Prólogo

Tan solo aguarda.

—Je, je... No creí que esto fuera a funcionar pero... Si que es algo disfuncional...

Touma creía haber roto la realidad de alguna forma.

En una enorme mesa se encontraban Index, Kanzaki, Itsuwa, Hyodou Issei, Tsubaki Shinrai, Ollerus, Othinus, Fiamma de la Derecha, Rias Gremory, Koneko, Akeno y Kiba.

«Debo agradecer que ni Bruhilde o Silvia estaban con Ollerus. Por cierto, ¿dónde estarán?», pensó Kamijou.

—Exactamente... —El primero en hablar fue Fiamma—... ¿Qué se supone que son? Créanme, he visto demonios y ustedes no lo son.

—¿Eh? ¿Has visto demonios? —preguntó Akeno con completa inocencia.

Desapercibido para ella, hizo que Fiamma se sintiera incómodo. No lo era muy agradable recordar a la cosa invisible más allá de Imagine Breaker que aplastó a la Santa Derecha como si nada.

A sus ojos, eso fue un demonio.

—Digamos que si.

Ollerus se había mantenido en silencio todo este tiempo pero sin dejar de mirar a Rias. Podía sentir la fuerza de la chica y el color carmesí por el que estaba teñida. Si no se equivocaba, puede que la joven demonio fuera rival para un Santo.

Agradecía mucho que Bruhilde y Silvia estaban en una investigación en algún lugar de Latinoamérica a petición de la misma Leivina Birdway.

—Hmm... —Index se mantenía cabeza baja, pero pensativa.

No podía negarlo, existían ciertas interpretaciones sobre demonios y ángeles caídos que encajaban con la fisiología del Clan Gremory, Sitri y al grupo de Raynare, pero la existencia de estos debía de ser una mera interpretación errónea.

Sasha Kreutzev era su prueba irrefutable sobre que los ángeles no tenían una voluntad propia, pasaba lo mismo con los ángeles caídos. Estos debían de ser meros desterrados por no cumplir correctamente las indicaciones de Dios y ser nada más que una clase de cascarón vacío.

Sinceramente, la voraz monja desearía tener el apoyo de alguien como Leivina Birdway.

—Como puedes ver, somos reales. Supongo que tus doctrinas católicas no pueden explicarlo todo, señor que ocasionó la Tercera Guerra Mundial —dijo Rias con clara picardía.

Kamijou se puso pálido mientras que Fiamma suspiraba y miraba hacía otro lado, que ese apodo se le pudiera atribuir no era algo que le enorgulleciera.

—Bien, creo que debo salvar el día antes de que esto se vuelva un circo.

Nadie más que Touma supo de dónde venía la voz y a quién pertenecía.

Revisó el bolsillo izquierdo de su chaqueta y efectivamente, ella ya ni estaba ahí.

—Hey, estoy aquí. No pueden estar tan ciegos, ¿verdad?

Los miembros del Clan Gremory y Sitri centraron la mirada en el bote de servilletas en medio de la mesa. En la cima de este, una pequeña figura humana de cabello rubio, un parche y ropa bastante reveladora estaba sentada.

—... ¿Esto es alguna clase de juguete extraño de Ciudad Academia? —Tsubaki no podía creer lo que estaba viendo.

—Chica, vuélveme a llamar juguete y te juro que tu ojo izquierdo terminará como el mío.

«Con la excepción de que ella no lo meterá en una fuente», pensó Kamijou mientras gotas de sudor bajaban por su frente.

—Pff, si claro —clamó Issei—, digo, eres diminuta. ¿Planeas usar un mondadientes o algo así?

—Niño, puedo tener esta estatura, pero mi cuerpo sigue siendo el de un Dios Mágico, no tientes a la suerte.

El silencio envolvió el restaurante.

—... Ehm... ¿Dios Mágico? —tuvo que ser Sona la que tomara la iniciativa de preguntar.

—Asi es. Ahora niños, escuchen atentamente a Othinus, la líder de los Dioses Nórdicos. Déjenme explicarles la Multi Interpretación Teórica, eso podría resolver sus dudas.

«No sé porque, pero la faceta como maestra de Othinus... Me hipnotiza», Touma hacía sus mejores esfuerzos para que el sonrojo que estaba sufriendo no fuera notable.

Parte 1

—"Sigh", cuando volvamos, juro que voy a enterrarte vivo Hamazura —chisto Mugino.

Los miembros de ITEM y Fremea se encontraban en la central de autobuses para tomar uno que los llevaría a Tokio y de ahí a Kouh.

Mientras Mugino mantenía los ojos cerrados en un esfuerzo por contener su ira, Fremea comía unas galletas y Takitsubo consolaba a Hamazura, Kinuhata Saia estaba meditando la espontaneidad de estos eventos.

Sabía quién estaba detrás de ellos, solo había una persona en toda Ciudad Academia con la influencia suficiente como para sacar a una Nivel 5 y dos Nivel 4 al mismo tiempo.

Aleister Crowley, el Director General de la ciudad.

—Tch, tiene que ser una jodida broma...

Hamazura detuvo sus lloriqueos y levantó la vista. Claro, no por eso dejo de acariciar el muslo de Takitsubo.

Se encontró con esos ojos rojos que lo miraban con intensidad en un rostro que mostraba una mueca de gran fastidio. A su lado, estaba una niña vestida con un vestido azul de lunares blancos, de cabello castaño corto y un divertido ahoge sobresaliendo del centro.

La niña fue reconocida por Mugino.

—¡Hey, eres la chica con las panties de adulta, dice Misaka Misaka mientras recuerda el buen día en que te conoció.

—...

—... Hola, Accelerator —Shiage saludó casualmente.

Parte 2

—Oh vaya... Que desgracia~ —Misaki cargó su voz con picardía, estaba buscando fastidiar a esta persona por todos los medios.

Siendo la primera —y única— en llegar a la parada de autobuses, pudo encontrarse con alguien más y que conocía muy bien. La chica con la que se encontró fue Kumokawa Seria, su mayor rival.

Si Misaki estaba sola, era porque Mikoto y sus amigas habían acordado irse en uno de los aviones de Kongou, aunque dudaba que hubiera alguna pista de aterrizaje en Kouh.

—Hphm, veo que también fuiste metida en esto.

—¿Tú y cuántas más? —preguntó como si nada.

—Dos de sus compañeras de escuela y la maestra, aunque a primera vista no te parecería una...

—Veo que se le extraña bastante. No las culpo, el otro día pase por su departamento y se ve tan lúgubre sin su presencia.

Kumokawa no dijo nada, solamente cruzó sus brazos sobre sus pechos y miró a otro lado, como si quisiera ver algo que estaba a la distancia.

—Y exactamente, ¿qué pretendes? ¿Crees que si vas a buscarlo hasta Kuoh, tu "milagro" finalmente llegará?

—... No podré saberlo hasta que lo haga.

... ... ...

... ... ...

—Hmm... Ahora que la mencionas, creo que una que otra vez vi a una chica así.

Por el bien de su paz mental, Misaka decidió interrogar a Kongou de una forma diferente a preguntarle: "¿Conoces a un chico con cara de idiota y cabello de puercoespín?".

No, en lugar de esa, la pregunta fue: "¿Conoces a una monja de cabello plateado con un habito que la hace parecer taza de té?".

—¿Enserio? ¿Cuándo?

—Una vez la vi saltar por la ventana de un restaurante, estaba amordazada.

Uiharu y Saten, que estuvieron todo esté tiempo viendo como la pobre Kongou era casi electrocutada por Misaka, sintieron un aura oscura aparecer en la zona de bancas en la que estaban esperando abordar el vuelo.

Se dieron vuelta lentamente y fue cuando la vieron.

Era una bestia con cabellos moviéndose como serpientes, similar al mito de Medusa en la mitología griega. Sus ojos brillaban con luz enfermiza y que parecía centellar. En las manos tenía una clase de agujas que debido a su aura oscura, aparentaban salir de ambas manos en lugar de estar sostenidas por estás.

Las bestia alguna vez se llamó Shirai Kuroko.

—¡Lo sabía! ¡¡¡El simio usa a esa chica para desahogar sus sucios fetiches!!! —exclamó desconociendo que si Index terminó así en aquella ocasión, fue por culpa de las alumnas de Styl Magnus.

Konori Mii también veía todo esto pero desde una distancia mucho más razonable por lo que solo pudo liberar un suspiro de cansancio. Por lo menos las amigas de Kongou no estaban aquí para volverse parte del revuelo, así que eso le tenía un poco feliz.

«Ser llevada a donde esta alguien a quien ni siquiera conoces pero que dos de tus amigas si... Vaya días»

Parte 3

—A-Azazel-sama es muy sádico... ¡Pero sigue siendo culpa de Kamijou Touma!

—¡¿Quieres dejar de decirle "sama"?! ¡Ya no estamos en Japón!

—Hoh~ ¿Tienes envidia de mi excelente dominación de los honoríficos del Japón?

—Mas que envidia, es pena ajena.

Raynare y Mittel sentían que todo el orgullo como Angeles Caídos que alguna vez poseyeron ahora era más que inexistente, todo por culpa del traje de maid que Azazel les había ordenado llevar.

Según el líder de los Angeles Caídos, "debían de estar presentables para su nuevo amo", a esas palabras les siguió una risa que no inspiraba ningún grado de confianza.

—Yo comprendo que Donaseek no sufra el mismo castigo que nosotras, de hecho, me parece bien que utilicen su talento como investigador —De un momento a otro, el pacifico rostro de Raynare explotó en furia—. ¡Pero no Calawana! ¡Ella debería sufrir la misma humillación que nosotras!

—Ehm... Deberías calmarte.

—¡Cuando vea a ese chico Kamijou, le pediré que le corté las alas a esa perra abandona aliados con su Imagine Breaker! ¡Y será permanente!

Conclusión

Campana de Gauss.

Mientras que en Kouh ocurría una conmoción que sacudiría el lado mágico como pocas veces se había visto, en otro lado de Japón la residencia de la familia Kamijou tenía visitas.

—Uh, ¿estás segura?

—¡Por supuesto! No podía visitar a onii-chan cuando estaba en Ciudad Academia, así que ahora es mi oportunidad de oro.

Kamijou Shiina dio una mirada de compresión a la niña junto a ella, la de Touya no fue muy diferente.

—Bueno, esto no es nada que hablar con tus padres no solucione.

—Además, podrías conocer a los otros amigos de Touma —dijo Shiina—. Nos comentó que se trasladaron junto él.

—¡Yeiii! —La chica llamada Tatsugami Otohime llevó sus brazos al aire en señal de felicidad.

Era solo prima de Touma pero ella se consideraba la hermana de este desde el fondo de su corazón. Se podría decir que era una prima-hermana.