Capítulo XXVIII
¿Has entendido esto, Terry? Quiero que entiendas que ella es... diferente... en muchas cosas - advierte William.
Lo he entendido a la perfección - aseguré pensando que no del todo, pero no tenia que parecerlo así.
No lo creo, de hecho creo que sabes que ellos dos no son exactamente cuñados... - William lo sabía, sabía que Candice y Anthony no respetaban sus parentescos aunque lejanos.
¿A qué se refiere? - cuestioné como si no supiera exactamente a qué se refería.
No pretendas que no sabes a qué me refiero, Terry. Sé que esos dos tienen relaciones íntimas y sin compromiso - responde William volteándose a la ventana.
Y ¿no te ofende? - pregunté sin salir de mi asombro.
Claro que no, lo que ellos no se han dado cuenta es que aquí los únicos que van a salir lastimados son ellos mismos, uno u el otro, pero eso tienen que aprenderlo, así que no meteré mis manos... lo malo es que a Candice ya no le interesa Anthony - me informó un poco triste.
¡Ah no! - quise informarme, pero dudo un mucho que él me daría alguna información extra.
No, podría decirlo, es más apuesto que está comenzando a verte como un prospecto de pareja, pero... - se interrumpió cuando vio que alzaba el rostro.
Pero... - insistí.
Espero que puedas jugar bien tus cartas y no lo arruines, sé de buena fuente que ellos ya no han tenido más encuentros desde que Anthony le pidió a Benedetti que se la llevara. Cuando todo esto comenzó, ella era diferente... así como con mi hijo y la historia se está volviendo a repetir, como ella alguna vez te lo dijo, espero que puedas aguantar lo suficiente - respondió William con entusiasmo.
Lo haré, sólo que aún me estorban algunos... - sonreí para servirme más whiskey.
Los Rocco, vaya, esos no desaparecerán, así que no pierdas el tiempo en hacerlo - recomendó William enfadado.
¡Estoy seguro de que sí lo lograré! - respondí con vehemencia.
No, quizás más adelante te enteres por qué. Candice realmente piensa que algún día te acostumbrarás... - volvió a sonreír.
¿Usted pudo? - le pregunté risueño por el semblante que tenía.
Sí, por supuesto. Sólo es sentido común aunque como a ti no es de tu agrado Marcello para mí no los es el abuelo Rocco, pero he aprendido a compartirla - respondió con ironía, no me lo podía creer, ¿William envidioso del abuelo Rocco?
Lo hace ver tan sencillo - espeté.
Es muy sencillo en realidad... ya he andado ese camino, pero debo dejarte que tu lo averigües por tu cuenta - me dio una palmada en la espalda.
Eso mismo me dijo Anthony cuando... ahora era yo quién se detenía.
No cometas ese error, lo peor que puedes hacer es obligarla a ser como tú estás acostumbrado. De alguna forma ella se ha encargado de ocultarnos una gran parte de su vida, no he logrado averiguar cómo es que ella los conoció - admitió William.
Y ¿por qué no se lo pregunta? - cuestioné sin más, en serio le resultaba difícil hacerlo.
Es creo, una fibra sensible, no quiero verla triste otra vez... creo que lo mejor será no hacerlo nunca - respondió él con pena.
Pero usted sabe cómo hacerlo - emití una opinión.
Sí lo sé, pero creo que tuvo algo que ver el tiempo que pasó antes de que Bert la encontrara, ¿no sé si me entiendes? - cuestionó.
¿Cómo es eso? Pasó mucho tiempo de aquello, según Anthony, sólo fueron unos meses - emití sin tomar en cuenta que probablemente Bert se haya demorado más de unos meses en encontrarla.
Sí podría ser que tan sólo unos meses, pero solo después de que se recuperó, como ya te había dicho, se desapareció de aquí y no volvimos a saber de ella hasta que Bert la encontró en Francia - respondió William.
Ya veo... - terminé por aceptarlo.
Sé que lo tuyo con ella, ha sido cosa del destino, ámala por quién es, no porque la quieras diferente, que si ella ya lo hace, te responderá cien veces más de la misma forma - sugirió William.
Gracias - respondí.
Vamos a dormir - sugirió él.
Bajaré un momento sólo a darle las buenas noches - confirmé.
Por supuesto, buenas noches Terry - se despidió y salió de la biblioteca, obviamente que le seguí.
Buenas noches William, ha sido una historia fantástica y muy instructiva - agradecí justo cuando nos dirigíamos al pasillo que comunicaba con las escaleras.
Fantástica será la vida si la vives con ella, ¡suerte muchacho! - me deseó y se retiró de ahí.
Gracias William - le agradecí sabiendo que por algo lo decía.
¿Papá, todavía estás despierto? - preguntó Anthony cuando salía del ascensor.
Sí, platicaba con Terry, pero estoy listo para dormir - respondió William abrazando a su hijo.
Sí papá, vamos. Buenas noches Terry - me deseó y caminaron hasta que cada uno llegó a su habitación.
Buenas noches, Anthony - le regresé el saludó.
Después de dejar el vaso sobre el mini bar, me dirigí hacia el sótano, al salir del elevador me detuve un momento, mi celular sonaba y después del tercer timbre contesté.
Fred - respondí.
Terry, rápido, muévete de dónde estés, van atacar la mansión, acciona la palanca de seguridad que Cosomo colocó para asegurar el perímetro cerca del ascensor, es la que tiene rayas amarillas- sugirió Fred en medio de jadeos, al parecer estaba corriendo.
¿Qué sucede Fred? - le pregunté pero ya no obtuve más respuestas.
De un momento a otro, tomé una palanca que Fred me había señalado y al jalarla toda la mansión se quedó a oscuras, aparecieron segundos después líneas rojas, láseres de detección y movimiento; hasta para mí fue extraño verme en rojo, las luces interiores eran del mismo color, de un momento a otro comenzó a oírse una ráfaga de los disparos, sí disparos y de pronto todos comenzaron a moverse, las enfermeras accionaron la parte de abajo, dejándola aislada y blindada para nuestra seguridad. Fred me había colgado y apenas mi celular se colgó volvió a sonar.
Nos atacan Terry, ¿estás con ella? - preguntó William. Estoy ocultándome debajo de las marquesinas de las ventanas, alguien dispara - me contó.
Sí, Fred me había explicado sobre los láseres y los he accionado, el sótano está blindado ¿verdad? - le respondí cuestionando lo que parecía increíble.
Sí, una labor titánica, pero si él llega a entrar y se da cuenta de que esto es así supondrá que algo pasa, te ha dicho algo Fred - preguntó sabiendo a quien se refería.
No lo sé, aunque dudo que lo haga si usted me está hablando. Protéjanse, de preferencia debajo de los muebles, quizás seamos atacados con rifles de movimiento, usted conoce más a su sobrino - referí dirigiéndome a ese hombre.
Pues al parecer no, Anthony ¿qué haces aquí? - le preguntó a su hijo. ¡Agáchate! - ordenó.
Benedetti y Flammy están allá abajo, sólo estamos tú, yo, Marie y Eleonor, Terry - me informó Anthony.
¿Hablo con él? - pregunté cuando continuaban las ráfagas de balas.
¡Cielos, qué pasará papá! - preguntó Anthony cuando se oyó que uno de los cristales de las ventanas se hacía añicos.
Terry sugiere esperar - respondió su padre que continuaba tirado sobre la alfombra.
Terry - alguien me llamó.
¿Qué pasa Flammy y Benedetti? - cuestioné a la joven que venía por el pasillo que daba a los dormitorios de las enfermeras.
Fred está hablando con él - respondió Flammy, asustada y agazapada a mi lado.
William tengo que cortar la comunicación, hablaré si pasa algo - le informé al señor Andley y colgué inmediatamente.
Sí gracias - respondió él.
¡Benedetti! ¿Qué pasa, qué te dijo Fred? - pregunté atento cuando llegué hasta él.
Que los láseres y las automáticas harán su trabajo, a cualquier persona que se acerque a la mansión se le disparará - respondió dando de vueltas. Terry, tu madre, no sé qué pasa con ella y ¿Marie? - pregunta ella.
¡Cierto! ¿Qué pasará? Bueno voy a ver a Candy, ¿me avisan si sucede algo? Benedetti te encargo a mi madre, por favor - le pedí a Benedetti, sabía que en sus manos la seguridad de mi madre sería completa. Yo... a mí me urgía estar con ella, no es que la prefiriera a ella, pero es que hacía horas que la necesitaba, que necesitaba saber de ella.
Bien, lo haremos - respondió al entender que eso era así.
Continué mi camino cuando de pronto se comenzaron a escuchar tiros de automáticas, tiros repetitivos y gritos de heridos, nada podía acercarse a la mansión, pisadas de personas y gritos en inglés respondían, quizás eran los hombres de Cosomo, pero a ciencia cierta había pasado poco más de una hora entre tiros y quizás algunos vidrios rotos cuando entré con Candice, sí ahí estaba en terapia intensiva, repicaba el sonido del electrocardiograma que nos decía que estaba viva y de pronto me di cuenta de algo importante, su ritmo cardiaco estaba aumentando, la enfermera se acercó a revisar el electrocardiograma.
Por favor, por favor háblele, necesitamos que su ritmo cardiaco se tranquilice - me pidió la enfermera ansiosa. Ande joven, le hablaré al médico.
Obedecí a la enfermera, me acerqué a la cama de Candy y tomándole la mano, se la acaricié y de inmediato el pitido cambió, ella o yo quería creer que me reconocía, lo cual me sacó una sonrisa cuando llegó Benedetti.
¿Cómo está? - preguntó él cuando recién venia entrando.
Supongo que mejor, mi madre ¿cómo está? - cuestioné procurando no olvidarme de ella.
Bien, Fátima y ella estaban avisadas. ¿Qué sucederá arriba? - me preguntó sacándome de concentración.
No lo sabremos hasta que Fred me avise - respondí la verdad.
De acuerdo, veamos. Señorita sígala medicando y nos avisa cualquier cambio - refiere Benedetti.
Sí doctor - asintió la enfermera.
Vamos Terry, vamos a descansar - me invitó a irme a descansar.
Pero... espera. Fred - me llamó mi chofer y hombre de confianza al celular.
Señor, ¿está usted bien? - cuestionó él.
Sí Fred, ¿ha sucedido algo? - pregunté.
Sí señor, dos muertos y tres heridos, uno de ellos escapó - refiere Fred.
¿Cuál escapó? ¡Fred! - insistí.
Niel, señor. Niel Leagan...
Continuará...
