Capitulo XXI
Fin del flash back
Este capítulo tiene escenas de sexo explicito y lenguaje inapropiado para menores de edad, si eres sensible a este tipo de lectura, favor de abstenerse a leerlo
Había pasado un par de semanas, las visitas en casa aumentaron como fue pasando el tiempo y a mí me tenía contento hasta que llegó la que menos deseaba, pero tuve que tomar todo el coraje y aplomo y dejar que prosiguiera su actuar. Candice me había dado las dos semanas más grandiosas de mi vida, dejamos de pelear y eso era bueno.
¡Buenos días! La Señora Andley ¿se encuentra despierta? - preguntó Anthony Andley.
Por supuesto, joven Andley, pase, se encuentra en el jardín con sus mascotas - refirió Anthony quitándose el sacó y cuando llegó hasta su destino dejándolo en una silla.
¡Hola preciosa! - exclamó el rubio sin entender él por qué ella se encontraba en los brazos de Terry.
¡Anthony! - ella se levantó y corriendo se echó a los brazos de su cuñado, inevitablemente en ese momento me acerqué hasta allí observando cómo la futura madre de mis hijos se daba un sensual beso con el güero desabrido ese y a mí, a mí se me había quitado la tranquilidad que tenía desde hacia tanto tiempo.
¡Qué buen recibimiento, debería de irme más seguido! - exclamó Anthony cuando ella aún le daba pequeños besos en los labios.
¡Te extrañé, lo sabes! - respondió ella pegándoseme más al cuerpo de aquel hombre.
Yo también preciosa, pero de hecho tengo ganas de hacerte el amor y ¿tú? - le preguntó al oído.
También... pero, ¿aquí? - preguntó ella sonriente.
¡En donde quieras...! - respondió como si hablaran de comprar el pan.
Buenas tardes... - saludé serio y ella lo notó.
Terrence, buenas tardes, he venido por Candice - sin pena Anthony dijo eso, por qué me odiaba.
No puedes llevártela, si tienes prisa por hacerlo deberías de estar enterado que ella fue atacada hace dos semanas y que no la han dado de alta - mencioné certeramente.
Candice, ¿ese malnacido te hizo algo? - le preguntó a ella.
No, no fue Niel, fue Ángelo - respondió con voz pequeña.
Candice te dije que ese muchacho no se me hacía de fiar... - le reclamó en ruso.
¡Me equivoqué, lo siento! - respondió ella, temerosa y retirándole la mirada.
Ya no tiene remedio, ¿estás bien? - parecía preocupado.
Ahora que tú estás aquí, lo estoy - le dijo acariciándole la mejilla.
Bueno Terrence, gracias por cuidar de Candice, pero debemos partir, ve por tus cosas y te espero en la sala - le pidió o más bien le ordenó.
No puedo salir de aquí, Benedetti tiene la absurda idea de que debo estar acompañada - contó ella.
En Lacio te acompañaré, ve por tus cosas - le ordenó sin darle tiempo de titubear.
Alto ahí Andley - lo detuvieron.
Benedetti, ¿qué sucede? - le preguntó a Francesco con mirada asesina.
Terrence y Candice te han dicho que no puede salir de aquí, ¿qué parte no es clara? - cuestionó Francesco sin entenderlo.
Puedo hacerme cargo de ella... - respondió a su cuestionamiento.
Pero no puedes llevártela, tiene que declarar aquí y Lacio está muy lejos - le informó el galeno.
¿Por qué declarar? ¿Qué ha sucedido exactamente? - preguntó Anthony, en verdad preocupado.
A Candice quisieron violarla... - respondí encarándolo.
¿Qué cosa has dicho? - preguntó muy interesado.
Lo que oíste, Ángelo ha sido capturado por tentativa de violación, en una fiesta la drogó y fue ahí que descubrimos todo, ¿me entiendes? - quise saber si entendía la situación.
¿Cómo es eso posible? Y tus guardaespaldas ¿dónde demonios estaban? - le preguntó a Candice, enojado.
No en la fiesta claro está - respondió ella como si no quisiera que la cuidasen todo el tiempo.
¡Son unos ineptos! - comenzó a hablar en ruso, seguramente despotricando contra todos.
Así contrates a ochenta, nadie va a cuidarme tan bien como lo piensas - respondió ella encarándolo.
Y ¿cómo sabes? Contrataré a los mejores, te lo aseguro - le respondió él defendiéndose.
¡Pues más te vale que te contrates a ti mismo! - le gritó a Candice burlándose a lo que Anthony la tomo de los brazos y la besó a la fuerza, ganándose un mordisco bien merecido a lo que Anthony la aventó al sillón llevándose los dedos a su labio mordido.
¡Chicos esperen! - pidió el médico.
Si por mi fuera nunca te dejaría salir de San Petersburgo - respondió Anthony sacando su pañuelo.
Crees que te permitiría meterte en mi vida - ahora fue ella quien saco las uñas.
Soy tu novio... - logramos entenderle.
No, no eres mi novio, ¿lo has entendido? - dijo ella peleando nuevamente.
Debo cuidarte... - dijo Candice.
Pues sabes qué, puedes cuidarme lo que tu quieras, pero... - Candice se detuvo, al parecer iba a decir algo de lo que se iba a arrepentir.
Pero ¿qué? - el rubio quiso saber por lo que la provocó.
Anthony, tu y yo, sólo somos amigos - declaró la rubia.
¡Ah! ¡Ahora somos amigos! - respondió con reproche ella.
¡Rayos! - dijo ella usando de escudo el sillón en el que estaba sentada.
¡Ey ustedes dos! No querrán decir cosas que no sienten - dijo Francesco.
No te metas Benedetti - pero Anthony lo cayó.
Sí, somos amigos - Candice lo volvió a repetir con un poco de miedo por la mirada que le daba el rubio.
Somos amantes Candice, te amo con locura y tú sólo me consideras como el amigo que tiene una debilidad y que puedes hacer conmigo lo que quieras, incluso cambiarme por esé, a él si lo amas, ¿no es cierto? - preguntó Anthony cuando me señalaban.
¿Qué es lo que están diciendo, Benedetti? - le pregunté ya que Anthony no me miraba muy cordialmente.
Espera - pidió un momento a la par de lo que estaba escuchando.
No somos amantes Anthony y no amo a Terry - declaró ella retándolo.
Entonces niégame que no quieres hacer el amor aquí, en esta casa porque está él - cuestionó tomando la misma pose que ella.
Debemos respeto... - eso es algo que no debió decir, lo malo es que muy tarde se dio cuenta.
Niégame que no mueres en deseos de tenerme dentro de ti - se acercó tan peligrosamente que la tomo por la cintura, la pego a él y ahora fue el que la mordió de una manera tan distinta a como lo había hecho ella.
¿Qué quieres que te diga...?- Candice se resistió, pero el tomo un pezón entre sus dedos y tiro de ellos.
¡Qué esa es la verdad! ¡Que me deseas tanto como yo a ti! ¡Tanto que nos quieres tener a los dos haciéndote el amor! - respondió él con "lujuria".
No seas absurdo... - lo empujó colocando sus brazos sobre su pecho lastimado.
Eso es lo que quieres ¿verdad, Candice? - cuestionó el rubio.
¿Qué te sucede? Anthony... ¿qué te han hecho? ¡Tú no eres así...! - exclamó la rubia comenzando a llorar.
Sabes de qué me enteré Candice, desde hace dos meses sé que fue Niel quien te obligó a abortar a tu hija y la de...Ferrel - le contó Anthony.
¿Qué estás diciendo? - pregunto ella sin poder creerlo.
Señor el Sr. William Andley esta aquí - le avisó Marie a Terrence.
¿Qué pasa Marie? - le pidió Terrence a Marie.
Sí señor, enseguida - ella accedió y se dirigió hacia la puerta de entrada a la mansión.
¡Ferrel no era el padre de Andrea! - respondió Candice, confundida por la actitud de Anthony.
¡Ah no! Entonces podrías decirme que significaba esto... "esto es algo que podíamos ensayar, hacerte mía y cuando esté dentro de ti, que otro hombre venga y te compartamos en la cama, si eso es una buena idea" - Anthony accionó una grabación y ambos la escucharon, mejor dicho los cuatro la escuchamos, aunque nosotros no tan claramente.
¿Qué haces con los ensayos de Ferrel? - le preguntó al rubio sorprendida.
¿Ensayos? ¿Cuáles ensayos? ¡Estas cintas tienen horas y horas de noches de orgías entre tú y Ferrel! - exclamó rabioso él.
En realidad me crees capaz de haber engañado a tu hermano, amaba a Albert, ¿por qué lo engañaría? - le pregunto Candice a su cuñado.
¡Porque tú eres ambiciosa! ¡Tal y como alguna vez lo dijo Niel! - respondió el rubio sacando de trance a Candice.
¿Ambiciosa? ¡Nunca he tocado ese dinero...! - exclamó enfadada.
Querías las dos fortunas y el único tonto que acabó deseándote más fue Niel - le gritó lo más fuerte que pudo, colérico la tomó y la besó, ambos comenzaron a pelear.
Señor Grandchester - el señor William lo saludó afuera de la habitación donde ese par se encontraba.
Buenas tardes, señor Andley ¿sucede algo? - preguntó el padre de Anthony, preocupado.
Anthony y Candice están discutiendo en ruso y no puedo entender nada - increpó el castaño, adivinando que algo no andaba bien.
Llame al Señor Cosomo, necesitamos a alguien fuerte que atrape a Anthony - me sugirió haciendo que diera órdenes, tan bien que iba.
Enseguida, Marie háblale al señor Cosomo y a Fred - solicité.
Enseguida - me respondió retirándose de allí.
¿Quieres decir que todo esto es idea de Niel? - se aparto de él.
Quiero decir que él tiene razón, tú no vales la pena y mereces que te tome aquí, por la fuerza - respondió Anthony, empujando a Candice hacia una pared.
¡Ay por Dios, no! Eso que escuchaste, son cintas de una obra que Ferrel estaba escribiendo, no eran mías, ¡reacciona Anthony...! - ella explicó entre sollozos.
¿Alguien tiene la llave de esta puerta? - preguntó William inquieto, debía sacar a Anthony.
Vamos Candice, la primera vez te gustó, ¿por qué no podría ser una segunda? - preguntó él, metiendo la mano dentro de sus pantalones y dándole la vuelta.
¡No Anthony! ¿Qué haces? - preguntó ella, temerosa, pensaba obligarla cuando podría obtenerlo de otra forma.
¡Vamos dámelo todo, preciosa! - respondió él adivinando que ese no era Anthony, era Niel y se congeló.
¡Esas grabaciones no significan nada! - gritó ella comenzando a llorar.
¡Oh sí! De hecho me han dado unas cuantas ideas... - dijo Anthony comenzando a quitarla la blusa y el sostén, luego continuo con los tenis y el pantalón.
Por favor... - Candice comenzó a moverse para que la dejara libre.
¡Vamos, te gustará...! - la animó él.
No, Anthony, no Anthony por lo que más quieras no lo hagas... - también comenzó a rogar.
Sólo falta algo, sí ya está, tengo pleno acceso a ti - le dijo cuando trozo las pantis de encaje que traía esa vez.
No Anthony, no por favor, nooooo Niel déjame, por favor, nooooo me hagas esto, no otra vez... - pidió ella enojada con ella y claramente con pavor, llorando profusamente.
Aprisa, señor Cosomo - pidió William con prisa, Anthony ultrajaba a Candice y esta vez se la pagaría.
Candice... - le hablaba Terrence.
¡Ah mi vida, que linda te ves así! - el rubio se deleitó con el cuerpo de su amada.
Al mismo tiempo que se preparaba para penetrarla, afuera el señor Cosomo, William, Benedetti y Terrence estaban por echar la puerta abajo. Creo que los demás quieren verte mejor - le dijo ocurriéndosele una mejor idea.
Tomando unas esposas de su gabardina, las cerró en sus muñecas y la colgó en el bastidor de la cama, con su corbata le ató un pie a un poste y con una cuerda de la cortina la otra, exponiéndola. Mientras con la mano acariciaba el falo, logrando en pocos minutos ponerlo erecto y prepararlo para embestirla, le tocó la parte íntima a Candice, viendo que lejos de estar preparada, se encontraba totalmente seca por lo que se agachó un poco y la lengüeteo con el fin de que se mojara un poco, metiéndole la lengua al interior de la vagina, humedeciéndola aun más.
Del otro lado, Terrence contaba junto a los cuatro hombres...
¿Preparados? ¡Uno, dos, tres...! - contaban todos a coro mientras adentro a la par también lo hacía Anthony.
Ahora si mi reina, uno - colocó el falo en la entrada y se restregó un poco más. Dos - comenzó a meterlo. Tres - la tomó de una sola embestida y ella gritó de dolor.
¡Malnacido! - pareciera que todos los hombres habían sentido lo mismo.
Anthony ¿qué has hecho? - preguntó William.
Candice... - Terrence se quedó petrificado.
Continuará...
