Disclaimer: Los personajes pertenecen a Rumiko Takahasi, me reservó los derechos de creación literaria.

VII

Todo apunta a que el rumor es real

Sentía que se le quemaba la lengua, tenía la enorme necesidad de contar lo acontecido anoche durante la cena. Quien afirme que las mujeres aman los chismes, esta equivocados; los hombres los aman aún más. No lo digo yo, lo dice la biblia y la constitución.

Iba tan ensimismado en sus revelaciones que, por primera vez, no reparó en buscar con la mirada a Higurashi. Ni cuenta se dio cuando en su andar apresurado, pasó junto a una chica, rebasándola y dándole un golpe involuntario con su mochila.

- ¡Oye! Ten cuidado- escuchó que le reclamaba.

El emitió un gruñido por respuesta y le hizo un gesto con la mano para minimizar el incidente en lo que continuaba su camino. Estaba por llegar a la institución cuando sacó del bolsillo del pantalón su móvil.

"Tengo noticias, ¿Dónde están? " texteó.

"Estoy a punto de llegar al salón" contestó Miroku.

Fue por el silencio de Sango, que supuso que probablemente estuviera por llegar la profesora Midoriko. Maldijo por lo bajo, si no hubiese quedado dormido por más tiempo, tal vez habría podido alcanzar a sus amigos en el laboratorio y contarles las novedades que tarde se le hacía para soltar.

Aunque no podemos culparlo por haberse desvelado, tuvo algunas revelaciones importantes la noche anterior, la principal, es que aquel chisme sobre la hermana de Kagome era muy probable que fuera real; aunque también, la actitud de su hermano le resultó extraña y poco propia de él. Le estuvo dando vueltas en la cabeza a ambos asuntos hasta bien entrada la noche, pero, en definitiva, ser analítico no era un rasgo distintivo suyo. Por eso sentía tanta urgencia por comentárselo a sus amigos, ansiaba conocer sus puntos de vista y hallar juntos el sentido a la respuesta que le dio Sesshumaru en la cena. Sobra decir que quería también vanagloriarse de su gran actuación de la noche anterior, ¡Carajo! Todo parecía estar saliendo chingadamente bien.

Cruzó el pasillo que daba a su salón y buscó con la mirada a Miroku, quien lo esperaba recargado en el umbral de la puerta y le sonrió. Caminó hacia él a paso apresurado.

- ¡Todo apunta a que es verdad Miroku! - dijo emocionado en cuanto llegó con su amigo- Ella al parecer sí se fugó con ese tipo.

Una risa burlona se escuchó por el pasillo.

- ¡¿Se te escapó tu novia, Taisho!? No me sorprendería, ¿Qué mujer en su sano juicio saldría con un perdedor como tú?

El joven arrugó el ceño y giró su rostro para confrontar al dueño de la voz burlona. Frente a él, Matsuda Kouga lo miraba con sus brillantes ojos azules llenos de ironía, tenía los brazos cruzados y se recargo en el muro más cercano con aquel aire de autosuficiencia tan característico que poseía. Detrás de él, sus amigos Ginta y Hakkaku, se reían por lo bajo.

- ¿Y quién diría que a Matsudo le gusta meterse en lo que no le importa? — devolvió el joven Taisho mientras metía sus manos en los bolsillos del pantalón y se acercaba un poco a su interlocutor, en un claro gesto de desafío- ¿No creí que fueras amante del cotilleo Kou - ga? - ahora fue él quien esbozó una sonrisa burlona.

El rostro de Matsuda se tornó serio ante el último comentario mordaz por parte de InuYasha y evidentemente incómodo por las risitas mal disimuladas que se escaparon de los alumnos que se habían quedado cerca de ellos a observar, ya que para nadie en el campus era un secreto que esos dos no se tragaban ni con agua.

- Mira bestia... — Koga descruzo los brazos y acortó aún más la distancia entre él y Taisho.

- No te tengo miedo, sarnoso- InuYasha entrecerró los ojos.

- ¡Hey, Hey! - dijo de pronto Miroku interponiéndose entre los dos- Porque no se calman un poco.

- Sí yo estoy tranquilo Miroku- sus ojos dorados destellaron- o lo estaba hasta que esté pulgoso apareció.

- ¡¿A quién le llamas pulgoso, bestia?!

- ¡¿A quién le dices bestia, imbécil?!

Los ojos de ambos jóvenes soltaban chispas de lo furibundos que estaban, Miroku a duras penas si podía contener a su amigo, que tenía muy claras intenciones de echársele encima a Matsuda. En cuanto a los amigos de Koga, ellos prefirieron dar algunos pasos hacia atrás para evitar los golpes perdidos por si se armaba la trifulca.

- ¡¿Qué sucede aquí?!

La potente voz del profesor Renkotsu resonó en el pasillo, InuYasha por reflejo se deshizo con brusquedad del agarre de Miroku, relajo un poco el cuerpo, pero el dorado de sus ojos seguía clavado en Kouga.

- No sucede nada profesor - expresó Matsuda con seriedad. Él también tenía la mirada todavía sobre su némesis.

- En ese caso, retírese a su salón - no fue hasta que comprobó que Kouga y sus amigos se alejaron que dirigió su vista a los otros dos jóvenes - Taisho, Tsujitsni ¡Adentro, ahora!

Todavía enfurruñado InuYasha ingresó al salón detrás de Miroku.


- ¿Qué fue todo eso Kouga? — preguntó un confundido Ginta.

-Creíamos que ya no te interesaba fastidiar a ese tonto de Taisho- apuntó Hakkaku.

-Sobre todo después que quedó clara tu superioridad desde la secundaria-rememoró Ginta.

Matsuda resoplo con fuerza y tronó los nudillos de su mano derecha. No quería confesarles a sus amigos que el día anterior había visto a Kagome charlar brevemente con InuYasha, ni que ella volvió el rostro brevemente para contemplarlo una última vez antes de que los pasillos quedarán abarrotados por los estudiantes que salían a almorzar. No sabía bien qué tipo de plática tuvieron, pero aquel último gesto que ella realizó para contemplarlo de reojo bastó para hacerle hervir la sangre a causa de los celos. Nunca, en todo el tiempo que tenía de conocer a Kagome, le había visto esa mirada de interés en un chico.

Lo que todavía no le cabía en la cabeza, es en qué momento esos dos se cruzaron, que él supiera se movían en círculos sociales bien distintos, no compartían los mismos gustos ni mucho menos las mismas actividades o amistades, entonces no entendía en qué momento, Kagome se topó con ese imbécil.

Si a alguien podía considerar un digno rival de amores, era a InuYasha Taisho. Le era bien conocido que tenía fama de rebelde sin causa. Por eso no podía permitir que se acercará a Kagome. Él conocía muy bien que a las chicas Higurashi les gustaban los hombres problemáticos. Su primo Bankotsu se lo aseguró cuando en una charla entre hombres tuvo a bien confesarle que estaba enamorado de la chica que vivía en la casa del templo.

- Pierdes tu tiempo Kouga- le había dicho con simpleza Bankotsu- de seguro tomará el camino de la hermana y se liará con un gamberro.

Cuando su primo vio su cara de confusión le explicó el motivo de sus palabras. Kikyo Higurashi tenía pretendientes para aventar al cielo (igual que Kagome) pero a todos desdeñaba bajo el discurso que lo único que le importaba era estudiar y tener novio era una distracción que no se podía permitir. Sin embargo, un día, regresando de las vacaciones de invierno para comenzar el último semestre de la escuela; la vieron llegar al instituto en motocicleta y abrazada a un chico mayor que ella. Un tipo de cabellos oscuros, ondulados y largos, de profundos ojos color rojizo y de sonrisa maliciosa. El tipo en cuestión llevaba una chamarra de cuero donde se podía leer la frase "Shikon no Tama".

La Shikon no Tama, le explicó Bankotsu era una pandilla juvenil que aterrorizaba los alrededores, cometían en su mayoría asaltos a estudiantes, aunque otros aseguraban que algunos de sus miembros habían hecho tratos con yakuzas y cometían asesinatos a nombre de ellos. También le comentó que el líder de la pandilla era justamente ese chico, que se llamaba Onigumo, pero como el malhechor que era, obligaba a todos a llamarlo por el sobrenombre de Naraku.

Nadie tuvo dudas de que eran algo más que amigos, cuando Naraku le besaba muy cerca de la comisura de los labios al despedirse o al encontrarla en las afueras del colegio. Todos los días ella se subía a la Harley y abrazada a él se iban rumbo a quién sabe dónde y a hacer quién sabe qué. Cuando se terminó el colegio, Kikyo escapó con él.

Ahora bien, InuYasha no era un delincuente juvenil, pero sí era un chico problemático. Le gustaba irse a los golpes a la menor provocación, tenía calificaciones que dejaban mucho que desear y se expresaba con un vocabulario, que cualquiera diría que se crío en las calles, que junto con su carácter huraño y desdeñoso lo hacían un candidato totalmente calificado para que Kagome, al igual que su hermana, terminará por completo derretida entre sus brazos. Y eso sí que no lo iba a permitir. No iba a consentir que alguien osara arrebatarle lo que él consideraba suyo desde hace tanto tiempo y mucho menos a manos de un pobre diablo como Taisho.

Pero antes de adelantarse a los hechos tenía que investigar el verdadero motivo del inusitado interés de Kagome y si el pulgoso ese, estaba interesado en "su" chica. Y si para eso tenía que rondar a InuYasha para saberlo, eso haría, aunque sus amigos no entendieran.

Lo que realmente le importaba era mantener a Taisho lo más lejos posible de su amada Higurashi.


- Así que... - no tenía idea de que decir, se sentía tremendamente cohibida.

- ¿Cómo que tienes en mente? — preguntó su compañera de mesa en lo que terminaba de limpiar las probetas que habían utilizado para el experimento durante la clase.

- ¿Eh? — se mostró confundida ante la súbita pregunta.

- Sobre el proyecto - aclaró con rapidez. Lo que tiene de linda lo tiene de lenta, pensó Sango.

Después del sorteo y cuando el grupo entero se recuperó del estupor que les causó la noticia sobre quien era la pareja de proyecto de Kagome Higurashi, la profesora Midoriko dispuso un nuevo orden en el laboratorio y sentó de una buena vez a las parejas para que se terminarán de conocer y comenzarán a planear su proyecto.

Durante todo el tiempo que duró la clase, Sango tuvo que bancarse las miradas curiosas que caían sobre ella y su compañera de equipo. Solo Kami sabe el esfuerzo sobrehumano que hizo para no gritarles a todos que las dejaran en paz, que no eran espectáculo de circo ni animales de zoológico para que estuvieran al pendiente de cada movimiento y respiración que daban.

Luego, también tuvo que soportar el silencio incómodo que se mantuvo entre ellas desde que las sentaron juntas hasta el término de la clase. Un dejo de orgullo le llenó el pecho cuando se percató que Higurashi le miraba anonadada realizar los ejercicios y experimentos con una facilidad asombrante, y ella a duras penas si podía seguirle el paso. No lo hizo por ser acaparadora, sino porque estaba acostumbrada a no tener nunca pareja de equipo.

- ¿Y bien Higurashi? ¿Qué propones? — volvió a cuestionar esta vez mirándola de frente en lo que metía sus manos en las bolsas de su bata de laboratorio.

- Pues... - llevó su dedo índice a la barbilla y comenzó un golpeteo suave sobre su mentón, un tic que solía hacer cuando tenía que concentrarse- podemos investigar el contenido en peróxido de hidrógeno del agua oxigenada que es usada como antiséptico.

Sango resopló con fastidio.

- ¿Te parece mala idea?

- Mala es poco, es pésima - contestó y llevo su mano a su cara en clara muestra de frustración.

- No entiendo porque es pésima mi idea - dijo un tanto molesta ante la franqueza brutal de la chica.

- Mira bonita-no pudo evitar hacer énfasis en bonita- lo que propones es un experimento sencillo y te apuesto lo que quieras que la mayoría lo realizará.

- Pues si mi idea te parece tan básica, dime entonces, ¿Qué propones tú, Bushida? - Kagome se cruzó de brazos y la miró desafiante esperando una respuesta.

- Yo digo que obtengamos la determinación de la constante universal de los gases- contestó triunfal-podemos elaborar una tabla donde midamos la masa, volumen, temperatura y presión. Después elaboramos un histograma para mostrar gráficamente los resultados. Esto no lo realizará nadie Higurashi.

- Pero para ese experimento necesitamos hidrógeno obtenido mediante la reacción entre magnesio y una disolución de un ácido fuerte- Kagome frunció los labios, la idea era buena, pero... - Ese es un procedimiento complicado.

- Se puede hacer utilizando dióxido de carbono, generado mediante bicarbonato de sodio y un exceso de salfumán- argumentó Bushida.

- Sin embargo - rebatió la otra chica-necesitamos el equipo de laboratorio y dudo que nos dejen permanecer aquí más tiempo de lo normal.

- No es necesario-los ojos de Sango brillaron ante la idea que acababa de surgir en su cabeza- ese experimento se puede realizar con una pequeña botella, a cuyo tapón se le acopla un trozo de tubería delgada de PVC flexible.

Kagome parpadeo asombrada, esa chica era sumamente inteligente, a ella no se le hubiese ocurrido resolver de esa manera tan simple la falta de materiales.

- ¡Vamos Higurashi! Admite que es buena idea- y le dirigió una mirada cómplice-confía en mí, sé cómo realizar este experimento- le sonrió con franqueza- Pasaremos la materia con los ojos cerrados, ya lo verás.

- Está bien- se rindió - voy a pasarte el número de mi móvil para ponernos de acuerdo sobre los materiales, el horario y lugar donde realizar el proyecto. ¿Va que va?

Sango no pudo disimular su sorpresa, ¿había escuchado bien? ¿La reina de la escuela iba a darle su tan codiciado número celular?

- Sí, claro - fue lo único que pudo articular debido a la impresión.

- Pues... Porque no sacas tu móvil para que nos registremos de una vez.

- Sí, si... Por supuesto.

Sango llevó su mano al bolsillo de la bata y sacó su teléfono, lo desbloqueo y se lo tendió a Kagome, quien a su vez le pasó el suyo a Sango.

Después del breve intercambio de números telefónicos, ambas chicas comenzaron a recoger el resto de sus cosas.

- ¡Oye, Higurashi! – le llamó en cuanto vio a la joven tomar su mochila- Lamento mucho haberte hablado tan golpeado hace un rato- desvió un poco el rostro para que el leve carmín de sus mejillas no se notará- No estoy acostumbrada a trabajar en equipo. Así que… ¿pasado pisado? - le extendió su mano en son de paz.

- No te preocupes Bushida- contestó la hermosa joven- Pasado pisado- tomó su mano y la estrecho suavemente.

Kagome rio ligeramente cuando soltaron sus manos, su compañera Sango, no sólo era inteligente si no también bastante agradable.

Bushida vio cómo Higurashi se reunía con sus amigas para partir a la próxima clase. Esbozó una sonrisa amable, después de todo, la chica popular no era tan descerebrada como ella creía.

¿Quién iba a pensar que ella ahora tenía en su poder el codiciado teléfono de la chica? Un momento… Sango sonrió con malicia cuando una travesura le cruzó por la cabeza.


N/A: ¡Hola! ¿Cómo están? Espero que les esté yendo de maravilla 😊. Nuestros queridos amigos siguen sin reunirse todavía, pero tuvieron encuentros significativos. De antemano pido una disculpa si la charla sobre el proyecto de química tenía muchos tecnicismos, pero en mi defensa debo decir que se tenía que notar que ambas muchachas saben bastamente del tema. Ahora, queda una incógnita a resolver para el siguiente capítulo y es: ¿Qué tramará Sango?

Agradezco infinitamente que sigan y les guste esta historia. Cada uno de los capítulos están dedicados para todos los que le han dado una oportunidad a este fic ¡Gracias totales!

Ahora paso a contestar los reviews de esta semana

Manu: ¡Hola! Me han gustado tus fics, honestamente sigo un tanto perdida en cuestión de los personajes de Ranma prometo que ahora que tenga vacaciones me pondré las pilas y veré el anime. Muy atinado tu comentario sobre que a las rivales de amores las describen como las peores del mundo y a los hombres casi no; la verdad no había caído en cuenta hasta que me lo comentaste, lo pensé con detenimiento y sí algunos caen en esa narrativa. No digo que esté mal si funciona para la historia, pero siempre se pondrían dar otras alternativas narrativas.

En cuanto a tu pregunta sobre si me hubiese gustado una escena un poco subida de tono entre Kikyo e InuYasha en el bosque, no, la verdad no. No porque odie el InuKyo o algo así, si no porque a mi parecer Rumiko hubiese sido incongruente en cuanto a la esencia de sus personajes. Para mí, Kikyo es un personaje que representa mucha virtud y pureza. La sexualidad no es mala, pero no creo que Kikyo se hubiera dejado llevar por una pasión desenfrenada, ella quería hacer las cosas bien cuando estaba viva. Y en el pasaje del bosque, ella aún tiene mucho odio y rencor hacia InuYasha, más que un momento de entrega y amor, hubiese sido (a mi criterio) una treta muy cruel de su parte, porque su intención era llevarse a InuYasha al infierno.

Espero que este capítulo haya sido de tu agrado, nos leemos. 😊

Guest: Mil gracias. ¡Me da mucho gusto que el fic te agrade! Y sí, seguiremos por esta línea que es muy fresca y juvenil. Espero que este capítulo te haya gustado también ¡Bienvenida a la historia! 😊

Annie Perez: ¡Muchísimas gracias! Es un gran aliciente para mí leer que esta historia les gusta. Agradezco enormemente el tiempo que te tomas en leerme y en escribir un review. ¡Bienvenida a la historia! 😊


Ahora sí, me despido. ¡Cuídense mucho! Nos vemos el próximo martes 😉