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Charla entre hermanos
Después de un día pesado en el colegio, lo único que deseaba Kagome era llegar a su casa, subir a su habitación y tirarse un buen rato en su cama, aunque sólo fuera para contemplar el techo.
En días complicados como ese, era cuando extrañaba mucho a su hermana. Kikyo siempre tenía las palabras adecuadas para hacerla sentir mejor, también daba los mejores consejos. Pese a llevarse seis años de diferencia siempre fueron muy unidas.
Pero todo cambió cuando su hermana se fue, de vez en cuando realizaban video llamadas, sin embargo, no era lo mismo que estar en vivo y a todo color. No podía sentir sus brazos rodearla ni las suaves palmaditas sobre su cabeza que solía darle.
Si bien su mamá era toda oídos y fuente inagotable de comprensión, había cosas que no se sentía cómoda contándole a su progenitora.
Sujetó el pomo de la puerta y abrió, soltó su alegre taidama antes de descalzarse, pero no recibió el dulce okaerinasai de parte de algún miembro de su familia.
- ¡Mamá! ¡Abuelo! ¡Souta! — llamó mientras recorría la planta baja de la casa.
Fue en la mesa de la cocina que encontró el postit donde le decían que no habría nadie en casa hasta las seis de la tarde porque fueron a comprarle zapatos nuevos a Souta al centro comercial.
Kagome frunció los labios, detestaba quedarse sola. Reviso el refrigerador y descubrió que le habían dejado un poco de tenpayaki para comer. Estaba por meterlo al microondas cuando un sonido melodioso salió de su teléfono móvil.
Era un mail, arrugó un poco el ceño en señal de extrañeza. Olvidó por completo la comida y revisó el mensaje. Sus ojos castaños brillaron con alegría y subió lo más rápido posible las escaleras rumbo a su habitación. De uno de los cajones del escritorio sacó la laptop y la encendió, fue a sentarse cómodamente en su cama, en cuanto la computadora estuvo encendida, abrió el navegador para abrir desde ahí su correo electrónico. Le dio clic a la liga que venía incluida y espero.
No pasaron ni tres minutos cuando del otro lado de la pantalla apareció un rostro familiar. De cierto modo era como mirarse en un espejo, con la diferencia de que la mujer del otro lado poseía cabellos lacios y sus ojos eran de un castaño oscuro intenso.
- ¡Hola Gome! — exclamó animadamente cuando la vio- ¿cómo estás?
- ¡Onesan! - gritó con emoción - Yo estoy bien. Y tú, ¿cómo estás?
- Estoy y es lo importante - contestó con una sonrisa a medias.
- ¿Por qué dices eso? ¿Te ha sucedido algo malo? —la adolescente cuestionó preocupada.
- No pasa nada Gome, nada que no se pueda resolver - respondió fingiendo una sonrisa para calmar la preocupación de su hermana menor- mejor dime, ¿Está mamá?
— No, no hay nadie en casa.
Kikyo suspiró aliviada ante la respuesta, no le gustaba ser bombardeada por su parentela cada vez que hacía video llamadas. Le punzaba el pecho ver la preocupación de su mamá, la decepción de su abuelo porque no siguió el camino de sacerdotisa y saber que se perdía los mejores momentos al lado de su hermanito menor. Pese a todo esto, con la única con quien seguía teniendo un lazo inquebrantable era con Kagome. Sentía que ahora que estaba en la edad de la inconsciencia debía guiarla para que evitará cometer los mismos errores que ella.
- ¿Y qué tal la escuela? — soltó de pronto para cambiar el tema.
- Bien - Kagome entorno los ojos - Excelencia académica como siempre.
Kikyo soltó una risa ligera ante el cómico gesto que su hermana realizó al pronunciar aquellas palabras.
- ¿Qué tal el equipo de arquería?
- Mejor que nunca- esta vez el rostro de Kagome se iluminó - la profesora Hitomiko dice que, de continuar así, tal vez tenga posibilidades de ganar las nacionales.
- ¡Oh, Gome! Me da tanto gusto oír eso- Kikyo sintió una ola de orgullo recorrerle el cuerpo, ella siempre supo que el destino de Kagome era ser una excelente arquera.
- Tuve una buena maestra - dijo con ternura- Sin ti, yo no sería lo que soy ahora.
- ¡Bah! Claro que eso no es verdad, siempre tuviste talento niña- la joven se ruborizo levemente.
- ¿Y a ti como te va? ¿Cuéntame cómo es...?
- No, Gome. De mí no quiero hablar - la cortó tajante- Te aburriría mi vida- intentó sonreír, pero no lo logró.
Kagome entendió la indirecta, rara vez Kikyo hablaba de cómo era le iba ahora que estaba lejos de ellos. Suponía que era para no preocuparlos o causarles pena, sin embargo, tenía el efecto contrario.
- Pero a mí, sí que me gustaría saber de la tuya - pronunció cambiando el semblante serio por uno más animado- Dime, ya te decidiste por alguno de tus pretendientes.
- ¡Ay no! ¿Tú también Kikyo? — dijo con fastidio mientras se cruzaba de brazos.
- Perdón, no sabía que era un tema sensible- se disculpó- ¿Porque te molesta tanto Kagome?
—Porque todas mis amigas quieren que me decida. Piensan que amar a alguien es algo tan simple como escoger una blusa en el centro comercial.
- Eso quiere decir que ninguno te gusta.
Kagome se encogió de hombros y cambió su expresión molesta por una melancólica.
- ¿Y porque no se los dices abiertamente?
—¡Porque ya lo hice y no lo entienden! - las mejillas de la joven se tornaron rosas debido a la exaltación— Dicen que esos son los chicos que me convienen- su voz fue apenas un susurro.
Kikyo arqueo una de sus bien delineadas cejas y su hermoso rostro mostró molestia.
- Escúchame bien Kagome - dijo con firmeza- Tu debes hacer lo que sea correcto para ti y no para los demás. Si a tus amigas tanto les gustan esos chicos que ellas anden con ellos, pero tu sólo debes seguir el camino que elija tu corazón. Entendiste.
La muchacha asintió con la cabeza, era por esos consejos que echaba tanto de menos a su hermana, ella siempre le devolvía los pies a la tierra.
- Hablando de seguir al corazón... - mascullo suavemente- Ayer... Paso algo y no puedo dejar de pensar en ello.
- ¿Qué pasó? ¿Alguien te hizo algo? —la voz de Kikyo sonaba exaltada.
- No, no, no - se apresuró a negar Kagome- Es que ayer vi en el colegio a un chico con los ojos color dorado.
La hermana mayor soltó un suspiro largo para después volver a mostrar un rostro serio.
- ¡Kagome! No me digas que sigues con ese asunto- la miró fijamente a través de la pantalla- Creí que eso era cosa del pasado.
- ¡Y lo es! - gritó en su defensa- sé que puede sonar a una tontería, sólo que no pude evitar recordarlo cuando sin querer miré a los ojos a este chico.
- Espero que me estés diciendo la verdad-agudizó la intensidad de su mirada- Y aunque ya hemos tenido esta charla antes, no está de más recordarla. Tu eres una niña amable y dulce, que debe vivir la ilusión del primer amor con alguien de tu misma edad. Y es obvio que Sesshumaru Taisho no cumple con ese requisito. Además-su rostro se tornó extrañamente sombrío - es un hombre frío, incapaz de sentir amor por alguien que no sea él mismo.
Kagome estaba realmente sorprendida ante las palabras de su hermana. Si bien, el tema de Sesshumaru lo tocaron hace algunos años, cuando se descubrió enamorada platónicamente del compañero de Kikyo, jamás le había escuchado expresarse así de él. Era como si le guardará cierto rencor.
- Lo sé Onesan- agachó la mirada - llevaré a cabo todos tus buenos consejos.
La hermosa mujer masajeo levemente su sien.
- No quiero que tomes esto como un regaño Gome- Kikyo reconoció que había sido dura con su hermana - Sólo quiero lo mejor para ti. Sé que al final del día tu harás lo que mejor te convenga, únicamente recuerda que lo único que quiero es que seas feliz.
Kikyo sonrió con nostalgia, recordó cuando ella a su edad también tuvo la ilusión de un amor y lo maravilloso que eso representó en su vida, sin embargo, también en su experiencia sabía que uno debe caminar con pies de plomo en asuntos del corazón para evitar elevarse mucho más allá del suelo, ya que las caídas suelen ser sumamente dolorosas. Pero se abstuvo de hacer cualquier otro comentario que desanimara a su hermana menor.
Kagome al percibir que sonreía volvió a dirigir su alegre mirada a su hermana. Kikyo le envío entonces una mirada cariñosa, antes de volver a hablar.
- A ver, cuéntame entonces, ¿cómo es que te encontraste con ese otro chico de ojos dorados?
Cuando InuYasha llegó a su casa esa tarde se encontró con la noticia de que su padre no llegaría hasta muy tarde por lo que, tendría que pasar el resto del día en compañía de su hermano mayor ¡Hurra!
Maldijo su suerte, por no haber visto antes el mensaje de su papá y así haberse podido auto invitar a casa de Miroku o de Sango, en vez de cenar a solas en su habitación, como era muy probable que lo haría, ya que era impensable que Sesshumaru compartiera la mesa con él.
Cuál fue su sorpresa cuando al llegar a su casa, se encontró con que su "querido" hermano había calentado la comida que su papá les había dejado e incluso colocó la vajilla para que ambos cenaran juntos.
- Padre no va a llegar hasta muy tarde- pronunció Sesshumaru en cuanto lo vio llegar muy campante.
- Lo sé - fue lo único que dijo InuYasha sin siquiera dignarse a mirarlo mientras pasaba de largo.
- Espera InuYasha.
El menor de los Taisho se detuvo, pero no hizo el menor intento de mirar a su hermano.
- Lávate y baja por favor. La cena está lista.
InuYasha contrajo el ceño y soltó un leve gruñido, no obstante, y para asombro de Sesshumaru (y mío también) fue a realizar lo que se le pidió.
El silencio que envolvía el comedor era incómodo, demasiado, mucho más de lo acostumbrado. Ambos hermanos apenas si probaban bocado, InuYasha jugueteaba con la comida mientras que de vez en cuando miraba de reojo a su hermano; quien sí estaba comiendo, pero lo hacía con extremada languidez.
- InuYasha - se atrevió a pronunciar, rompiendo así con la tensión del momento - Lo que voy a decirte es porque tal vez madre así lo hubiera querido.
- No metas a mamá en esto y escupe de una buena vez lo que tengas que decir-gruñó InuYasha, detestaba que mencionará a su madre cuando deseaba darle un sermón de hermano mayor.
- Es sobre tu compañera de equipo-la voz sonaba fría, mucho más de lo usual.
El muchacho levantó el rostro violentamente ante la mención de Kagome, ¿Qué podría saber el imbécil de su hermano sobre ella?
Trato de dominar su inquietud cruzando se de brazos y apretó fuertemente los puños de sus manos y la mandíbula.
- ¿Qué con Higurashi? — artículo con dificultad.
Sesshumaru agudizó su mirada, al percibir la tensión en el cuerpo de su hermano, era evidente que estaba muy molesto. No obstante lo que tenía que decirle era de suma importancia.
- No vayas a enamorarte de ella- soltó sin miramientos.
InuYasha contrajo aún más el ceño.
- ¿A qué viene todo esto Sesshumaru? — su voz temblaba debido al enojo que sentía.
- Viene a que no quiero que pierdas la cabeza por una mujer que no valdrá la pena- contestó con todo el estoicismo que poseía - A madre no...
- ¡Por un carajo! ¡Ya te dije que no metas a nuestra madre en esto! — gritó iracundo- ¡¿Qué te hace suponer que voy a volverme loco por una mujer como esa!? — golpeó con fuerza la mesa y con la misma intensidad se incorporó - Deja de pensar pendejadas, es solo un estúpido trabajo escolar, ¿entiendes? ¡un pinche trabajo escolar!
- Luego no digas que no te lo advertí - Sesshumaru permanecía imperturbable ante el dramatismo de su hermano.
- No tienes por qué preocuparte por mí - siseó- Esa pinta de hermano protector no te va.
Y sin decir más, aventó la silla donde estaba sentado para subir con duras pisadas hacia su habitación.
Sesshumaru cerró los ojos por un momento en un esfuerzo por aplacar sus propias emociones. Su hermano no era más que un chiquillo mal agradecido.
Cuando volvió a abrir sus ojos le dirigió una mirada al retrato donde aparecía tanto él como InuYasha con su madre. Esa había sido la última fotografía que se habían tomado antes de que ella falleciera. La contempló largamente como si quisiera que le hablase, que le dijera que había hecho lo correcto al advertirle a su hermano. Al cabo de un rato y tras no recibir ninguna respuesta, recuperó su expresión dura y él también se dirigió a encerrarse a su habitación.
N/A: ¡Hola! Espero que se encuentren muy bien. ¡Salió Kikyo! Siempre he pensado que, si no hubiese estado InuYasha de por medio, Kagome y ella hubiesen sido amigas. También creo que Sesshumaru muy a su manera también le tiene afecto y protege a su hermano InuYasha. Es por eso que quise darles ese tipo de interacciones en el capítulo de hoy.
De nueva cuenta agradezco que continúen siguiendo esta historia, significa mucho para mí de verdad.
Ahora paso a contestar sus amables reviews:
Manu: De verdad lamento mucho que haya tanto hate en el fandom de Ranma. Finalmente, en gustos se rompen géneros y si alguna cosa no te gusta pues mejor no leas. Por algo en los summary escribes que tipo de pareja vas a encontrar o ves los personajes que aparecerán en la historia, que triste que toda su frustración la descarguen en contra de quien escribe. También se me hace mal plan que utilicen tu nombre para tirar hate, digo, si ya vas a tirarlo, mínimo que tengan el valor por decir quien son y no andarse colgando de los demás.
En fin, pasando a cosas más amables, sí vi que Doratina actualizo, su historia me gusta mucho y me pone nostálgica que este por terminar. Sobre tus propuestas de fics, no puedo prometerte nada amigo. La verdad es que no cuento con mucho tiempo para escribir y cuando lo hago, escribo trozos por aquí, trozos por allá y los voy uniendo jejeje. Con este fic es con el más constante soy, en parte porque ya tengo varios capítulos escritos por adelantado, únicamente los releo y modificó de ser necesario o si algo ya no me gusto.
Sobre Fairy Tail, la verdad no he podido verlo, estoy a full con mi trabajo y no salgo de vacaciones hasta el 28 de julio . Pero en cuanto ya me digan que soy libre, te prometo ponerme al día con tus recomendaciones. ¡Cuídate mucho! Te mando muchos saludos y un fuerte abrazo.
Guest: Sí ya falta muy poco para que ellos dos se vean en vivo y a todo color y comiencen a interactuar. Esperemos que InuYasha no eche a perder el plan jejeje.
Guest: Pues no puedo dar spoiler sobre si Sesshumaru pretendía a Kikyo pero conforme avance la historia iremos descubriendo poco a poco que pasó entre ellos cuando estudiaron juntos .
Ahora sí me despido, espero hayan disfrutado el capítulo de hoy. ¡Cuídense mucho! ¡Qué tengan una excelente semana!
