Capítulo III

"Il caveau della farfalla"

Eso era, por lo pronto eso tendría que ser todo lo que averiguara, por ese lado al menos. De pronto, un leve toque se oyó en la puerta.

Señor, buen día - me saludó Nympha.

Buenos días, Nympha, gracias por esto - le señalé el listado que tenía en la mano y que aún revisaba.

De nada señor, me dejaron ésta nota en el escritorio. Su madre quiere que se comunique con ella - me avisó, pensando en que me tocaría llamarla devuelta, mientras me daba el correo.

Gracias Nympha, un baile, aburrido, llama para decirles que no asistiré - le dije mientras botaba la invitación debajo de todas las cartas.

Sí señor - obedeció asombrada y dudosa. Alguna explicación para el señor William Andley - cuestionó saliendo de sus pensamientos.

¡Ninguna! - chasqueé la lengua y seguí revisando la lista.

Esta usted seguro, señor - quiso saber insistente.

Por supuesto Nympha - acepté que éste tema me estaba hartando.

Pero… - titubeó un momento. Le recomiendo que asista, sería un desaire a su contrato futuro - me recomendó aún sin entender.

¿Por qué sería eso, Nympha? - decidí preguntarle.

La familia Andley se sentiría ofendida si usted le hace ese desaire…señor - me informó.

¿Has dicho William Andley? - cuestioné como si no entendiera lo que me decía.

Sí señor, William Andley - me sonrió mostrándome nuevamente la invitación.

¡Nympha, estoy loco ¿verdad?! ¡Por supuesto que iré! ¿Qué necesito? - pregunté atento.

Tiene que ir de frac plata, señor - refirió leyendo la invitación.

¿Motivo? - quería saber por qué.

Fiesta de plata y negro señor, ahora las señoritas y señoras irán de negro señor -me comentó leyendo un apartado de la invitación.

Modas…de acuerdo, me avisas cuando sea la hora del almuerzo, por favor - le pedí amablemente, dejando el sobre a un lado de mi asiento.

Sí señor, almorzará aquí - me cuestiona Nympha, siendo amable.

No Nympha, tengo que comprarme un frac nuevo, llama a Valentino que me haga una cita, por favor. Comeré algo en el camino de regreso, no te preocupes - explico volviendo a mis quehaceres en la oficina.

Por supuesto señor, enseguida - Nympha obedeció y se retiró, cerrando la puerta.

Efectivamente, a la hora del almuerzo Fred me llevó hasta el almacén de Valentino, mi sastre y me confeccionó un frac a medida de seda italiana en color plata aunque hubiese preferido el negro, mi invitación decía expresamente: "Caballeros, frac plata". Y así debía de ser, en cuanto lo tuve enfrente, lo cargué a mi cuenta y salí volando de ahí, quería calmarme un poco, todo había sido tan extraño, se suponía que no habría más mujeres para mí, ¿qué había cambiado? ¿Curiosidad quizás?

Dormí un poco, después me levanté para prepararme, tenía que ir de acuerdo a mi posición y sobretodo de acuerdo al puesto que ocupaba con el contrato de fusión de los Basiliev, bajé a la biblioteca, me tomé un whiskey y le avisé a Fred que se preparara. El camino a un lugar llamado "Il caveau della farfalla", ya que era para mí, desconocido, por lo que Fred tuvo que echar mano del gps del auto para localizarlo. Todo era impresionante, éste lugar no tenía ni idea de que existiera, efectivamente, todas las damas invitadas vestían de negro y los caballeros de frac plata, como el mío, hasta pareciera que todos lo habíamos comprado en Valentino´s. Algo sin duda, era que la entrada se encontraba llena de personas, una mujer se dirigió hacia donde me encontraba, pidiéndome mi invitación y conduciéndome hasta el heraldo. De un momento a otro, mi nombre fue anunciado y todas las mujeres ahí presentes voltearon hacia la entrada, hasta mis propios hermanos se asombraron por el acontecimiento.

La noche siguió en presentaciones, cuando las puertas que cubrían el techo se abrieron, dejando en oscuridad el manto de estrellas, todo era negro, de pronto había chicas alrededor de nosotros, sin que nadie se diera cuenta nos ofrecieron una especie de ramo de antifaces, plateados para las damas y negros para los caballeros. Mientras nos los colocábamos, una luz plata cayó desde arriba del domo y en las escaleras aparecieron unas alas de mariposa en color plata a la espalda de una figura de mujer que nos daba la espalda, el vestido dejaba ver una nívea piel blanca y el cabello rubio ensortijado lo tenía engarzado en un ostentoso chongo con algunos rizos que caían a los lados. Del otro lado, un caballero en negro, sonriendo, ese hombre se parecía a Marcello Rocco III, mi enemigo en los negocios. No podía creerlo, que hacia él ahí, esperando a que sucediera algo más, la mujer de plata se dio la vuelta, que aunque quisiera verle el rostro, no pude ya que tenía también un antifaz dominó en color plata y negro, de pronto las alas se extendieron, mostrando parte de la figura de aquella sensual mujer.

Al batir las alas, Marcello Rocco que se encontraba ya abajo, se detuvo delante de lo que parecía ser el lugar de aterrizaje cuando todos maravillados veíamos bajar "volando" a la preciosa mujer que ahí estaba, Marcello colocó sus grandes y torpes manos en la cintura de ella y la bajó del arnés, que, mientras él le quitaba las alas otro hombre había aparecido delante de ella, era nada más y nada menos que William Andley. El hombre entrado en años tomó la mano de la mujer y le besó el dorso haciendo que más de uno suspirara por ese privilegio y contacto, al sonreírle, la mujer se distinguió aún más, era la belleza personificada, el vestido plata de transparencia, poseía un gran escote que terminaba en la cadera de ella, su silueta era hermosa, le hacía juego con la cálida tela del vestido haciéndola verse espectacular.

Buenas noches damas y caballeros. La familia Andley les da la bienvenida al baile anual de socios, ésta bella señora es Candice Andley, mi nuera y se les pide que disfruten de la velada. También hoy tenemos la presentación de piezas elaboradas por Candice Andley. Damas y caballeros se les pide que dirijan la mirada hacia el techo de la bóveda.

Varias luces de colores se dirigían hacia el techo, cientos de mariposas de variadas gamas de color, se encontraban colgadas de éste, todas eran maravillosas, los invitados estaban anonadados, incluyéndome a mí. De pronto, Candice se encontraba en el centro de la bóveda, sin que nadie se diera cuenta y comenzó a hablar.

Buenas noches damas y caballeros, este año como miembro de la familia, me ha tocado preparar la recepción para el baile anual de socios, especialmente porque varios de los contratos están a punto de cerrarse en la bella ciudad de Roma. Recibamos con un aplauso a Elroy Andley, mi suegra - solicitó y mientras todos aplaudían ella estaba saludándola amable y cariñosamente.

Buenas noches, ¡qué bella estás, querida! Gracias a todos por venir al Baile Anual de socios, bienvenidos - la señora Elroy le dio el micrófono una vez que hubo saludado.

Gracias, suegra, adelante. A continuación recibamos a la familia Rocco - los asistentes aplaudieron, vimos pasar a Marcello Rocco abuelo, padre e hijo.

¡Hola linda! - el abuelo la saludó con dos besos en la mejilla.

¡Hola Candice! - el padre la saludó con la mano, solamente.

Estás preciosa - el hijo la saludó con tres besos y el último fue inevitable, un beso en la boca fue un acto de demostración que causó habladurías.

Gracias, no exageres… - ella le dio un apretón de manos y un pequeño golpe en el brazo como si de una travesura se tratara.

Recibamos al señor Leandro Kolios - los invitados siguieron aplaudiendo.

Buenas noches, Candice querida - la saluda dandole un beso en la mejilla.

Buenas noches, señor Kolios - ella le devuelve el saludo ayudándolo a pasar a la fila.

Recibamos a Mickael Benedetti - anuncia nuevamente.

¡Hola Mariposita! - es el primero que veo que la saluda con un fraternal abrazo y por qué no le conocía esa amistad a Benedetti. Tendrá que darme algunas explicaciones.

Gracias por haber venido - le dice ella cuando Mickael le da un abrazo.

Ahora recibamos a Terrence Grandchester - me menciona a mí, que muy gallardamente me dirijo al lugar en dónde todos están haciendo fila.

Gracias, buenas noches y gracias por invitarme…Rocco - lo nombro a él con cara de pocos amigos.

De nada… - responde ella cuando le doy la mano, saludándola.

Terry, no sabía que tenías tratos con los Andley - me dice Rocco cuando paso por su lugar.

Yo tampoco sabía nada de eso, ha sido una sorpresa para mí también… - respondo sin ánimos de estarlo soportando.

Terrence, ¿cuánto tiempo? - me da un codazo Mickael sonriendo traviesamente.

Hace dos semanas, Benedetti - le respondo de igual manera ya que no me tiene muy contento.

En serio…bueno, esperen, uno, dos, tres…falta uno - comenta Benedetti sonriendo.

Un ¿qué? - le pregunté sin querer saberlo.

¡Un invitado más! - aseguró Benedetti.

¿En serio? ¿Quién más? - pregunté sin saberlo o sin ocurrírseme alguien en específico.

Por último, es un honor y un enorme gusto recibir al principal benefactor de los grandes negocios aquí en Italia, Anthony Andley - que honor era para él que ella lo halagara tanto.

Buenas noches, me complace en informarles que la Señora Candice Andley ha creado una colección basta de mariposas y hoy le tenemos una gran sorpresa, una será entregada esta noche… por favor recibamos a Platea… - en ese momento, un aplauso unificado hacía eco en la bóveda.

Me quedé anonadado, de entre todas las mariposas que adornaban el lugar apareció una que me dejó sumamente asombrado, estábamos a la expectativa mientras Anthony se colocaba detrás de Candice y la abrazaba con…¿ternura? Sí, quizás era con eso, Marcello Rocco III pareció que intentaba acercársele, pero a ambos nos tomó por sorpresa cuando el gran cuerpo de Anthony le cubrió la desnuda espalda y ella respondió recargándose en su pecho. De pronto, una mariposa de cristal y plata comenzó a descender, pendía de una pluma, descendiendo lentamente, se detuvo y unos hombres la colocaron en un gran arnés para después asegurarla, Candice no pudo reprimir una lágrima, la cual limpió con el dorso de la mano, momentos después se cubrió el rostro, deslizando sus manos hasta aparecer los ojos.

Con las manos se cubría de la nariz hacia abajo, al parecer comenzaría a llorar cuando detrás de la gran mariposa apareció también una, pero más pequeña. ¿Qué significaría? Me pregunté, pensaba además lo que mis ojos veían, Anthony se llevaba a Candice sin molestar a nadie, al parecer era más que un llanto, al observar que todos se encontraban entretenidos en el descender de las mariposas y su seguridad al colgarlas, ella comenzó a caminar hacia atrás alejándose de ahí y junto con ella, salió de mi vista Anthony, siguiéndola, detrás de todos.

Los seguí con la mirada para luego distinguirlos en la parte de atrás de las escaleras por las que ella había bajado.

¡No llores… pensé que te alegraría…! - oí que le susurraba Anthony, abrazándola.

Estoy alegre, sólo... sólo que no me lo esperaba, no tenía contemplado que apareciese ésta noche - respondió mientras sollozaba.

Él no quería que le guardaras luto eternamente, además ella no quería que te pusieras triste… ¡pensaba que estarías feliz! - explicó Anthony.

¡No estoy triste…! Sólo lo necesito, necesito un beso y tú no puedes dármelo - respondió con congoja.

¿Un beso…? ¿Lloras por un beso? ¡Voy por Rocco! - comentó haciéndole una broma.

¡Qué cosas dices! - entre las lágrimas, sonrió.

¡Entonces no digas que no puedo dártelo, mujer! ¡No soy él, pero por supuesto que puedo dártelo! - refirió él.

Pero que dirá tu padre si nos ve - preguntó ella preocupada.

¿Te importa…? - inquirió él.

¡No lo sé…! - respondió ella abrazándolo.

Entonces… ¿qué hacemos? Anda es sólo un beso - sugiere él.

Bueno… - responde ella sonriendo.

Ambos se quedaron observando sus rostros, él veía en realidad su boca rosada que lo invitaba a besarla, se acercó poco a poco hasta que sus labios se encontraron, tomándose con paciencia, con amor y una sensación que no supe describir. El beso que compartían era tan sensual, tan lento, increíblemente lento, increíblemente inocente y por alguna extraña razón se estaba volviendo ardiente y adictivo. Candice comenzó a pasar las manos a la espalda de Anthony y a su vez él comenzó a ceñirla por la cintura, a pegarla más a su cuerpo, a sentir más sus senos y después comenzaron a caminar hacia atrás, la pegó a una pared, tocando sensualmente la pierna de Candice hasta que toca el interior de la ingle haciendo que amos se detengan, jadeantes, sonrojados disminuyeron la intensidad.

¿Qué pasa? - pregunta ella.

Nada, perdona, sólo que me dejé llevar - responde él apenado y se separa caminando alrededor de ella.

Yo también, sabes que te quiero mucho y que jamás te haría daño - le asegura ella, sabiendo en parte que ese lugar no era el adecuado.

Lo sé, pero… - se detiene un poco.

¿Pero? - insiste ella.

Deseo más… no, no sé ni lo que digo - Candice se detiene cuando Anthony le vuelve a besar el cuello.

Más de esto o más de lo otro - cuestiona sin poder creérselo.

Más de ambos... - recalca la última palabra, pasando saliva lentamente.

Bueno, sólo hay una forma en la que podemos resolver esto… - tomándola de la mano le limpia las lágrimas con su pañuelo.

¿Qué dices? - pregunta ella sin entender.

Lo resolveremos aquí, en éste mismo momento - la jala y ella se detiene.

Y ¿tú? - le pregunta.

¿Yo qué? - cuestionó él.

Tienes labial en los labios - sonriendo con su mismo pañuelo le quitó el labial.

Cierto, ¿de qué te ríes? - pregunta Anthony.

Hacía tiempo que no hacías esa mueca - susurró.

¡Sólo tú logras sacármela! - respondió él quejándose.

¡Aja sí! - responde con incredulidad.

Vamos porque si no aquí te desnudo - la amenaza y logra sacarle una sonrisa.

Jajajaja - ríe efusivamente.

Volví sobre mis pasos al ver que ellos venían hacia donde me encontraba, salieron de la oscuridad justo cuando William Andley aplaudía la demostración, se volteó alegremente viendo a Candice y a Anthony reírse, se les unió.

¿Qué sucede, linda? - le pregunta el señor Andley, acariciándole la mejilla.

Nada, sólo que me encantó - refirió ella abrazándole.

Pues ya que están ese parcito allá arriba, abramos el baile. ¿Quieres hacerlo. Anthony? - le ofrece su padre, después de haber señalado las nuevas mariposas.

¡Tu papá! Mi madre está esperando - Anthony le da el pase a su padre y comienza a caminar en dirección a su madre.

Mejor tu Anthony, tú tienes a la mujer más bonita de éste momento - recomienda el padre de Anthony.

Gracias suegro, permiso - Candice le da un beso en la mejilla y se adelanta para avisar a la orquesta

Anthony…aún tienes labial - le dice su padre, sacando su pañuelo y limpiándole el rostro.

Sí, gracias papá - Anthony sonríe apenado.

Y así de buenas a primeras, Anthony se quitó el poco labial que tenía en la mejilla derecha con el pañuelo de su padre, condujo a Candice entre las personas y comenzó la balada favorita de Candice…colorblind. Tomó la mano de ella y se colocaron para iniciar el baile, ella de inmediato se abrazó a su alto cuñado y él la apretó con su brazo, para después bailar junto a todos los que le hacían.

Algo no entendía, si era su cuñado ¿por qué la besaba? ¿Qué era eso que ellos pretendían resolver? ¿Por qué me interesaba tanto saberlo? ¡No lo entendía! Eso era algo que debía de saber, pero cómo, tenían esa forma de comunicarse, sin ademanes, sin palabras, ellos sabían comunicarse de una manera que nunca imaginé que existía, tenía curiosidad, rabia, celos…¡celos! Pero, ¿de quién? ¿De ella?¿De él? ¿De ellos? ¡No lo sabía…! Además, Andley había dicho señora, ¿de quién fue esposa? ¡Maldición necesitaba saberlo! ¿Necesitar? ¿Querer? Quizás por... curiosidad, ¿era cierto? Todo esto era un conflicto que no necesitaba ahora en mi cerebro, pero entonces ¿por qué me lo buscaba?

Fue esposa de Albert Andley - me informó Benedetti sacándome de mis peleas mentales.

De Bert…¿Mickael tú la conoces? - pregunté lo que ya sabíamos.

Tú también, hace tiempo, la Mariposita, ella es - me contestó sonriéndose.

¿En serio? ¿Ella es la Mariposita? - pregunté atontado por la información.

Oh sí, ella es, si lo sabré yo… - me contestó mofándose por la forma en la que actuaba.

Hace ¿cuánto falleció Bert? - le pregunté ya que no lo sabía.

Tres años…lo representa esa mariposa plata - me señala la mariposa grande.

Y ¿la pequeña? - cuestionó sin entender.

Su hija, falleció hace un par de años - responde Mickael entristecido.

Su hija, ¿cómo fue? - quise saber, tomando una copa de champagne que en esos momentos había tomado de una charola.

¡Abortó! - me soltó de repente y sin aviso.

¡Abortó! No es posible y ¿él? - cuestioné al ver pasar a Anthony y Candice.

Anthony, no es peligroso, es su cuñado… - refiere Terrence.

A un cuñado no se le besa... Mickael - refiere él, molesto.

¿Celoso? Porque ese beso no fue para ti, ese beso no significa nada - afirma Mickael.

Si no significase nada, entonces ¿por qué ella lo besó ardientemente? Y ¡él le dará lo otro! - exclamó sin entender nada, explicativa, enigmática y ahora ambigua.

Jajajaja bueno es que no entiendes, lo otro es que la lleve con alguien que si se lo puede dar... todo…Rocco, por ejemplo - me explicó él de nueva cuenta.

No entiendo, él como hombre ¿no responde? - quise saber, esa era una jugosa información.

Como hombre sí, pero con ella no puede, es… - se interrumpió.

¡Estúpido! ¿Quién no podría con una mujer como ella? - exclamé sin importarme que Mickael se quedara sin palabras.

Es…es… - quería decirlo, pero aun no lo soltaba.

¡Maldición Mickael, dímelo de una buena vez! - le exigí.

Es gay - agregó él.

¡Oh rayos! - ahora lo entendía, pero...un momento y ¿el beso?

Pobre de ti hermano, no quieres meterte en esto, ¿no es cierto? - me preguntó sin entenderlo.

¿Cual esto? - le cuestioné, le exigía saber de lo que hablaba.

Candice Andley, ¿verdad? No deberías de hacerlo, no eres el único que quiere algo con ella… - me advirtió.

¿Tú sabes algo? - la obligué a que me dijera cuando me coloqué enfrente de él con mirada penetrante.

Yo sé mucho, pero no puedo decírtelo, así que no me preguntes - se retiró de la mirada asesina que me había echado.

¿Que tiene que ver con Marcello Rocco? - le pregunté quería saberlo.

¿Cuál de los tres? - preguntó él, burlón.

¿Los tres? ¿Qué quisiste decir con los tres? - de plano Mickael quería dejar de pertenecer a este mundo.

Los tres Rocco, abuelo, padre e hijo, con el abuelo es su protegida, con el padre tiene negocios con su familia y su hijo, bueno al parecer son novios, pero esa información todavía no me la sé muy bien. Lo único que sé es que ahora te vas a poner muy feliz, ¿mira quién te llama? - me explicó, pero antes de que me lo dijese todo me avisó que el Sr. William Andley venía hacia mí.

Señor Grandchester, ¿quiere bailar con la señora Andley? - el anciano me ofreció.

Por supuesto, le sigo - acepté, esta era mi oportunidad.

Candice se encontraba platicando en los brazos de Anthony cuando fue interrumpida por su suegro, Anthony le sonrió y se retiró, colocando ella las manos en posición para bailar conmigo.

Pensé que ya no me iba a ver mas Candice Andley, así que si eras de ésta familia. ¿Que pretendías mintiéndome? - le pregunté exaltado.

Es mi apellido de soltera, además por si se dio cuenta no quería que me vincularan con mi familia política - explicó ella queriéndose zafar de mi agarre.

¿Era eso? O no querías que supiera que has entrado en propiedad privada a fisgonear y seducir al dueño en su propia biblioteca - rememoré, haciendo que ella cavilara.

¡Ey! ¿Cómo sabes eso? ¡Tú eres el dueño del chalet! Ahora entiendo el miedo de Anthony. Lo siento, no me dijo nada. Pero ¡no te iba a seducir! Sólo que me dijeron en la posada que había una gran biblioteca allí y que estaba ofertada para visitas - respondió y explicó sorprendida.

¿Qué te ha encargado, Rocco? ¿Quizás sea un secreto de mi familia? - le grité, apretándola mas y exigiéndole que me respondiera.

¡No sé de qué me hablas, el asunto de Rocco y yo…! - se cortó e intentaba explicármelo.

¡Rocco y tú, nada! ¡Si Rocco se atreve a poner una mano en alguna información acerca de mi familia lo mató… y a ti, bueno... me encantaría tenerte en mi cama…! - exclamé, tenía que inundarle miedo para que me lo explicara detalladamente.

¡Suéltame que me haces daño! ¿Cómo te atreves? - ella intentó golpearme y comenzó a empujarme para que la soltara.

¿Has entendido? Dile a Rocco que… - le dije e iba a dejárselo muy claro.

Te puedo escuchar claramente Grandchester y si no sueltas a mi novia en éste momento, ambos haremos un gran escándalo aquí y la familia Andley destruiría el contrato tri dirección que firmarás en tres meses - llegó Rocco y me amenazó, se atrevió a hacerlo usando una artimaña muy barata.

A mi tus amenazas me importan un bledo… - le dije soltando a Candice y agarrándola del brazo. Ésta señora y tú pueden irse al demonio… - le dije en voz alta, estábamos llamando la atención que de reojo vi que William venía hacia nosotros, así que tuve que soltarla.

Grandchester, Rocco ¿qué pasa aquí? - quiso saber William.

Hubo un malentendido Andley, Terrence está enojado con alguien y se desquita conmigo - explicó Rocco.

Candice querida, ¿sucede algo? - William le preguntó a ella, la veía nerviosa y a punto de soltar en llanto.

¡Quiero irme a casa! - soltó de pronto.

¡Pero ésta, es tu noche! - le informó él, viendo que se encontraba nerviosa.

Quiero irme a casa, me duele mucho la cabeza, lo he soportado por usted, pero ya no aguanto más - le informo angustiada.

¡Candiceee! - oí que Rocco gritaba, ella se había desmayado.

Debía socorrerla, pero en el momento en el que ella se desvaneció, Rocco ya no dejó que nos acercáramos, la llevaron a su auto y después a su casa. Mientras Anthony se me quedaba viendo con mirada asesina. Me agarró de las solapas del frac y me obligó a salir al jardín, logré soltarme muy cerca de la baranda.

¿Qué has hecho ahora, Grandchester? - me gritó encolerizado.

¡Es una fisgona, al igual que tu Andley! - le expliqué el motivo de mi cólera.

Jajajajaja - comenzó a reírse.

¿Qué te hace tanta gracia? - cuestioné porque no lo entendía.

¡Ay Grandchester, eres un estúpido! ¡Te has enamorado! De una buena vez te lo digo, ni tú ni nadie podrá quitármela - me aclaro.

¡Rocco, es su novio! - le aclaré, así que eso no me amedrentaría

Rocco es otro imbécil enamorado, pero tampoco él podrá hacerlo, sábetelo de una buena vez, ella es mía, de mi familia y de nadie más. Espero lo entiendas - aclaró con sorna.

¿Qué quieres decir con eso? ¡No estoy enamorado! - exclamé con todo lo que tenia.

Seguro, déjame que te refresque la memoria, tan sólo hace cuatro años conocías a la famosa Mariposita, la chica de quién estaba enamorada tu amigo Benedetti y que desgraciadamente estaba casada, pero que también era una persona totalmente invisible para ti, sólo porque le pertenecía a mi hermano o simplemente porque en esos momentos estabas detrás de tu desastrosa conquista - le explico refiriéndose claramente a Susana Marlowe.

¡Nunca la vi! Ellos parecían felices, creo... - respondí con gran dificultad.

¿Lo eran? - me cuestionó haciéndome dudar.

Eso parecían...aunque he de confesarte que se decían muchas cosas de ella entre los chicos... - tenía que usar la información que tenia de Niel Legan.

¡Puras calumnias! - exclamó enérgico. Pensé que eras más inteligente, Grandchester - decidió burlarse de mí.

¿Calumnias? Anthony, vamos, mira. Creo que deberíamos hablar en otro momento, es de tu primo de quien estamos hablando mal - mencioné y pareciera que no le importara.

Niel Legan no es una fuente confiable - me aclaró dándome la espalda.

Ni porque es de tu familia, quizás él debería de saber dónde es que está su... amante... Supo Albert que ella lo estaba engañando con tu primo... - la acusé y con la sola mención de niel confirme en parte lo que pensaba, que Candice se estaba escondiendo de su amante y que toda la familia Andley lo sabía.

Eso es algo que no te mereces que te explique, sólo piensa un momento, ¿qué te hizo el no mirarla...? ¡Medítalo! Quizás te asombre la respuesta... ¡Ah, por cierto...! Espero que no le menciones a Niel nada de Candice, ¿entendido? - se atrevió a amenazarme.

Y ¿qué si lo hago? ¿Por qué tanto miedo? - le pregunté forzándolo a que retirara su amenaza.

¿Miedo? ¡Ppff, para nada! Digamos que Niel no es de las mentes más brillantes de los Andely por si no te has dado cuenta. Si lo haces, tú contrato, se perderá - me dijo, pensando que estaba haciendo un teatro de ello.

¿Es una amenaza? - le pregunté.

Es una cláusula, por lo visto a nadie de tu familia le importa el contrato, que se sentirá perder un contrato multimillonario, Grandchester? Hasta luego, hoy es mi día de suerte, le haré el amor a la mujer más preciosa de mi vida... - me aclaró sin poder preguntar lo que por lo visto no había entendido, enfurecí tanto que...

¡Imbécil! - corrí hasta él, enfadado porque se atrevía a decirme que la iba a poseer cuando en realidad no podía. ¿Qué es lo que le harás? ¡Eres gay! - le aclaré notando como sonreía.

Dile a Benedetti que no ande divulgando una mentira, no toco a Candice por ser gay, sino por ser respetuoso, ella no me lo ha pedido... - refirió dándome una cubeta de agua, me quede frío por esa declaración.

Y ¿qué ha cambiado entonces...? - quise saber aunque preferentemente me hubiese quedado callado.

Ella me lo ha pedido durante la ceremonia y ¡qué demonios! ¡Lo haré! ¡Por fin lo haré...! ¡Será mi mujer y nadie jamás la tocará! ¡Ni tú Grandchester, ni tú! - se fue, burlándose de mi y aclarándome que no podía quitársela.

¡Eres un imbécil, Andley! - le grite con toda la voz que me quedaba.

Sí quizás, pero quizás también deberías buscar información sobre con quién harás negocio, ¡buenas noches! - se despidió de mi con una cara de sublime relajación, maldito contrato del que no sabía nada.

Continuará...