Kingdom Hearts y las series/películas/libros/videojuegos/etc. que aparezcan no me pertenecen, pertenecen a sus respectivos autores. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
Capítulo 6:
EL LEGADO DE LOS PRECURSOR — PARTE 03
Llegamos a la cima del acantilado, donde nos esperaba el enorme lurker. El lugar al que accedimos era un ardiente lago de lava, con roca endurecida en algunas partes y estructuras precursor, y medio estaba Klaww, el lurker gigante, el cual tenía un dispositivo en su brazo derecho conectado a una especie de armadura precursor cubriéndole el pecho. Si no medía mínimo diez metros, entonces es que no sabía medir bien. Y para nuestra sorpresa, este estaba con sus piernas hundidas en la lava. ¿Cómo demonios podía resistirla? ¿Acaso la tecnología precursor le protegía? Sorprendidos pero determinados a vencerle, nos acercamos al borde, donde descubrimos varias enormes plataformas de roca dura que flotaban sobre el lago de magma.
Había dos respiraderos abajo, uno de Eco Azul y otro de Eco Amarillo. El Azul lo entiendo, pues estoy seguro de que esas estructuras precursor debían ser un puente parecido al que había en la selva… ¿pero el amarillo? Hmmm, quizás fuera para destruir los obstáculos que pudieran crearse en este lago... aunque ahora me pregunto si esto es un lago o un jodido cráter a punto de explotar...
—Bueno colega, ¿crees que tus pies serán capaces de soportar el calor? Vamos, no sé, creo que te los quemarías.
Pero Jak asintió y saltó a la plataforma, y yo salté detrás. Nos envolvimos en Eco Amarillo y nos preparamos para luchar contra el lurker Klaww. Este, al vernos, comenzó su ataque. Nos apuntó con su brazo mecánico y comenzó a crear rocas ardientes, las cuales lanzó contra nosotros. Jak y yo comenzamos a saltar entre las plataformas, evadiendo las rocas gigantes. Luego de varios lanzamientos y ver que no podía alcanzarnos, Klaww se sumergió en la lava, apareciendo al otro lado del lago.
Yo pensé en qué hacer ahora, pero nada se me ocurrió. Entonces vi a Jak correr hacia el respiradero de Eco Azul, dejando que este inundara su cuerpo, y corrió hacia la plataforma más alejada. Entonces las estructuras precursor comenzaron a moverse hasta crear un puente que cruzaba casi todo el lago. Tal y como pensaba, aquí se creó un puente precursor y esto se instaló para su uso.
Yo, que aún estaba envuelto en Eco Amarillo, corrí por el puente precursor mientras Klaww lanzaba rocas en mi dirección. Pude evadirlas hasta que llegué al otro extremo, momento en que el lurker comenzó a crear una roca de un tamaño aún mayor, dispuesto a aplastarme con ella. Invoqué una gran bola de fuego de Eco Amarillo, la cual lancé hacia el enorme lurker. Esta logró golpear al lurker en la cara, pero no fue suficiente, por lo que disparé un par más hasta lograr que sus manos dejasen de sostener la roca, provocando que dicha roca le cayera encima. Entonces esta rebotó en su inmensa cabeza, cayendo hacia adelante, comenzando a destrozar el puente. Yo corrí, intentando llegar nuevamente a las plataformas antes de que aquella roca lograra alcanzarme.
Klaww volvió a aparecer frente a nosotros, volviendo a crear inmensas rocas. Volvimos a repetir la jugada hasta que el lurker volvió a hundirse en la lava, apareciendo al fondo. Esta vez fui yo quien se llenó de Eco Azul y Jak de Eco Amarillo. Corrió hasta el otro extremo, repitiendo la acción que yo había realizado antes. Nuevamente Klaww creó una inmensa roca que le rebotó en la cabeza, la cual comenzó a rodar, destrozando el puente.
Y así comenzamos una tercera ronda, solo que esta vez Klaww actuaba con mucha fiereza, enviando rocas más grandes y ardientes al tiempo que con la otra nos lanzaba trozos de piedra volcánica, dificultándonos la tarea. Por suerte no pasó mucho hasta que vio que su tarea era infructuosa, por lo que volvió a sumergirse hasta el otro extremo, creando una roca aún mayor que las anteriores. Jak volvió a envolverse en Eco Azul, pero esta vez los dos corrimos hasta el otro lado envueltos en Eco Amarillo, acumulando todo el posible que nos permitía el Eco, creando dos enormes bolas de fuego que impactaron en el lurker, mandándolo a volar más allá del Paso entre Montañas.
—¡Si! ¡Chúpate esa lurker! —exclamó Daxter con alegría.
Bueno, entiendo el que celebre así. La verdad es que es sorprendente el poder que llega a acumular este Eco. Digo, ¡habíamos mandado a volar a ese gigantesco lurker! Era sin duda sorprendente. Ahora, sin lurker gigante que impidiera el paso, logramos llegar hasta el otro extremo del lago de lava. Ahora, ya con ese enorme ser derrotado, debíamos llegar al Paso entre Montañas, un sendero ancho y verde, cuyos laterales estaban limitados por árboles, rocas, precipicios... y cuando estabas cerca del Cráter Volcánico, nuestro siguiente objetivo, se adentraba en la montaña de manera que pasaba a ser un terreno subterráneo con cristales de Eco Rojo y más precipicios y explosivos. Mientras atravesábamos lo que nos quedaba del lago, saqué la máquina de mi bolsa, poniéndonos en contacto con Samos y Keira.
—Buenas nuevas, compañeros: hemos logrado derrotar al lurker Klaww —informé.
—*¡Buen trabajo! ¡Ahora la gente de la Aldea puede vivir tranquilos sin temer al lurker! Pero no hay tiempo para celebraciones. Recorred el Paso entre Montañas con el zoomer, pero tened cuidado, pues parece que los lurkers han puesto explosivos por todo el paso. Cuando lleguéis al Cráter Volcánico acceded al laboratorio del Sabio Rojo y activad la puerta tele transportadora para que mi padre y yo podamos reunirnos con vosotros. *
Con aquellas palabras desconectamos la máquina. Subimos una pequeña plataforma hasta dar con la entrada verdadera del Paso. Sin duda, la descripción era muy acertada. El zoomer estaba ya colocado en el transportador que había aquí. Estoy seguro que la gente de la Aldea la instaló para evitarse el paso por el lago de lava. Bueno, es bastante lógico querer evitar todo ese paso. Cuando Jak subió al zoomer, unos lurkers montados en máquinas voladoras aparecieron de pronto, rugiendo de aviso, comenzando a volar a una velocidad bastante rápida a través del paso.
—Oye, Keira ha dicho que había explosivos por todo el paso, ¿no? —preguntó con obviedad Daxter
—Si... lo que significa…
—¡Que tenemos que llegar antes! ¡Vamos Jak!
Jak subió al zoomer y salió a toda velocidad por el paso. Dado que la dificultad era muy grande, transformé la llave espada en la surcadora, comenzando a conducir a través del paso. Jak y Daxter me observaron asombrados, pero pronto centraron su atención en derrotar a los lurkers que nos sacaban buena distancia.
El paso era bastante complicado, pues ciertamente los lurkers lo habían llenado de cajas de Eco Oscuro y toneles llenos de explosivos. Si así lo deseaban, podían llegar a cargarse todo el paso. Pero entre zoomer y llave espada Surcadora fuimos capaces de destrozar las máquinas de los lurkers. Cuando llegamos a un enorme salto entre un pozo sin fondo, estábamos por llegar a la parte subterránea, ya sin peligro de que los lurkers alertaran a los que estaban al otro lado. Noté algo raro en la pared de la izquierda, por lo que le indiqué a Jak que siguiera y eliminara a los lurkers que había al otro lado mientras yo inspeccionaba esta parte.
El asintió y continuó la travesía mientras yo desmontaba y examinaba la pared. Esta pared era «falsa». Es decir, no se había formado como el resto, sino que había sido destruida y reconstruida. Invoqué un hechizo de Piro y destruí la pared. Lo que me encontré era otro pozo sin fondo, y al otro lado, una plataforma con batería. Hmmm, ¿los lurkers escondieron esta batería? No, no creo.
Me subí a mi llave espada nuevamente y volé hasta el otro lado, recogiendo la batería. Dado que no había una salida, volví por donde había llegado, continuando el viaje por la parte subterránea hasta llegar al fin del trayecto.
Jak y Daxter me esperaban en el transportador donde habían dejado el zoomer. Lo habían logrado, pero no esperaba menos de ellos. Había un camino, un pasillo volcánico, que conectaba este lugar con el laboratorio del Sabio Rojo, por lo que lo atravesamos hasta llegar al Cráter Volcánico.
El cráter volcánico era un gran cráter lleno de magma. El cráter estaba atravesado por sus meros dos puentes de cuerda y tres plataformas de madera desvencijadas, mientras que el cráter estaba estructurado con grandes formaciones rocosas del volcán. En el centro del cráter se encontraba la cabaña del Sabio Rojo, que tenía similitud con el sabio precedente, una cabaña adaptada para el ambiente volcánico. El cráter tenía una góndola que se podía usar para viajar directamente hacia arriba de las montañas. También había una pequeña cueva de diamantes.
—Ufff, que calor hace aquí —murmuró Daxter pasando una de sus manos por la frente.
—Cierto. A este paso acabaremos deshidratados. Vivir en un volcán no es fácil. El Sabio de aquí tiene que tener gran resistencia a este calor infernal.
Atravesamos el puente y entramos en el laboratorio del Sabio Rojo. Mientras Jak activaba el tele transportador, yo revisé este lugar. Fruncí el ceño, pues parecía que o bien había habido una gran fiesta... o una pelea bastante fuerte.
—¡Goa! —di un brinco al ver a Samos aparecer de pronto, aterrizando boca abajo, a mi lado. Keira se llevó una mano a la boca, divertida—. Siempre me pregunto si no me dejaré órganos vitales en esas cosas —comentó el viejo mientras flotaba para volver a ponerse recto—. ¡Santo cielo! El laboratorio del Sabio Rojo tiene mucho peor aspecto que el del Sabio Azul.
—Aquí ha habido una fuerte pelea. No hay rastros de sangre, pero eso no quiere decir que no hayan podido darle una paliza al Sabio —comenté—. Aunque me parece que estos dos tipos nos podrían explicar qué ha pasado aquí.
Señalé con mi dedo al techo y los demás alzaron sus miradas, asombrados de ver a dos tipos flotando: un varón y una mujer. La verdad es que me daban una sensación parecida a aquellos que han caído en la Oscuridad... pero era por el Eco Oscuro o por la verdadera Oscuridad. He notado que el Eco Oscuro tiene una sensación parecida a la de la Oscuridad, por venir de esta, pero... no logro distinguir.
El varón parecía ser un hombre mayor, aunque su edad era difícil de distinguir debido a su apariencia extraña. Su tono de piel era de un tono azul grisáceo. Poseía unos apéndices de cartílago que se extendían desde su mandíbula, similares a los Lurkers. Además, también tenía ojos grandes, brillantes y amarillos, que era un rasgo que también llevan todos los lurkers. Llevaba un guante en su mano derecha que tenía varios tubos que entraban en su piel y un cinturón del que colgaban tres pesos esféricos.
La apariencia de la mujer era menos distorsionada. Al igual que el varón, su piel era de un color azul grisáceo, y tenía dos parches de un color más oscuro a cada lado de su cara. Usaba un corsé y una armadura de metal precursor, así como un tocado que se asemejaba a las cabezas de los oráculos, como las de un oso hormiguero.
—¡Ja, ja, ja, ja! Yo no lo llegaría a llamarlo pelea, ¿verdad hermanita?
—La verdad es que no. El Sabio Rojo se rindió fácilmente. Qué poca diversión.
Samos se ajustó las gafas y clavó su vista en el dúo.
—Gol, ¿eres tú? Has salido por fin de las profundidades, ¿eh? Y Maia, os dije que el Eco Oscuro os afectaría a los dos —se llevó su mano a la cara, hablando con tono lastimoso—. Nadie hace caso del viejo Samos —Jak se rascó la nuca, un tanto avergonzado. Entonces Samos volvió a recobrar un tono fuerte, golpeando el bastón contra el suelo con fuerza—. ¿Qué habéis hecho con los Sabios Rojo y Azul? —exigió saber.
—No te preocupes por tus coloridos amigos, vegete. Están divinamente en nuestra ciudadela. Son nuestros invitados —explicó el ahora conocido como Gol.
—Han accedido amablemente a ayudarnos en un pequeño proyecto —continuó su hermana.
—Estabas equivocado Samos, el Eco Oscuro se puede controlar. Hemos aprendido sus secretos y ahora podemos rehacer el mundo a nuestro gusto.
Pero Samos negó con la cabeza, sin creerles.
—No podéis dominar el Eco Oscuro. Ni siquiera los precursor…
Pero sus palabras fueron cortadas por Maia.
—Hasta ahora nos hemos arreglado con el poco Eco que había en la superficie. Pero pronto podremos acceder a las enormes reservas de Eco Oscuro, ocultas bajo tierra.
Mientras decía aquello se cruzó de brazos, sonriendo de una forma misteriosa.
—¿En los Hilos? —Samos preguntó aterrado.
Supongo que será debido a que en los Silos debía haber una inmensa cantidad de Eco Oscuro.
—Si... los Hilos… ¡Vamos a abrirlos! ¡Y todo el Eco Oscuro será nuestro! —exclamó Gol con gran alegría.
—¡Pero eso es imposible! —gritó Samos sin poder creerlo—¡Solo un brazo precursor…!
Pero Maia volvió a interrumpirle.
—Oooh, no te preocupes tanto, Samos. Tenemos grandes planes para ti.
Admito que su risa no es desagradable para el oído, pero no por ello iba a dejarles marchar. Invoqué mi llave espada y me lancé hacia ellos para golpearles, pero, mostrando sorpresa en sus rostros, se desvanecieron antes de que mi arma pudiera siquiera rozar sus cuerpos.
—Puñeta —gruñí fastidiado—. Tele transporte.
—¡Un momento! —volteé al escuchar a Daxter gritar. El bicho estaba totalmente fuera de sí—. ¡Ese era Gol! ¡El Gol que se supone que debe devolverme a mi forma original! —saltó hacia Jak, agarrando su ropa al tiempo que intentaba zarandearlo—. ¡Gol es el tío que trata de matarnos! —Soltó a Jak cayendo al suelo totalmente desesperado—. Estoy condenado.
—¡Puede que todos estemos condenados! —le recordó Samos—. ¡Si abren los Hilos, el Eco Oscuro deformará y destruirá todo lo que toque! ¡Tenemos que llegar hasta su ciudadela para detenerlos!
Keira se rascó la cabeza, recordando algo.
—El camino más rápido es a través del Conducto de Lava al fondo de este cráter. Con unas cuantas baterías más y el escudo térmico del zoomer, podréis atravesarla la lava.
—¡Muy bien chavales, ya lo habéis oído! ¡Coged al saco de pulgas y conseguid más baterías!
—Creo que lo mejor será descansar por hoy —comentó Keira mientras bostezaba—. Todos estamos muy cansados.
Samos miró a su hija y luego a nosotros, suspirando al tiempo que asentía.
—Tienes razón. Descansemos lo justo y necesario por hoy. ¡Pero mañana no podremos perder el tiempo!
—Lo mejor sería montar guardia —propuse—. Esos dos pueden tele transportarse, y a saber si no hay lurkers por aquí.
—Bien visto, Beren. Tú montarás la primera guardia.
Alcé mi pulgar, dando a entender que estaba conforme con ello. Los demás se fueron a dormir mientras yo me aseguraba de que nadie interrumpiera su descanso.
XXXXX
Al día siguiente, Jak me despertó con un suave zarandeo. Luego de mí, el propio Jak fue el que hizo el siguiente turno, siendo seguido por Keira y por último Samos. Ahora, ya con las pilas recargadas, procedimos a investigar todo este lugar. El primer lugar que inspeccionamos fue la cueva de diamantes. La cueva en sí era enorme, y uno podía encontrar pequeños diamantes aquí y allá, pero nos centramos en cierto sonido que provenía del fondo de la cueva. Una vez llegamos allí, vimos a dos mineros trabajando para sacar un pedazo de diamante con el que podría vivir yo, mis hijos, mis nietos y mis bisnietos con todos los lujos. ¡Qué pedazo de diamante! Con cuidado nos acercamos hasta la pequeña hoguera que iluminaba a ambos trabajadores.
Uno era bastante delgado y alto, con una jaula de pájaros en su cabeza plana y poco profunda. Tenía explosivos en su espalda y llevaba una pala. A su alrededor volaba una especie de canario.
El otro era bajo y rechoncho, con ropa fangosa típica de un minero, y una piqueta. Llevaba una antorcha sobre su cabeza.
—Eh Gordy, mira, parece que tenemos visita.
—¿Tú crees Willard? —sarcasmo puro y duro—. ¡Hola forasteros! ¿De paso? Nosotros también. Bueno, tenemos que irnos, aquí no hay nada que ver.
Se veía muy ansioso por echarnos pronto. Bueno, era normal. ¿Quién quisiera que llegara otro para descubrir este pedazo de diamante incrustado en la roca volcánica? Los beneficios se reducirían al tener que compartir. ¿Habrían llegado a un trato con el Sabio Rojo? Duro que no se hubiera dado cuenta de esta cueva.
—Eeeh, creí que habías dicho que era una piedra preciosa de pre…
—¡Willard!
Viendo que ambos estaban por discutir sobre este «secreto», Daxter prefirió intervenir.
—La verdad es que buscamos baterías.
El llamado Willard asintió.
—Tenemos cuatro. Eeeh… ¿Las queréis?
El otro minero se acercó con su puño amenazante, asustando al larguirucho.
—Lo que el cerebro de chorlito quiere decir es que tal vez tengamos unas cuantas baterías y que tal vez quedamos vender cada una por… noventa esferas.
Daxter frunció el ceño, y yo también. Ese era el precio que nos habían pedido hasta ahora por cada esfera. ¿Acaso es el precio normal de intercambio batería-esferas?
—Esa historia me suena —le murmuró Daxter—. Eh, genios, ¿cómo pensáis sacar esa piedra preciosa tan gooorda de aquí?
—Pues bien, listillo, nos quedan doce años más de excavación para averiguarlo —explicó Gordy mientras volvía al trabajo.
—Eeeh... Gordy… ¿no tardaríamos menos si ellos también cavaran?
Ante su «inteligente», Gordy volvió a amenazarle para que mantuviera la boca cerrada. Nosotros hicimos un círculo, contando todas nuestras esferas.
—No nos da para las cuatro —comenté—. Sugiero conseguir las esferas suficientes antes de ponernos a intercambiar. Mejor todo de un golpe que por separado.
—Guay. Pues pongámonos a buscar esferas y baterías.
—Perfecto. En este lugar tenemos la Cueva de las Arañas y la Montaña Nevada. Yo iré a la Montaña y vosotros a la Cueva, ¿ok?
Jak asintió, pero Daxter no se veía muy seguro.
—Un momento... en la Cueva de las Arañas hay arañas, ¿verdad?
—Pues claro. Su propio nombre lo dice —enarqué una ceja por la estupidez de la pregunta—. Oooh, les tienes miedo, ¿no es así?
—¿Yo? ¡Para nada! ¡No le temo a nada!
—¡Pues perfecto! Nos vemos aquí una vez tengamos todas las esferas y baterías de nuestros respectivos lugares.
Dejando a Daxter impactado, procedí a abandonar aquella cueva y marchar hacia donde estaba la góndola para subir a lo alto de las montañas. Hmmm, debería invocar ropa de abrigo. Fui directamente al camino de mi izquierda, donde estaba la góndola. Conforme comencé a ascender, fui sintiendo más y más frío, por lo que invoqué un abrigo, pues hacía un frío que pelaba. Desplegué el dispositivo de mi muñeca para ver la descripción sobre este lugar.
La montaña estaba dividida en varias secciones diferentes, que consistían principalmente en: montañas congeladas, un camino de avalancha, un gran lago congelado y varios otros cuerpos de agua congelados, y puentes helados; los dos últimos haciendo difícil atravesar la montaña. Detrás de un grupo de abetos había una entrada a una gruta grande que contenía el interruptor amarillo de ventilación ecológica y varios otros dispositivos precursores que funcionan. Había varias áreas donde se podían ver reliquias congeladas en hielo espeso.
La góndola terminó por llevarme hasta una de las partes más elevadas de la montaña. Nada más llegar la góndola a su destino final, pude ver un artefacto precursor protegido por una especie de barrera de energía, un escudo. Algo escondían, pero ¿qué? Me bajé de la góndola y comencé a avanzar. La nieve era tal que me llegaba hasta la cintura, por lo que dificultaba bastante el caminar. Por ello preferí invocar un pequeño hechizo de levitación para así evitar tener que «nadar» en esa densa capa de nieve. Pero, para mí no sorpresa, un par de soldados lurker surgieron de esa espesa nieve, atacándome. Fue sencillo librarme de ellos, pero sin duda estaban preparados para impedir que cualquier ajeno entrase en ese territorio.
Una vez que me libré de los lurkers, caminé, o bueno, levité, hasta llegar al artefacto precursor. Deshice el hechizo e intenté acercarme, pero como esperaba, el artefacto tenía un escudo que impedía que nadie se acercara. Lo golpeé con suavidad varias veces, comprobando que el escudo no era completo, sino que tenía una apertura en la parte de arriba, por lo que solo tenía que llegar hasta allí.
Una vez logré el impulso necesario, caí sobre la parte superior del artefacto, el cual pareció desactivarse, pues el escudo desapareció. Espero no haber cometido una estupidez... nah, no creo. Continué mi camino, teniendo que atravesar un graaan hueco que me separaba del camino que debía continuar. Era una molestia porque había que bajar hasta abajo desde el lugar donde estaba la góndola y subir por unas escaleras naturales que estaban ahí abajo para así poder llegar al otro lado... ¡pero yo paso de eso!
Esta vez decidí saltar, cogiendo algo de carrerilla. Para un humano normal de mi hogar natal, esta sería distancia imposible de superar aun cogiendo toda la carrerilla posible, ¡pero oye! ¡Yo no soy un ser humano normal! Así que pude pasar todo el socavón sin demasiada dificultad. Una vez pude llegar hasta el otro lado, apareció otro lurker. Este era un relámpago de hielo, un lurker que, al atacar, envolvía su cuerpo en estacas de hielo capaces de atravesar la gruesa madera. Nada problemático, un simple Paro y ya estaba, lurker detenido en el tiempo durante unos segundos. No era tan poderoso como para lograr detener a alguien minutos, horas, días, semanas, años, décadas, siglos o milenios. Los más poderosos llegaban a tales niveles, pero lo veo un poco sin sentido.
En fin, continué el camino. Frente a mí había una cueva con un pozo sin fondo del cual surgían varias plataformas que llevaban camino arriba, pero decidí continuar por mi izquierda, por el camino de avalancha. En un momento no entendí el motivo del nombre, pero en cuanto vi enormes bolas de nieve, pude entender el motivo del nombre. Estas surgían de una cueva que estaba al final del camino, pero no sabía si eran naturales o alguien las creaba.
Subí y subí hasta arriba del todo, yendo a la izquierda porque si seguía recto o iba hacia la derecha, llegaría hasta el límite del barranco de la montaña, y era una caída bastante laaarga. Con mucho sigilo me asomé, viendo que, en aquel lugar, intentando atravesar el grueso hielo, había un ariete siendo manejado por un lurker. Fuera lo que fuera a lo que intentaba llegar, no sería buena idea que lo consiguiera, por lo que invoqué a Recuerdos del Mañana y lo lancé contra el ariete, destrozándolo. El lurker, furioso, se protegió con un escudo y me atacó, pero fue sencillo destruir el escudo y luego dejarle KO. Un brillo llamó mi atención, por lo que comencé a apartar los restos del ariete, encontrándome una batería. ¡Genial! ¡Otra para el saco! Bueno, ya que no quedaba nada más que ver por ahí, era hora de volver abajo. Estaba seguro de haber visto un tercer camino cuando subía por el camino de avalancha.
Ciertamente había un tercer camino. Este se bifurcaba a la derecha poco después de empezar el camino de avalancha. Al contrario que el camino de avalancha, que se inclinaba hacia arriba, este se inclinaba hacia abajo. Llegué hasta un puente helado a medio destruir, pues le faltaban muchas placas de madera. Frente a mí había un gigantesco fuerte lurker sobre una especie de lago, o río, no sabría decir, helado. Me asomé al borde y pude ver varias plataformas que surgían del lateral de la montaña hacia un saliente, pero había varios soldados lurker. Bah, nada preocupante. Bajé hasta abajo, pues ya visitaría el fuerte más adelante. Dejé KO a estos seres y tomé el camino de los salientes en posición descendente, formando una especie de escalera, llegando hasta otra cueva helada con un ariete y varios lurkers.
Vencí a los lurkers, destruí el ariete y volví arriba, subiendo por las plataformas hasta llegar al inicio del puente, cruzándolo con mucho cuidado hasta llegar al lugar donde estaba el fuerte. El fuerte era una gran fortificación bordeada por inmensas estacas de madera. Tenía una puerta, pero esta estaba levantada, así que no podía entrar, a no ser que fuera por la fuerza. Pero nah, debía haber algún modo de bajarla.
Bajé hasta el río helado, yendo hacia la izquierda. Había otros dos artefactos precursor activados, por lo que los desactivé, así como hice con el primero, dejando KO a los soldados lurker y otros lurkers mucho más pequeños y saltarines. Cuando llegué al final, pude ver una inmensa plataforma de roca que surgía del vacío que era el barranco, con otro artefacto precursor activado. Con mucho cuidado de no resbalar, crucé el semi derruido puente, incapacitando a los dos lurkers que había, y desactivando el artefacto.
Crucé otro puente que había, que conectaba esa plataforma con una inmensa cueva de hielo en la cual había más pulgas lurker de esas y otro artefacto. Una vez desactivado, y los lurkers en KO, continué atravesando aquella inmensa cueva. El único camino que había era a la izquierda, por lo que lo seguí, pero me encontré con un pozo sin fondo, muy común en esta montaña, por lo visto. No tuve problemas en atravesarlo... el problema llegó después. Solo unos metros luego de pasar aquel pozo negro, llegué a una parte del recorrido... lleno de pulgas lurker, y no eran precisamente amistosas. Pude vislumbrar una estructura precursor que presupongo formaba parte de alguna ciudad, o quizás un puesto de avanzada o vigilancia.
Invoqué a Recuerdos del Mañana y…
—Como dirían los de mi generación… ¡que os deeeeeeeeeeeeen!
Y con aquel grito de guerra, corrí al frente, hacia la batalla, ¡y empezaron a llover hondonadas de hostias, a diestro y siniestro, sin ton ni son mientras atravesaba aquel corredor, subiendo por las plataformas, agarrando una batería que tenían escondida! ¡La sangre y los dientes se extendían por el campo de batalla como el día de las fiestas de mi antiguo hogar! Una vez hube logrado librarme de todos los lurkers, continué por un pequeño pasillo que daba a un saliente del puente por el que había llegado al fuerte lurker.
Ufff, eso había sido intenso. Puede que no lo pareciera, pero esas malditas pulgas eran feroces como pocas. En fin, volví a bajar y cruzar el puente, pero esta vez rumbo a la derecha. Volví a deslizarme por el río helado. Al contrario que el camino de la izquierda, este daba acceso a un pequeño llano. A la izquierda del mismo había otro artefacto precursor que desactivar y unos salientes en forma de escalera que llevaban más arriba en la montaña, a la derecha había una especie de cascada helada y justo en medio un numeroso grupo de árboles que, si mal no recordaba, daban acceso al interruptor de Eco Amarillo.
Eliminé a los lurkers que vigilaban el artefacto, la entrada al interruptor de Eco y el camino que subía más en la montaña. Otro relámpago de hielo dio mucho por saco, pero lo detuve del mismo modo que el anterior que me encontré.
Desactivé el artefacto y luego me interné entre los árboles, pudiendo adentrarme en la cueva o cámara del interruptor de Eco. Nuevamente, y válgame la redundancia, me encontré con otro pozo sin fondo, y el único modo de llegar al otro lado, si no poseías un artefacto capaz de volar, como yo, era pasando a través de un camino helado y deslizante, esquivando artefactos que te tiraban al fondo del abismo. Pero yo, como no quería abusar el poder de mi llave espada, decidí seguir el camino más difícil… Vaaale, lo admiro, quería superar aquel desafío.
Al final llegué a la cima del maldito camino. El interruptor del Eco Amarillo que impedía que el mismo Eco llegara a los respiraderos del mundo. Era exactamente igual al del Eco Azul que encontré en la selva. Al igual que hice con el otro, activé este y una compuerta se abrió, de la cual salió una batería que supongo servía para mantener el sistema de inactividad operativo.
Ahora, con la batería conseguida y el respiradero activado nuevamente, salí de ese lugar, atravesando nuevamente los árboles que ocultaban esta entrada, tomando ahora los salientes y plataformas en la pared de la montaña que daban acceso a una parte superior de la misma. Al lugar que llegué fue un llano en el cual había otro ariete lurker y varios lurkers custodiándolo. Me libré de ellos y destruí el ariete. Continué de frente y vi que tenía dos posibles opciones: ir de frente cruzando un puente o seguir el camino de la derecha.
Preferí continuar de frente.
Se trataba de otro pozo sin fondo, una negra oscuridad que impedía ver el fondo del lugar. Hmmm, si te caes sin duda uno se llevaría un buen mamporrazo. Vislumbré un dispositivo redondo precursor. Lo toqué, pero este no reaccionó, por lo que me puse encima. Al instante, unas plataformas flotantes precursor surgieron del fondo del abismo y un tic-tac volvió a escucharse. Era como en la ciudad perdida esa de la Aldea de Piedra.
La distancia entre plataformas era demasiado grande para ser saltadas por alguien normal, por lo que aumenté mis capacidades físicas con el poder de la llave espada, saltando de una a otra sin demasiado problema. Tuve que repetir ese paso tres veces hasta llegar al final del tercero.
Allí pude ver que se trataba de un lago helado en el cual había varias estructuras precursor activa, las cuales debía desactivar. Ahí había un dispositivo, pero no era precursor, pues su diseño de madera contrastaba demasiado con el metal precursor. Un diseño de poleas, muy primitivo en comparación a la tecnología precursor. ¿Fabricado por lurkers? Era probable y sorprendente.
Apreté el dispositivo y pude escuchar como algo bajaba, pues era muy ruidoso. Algo apareció a mi espalda… ¡la puerta del fuerte! Así que eso era lo que la maquinaria abría. ¡Genial! Estudié la maquinaria lurker, descubriendo una batería, la cual recogí. Otra plataforma precursor apareció flotando y, mientras esa subía, yo me preguntaba que habría allí antes. Era extraño que aquel dispositivo precursor llevara desde lo más alto de la montaña hasta aquel lugar en el que no había nada salvo la estructura lurker. Hum, curioso.
Una vez llegué arriba, la plataforma se detuvo frente al cuartel lurker, el cual tenía la puerta gigantesca de madera abierta. Dentro del fuerte había dos arietes y varias plataformas de andamios de madera, así como un gran edificio que solo se podía escalar y no entrar. También vislumbré tres estructuras precursor de esas que guardaban esferas. Los lurkers que custodiaban el fuerte, al verme, se lanzaron al ataque, por lo que invoqué nuevamente a Recuerdos del Mañana, defendiéndome de todos esos seres. Para cuando hube finalizado, abrí los almacenes de esferas precursor, recogiendo toooodas las que había, que no eran pocas, revisando luego el resto del cuartel. Arriba, en las plataformas, encontré numerosas esferas precursor, así como una batería.
Con el fuerte ya revisado, volví al lugar donde había tenido que hacer mi última decisión, la parte más alta de la montaña, justo antes de cruzar el puente que daba acceso al pozo sin fondo de las plataformas y la cuenta atrás. Esta vez tomé el camino de la derecha, llegando al lago helado. Desactivé los artefactos precursor y eliminé, o bueno, derroté a los lurkers de por aquí.
Continué de frente, encontrándome con un par de pequeñas plataformas de roca, y al fondo, a la derecha, otro pozo sin fondo con plataformas de roca muy delgadas que no tenían nada interesante para mí... o al menos así creí de primeras. Una caja metálica colocada muy arriba me llamó la atención. ¿Qué tendrían ahí para haberlo colocado en un lugar tan inaccesible?
Invoqué a Recuerdos del Mañana, apunté a la caja de metal, atrayéndola hacia mí con Magneto, abriéndola luego con el poder principal de este objeto. ¡Y toma ya, otra batería! Seguro la tenían guardada para algo, pero ahora era mía. Seguí aquel camino, llegando al punto de inicio, el camino de avalancha. Hum, ya estaba todo revisado, así que no había nada más interesante que ver. Volví a la góndola, bajando nuevamente al Cráter Volcánico.
El viaje fue bastante movido debido a que sopló una fuerte ráfaga de viento que tambaleó la góndola de forma violenta, pero la estructura fue capaz de aguantar a la perfección. Una vez llegué abajo, fui hasta el laboratorio del Sabio Rojo para ver si Jak y Daxter habían vuelto, pero mis dos compañeros seguían en la Cueva de las Arañas, por lo que, mientras tanto, fui a la Cueva de Diamantes para visitar a los dos mineros y obtener unas cuantas baterías. Tenía mínimo para dos de ellas, pero me faltaban para conseguir las otras dos.
Esperé pacientemente a que Jak y Daxter volvieran de la Cueva de las Arañas. Para cuando les vi acercarse a mí, sonreí.
—¿Qué tal en la Cueva?
—¡Calla, calla! ¡Estaba llena de arañas enormes! ¡Y gusanos lurker gigantes! ¡Y había una batería en una cueva llena, repleta, de arañas! ¡Incluso encontramos un robot precursor que los lurkers estaban extrayendo de la piedra!
—Wow. Sí que os lo habéis pasado bien. Por cierto, ¿cuántas baterías tenéis? Yo solo he podido comprarle dos.
—Tranquilo, tenemos esferas suficientes.
Se adentraron en la Cueva de Diamantes y salieron poco después con dos nuevas baterías. Ahora que ya habíamos inspeccionado todo este lugar, sin encontrar nuevas baterías, fuimos a reunirnos con Keira en la entrada del Conducto de Lava.
El Conducto de Lava era una gran conexión subterránea entre las chozas del Sabio Amarillo y el Sabio Rojo. Había una fábrica dentro del tubo y las vías metálicas eran de origen y propósito desconocidos. La gran fábrica en forma de cuenco podría haberse utilizado para redirigir o canalizar el tubo y la lava del cráter.
El tubo se dividía en tres partes: la primera parte era un paso volcánico lleno de lava fundida con grandes vías, la siguiente parte era la fábrica que tenía múltiples orbes giratorias llamadas esferas de poder que controlaban la puerta que daba acceso a la parte final del tubo. Esa parte está protegida por minas y tenía varios rieles que transportan barriles de Eco. La tercera parte consistía en pistas metálicas grandes y complejas, que terminaban en la puerta principal de la choza del Sabio Amarillo.
Bajamos hasta el transportador en el cual estaba el zoomer ya preparado para aguantar el inmenso calor de la lava.
—¡Ja, ja! ¡Muy bien! —nos felicitó Keira—. Con estas baterías adicionales el escudo térmico tendrá la suficiente energía como para aguantar la temperatura de la lava. Pero tened cuidado, pues tiene su límite.
—¿Hay alguna zona que no sea tan caliente? —pregunté curioso mientras observaba partes de pura lava y otras que se encontraban sobre piedra volcánica ya fría... o eso aparentaba.
—Así es. Como habrás podido apreciar, hay zonas sobre roca volcánica ya fría, pero no deberíais fiaros, pues también está muy caliente. Podríais intentar buscar algún lugar apartado de la lava.
—¿Y no hay otro camino para llegar a la Ciudadela de Gol y Maia? —cuestionó Daxter malhumorado por poner su pellejo en juego otra vez.
—Lo hay, pero el camino es demasiado largo y tardaríamos demasiado en llegar. Ahora que sabemos lo que les ha pasado a los Sabios, tenemos que actuar cuanto antes. ¡Contamos con vosotros!
Dicho eso, Keira volvió al laboratorio del Sabio Rojo, dejándonos nuevamente el trabajo más duro. Daxter miró el zoomer y luego el camino más rápido para llegar al hogar del Sabio Amarillo. Entendía al peludo, pero, ¿qué otra cosa podíamos hacer? No era necesario ni obligatorio el usar mis poderes para tele transportarnos allí, pues teníamos un modo de llegar… Los poderes de la llave espada debían ser usados de forma correcta, no por capricho, y este era un caso de capricho, pues Jak era un gran piloto.
—Bueno amigos míos, ¿una carrera a ver quién llega antes?
Sí, nuevamente he mentido… ¿Seré un mal tipo?
Con una sonrisa desafiante invoqué a Recuerdos del Mañana, lanzándola al aire, observando aún maravillado cómo se convertía en un vehículo. Puede que pasaran los años, pero no dejaba de maravillarme con esto. Jak sonrió de igual manera y se subió al zoomer. Al no ver a nuestro amigo roedor, ambos miramos a nuestra espalda, donde Daxter estaba cruzado de brazos con mal gesto.
—¡Ni hablar! ¡No pienso volver a montarme ahí para poder acabar convertido en roedor a la brasa! ¡No! ¡Jamás! —entonces se dio la vuelta mientras seguía negándose a subir a gritos. Jak, rodando los ojos, se bajó silenciosamente, y pillando totalmente desprevenido a Daxter, le agarró de la cola, subió de un salto al zoomer, y arrancó, saliendo disparado—. ¡Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaak!
—¡Hey! ¡Eso es trampa! —reclamé al tiempo que ponía en marcha el vehículo, saliendo tras Jak.
El camino estaba lleno de piedra volcánica, pilares de lava fría y caminos bastante estrechos cuyos lados estaban llenos de lava fundida. Una vez hubimos pasado aquel trecho, llegamos a una especie de sala gigante, la cual tenía una extraña maquinaria justo en el centro. A la izquierda había una compuerta cerrada, por lo que supusimos que era un bloqueo de Gol y Maia para que no llegáramos a la ciudad, o quizás este mecanismo estaba antes que ellos. Dado que no conocíamos el funcionamiento de la máquina central, preferimos no tocarla. ¿Y si por algún casual mantenía la lava a raya? Me acerqué hasta la compuerta y usé el poder de la llave espada para abrirla. Para nuestra sorpresa, una vez abierta, esta volvió a cerrarse.
—Esto, creo que esa máquina activa el mecanismo de cerrado de esa puerta.
—Pues si ese es el caso…
Di la vuelta a mi vehículo y apunté con mi mano a la máquina. Invoqué el hechizo básico de Electro, el cual impactó de pleno en la máquina, inutilizándola. La puerta volvió a abrirse después de eso.
—La puerta está abierta, ¡vámonos! —gritó Daxter.
Nuevamente nos pusimos en marcha. Ahora estábamos en la tercera parte del Conducto de Lava... las inmensas vías metálicas. Estaban construidas sobre un río de lava al rojo vivo. Incluso podía notarse el inmenso calor a pesar de los escudos. Jak sudaba mucho y Daxter parecía que se había duchado. Bueno, yo podía sentir el calor, pero por suerte mi escudo era mejor que el suyo.
Luego de pasar la primera parte de esta parte del recorrido, nos encontramos con los montacargas... llenos de cajas y bombas de Eco Oscuro... y luego más vías, y luego más montacargas y bombas... hasta que al fin llegamos a la cabaña del Sabio Amarillo, que estaba situado a las puertas de la Ciudadela, la cual entendíamos que estaba deshabitada antes de la llegada de los hermanos.
—¡Odio este camino! ¡Jamás volveré a cruzarlo! —chilló Daxter con todos los motivos del mundo.
Revisamos la cabaña del Sabio Amarillo, pero no se encontraba allí. Incluso esa también estaba destrozada, indicios de otra pelea. Mientras tanto, Daxter activó el portal para que Keira y Samos pudieran llegar hasta aquí. Pero para nuestra sorpresa, solo pasó Keira, quien tenía la preocupación marcada en el rostro.
—Eh, ¿dónde está el viejo bajito, verde y arrugado? —interrogó Daxter imitando al viejo Samos con sus manos.
—Es espantoso. Mi padre ha desaparecido. Es posible que Gol y Maia lo hayan raptado a él también —explicó la mecánica con voz triste.
—Relájate cielo. Tengo todo bajo control.
—¡Bajo control! —Keira bramó furiosa por las estúpidas palabras del roedor. Daxter, aterrorizado, se escondió tras las piernas de Jak—. ¡Los batallones de lurkers siguen multiplicando! ¡Han raptado a los sabios! —conforme le recordaba a Daxter los graves problemas que atravesábamos, iba enumerándolos con los dedos—. ¡Gol y Maia han juntado suficiente Eco para llevar a cabo su espantoso plan! ¡Y para detenerlos tendréis que luchar para abriros paso a través de su ciudadela!
—Ahm... ahm... si eso... aaah lo resume todo…
—¡Tenéis que rescatar a mi padre antes de que sea demasiado tarde! ¡Y Jak…! —se detuvo un par de segundos, agachando la cabeza al tiempo que se rascaba la nuca—. Tened cuidado.
Sonreí divertido al ver la sonrisa de tonto enamorado que tenía Jak. Puede que yo no me hubiera enamorado nunca, pero había visto muchas películas y leído libros a mansalva. Daxter, ofendido, subió por la espalda de Jak, asomando su cuerpo molesto.
—Sí, sí. Lo TENDREMOS.
La mirada que le echó Jak era de todo menos agradable.
—Te avisaremos cuando el camino esté libre y hayamos liberado a los Sabios.
Keira asintió mientras nos dirigíamos a la Ciudadela. Desplegué mi dispositivo nuevamente. Puede que fuera ahora la ciudad de Gol y Maia, pero estaba seguro de que en un tiempo pasado lo fue de alguien más.
La entrada de la ciudadela era un largo pasillo que conducía a una vasta sala con plataformas giratorias, andamios de madera, baldosas que caen y otros desafíos de plataformas, además de un gran robot precursor protegido por un escudo en el centro de la habitación, por lo que pudimos ver. Toda la ciudadela consistía en estructuras que parecían ser muy altas y que desafiaban la gravedad, con cada plataforma que descendía hacia un abismo infinitamente negro. El resto de la tecnología de precursor en funcionamiento dentro de la ciudadela parecía ser modificada y parcheada usando tecnología de ocultación identificable. Había tres compartimentos diferentes dentro de la ciudadela a los que se accedía a través de diferentes desafíos de plataforma, y cada habitación conducía a una jaula que contenía a uno de los sabios.
—Debo admitir que esto es sorprendente —comenté mientras observaba el vasto abismo negro y el robot gigante justo en medio.
—¡Ya era hora de que dierais señales de vida!
Alzamos nuestras cabezas al reconocer aquella voz. Se trataba del viejo Samos, que se encontraba encerrado en una celda de metal y barrotes de Eco Oscuro suspendido en el vacío.
—También estamos encantados de verte. ¿Ahora te dedicas a fregar suelos?
—No hay tiempo para bromitas Daxter. Gol y Maia nos raptaron para arrebatarnos las fuerzas y alimentar a su terrorífica máquina. Parece ser que han combinado los restos útiles de un robot precursor con artefactos recogidos de aquí y allá, y han añadido unos cuantos toques diabólicos de su cosecha, creando la única cosa capaz de abrir los Silos de Eco Oscuro. Si lográis liberarnos a los cuatro, usaremos nuestros poderes combinados para romper el escudo de fuerza que rodea al robot antes de que lo usen para destruir el mundo.
—Tranqui viejo, nosotros nos encargamos —le dije mientras alzaba el pulgar—. Bien, hagamos como hasta ahora: Jak, Daxter, vosotros iréis por un camino —señalé a las dos rutas de andamios que existían a ambos lados de la plataforma giratoria flotante que teníamos justo enfrente—, y yo iré por el otro lado. ¿Os parece?
Ambos asintieron, por lo que saltamos a la plataforma giratoria y nos dividimos: yo por el de la izquierda y ellos por el de la derecha. Lo primero que me encontré fueron varios soldados lurker que patrullaban esta parte del camino, por lo que, antes que arrojarlos al abismo, preferí simplemente dejarlos KO o incapacitados a base de golpes y/o magia. Luego llegué a un puente que debía activarse hundiendo un botón en el suelo, pero preferí saltar a la plataforma que tenía a la izquierda. Esta era la primera de tres que daban acceso a un pasillo que se encontraba unos metros por encima.
Este pasillo daba acceso a una sala inconmensurablemente gigante: otro abismo negro del cual surgían pilares precursor. Había un respiradero de Eco Azul y una plataforma de salto, por lo que me cubrí de Eco y comencé a saltar entre plataforma y plataforma. El problema de estas plataformas era que se movían, por lo que había que realizar un buen cálculo si no quería caerme en el oscuro abismo. Al final logré llegar hasta el siguiente saliente de la sala, donde un pasillo daba acceso a la celda del Sabio Amarillo. Vi una especie de célula de energía que alimentaba los barrotes de Eco Oscuro de la celda, por lo que no perdí el tiempo en destruir la célula, de la cual salió una batería, la cual guardé.
El sabio amarillo era un hombre robusto, con piel amarilla saturada y usaba varios equipos y placas de metal. Lleva un gran tanque en su espalda, y con los tubos amarillos entrando y saliendo de él, presumiblemente lleva un eco amarillo. Lleva una máscara de metal que cubría todo menos su boca y área de la mandíbula con un pequeño objeto parecido a un telescopio en la parte superior de su cabeza. Tenía una gran barba blanca y usaba una túnica de color marrón amarillento adornada con un paño beige. Llevaba pantalones amarillo pálido y un bastón de Eco Amarillo.
—¡¿Quién pensaría que viviría para ver el día en que tuviera que ser rescatado por un chico?! —Bueno, no voy a decir que me siento ofendido, porque no es así, pero ciertamente es un anciano mal agradecido—. ¡Voy a dar a Gol y Maia su merecido por pasar este bochorno!
—Si... hazlo… Ya me lo agradecerás otro día…
Frunciendo el ceño salté hasta una plataforma giratoria que se encontraba a mi derecha. El problema de estas plataformas es que no eran completas, sino que eran tres cuartas partes o la mitad de una completa, lo cual dificultaba el salto entre ellas, pero nada que me supusiera un impedimento imposible de superar. Pero, para mi sorpresa, ahí no había nada de nada. Hmmm, ¿para qué puñetas construyeron este camino si no hay nada? Pse. Volví hasta la celda del Sabio Amarillo, subiendo a una pequeña plataforma cuyo recorrido era subir y bajar entre el saliente de la celda y otro un par de metros más abajo.
Este saliente también tenía un botón en el suelo, el cual activó un puente de pequeñas plataformas cuadradas de diferentes colores. Pisé la primera, pero rápidamente tuve que retroceder, pues esa y todas las que tuvieran el mismo color cayeron nuevamente al vacío. Aaah, ya veo. ¡Esto mola! Me pregunto si podré hacer algo parecido en el castillo.
Volví nuevamente a la estructura de madera, los andamios, que rodeaban la jaula del robot precursor. El primer puente con el que me había tropezado, antes de ir a la plataforma que me llevó hasta la celda del Sabio, había quedado atrás. El camino de andamios me llevó hasta otro puente colgante, el cual era vigilado por más lurkers, nada de qué preocuparse.
El puente esta vez era de tres piezas en horizontal, pero en vertical era el doble de largo que el puente anterior, pero eso sí, el número de colores era el mismo, por lo que había que ir dando largos saltos para poder llegar hasta el otro lado. El lugar al que accedí era una gran fábrica de estilo de línea de ensamblaje dentro de una enorme cueva de piedra. Contenía grandes estructuras y plataformas flotantes, y a lo largo de varias líneas de ensamblaje había dispositivos que pasan por un proceso de soplete.
Entonces la máquina de comunicación apareció frente a mí.
—*Beren, soy Daxter. Escucha, no podemos llegar hasta la cámara del viejo verde sin haber liberado antes a los otros dos. ¿Cómo vas? *
—Ya he liberado al Sabio Amarillo. Ahora voy a por el siguiente. ¿Cuál habéis liberado vosotros?
—*Al Sabio Rojo. *
—De acuerdo, pues no tardo en liberar al Sabio Azul. Os avisaré.
—*¡Guay! *
Fue bastante duro pasar esta parte, sobre todo por los sopletes, pero al final pude llegar hasta la celda del Sabio Azul.
El Sabio Azul usaba pantalones amarillentos, un chaleco azul y correas de cuero en sus pies. En su cabeza llevaba un gran sombrero volcado en forma de cuenco, con varias antenas sobresaliendo. Supongo que eso conduciría de alguna manera la energía del eco azul. El cuenco estaba conectado a un pequeño barril en su muñeca izquierda por un tubo. Su Eco Azul se canalizaba a través de un bastón de metal con una bola de cristal azul brillante en el extremo, que lleva consigo. Llevaba un monóculo y lucía un bigote blanco en forma de rayo.
Al igual que con la cámara del otro, este tenía una célula de energía, la cual destruí, alimentada con una batería, la cual guardé para luego.
—¡Buen trabajo, chico! —me felicitó este abuelo. Este sí que me cae bien—. ¡Samos tenía razón sobre vosotros! ¡Eres un buen Elegido, mi joven amigo! —entonces se asomó para ver mejor el robot, ahora sin los barrotes de Eco Oscuro—. ¡Por todos los Precursors! —vociferó furioso—. ¡No debemos permitir que esa aberración mecánica desate el caos! ¡Intentaré activar el escudo creando un conducto energético entre mí y el enorme portal que hay abajo!
—¡Por supuesto colega! ¡Tú dale bien a ese pedazo de chatarra! ¡Nosotros nos ocuparemos de liberar al viejo Samos!
Al igual que en la otra celda, había una pequeña plataforma que, al contrario que la anterior, llevaba desde la celda hasta el andamio que rodeaba al robot. Mientras descendía pude ver como una larga línea de plataformas flotantes se elevaba desde el suelo del abismo, que conducía a la parte superior del área que contenía el robot precursor en el centro.
—Chicos, ¿habéis visto eso?
—*Si, lo hemos visto. *
—Por ahí podremos subir para liberar a Samos. Nos vemos frente a la primera.
—*Perfecto. *
Caminé hasta quedar frente a la línea de plataformas flotantes mientras esperaba al dúo. Para cuando estos llegaron comenzamos a ascender por las plataformas hasta el área superior. Luego tuvimos que subir por más plataformas rotatorias semicirculares hasta llegar a un saliente de madera. Ahora nos encontrábamos en la maquinaria que se encontraba justo encima del robot. Un gran rotativo de plataformas de varios tonos se conecta al sistema de andamios principal que al mismo tiempo se situaba la célula de la cámara del viejo Samos. Una vez liberado de su prisión, Samos ascendió hasta nosotros con una gran sonrisa.
—Buen trabajo muchachos. Jak, Daxter, ¡ahora sí que sois unos héroes! Combinaré mi poder de Eco Verde con el de los otros tres Sabios y juntos abriremos el escudo que rodea al robot precursor.
—Sí, parece un buen comienzo. ¿Y qué vais a hacer con el robot después de haber abierto el escudo? —curioseó Daxter.
En verdad era una buena pregunta.
—Nada Daxter —aquella simple respuesta nos sorprendió bastante—. Nosotros tenemos que mantener el escudo abierto. Tendréis que descubrir la forma de destruir el robot.
—Oh... genial… Me toca ayudar al tipo —señaló a Jak con ambas manos, quien le devolvió la mirada ofendido— que me convirtió en una bola de pelos a destruir a la única persona que puede devolverme a mi forma.
—Hombre, visto así... sí que es una putadilla.
Samos negó con la cabeza mientras descendía para ayudar a los otros Sabios.
—Primero salvar al mundo. Luego trataremos de convencer a Gol para que ayude a Daxter.
El viejo usó su poder junto a los otros viejos para anular el escudo de energía que protegía al robot. Subió nuevamente para mirarnos mientras se limpiaba las manos, pero entonces aparecieron Gol y Maia, levitando rápidamente, quedando por encima, mirándonos con burla y superioridad. Hmmm, tengo ganas de partirles la cara a base de golpes de llave espada.
—Aaah, has llegado demasiado tarde, Samos. Cuando posea infinito Eco Oscuro tendré la llave de la creación.
Me hace gracia que mencione la llave de la creación cuando yo sí tengo una Llave con una función semejante ja, ja, ja.
—¡Es una locura! —Expuso nuevamente Samos—. Al liberar todo ese Eco Oscuro destruiréis todo. Fijaos en lo que os ha hecho a vosotros.
—Nos ha dado una belleza que tu intelecto no llega a comprender —explicó Maia con arrogancia.
—Bueno... si ellos lo dicen… —comenté a nadie en particular.
—¿Belleza? ¿Os habéis mirado al espejo últimamente?
—Espera a que abramos los Silos, chiquitín —Maia le sonrió a Daxter de una manera amenazante—. Añorarás el aspecto que tienes ahora.
—¿El de un roedor peludo? —pregunté con diversión, recibiendo una mirada amenazante del roedor.
—Aaah, y pensar que habéis llegado hasta aquí buscando mi ayuda. ¡Tontos! ¡Disfrutad de la remodelación del mundo en primera fila!
Con aquel grito de júbilo, Gol y Maia descendieron a gran velocidad, introduciéndose dentro del robot precursor, el cual comenzó a ascender para salir de la ciudadela.
—Me parece que vamos a tener que liarnos a hostias con ese robot gigante —murmuré mientras me rascaba la nuca—. ¡Pero por mi vida que deseo luchar con un robot gigante!
—¡Muchachos, subid ahí arriba y detened a ese robot! —ordenó Samos mientras señalaba la puerta a nuestra espalda.
—¿Por qué siempre nos toca bailar con la más fea? —masculló Daxter mientras se subía al hombro de Jak.
Cruzamos la puerta, donde se encontraba un gran ascensor, que conducía a la parte superior de la ciudadela. Saqué la máquina de comunicación para ponerme en contacto con Keira.
—Keira, ¿me oyes? Soy Beren. El camino está limpio y ya hemos liberado a los Sabios. Ve a reunirte con ellos.
—*¡Buen trabajo los tres! ¡Muchísimas gracias por liberar a mi padre! *
—De nada.
Después de llegar a la cima, había una plataforma flotante que llevaba hasta el Silo de la ciudadela, el cual el robot gigante precursor intentaba abrir con un láser de Eco Azul en su ojo derecho. El robot precursor era un robot masivo con forma humanoide, hecho completamente de metal precursor, con una cabeza de insecto y ojos brillantes, con una probóscide parecida a un tiburón que se extendía desde la parte frontal de su cara, muy similar al Oráculo. Tenía varios cables y extensiones que se conectaban a varias extremidades y era capaz de desafiar la gravedad usando un motor anti gravitatorio ubicado en algún lugar en la parte posterior del dispositivo.
Ese Silo estaba sobre una de las torres de la ciudadela, la cual tenía otras cuatro mucho más pequeñas en cada punto cardinal. ¿Para qué serían? Bueno, luego lo comprobaría, pero no tenía tiempo para mirar mi dispositivo… ¡Era la hora de repartir leña!
—Genial… ¡¿y cómo se supone que nosotros dos derrotemos al robot?! —gritó el roedor.
—Hablemos con Samos y pidamos ayuda.
—Buuuena idea —Daxter sacó la máquina de comunicación para hablar con el viejo—. Oye, viejo, ¿puedes oírme?
—*¿Qué ocurre Daxter? *
—¿No podéis echarnos una mano para luchar contra el robot? Es que… ¡resulta que es gigante, está flotando, y no podemos hacer nada para alcanzarle!
—*Entiendo. ¡Hablaré con los Sabios para ver cómo podríamos ayudaros! *
—Eso espero...
Cuando llegamos a la plataforma, pudimos comprobar que no había modo de que Jak y Daxter pelearan contra el robot. Para ellos resultaba imposible sin Eco. Entonces, para nuestra sorpresa, de las cuatro torres comenzaron a surgir Eco Verde, Rojo, Azul y Amarillo, arremolinándose hasta formar esferas deformes. De la torre de Eco Amarillo se desprendieron esferas de menor tamaño.
—¡Fijaos! ¡Ahora sí podréis luchar! —anuncié contento.
—¡Vamos Jak! ¡Démosles para el pelo!
Jak y yo comenzamos a lanzar esferas de fuego, Eco Amarillo y Piro, hacia el ojo del robot desde el cual disparaba el láser de Eco, destruyendo su arma. Con un rugido animal, el humo de la explosión dejó de salir del ojo derecho mientras el cuerpo se alejaba y nos apuntaba con su brazo derecho, lanzando una máquina en el centro de la compuerta del silo. De pronto escuchamos un extraño sonido.
—No sé vosotros, pero me parece que ese trasto va a explotar —murmuré—. ¡Acercaos a mí!
Jak, con Daxter en su hombro, corrió hasta colocarse a mi lado. Invoqué el hechizo Reflejo para crear una barrera defensiva, y un segundo después la máquina explotó con violencia. Debido a que estábamos muy cerca, pude notar el poder de la explosión chocando con la barrera, y al mismo tiempo sentimos como la compuerta se abría un poco, dejando ver el Eco Oscuro.
A salvo de la explosión, y prácticamente intactos, nos volvimos para seguir enfrentando al robot precursor. Entonces este comenzó a lanzar Eco Verde al interior del Silo, y unos segundos después, aparecieron unas extrañas y feroces criaturas creadas con Eco Oscuro y Eco Verde.
Pudimos escuchar los gritos, o más bien órdenes, de Gol y Maia desde el robot. Quizás y tenían altavoces instalados. En fin, las criaturas se lanzaron hacia nosotros, pero de la esfera deforme de Eco Rojo se desprendieron otras esferas de menor tamaño. Jak corrió hacia ellas mientras yo le cubría. Para cuando su cuerpo quedó cubierto de Eco Rojo, se lanzó al ataque. Ambos eliminábamos criaturas de Eco Oscuro sin miramientos, sin dudar, sin misericordia. Para cuando nos libramos de ellas, el robot volvió a dispararnos otra bomba de Eco, y nuevamente invoqué el hechizo Reflejo para cubrirnos.
El Silo se abrió un poco más, y el robot precursor volvió a la carga.
Volvió a apuntarnos con su brazo derecho, pero esta vez lanzó varias esferas de Eco Rojo al centro de la plataforma. De la esfera deforme de Eco Azul se desprendieron otras más pequeñas, por lo que esta vez fuimos los dos los que nos envolvimos en él. Las pequeñas esferas de Eco Rojo lanzadas por el robot no explotaron al instante, sino que una a una fueron implosionando, creando olas de poder casi imposibles de esquivar... casi... pero con la velocidad aumentada producto del Eco Azul, fuimos capaces de poder esquivarlas por muy poco.
El robot lanzó una segunda ronda al vernos evadir la primera, por lo que, mientras Jak esquivaba, yo invoqué un hechizo de Hielo para destruir aquella arma. Al ver que tampoco disponía de su arma de Eco Rojo, el robot no tardó en enviar una nueva bomba por lo que, al tiempo que evadíamos las ondas de poder de las bombas de Eco Rojo, nos juntábamos para protegernos nuevamente con el hechizo Reflejo.
El Silo se volvió a abrir mientras el robot nos apuntaba con su mano izquierda, la cual tenía un cañón de Eco Amarillo. Comenzó a lanzarnos esferas de ese Eco, por lo que tuvimos que evadirlas al mismo tiempo que evitábamos no caer en el Silo de Eco Oscuro. De la esfera de Eco Amarillo volvieron a desprenderse pequeñas esferas de Eco, en las cuales se envolvió Jak para atacar junto conmigo el brazo izquierdo del robot, el con Eco Amarillo y yo con Electro.
Cuando logramos destruir el arma de Eco Amarillo, el robot volvió a rugir, alejándose al principio para acercarse nuevamente. Estaba por jugar su última carta contra nosotros, pero entonces…
—¿Qué pasa?
Daxter preguntó en voz alta lo que a todos se nos pasaba por la mente. ¿El motivo? De las cuatro torres surgieron láseres de Eco que chocaban y se fusionaban justo en el centro, creando otro tipo de Eco... el Eco Luminoso... una inmensa esfera deforme de Eco Luminoso.
—*¡Eco Luminoso! ¡Existe! * —gritó incrédulo Gol desde el robot.
—*¡No podemos permitir que lo cojan! * —chilló Maia mientras ordenaba al robot lanzar Eco Verde al Silo.
Mientras nuevas criaturas surgían del Silo Entonces Daxter habló, mirando aún sorprendido el Eco Luminoso, con una idea rondando su mente.
—¡Santo Eco! ¡Eso me podría devolver mi aspecto! —sonrió totalmente alegre, pero entonces cayó en lo mismo que Jak y yo—. Hmmm, y también detener al robot… —ambos asentimos—. Vaya... seguir peludo... salvar el mundo… —se quedó pensando unos segundos, pero al vernos fruncir el ceño su debate concluyó—. Veaaaaamos, vale. Salvaremos el mundo. ¡Pero rapidito, antes de que cambie de idea!
Se cruzó de brazos y alzó la mirada, pero luego la bajó, viéndonos sonreír retadores al robot. Yo cubrí a ambos de las criaturas mientras una serie de bombas fueron lanzadas al tiempo el Silo seguía abriéndose poco a poco. Una esfera de considerable tamaño se desprendió de la principal de Eco Luminoso que flotaba sobre nuestras cabezas.
—*¡No lo permitiremos! *
Jak corrió hacia esa esfera de Eco mientras yo invocaba nuevamente el hechizo Reflejo para defendernos de las inminentes explosiones. La barrera resistió la explosión de todas las bombas de Eco, por lo que, una vez deshecho el hechizo, miré a mi espalda. Jak estaba blanco por completo, y miraba desafiante al robot.
—*¡Haz algo! *
Pero antes de que pudieran atacar nuevamente, Jak reunió todo el Eco Luminoso en su mano, lanzándolo como si de una bola de fuego de Eco Amarillo se tratara. La explosión resultante destruyó al robot por completo, quedando solo la parte de la cabeza, que voló hasta caer en el Silo. Lo último que escuchamos fueron los gritos de Gol y Maia. Yo rápidamente invoqué el poder de Recuerdos del Mañana, cerrando la compuerta para evitar que el Eco Oscuro saliera de ahí.
Respirando entrecortadamente, los tres miramos la compuerta cerrada, las torres ya inactivas y el lugar donde antes había estado aquella esfera de Eco Luminoso, la cual ya no existía. Nos miramos en silencio un par de segundos y…
—¡Yiiiiijaaaa!
—¡Les hemos derrotado!
Chocamos nuestras manos felices de la vida, celebrando nuestra victoria para después subir a la plataforma y volver a la parte superior de la ciudadela. Allí nos esperaban los cuatro Sabios y Keira, felices de vernos regresar a salvo. Samos extendió sus brazos totalmente alegre.
—Bien, parece que he sido demasiado duro con vosotros. ¡Sí que tenéis madera de héroes!
Keira se agachó un poco para mirar a Daxter.
—Pero Daxter, ahora no podemos cambiarte.
Por un momento pensé que se burlaría de él, pero me equivoqué. En verdad lamentaba aquello.
—No te preocupes por mí, nena. Ya sabes que las grandes esencias vienen en frascos pequeños.
Al notar que Daxter no parecía haberse tomado tan mal, Keira negó con la cabeza, contenta de la actitud de su amigo. Mientras, el Sabio Azul alababa a mi amigo rubio.
—Jak, tienes un don increíble para canalizar el Eco. ¡Samos, no te habías equivocado con él, después de todo!
—Y tú también lo has hecho bien, joven Elegido. Los antiguos Elegidos sin duda estarían orgullosos.
Me sorprende que el Sabio Amarillo me haya dicho palabras tan agradables luego de nuestro primer encuentro.
—Y Keira, sin tu ayuda e ingenio nada de esto habría sido posible —Keira se avergonzó por el halago del Sabio Rojo—. Je, je, je, je, tal vez tengamos entre nosotros a otro Sabio ahora que Gol y Maia no están.
El Sabio Verde se acercó hasta el borde, contemplando el Silo de Eco Oscuro cerrado.
—Si... Gol y Maia... es probable que el Eco Oscuro los haya destruido. Es probable.
—¡Bah! ¿Qué más da? ¡Que vengan y los derrotaremos de nuevo, ¿verdad Jak, Beren?!
—Por supuesto —asentí sonriente.
Pero no escuchamos una segunda respuesta… ¿Dónde estaba Jak? Todos volteamos solo para ver a Jak y Keira en el centro de la torre. Daxter corrió hacia ellos, deteniéndolos cuando estaban a punto de besarse. Vaya un envidioso.
Entonces nos percatamos de una estructura inmensa. Nos acercamos curiosos para estudiarla.
—¡Santo Eco! ¿Qué será eso?
—¡Wow! ¡Es una antigua puerta precursor! Parece que solo se activa al llenar los cien agujeros que tiene con baterías.
Jak, Daxter y yo nos miramos al tiempo que sacábamos de nuestras respectivas bolsas todas las baterías. Creo que me llevaré esta bolsa al castillo. ¿Cuándo encontraba uno una bolsa en la cual podías meter tantísimas baterías como había metido yo en la mía? Cualquiera diría que cabían dos o tres. Entre todos fuimos colocando las esferas en los respectivos huecos hasta rellenarlos todos. Entonces aquella puerta se abrió, pero lo único que pudimos ver era un brillo blanco que ocupaba todo el interior de la puerta.
—Vaya, ¿qué es?
—Es tan bonito.
—Por los Precursor.
—¡Qué interesante tecnología para estudiar!
—Me pregunto cómo podremos activarla.
Vi a todos los Sabios y los más jóvenes observando embelesados el brillo de la puerta, pero la llave espada me llamó. Debía marcharme, pues parecía ser que había problemas en algún otro mundo. Invoqué un pequeño hechizo en mi dedo, escribiendo en el aire para poco después transformar a Recuerdos del Mañana en un vehículo y marcharme de allí. Estaban tan concentrados en estudiar esa puerta que no me atreví a molestarles, y por eso dejé esa carta mágica junto a un pequeño dispositivo, por si algún día necesitaban mi ayuda.
Seguramente les volveré a ver, pero ahora la llave espada me reclamaba, lo que significa… ¡Tocaba nueva aventura!
Bueeeeeno, pues hasta aquí este arco del fic. Espero os haya gustado.
Y sin nada más que decir, me despido.
¡Nos leemos!
