Disclaimer: Los personajes pertenecen a Rumiko Takahasi, me reservó los derechos de creación literaria.
III
Sólo es un rumor
Imposible concentrarse, tenía ambas manos rodeando su cabeza, con los codos flexionados sobre el pupitre, mientras sus ojos intentaban descifrar los ejercicios de matemáticas.
Su cabeza estaba en todo, menos en los números. Su pie se movía rítmicamente una y otra vez, ¿Qué podría ser eso que sabía Sango? Por favor, que no tenga novio de otro colegio, por favor, rogaba internamente. Al menos ahí, sabía quiénes eran sus rivales y de que pie cojeaban, pero si era un desconocido, ¿cómo podría competir contra él? Si no sabía nada. También suplicaba que aquellos rumores sobre que estaba por darle el sí a Kouga en el próximo festival de verano fueran falsos. Qué eso tampoco sea eso, por favor. Ya ni sabía a qué santo de tantas religiones que existían arrimarse para
suplicarles que sus peores escenarios no se hiciesen realidad.
¡Sango Baka! Porque si lo conocía de sobra, lo torturaba así. Como le chocaban esas pausitas dramáticas tan típicas de las chicas. Ahora por su culpa no había puesto atención a la clase y por lo tanto no podía resolver los ejercicios que el profesor había anotado en el pizarrón. Es más, ni siquiera los había copiado.
¡Carajo! ¡Si él no quería ser ingeniero! para que chingados le iba a servir en la vida saber realizar parábolas. Porque mejor no les enseñaban algo más útil, como hacer que tu amiga te diga sin tanto rodeo lo que sabe de la chica que te gusta.
- ¡Aggghhh! — soltó un gruñido fuerte de frustración combinado con ansiedad.
- ¡Señor Taisho! — el gritó potente del profesor lo sacó de sus pensamientos- ¡Afuera!
Se incorporó estruendosamente y con cara de pocos amigos salió del salón, dando un portazo al salir.
¡Mierda! ¡Mil veces mierda! Golpeó en la pared con ambas manos afuera del salón para después recargarse resignado en la pared.
Así que esto se sentía al estar enamorado, ¡vaya porquería! Toda esta montaña rusa de emociones le estaba haciendo perder la cordura. Desde aquel día en que su camino se cruzó con el de Kagome todo se fue al carajo. Comenzó a perder el apetito, no prestaba atención a las clases, soñaba despierto, cada que la veía pasar un millar de mariposas revoloteaba en su vientre, se sonrojaba tan solo con pensarla, escribía su nombre en el viento sin parar, definitivamente llevaba a esa mujer atornillada en la mente, ¡hasta en sueños la veía! Pobre InuYasha, ni dormido ni despierto tenía un poco de paz.
No lograba comprender bien lo que le pasaba, al principio creyó que sólo era simple atracción física, la muchacha era preciosa y él no era ciego, como para no darse cuenta del atractivo físico que la chica poseía. Pero, cuando la vio en aquel debate estudiantil en pro de la protección de la naturaleza ¡Por Kami!, supo que era la mujer de su vida, había defendido su postura de una forma tan aguerrida y apasionada que lo dejaron sin aliento. Aquel día se dio cuenta, de que en verdad Kagome bien podría valer la alegría, la ilusión, los desvelos, los suspiros y las ganas de conocerla mucho mejor.
Se sentó al cabo de un rato afuera del salón, recargo su coronilla en la pared y cerró los ojos para evocar la imagen de la dueña de sus desvelos, le pareció percibir el olor a flores que desprendía su cuerpo y sonrió, tan metida la tenía en el cuerpo que hasta sus sentidos evocaban su delicioso aroma.
- Disculpa - escuchó y pudo oír en esta ocasión el melodioso sonido de su voz, que en algunas ocasiones había tenido la oportunidad de escuchar.
Sonrió ligeramente y aspiro profundamente, se sentía endiabladamente bien estar rodeado de esa peculiar fragancia, que se hacía cada vez más intensa.
- Ejem, disculpa...- la voz vibró cerca.
Abrió de golpe los ojos, enderezó su cabeza y sus ojos parpadearon al percatarse que, frente a él, estaba la más hermosas de las apariciones. Delante de él, Kagome Higurashi lo miraba con una suave sonrisa dibujada en su rostro, las ondas de sus cabellos caían armoniosamente alrededor de su rostro y la luz del sol, le daba a su piel la apariencia de ser porcelana fina.
- Perdón la interrupción - volvió a repetir- ¿Me puedes decir la hora?
InuYasha permaneció en silencio, embelesado y emocionado, sentía como el tum, tum de su corazón se aceleraba y buscaba como salirse de su pecho. Ahí estaba ella y le había hablado a él, de entre tantas personas, se había dirigido a él. La realidad es que no había nadie más en el pasillo, todos estaban en clases, pero no le rompamos la ilusión a nuestro amigo.
- ¿Qué? — fue lo único que su boca logró articular de forma tosca.
Kagome arrugó un poco el ceño ante el tono seco y brusco del muchacho, pero después suavizo el rostro, después de todo, era bueno que no siempre le tuvieran tanta complacencia. Luego volvió a mirarlo y notó que el joven tenía un color de ojos peculiar, de un dorado intenso.
- ¿Podrías decirme la hora, por favor? - repitió con amabilidad esbozando una nueva y brillante sonrisa.
InuYasha volvió a caer instantáneamente ante el encanto de la chica, su mente no alcanzaba a hilar ideas coherentes y sólo atinó a decir:
- Yo... Yo... Yo...
Repetía aquel monosílabo sin cesar, en lo que seguía perdido en esos ojos hermosos, que parecían dos fosas castañas que le atravesaban el alma. Luego vio reflejados en esas pozas la confusión y el desconcierto. En tanto que él continuaba inmerso en aquel balbuceo incoherente.
- Bueno... ¿gracias? ... - su voz le pareció un eco lejano.
Entonces la hermosa aparición se fue alejando de su lado y cayó en cuenta de la soberana estupidez que acababa de cometer.
Sus ojos se abrieron como platos, se levantó de un salto y la siguió con la mirada, quiso alcanzarla y decirle que lo disculpara, que no traía reloj. Pero ya era tarde, Kagome iba a la mitad del pasillo y fue interceptada por una de sus amigas.
¡Era un completo idiota! Había echado a perder su oportunidad. Inhalo y exhalo con fuerza, sus manos jalaron los cabellos de su nuca con desesperación, ente él balbuceando y Hoyo regalando calabazas crudas, competían por quien de los dos era el más imbécil. En eso sonó el timbre que marcaba la hora del almuerzo y una marabunta de muchachos comenzó a salir a raudales, fue cuando la perdió definitivamente de vista.
De no haber sucedido aquello, InuYasha se habría dado cuenta, que Kagome volteó una última vez para dirigirle una mirada fugaz antes de que su amiga Ayumi la abordará y comenzará un parloteo sobre cosas sin importancia.
Kagome asentía y sonreía ante las peripecias que la otra joven le contaba, no obstante, le dirigió un último vistazo antes de perderlo de vista entre la multitud de jóvenes.
- Sí que estas salado amigo- comentó Miroku cuando InuYasha le contó el incidente del pasillo- tú oportunidad de oro tirada a la basura.
- Ni que lo digas, soy un estúpido- se lamentó- Ahora creerá que soy un retrasado o algo por el estilo.
- Por fortuna, nadie vio el papelón que hiciste - le consoló Miroku y le dio algunas palmaditas en el hombro.
- Menos mal, si no, sería la burla de todo el colegio- gruñó, en un atisbo de enojo contra sí mismo desabotono los botones de su saco escolar y desfajo su camisa.
Miroku soltó una risita, su amigo últimamente perdía los estribos con bastante frecuencia producto de los sentimientos que había comenzado a sentir por Kagome.
- Espero-continuó en lo que le dirigía una mirada molesta a Miroku, que dejó de reír, por lo menos de manera abierta- que al menos lo que tenga que decirnos Sango sea bueno, no como toda la mierda que me viene sucediendo esta mañana.
- Lo será amigo- intentó tranquilizarlo-Sango nunca nos cuenta cosas sin sentido.
Continuaron caminando por los blancos pasillos llenos de adolescentes que charlaban animadamente antes de llegar a los jardines del colegio donde Sango ya los esperaba debajo del árbol donde solían almorzar.
La chica se hallaba sentada sobre el césped, con el saco amarrado a la cintura, en cuanto sus amigos aparecieron en su rango de visión les hizo señas con una de sus manos y les sonrió animada. Tanto InuYasha como Miroku apresuraron el paso y en cuanto llegaron con su amiga se sentaron junto a ella.
- Ya suéltalo Sango - exigió InuYasha en un tono de voz bastante golpeado.
La chica arqueo ambas cejas y levantó su puño en señal de amenaza, que se creía ese idiota, venir a hablarle así.
- Ahora no te diré nada-se cruzó de brazos- por patán.
InuYasha refunfuño y de nueva cuenta soltó un improperio en contra de Sango.
- Sí te sigues comportando como un bruto, no voy a contarte nada InuYasha- Sango proseguía con los brazos cruzados y la mirada indignada.
- Vamos chicos, tranquilícense - concilio Miroku- InuYasha, pídele una disculpa a Sango, esa no es manera de hablarle a una chica.
- ¡¿Qué!? —gritó –¡Pero esta no es una chica, es Sango!
¡Pum! El puño de Sango se estrelló en forma de coscorrón en la cabeza de Taisho.
- ¡Auch! ¡Estás loca, o ¿Qué?! —exclamó el agraviado en lo que sobaba el lugar donde recibió el golpe.
- Sí serás idiota - masculló molesta la chica - no porque no tenga amigas, no quiere decir que no sea mujer.
- Tiene razón amigo-apuntó Miroku-Sango, es una mujer- sus ojos recorrieron seductoramente el cuerpo de la muchacha- Nada más hay que ver ese par de atributos que...
¡Plaf! La mano de la joven se estampó sonoramente en la mejilla de su otro amigo.
¡¿Pero que les pasaba a esos dos el día de hoy?! Se comportaban como unas verdaderas bestias.
- ¿Saben qué? — los miró furibunda-Mejor me voy, están imposibles los dos.
Hizo el intento de incorporarse, pero la detuvo el fuerte agarre de la mano de InuYasha.
- Oye, ¡suéltame!
- Lo siento - murmuró bajito.
- ¿Qué? — Sango no había alcanzado a escuchar.
- ¡Por un demonio! Qué lo lamento- evitó el contacto visual con su amiga para que no notará el sonrojo en sus mejillas.
InuYasha soltó la muñeca de Sango y espero. La chica soltó un suspiro resignado y volvió a sentarse.
- También lo lamento Sango- se disculpó Miroku- fue descortés decir esas cosas de tu... - se detuvo ante la mirada fulminante de la chica- quiero decir, de ti.
La chica entornó los ojos, sus amigos eran unos verdaderos cavernícolas cuando se lo proponían, pero los disculparía esta vez, la información que tenía le estaba quemando la garganta y tenía que soltarla. Aunque les haría sufrir un poquito más.
InuYasha movía su pie con impaciencia, Sango se había quedado, pero parecía más interesada en comer su porción de arroz. Sólo el cielo sabe toda la fuerza de voluntad que estaba teniendo para controlarse y no volver a gritarle.
Miroku también había comenzado a comer, muy consciente de que Sango estaba castigando a InuYasha con esa actitud impasible y que hasta que lo considerara oportuno abriría la boca para contar lo que sabía.
- Ayer, tuve práctica de karate hasta tarde- habló de pronto, con actitud de quien cuenta cualquier cosa.
Miroku comenzó a comer más despacio e InuYasha alzó su ceja derecha, pero se abstuvo de hacer algún comentario.
- El término de mi practica coincidió con la de las porristas- continuó en ese mismo tono indiferente- Así que me topé con Ayame, Yuca y Ayumi en el vestidor.
Taisho dejó de mover su pie y se inclinó ligeramente ante la mención de las porristas, ellas eran amigas cercanas de Kagome.
- Ayame se quejaba amargamente de que Kagome rechazaba a Kouga y éste parecía que entre más lo despreciaban más insistía y no se daba cuenta de que había más peces en el mar-comió un poco del salmón que llevaba, después de degustarlo prosiguió su relato - fue entonces que Yuca comentó que Kagome no podía andar con Kouga...
Los ojos de InuYasha se iluminaron ante aquella revelación.
-... Ni con Hoyo...
Taisho estaba al borde de saltar de alegría, lo sabía, sabía que esos tipos no eran tan buenos para salir con Kagome.
- ... Ni con nadie - terminó la frase picando una zanahoria de su bento.
Aquella súbita alegría que había sentido se le bajó de golpe.
- ¿Quieres decir que Higurashi no puede tener novio? —preguntó curioso Miroku.
- No, ninguno. Cero, naranjas dulces-canturreó la adolescente mientras reforzaba su respuesta moviendo de un lado a otro su tenedor.
- ¿Pero por qué? — InuYasha se encontraba bastante compungido con la noticia. Una parte de él se sentía aliviado, esos tarados no podrían tocarle ni un cabello a su amada, pero por otro se sentía abatido, él tampoco podía tener oportunidad con ella.
- Eso... Amigo mío, es lo más interesante-sonrió como quien tiene algo jugoso por decir.
Sango cerró su bento y se acercó un poco más a ellos.
- Yuca dijo que Eri le contó que la hermana mayor de Kagome cuando tenía más o menos la misma edad que ella, se enamoró y se hizo novia de un delincuente juvenil, un tal... - intentó recordar el nombre por un instante - Un tal Naraku y se fugó con él, cuando terminó el instituto. Por esa razón la familia de Kagome no le permite salir con nadie, tienen miedo de que su otra hija pierda la cabeza por un don nadie.
Ambos jóvenes soltaron una expresión de asombro.
- ¿Cómo ven? —preguntó Sango emocionada-No parece como de dorama.
- ¿Y cómo es que esas te contaron todo eso? — cuestionó InuYasha en lo que su ceja derecha se curvaba hacia arriba-Ellas no te hablan a ti, ni tu a ellas.
La joven se ruborizo ante tal aseveración.
- Bueno... Es que... - se mostró nerviosa al intentar explicar.
- ¿Las estabas espiando Sango? - acusó Miroku.
- No, ¡claro que no! —se defendió la chica con el rostro encendido - Yo estaba en la segunda fila de los casilleros y ellas llegaron con todo su escándalo y sus risas de niñas bobas, se colocaron en la primera fila, no me vieron, solo escuché su plática- hizo un mohín de molestia-creí que eso que contaron podía serle útil a InuYasha.
- Gracias Sango - El joven de ojos dorados sonrió suavemente- Ahora sé, que jamás podré aspirar a esa estrella.
Tanto Miroku como Sango no pudieron evitar contemplar con pena el rostro afligido de su amigo. Si de por sí, ya era bastante difícil, que alguien como Kagome se fijará en él, con aquello, era el triple de complicado.
- Arriba ese ánimo InuYasha-pidió Miroku, que comenzaba a pensar como reconfortar a su amigo- quizás solo se trate de un simple rumor.
- ¡Pero sus amigas lo dijeron! - InuYasha sentía que caía en lo más profundo de un abismo.
- A ver-empezó a explicar-Yuca tiene fama en toda la escuela de ser un tanto mentirosa, muchas veces lo que cuenta no es verdad. Yo dudo que Eri, siendo la mejor amiga de Higurashi ande contando sus secretos a todo el mundo.
- En eso tiene razón Miroku, InuYasha - concordó Sango- Yo no contaría los secretos de mis mejores amigos.
- Entonces, ¿porque decirlo?
- No lo sé, desconozco los oscuros motivos de esas chicas, pero se me hace de muy mal gusto que anden ventilando esas cosas a espaldas de la que según es su querida amiga. Lo único que podemos hacer-añadió Miroku-es verificar si el rumor es cierto.
- ¿Y cómo diablos vamos a hacer eso Miroku? — Taisho no entendía a donde quería llegar su amigo-No es como que lleguemos y le preguntemos a Kagome.
- No seas ridículo InuYasha, ya sé que no podemos hacer eso-pensó por un momento - en la biblioteca hay copias de los anuarios de años anteriores, si la hermana de Kagome estudió aquí debe de haber algún registro, podemos revisarlos y ver quiénes fueron sus compañeros de clase. Tal vez conozcamos a alguno y podamos preguntarle.
- ¿Y eso de que nos vas a servir Miroku? — el joven enamorado seguía sin comprender para que tanta molestia en aclarar lo escuchado por Sango.
- Tonto, porque si resulta mentira, quiere decir que Higurashi no quiere estar con ninguno de esos dos y tú puedes tener una oportunidad.
- Pero ¿cómo va a tener oportunidad, si ni siquiera se hablan? —está vez fue Sango quien cuestionó los razonamientos de su amigo.
- De eso nos encargaremos tu y yo en su momento querida Sango - sus ojos azules brillaron con decisión-Ahora es momento de esclarecer el misterio-miró su reloj-ya casi es hora de volver a clase, nos vemos en la biblioteca en cuanto terminemos el horario.
Sango asintió con la cabeza, pero InuYasha aún no se encontraba muy convencido de hacia dónde quería dirigir toda esa situación Miroku. En el fondo les agradecía que se solidarizaran con él, pero le parecía bastante caótico todo lo que quería realizar. Finalmente, como había apuntado atinadamente Sango, Kagome no le hablaba y con lo sucedido esa mañana, tal vez jamás lo haría.
Sin embargo, sus amigos estaban tan emocionados con su rol de detectives, que suspiro manso y terminó aceptando. A ver a donde los dirigía esa cita a las tres de la tarde en la biblioteca.
N/A: ¡Hola! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Ya las cosas empiezan a tomar un rumbo interesante, yo también quiero saber con qué o quién se encuentran en la biblioteca jejeje. Espero hayan disfrutado este capítulo.
Ahora bien, desconozco si en este fandom se sigue manejando el respondedor en cada capítulo reviews, pero en mis tiempos… se acostumbraba y pues así voy a proceder jajajaja.
Invitado: ¡Muchas gracias por tu comentario! Me alegra mucho que la historia te encante y mi propósito es continuarla te lo aseguro. Hay mucho por resolver todavía 😉.
Party Patry: Me da mucho gusto que se te haga interesante la historia. En cuanto a Sango y Miroku… no puedo prometer ni adelantar mucho, pero puedo decir que a uno de ellos si le pica el bichito del amor 😊.
Manu:¡Hola! Me alegra mucho que mi historia haya captado tu atención. En cuanto a lo que me comentas sobre Kikyo, la verdad personalmente no me gusta volver villano a quien no lo es dentro de cualquier historia, como bien dices, eso es acabar con la primera esencia del personaje. Creo que mucha de esa confusión deriva de que muchos sólo ven el anime, donde a los tres (InuYasha, Kikyo y Kagome) los dejan muy mal parados en el triángulo amoroso, porque en el manga no sucede así, Rumiko sensei plasma muy bien que es lo que desea de cada uno de sus personajes. A veces, más bien, hago lo contrario jajaja, puedo llegar a redimir a quienes son los "malos" de la historia, aunque eso sucede en casos muy excepcionales y siguiendo una línea argumentativa que sea buena y vaya acorde con lo que se cuenta. Sobre Ranma, comencé a ver el anime cuando comenzaron a pasarlo en Latinoamérica (Soy de México) pero por una u otra cosa ya no le seguí el rastro, pero trataré de darle un nuevo vistazo, porque son muy vagos mis recuerdos jejeje (Sólo recuerdo que Ranma se se convierte en chica cuando se moja y otro chico en un puerquito muy lindo). En cuanto a la historia, te puedo asegurar que será de varios capítulos, así que espero mantener tu atención y que esta historia (aunque sea InuKag) te llegue a gustar mucho 😊.
Ahora sí, muchas gracias por sus comentarios, por sus favoritos y por continuar leyendo. Les envío un abrazo muy fuerte. Aprovecho para comentar que la próxima semana actualizaré el día lunes, porque el martes en México se celebra el día de las madres y pues hay que visitar a mamá ya mami suegra.
