Disclaimer: Los personajes pertenecen a Rumiko Takahasi, me reservó los derechos de creación literaria.
V
Un plan a prueba de errores
- ¡Ustedes están locos! - gritaba exacerbado- ¡Me niego rotundamente a preguntarle!
InuYasha caminaba delante de sus amigos a pasos apresurados, totalmente fuera de sí, habían salido de la biblioteca después de descubrir que su hermano había sido compañero de la hermana de Kagome.
- Tranquilízate InuYasha - decía Sango intentando apaciguar a su amigo- Es solo preguntar si la conoció y si es verdad que se fue con un delincuente.
- ¡Nada más! ¡¿No se les ofrece otra cosita?! - gritó furibundo - Saben que no nos llevamos bien-pasó ambas manos por sus cabellos- y aunque le pregunte, no hay garantía de que me responda. Conociéndolo me azotara la puerta de su habitación en la cara en la primera oportunidad.
- No, sí usas la cabeza- Miroku lo tomó del brazo y lo obligó a detenerse.
- ¿Qué quieres decir? — InuYasha elevó ambas cejas, conservando su actitud defensiva.
- Que debes hacer la pregunta en el momento correcto- contestó con tranquilidad, como si aquello fuese lo más lógico del mundo.
Taisho bufó, para después cruzarse de brazos y sus labios esbozaron una sonrisa sarcástica.
- No, pues que fácil - se burló.
- Escúchame bien InuYasha- el joven de ojos azules cambió su expresión a una más seria- Debes preguntarle durante la cena.
- ¿¡Qué!? — exclamó escandalizado- Tu ya perdiste la cabeza Miroku.
- Claro que no- sus ojos azules brillaron con vivacidad- Sí preguntas delante de tu padre, Sesshumaru responderá- esbozó una sonrisa- lo importante es el cómo realizar la pregunta.
Tanto Sango como InuYasha se quedaron pensando en las palabras de Miroku, la primera en captar el sentido, como siempre, fue la chica.
- Entiendo el punto- dijo ella de pronto, en lo que su mente trabajaba buscando una solución - Ya sé, debe ser una pregunta disfrazada, como si fuera parte de una charla casual.
- ¿Y cómo diablos voy a hacer eso? — Taisho comenzaba a impacientarse - Saben que no soy el rey de la sutileza.
Miroku y Sango arrugaron la frente, en eso su amigo era sincero, InuYasha no brillaba precisamente por utilizar la cabeza antes de hablar.
- Pero tienes buena memoria- recalcó Sango- Miroku y yo podemos explicarte que debes decir y hacer. Y tu solamente ejecutarlo.
- No lo sé chicos- mencionó no muy convencido- Ni siquiera sé de qué nos servirá todo esto.
- Ya te lo expliqué InuYasha, es para...
- Sé lo que dijiste Miroku, pero no entiendo cómo está estupidez va a ayudarme a acercarme a Kagome- su rostro se enfurruñó aún más- Para mí que ustedes solo quieren tener tema para armar cotilleo, además sólo es una gran pérdida de tiempo.
- Pérdida de tiempo es todo lo que has estado haciendo últimamente InuYasha - Miroku lo golpeó ligeramente con uno de sus dedos en el pecho - Te quejas de ser invisible, pero no pones remedio a la situación. En la vida real las oportunidades no caen del cielo, uno debe de creárselas. Todos los días, al salir de clases, vas detrás de Higurashi como perrito faldero y ninguna sola vez has podido entablar una conversación con ella.
- Miroku... - murmuró apenas InuYasha.
- No ves más allá amigo mío. Sé que no has pedido nuestra ayuda-aclaró antes de que Taisho refutara- pero somos amigos y quiero ayudarte a vencer la barrera que te impide acercarte a la mujer que te gusta. No te das cuenta que, si estos rumores no son ciertos, podrías tener una oportunidad con ella.
— Pero ¿cómo Miroku? — está vez Sango intervino - Ella tiene detrás a media escuela, sin olvidar a Kouga y Hoyo.
- Pero los ha rechazado- explicó - Aún si los rumores fueran ciertos, Higurashi no ha dado indicios de estar enamorada o que le guste alguno de ellos- se cruzó de brazos y los miró con suficiencia - me sorprende lo poco observadores que son.
- ¡Es verdad! - profirió la chica al pensar en ello detenidamente - Se nota incomoda con los regalos de Hoyo y su molestia es mucho mayor cuando Kouga se pone de intenso con ella.
- Pero eso no quiere decir, que no le guste alguien mas- InuYasha, que había estado escuchando atento, entendió los argumentos, pero para él aún había cabos sueltos.
- Ya lo hubiésemos sabido - declaró Miroku- Eri es la más comunicativa (por no decir, chismosa) de la escuela, ¿crees que se callaría algo como eso? Yo no lo creo.
- Buen punto- convino Sango- También si fuese alguien externo, tú lo hubieses sabido InuYasha.
- ¡¿Y yo, como por qué?! — chilló confundido.
- Porque todas las mañanas y tardes te la topas en el camino a la escuela, sí tuviese un enamorado, ¿no crees que saldría a su encuentro cuando se encuentra sola? Sobre todo, si su relación es un tanto prohibida.
En eso tenían razón sus amigos, ok, ya había entendido todo hasta ahí, no obstante...
- ¿Y yo que pitos tocó en toda esta mierda?
- ¡Esa es la segunda parte del plan! - gritó desesperado el ojiazul- Es donde Sango va a ayudarnos.
Los ojos dorados de InuYasha observaron con atención a su amiga, quien le sonrió mustia.
- ¿Recuerdas que tomó clases con Higurashi? — el joven asintió - y también sabes que soy adjunta de la profesora Midoriko- su sonrisa se amplió aún más - La maestra todos los años pone un proyecto por parejas, las cuales son elegidas aleatoriamente - soltó una risita entre dientes-yo soy la encargada de realizar el sorteo, el plan es que quede emparejada con ella.
- Así... - continuó explicando Miroku- Sango pasará tiempo con ella, y nosotros podríamos pasar, como no quiere la cosa, por donde se encuentren y aprovechar para que empiecen a hablarse y se conozcan- sostuvo con su dedo pulgar e índice su barbilla- es un plan a prueba de errores.
- Y lo único que tienes que hacer Inu, es sacarle la verdad a tu hermano - remató Sango.
- ¿En qué momento maquivelaron todo esto? — InuYasha se encontraba sumamente abrumado con aquel plan maestro.
- Desde que nos cansamos de escucharte lloriquear cada tarde - contestó Miroku.
- Antes - corrigió Sango - fue cuando comenzaste a cantar canciones románticas de Luis Miguel-soltó una risa divertida antes de comenzar a parodiar los cánticos de su amigo- Tengo todo excepto a ti, y el sabor de tu piel, bella como el sol de abril, absurdo el día que entendí que no eras para míiiiiiiiii- volvió a reír con fuerza.
- Son unos tarados - masculló molesto, pero extrañamente divertido.
- Ya en serio InuYasha, lo veníamos pensando desde hace un rato, pero no sabíamos bien como ejecutarlo... Hasta ahora-Miroku adoptó una pose digna de galán de televisión.
- Y la verdad, no pensamos que fueras a aceptar nuestra ayuda-reconoció Sango.
- Para ser sincero no estoy muy convencido de todo este numerito- InuYasha se mantenía de brazos cruzados- pero tienen razón cuando dicen que soy mucho ruido y pocas nueces.
- ¡Ohhh! — exclamaron al unísono Sango y Miroku.
- ¡Va a llover! —proclamó extasiada Sango-Escuchen bien, damas y caballeros... - expresó en voz alta.
- El gran InuYasha Taisho, nos acaba de dar la razón - completo Miroku con solemnidad- Aplaudamos, que día tan feliz-terminó con una voz de llanto fingido.
Ambos jóvenes comenzaron aplaudir sonoramente a mitad de la calle, mientras simulaban secarse lágrimas de alegría imaginarias.
- Ya, paren con eso, par de idiotas- les dijo el aludido casi en un susurro, cuando algunas personas comenzaron a voltear a verlos. Eso de llamar la atención vaya que le incomodaba y mucho.
Sango y Miroku detuvieron su pantomima, sonriendo complacidos por la pequeña victoria obtenida frente a su orgulloso amigo.
- ¿Entonces... Estamos juntos en esto? — cuestionó Miroku.
- Siempre juntos - confirmaron a un tiempo los tres mientras que colocaban al centro sus manos y entrelazaban sus meñiques.
El resto del camino lo recorrieron como de costumbre, con bromas y risas, por un momento dejaron a un lado el drama romántico, para disfrutar de su amistad como lo venían haciendo desde que eran niños.
Los tres tenían demasiado en común, eran hijos de militares y habían perdido a miembros importantes de su familia. Se conocían desde la primaria y ya en ese entonces crearon los lazos fuertes de una hermosa amistad que rayaba en la hermandad. Porque, para ellos, era muy cierta la frase, de que los amigos son la familia que uno escoge.
Llegó el momento queridos lectores, que estábamos esperando. Y no, no hablo de la ansiada confesión amorosa de los protagonistas, ni el primer beso en el mirador de una colina mientras estalla una lluvia de fuegos artificiales. Para eso falta mucha más historia y no les garantizo que suceda (o por lo menos no de esa forma tan cliché). Muchas cosas pueden suceder en este tiempo.
Al momento que me refiero, no es otro más que ese, donde InuYasha hace gala del poco aplomo y paciencia que tiene para sonsacarle la verdad a su no tan expresivo hermano mayor.
Pero antes de llegar a ese punto, platiquemos un poco sobre esta peculiar familia que son los Taisho.
Como hemos mencionado con anterioridad, el patriarca de este clan es Toga Inu no Taisho, ex militar de las fuerzas especiales de inteligencia, pasó toda su vida al servicio de su nación y lo hubiera seguido haciendo, a no ser porque su muy amada esposa falleció de una enfermedad cardíaca, que llevaba consigo desde que le dio preclamsia durante el parto de su hijo menor.
Estuvo casado durante veinticuatro años con su mujer Izayoi. Juntos procrearon a dos hijos fuertes y fueron felices hasta que las alas de la muerte los separaron. Entonces Toga tuvo que sobreponerse al dolor de perder al amor de su vida para continuar con la crianza de sus cachorros. Tramitó su baja del ejército y ahora, además de cuidar su casa e hijos formaba parte de la guardia Nacional, un puesto que le proporcionaba los mismos beneficios que estando activo y que además le permitía estar en casa y pendiente de sus muchachos.
Se esforzaba por crear el puente, que sabía, no existía entre él y sus hijos. Pasó demasiado tiempo fuera de casa y alejado de ellos como para conocerlos a cabalidad. No había día en que no se preguntara en cómo Izayoi lograba esa aura de armonía en la casa, él por más que hacía esfuerzos sobre humanos, no lo conseguía.
También hay que reconocer que los chicos Taisho no ponían mucho de su parte, que digamos.
El mayor, Sesshumaru, tenía veintidós años recién cumplidos. Estudiante universitario de la carrera de administración de empresas, tenía un carácter frío e imperturbable. Podríamos decir, que a veces tenía un poco de mentalidad cuadrada; para él, la naturaleza y la sociedad tenían reglas, leyes inexorables que debían cumplirse sí o sí para el buen funcionamiento del mundo. De esa misma manera llevaba su vida, siempre en orden y bastante dueño de sus emociones. Hombre de pocas palabras, hablaba sólo cuando la situación lo ameritaba. Poseía un rostro sumamente atractivo, de facciones perfectamente delineadas y varoniles, ojos sagaces de color dorado y labios delgados, su piel era muy blanca, al igual que su cabello, que por lo regular lo llevaba corto, pero a la moda. Vestía siempre pulcramente, amaba usar trajes sastre o incluso al vestir casual lo hacía con suma elegancia y sentido del estilo. No se le había conocido novia alguna, tampoco tenía amigos. Su precioso rostro no demostraba emoción alguna, salvo en contadas ocasiones en las que sonreía débilmente, o apretaba sus labios cuando algo le molestaba. Eso sí, sus ojos muchas veces delataban su estado de ánimo, pero como la mayoría de las personas no se le acercaban, poco podían saber de eso. Es así, que por su "burbujeante" personalidad es que no tenía interés alguno en prestar atención a los grandes esfuerzos de su padre por ser parte de una familia unida y feliz. Había querido mucho a su madre y por ella llevaba la fiesta en paz con su hermano menor, al que, por cierto, poco toleraba. Solo a ella le abrió su corazón en algunas ocasiones, sin embargo, cuando ella partió al sueño eterno, se llevó junto con ella, las pocas ganas que tenía de externar sus sentimientos.
El otro chico Taisho, era nuestro querido amigo InuYasha. Había cumplido los dieciséis años, el pasado primero de abril. Estudiaba el segundo año de preparatoria. De carácter huraño, mordaz, impulsivo, competitivo y en algunas ocasiones explosivo. Él tenía toda la emotividad que le faltaba a su hermano. Sus gestos y corporalidad reflejaban cada uno de sus estados de ánimo. No era de hablar mucho tampoco, salvo con sus amigos y cada que lo hacía, de tres palabras, al menos una, era una grosería. Tenía un atractivo salvaje, sus facciones perfectamente marcadas y un tanto duras le daban a su rostro una armonía perfecta. Heredó de su gran estirpe los ojos dorados, expresivos y brillantes. De labios carnosos, que lamentablemente jamás habían dado un beso. Su cabello era lacio y color ébano, lo usaba largo, suelto y un tanto enmarañado, como signo de rebeldía; de cuerpo atlético y fuerte, era un maestro en el manejo de la katana, tanto, que era el capitán más joven que había tenido el equipo. Solía vestir desprolijo, ya que le importaba un bledo lo que se dijera o como le vieran. Usualmente no se cambiaba el uniforme entre semana, pero cuando lo llegaba a hacer y durante los fines de semana usaba jeans desgastados y playeras en colores neutros, con alguna frase en contra del sistema o de estampados de alguna banda de rock. Aunque desde que Kagome Higurashi se le metió por los ojos para alojarse en su corazón trataba de arreglarse un poco más, quería, que, si por gracia de los grandes espíritus, ella reparaba, por algún momento en él, lo encontrará atractivo. Fue él quien más resintió la pérdida de su madre, fue como quedar en la orfandad completamente. A su padre, podríamos decir que apenas si lo conocía, había pasado tanto tiempo fuera de casa, en misiones en el extranjero o provincias apartadas que apenas si tenía esbozos de recuerdos sobre él. En cuanto a su relación con su hermano, está era prácticamente nula. Se soportaban porque vivían en la misma casa, pero hasta ahí, lo más amable que podían hacer el uno por el otro era darse los buenos días, tardes o noches; por lo que, no es de extrañar por qué durante la cena ninguno tuviese ánimos de querer hablar, por lo general, si cualquiera de los dos abría la boca, era para insultar al otro y aquello terminaba en trifulca, colocando al pobre de Toga en una posición bastante incómoda.
Cómo buen militar intentó poner orden como él solo sabía hacerlo, pero sus muchachos lo mandaron a... Allá, bien lejos. A demás de no escatimar en reclamos y palabras atoradas que los dos tenían muy dentro. Con decirles que hasta terapia familiar llegaron a tomar, pero el gusto les duró lo que un suspiro. Debieron ver a su pobre terapeuta, con la cara llena de terror, escondido detrás del diván, porque de los tres no se hizo ni uno. Cada sesión era lo mismo, gritos y sombrerazos al por mayor, poco les faltó para comenzar a golpearse con los sillones. Lamentablemente, aquello fue tan desastroso que a Toga no le quedó más remedio que apelar al chantaje emocional. Ese, donde les decía que su santa madre no hubiese querido tal o cual cosa, o aquel donde les hacía saber que la pobre estaría tan decepcionada de ellos, que volvería a morirse de pura tristeza. Fue así qué consiguió que la religiosa cena familiar se llevará a cabo en total armonía y sus hijos no intentasen matarse a la menor provocación.
Y es de esta manera, que llegamos a ese momento lleno de paz y lejos de teléfonos móviles, que era la cena.
InuYasha muy consciente de que debía seguir al pie de la letra las indicaciones de Miroku y Sango, permitió de nueva cuenta que Sesshumaru colocará los cubiertos en la mesa, demorándose, esta vez a propósito.
Bajo con su tan desenfadada actitud y fingió molestia cuando miró la sonrisa burlona de su hermano, que indicaba que aquella noche, él volvería a lavar los platos.
No podía dar pasos en falso, Sesshumaru era demasiado perspicaz y cualquier movimiento fuera de su lógica lo pondría sobre aviso.
La escena se repitió como en dejávu. Su padre dejó las viandas en la mesa, dieron las gracias, comenzaron a comer, vino la pregunta de tooodooos los días, la mirada entre hermanos, el silencio incómodo... Entonces, InuYasha volvió a soltar un suspiro en medio del silencio, esta vez de fastidio.
Aquel sonido no pasó desapercibido ni por su hermano y mucho menos por su padre.
- ¿Te sucede algo hijo? — preguntó con voz suave, algo preocupado por la actitud del muchacho, sabía que al menor de sus hijos se le tenía que hablar despacito para que no se alterará, ya que lo que menos quería era una escenita como la de la noche anterior.
- Qué tengo un chingado trabajo que realizar por parejas - contestó después de un rato, aún con molestia.
Toga respiró aliviado, por un momento pensó que su hijo se soltaría a gritar improperios en contra de su hermano o peor aún, en contra de él.
- Pues no queda más que realizarlo hijo- intento sonar comprensivo, al menos ya era algo que quisiera contar algo tan cotidiano como lo eran los deberes escolares.
- Tal vez le tocó de pareja otro retrasado mental como él - acotó Sesshumaru y miró con burla a InuYasha - y está molesto porque reprobara la materia. Allá va mi hermanito a la escuela de verano, otra vez.
El aludido gruñó, antes de soltarle una palabra obscena por debajo y cruzarse de brazos, respetando su pacto de no agresión durante la cena.
- No, al contrario - dijo en tono molesto-me tocó con una chica - tanto su padre como su hermano lo miraron atentos ante la mención de una mujer.
- ¿Y es bonita o fea? — cuestionó su padre.
InuYasha lo miró con desconcierto, que cosas se estaba imaginando su padre, era un trabajo escolar, no iba a ligar.
- Es un fastidio - sentenció - es de esas chicas perfectas de buenas calificaciones que ya tienen planificado hasta el nombre de los hijos. Me dio hoy un itinerario para que realicemos el trabajo- le dio un mordisco feroz a su carne y continuó hablando con la boca llena- es igual de sufrible que una patada en los huevos.
- ¡InuYasha Taisho! —gritó su padre- No es correcto expresarse así de una jovencita.
El chico se encogió de hombros y engullo otro pedazo de carne.
- Hasta que alguien te pondrá a trabajar- declaró su hermano con sarcasmo - y se puede saber, ¿cómo se llama la mujer que realizará tal milagro?
¡Eureka! Tal y como Miroku lo había vaticinado, esa era la señal que estaba esperando.
- Higurashi - contestó con el bocado en la boca, ante la mirada de repugnancia y confusión de su hermano trago- Se llama Higurashi Kagome.
Los ojos dorados de InuYasha se clavaron en la figura de su hermano, incluso retuvo el aire, intentando desesperadamente que el sonrojo no le apareciera en las mejillas ante la mención de su amada y esperando cualquier reacción de parte del joven de cabellos blancos. Fue muy leve, pero se pudo percatar de cómo el cuerpo de Sesshumaru se tensó al escuchar aquel nombre.
- ¿Higurashi? ¿No son la familia encargada del templo? — Toga, que estaba ajeno a los planes de su hijo menor, vio la oportunidad de mantener por primera vez una charla con sus hijos, así que no iba a dejarla pasar.
- Sí, son ellos- InuYasha continuaba comiendo mientras mantenía esa apariencia de quien está contando el clima.
- Oye Sesshumaru, ¿tú también tuviste una compañera con ese apellido, o no? ¿Serán hermanas?
El Taisho menor casi se ahoga ante la pregunta de su padre, sorprendido de que aquella treta estuviera yendo tan endiabladamente bien. ¡Por una mierda! Sango y Miroku eran unos genios sin duda.
- Así es y no recuerdo si tenía hermanos- contestó con frialdad, pero sus ojos mostraron turbación.
- ¡Keh! De seguro era igual de castrosa que mi compañera.
- Lo era - aceptó su hermano - Iba por la vida navegando con bandera de perfecta y no era más que una burla.
InuYasha, por primera vez miró con ojos suaves a su hermano mayor, sorprendido ante el tono con que mencionó ese comentario, el cual estaba cargado de... ¿resentimiento?
—¿Por qué dices eso Sess? — su padre estaba bastante interesado en ese punto de la conversación.
- Porque una mujer inteligente con un futuro brillante por delante no se arrojaría a los brazos de un delincuente de poca monta. Una mujer estúpida por supuesto que lo haría. Y ella aparentaba ser lo primero y no resultó ser más que lo segundo- libero aire, o tal vez algo más - Sí me disculpan, tengo un examen importante de la universidad - se incorporó - pido permiso para retirarme, padre.
Toga estaba tan conmovido por todo lo que había acontecido en ese pequeño instante que sólo atinó a asentir ligeramente con la cabeza, sus ojos dorados de perro viejo siguieron a su hijo mayor subir la escalera.
InuYasha estaba en iguales condiciones, su mente, no acababa de comprender que había pasado. Lo que sí alcanzó a entender, es que, por aquel juicio emitido por su hermano, el rumor sobre Kikyo Higurashi parecía ser verdad, en cambio, una extraña idea comenzó a darle vueltas por su cabeza.
N/A: ¡Hola! ¿Cómo están? Espero que se encuentren muy bien. Les traigo de nueva cuenta un capítulo más. Ustedes, que creen ¿el rumor sobre Kikyo es cierto o alguien mal intencionado lo soltó? ¿Qué idea le ronda por la cabeza a InuYasha? ¿Pensará en lo que comerá a las tres de la mañana? Ustedes hagan sus teorías, ya conforme avance la historia sabremos sí acertaron o no.
Otro punto importante, ya sé que le recorte su hermosa y sedosa cabellera blanca a Sesshumaru, pero en mi defensa diré que es para acentuar aún más las diferencias entre él e InuYasha y para darle un aire más sobrio. Espero no me cuelguen por esto.
Agradezco enormemente a jennyelvira29, Plupa y AbiTaisho por darle seguir a esta historia, realmente me hicieron muy feliz.
Ahora sí, paso a responder reviews 😊
Manu: ¡Hola! Ahora que esté de vacaciones en mi trabajo, prometo ir viendo los animes que me has recomendado. Creo yo empezare por Ranma, que como te comenté, medio me acuerdo de que va. Sobre el SessKag pues no me desagrada jajaja, siempre y cuando no pongan a InuYasha de por medio. Me refiero a que no me gusta que Kagome se fije en Sesshumaru solo porque InuYasha prefiere irse con Kikyo. Creo que sí se les da un buen argumento fuera del contexto, me agrada la posibilidad; pero el argumento de que se va con Sesshumaru por decepción o despecho la verdad no me gusta ni me convence. De hecho, estoy leyendo un fic llamado "El dios Demonio- Lord Sesshumaru" y me agrada como lleva la historia y la relación de los personajes. Es un fic algo crudo y un poco AU, porque a pesar de estar ambientado en el Sengoku, no hay rastros de los demás personajes principales, con excepción de Shippo. Pasando a tu segunda pregunta, en definitiva el que se quedará con las dos para nada me convence jajajaja ¡Mira que ventajoso sería InuYasha! Jajaja. Lo cierto que a mí me gusto el final tal cual es. La relación de InuYasha y Kikyo fue importante para ambos, sin embargo, así es la vida y eso me agrada también de esta historia, que nos habla de los encuentros, pero también de las despedidas. Y es importante soltar y seguir adelante; porque en definitiva hay situaciones que nunca se podrán cambiar. Cuídate mucho, es un gusto recibir tus reviews. Te envió un fuerte abrazo.
AbiTaisho: Mil gracias por seguir la historia, por darle me gusta y por enviarme este review bastante motivador. Espero que este capítulo también te haya gustado mucho. ¡Bienvenida a esta historia! Cuídate mucho 😊
Xio046: Muchas gracias por tu comentario, me da mucho gusto que te parezca lindo. En realidad, esa es mi intención. Darles un poco de azúcar con esta historia. ¡Bienvenida a esta historia! Cuídate mucho 😊
Xio020: Muchas gracias por tu comentario. Creeme que trataré de públicar lo más pronto posible. Sólo que luego mis responsabilidades de adulto no me dejan hacerlo con la frecuencia que me gustaría . Pero todos los martes estará aquí un capítulo nuevo, así me quede sin dormir un día jejeje. Cuidate mucho ¡Bienvenida a la historia!
Ahora sí me despido, ¡cuídense mucho! Les envío muchos abrazos y buenos deseos. ¡Hasta el próximo martes!
