Capítulo XXVI

Mientras todos a su alrededor se movilizaban la respiraciones Candy fluctuaban por espacios prolongados. Anthony esperaba a su padre en cualquier momento y yo esperaba a Fred y al equipo del señor Cosomo durante más tiempo del que quisiera esperar, obviamente, hacia un par de horas que mi madre me había enviado la información que requería y el permiso de supervisión de San Petersburgo, sabía que mi madre lo conseguiría. De ahí en adelante se oía el pase del personal de William y nada del mío, apenas y pude pegar el ojo, pasaron las horas y cuando se ponía el sol, bajé al comedor, sin ser visto, al menos eso creía hasta que.

¡Hola Terry...! - me saludó Anthony.

¿Qué haces aquí, Terry? - cuestionó William cuando detuvo su mirada sobre mi persona.

Tengo hambre - respondí con sequedad.

Anda ven a comer porque no espero que hagas dieta eterna - se burló de mi Anthony que comía lo que alguna vez Candy cenó.

Anthony ya sabía que estaba aquí - respondí como declarando que así era.

Sí, tío, él me ayudó a llevar a Candy allá abajo - respondió él comiendo su fruta con cereal y miel. ¡Sírvete! - me extendió el plato de fruta y los aditamentos para que me sirviera lo que quería.

Gracias - agradecido me senté y serví.

El desayuno pasó sin contratiempos y el hambre que tenía me había cobrado factura al no poder llegar al postre, lo que a mis "amigos" parecía haberles hecho gracia, dado que ellos comieron postre doble. De ahí es que vi muchas cosas, como el comer dulce y frutas de una determinada forma al igual que ella. después del desayuno me di un baño y cuando comenzaba a mudarme de ropa sonó mi celular.

Fred... - le contesté la llamada del celular.

Terry, hemos llegado, en este momento tenemos ya instalado el equipo alrededor de la mansión de Ferrel, el señor Cosomo tiene puestos en diferentes puntos alrededor de ella - le informó Fred, puntualizando que el equipo de personas contratado era el de Cosomo.

Bien, me mantienes informado - le pedí a Fred. ¿Qué ha sucedido? - le pregunté a Anthony.

Es Candice - responde Anthony.

¿Qué pasa con ella? - le pregunté reacio.

La están operando... - me soltó sentándose en la escalinata.

¿Qué cosa? ¿Por qué? - quise saber.

Recuerdas la anterior visita, pues Niel la raptó del hospital y tuvo una caída, se le formó un coágulo y eso le produce el movimiento involuntario de los ojos - explicó Anthony restregándose los ojos y bostezando.

Pero... - intenté caminar hacia el elevador cuando de pronto Anthony me detuvo.

No vengas si vas hacer escándalo, lo que menos necesita mi padre es que le estén haciendo preguntas... - refirió él molesto, deteniéndome.

En ese momento se oyó un pitido en el cuarto de controles y se acciona una alarma.

¿Qué pasa Fred? - cuestiono por celular cuando oigo la alarma dentro de la casa.

Hay una persona en la entrada... - refiere Fred desde el campamento apostado a unos quince metros de la entrada de la residencia.

¿La reconoces? - cuestiono.

Sí, es Niel Leagan... - refiere con cautela con lo que mis dientes rechinan.

Bien, arreglaré eso. Necesitamos a tu padre en estos momentos, ¿crees que quiera subir? - le pregunté a Anthony, haciendo que se comunicara con él.

¿Para qué lo necesitas? - me preguntó el rubio empecinado en que su padre no se molestara.

Niel está a punto de tocar la puerta principal - le cuento, esperando que entienda que solo debe vernos a nosotros tres.

¿Cómo se atreve? ¿Qué hace él aquí? - preguntó con enojo y furia yendo hacia la puerta para darle su merecido.

¿Quieres averiguarlo? Mejor llamas a tu tío y que él lo resuelva - le pedí amablemente, haciéndole entender que a su primo deberíamos tratarlo de cierta manera en la que no sospechara lo que sucedía en el sótano.

Bien, en un momento vuelvo... - al parecer Anthony entendió lo que sucedía y me obedeció.

Ding dong

Ahí estaba, la vigilancia estaba dando resultados.

Fred avísame de cualquier cambio - pido muy retóricamente.

Sí señor - responde Fred cuando me distraigo con la pelea entre William y Anthony, que vienen hacia mí.

¿Qué hace tu primo aquí? - cuestiona William a Anthony.

Te dije papá, que te trajeras sólo lo que Benedetti te pidió, pero nunca haces caso, el que tengas a muchos aquí es lo que lo atrajo - repitió cansinamente.

Bien, es mi culpa, ahora debemos abrirle y estar muy al pendiente de cualquier movimiento - aceptó William derrotado por la suspicacia de su hijo.

Anthony abre la puerta cuando su padre y yo nos encontramos sentados en la sala con una copa en la mano.

Buenos días familia - saluda Niel con cinismo al ver que no solo son Anthony y William los que están presentes.

Niel ¿qué haces aquí? - pregunta Anthony enfadado.

Eso mismo les pregunto tío, es extraño que hagas una fiesta aquí en ésta época del año - refiere Niel tratando de averiguar lo que ellos hacen ahí.

No es una fiesta... - responde William zanjando el tema.

¡Ah no! ¿Entonces? - Niel estaba insistiendo.

Tenemos invitados - refirió William mirándome.

Pues sólo veo a Anthony - informó él.

¡Qué simpático eres Niel! Mi madre se está arreglando para bajar a almorzar y mi chofer hace lo mismo. Mi madre le ofrece preparar la cena para agradecerle su hospitalidad señor Andley - le informó descaradamente a Anthony y a William.

Gracias... espero que haya encontrado todo lo que buscaba en su habitación - al parecer William captó la treta y me siguió el juego.

Sí gracias. Luego lo veo, Anthony - me despedí rápidamente.

¡Aún está enojado conmigo por la mujer esa! - le pregunta Niel a William.

Espero que te portes bien Niel... - refiere su tío, retirándose.

¡Cierto, que tú la defiendes...! - le reclama Niel.

¡Es mi nuera...! - William se da vuelta y le dice lo que ella representa para su suegro.

¡Ya no lo es más, sólo es una arribista! - decide sacar lo que en realidad Niel piensa acerca de Candice.

Niel si vamos a comenzar con lo mismo espero que mejor te vayas... - le pide Anthony.

Bien, bien, no comenzaré con la misma discusión de siempre, pero algún día va a saber qué clase de mujer era o es... - refiere Niel saliendo por la puerta cuando de pronto.

Bueno si no quieres otra cosa, tengo que ocuparme de todo lo demás, ¿te vas a ir a tu casa? - le pregunta William tratando de averiguar sus movimientos.

Sí tío, se que te gustará atender a tus invitados en solitario. Si me quieres invitar a cenar, espero que me llames - dice Niel cerrando la puerta.

Lo pensaré, en verdad que no quiero ningún espectáculo - le dice William antes de salir.

Buen día tío - se despidió por fin.

Buen día también - susurró sabiendo que me encontraba escondido. Terry sé que estás oyendo todo. ¿Quién te ha dado esa costumbre...? - cuestionó William.

Disculpe, mi madre estará aquí por lo menos dentro de tres horas - refiero sabiendo que si invita a Niel mi madre debía estar presente.

Bien, ¿que más tienes alrededor? Mis hombres no me avisaron que Niel venía, sólo que alguien había entrado... - William me pide explicaciones concretas.

Un equipo de seguridad muy avanzado, espero que conozca al señor Cosomo - le pregunto.

Muy avanzado, demasiado diría yo, seiscientos elementos con equipo militar es más que suficiente... - me informa pensando que lo sabría.

¿Seiscientos? - cuestioné asombrado.

¿No lo sabías? - pregunta él extrañado por mi respuesta.

Sólo los contraté, mi hombre de confianza es el que se encarga de lo operativo, creo que serán suficientes... - respondo aliviado.

Sí para doscientas hectáreas, los suficientes - respondió admitiendo que así era.

Le aseguro que el señor Cosomo pasara inadvertido... - contó Albert.

Bien, te veo en la cena y ahí me presentarás a tu madre - aseguró William.

Por supuesto. Mamá ¿cómo estás? - la saludé enfáticamente.

Bien Terry y ¿tú? - me contestó de la misma forma.

Prepara tu maleta y avísale a Flammy que pase por ti al aeropuerto para que vengan a casa de Ferrel, te encontrarás con Fred donde te lo indique, ¿de cuerdo? - expresé escuetamente.

Sí hijo, gracias... - respondio ella, de alguna forma sabia que no deberia de hacer ninguna pregunta mas que lo que le indicaba.

Bien te veo aquí - le aseguré.

Por cierto, tienes que llegar lo más rápido posible, prepararás la cena... - le informé rapidamente.

Marie... - sugirió.

Mmm si quieres... - respondí.

Bien, me la llevaré también. ¿Cena formal? - preguntó.

Te espero, supongo que si madre... - respondí.

Allá te veo hijo... - me aseguró cuando por fin me colgó.

Igualmente. Ah Anthony... - lo llamé cuando lo vi pasar por delante de mí.

Aún no sale de cirugía, Benedetti está preocupado... - me contó.

¿Por qué razón? - quise saber.

Hay creciente actividad en el cerebro, tenemos que esperar... - resolvió decirme.

Lo que esperamos no fue un par de horas sino muchas de ellas, era por mucho una tranquila y grande espera, a pesar de todo, de la tecnología y de las múltiples manos que ayudaban en la operación la cirugía se prolongo por más de cinco horas. Mi madre llegó hacia dos y preparaba la cena junto a Marie, William decidió invitar a Niel, pero advirtiéndole que no quería soportarle más de lo necesario por lo que él prometió no tocar el tema ácido entre las dos familias: Candice Andley. Todos debíamos aparentar tranquilidad cuando estábamos lejos de tenerla, mi madre tenía ya todo listo, los demás fueron avisados, Flammy y Benedetti se encontrarían allí, en la sala de espera del no tan improvisado quirófano. Las horas pasaban y Candice seguía en cirugía; me di una ducha y descansé los ojos unos momentos, pero sólo unos cuantos, quería sentir la suavidad de la cama cuando de pronto mi teléfono comenzó a timbrar.

Fred... - le contesté, quien mas podría ser a estas horas.

Un objetivo se encuentra por el ala sur, cerca de su habitación señor, ¿desea que lo interceptemos? - cuestionó Fred esperando a que algo se decidiera.

¿Quién es? - pregunté desconcentrado.

No es de la familia señor ni nadie que nos hayan indicado en el catálogo - refirió Fred asustándome un poco.

¿Viste desde dónde llegó? - pregunté lo primero que se me ocurrió.

Sí, desde la casa del señor Leagan... - me informó haciendo que me levantara rápidamente de mi cama

¡Intercéptalo y me averiguas quién es! Puedes decirle a mi madre que me despierte cuando llame a cenar, por favor - quería descansar un rato y al darle la orden a Fred, sólo atiné a apagar el teléfono y dejarlo sobre la cómoda, continuando con lo que hacía, dormir.

Sí Terry, pierde cuidado - le dijo Fred y colgó. Para luego hacer una llamada a Eleonor quien se encontraba en la cocina preparando la cena para un total de quince personas, afortunadamente era ayudada por Marie.

Y así fue, dormí por aproximadamente una hora, cuando la puerta de mi habitación fue tocada tres veces, con lo cual me desperté y avisé que iba para allá, siendo abandonado a vestirme y componerme para la cena. la tensión había sido mucha por lo que esa hora fue celestial. cuando me dirigía al comedor sonó nuevamente mi teléfono, era Fred.

Fred - respondí a su llamado.

El señor Yuri Petrov es espía del señor Leagan y quiere averiguar si la señora esta ahí - me contó directamente.

Bien, manténgalo resguardado; después de la cena averiguaremos qué es lo que quiere Niel realmente - le explico a Fred y con eso me despido.

Si Terry, hasta pronto - Fred corta la comunicación mientras ve el rostro asustado del señor Petrov.

¡Bastardo, veamos que tramas! - decidido a averiguarlo y encaminándome a la cocina, me encontré al señor William.

¿Me tienes noticias, Terry? - cuestionó William.

Sí, Cosomo y Fred detuvieron a un espía de Niel Leagan - le conté sin detenerme a pensar si me creería o no.

¿Qué quieres decir con un espía? - preguntó William extrañado.

Un hombre que quiere saber si Candice está aquí - refiero sin verlo.

¡Qué testarudo es ese hombre! ¿No se cansa? - cuestiona el hombre apesumbrado.

¡No lo hará hasta que se tomen otras acciones...! - refiero enfadado con él por no poder restringir a su sobrino en cuanto a su actuar y proceder.

¿Debo preocuparme? - preguntó él aceptando que por consideraciones aún no había actuado en su contra.

No, por el momento tenemos una cena, ya después tomaré esas acciones, pero por si algo surge en la cena, sólo sígame la corriente ¿de acuerdo? - quise asegurarme que me entendía.

Sí Terry...sólo ten cuidado... - me pide el viejo hombre frente a mí.

Lo tendré y usted lo dijo, Cosomo son grandes ligas... - le digo a sabiendas que así es.

Por supuesto - William sonrió.

Señor Andley, espero le guste la cena... - exclama mi madre entusiasmada.

Me gustará, lo aseguro, nunca he visto que Terry se queje... - responde él haciendo que mi madre me observe atenta a mi reacción por el intento de broma de William.

Eso es cierto mamá, ¿cómo estás? - pregunté abrazándola.

Apresurada hijo, pero bien, ¿estás bien? - Eleonor me conocía demasiado.

Me conoces madre y sabes que no lo estoy, pero aparentaré que es un día fenomenal - exclamé sin sentirlo.

Bien, en unos minutos serviremos la cena. ¿Ya llegaron todos? - Eleonor sabía cómo tranquilizarme, sin pensar nada y mucho menos preguntar.

No, falta Niel, pero no creo que demore - le respondí adustamente.

Bien, te veo en un ratito hijo, ayudaré a Marie a terminar de poner la mesa - me respondió escueta, dándome un beso en la mejilla y entrando al comedor.

Sí madre, espero que hayan traído todo - cuestioné al notar que no habían discutido por el vino que tomarían en la cena.

Sí todo, el vino esta en el refrigerador - refirió y se fue.

Bien - sonreí. Fred - respondí el teléfono apenas cuando mi madre movía la cabeza en son de corrección.

El joven Niel ha llegado, está a punto de tocar - refirió su mano derecha.

Gracias Fred - agradezco por la información antes de colgar.

De nada Terry - responde y cuelga.

Señor William, Niel ha llegado - le informo al papá de Anthony encontrándolos en la biblioteca.

Vamos a la sala y tomemos unas copas para que todo parezca una cena - William apura a los demás y los conduce a la sala.

Sí vamos - todos se apuntan y van hacia allá.

William sirvió unas copas con champagne y se las dio a Terry, Anthony y a Eleonor cuando llego a avisarles que la cena seria servida, mientras afuera por decima vez Niel intentaba comunicarse con su espía sin lograrlo y guardando el celular se decidió a tocar. Marie al escuchar el timbre fue abrir y con una venia le indico que debía seguir por el recibidor hasta la sala, observándolo todo alrededor, nada fuera de lo normal hasta que llegó a la sala donde su tío estaba contando un chiste, eso era totalmente fuera de lo común.

Y entonces el cazador resultó casado... - terminó por decir William que reía abiertamente.

Jajajaja - todos soltaron esa carcajada sin observar la puerta.

Muy bueno, ¿no es cierto? - cuestionó William.

Buenas noches...

Continuará...