:D volví de mis maravillosas vacaciones! y con una idea en mente (y un libro original de 120 paginas que escribir... y llevo cuatro xD) que no sé si agregarla acá en capitulos futuros o simplemente hacerlo como un oneshot extra xD ya veremos

:D gracias Beginnerdreams por corregir!


Visita

...

Sasuke lo llamó dos veces. La segunda vez comenzó a sentirse molesto de que el rubio no contestara de inmediato. Odiaba cuando la gente lo hacía esperar. Pero Naruto abrió la puerta de su departamento antes que decidiera devolverse a su casa, mirándolo con sorpresa cuando le vio con un par de bolsas.

¿Paso algo malo, tebayo? –preguntó asustado. Pero Sasuke rodó los ojos y lo empujó para que le dejara pasar. Naruto lo hizo, pero le arrebató una de las bolsas en el camino – ¿Comida? ¿Por qué hay comida?

Es tu cena, dobe –replicó él, encogiéndose de hombros. Luego de pensarlo mucho, decidió abordar ese tema con indiferencia. Porque no era la primera vez que él venía a cocinar a su casa, aunque solía ser cuando pasaban cosas malas. Quizá fue por esa razón por lo que los ojos de Naruto se agrandaron de la sorpresa. Sasuke apuntó con el dedo hacia su bolso – Y tu tarea

El departamento de Naruto no era grande, pero al menos tenía su habitación separada del comedor y la cocina. Aquello había sido un regalo del alcalde anterior, debido a que la casa donde Naruto había nacido se encontraba destruida. Sasuke dejó las bolsas encima de la mesa del comedor, colgando el bolso en una silla –No pasó nada, idiota. Sólo vine a dejar tu tarea

¿Por qué? –preguntó él, siguiéndole hacia la cocina. Había en el basurero, como pensó, una buena cantidad de recipientes de ramen. Y no tenía que mirar su depósito para saber que estaría repleto de aquello. Naruto mantenía servicios y cuchillería sólo y porque Sasuke se los había dado como regalo de cumpleaños a través de los años. Y porque odiaba tener que transportar utensilios de su casa hacia la de Naruto de ida y vuelta.

¿Por qué no? –replicó él, descolgando el único mandril que había en el departamento –Naranjo y lleno de tazones de ramen, por supuesto– para sacudirlo y colocárselo él. Para variar, en la misma posición donde lo había dejado el año anterior. Podía apostar que todo lo demás tenía polvo también – Comienza a desempolvar tus ollas y cubiertos, dobe. Sacaré la comida para comenzar a cocinar

Nee, Sasuke. Eres un mandón tebayoo –se quejó Naruto, haciendo una mueca. Sasuke le fulminó con la mirada, caminando hasta su bolso y sacando su tarea. Que dejó encima de la mesa también.

Tú muévete antes de que me arrepienta –Naruto se quejó, por supuesto. Pero hizo lo que le pidió. Normalmente las cosas entre ellos dos fuera de la escuela funcionaban de esa forma; Sasuke mandándolo a hacer algo, Naruto obedeciendo con un montón de quejas de por medio. Ni siquiera se preguntaba a estas alturas cómo podía aguantarle tanto. Supuso que era alguna clase de masoquista encubierto. Eso explicaría el porqué se peleaba con tanta gente a la menor provocación.

¿Alguien te siguió? –Preguntó Naruto, mientras cortaba los vegetales. Sasuke había puesto el arroz a cocinar nuevamente.

No. Mira la cebolla, debe estar más fina –replicó él, sacando un plato hondo y echando los huevos para comenzar a batirlos. Como en casa de Naruto no había batidora, tuvo que usar un tenedor – ¿Por qué lo harían?

¡Me gusta el katsudon con la cebolla un poco gruesa, tebayoo! –Se quejó el rubio. Sasuke suspiró con desgana. No le molestaba la cebolla un poco más gruesa de lo usual, pero le gustaba seguir las recetas al pie de la letra. – Ya sabes que es peligroso… y esos bastardos deben querer vengarse o algo

Recuerda que Itachi puso una denuncia –replicó nuevamente. Después de ir por ellos, su hermano se había asegurado de ir a la comisaría más cercana a dar aviso. Algo innecesario, a su parecer. Pero Naruto e Itachi se habían sentido mucho más tranquilos luego de eso. – Estaré bien, dobe

Eso lo creeré cuando esos idiotas se mantengan lejos más de un mes –él respondió. Sasuke se encogió de hombros con indiferencia, dejando los huevos batidos a una orilla de la encimera. Se concentró en juzgar su preparación un poco antes de que Naruto llamara su atención – Oye, teme

¿Hm? ¿Ya terminaste? –preguntó él, rodeando la encimera y acercándose a la bolsa. Pero Naruto tomó su muñeca, jalándolo para obtener su atención. El entrecejo de Sasuke se frunció automáticamente ante el gesto. Aunque no fue ni doloroso, ni incómodo.

No tienes que agradecerme –le dijo él. Los dedos de Naruto se encontraban mojados, rodeados del olor de la cebolla. Y parecía un tanto resuelto. Casi imponente. Pero su aroma seguía siendo el mismo de siempre, quizá un poco más fresco de lo normal. No tenía idea cómo, pero podía distinguirlo de su olor diario.

No te estoy agradeciendo nada –respondió casi inmediatamente. Naruto negó con la cabeza. La ceja derecha de Sasuke se alzó en respuesta. Y se mantuvieron en ese tira y afloja durante unos segundos hasta que el rubio finalmente le soltó. Pero Sasuke se quedó en su lugar, aún mirándolo con sospecha – No te estoy agradeciendo nada

Okay, teme. Ya lo habías dicho –Inquirió Naruto, apagando el fuego del arroz y colocando la olla hacia el fondo. Sasuke arrugó el entrecejo, sintiéndose impotente por no poder decir lo que quería sin sentirse estúpido.

No me gusta que otro resulte herido por mi –dijo al final. Decidiendo ir por la bolsa para sacar el panko, la harina y el resto de los huevos. Se volteó para fijarse en los parches en los nudillos de Naruto. Parches que la alcaldesa le había puesto personalmente, debido a las heridas producidas por él mismo. Sasuke no pudo evitar recordar la impotencia que sintió al no poder hacer nada . – Puedo pelear mis propias batallas –susurró, sin embargo. Porque era verdad. Sasuke estaba seguro de que, sin un comando Alpha que lo sometiera, habría podido con ellos. Estar tanto tiempo cerca de aquel idiota le había servido bastante para saber defenderse.

Eso ya lo sé, teme. Eso no significa que estés solo en eso –replicó Naruto. Su expresión un poco más seria de lo que Sasuke esperaba.

No dije que estuviera solo. Tampoco que no contara contigo, dobe –admitió, aunque a regañadientes. Pero Naruto le sonrió y asintió un poco, lo que le hizo pensar que salir de su zona de confort valió la pena. Al menos un poco.

Ese katsudon salió mucho mejor de lo que Sasuke esperaba. Y no pudo evitar pensar que, en realidad, le recordó a su relación con Naruto. Considerando que la mitad de su vida pensó que el rubio le odiaba sin razón alguna, el hecho de que pudieran estar en una misma habitación sin matarse era considerado un logro increíble.

Pero comparar aquello con comida se le hizo tan estúpido, que lo descartó.