Título: Prologo
Fecha: 5 de marzo del 2005 11:33:35 P.M.
Lugar: Reino de ASKR (Base de la Fuerza Aérea)
El panorama de las grandes ciudades siempre es el mismo incluso en las monotonías de las noches, la insipiente luz de luna iluminaba a las personas que se paraban a verla o por aquellas que se tomaban el tiempo de apreciar lo que una belleza más allá de la humana. Se escuchaba el claxon de los automóviles transportando a padres o madres de familia apurados por llegar a sus casas a acostar a sus hijos y desearle unas buenas noches, adolescentes caminando por la acera buscando una buena fiesta u otros yendo a bares a pasar un buen rato con amigos después de una extenuante jornada laboral, el sonido de las sirenas de policías rompía de bes en cuando la "tranquilidad" de las calles, las ambulancias yendo a algún lugar transportando aquellas almas que merezcan ser salvadas e incluso aquellas que no.
En un aeropuerto privado que se encuentra a 10 kilómetros fuera de la ciudad está descargando unos pasajeros con la diferencia que estos pertenecen a un grupo selecto de personas, la ciudad de capital Askr pertenece a un reino que ha estado en pie por más de 3000 años y en todo este tiempo ha sufrido desde revueltas a invasiones por otros países e incluso se dice que los dioses llegaron a habitar la ciudad como si de un cuento de hadas se tratara.
Mark von visdöm es un hombre de 35 años, mide 1.75 con pelo castaño y ojos del mismo color de carácter relajado y juguetón normalmente se le confundiría como una persona normal, pero lo único que tiene de normal es la apariencia, general de las fuerzas armadas del reino y estratega principal en caso de ataque u autodefensa así como ostentar el título de caballero real que actualmente solo un pequeño porcentaje de personas lo poseen ya que a partir de entrado el siglo XX ninguna persona logro obtenerlo.
Mark bajaba las escaleras de la avioneta, acababa de llegar de un viaje por el extranjero, un grupo de desdientes se armó en una pequeña revuelta fue enviado a acabar con ese grupo, en resumidas cuentas no tuvo que hacer nada, con solo su mera presencia fue suficiente para que se rindieran.
—kiran, hijo Baja—pidió Mark con una voz tierna, aunque no dejaba de ser autoritaria—. Hemos llegado a casa.
Desde la puerta de la avioneta se asomó una pequeña cabecita con una cabellera color café y unos intensos ojos grises como dos grandes tormentas arremolinándose, caminó calmadamente por las escaleras se situó al lado de su padre y le sonrió.
—No sé porque sonríes hijo—le regaño Mark—cuando lleguemos a la casa estarás tan castigado que los doce trabajos de hércules parecerán como un simple pasea por el parque ¿comprendes el porque te estoy castigando?—
— ¿Yo?—preguntó inocentemente el infante.
—Sí, tú—respondió el señor — tu madre esta mortificada
No podía creer que se haya metido de polisón en el avión, demonios no podía creer que haya logrado si quiera entrar a la base sin que nadie lo viera, inhala exhala se dijo, aunque cierta parte de él estaba más que impresionada de tal Azaña.
— ¿qué estás leyendo? — preguntó Mark, mientras se metían al auto, el niño le mostro la portada del libro en el que se mostraba a un chico de cabello negro y a una chica rubia abrazados caminando hacia una puertas con extraños grabados en el que rezaba La casa de hades.
Ese libro no es un poco mayor para ti kiran pensó Mark, fuera del auto las estrellas, a la oscuridad de la noche se asemejaban a pequeños faros, la luna parecía el más grande de todos y tenía la sensación de que los estaba siguiendo como un guardaespaldas personal, el automóvil dejaba a tras los campos de hierba solo para internarse en la oscuridad del bosque, Mark instintivamente se puso alerta, años de entrenamiento militar junto a una experiencia en combate, lo habían hecho dudar de lugares como este.
Había leído informes de soldados que sufrían emboscadas en lugares como este, pero su lado racional le decía que este no era una zona de guerra y que no sufriría tal ataque, sin embargo sus instintos le decían otra cosa.
Una luz blanca se reflejó en la luneta y no se refiere precisamente a los m&m´S, la luz se acercaba más y más a cada momento, estoy siendo paranoico pensó Mark pero aun así no debo de relajarme.
—Teniente—le llamo Mark al conductor— acelere
—Señor—respondió incrédulo el oficial
—ya me ha oído, acelere—
La orden llego tarde ya que un vehículo se situó al lado de ellos, un hombre en una motocicleta llevo su mano dentro de su chaleco de donde saco un arma, disparo dos veces a la ventanilla del copiloto, sin embargo las ventanas de todo el vehículo están blindadas.
El tirador al ver que no podía traspasar el vidrio, bajo la velocidad de su vehículo dándole así la oportunidad al teniente de aumentar la velocidad, el individuo los seguía arduamente por la oscuridad de la noche y en algún punto las farolas publicas dejaron de funcionar, Mark se movió a la parte trasera del auto donde agarro a su hijo y lo protegía con su cuerpo y le susurraba palabras alentadoras, el tirador no se había retirado solo cambio a una mejor posición ahora los tiros se daban en la parte trasera del vehículo, repentinamente el auto se empezó a balancear descontroladamente podía ver como el chofer luchaba para recuperar el control del auto, pero no podía hacerlo, las farolas del carro iluminaron un árbol a tan solo unos metros de ellos, sucedió tan repentinamente que no le dio tiempo de gritar una advertencia, un segundo estaba abrazando a su hijo cuando al siguiente se encontraba ingrávido y al otro en el techo perdiendo así la conciencia.
