"La respuesta"

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Tras colgar el celular queda un indescriptible vacío en su interior. Poco a poco la realidad que ha estado evitando arduamente se vierte en él de formas inimaginables. Sabía que Yoshioka rompería con él y terminaría eligiendo a Mabushi. Sin embargo, no está listo para enfrentarse a la bomba que Yoshioka tiene para él.

Supo que lo estuvo evitando durante semanas, pero lamentablemente las cosas llegan a su fin y este es el suyo.

Aprieta el celular duramente contra la palma de su mano. Está frío al tacto con su piel. Frío como el sentimiento de saberse no correspondido. Es doloroso, sí, es inevitable también.

Lo vio venir.

Lo vio venir desde el inicio. Ridículamente se expuso a tener el romance deseado por una fantasía demasiado buena para ser verdad. Su joven corazón estaba dispuesto a la carga de curar a un corazón dolorido, magullado, por ofrecerse a ser el responsable de enmendarlo con sus propias manos, mas la situación se terminó revirtiéndole de una manera desoladora.

Yoshioka no lo quiere. Lo entiende. Reconoce que la sensación de sus labios contra los suyos no es lo mismo para ella, así como la sensación de sus manos junto a las suyas en el invierno. Sabe que el calor que él siente no es igual para ella, porque ella no le corresponde.

Evitarlo sólo aumentará la herida creciente en su interior.

Acurruca su cabeza en la pared. Suspira. Se apena de su fracaso, pues de alguna manera se sentía seguro de poder lograr conquistarla. No obstante, esa seguridad se esfumó con las miradas esquivas y acercamientos medio forzados de parte de Yoshioka. Y pese a quererla tanto que duele, lo demás perece conforme se esfuerza por estar a su lado.

Probablemente el próximo día estará soltero. Sí, eso es lo más probable. Podría decirle a Shun, pues no le agrada ella, o a Uchimiya, que lo apoyaría sin importar lo que ocurra con su relación aparentemente estable con Yoshioka.

Sea lo que vaya a pasar una vez que la escuche hablar, tratará de mantenerse sereno ante la tempestad. Tener dignidad es lo último que le quedará de esa relación.

En la escuela, su mente divagaba por sitios recónditos hasta asaltar su concentración en las clases, pues el ritmo veloz con que recapitula el corto romance vivido a lado de Yoshioka, ella parecía que se forzaba por mantenerse a su lado. Él da todo (quizás hasta de más), en cambio, ella entorna los ojos en dirección a el tal Mabuchi.

Uchi y Shun lo acompañaron rumbo a la cafetería a conseguir unos bocadillos previo a reunirse con Yoshioka. Está nervioso, respira con una inquietud palpable. Atisba las miradas poco discretas de sus amigas y pasa a un suspiro.

—Chicos—Dice. —Sé que están preocupados por mi, pero lo que hable con Yoshioka-san a partir de hoy, es mi asunto. Entiendo perfectamente si su decisión será romper conmigo. No me arrepiento de haber salido con ella ni haberla escogido para ser mi novia.

—Haber decidido salir con ella no fue la mejor decisión— Opina Shun, encogido de hombros. —Pero es admirable tu esfuerzo. Digo. Tuviste mucha paciencia. Que ella sea infiel es otra cosa.

—¡Shun!— Exclama él, alarmado. Uchimiya le da una palmadota en la espalda que lo manda de boca. —No insultes a Touma.

—Es la verdad. Touma no es tonto.

—No, no lo es, pero no le digas esas cosas. Hay que respetar cómo se siente.

«Cómo se siente»

Se siente como si lo hubieran apuñalado y lo dejaban desangrando bajo un puente a su suerte. Es un sentimiento devastador, mas es lo que ocurre con él.

«¿No soy lo suficientemente bueno?» Es una de las preguntas que le hizo a ella cuando le pidió salir con él. Es una interrogante que lleva persiguiéndolo durante los meses a su lado. ¿Es que no es lo suficientemente bueno?¿Es porque no es Mabuchi? ¿Si fuera Mabuchi sería suficiente para ella? ¿O qué puede ser suficiente? ¿Cómo puede complacerla?

Se ha cansado de intentar, pues es una escapatoria vacía. Una vaguedad que se vio venir. Se recomendó a ser el que podía con la carga, mas fue impulsivo, ya que las cosas se revirtieron y era muy tarde para tragarse sus palabras.

Es lo suficientemente bueno para él mismo, está claro que es así, a su modo. En cambio, él no es lo suficientemente bueno para Yoshioka. Ya lo dijo. Ya lo pensó. Y mejor aún, ya lo reconoció.

Ahora tras intercambiar frases con sus amigos, más que nada, está listo para oírla.

—La oiré— Musita. —La oiré lo que tenga que decir.

—Es una buena solución—Reconoce Uchi.

Sonríe. Es lo único que puede hacer por sus amigos en lugar de ceder a las lágrimas.

Come frugalmente. El tiempo transcurre a una velocidad inferior de lo acostumbrado. El cuerpo resiente los temores adentrarse bajo la piel carcomerle la sangre. Es rojo vivo, rojo escarlata. Lo ve claramente. Es el día de ponerle un fin a ese camino tortuoso.

Camina con la frente en alto, los pómulos sonrosados, matizando el duro contraste del color rojo por el que cubre su vista. Lo demás se mimetiza en lo irreal.

Se sitúa en posición de duermevela en el patio tras el auditorio.

Los latidos del corazón lo abruman. Se siente atarantado, patético.

Entonces, llega. La ve. Su cabello castaño danza enredado por el movimiento del viento, entremezclándose con la esencia desprendiendo de ella.

Se hunde en el borde de sus pies, esperando ser tragado por el suelo.

—Llegaste temprano— Dice ella al ubicarlo.

—Sí.

—Pensé que no llegarías— Admite tímida.

Sonríe. No puede verse más patético que sonreírle templado.

No obstante, se mantendrá firme para la retahíla.

—¿Y bien? ¿De qué quieres hablar?—Ella lo mira, ojiabierta. —No te estoy presionando, sólo quiero saber lo que me quieres decir.

Yoshioka baja la mirada, mas une las manos en los costados de su falda. Sus mejillas se tiñen de un tinte oscuro. Se ve nerviosa, igual que él. O más.

Yoshioka tan pequeña y frágil. La observa impaciente.

—Lo que quiero decirte es que he decidido darte una segunda oportunidad— Confiesa.

—¿Qué?

Le toma una fracción de segundo asimilarlo.

—Ya no quiero seguir pensando en Kou cada vez que estemos juntos o que lo compare contigo, cuando no eres él. Fue inmaduro de mi parte y que no merezco tu amor luego de haberte aceptado sabiendo que aún me gustaba Kou.

Asiente. Eso lo sabe con gran antelación.

—Pero me he cansado de eso—Admite gravemente apenada. —Kou no ha hecho nada por corresponderme. Ha puesto mi paciencia al límite y ya no puedo seguir con eso. Es difícil olvidarlo, pero quiero superarlo— Pasa las manos por su rostro, estirando la piel contorneada de los párpados, justo como la vez en que ella accedió a salir con él.

Quiere reprocharle lo que dice. Decirle que eso fue lo que dijo antes, que no creería esos discursos, pues ya los creyó y salió perdiendo. Sin embargo, por alguna razón, algún motivo bailando entrelíneas le dice que es sincera.

Su intuición le grita que le crea.

—Quiero superarlo contigo a mi lado— Finaliza contundente, fijando sus ojos con los suyos, viéndolo como si pudiera entrar tras las puertas de sus pupilas.

—¿Qué?— Casi escupe. No esperaba nada relacionado con superar a Mabuchi a su lado. No es la gracia salvadora de nadie. Piensa. —Pero, Yoshioka-san…—Falto de palabras por una vez en su relación, perece en la confusión.

—Eres tan gentil, tan amable conmigo. Sé que no te merezco, aun cuando acepté estar contigo sabiendo que aún me gustaba Kou. No estaba lista. Lo hice de mala manera. Ahora es diferente. En verdad quiero continuar siendo tu novia… espero que puedas aceptar mis sentimientos. Seré sincera de ahora en adelante.

La fiereza de la convicción renuente en su voz, hace algo en él. Por decirlo de alguna manera, sabe que ella no le está mintiendo, ni se está escabullendo en un amago de palabras bonitas.

Sabe lo especial que es Yoshioka como mujer, lo admiraba que es por otros hombres, al igual que la historia prácticamente palpable con Mabuchi y de lo herida que salió con una historia que jamás inició, sino que dejó un ciclo sin cerrar en su vida, derivándose a su indecisión; sin embargo, se exhibe ante él como frágil y profunda en la certeza de sus sentimientos, postrándose firme frente al estrado de su mirada.

No lo quiere dejar. No lo quiere herir. Es lo que entiende de ello. No quiere quedarse con las cenizas del amor de Yoshioka, ni con las miserias de lo que el desazón de Mabuchi dejaron en ella.

—Claro—Acepta. —Puedes quedarte conmigo—Sonríe. Ve su mirada perpleja, como si no esperara esa reacción de él, quien seguramente creyó encontrarse molesto, o peor aún, lastimado. —Pero quiero que no estés conmigo por lástima, o porque sea el remedio de hacerte olvidar a Mabuchi, sino porque realmente quieres estar conmigo.

Ella da un paso adelante. —Por supuesto— Dice dispuesta. El ánimo adornando su expresión. —Haré que confíes en mi, Kikuchi-kun.

Él sonríe.

—Por supuesto que confío en ti.

Ella sonríe de oreja a oreja y suelta una carcajada aliviada. La tensión del ambiente se disipa como niebla abandonando su espalda. Puede permitirse relajarse. De repente, la estrecha entre sus brazos y siente el corazón de ella latirle fuerte, acompasando el ritmo del suyo. Corresponde su abrazo. Permanecen quietos, taciturnos bajo los rayos del sol invernal.

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NOTA: Lo dejaré aquí. Espero que les haya gustado desde el punto de vista de Touma.