Capítulo 5

La casa de Afrodita, los hermanos mariposones y la habitación del solitario

Jane observo el dormitorio 10, la casa de Afrodita, y lo único que se le vino a la mente fue "genial"

Era un edificio grande y rosa con ventanas y columnas blancas, estilo sureño, a Jane le recordaba a la mansión de Barbie que una vez sus padres le compraron, aunque a la semana la destruyo "accidentalmente" para que le compraran el nuevo modelo.

Por dentro había del lado derecho un recibidor con grandes sillones, mesas y un proyector, y del izquierdo parecía un salón de belleza con toda el instrumental necesario.

En él salón había una mujer de treinta y algo, ella parecía una típica niñita rubia de coletas pero que llego a edad adulta, al verla se levantó y dijo con una sonrisa alegre–debes ser Jane Matthews ¿no?, pues mucho gusto yo soy Lacy, vigilante del dormitorio 10- mientras caminaba hacia ella.

Jane le estrecho la mano y dijo imitando lo mejor posible su sonrisa –mucho gusto, que bonito lugar tienen aquí, ¿Cuánto cuesta el..?- y señalo todos los artículos de belleza.

Lacy sofoca una pequeña carcajada y dice –ho no, solo le cobramos a otros querida, pero los miembros del dormitorio pueden tomar lo que quieran-

Los ojos de Jane se debieron iluminar al oír eso porque Lacy continuo diciendo -y eso es solo para empezar, muchos internos llegan con la ropa hecha un desastre, ya sabes por monstruos y eso, así que, ven acompáñame- diciendo lo último con un tonito divertido.

La vigilante la llevo hasta un pasillo con una puerta y la abrió diciendo –puedes tomar "prestadas" diez cosas y cuando puedas comprar algo las regresas- detrás de la puerta había un almacén con ropa, aunque más bien parecía una tienda, con todo perfectamente organizado por estilo, color, talla y lo más importante, marca.

Ella camino o más bien floto hacia la ropa, Lacy sofoco una risita y dijo –bueno los baños están en el pasillo de al lado, magenta chicos, fiusha chicas, báñate, cámbiate y mandare a alguien a que te enseñe el lugar, yo debo ir a la "reunión post-fogata a la dirección" para que Annabeth nos regañe a los vigilantes y profesores como todas las noches- y se retiró.

Jane escogió doce prendas de ropa y se los llevo adentro de los baños, el cual consistía en una docena de regaderas en cabinas separadas con vidrios polarizados , al otro lado de la habitación había una enorme estante con productos de limpieza.

Ella entro a una y después de días al fin se dio un baño decente, los productos de limpieza eran de las marcas más caras y las regaderas parecían tener un filtro especial para peinados con permanente.

Jane salió del baño sintiéndose mucho mejor consigo misma al estar de nuevo limpia, así que decidió ir al mini salón de belleza de la recepción para sentirse aún mejor, al poder rizarse el cabello y ponerse maquillaje.

Al terminar se dio la vuelta y vio a un chico con una Crystal-Tablet detrás de ella, al verla pregunta en tono frio -¿ya terminaste?-

Él parecía tal vez un año mayor que Jane, era alto y delgado, con el cabello castaño rizado, ojos verde pálido con unos lentes y una actitud bastante seria y fría, a Jane le desagradaban esos tipos, pero de hecho siempre sintió una pequeña debilidad hacia ellos.

El llevaba unos pantalones caqui, zapatillas negras y la camiseta polo rosa del dormitorio 10, el símbolo de su escudo era una mariposa azul pálido que tenía encima un arco y una flecha negros el nombre decía Αντερως y estaba clasificado como απόγονος, así que era un legado, su nombre era Marcus Rosier.

Jane respondió igual de fría –supongo, quiero hacer más pero ya que es hora de dormir continuare en la mañana-se levantó de su asiento y camino detrás de él, Marcus dijo – de hecho, es más recomendable bañarte y arreglarte a esta hora con calma, en la mañana esto siempre parece un manicomio-

Jane se vio tentada a gritarle "¿y por qué no lo dijiste antes de alejarnos?" pero decidió mejor seguir caminando.

Marcus hablaba en tono serio y ligeramente molesto mientras caminaba –bueno yo soy Marcus Rosier, el interno en jefe del dormitorio 10, como ya notaste en el dormitorio contamos con un salón estético, si necesitas dinero puedes trabajar medio tiempo en el, como espero ya te hayan dicho el servicio es gratis para los miembros del dormitorio, el desayuno se sirve en nuestra mesa a las seis y media en punto y como ya te dije se les recomienda bañarse y arreglarse en la tarde o noche para evitar altercados-

Mientras caminaba no despegaba la vista de su crystal-tablet y movía una cosa u otra, puesto que era transparente se podía ver que estaba revisando un plano y dice para sí mismo –no tengo idea de que hacer contigo, todo está lleno-

Jane al ver la gráfica dice –esas habitaciones dicen bacante- a lo que Marcus responde –esas son del segundo piso- mientras oprimía un botón para oscurecer la parte de abajo del aparato, Jane pregunta indiferente -¿y?-

Marcus le responde -el segundo piso es solo para semidioses, nosotros no podemos alojarnos ahí... pues al parecer tendrás que compartir cuarto con otras dos chicas, normalmente los dormitorios son solo para dos pero no queda de otra, habrá que sacar del almacén una hamaca o algo-

Jane pregunta molesta -¿y por qué ellos tienen habitaciones disponibles y yo tengo que estar apretujada con otras dos en una hamaca apestosa?- en un tono seriamente insolente.

Marcus se voltea, la mira a los ojos y responde serio –por que las habitaciones deben estar disponibles por si algún semidiós llega de improviso, eso a veces pasa, mientras que es extremadamente raro que un legado llegue en tus condiciones, eso no había pasado en el dormitorio 10 en años-

Ella entendió eso pero no por eso dejo de molestarle, de hecho toda la situación la estresaba en general, necesitaba calmarse urgentemente, mientras caminaba y oía la insulsa y aburrida explicación de Marcus no pudo evitar notar que tenía un trasero "decente" que se tambaleaba ligeramente al caminar.

Así que en cierto momento pregunto -¿Qué es esto?- señalando a una puerta, Marcus se volteo y respondió indiferente –es un armario de conserjería, por cierto no usamos conserjes así que cada cierto tiempo te tocara turno de limpieza-

Ese comentario enojo a Jane pero aun así dijo –hoo, que interesante- y camina hacia ahí para luego abrir la puerta, Marcus la sigue y dice en tono molesto -¿Qué haces? No tenemos tiempo para esto-

Jane responde dedicándose a sí misma una sonrisa malvada –solo quiero ver lo que hay dentro- abre la puerta y entra, Marcus entra detrás de ella cerrando la puerta y dice –¿ves?, nada, solo productos de limpieza-

La habitación era muy pequeña, se notaba que era para que una persona entrara tomara lo necesario y se fuera, ya que ni siquiera tenía una ventana para ventilarse.

Jane se acerca a Marcus y dice –yo veo algo interesante aquí- a lo que él responde extrañado con una ceja alzada -¿Qué?- y ella responde –esto- para acercar su cara a la de él y besarlo.

Ella pone sus manos en los hombros de él y lo empuja contra la puerta, limitando aún más sus movimientos, siente como el intenta resistirse, intentando separarse, ella se vio tentada a usar su "don especial" para calmarlo pero eso iría contra su código ético, si hasta ella tenía, su padre siempre se lo dijo

"Eso es solo para emergencias, créeme cariño no queras atravesar esa línea en cuanto a poderes sobrenaturales se trata, es de lo poco en lo que todos mis libros y cómics se ponen de acuerdo, si quieres abusar de un muchacho, con tu belleza, encanto y fuerza bruta es más que suficiente"

Esta idea se vio reforzada cuando Marcus dejo de resistirse y por el contrario profundizo más el beso y coloco sus manos en las caderas de Jane, sus lenguas jugaron luchas dentro de sus bocas, y Jane acaricio el pecho de Marcus y le quito los lentes, tirándolos al piso, mientras el movía sus manos hasta el trasero de ella.

Jane siempre lo dijo "los seriesitos siempre son los más salvajes cuando seles suelta la correa".

Entonces Marcus la levanto del trasero y la coloco sobre un gabinete luego de tirar varios productos de limpieza al piso, para proceder a frotar las partes delanteras de ambos pantalones primero lentamente y luego con ritmo cada vez más y más rápido.

Ella empezó a desabrochar el cinturón, pero entonces de improviso Marcus paro, se alejó unos centímetros y pregunto -¿tienes protección?-

Jane respondió indiferente –nah, yo no la uso si no lo piden- el la miro con cara de regaño y una ceja alzada y ella se dio cuenta de que era uno de "esos modositos", una vez más se vio tentada a hipnotizarlo, pero no, el no valía la pena, pensó en mejor salir de ahí, pero no, su trasero sí valía la pena.

Al parecer él tenía la misma opinión porque dijo –espera, voy a la farmacia- y camino a la puerta, Jane pregunto -¿aquí hay farmacia?- a lo que él responde un poco fastidiado recogiendo sus lentes del suelo –en el dormitorio 7, lee el folleto- terminando como regaño.

Jane tenía muchas ganas de mandar todo al diablo e irse a dormir, a la sala si era necesario, pero cuando él se iba volvió a verle el trasero y decidió quedarse un ratito más.

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Marcus estaba incomodo consigo mismo, lo cual le parecía ilógico, ciertamente al ver a Jane noto que era una chica muy atractiva pero eso no era nuevo para él, solo otra hermosa chica con la cual convivir a diario y que nunca se interesaría realmente en él.

Y en las cuales de hecho él ya no estaba demasiado interesado, pero sin razón aparente se había besuqueado y, ¿Cómo se dice? A si, magreado con ella.

Él no era una blanca palomita, como legado de primera generación de un Erote él era considerablemente más atractivo que los humanos promedio de su edad, y estaría mintiendo descaradamente si dijera que en su momento no le había sacado provecho, pero ese era un pasado que él prefería olvidar.

Se había prometido a si mismo reservar sus impulsos para una relación seria, y aun así ahí estaba caminando de noche a la casa de Apolo por profilácticos esperando que aún no hayan cerrado su farmacia.

Lo irónico del asunto es que él no estaba de acuerdo con el uso de esa farmacia, él creía ridículo tener una cuando tenían una enfermería muy bien surtida, la ironía más grande era que justamente lo que la mantenía abierta era los internos que no querían que otros supieran que estaban comprando.

Así que entro a la tienda por la parte de atrás del dormitorio, se acercó al mostrador y comprobó que ya estaban cerrando, para su mala suerte estaba atendiendo ella, de todos los habitantes de la casa de Apolo, tenía que ser Jocelyn Solace quien estuviera tras el mostrador.

La relación entre ambos era una cosa muy extraña, y no, no es que hubieran salido, es que durante su tiempo en el santuario Jocelyn fue su única amiga, ambos eran muy unidos, hasta que ingresaron al campamento, entonces lentamente la cosa fue enfriándose, y al decir lentamente se refería a un mes.

No se podría decir que estaban en malos términos pero definitivamente no estaban en buenos tampoco, aun así Marcus respiro hondo disimuladamente, intento calmarse y dijo con su usual tono frio –buenas noches-

Jocelyn miraba una revista médica, al levantar la vista y toparse con Marcus se le callo de las manos y se levantó muy nerviosa diciendo –ho..hola Marcus, ¿Qué haces aquí?-

Marcus jamás termino de acostumbrarse a eso, desde que la conoció ella siempre fue una persona muy tranquila y feliz, pero también muy segura de sí misma, pero más o menos cuando dejaron de hablarse ella se había vuelto una persona muy nerviosa y a veces cuando nadie miraba tenía una expresión triste.

Aun así lo primero que Marcus veía cuando la miraba siempre era su cabello, para comprobar que siguieran ahí, y si ahí estaban, el ultimo regalo que le dio, un par de broche uno azul, otro amarillo para ayudarle a domar ese salvaje flequillo suyo.

Ni siquiera llevando ese corte de cabello hongo cuarentero lo había podido controlar, pero esos broches mágicos del dormitorio 10 habían obrado el milagro.

A Marcus le costó encontrar uno del mismo azul que sus ojos y otro del amarillo de su cabello, de hecho tuvo que pintarlos el mismo, pero iban perfectos con su par de estrellas azules y su mata de brillante paja recién cortada.

Marcus intento centrarse y respondió indiferente –necesito comprar condones- Jocelyn hizo lo posible para disimular la sorpresa y ligera decepción en sus ojos, el casi podía ver los pensamientos en su cabeza "ya volvemos a donde siempre" pero para desgracia de Marcus no fue la única persona que escucho.

El escucho que alguien decía –vaya, así que ya volvemos a donde siempre-ni siquiera supo en que momento entro, de nuevo maldijo su mala suerte, tenía que entrar "ella" de todas las personas del internado.

Jennifer Butler se acercó tranquilamente al mostrador y dijo con su usual cara de maldita –vaya Mark, ¿no se supone que te habías enderezado?-

Marcus tuvo que hacer tripas corazón para no desmoronarse al oír el apodo, pero aun así logro recomponerse y decir con su voz seria –buenos noches, Jennifer- a diferencia de la gran mayoría de los internos, Jennifer no venia del santuario, simplemente llego el primer día de clases diciendo que por alguna razón debía estar ahí.

Ella había sido la primera "novia" de Marcus, claro si se le puede llamar "noviazgo" a ese fiasco, ella y Jocelyn se habían detestado apenas conocerse, aunque Marcus jamás entendió porqué.

Así como jamás pudo terminar de entender por qué Jennifer salió con él para empezar, Jennifer respondió con su sonrisa lasciva –vaya parece que algunas cosas no cambian- entonces para diversión de Marcus y Jocelyn una de sus trenzas se calló encima de su cara.

Jennifer resoplo molesta y la volvió a acomodar, Jocelyn la miro y pregunto algo molesta -¿te puedo ayudar en algo?- a lo que Jennifer respondió –no en realidad, pero sabía que tenía que venir aquí por alguna razón-

El poder de Jennifer siempre había estresado a Marcus "salgo contigo porque tengo que" "tenemos que ir a besarnos en el comedor porque si" "tengo que cortar contigo porque tengo"

Marcus dijo –me das por favor un paquete de 500- ambas lo miraron asombradas, Jennifer dijo –wow, y yo pensé que te divertías conmigo-

Jocelyn aun consternada pregunto mientras levantaba el paquete -¿seguro?- Marcus asintió y extendió su ficha de crédito oficial de supervisor del campamento, las chicas lo miraron aún más extrañadas y por primera vez se pusieron de acuerdo al preguntar al unísono -¿seguro?-

Marcus solo volvió a asentir seriamente y Jocelyn le cobro, el tomo el recibo, el paquete y se retiró, oyó como Jocelyn preguntaba algo molesta -¿ya te puedes largar?- y Jennifer responde –no, tengo que quedarme al menos unos 15 minutos más- Marcus prefirió ignorarlos y regresar al dormitorio 10.

Cuando llego fue a la recepción y encontró como siempre el tazón de los dulces vacío, así que abrió el paquete y hecho en el unos 50 condones.

Justo en ese momento Lacy, la vigilante de dormitorio volvió de su junta, como siempre con aire cansado, probablemente la directora volvió a regañarla, al ver lo que Marcus hacia pregunto -¿eso no era para dulces?-

Marcus respondió en su tono frio y formal –en vista de la pequeña e incómoda situación en la que se vieron envueltos los internos en jefe de la casa de Atenea e Hipnos el año antepasado considere prudente ampliar precauciones, discúlpeme por hacerlo sin consultarla-

A lo que Lacy respondió –tranquilo, al nombrarte el año pasado te dimos autoridad para hacerlo, si a los estudiantes no les gusta no debieron votar por ti-

Aunque de hecho nadie voto por Marcus.

FLASHBACK

Lacy se encontraba frente a todos los internos del dormitorio 10 en la recepción, ella les dice –bueno niños, después de ese feo incidente que Peter tuvo con ese pulpo, por desgracia ya no está física ni mentalmente capacitado para ejercer sus funciones, pero si me lo preguntan tuvo un excelente desempeño durante sus tres semanas en el puesto-

Todos miraron hacia abajo tristes por como 5 segundos para luego levantarla ya completamente recuperados.

Lacy prosiguió –ahora es momento de elegir un nuevo interno en jefe-

Todas las cabezas volvieron a bajar pero esta vez con un mucho más sincero pesar.

Lacy dijo –ya se, ya se, que fastidio, pero alguien tiene que hacerlo, ahora antes de proseguir con la votación, que ya todos sabemos, será seguida de una maraña de sobornos, chantajes y traiciones que llevaran a el caos casi total, alguien quiere ofrecerse voluntario como tributo-

Todos la miraron extraño y algunos dijeron en voz baja entre ellos "¿Qué dice esta?¿de qué está hablando?" Lacy baja aún más triste la cabeza y se dice a si misma "ahí que vieja estoy"

Luego ella les responde –que si alguien quiere ofrecerse para que no haya votaciones- todos responden en un colectivo –ahhhh- para luego mirarse los unos a los otros con miradas de "vamos hazlo" "yo no, que fastidio" "ni se les ocurra votar por mi cabrones"

Hasta que de entre la multitud se alzó una mano con las uñas pintadas de negro en una manga de chaqueta de cuero y con muchas pulseras de metal y una voz seria dice –yo lo hare-

Todas las voces callaron y Lacy dijo con cara de angustia –ho, Mark, bueno gracias por ofrecerte, ¿alguien más?- nadie respondió -¿Quién sea?- Lacy probo de nuevo, sin resultados, antes de bajar la cabeza resignada y decir –bueno, pero después no se quejen-

FIN FLASHBACK

Aun entonces Marcus no sabía a ciencia cierta por que se ofreció, sabía que debía volverse responsable, y desde su punto de vista la persona más responsable era el jefe del dormitorio.

Tal vez no responsable, pero en definitiva si el más estresado y ocupado, Marcus supuso que con tanto trabajo limpiando los desastres ajenos, no tendría tiempo de pensar en hacer los propios.

Se limitó a decir –tengo algo que hacer- a lo que Lacy respondió –claro, buenas noches- mientras se daba la vuelta Marcus prefirió ignorar el que ella tomara un puñado de condones y los escondiera en su bolso.

Mientras caminaba de regreso al armario de conserjería Marcus dudaba si continuar con lo que empezó o no, ver tanto a Jocelyn como Jennifer le había alterado la cabeza, su pene decía "adelante" pero su cerebro le respondía "no olvides como empezaron nuestros problemas".

Marcus abrió la puerta y encontró una visión bastante particular, Jane le estaba deshaciendo el cinturón a un tipo sin camisa, Marcus agradeció la visión, por que hizo callar a su pene, pero el alivio rápidamente se convirtió en ira cuando el chico volteo la cara, Marcus pregunto asombrado -¿hermano menor?-

El chico respondió -¿honorable hermano mayor?- el hermano menor de Marcus se subió los pantalones y tomo la camiseta del piso para recolocársela rápidamente, levanto la mano en gesto de saludo y dijo –hola- con esa sonrisa que ponía de niño cuando hacia una travesura, pero por desgracia para él, la pubertad había anulado el efecto.

Marcus lo miro con gesto desaprobador y dijo serio –tienes 10 segundos para explicarte- su hermano puso cara de miedo y dijo –yoymicompañeroporerrorti…-

Antes de continuar Marcus dijo –bien, 30 segundos- su hermano respiro aliviado y dijo –mi compañero y yo por error tiramos refresco en el piso así que vine por un trapeador, ella estaba aquí y pues..- entonces empieza a sonrojarse.

Él pregunto con tono serio -¿traes protección?- su hermano intento hacer de nuevo la mirada y dijo ruborizado –humm, pues no-

Marcus ahora si molesto le dijo -¿pero en que estás pensando inconsciente?, ya te lo he dicho, es muy peligroso….- él responde –ya lo sé, podría contagiarme de algo o por error producir vida-

El mayor pregunta aun enojado -¿entonces por qué lo hiciste?- su hermano avergonzado y con gesto ligeramente dolido le respondió –lo siento honorable hermano mayor, no lo pensé, solo actué lo siento mucho- mientras lagrimas amenazaban con salir de sus ojos.

Marcus lo abrazo y dijo –ya está bien, pero a la siguiente piensa bien antes de hacer las cosas- mientras le acariciaba la cabeza.

Él recordó por que debía volverse más responsable, ya no estaba solo, ya no podía preocuparse solo por sí mismo, ahora de nuevo dependían de él.

Rompieron el abrazo y Marcus saco tres preservativos del paquete y dijo –bueno, toma, llévalos contigo todo el tiempo, recuerda es mejor llevarlos y no necesitarlos...- su hermano completo la frase con –que necesitarlos y no llevarlos, gracias honorable hermano mayor- para terminarlo con su sonrisa normal.

Entonces pregunta –honorable hermano mayor, ¿para que ese paquete tan grande?- Marcus respondió –es para el dormitorio, los repartiré entre todos-

Su hermano pregunto -¿y está bien que tomemos?- y Marcus le responde –bueno también somos interno ¿no?- y le sacude el cabello, entonces Marcus recordó el punto de toda la situación, regreso su mirada hacia Jane, quien ya se había levantado sus propios pantalones y se ponía de pie.

Marcus tenía muchos defectos, era la primera persona en admitirlo, pero el mayor y más peligroso de todos, es que era un hermano mayor muy celoso y posesivo, así que con una sonrisa dijo –pequeña Jane, ya sé dónde te vas a alojar-

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Jane estaba esperando a que el agrio volviera, ya se estaba aburriendo considero seriamente el ir a esperarlo a la sala, pero le daba flojera caminar tanto y luego volver.

Cuando de repente entro al armario un chico, lo primero que Jane pensó al verlo fue "vaya, nada mal", el tipo en cuestión se veía de la edad de Jane, era moderadamente alto, con rasgos latinos, piel canela claro, ojos y cabello marrones, cejas pobladas y una linda sonrisa.

Al verse él dijo –hola- Jane se levantó del gabinete de un salto y dijo –hola- acercándose a él, ya se, ya sé que van a decir, pero si estaba esperando al otro, pues se tardó, se fue a la villa y perdió su silla, además Jane siempre tuvo una pequeña debilidad hacia los latinos.

Así que ella dijo con una sonrisa provocativa –¿qué haces aquí?- y él responde tranquilo –buscar material de limpieza, eso es lógico en un armario de conserjería, la mayor pregunta es ¿qué hace una hermosa chica como tú sólita aquí?- mientras camina hacia ella también.

Ella responde también tranquila –esperaba a alguien, pero me planto, soy Jane por cierto- y le extiende la mano, el la toma y dice –Louis, mucho gusto-

A Jane le encanto como se sentía su tacto, había algo curioso sobre esta situación, este chico la provocaba más de lo normal, lo cual es raro porque ni siquiera era demasiado guapo, era más atractivo que la mayoría pero Jane había visto mejores.

Louis se acercó más a ella y dijo –cualquiera que te plante debe ser un completo imbécil, estar cerca de alguien como tu debería ser algo por lo que uno debería esforzarse y no despreciar-

Jane mando al diablo todos los socialismos y lo beso con todas sus ganas, le quito la camiseta lo más rápido posible para volver a besarse, paso las manos por su torso, y se dijo a sí misma "al menos este si hace ejercicio".

Ella entero las manos en su cabello mientras el besaba su cuello y empezaba a desabotonar sus pantalones, ella rápidamente se los quito y procedió a deshacer el cinturón y la cremallera de él.

Cuando de repente la puerta se abrió y apareció Marcus, Jane no era precisamente nueva en situaciones como esta, así que sabía que había dos opciones, o se peleaban o se unía, honestamente Jane esperaba la segunda, pero como siempre la vida decidió sorprenderla y Marcus pregunto consternado –¿Otouto-Kun?-

A lo que Louis respondió igual de consternado -¿Nii-Sama?- Jane había visto suficiente Hentai como para saber que "Otouto" significaba hermano menor y "Nii" hermano mayor. Entonces Louis se vistió y camino nervioso hasta Marcus, luego ambos empezaron a discutir en Japonés.

Jane no entendió nada así que aprovecho para analizar la playera de Louis y en efecto ahí lo decía en letras muy claras "Louis Rosier"

Para ella fue como si su madre le gritara en el fondo de su cabeza "cuantas veces te he dicho que les preguntes su nombre completo antes" gracias a olvidarlo siempre Jane tampoco era nueva en esa situación, modestia aparte una vez unos gemelos acabaron en el hospital por pelear por ella.

Louis se le cayo del pedestal cuando empezó a lloriquear, era igual de alto que Marcus y a simple vista parecía estar en mejor forma, por separado sería difícil saber cuál era el mayor, pero apenas ponerlos juntos se notaba cual había estado cuidando a cual y cual había admirado al otro toda su vida.

También noto algo extraño, sus escudos de armas eran diferentes, el de Louis era una polilla roja con un arco y una flecha dorados y lo coronaba una banda de colores, también decía legado, pero el dios decía Ἵμερος.

Jane prefirió ignorarlo y ver que hacían los mariposones, se estaban abrazando y Louis parecía a punto de echarse a llorar, entonces se separaron y Marcus le dio a Louis unos condones de un paquete tamaño jumbo que traía con él.

Ella por un instante pensó que tal vez la diversión seguiría, pero Louis los guardo en su cartera y siguieron hablando japonés, así que mejor se vistió y se levantó, de repente todo quedo en silencio y Marcus se voltea a verla, al ver su expresión Jane pensó "ho, ho".

Él dijo con voz fría como iceberg –Jane-chan, ya sé dónde te vas a alojar-

Jane pregunta interesada -¿pensé que todo estaba lleno?- a lo que Marcus responde –resulta que aun hay una bacante en el primer piso, la habitación 101- al momento Louis suelta el trapeador que había tomado y se tapa la boca con ambas manos ahogando un grito y dice consternado –Nii-sama, no seas cruel-

Por alguna razón eso no tranquilizo ni un poco a Jane, Marcus dijo –sígueme, y Otouto-kun limpia lo que ensuciaste- Marcus salió caminando y Jane fue detrás de él.

Obviamente sabía que iba directo a una trampa pero no tenía opción, mientras caminaban Marcus decía –creo que te gustara la habitación 101, tiene una excelente vista al lago, es considerablemente grande, con su propio baño y surtido de comida-

Jane pregunto curiosa -¿tiene refrigerador?- a lo que Marcus respondió con una risita –más o menos, también tiene su propio proyector, Ethernet inalámbrico con su propio módem y es la habitación mas nueva, recién se construyó este verano, además estoy seguro que te divertirás mucho con tu compañero-

Eso si llamo la atención de Jane, le pareció curioso que hubiera habitaciones unisex, además de que estaba algo lejos, de hecho caminaban por un pasillo bastante largo, y en la dirección contraria a donde estaban los dormitorios.

Llego a creer que la llevaba a un sótano oscuro para matarla, pero al final del pasillo había una única puerta, en la que decía claro "101" y debajo había una pequeña pantalla que decía "Val", al llegar ahí Marcus sonrió malévolamente y dio varios toques a su Tablet, y se escribió en la pantalla "y Jane"

Después dijo –pues me retiro, espero que ambos se lleven bien- entonces de improviso llego Louis corriendo y muy agitado, traía algo en la mano, él dijo –Jane, toma esto- y se lo extendió.

Jane lo tomo y reviso, se trataba de uno de esos atrapa sueños indios, Louis una vez medio recuperado dijo –es un regalo de la tía abuela Piper, espero que te sirva- Jane simplemente dijo –gracias- después de todo ahorra que sabía que la magia era real, tal vez podría serle útil.

Marcus pregunto serio -Otouto-kun, ¿ya limpiaste tu desastre?- Louis se recompuso y dijo asustado –ya voy Nii-sama- y sale corriendo Marcus también se va sin nada más que decir, Jane estaba dudosa sobre si entrar o no, pero se dijo a sí misma "en el pasillo no pienso dormir" abrió la puerta y entro.

Pues la habitación si era grande, y si en la ventana había una buena imagen del lago, y si esa puerta abierta llevaba a un baño privado, y si había un proyector ahí, así que definitivamente debía haber algo horriblemente mal en esa habitación.

Jane parecía haberla encontrado, en la habitación había unas literas y en la cama de arriba había un bulto envuelto en mantas, Jane se acercó sigilosamente hasta la escalera para ver más de cerca a su nuevo compañero.

Cuando llego arriba se sorprendió al notar ahí un niño profundamente dormido, debía de rondar los 11 años, tenía la piel pálida, y el cabello pelirrojo.

Jane siempre había tenido cierta debilidad hacia los shota, no de ese modo, aun, pero no iba a intentar nada, además, estaba tranquilo durmiendo con cara de angelito, lo único curioso era su vestimenta tenía su normal playera rosa y su nombre decía "Percival Valentine" lo raro era que sus escudos de armas era dos mascaras leonadas que al parecer hacían morisquetas.

Ambas decían απόγονος, una tenia fondo verde y decía Δειμος y la otro tenia fondo morado y decía Φόϐος, repentinamente el abrió los ojos.

Jane dio un grito ahogado y cayo de las escaleras al piso, esos eran los ojos más aterradores que había visto en toda su vida, lo cual era raro porque eran de un gris muy común, como concreto y su forma no tenía nada interesante, era algo más que eso, algo le decía a Jane que esos ojos la perseguirían el resto de su vida.

La pequeña bestia se sentó en su cama, bostezo y se froto los ojos mientras decía tranquilamente –ho ¿visitas?- y bajaba por la escalera.

Jane se sentó en el piso y aun sentada se movió hasta que la pared más cercana topo con su espalda, el monstruito camino sonriente hacia ella y dijo –hola, soy Val, ¿te perdiste?-

Ella se levantó aun pegada a la pared, con una expresión muy consternada, él camino hacia la puerta, la abrió y dijo –hola, creo que ahí una chica perdida en mi ha…- hasta que vio la puerta y noto que había un nombre abajo del suyo, ahogo un grito.

Él cerró la puerta y camino hasta Jane –no, no puede ser- abrió un poco la chaqueta de Jane para ver su nombre y verificarlo "B Jane Matthews" dio un gritito de emoción y dijo mientras saltaba alegremente –TENGO UN COMPAÑERO DE HABITACIÓN, bueno compañera, pero no importa, ahí va a ser genial, muchísimo gusto soy Percival Valentine, pero mis amigos me dicen Val, bueno lo harían si los tuviera-

Jane seguía paralizada así que Val tomo su mano y la sacudió alegremente con la suya mientras decía –foto, foto- luego se para alado de Jane saca su celular y desprendio su dron cámara, el cual voló hasta apuntar hacia ellos y Val dice alegre –COMPAÑEROS DE HABITACIÓN-

El dron desprende el flash y regresa al celular de Val, mientras este decía aun alegre -esto va a ser increíble, nos quedaremos despiertos hasta muy tarde, veremos películas, nos contaremos chismes, yo te hablare de chicas, tú me hablaras de chicos, será asombroso-

Jane seguía paralizada contra la pared mientras Val sin permiso de nadie tomaba su ropa prestada y la de su mochila y la empezaba a acomodar en el closet desocupado mientras seguía hablando sobre las diversas actividades que podían hacer.

Ella lentamente camino de espaldas hacia la puerta, ya tenía una mano en la perilla cuando Val camino hacia una mesita con un cuerno enorme encima, metió la mano en el cuerno y saco una hamburguesa con queso y pregunta –¿quieres?-

La cara de Jane volvió a la normalidad y dijo –bueno- camino hacia Val tomo la hamburguesa y se la comió mientras el sacaba otra del cuerno y también la mordía, Jane pregunta con la boca llena -¿Por qué guardas hamburguesas en tu cuerno?-

Val traga y responde –es una cornucopia, hace toda la comida que quieras, solo debes pedirla- ya con queso en el estómago y la cabeza un poco más fría Jane pensó que tal vez esto no era tan malo, agradeció mentalmente a su gula.

Una vez terminada la hamburguesa, Jane se puso su pijama, bastante fresquito la verdad sea dicha y se metió en la cama de abajo, Val también se subió a la litera, Jane guardo el atrapa sueños en un cajón en su mesita de noche.

Val quien tenía la cabeza colgada de la litera para ver lo que Jane hacia dijo –eso se supone que va colgado encima de tu cabeza-

Jane le respondió –supuestamente, pero mejor no me arriesgo, no sería el primer imbécil que me regala un amuleto con hechizo de amor incluido, según mi papa no funcionaban por que no creía en la magia, pero ahora seguro que sí creo, así que mejor no arriesgo-

Él dice –como gustes, es bueno tener compañía aunque sea solo por una noche, adiós Jane- esa frase preocupo un poco a Jane, pero sin ver sus ojos Val perdía todo lo aterrador.

Val uso la aplicación de su celular para apagar las luces y luego se quedó dormido, el susto que le había pegado Val aun la tenía alterada, pero aun así no pudo evitar recordar lo cerca que estuvo de los mariposones, necesitaba calmarse y solo se le ocurrió una forma de hacerlo, alargo su mano hasta su mochila y saco el ultimo tooper que le quedaba, con el ultimo pedazo de pastel de cumpleaños.

Sabía que al ser de varias semanas sin refrigerar no era una buena idea para su sistema digestivo, pero decidió cerrar el ciclo y se lo comió, sabia tan bien como la primera rebanada, se dijo a si misma –bueno dos enemigos mortales, dos "amigos" y dos imbéciles enamorados, nada mal para mi primer día-

Después tomo su celular y como todas las noches entro en el archivo que había bajado de las cámaras de seguridad de su casa, y ve la imagen una y otra vez, la de la cámara de la entrada, donde se veía claramente la camioneta blanca y a la mujer que la conducía.

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Bien no me disculpare por tardar tanto en publicar, ni prometeré hacerlo más seguido, esto es lo que hay y si no les gusta pues díganmelo, que no me dan nada de inspiración, cualquier comentario y critica será bien recibido