Disclaimer: Los personajes pertenecen a Rumiko Takahasi, me reservó los derechos de creación literaria.

VI

Iniciando fase 1

Esa mañana, Sango se levantó más temprano que de costumbre, intentó hacer el menor ruido posible para permitirles un poco más de sueño a su hermano y nana.

Se dio una ducha rápida, intentando no terminarse el agua caliente, tenía esa costumbre de bañarse con agua casi hirviendo. Al terminar, enrolló una de sus toallas sobre su larga cabellera y comenzó a vestirse con el uniforme. Estaban por dar las seis y media cuando ella estaba terminando de colocar sobre sus ojos la tenue sombra color rosa que siempre usaba. Después de enchinar sus pestañas y aplicarse el rímel, pasó a la tarea de secarse el cabello, cuando lo considero pertinente lo cepilló y peinó en su tradicional cola de caballo, se miró en el espejo y se sonrió, ella se sabía hermosa y todo lo que sus bobas compañeras dijeran, había aprendido a que se le resbalaran.

Salió de su habitación seguida por su gatita Kirara que ronroneaba mientras se paseaba por entre sus pies. Ambas bajaron a la cocina y en lo que el agua para el té se calentaba, dio de comer a la minina. Preparó el termo y el bento que se llevaría para el almuerzo y de una vez preparó el de su hermano, mientras más pudiera ahorrarle tiempo y esfuerzo a su nana, mejor.

En cuanto tuvo todo listo, volvió a subir a su habitación, para recoger unos cuantos libros de su escritorio y guardarlos en su mochila, se colgó el bolso en la espalda, antes de retirarse tocó levemente la puerta que se encontraba a diez pasos de su habitación; como no recibió respuesta, entreabrió despacio la puerta.

- Nana- llamó bajito- Me voy al colegio Nana.

La mujer se removió en la cama y se levantó de a poco, tallo su único ojo sano y trató de enfocar el rostro de la persona que se asomaba a su habitación, cuando la reconoció fijo su vista en el reloj digital que tenía sobre su buró.

- ¿Por qué tan temprano Sango? ¿Te has bebido, aunque sea un vaso de leche?

La chica entornó un poco los ojos antes de responder, su querida nana siempre preocupada porque no se fueran con el estómago vacío a la escuela.

- Sí nana, tomé un poco de leche - mintió - me voy temprano porque debo preparar el laboratorio para la clase de química, hoy es miércoles, ¿recuerdas?

— Cierto- dijo todavía un poco adormilada la anciana- Disculpa a tu vieja abuela, a veces se le olvida que eres tan buena alumna que tu profesora te ha hecho cargo de algunas tareas extras- se incorporó de la cama- Espera que me vista y te acompañó a la avenida.

- No te preocupes, Miroku pasa por mí para irnos juntos - su móvil vibró- ¿Ves?, ya está aquí abajo.

Con estas últimas palabras desapareció, cerrando la puerta tras de sí. La anciana mujer la escuchó bajar corriendo las escaleras, se asomó a la ventana justo a tiempo para observar como la jovencita saludaba con un gesto de mano a su amigo y se dirigían ambos rumbo al colegio. Respiró aliviada al percatarse que le había dicho la verdad e iba acompañada al instituto.

La octogenaria Kaede era consciente de lo independiente y terca que podía ser su querida Sango. Haber perdido a su madre al nacer el pequeño Kohaku y la repentina muerte de su padre en una misión de rescate durante un tsunami, cuando no tenía ni los diez años cumplidos, le había hecho madurar antes de tiempo. Todavía recordaba como envolvía en un abrazo a Kohaku que lloraba amargamente durante el funeral de su padre mientras le consolaba con arengas de bebé. Delante de su hermano jamás lloró, permaneció con el rostro infantil serio y aquel día desarrollo aquella voluntad de hierro que la caracterizaría más adelante.

Después se concentró en estudiar y cuidar a su hermano, pese a tener a su abuelita con ellos, la pequeña Sango comprendió que la única seguridad que se tiene en esta vida es de que uno va a morirse. Prosiguió entonces con aquel legado que le dejara su padre, el de mirar siempre adelante, siendo fuerte, valiente y bondadosa.

En cuanto a su vida social, lamentablemente nunca había congeniado con ninguna niña. El padre de Sango la había educado para la gran batalla que es la vida y nunca le gustó andarse con delicadezas o con convencionalismos sociales. Podías verla durante sus primeros años de infancia siempre vestida de pantalones (porque detestaba los vestidos y faldas) trepada en los árboles, practicando karate o jugando luchitas con InuYasha y Miroku. Ellos siempre fueron las insuperables personas que la aceptaban tal y como era.

Kaede agradecía que tuviera a esos "escandalosos hombres" como amigos y no sola. Sabía que las demás muchachas de su edad la tenían por bicho raro porque no seguía modas, por ser cinta negra en karate y no dar luces de buscar romance con algún muchacho. Pero ella sabía perfectamente que la niña tenía un corazón de oro y si esas "mocosas malcriadas" como las llamaba, no lo notaban, ellas se lo perdían y Sango se ahorraba hipocresías y sinsabores.

Se alejó de la ventana en cuanto la perdió de vista y comenzó su rutina de todos los días, una que venía haciendo desde que Sango tenía cinco años y que amaba realizar con todo su ser. Esos niños lo eran todo para ella y ellos correspondían a esos sentimientos.

Cuando terminó de vestirse y de tender su cama, se dirigió a la tercera recámara, ubicada al lado izquierdo de la suya. Abrió la puerta sin ceremonias y con mucho tacto comenzó a despertar al pequeño de once años, dueño de aquella habitación.

- Cinco minutos más, nana- gimoteo entre sueños y aferrándose a las cobijas mientras se hacía un ovillo en la cama.

- Que cinco minutos ni que ocho cuartos- regañó- ya es hora Kohaku- descorrió las cortinas para que entrará la naciente luz del sol.

El muchacho se quejó cuando los rayos del sol le pegaron en la cara y con toda la resignación del mundo se incorporó. Se encontraba todavía encamorrado cuando recordó que su hermana se tardaba años en ducharse y además tenía por costumbre terminarse el agua caliente, por lo que, terminó por despertarse para correr a ganar la regadera. Sonrió triunfal cuando encontró el cuarto de baño vacío, entró y cerró la puerta tras de sí, pensando que por primera vez le había ganado el turno a su hermana mayor.

Kaede sonrió ante la inocencia del niño, no diría nada, dejaría que disfrutará por un rato el sabor de la victoria.


- ¿Tienes todo listo? — preguntó mientras continuaban caminando a paso apresurado.

- Por supuesto - respondió con orgullosa autosuficiencia - ¿Quién crees que soy?

El muchacho esbozó una pequeña sonrisa y volvió el rostro hacia el frente para disimular el sonrojo de sus mejillas. De un tiempo a la fecha, cuando miraba a su amiga sonreír abiertamente como en ese momento, el corazón le daba un vuelco dentro del pecho y en su estómago se forma un nudo en parte incómodo, en parte satisfactorio.

No podía definir que era en realidad aquello que le estaba sucediendo, tal vez sólo eran sus hormonas actuando descaradamente puesto que Sango era una chica bastante atractiva; porque después de todo, ella era su mejor amiga, no se puede sentir atracción desenfrenada por alguien que es casi como una hermana, ¿o sí?

- ¡Hey! Tierra llamando a Miroku

- Mmm, ¿perdón? — de pronto salió de sus pensamientos ante la súbita interrupción de los mismos.

- ¡Por dios! ¿Dónde tienes la cabeza? — la joven se detuvo y colocó sus manos sobre su cintura en actitud molesta- Llevó hablando cómo loca desde hace un rato y tu nada que me prestas atención.

- Loca, ya estás - bromeó y se ganó un ligero golpe- ¡Ay! Cuidado, que me puedes dislocar el hombro.

- Exagerado- levantó una de sus delineadas cejas-Los hombres son unos bebés.

Miroku soltó una risita que terminó por disminuir el enojo de su amiga, quien resopló resignada.

- Perdón, Sanguito- se disculpó - no es que no quisiera ponerte atención, solo que por un momento mi mente se fue.

- ¿Y se puede saber a dónde? — canturreó curiosa - o ¿con quién? - y esbozando una sonrisa pícara le picó un poco las costillas.

Contigo quiso decirle, pero solo negó con la cabeza, tratando de ganar un poco más de tiempo para emitir una respuesta que satisficiera la curiosidad de Sango.

- Pensaba en el plan - respondió al fin.

- ¿En el plan?

- Sí, estaba buscando un mínimo margen de error, no quisiera que al final InuYasha termine decepcionado y con el corazón roto.

Los ojos azules se clavaron nerviosos en su joven acompañante, esperando que aquella respuesta fuera lo suficientemente lógica y creíble para su amiga.

- Tienes razón - estuvo de acuerdo la adolescente, llevó su mano a la barbilla - siempre queda la posibilidad de que a Higurashi no le guste InuYasha- sus ojos reflejaron tristeza - Por más esfuerzos que hagamos, no podemos obligarla a que sienta amor por nuestro amigo.

Por un momento Miroku respiró aliviado por haber logrado desviar la atención de Sango, por otro, meditó las palabras de su amiga. Era un punto bastante bueno a considerar, pudiera ser que simplemente InuYasha no fuese el tipo de hombre que le gustara a Kagome. También existía la posibilidad de que InuYasha se desencantará de la joven en cuanto la conociera bien del todo.

- ¿Qué haremos si eso sucede Miroku? —preguntó acongojada.

- No lo sé - respondió con sinceridad - Pero plantear esa cara de la moneda es bastante pesimista de nuestra parte, Sanguito - paso su mano por sus cabellos, como si con eso alejará los malos augurios- Debemos concentrarnos en el aquí y en el ahora, ya cuando algo se nos complique lo resolveremos en ese momento.

La muchacha hizo una mueca, realmente no creía que plantear aquel escenario fuera ser pesimista, sino más bien era ser realista, sin embargo, habían acordado echar a andar el plan así que no era momento para retractarse.

Llegaron al colegio cuando el sol había terminado por aparecer con todo su esplendor, iluminando las calles que poco a poco iban llenándose del bullicio de un día entre semana.

Entraron al laboratorio donde se llevaría a cabo la clase de la profesora Midoriko. De su mochila, Sango sustrajo su laptop, la encendió y abrió el programa en donde se encontraba el nombre de todos los alumnos de la clase y que de manera aleatoria escogería a las parejas para el proyecto de química.

Miroku observaba la pantalla con detenimiento, en cuanto Sango terminó de cargar el archivo, le traspasó la computadora para que él hiciera su magia.

Para ninguno de ellos era un secreto que el chico era un crack en la informática, si él quisiera podría ser un verdadero haker profesional. Y eso parecía en ese momento. Sus ojos azules estaban concentrados en acomodar el algoritmo para emparejar a Sango con Higurashi.

La chica se acercó a él y observó cómo trabajaba por encima del hombro. Hubo un momento en que se movió ligeramente y su vista reparo en el perfil del muchacho. La luz que emitía la computadora le pegaba directo en el rostro, dándole un hermoso contraste a su perfil griego y un brillo intenso a sus ojos topacio. Parpadeó confundida, desde cuando Miroku se veía... ¿atractivo? Pero, ¿Qué demonios estaba pensando? Dio dos pasos detrás, atribulada por el rumbo que habían tomado sus pensamientos.

Justo en ese instante, Miroku soltó una exclamación de triunfo, lo había logrado. Alejó un poco la silla y volvió el rostro para ver a su amiga, le sonrió triunfalmente y ella recupero la compostura; Sango negó ligeramente con la cabeza, ahí estaba de vuelta el tonto de su amigo.

Desvío la mirada, levemente turbada por la nueva e inesperada sensación que había experimentado.

¿Qué significaba todo eso? Lo más probable es que se estaba dejando envolver por todo el melodrama de InuYasha con Kagome. Ella y Miroku eran amigos, casi hermanos, no podía verlo con otros ojos ¿o sí?


Quince minutos después, Sango tenía la laptop conectada al proyector, así como los materiales a utilizar durante la clase en cada una de las mesas del laboratorio. El resto de la clase comenzaba a llegar y tomaba sus asientos correspondientes.

- Espero que no me toque con ella- escuchó que una que otra chica murmuraba en lo que dirigían una mirada fugaz a su persona.

- Yo quisiera que me tocará con Higurashi- pronunciaban otros- Es lo más cerca que estaré de codearme con las estrellas.

Sango entornaba los ojos y sonreía sarcástica ante los comentarios, pobres ilusos, si supieran quién iba a ser la ganadora del premio mayor, podría jurar que más de uno se cagaría de la sorpresa.

Entonces vio entrar a la mujer que le robaba el sueño a más de uno, tan grácil y brillante como siempre. Ella no era de impresionarse con cualquiera, pero reconocía que Kagome Higurashi tenía porte de modelo de revista combinada con la belleza de estrella de cine. Ante un grupo de adolescentes donde la apariencia era lo único importante, era bastante comprensible que Higurashi fuera la cúspide de la pirámide social escolar. Y ahora que pensaba con detenimiento en el hecho de que tendría que pasar dos meses con ella, como compañera de equipo empezaba a no parecerle tan buena idea.

Era de su conocimiento que llevaba excelentes calificaciones y que era parte del cuadro de honor, pero al ver con qué tipo de amigas convivía; la tenía en el concepto de ser una boba superficial como ellas, que lo único que le importaba era que el color del barniz de uñas le combinará con la ropa. Y podría apostar lo que fuera, a que también le pondría cara de huele pedo, cuando se anunciará que ella era su compañera de equipo.

Si hablábamos de cabos sueltos, ahí había uno. No obstante, ella era una chica de palabra y se tragaría el orgullo con tal de que InuYasha pudiese tener un acercamiento con la mujer de sus sueños.

La profesora Midoriko entró puntualmente como siempre, luciendo su impecable bata blanca (tal y como lo dictaba el reglamento del laboratorio). En cuanto la vieron entrar, los alumnos se pusieron de pie y dieron el acostumbrado respetuoso saludo. Se colocó al frente de la clase y le dirigió una mirada cálida a Sango, que se encontraba en la mesa que le correspondía.

- Pueden sentarse muchachos- pronunció con su característica voz calmada pero firme- Como sabrán hoy es el gran día- esbozó una sonrisa animada- Pero antes de pasar al sorteo de parejas, que yo sé, es lo que más le interesa y preocupa en este instante, debemos poner las reglas del proyecto sobre la mesa.

Murmullo en general.

- Esto es importante - continuó la docente - porque no quiero que -como ya ha pasado anteriormente-sólo un miembro del equipo sea el que trabaje y el otro únicamente llegue a presentar y poner su nombre en el proyecto- le hizo una ligera seña a Sango para que le auxiliará a proyectar los puntos a evaluar, en cuanto aparecieron en la pantalla blanca comenzó a leer- Uno, ambos miembros del equipo deben de plantear una hipótesis relevante y coherente con los conocimientos adquiridos; dos, deben presentar un desarrollo experimental de acuerdo con la hipótesis planteada; tres, deben tener un mínimo de 4 bibliografías, a parte de las consultas en Internet; cuatro, la recopilación e interpretación de datos junto con la conclusión deben de presentarlos en un informe a computadora; y por último, deberán exponer sus proyectos en la feria de ciencias del colegio- su expresión se endureció - No tengo que recordarles que este proyecto abarca el 80% de su calificación final, así que espero el mejor de su desempeño.

Todo el alumnado permanecía en silencio, procesando la información que habían recibido. De vez en cuando se escuchaban murmullos asustados, ninguno de los presentes tenía la mínima intención de reprobar la materia, ya que, el examen extraordinario era un verdadero dolor de cabeza.

- Pues bien, muchachos- pronunció con voz más animada la profesora- llegó la hora de la verdad- sonrió ampliamente- conocerán a su compañero en esta gran aventura. Adelante Sango.

La maestra se hizo a un lado para dejar maniobrar a la aludida, quien dejó de proyectar las particularidades del proyecto para presentar el programa donde se elegirían las parejas. Todos miraban expectantes, rogando internamente porque les tocará un compañero competente para poder aprobar la clase.

Se escuchó un click al ser presionada la tecla "enter" y aparecieron los primeros nombres: Tanako Kyoko y Yamada Hikaru. Ambos adolescentes se miraron de reojo y al parecer estuvieron conformes con el resultado. Una vez más se escuchó click y apareció la segunda pareja: Nakomura Iku e Ishikawa Ryu; esta vez fue una exclamación de descontento lo que salió de la boca de los alumnos. Así, se fueron conformando poco a poco los equipos, las amigas de Kagome respiraron aliviadas cuando a ninguna le tocó como pareja Sango, sin embargo, no pudieron evitar sentir extrañeza al notar que su amiga aún no había salido emparejada con alguien; lo cual representaba una enorme oportunidad para los alumnos cuyos nombres aún no salían en el sorteo.

Todos estaban expectantes y la tensión aumentó cuando por fin apareció el tan ansiado nombre Higurashi proyectado sobre la pantalla blanca, podíase ver como muchos cerraban los ojos y cruzaban dedos, deseando y esperando el milagro de ser compañero (a) de equipo de la hermosa muchacha. Una exclamación unánime salió de todas las bocas, cuando, apareció el nombre de la que sería su pareja de equipo. Varios pares de ojos, entre sorprendidos y estupefactos miraban con descaro a Sango.

La joven castaña maldijo mentalmente y se ruborizo, cohibida ante toda la atención que estaba provocando. No obstante, sus ojos buscaron a su compañera de trabajo, cuando la encontró sus ojos se abrieron como platos ante la sorpresa.

Contrario a lo que esperaba, Kagome Higurashi, la contemplaba con los ojos calmos y una sonrisa amable.


N/A: ¡Hola! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Yo ando toda emocionada porque la página de Inuyasha Fanfics en Facebook recomendó esta historia. De verdad que sentí muy bonito que estén tomando en cuenta esta historia que escribo con mucho cariño. Mil gracias de todo corazón .

Pasando al capítulo de hoy, quise ahora centrarme un poco en Sango y Miroku, así como en la manera en que van echando a andar la operación InuKag jajajaja. Sé que tal vez esperaban ver que sucedía en cuanto InuYasha llegará con la chisma de lo que ocurrió durante la cena, pero un poco de pausa dramática no le cae mal a nadie jejeje.

Ahora paso a contestar los amables reviews que me dejaron en la semana:

Carli89: ¡Hola! Ya somos dos, yo también soy mega fan del InuKag. Me alegra tanto que te vaya gustando la historia. Y concuerdo contigo totalmente, a mí tampoco me agradó el triángulo amoroso del anime. Cuídate mucho y ¡Bienvenida a la historia!

Manu: ¡Hola! Que te puedo decir del ship de Sesshumaru con Kagura, creo que era más atracción de ella hacía él, que de él hacía ella jejeje. Siento que si al final sintió pesar por su muerte es porque Rin ya había despertado sus sentimientos- y no me refiero románticamente, sino a la empatía o la pena- Y pues no era secreto para Sesshumaru que Kagura le guiñaba el ojo de vez en cuando jajajaja. No me mal entiendas, esa ship en particular se me hacía razonable y tal vez se pudo explorar un poco más.

En cuanto a tu petición del trio, no te puedo prometer nada. La verdad es que no me creo buena escribiendo lemmon. Sólo he escrito tres en mi vida: el primero cuando tenía como 18 años dentro de un fic que se llama "Tardes Negras" que escribí para Shaman King. Y ahora, uno de nueva cuenta para Shaman King y un InuKag que se llama "Dónde la tierra es el cielo". La verdad es que se me complica mucho escribirlos, no porque me dé pena sino porque son narraciones muy descriptivas que deben ser llevadas de tal forma que el lector pueda sentir que está ahí (Yo de verás admiro a varias escritoras de aquí, que lo escriben maravillosamente).

Me alegra mucho que escribas y será un honor leerlo, sé que lo harán maravillosamente. ¡Cuídate mucho!


Ahora sí, me despido. ¡Qué tengan una bonita semana! ¡Hasta el próximo martes! 😁❤️