IX
La hora de las novedades
Por primera vez en mucho tiempo, Sango esperaba a sus amigos afuera de su salón. De cierta manera quería congraciarse con InuYasha, reconocía que su broma había llegado demasiado lejos; lo que provocó que, a su amigo, la poca paciencia que poseía se le fuera a la estratosfera.
A través de los cristales podía verlos concentrados en la tarea de formular oraciones con el verbo to be, o por lo menos lo intentaban.
Esbozó una sonrisa divertida cuando InuYasha rompió la hoja del cuaderno de tanto borrar, fastidiado de no entender ni jota del inglés. En cambio, Miroku, ni el movimiento de la mano se le veía de lo rápido que escribía (no fuera ser que se le fueran las ideas y luego para alcanzarlas ¡Qué horror!)
En eso estaba cuando un muchacho se recargo a unos metros de donde ella se encontraba. Al principio ninguno reparó en alguno, hasta que al chico se le cayó su móvil, que derivó en un sonido seco.
- Tsss- atinó a decir Sango, cuando la parte inferior del teléfono voló hasta sus pies.
Se agachó para recoger la tapa para después extendérsela al joven.
- Gracias...
- No hay de que - respondió con una sonrisa antes de volver su vista al frente.
El joven iba a decir algo cuando el tono seco del timbre del término del primer período de clases retumbó por todo el colegio.
Pronto, oleadas de jóvenes comenzaron a inundar los pasillos. Sango se replegó aún más a la columna donde estaba recargada para evitar ser aplastada por la horda de muchachos que salían a raudales de las aulas.
- ¡Miroku! ¡InuYasha! - llamó por lo alto mientras que les hacía señas con una de sus manos.
El primero en reconocerla fue el muchacho de ojos topacio, caminó abriéndose paso por el pasillo para llegar hasta ella, el joven de ojos dorados frunció el ceño y lo siguió.
- ¿Y ese milagro Sango? - cuestionó Miroku.
- Pues ya ves-contestó con simpleza la muchacha mientras se encogía de hombros-quise venir por mis dos mejores amigos - miró de reojo a InuYasha- ¡Qué digo amigos, son como mis hermanos!
Pesé a que esto último lo hizo con clara exageración, Miroku no pudo evitar sentir una incómoda sensación en la boca de su estómago.
InuYasha chasqueo la lengua, evidentemente molesto. Seguía enojado con ella por hacerle perder la cabeza durante la clase de literatura; la cual por cierto y aunque les parezca sorprendente era la favorita de nuestro amigo.
Sango rodeó a Taisho e intentó tomarle el brazo, pero no lo consiguió.
- Perdón Inu- dijo poniéndole ojos de cachorrito.
El joven ni se inmutó, le dirigió una mirada sombría antes de volverla al frente y continuar caminando.
- ¿Me he perdido de algo? — preguntó Miroku evidentemente confundido ante la actitud de InuYasha.
- Sí, pasa que aquí a la tarada de tu "amiga" se le ocurre decirme que tiene el número de Kagome y se niega a pasármelo- contestó visiblemente enojado.
- ¡Por Buda!, ¿esto es cierto Sango? — cuestionó con el alma en un hilo y abrió los ojos asombrado cuando la chica asintió con la cabeza- Entonces...
- ¡Sí! ¡Funcionó! - exclamó jubilosa- ¡Eres un genio! - se irguió orgullosa - Estas delante de la compañera de equipo de Higurashi.
El rostro lleno de luz de la joven a causa de la emoción le hizo mella en el corazón a Miroku, quién perdió por un segundo la respiración. No podía ignorar que se veía increíblemente hermosa cuando la felicidad la embargaba y un ligero sonrojo afloró en sus mejillas. Carraspeó un poco para alejar cualquier sentimiento que estuviese apuntó de devorarlo.
- Ahh, entonces la bella Higurashi te dio su número de teléfono y te pareció gracioso hacer desesperar a InuYasha- artículo deduciendo entonces la tensa situación en la que se encontraban enfrascados sus amigos.
- No pude evitarlo- gimoteo Sango- Sé que fue insensible de mi parte- volvió a poner su compungido puchero mientras colocaba sus manos sobre el pecho- ¡Me perdonas!
InuYasha entorno los ojos, al final del día no podía pasar mucho tiempo enojado con ninguno de ellos dos.
- Te perdono, pero ya quita esa cara de tonta- dijo tratando de sonar indiferente.
Sango sonrió ampliamente, sabía que su amigo podía parecer un ogro, pero en realidad era un chico noble.
- Ahora, que están en paz, llego la hora de las novedades.
Los tres intercambiaron miradas sugerentes y sonrieron cómplices.
- ¿Al árbol? — cuestionó Miroku.
- ¡Al árbol! - contestaron InuYasha y Sango.
Así que los tres encaminaron sus pasos a su lugar favorito para tomar el almuerzo.
Después de sus inesperados encuentros con sus dos pretendientes declarados y pasar dos horas resolviendo ecuaciones algebraicas, Kagome sentía que la cabeza le iba a explotar.
En cuanto sonó el timbre del almuerzo, tomó con prisa sus cosas y salió rápidamente del salón de clases, argumentando que tenía que ir urgentemente al sanitario.
La realidad era que no tenía ganas de lidiar con Eri y las demás, así como quería postergar su encuentro con Kouga y compañía en el almuerzo. Subió corriendo las escaleras del edificio hasta llegar al techo. Se acercó a la orilla y miró hacia abajo, cientos de estudiantes caminaban animados, eran sólo pequeños puntos vistos desde arriba. Una ráfaga refrescante de aire le sacudió el cabello y le dio de lleno en la cara. Inhalo profundamente, cerrando los ojos y dejando que la brisa le tranquilizara la mente.
Desde siempre le gustó esa sensación de libertad que le daba el viento, por eso, cada que se sentía abrumada por cualquier cosa, subía al techo de cualquier edificio (o a los árboles que rodeaban el templo que era su hogar) y dejaba que el aire la rodeara y tranquilizara sus ansias.
Por un momento se perdió en su acompasado ritmo cardíaco y sintió como poco a poco la calma le regresaba al cuerpo. En esa placentera sensación se encontraba cuando su memoria trajo consigo el recuerdo de un iris dorado. Abrió los ojos de golpe, pasando en el proceso una de sus manos por su cabello.
Con los ojos abiertos, rememoró una vez más aquella mirada, intensa, fuerte y fría como el mismo invierno. Nunca en su vida había visto unos ojos así; que le transmitían extrañas sensaciones que en su momento no supo definir, sino hasta mucho más tarde.
Recordaba cómo el dueño de esos orbes doradas visitó con frecuencia su casa durante un año consecutivo y lo nerviosa que se ponía cada vez qué él, por casualidad le miraba.
Ahora, a cuatro años de distancia, aquello ya no le significaba nada, sin embargo, ningún otro muchacho le había hecho sentir lo que en su momento experimentó con aquel ex compañero de su hermana.
Lo realmente sorprendente es que ahora se había topado con unos ojos similares en color, pero diferentes en cuanto a sentimiento. La mirada con la que por casualidad se cruzó el día anterior, era cálida, intensa y apasionada. Debía reconocer que nadie nunca la había mirado así; ni siquiera Kouga.
También el dueño de esos ojos era muy diferente al muchacho que visitaba a Kikyo hace tantos años atrás. De facciones fuertes, cabellera larga y oscura; distaba mucho del joven de cabello platinado y pulcro, que le había robado el corazón en su pubertad.
Un mensaje lleno de preocupación le llegó a su móvil. Era de Ayumi. Sonrió condescendiente, últimamente de todas sus amigas, ella era la que más la entendía e incluso le daba la razón. Le echó un vistazo al cielo por última vez antes de bajar rápidamente las escaleras y emprender el camino hacia la cafetería de la escuela.
- ¡Inu, primero! — dijo Sango con la mirada llena de emoción.
Sentado bajo la espesa copa del árbol de fresno, el joven Taisho infló su pecho orgulloso cual pavorreal, sabía que su amiga le dejaba el primer turno a manera de disculpa por su broma malograda; aun así, el saberse el centro de atención de sus amigos le hacía sentir importante.
- Pues verán... - inició colocando las palmas de ambas manos sobre sus muslos- agárrense que lo que descubrí está, lo que le sigue de bueno.
Tanto Miroku como Sango se acercaron un poco más a su amigo, cerrando por completo el círculo. Ambos adolescentes se encontraban expectantes, anhelaban saber todos los detalles.
- Hice todo cómo me dijeron - inició el relato InuYasha - lo que no me esperaba es que mi papá contribuyera al interrogatorio- miró los rostros sorprendidos de sus amigos antes de continuar con su relato- Ahorita explico lo de mi papá, vamos a empezar por el principio- hizo una breve pausa- Tal y como ustedes supusieron, Sesshumaru comenzó a echarme carrilla sobre mi pareja para el trabajo, para que después ¡pum! El tiro le saliera por la culata- elevó una de sus manos por encima de su cabeza simulando un disparo.
- ¿Por qué? — preguntó con curiosidad Miroku.
- Ahí voy, ahí voy- dijo Taisho con una sonrisa- En cuanto pronuncié el apellido Higurashi, la cara le cambió por completo a mi hermano- rio- ojalá hubieran visto su cara, se puso más pálido de lo que es.
- ¿De verdad? — no es que Sango dudará de las palabras de su amigo, pero claro que hubiera pagado por ver eso.
- No, no, no- InuYasha seguía riendo-Pero eso no fue lo mejor, aquí es donde entra mi papá. Les juro que lo que dijo, no lo veía venir. ¡Por Kami! ¡Fue suprema la intervención del viejo!
— Pues ya cuenta InuYasha - le instó Miroku al borde de la ansiedad.
Taisho sonrió de medio lado, rememorando aquella escena.
- Aquí va-tomó aire para poder pronunciar lo siguiente - Mi papá le preguntó que, si se acordaba que él también tuvo una compañera del mismo apellido, y Sesshumaru casi quería que se lo tragara la tierra.
- ¿Y le contestó? — preguntó entusiasmada Sango.
- No le quedó de otra- respondió - aunque primero puso cara de huele pedo- los tres soltaron risas divertidas-Le dijo que sí, que era igual de sufrible que una patada en las bolas.
- ¡Eso sí no te lo creo! — exclamó Miroku- Lo de la patada en los bajos lo has de haber dicho tú.
- Bueno, bueno, sí eso lo dije yo- admitió InuYasha-pero les apuesto lo que quieran a que Sesshumaru lo pensó jajajaja.
- ¿Y luego? — apremio la joven, quería saber el desenlace de la historia.
- Luego, la cosa se puso rara- el joven ambarino dejó de lado las risas para poner un rostro pensativo- No sé cómo explicarlo... Sesshumaru dijo que Kikyo pasaba por ser inteligente pero que en realidad era una tonta por haberse fijado en un delincuente.
- ¡Por Kami! ¡Entonces si se fugó con el! — pronunció con júbilo Sango.
- Pero si contestó, ¿en dónde está lo raro? - cuestionó Miroku.
- En cómo lo dijo - InuYasha elevó sus ojos al cielo para recordar el tono exacto en que fueron dichas esas palabras- Fue como si Sesshumaru sintiera cierto resentimiento hacia Kikyo.
- ¿Resentimiento? Pero ¿por qué?
- No lo sé...- encogió los hombros- Después de eso le pidió permiso al viejo para retirarse, según porque tenía un examen- rasco levemente su nariz - Mmm... Ahora que pienso, estaba tan bien mucho más serio de lo acostumbrado.
- ¡¿Eso es posible?! — gritó Sango, no podía imaginar al hermano de su amigo más estoico de lo normal, si ya de por sí siempre traía cara de palo.
InuYasha ignoró el comentario de su amiga porque estaba concentrado en las expresiones de Miroku, lo conocía de sobra como para saber que el cerebro de su amigo estaba comenzando a trabajar a marchas forzadas.
Miroku por su parte comenzó a gestar en su cabeza cierta idea con respecto al irregular comportamiento del hermano mayor de su amigo, sin embargo, no la externaría hasta que estuviera cien por ciento seguro de que fuera real. Ya que podría ser que sólo estuviera viéndole tres pies al gato.
- Ya suelta lo que piensas Miroku- le instó el joven de ojos dorados.
- La verdad es que no sé me ocurre nada- contestó con seriedad el otro joven.
- Esto se está tornando mucho más interesante de lo que creí- dijo Sango pensativa - Resolvimos un misterio, pero apareció otro.
- ¡Keh! A mí, lo de Sesshumaru me tiene sin cuidado- pronunció al cabo de un rato InuYasha, si bien la actitud de su hermano le resultaba intrigante, ahondar en eso, era cuento aparte- Lo que realmente me importa es que sigue, ahora que ya sabemos que Kikyo se fue con el pandillero.
— Sigue la fase dos, amigo, ya sabemos que el rumor es verdad y Sango es su compañera de equipo- Miroku miró profundamente a su amiga- Hoy en la tarde, debes enviarle un mensaje a Higurashi, el proyecto debe realizarse en tu casa a como dé lugar.
- Entendido general- confirmó la chica realizando un gesto de saludo militar.
- ¿Por qué en casa de Sango? — cuestionó confundido Taisho.
- Pues porque será difícil que podamos ir a meternos de casualidad a casa de Higurashi-el muchacho se cruzó de brazos-Ahora que sabemos lo de su hermana, no creo que a su familia le haga mucha gracia que dos hombres se aparezcan de la nada en su casa.
- Además, en mi casa te sentirás más en confianza - Sango le guiño un ojo- ahí podremos Miroku y yo buscar una excusa para poder dejarlos solos o puedes acompañarla hasta su casa si se hace tarde.
- Sango, en cuanto tengas los horarios no olvides enviarlos a nuestro grupo de WhatsApp - le envío una mirada significativa - y nada de bromas- relajó su mirada antes de dirigirse a Taisho- De ahora en adelante, que la misión resulte, depende de ti amigo - Miroku le sonrió.
InuYasha asintió con la cabeza, por fuera aparentaba tranquilidad, no obstante, por dentro era un manojo de nervios, dentro de muy poco estaría frente a frente a su dulce tormento.
N/A: ¡Hola! Espero que se encuentren bien. Antes que nada, una disculpa por no haber actualizado la semana pasada. En mi defensa puedo decir que todo se me junto, el trabajo, la maestría, asuntos domésticos, etc. Pero ya estamos aquí. Espero que hayan disfrutado del capítulo, porque lo que respecta a mí, amo escribir las interacciones entre InuYasha, Miroku y Sango, adoro a ese trío de amigos.
De nueva cuenta agradezco a las personas que le han dado me gusta a la historia, a quienes la siguen y también a las personitas que se toman la molestia de dejarme un review, y a quienes a continuación paso a responderles.
Manu: ¡Hola! Cómo siempre es un gusto leerte y saludarte. Debo agradecerte por la buena vibra que siempre me das y por tus recomendaciones. Una amiga me recomendó justo la semana pasada el anime de Fairy Tail, sobre todo me dijo que viera lo viera con doblaje en español porque cuenta con voces que trabajaron en InuYasha como Ana Lobo y Enzo Fortuni. Tienes razón hubiera sido interesante ver la reacción de InuYasha o hasta de la misma Kagome teniendo un beso con alguno de sus pretendientes.
En cuanto al beso de Koga e InuYasha tal vez no lo dio por el carácter de ambos personajes, aunque alguno estuviera hechizado o algo parecido, el otro no se hubiese dejado besar jeje y pues también el argumento no se prestaba para una situación así.
Esperare con ansias tu fic de Ranma, ya por esas fechas podré estar más empapada de la trama y los personajes. Cuídate mucho. Te mando un fuerte abrazo. Nos seguimos leyendo. 😊
Xio040: ¡Ya está aquí! Disculpa la tardanza, espero que te haya gustado este capítulo, que creo yo trajo un poquito más de incógnita. Cuídate mucho 😊
Miranding: ¡Hola! ¡Bienvenida! me alegra mucho escuchar que te encanta la historia, espero que hayas disfrutado este capítulo. Cuídate mucho 😊
Ahora sí me despido, cuídense mucho. Prometo estar actualizando con la frecuencia de siempre. Les mando un fuerte abrazo. ¡Qué tengan una bonita semana! 😊
