XI
Preparativos
Tenía veinte minutos de haber terminado la sesión de Meet con Kikyo, cuando su smartphone resonó de nueva cuenta.
Miró la pantalla y su rostro mostró asombro cuando vio que era una llamada de Bushida. Deslizó su dedo índice sobre la pantalla y contestó.
- Moshi, Moshi, Bushida desu- escuchó que una entusiasta voz le saludaba
- Hai- contestó con el mismo ánimo que su interlocutora.
- ¿Estas ocupada Higurashi?
Kagome miró en rededor por acto reflejo antes de contestar.
- No, no estoy haciendo nada importante.
- Ah bueno, me alegra no interrumpir nada. Oye, quisiera saber si podemos ponernos de acuerdo de una vez con lo del proyecto.
A la joven Higurashi le sorprendió la premura con la que la otra adolescente actuaba, supuso entonces que quizás Bushida era muy organizada con respecto a la entrega de sus trabajos.
Mientras tanto, Sango movía con nerviosismo su pie en su habitación del otro lado del teléfono, no le agradaba para nada verse tan intensa con relación al trabajo, pero Miroku le había encargado que la operación "InuKag" debía llevarse a cabo lo más pronto posible.
- Sí, claro. No hay problema - respondió.
- ¿Qué días puedes Higurashi?
Kagome guardo por unos minutos silencio mientras repasaba mentalmente su agenda de responsabilidades.
- Pues sólo puedo el día viernes y el fin de semana.
¡Mierda! maldijo mentalmente Sango, esos días eran sagrados para ella, ya que ayudaba con los quehaceres y pasaba tiempo con su nana y hermano. Gimoteó internamente, ni modo; tocaba hacer el sacrificio.
- Me parece perfecto Higurashi- mintió con voz alegre- ¿Te parece si nos vemos el viernes saliendo de la escuela?
- Esta bien, ¿dónde trabajaremos? ¿En tu casa o la mía?
¡Bingo! Al menos algo bueno.
- Preferiría que fuera en mi casa- respondió Bushida- Claro, si no te causa algún conflicto- agregó, rezando en su mente porque dijera que no había inconveniente.
- De acuerdo- escuchó que Kagome respondía sin asomo de duda- Entonces ya quedamos, nos vemos el viernes a la salida de la escuela, ¿necesitas que lleve algunos materiales?
—No, tengo todo en casa, tú no te apures por eso- Sango esbozó una sonrisa maliciosa, ya que InuYasha iba a pagar y conseguir todo lo que necesitara para el proyecto.
- ¡OK! Pero si necesitas que te pague por algo, dime para...
- ¡Vamos Higurashi! – la interrumpió - ya te dije que no te preocupes. Soy una entusiasta de la química, te sorprendería la cantidad de cosas que tengo en casa.
Kagome soltó una risa divertida, la había convencido, sin embargo, no iba a ser tan descortés como para llegar con las manos vacías.
- OK, ok, pero por lo menos deja que lleve un postre para compartir.
Los ojos de Sango se iluminaron ante la mención de algo dulce.
- Sí, me parece bien. Eso nos endulzara el trabajo.
- Entonces ya quedamos, este viernes, afuera del colegio.
- Va que va, hasta mañana Higurashi, ¡Qué tengas buena tarde!
- Igualmente Bushida- se despidió antes de terminar la llamada.
Kagome no pudo evitar sentir una sensación de calidez en el pecho, era curioso y extraño a la vez, pero le agradaba conversar con su compañera; había algo de familiaridad en su voz y en su trato, cómo si la conociera de hace tiempo. La hermosa joven decidió seguir su intuición y se propuso que el viernes le pediría que la llamará por su nombre, tal vez incluso, si el trato diario y el tiempo le daban la razón, quizás podrían llegar a ser amigas.
Y aquello por extraño motivo le generaba emoción.
Había comenzado a llover cuando la madre de Kagome y compañía arribaron a la casa.
- ¡Justo a tiempo! - escuchó qué exclamaba una voz desde la entrada.
La jovencita se incorporó de un salto de su cama y corrió a asomar la cabeza entre el barandal de la escalera para verificar que efectivamente era su familia la que había entrado a la casa y no un loco desquiciado como en las películas de terror.
La señora Higurashi esbozó una sonrisa tierna en cuanto vio el rostro de la niña.
- ¿Todo bien hija? — preguntó sin dejar de sonreír.
- Sí má.
- ¿Alguna novedad? — cuestionó está vez su abuelo.
- Ninguna - respondió mientras bajaba de dos en dos las escaleras.
A propósito había omitido la conversación con su hermana mayor. Le prometió a Kikyo que no les comentaría sobre su llamada, su hermana había argumentado que no deseaba que su familia se recriminará por no haber estado cuando ella llamó, no obstante, Kagome no era tonta y reconocía que el verdadero motivo tras la omisión que le pedía su hermana era que no deseaba causarles alguna angustia.
El anciano Higurashi carraspeó un poco ante la simpleza de las respuestas de su nieta.
- Mira nee-san - la voz infantil de Souta resonó en la estancia-Mira que bonitos zapatos me acaban de comprar.
Kagame se acercó hasta la caja que su hermanito sostenía como si fuese un tesoro, la abrió y descubrió un par de zapatos negros comunes y corrientes. La chica frunció el ceño confundida, no le hallaba lo especial al par de zapatos.
- Me han comprado de cordones hermana, como ya soy mayor puedo atarme los zapatos sin problemas-le explicó un poco indignado el niño.
- Ahhhh - soltó la jovencita fingiendo entender- ¿Y a mí que me compraron? —preguntó mientras esculcaba las bolsas que se encontraban sobre la mesa de la sala.
- ¡Oh! Lo siento Gome, no te trajimos nada porque no sabía si lo que te trajera te iba a gustar- respondió apenada su madre.
La adolescente hizo un mohín gracioso ante la desilusión, aunque después compuso el rostro para dar paso a lo importante.
- Mamá, voy a necesitar que me ayudes a preparar pay de limón porque el viernes voy a casa de una compañera a realizar el proyecto de química del que te hablé.
- ¿Y cómo se llama tu compañera? ¿La conocemos?
- No creo que la conozcan- la muchacha se encogió de hombros-es la primera vez que trabajo con ella; se llama Bushida Sango.
El anciano Higurashi que se había mantenido hasta ese momento ajeno a la conversación soltó una exclamación de asombro.
- ¿Bushida? ¿Has dicho Bushida? - preguntó un tanto ofuscado.
- Sí, ¿por qué preguntas abuelo? - inquirió curiosa Kagome.
- Es que los Bushida tienen un gran linaje militar, pero también espiritual- contestó el abuelo mientras adoptaba esa pose, bien conocida por ellos, de que contaría alguna historia fantástica fenomenal- Es bien sabido que este apellido es uno de los más antiguos de nuestra nación, lo utilizaron en su mayoría grandes maestros samurái. Sin embargo, dentro de estas familias de guerreros surgieron algunas de las más grandes sacerdotisas de todos los tiempos- su voz se tornó solemne- Estas mikos no eran simples purificadoras de almas o yokai, sino que también eran grandes guerreras.
- ¿Y el punto es? – cuestionó la jovencita cortando el discurso innecesario
- El punto es que hace mucho tiempo tuve una amiga que se llama Bushida Kaede; a ella le encantaba escuchar las historias que le contaba sobre el templo- suspiró nostálgico- vivía a unas calles de aquí y mi padre decía que tenía mucho potencial espiritual, aunque su familia no pensaba lo mismo. Al terminar la escuela secundaria, ella fue enviada a estudiar enfermería en una escuela militar y deje de tener contacto con ella- sus ojos brillaron con esperanza- Así que me atrevo a pensar, que tal vez tu compañerita puede ser alguna pariente suya.
- Pues no lo sé abuelo, prometo que si lo recuerdo, le preguntaré.
El anciano Higuashi resopló resignado, ya que conociendo lo atolondrada que era su nieta, olvidaría por completo lo que acababa de decirle.
El resto de la tarde prosiguió sin novedades, aunque de vez en cuando Kagome sentía la punzada de la culpa en el pecho, por no haberles contado sobre la llamada de Kikyo. ¿Qué estaría pasando? Cómo para que su hermana no quisiera que nadie supiera de ella.
Caminaba de un lado a otro como fiera enjaulada, apretaba con fuerza desmedida la pelota anti estrés que tenía de recuerdo por su paso por la terapia familiar.
¡Estúpido Sesshumaru! Cómo se atrevía hablar así de su querida Kagome. No la conocía para decir que no era de fiar.
Ok, él tampoco la conocía, pero alguien que despertaba sentimientos profundos en él no podía ser una mujer malvada.
Además, que su hermana hubiera cometido cualquier tipo de falta, no quería decir que Kagome siguiera sus pasos. Ellos mismos eran prueba viviente que a pesar de ser hermanos, eran sumamente diferentes. Pensaban y sentían muy distinto, por lo que seguramente sucedía lo mismo con las chicas Higurashi.
Se dejó caer de espalda sobre su cama cuando sintió que el coraje poco a poco iba abandonando su cuerpo. Sonrió irónico, le había gritado a su hermano que no perdería la cabeza por Kagome, cuando ya la había perdido desde hace mucho.
Su hermano que iba a saber de perder la razón si en su vida lo había visto entusiasmado por nadie. Tampoco comprendía que era lo que pretendía con esas advertencias absurdas.
Era extremadamente extraño el comportamiento de Sesshumaru, pero no tenía intención alguna de desentrañar ese misterio. Seguramente sólo estaba intentando joderle la existencia como era su costumbre.
De repente y de la nada comenzó a reír a carcajadas. Había caído en la cuenta de repente, de que Sesshumaru metía su cuchara en algo que ni siquiera era real. Él no iba a realizar ningún proyecto con Kagome, es más, ni siquiera asistían a las mismas clases.
Recordó entonces que Sango había quedado en avisar fecha y hora de cuando comenzarían a realizar el mentado proyecto, estiró su mano para alcanzar su móvil que había dejado a un costado sobre la cama; en busca de alguna señal de vida por parte de su amiga.
Al ver que no tenía ninguna notificación, colocó sobre su abdomen el teléfono para después cruzar sus brazos bajo su cabeza. Se quedó por un instante inmerso en la divertida tarea de contemplar la nada, pensando en que haría cuando por fin estuviera frente a frente a Kagome Higurashi.
Tenía que ser muy cuidadoso y borrar aquella primera impresión que le dio. Se ruborizo al recordar aquel bochornoso encuentro y lo estúpido que seguramente se vio al balbucear incoherencias. Esta vez tenía que verse gallardo, varonil y no cómo un chiquillo asustado.
Dos de sus dedos golpetearon sus labios en tanto que pensaba que decirle en cuanto Sango los presentará.
" Hola, soy InuYasha Taisho"
Negó con la cabeza, demasiado soso.
"Buenas tardes, señorita Higurashi, permítame presentarme: soy InuYasha Taisho"
¡Menos! ¡Sonaba al imbécil de Hoyo!
Continuaba ensayando más presentaciones cuando la vibración de su teléfono le provocó cosquillas en su estómago. Se apresuró a tomar el móvil y ver de quien se trataba. Era una video llamada grupal de Sango.
- ¡Holi Boli! - escuchó que la cantarina voz de Sango saludaba.
- ¡Hello! – dijo un alegre Miroku.
- ¡Qué show! – pronunció ante los saludos mientras les hacía la señal de amor y paz con una de sus manos.
- Tengo noticias, tengo noticias- canturreó la joven en lo que se llevaba sus manos a la boca para ahogar un gritito de entusiasmo.
- Hora del chisme- pronunció con voz gruesa y solemne Miroku antes de estallar en una carcajada.
- ¡Ya cuenta Sango! - apremió InuYasha.
-Pues ahí va- soltó un chillido lleno de frenesí- ¿Quién creen que va a ir el viernes a mi casa saliendo de la escuela?
- ¡Higurashi! - gritaron los dos varones al mismo tiempo.
- ¡Sí! - la chica dio algunas palmaditas de gusto- Es un hecho, este viernes – le dirigió una mirada pícara a Taisho- Es tu viernes InuYasha.
- Estoy anonadado Sango- Miroku estaba que no se la creía- Todo lo que has logrado- sonrió abiertamente- Si no dominas el mundo querida, es porque no quieres.
- ¡Patrañas! - exclamó la joven intentando aminorar el sonrojo de sus mejillas- Ahora lo importante, voy a pasarte la lista de materiales que tienes que comprar y llevar el viernes a mi casa a más tardar 3:30 InuYasha- su tono de voz se tornó intimidante- Y ni se te ocurra retrasarte o llevarme algo que no es, ¡porque te juro que te mató! ¿Me estas escuchando InuYasha? ¿InuYasha?
Pero InuYasha estaba petrificado, en su mente no dejaba de escuchar las palabras antes dichas por su amiga, "Es tu viernes InuYasha". Sentía que le faltaba el aire, por un instante pensó que se estaba hiperventilando, definitivamente el terror se había apoderado de él.
Haber llevado la empresa de conseguir conocer a Kagome siempre le había resultado un tanto abrumadora, pero al mismo tiempo divertida y entretenida. Sin embargo, ahora que realmente había llegado la hora de la verdad estaba definitivamente aterrado, ¿Qué iba a decirle? Ni siquiera tenía una presentación decente. ¿Tenía que ir con el uniforme o se cambiaría antes? En ese caso, ¿Cuál de su ropa se veía presentable? ¡Carajo! ¡No tenía nada que ponerse!
- ¿Te sientes bien InuYasha? – preguntó un preocupado Miroku- Te ves algo pálido amigo.
- No… no, no, no- comenzó a decir desesperado en lo que agitaba su espesa cabellera ébano de un lado a otro- No pienso hacerlo.
-¡¿Qué?!- gritó exaltada Sango mientras movía su dedo índice de un lado a otro frente a la pantalla- No chiquito, a mí no me vas a hacer esto- le miro furibunda- Tú vas a ir a mi casa, te presentaré a Higurashi y harás lo que sea necesario para que se fije en ti- entrecerró aún más los ojos dándole una apariencia amenazadora- ¡Así tenga que ir y agarrarte de…! ya sabes dónde
InuYasha abrió enormemente los ojos cuando escuchó el ultimátum de su amiga, si algo le espantaba aún más que estar frente a su amada; era ganarse el rencor de Sango, por lo que únicamente atino a asentir con la cabeza.
- Voy a pasarte por mensaje la lista de materiales- su voz volvió a tornarse oscura y profunda- Y hay de ti, si se te ocurre no aparecerte en mi casa a las tres y media; por qué te juro que te haré llorar.
Taisho tragó duro y Miroku contuvo una risita divertida, conociendo a su amiga, sí la creía capaz de llevar a punta de empujones a InuYasha hasta su casa y aquella sola idea le parecía tan divertida.
- Es que… - comenzó a hablar casi en un susurro- No se… que hacer… o que decir- su rostro no mentía, tenía la palabra angustia tatuada en mayúsculas en la frente.
Miroku llevo sutilmente uno de sus dedos a su boca para contener cualquier comentario mordaz por parte de Sango, él entendía como se sentía su amigo. Le había pasado algunas veces con alguna que otra chica.
- Sólo se tú mismo InuYasha- dijo el joven- Ella debe quererte por lo que eres en realidad y no por una pose. Si ella no es capaz de ver la grandiosa persona que eres, entonces no es la indicada, amigo.
- Miroku tiene razón- Sango se había calmado cuando comprendió el motivo de las negativas de Taisho- Sé únicamente InuYasha. Así como eres tú, con todo lo mal hablado, desprolijo, poco considerado, orgulloso y violento que eres.
- ¡Ay, gracias! ¡Que amable Sango! - expresó irónico- No me ayudes tanto. Lo bueno es que eres mi amiga, si no…
Aquello provocó que los tres rieran y relajó la tensión del momento.
- Ya enserio- dijo la chica- Es mejor dejar que todo fluya de manera natural, además ahí estará Miroku, mi nana y yo para ayudarte si algo se te complica- le dirigió una sonrisa llena de afecto.
InuYasha se sintió un poco más tranquilo.
- Esta bien- suspiró antes de pronunciar con resolución- pásame esa lista, que estaré en la puerta de tu casa sin falta a las tres y media.
N/A: ¡Waaaaa! ¡Por fin! Ahora sí puedo adelantar que el próximo capítulo InuYasha y Kagome se verán las caras. Eso, si a nuestro amigo no se nos echa para atrás, porque ya ven que le da miedito al muchacho. Pero yo creo que, si se arma de valor, es un chico fuerte ¡Tú puedes InuYasha!
Ahora sí, pido disculpas por la actualización tan tarde. Estoy a tres semanas de salir de vacaciones, así que estoy trabajando a marchas forzadas y no había podido editar este capítulo.
Vuelvo agradecer enormemente a quienes leen esta locura que se me ocurrió, a quienes le han dado "me encanta" y a quienes tan amablemente me dejan un review, los cuales atesoro como no tienen idea. Así que paso a responderlos:
Annie Perez: ¡Hola! La historia de Sesshumaru y Kikyo la iremos descubriendo poco a poco, puedo decir que es un tanto una historia secundaria pero que complementa al InuKag, ya lo verás conforme avance la historia. Mientras, espero disfrutes este capítulo. ¡Mil gracias por leer!
Manu: ¡Hola amigo! Espero que te encuentres bien. Antes que nada, una disculpa por no haber pasado a leer tu fic, ando bastante atareada en mi trabajo; pero si te prometo que no pasa de este fin de semana para que lo lea.
Creo que hay varias versiones sobre lo que Rumiko hubiese querido para InuYasha en el plano amoroso. Personalmente me gusto que Kikyo encontrará la paz, al final del día, era una muerta viviente, no hubiera podido tener la vida que hubiese querido, no podría formar la familia que deseaba o llevar la vida normal que tanto anhelaba; y a mi parecer fue un final muy digno. Siempre he mencionado mi amor hacia el InuKag pero también he dicho que Kikyo, es mi personaje favorito. Esa mujer representa todos los claroscuros que poseemos los seres humanos y que haya podido trascender me pareció fantástico, ya que es lo que la mayoría de las personas deseamos.
Acerca de que, porque hice que Kikyo y Kagome se llevarán bien, es porque creo firmemente realmente podrían haberlo hecho sin problema, al final del manga Kikyo era una guía para Kagome, si bien no eran "las mejores amigas", no existía hostilidad entre ellas.
Sobre la historia trío, ese si puedo pensarlo seriamente, se me ocurren cosas bien perversas jajajaja. Tendría que estructurarla muy bien y tal vez… TAL VEZ pueda publicarla cuando termine de escribir y publicar está historia.
¡Cuídate mucho! Nos leemos pronto, te mando un abrazo fuerte
AbiTaisho: ¡Hola! Muchas gracias, me da mucho gusto que esta historia te guste, prometo estar publicando puntualmente para que continúes disfrutándola. ¡Mil gracias por leer!
Guest: ¡Hola! Me da mucho gusto que el capítulo te haya gustado. Espero que esté también sea de tu agrado. La idea de que fueran hermanas salió porque no quería hacer el típico trío amoroso en que algunas veces los ponen, ya que tengo otros planes para Kikyo en esta historia jejeje. ¡Mil gracias por leer!
Guest: Ya el próximo capítulo el poderoso InuKag se va a conocer. No puedo dar spoilers sobre qué pasó con Sesshumaru y Kikyo, pero tu intuición me gusta jejeje. ¡Mil gracias por leer!
Guest: ¡Hola! Yo tampoco sé en qué momento shipearon a Kagome y Kikyo, tal vez dijeron: "InuYasha no merece a ninguna, que se queden entre ellas mismas" jajaja. Sobre lo que dices, si he notado que hay mucho SesshKag tanto en fics como en fan art. Es que hasta yo me shipeo con Sesshumaru jajajaja. Te prometo que pronto habrá más InuKag en la historia. ¡Mil gracias por leer!
Xio046: ¡Hola! Cuando leí tu review, me quede un poco en shock, porque el escenario que planteas, te juro que no lo había pensado. Fue, como decir "es que eso puede ser cierto". Así que te agradezco por darme otra perspectiva. Espero hayas disfrutado este capítulo. ¡Mil gracias por leer!
Ahora si me despido, espero poder actualizar el martes, si no es así, les juro que lo haré en el transcurso de la semana. Ténganme paciencia por favor. ¡Cuídense mucho! ¡Qué tengan un lindo fin de semana! 😊
