso volver a esa isla!
Daxter se bajó del hombro de Jak y comenzó a caminar hacia algún lado. Jak y yo nos miramos de reojo y luego a la comadreja naranja parlante.
...Un par de minutos después…
—¡Noooooooooooooooo!
El dúo se encontraba en una lancha de un pescador. El tipo se la había prestado a Jak porque había atrapado doscientos kilos de pescado. Actualmente se encontraban rumbo a la Isla de Misty para encontrar a la musa del escultor y obtener así otra batería. Mientras tanto, me dirigía a la playa para ir hacia el cañón y derrotar a ese lurker. Crucé toda la playa hasta llegar a un pequeño montículo donde se encontraba el respiradero de Eco Azul, ahora activo. Me envolví en Eco y me coloqué sobre la plataforma de salto. Salté de islote en islote hasta llegar al islote del cañón, donde había un par de soldados lurker custodiándolo. Rápidamente me libré de ambos, y mientras registraba las cajas que aquí tenían, pude obtener una nueva batería que estaban custodiando. Al parecer alimentaba el cañón. Bueno, no creo que lo necesite ahora.
Una vez ese lugar estuvo limpio de lurkers, clavé mi mirada en la Isla de Misty. Estaba a mucha distancia y no tenía la lancha, pero no me hacía falta para llegar hasta allí. Lancé la llave espada al agua y esta se transformó en la Surcadora, por lo que salté sobre ella y volé rápidamente hacia la isla.
Llegué a la misma a través del embarcadero donde estaba la lancha completamente vacía. No veía ni oía a Jak o Daxter, por lo que comencé a explorar. La Isla de Misty era una isla árida situada en el sureste a la que solo se podía acceder a través de la lancha rápida. Estaba rodeado por una espesa niebla, y tenía muchos esqueletos antiguos de animales. La isla consistía principalmente en plataformas rocosas dispersas con bancos de niebla y agua, y una gran bahía rodeada por una cerca de madera. Había dos silos de Eco Oscuros en esta isla: uno pequeño y abierto, y uno más grande.
Caminé hacia el lugar donde estaban las principales plataformas rocosas, y admito que daba mucho yuyu observar los bancos de niebla. Parecía que te perderías en las profundidades, o que algo que vivía allí te devoraría. Evitando pensar en ello, subí a las cimas de las plataformas y pude encontrarme con varios lurkers, aunque estos no eran simples soldados lurker, sino que se trataban de lurkers con armadura de hueso, unos bichos más grandes que los lurkers y equipados con armaduras de hueso y grandes mazas también de hueso, y lurkers de lodo, unos bichos morados que lanzaban por sus bocas escupitajos de Eco Oscuro.
Comencé a saltar entre plataformas, dejando KO a todos los lurkers que me encontraba. Obviamente ni Jak ni Daxter habían pasado por aquí, pues si lo hubieran hecho no vería tanto enemigo presente. Al final acabé llegando a una enorme puerta redonda precursor, pero esta no se abría sin Eco Azul. Me crucé de brazos y sonreí… ¿quizás un poco arrogante? Na', no creo.
—Así que no se abrirá sin Eco Azul, ¿eh? ¡Pues y una porra! ¡Soy un jodido Elegido de la llave espada! ¡A mí no hay cerradura que se me resista! —apunté con Recuerdos del Mañana hacia la puerta y un pequeño rayo de la extraña energía de las Llaves Espada golpeó el centro de la puerta y al instante esta se abrió — Pse, chupado.
Me adentré en la vieja estructura precursor. Era bastante amplia, como si fuera un coliseo. Pude ver varias cajas herméticas que algo debían contener. ¿Esferas precursor? ¿Baterías? Bueno, luego lo revisaría. A mi izquierda había unas escaleras y otra puerta al frente, por lo que debía ir primero hacia las escaleras para investigar… pero entonces… la puerta se cerró, y decenas de lurkers, tanto soldados como con armaduras óseas, aparecieron de pronto por las paredes de este mini coliseo, rugiendo al tiempo que se lanzaban contra mí. Pero para mejorar aún más este momento, una especie de cañón no dejaba de disparar hacia aquí. Era como en la playa, y era muy molesto.
Con una sonrisa, invoqué a Recuerdos del Mañana y comencé a correr hacia mis contrincantes. Ninguno de estos lurkers era rival para mí. Eran demasiado lentos y predecibles. Fue entonces que, al lanzar mi llave espada, erré en el tiro y ésta golpeó una de las cajas herméticas, destrozándola. Lo que surgió de ahí era Eco Rojo.
Eco Rojo, este Eco mejoraba la fuerza que aquel que lo tomara.
Con la misma curiosidad que cuando toqué el Eco Azul, corrí hacia esa pequeña esfera de Eco, tocándola. Al instante mi cuerpo se vio envuelto en Eco Rojo, y pude sentir como mi fuerza física aumentaba. Recuerdos del Mañana quedó clavada en el suelo, pero no la llamé. Al contrario, me di la vuelta, encarándome con los lurkers. Iba a probar de primera mano que tan poderoso era este Eco. Me lancé hacia mis contrincantes y…
PIM—PAM—PUM—KATABLUMBLUMBLUMBLUM
Mis capacidades físicas podían aumentar a niveles cósmicos gracias al poder de la llave espada, pero en aquel momento solo tenía mi propia fuerza física aumentada con el poder del Eco Rojo… ¡y joder si aumentaba la fuerza física! Los lurkers salían despedidos contra las paredes o hacia el cielo con solo un golpe. Sin duda este Eco era impresionante.
Para cuando hube terminado con todos los lurkers, y esquivando los cañonazos, me dispuse a romper todas las cajas herméticas. Me alegré al descubrir que todas ellas tenían esferas precursor. Seguramente nos servirían en el futuro.
Ahora, con todas las esferas recogidas, procedí a subir las escaleras, encontrándome con el pequeño silo de Eco Oscuro. El solo acercarme hizo a mi cuerpo sentir escalofríos. Esto no era como el poder de la Oscuridad, pero se podría decir que era un descendiente directo. Este tipo de Eco debía ser intocable para mí, así como el poder de la Oscuridad. ¡La Luz es lo único que debo tocar! Revisé a mi alrededor, dándome cuenta de un pequeño mirador construido con madera donde se encontraba una batería que daba energía a una extraña máquina, la cual no tenía interés en descubrir para qué era. Subí arriba y agarré la batería, guardándola en la bolsa, teniendo sumo cuidado de no acercarme al borde para caer en el Eco Oscuro.
Ahora, con las esferas precursor y la batería recogida, salí por la otra puerta, encontrándome con más lurkers. Rápidamente me libré de ellos y recorrí el camino que se situaba a mi izquierda. Al final llegué hasta la parte de la bahía de la isla. Subí a una plataforma y llegué hasta un barco lurker. Pude ver a Jak y Daxter en un vehículo recogiendo baterías y eliminando lurkers que manejaban máquinas extrañas. Vi un camino de subida hacia donde estaba el cañón, por lo que rápidamente lo recorrí, pero los lurkers se dieron cuenta de mi presencia, por lo que comenzaron a tirarme obstáculos cual Donkey Kong.
Con algo de dificultad logré llegar al cañón, o bueno, a la cima de la montaña donde se encontraba. Los dos soldados lurker que lo custodiaban fueron hacia mí con claras intenciones hostiles, pero sin mucho problema me libré de ellos. Ahora el cañón no tenía a nadie que lo custodiara, pero como se suele decir, mejor prevenir que curar, por lo que destruí el cañón, alegrándome al ver otra batería. Pero con curiosidad me asomé a los bordes, contemplando como los lurkers usaban el cañón para intentar abrir el silo gordo de Eco Oscuro. Sí, he hecho bien en destrozar este cañón.
Ahora, con todo ya resuelto, procedí a volver al lugar donde estaba la lancha y esperar allí al dúo, quienes no tardaron mucho en llegar hasta mí.
—¡Hola chicos! ¿Habéis tenido buena pesca? Yo me he librado del cañón y he obtenido varias baterías y esferas precursor —sonreí mientras les enseñaba la mercancía.
—¡Guay! ¡Nosotros también hemos obtenido muchas baterías! ¡Y además hemos atrapado a esa maldita musa! —El rostro de Daxter se arrugó — Era muy escurridiza la condenada. ¡Como la odio!
Seguimos hablando durante un rato para estar seguros de que habíamos revisado toda la isla, de arriba abajo, sin dejarnos nada de nada. Luego subimos a la lancha y volvimos a la aldea. Primero fuimos a la casa del escultor, el cual nos dio una batería por recuperar a su mascota, y luego fuimos a la casa de Samos. Cuando llegamos al piso de Keira, nos acercamos para contar el número de baterías que teníamos.
—Bien, habéis reunido las suficientes baterías para activar mi escudo térmico. Dentro de unas horas escalaremos el acantilado que hay detrás de la granja del granjero e iremos a la entrada del Desfiladero.
—¿Y por qué dentro de unas horas? —curioseó Daxter.
—Porque me llevará un tiempo prepararlo todo. Pero antes del atardecer estará listo y preparado para atravesar el desfiladero.
Con aquella explicación, dejamos a Keira trabajar tranquila y nos fuimos a descansar un rato, perder el tiempo. No sentía enemigos cerca, así que podía descansar. Y tal y como nos dijo la hija del Sabio, unas horas después, luego de comer, la vimos a ella y a su anciano padre llevar el zoomer a través de la aldea. El vehículo flotaba en el aire gracias al poder del anciano Samos. Fuimos atrás de la casa del granjero, subiendo por las escaleras hasta alcanzar la cima del acantilado. Ya aquí arriba, podíamos sentir un gran calor. Atravesamos el principio del desfiladero y fue entonces… que vimos semejante lugar.
Bueno, luego de los acontecimientos de la película de Shrek he decidido continuar con una de las mejores sagas de videojuegos a las que he jugado: Jak and Daxter. Espero que os guste este arco. Escribir sobre un juego de este modo es más complicado de lo que esperaba ja, ja, ja.
Y sin más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
