Notas de Autor: Buenas, antes que nada quiero decirles que muchas gracias por ser pacientes, me tardé mucho en actualizar y la verdad hay razones por las que me atrasé. Uno es que este capítulo naturalmente me costó más encontrarle la corriente para expresar la idea que queria y lo segundo porque desde hace 3 meses mi tiempo para escribir se ha reducido considerablemente debido al trabajo. Ahora solo le avanzo a los fanfics cada sábado, es decir que solo escribo 4 veces al mes en el documento, y eso si es que no tengo turnos que cubrir los sábados, eso se reduc 2. Pero bueno, afortunadamente el capítulo 4 ya está aquí y me esforcé por escribir mínimo 5 mil palabras para que la espera valiera la pena.

Advertencias del capitulo: ¡escenas de sexo y de uso de drogas! el rating del fanfic creo que lo subo ahora a +18 para evitar cualquier problema.

Espero lo disfruten.

Con amor, Sofía.


Sakura escuchó su nombre, no era la voz de su madre. Era una voz espesa, ahumada. Le costó abrir los parpados, dio un bostezo largo. Pronto se sintió en un lugar ajeno, el aire olía diferente. Un aroma corporal emergía de la sabana gris, ella estaba segura que no era el suyo, el mismo que la acurrucó aquella noche. Se incorporó con un movimiento tosco en el sillón, avergonzada.

—Despacio —musitó Kakashi ahora a su lado.

El instinto de Sakura fue encogerse de hombros, sus dedos apretaron la tela de su uniforme en el acto. La idea de que Kakashi la había tenido en sus brazos y que, seguramente se había dado cuenta de su olor sucio la desconcertó aún más. Kakashi acercó una taza hacia ella, Sakura le miró a los ojos cuando sus manos tomaron la taza, el cruce de miradas fue momentáneo le pareció haber visto una cicatriz bajo el ojo de su profesor que no había notado con anterioridad. Sus ojos después identificaron el líquido de la taza, emanaba un olor dulzón a coco y el sabor se lo confirmó.

Kakashi no se movió de su lugar, le miraba en silencio tomar de la taza, él estaba descalza, sus dedos apenas sobresalían de la pijama azul oscuro. Sakura entonces miró sus propios pies, el dedo estaba inflamado, empezaba a formar costra en la herida de la cutícula y para su agrado solo una pequeña parte de la uña estaba estrellada. Aún así sintió un pinchazo de dolor frío cuando flexionó los dedos, frunció el ceño.

—Se está haciendo tarde, quizás deberías bañarte y regresar a casa.

Kakashi tocó a Sakura en el brazo en cuanto notó que el dedo aún le dolía, en espera de que ella se apoyara en su pecho si intentaba levantarse.

La muchacha sintió un vuelco en el corazón, ¿bañarse ella en la casa de su profesor? Le miró sin parpadear, tomada por sorpresa.

—Tienes razón —se retractó Kakashi al instante—, no es profesional de mi parte. Lo dije sin pensar, perdóname.

—Creo que debería llevarme a mi casa lo más pronto posible.

Él asintió.

—Puedes apoyarte en mi brazo.

Sakura sonrió antes de hacerlo, ella ya había entendido su gesto minutos atrás pero le pareció agradable el hecho de que se lo comunicara explícitamente, le menguaba los nervios y los sentimientos de culpa. ¿Se merecía esto? Muy dentro de ella una extraña sensación de nauseas atascada en su garganta le decía que no. Pero el agradable rubor en sus mejillas le decía que sí.

Aquel día y el siguiente Sakura no se presentó a clases. El estrés que la había agobiado en los últimos días disminuyó, se sentía más tranquila. El profesor la había dejado frente a su casa a primer hora, Kakashi quería salir y hablar directamente con la madre pero Sakura le rogó que lo dejara pasar. Reacio al principio Kakashi cedió. Su madre la recibió sin preguntas, apestaba, aunque un extraño olor que no era alcohol ni cigarrillos emanaba de su falda. Sakura llevaba recluida en su cuarto desde entonces, lavó los uniformes y se desinfectó ella sola las heridas después de cada baño. Para el jueves en la tarde su pie izquierdo soportaba el peso suficiente para caminar sin cojear. Para el jueves en la tarde Sasori tocó la puerta.

—Ah… —musitó Sakura cuando le vio de espaldas en el porche.

Sasori giró en sus talones ahora de cara hacia Sakura, tenía el uniforme aún puesto y la mochila descansando en su hombro derecho.

—Saku —saludó él.

Hacía tiempo que nadie le decía así. Sakura miró hacia dentro de reojo, su madre dormía en el sillón.

—¿Te preocupaste? —sonrió ella al volverse a Sasori.

—Un poco sí. Pero parece que estás bien. Sasuke me dijo que hace dos días fuiste a buscarme al aula. No te he visto desde entonces…

—Perdona, si, uh… —Sakura no encontraba las palabras, en parte la mención de aquel nombre le hizo saltar el corazón y un hormigueo la invadió—. Ya no recuerdo mucho, solo que pasé a la casa de una compañera a copiar algunos apuntes del portafolio y me lastimé el pie, me recetaron reposo.

—¿Estás mejor?

Ella asintió.

—¿Qué tal tu madre?

—Bien, está durmiendo, por eso no te he invitado a pasar —mintió—. Perdona.

Sasori negó con la cabeza. Y sonrió

—Está bien. ¿Nos vemos mañana?

—Sip.

Viernes.

Un mensaje la despertó.

"¿Te apetece traer una botella después de clases a la casa de un amigo?"

Sosos se movieron sus dedos a través de las teclas.

"Si", fue su respuesta.

El cielo se mostraba gris a través de las cortinas, una tormenta de verano. El cielo retumbó sobre la casa cuando Sakura sacó una botella de la alacena de su madre, la escondió en la mochila.

—Ya me voy —anunció antes de salir.

—Regresa temprano tu padre viene a visitarte hoy —escuchó desde el sillón. Su madre a duras penas se irguió empujándose con un brazo.

Sakura suspiró al salir por la puerta.

Se amarró el cabello durante el viaje del tranvía y se revisó las agujetas de los tenis para que no le apretaran demasiado en el pie que sanaba. Sasori la esperaba en la entrada de la escuela.

—Saku ¿Qué tal el pie?

—Mejor que hace dos días, definitivamente —respondió ella luego de haber caminado los últimos metros desde la parada del tranvía que estaba dos cuadras abajo. Solo le quedaba un pequeño ardor cuando daba pasos.

Sasori asintió más calmado, al caminar hacia las aulas instintivamente el cuerpo de Sasori se inclinó un poco hacia Sakura, ella se apoyó en su hombro.

—Gracias —dijo ella.

Él respondió poniendo su mano sobre la de ella. La risa de Ino tras ella la puso de nuevo en alerta, apretó su mano en el hombro de Sasori con fuerza y eso lo tomó de sorpresa. El muchacho dio un vistazo rápido hacia atrás y enarcó una ceja al volverse a Sakura.

—Estás pálida —susurró él.

—Dios, no digas nada más solo quiero que el día termine pronto.

—Lo de aquella vez fue por ella ¿Verdad?

Sakura asintió en silencio, el recuerdo en donde caminó hasta la segunda isla tuvo de fondo la voz de Sasuke que respondía a Ino palabras que Sakura no logró entender.

Sasori aún tenía curiosidad, mucha, la lengua le hormigueaba por seguir preguntando pero no quería seguir atormentándola. La cojera de Sakura se hizo notoria cuando comenzaron a subir las escaleras.

—Con calma no te presiones.

Aunque las palabras de Sasori fueron en vano, Sakura no quería ver sus rostros, no quería que pasaran a un lado, más el esfuerzo y el dolor que aguantó al poner demasiada presión en su pie no funcionó. Por el rabillo del ojo vio la cabellera negra de Sasuke pasar a su lado. Una extrema e irracional vergüenza y rabia la invadió en segundos. Los días anteriores de paz emocional y tranquilidad desaparecieron, todo se fue a la basura.

Los ojos de Sakura se alzaron, el cruce fue en cuestión de segundos, los ojos negros de él sobre ella y los verdes sobre él. La pared del pasillo cortó el momento, uno que Sasori compartió con ellos.

Sasori la tomó por sorpresa, la abrazó por los hombros.

—No volveré a hablar de él tan a a la ligera —murmuró Sasori.

Tras unos segundos de silencio, Sakura dejó de morderse el labio.

"No sé por qué siempre me haces sentir tan culpable cuando haces algo bueno por mí" quiso decir ella.

—A clases muchachos —habló Kakashi al encontrarles quietos.

Sakura se ruborizó y enseguida se apartó de Sasori, los ojos castaños de él se curvaron levemente.

Ese día Sakura estuvo nerviosa, las rodillas no se quedaban quietas en su asiento y le costaba mirar a su profesor. Kakashi repasaba los temas que tuvieron en el semestre uno por uno en el pizarrón, el olor dulzón del suavizante de ropa de Sasori se mezclaba con la voz de Kakashi en su cerebro y lo rebobinaba una y otra vez. Sintió su teléfono vibrar en la mochila y el vistazo que Tenten le dio desde su asiento. Cierto, la botella, ahí estaba. Curiosamente no tenía nervios sobre ella. Tenía el corazón acelerado a causa de su profesor, los blancos dedos en sus pies y sus fornidos brazos bajo sus piernas y espalda.

Kakashi se ajustó las gafas ligeras en el puente de la nariz cuando tomó asiento en su escritorio.

—El lunes deben tener al menos la mitad del portafolio listo, no procrastinen —ordenó él seriamente luego de dirigir la mirada y la indirecta a Sakura. Ella se revolvió en su asiento con la uña del pulgar entre los dientes luego desvío su mirada.

—¿Mejor?

Sakura se volvió a mirar a Kakashi antes de salir del aula, varios estudiantes pasaron junto a ella que esperó unos segundos a que el aula se vaciara.

—Si.

Él asintió.

—La juventud es caótica para algunos —se atrevió a continuar, sacó un papel del bolsillo de su pantalón—. No tengo idea de la situación en tu hogar pero puedes contactarme si necesitas ayuda.

Sakura tardó en tomar el papel, cuando lo hizo no atinó a decir nada. Kakashi solo hizo una seña con la cabeza de que no necesitaba respuesta alguna y regresó al escritorio a acomodar sus pertenencias.

Sakura divisó a Tenten al otro lado de la acera cuando salió de la escuela, no estaba sola. Un muchacho le indicó a Tenten con los ojos que Sakura ya había salido. Tenten se giró hacia ella y la saludó no sin antes indicarle que se acercara.

—Este es Gaara.

Sakura reconoció su rostro, el chico iba en tercer año. Sus ojos verdes le resaltaban porque estaban rodeados de sombra y delineado negro.

—Sakura —se presentó ella y extendió su mano.

Gaara la tomó.

—Un gusto ¿Tienes por ahí la botella entonces?

—Hey —interrumpió Tenten dándole un codazo— Al menos espera a que lleguemos a tu apartamento y no frente a la escuela.

Gaara resopló una risita, Sakura notó también que tenía esmalte negro en las uñas. Claramente el alternativo del grupo.

—¿Iremos a su apartamento?

—Pues claro no podemos hacer la fiesta en cualquier sitio, su apartamento tiene aire acondicionado.

Su padre venía aquella tarde a visitarla, recordó Sakura, aunque estaba indecisa pues su padre había faltado las dos citas anteriores. Tal vez eso explicaba el porque su madre había recaído en el alcohol y la promiscuidad con compañeros de la oficina. Sacudió el pensamiento en un instante, admitirlo le revolvía el estómago.

Tenten comenzó a caminar junto a Gaara, Sakura los siguió por detrás. En veinte minutos estaban en el elevador de un edificio residencial lejos de la escuela y de su casa, al noroeste de la isla principal. Sakura tuvo el privilegio de criarse en un vecindario familiar pero al noroeste los edificios residenciales existían para las familias menos adineradas, Gaara la invitó a pasar a un apartamento completamente individual. La sala ya tenía invitados entre mujeres y hombres. La alfombra del suelo tenía también botellas variadas. Había musica electrónica de fondo y una leve neblina de humo en el techo.

—¡Ventilen esto por favor! —interrumpió Tenten al entrar.

Se dirigió rápidamente hasta una de las ventanas de la sala, con un movimiento ascendente la abrió.

—La alarma de incendio no le sirve a este apartamento —se carcajeó un muchacho recostado en un cojín gigante gris, luego aspiró a su cigarrillo.

Sakura no pudo evitar toser, no estaba acostumbrada al humo a pesar de la renuente adicción de su madre al cigarro. El sonido atrajo la atención de los demás. El muchacho del cojín le miró; una cascada de cabello negro hasta la espalda sobresalía de su gorra que combinaba con su camiseta oliva sin mangas.

—Es nuestra invitada —habló Gaara al notar la irritación en los ojos del muchacho—. Ya se acostumbrará, Neji.

Gaara le dio un empujón leve a Sakura por detrás, animándola a que avanzara. Junto a Neji había un sillón ocupado, frente a este sillón había una mesita de centro atiborrado de botes de jarabes para la tos y pastillas. De nuevo sintió su celular vibrar en la mochila, metió la mano a la mochila y revisó las notificaciones.

"Tu padre te está esperando".

Los ojos de Sakura se iluminaron por unos segundos. Sus ojos después buscaron a Tenten, recargada junto a la ventana atenta a la playlist del iPod blanco conectado a las bocinas.

—Tengo que volver a casa, voy a dejar la botella en el pretil de la cocina —susurró Sakura junto a ella luego de acercarse.

—Al contrario —contestó Tenten de inmediato se volteó a mirarla—. Quedarte es parte del trato.

—Tu solo me pedis...

—Shh, ya estás acá. Relájate, ni tu tienes ganas de volver a con esa madre de mierda.

Sakura enmudeció. Se giró aterrada de que alguien más les había oído pero los demás no parecieron inmutarse ante las palabras. Tenten tenía una sonrisa despreocupada.

—¡Ah! Tranquila, no fue con afán de ofender —suspiró—. Simplemente sé que tu madre se coge a mi hermano mayor.

A Sakura le tembló el labio, sentía ganas intensas de vomitar. ¿Debería defenderse? ¿Tenten buscaba alguna reacción de ella?

—N..no hables así de, de mi madre —dijo por fin. Sin que se le quebrara la voz.

—Ok, no lo haré —Tenten accedió sin más preámbulos, hizo una mueca y sacudió las manos y el rostro, como zafándose del tema. Sakura la vio moverse entre el sillón y el cojín hasta una puerta cercana. Poco a poco su cuerpo se fue acomodando en el suelo, bajo la ventana.

Frente a ella pudo ver con más claridad los rostros de los muchachos en el sillón, conocía a la primera chica, era menor que ella y a veces le notaba un parecido a Ino a causa de la cabellera rubia. Tenía unos acrílicos enormes con los que no dejaba de escribir en su teléfono. Vestía la falda del instituto cuatro dedos por encima de la rodilla y los botones de la clavícula desabrochados.

Junto a ella estaba un hombre robusto con el rostro mirando hacia el techo y el cuello recargado en el respaldo, no le veía el rostro, solo la camiseta con el logo de un grupo de rock difícil de leer, los pantalones de mezclilla, una mano sedienta entre las piernas de Suiren, la rubia y la otra mano con un bote de jarabe para la tos.

Tenten salió del baño y ambas volvieron a mirarse. Tenten soltó su mochila sobre el sillón y se sentó, tras ella Gaara extendía y recargaba sus brazos en el pretil de la cocina.

—Venga —llamó Tenten a Sakura, tocó dos veces con su dedo el espacio vacío junto a ella para que Sakura se sentara ahí.

Sakura aceptó, Tenten tomó su mochila cuando pasó junto a ella y se sentó.

—Gaara trae algo para servir esto —sonrió Tenten al volverse a la cocina. Gaara asintió, se metió a buscar en los cajones junto al pequeño refrigerador.

Volvió después con una torre de 6 vasos transparentes del tamaño un poco más grande que un meñique.

Sakura vio a Tenten sacar la botella de licor de su mochila después tomar uno de los vasos, lo llenó al raz y se lo dio.

Extrañamente el aire del departamento la relajó, quizás, el humo no era de un cigarro. Las palabras de Tenten aún le calaban pero, no estaba enojada. Simplemente le sorprendió la confrontación. Sakura ya lo sabía. Ya sabía todo eso. Sabía las adicciones de su madre y entre ellas era el sexo. Aunque le hubiese gustado saberlo a esta edad y no a los 8 años. A la mirada expectante de Tenten se animó a tomarse el licor. Tal como la vez pasada le ardió hasta la nariz. Tenten le dedicó una mirada cómplice a Neji "no es una aburrida" se podía leer en su mirada.

Gaara se acercó a la bocina y le subió a la música, sonaba una especie de trance o tecno. Ella no lo sabía. El muchacho meneó la cabeza al ritmo de la música y cerró la ventana junto a él. Levantó también las puntas de sus pies al ritmo, Sakura le imitó con los dedos que no le dolían.

—Dame la botella —pidió a Tenten.

—Prueba esto.

Tenten vació una parte de jarabe y otra de licor en el vaso. Sakura miró al hombre junto a ella con el bote de jarabe vacío y dudo por un momento, estaba echo un extasis, le escuchó murmurar solo. ¿Eso era droga?

Cruzó su mirada con Neji que de un momento a otro la miró con atención. ¿Él también estaba expectante a que lo tomara? lo bebió. El ardor del licor no fue tan fuerte, por el contrario un sabor dulzón artificial lo opacó. Sakura hizo una mueca, arrugó el puente de la nariz sin dejar de mover la lengua en su boca intentando descifrar si le agradaba o no el sabor.

—¿Que te parece? —le habló Suiren que se inclinó hacia ella..

Sakura se encogió de hombros.

—Dulzón pero no sé que debería sentir.

Suiren sonrió.

—No te preocupes, el efecto tarda en llegar, aunque tengo en forma de tabletas si deseas un efecto más rápido.

—No, no —rectificó—, con el alcohol tengo suficiente, gracias.

Sakura por un momento frunció el ceño ¿porqué agradecía a alguien que le ofrecía drogas? sintió una leve realización sobre si misma, estaba acostumbrada a hablar sin ofender. Las decoraciones de etiqueta en cada oración para suavizar sus rechazos a veces le cansaban.

Vio a Gaara inclinarse a Suiren y esta le dejó en la palma de la mano algunas tabletas, pequeñas, blancas. Gaara las tomó de tres en tres acompañado de soda.

—Venga, tomate otro shot —la presionó Tenten. Alzó la botella y volvió a llenar el vaso al raz.

Sakura accedió, el alcohol era lo único que no la asustaba.

El celular vibró de nuevo.

"¿Donde estas? Tu padre cree que no te avisé".

Le ardió el ojo izquierdo que se humedeció ante la sensación. Sakura se talló el rostro con ambas manos, furiosa. Sentía como si se rascara un extraño impulso interior, intangible. Se sirvió otro shot y se levantó del sillón no sin antes silenciar el celular y esconderlo en el bolsillo frontal de su mochila. Cuando estaba apunto de moverse sintió la mano de Tenten sobre la de ella, Sakura volvió el rostro hacia ella.

—Tengo una idea ¿Verdad o reto?

—Si, si —respondió Suiren, eufórica, dando brinquitos en el sillón.

—Creo que Kankuro está super alucinado ahora, seríamos solo cinco —habló Neji.

Gaara comenzó por mover la mesa de centro hasta la esquina, junto al cojín de Neji, con cuidado de no tirar los botes de jarabe. Tenten soltó la mano de Sakura y empujó el sillón hacia atrás con las nalgas y el impulso de sus pies en el suelo. Luego se levantó hacia la cocina y sacó una botella vacía de la basura.

—Acomódense en el suelo, sin pena —indicó con un ademán de dedos.

Sakura sintió a Suiren jalarle el brazo hacia abajo, obligándola a sentarse en el suelo, trató de acomodarse con prudencia, sentada sobre sus propias piernas con los pies sobresaliendo de sus nalgas mientras que Gaara y Neji no tuvieron problema en cruzarse de piernas o levantar una donde recargaron parte de su peso.

—Yo la giro primero —se ofreció Suiren luego de arrebatarle la botella a Tenten.

La botella transparente aún tenía gotas de licor en el fondo aunque Sakura en la tensión del momento no pudo darle nombre al liquido color moca. La botella giró por tres segundos exactos; la punta terminó en Tenten.

—Reto —se adelantó Tenten antes de que le preguntaran.

Suiren titubeó por algunos segundos.

—Quitate el bra sin quitarte la camisa del bachiller —ordenó luego de dar un gritito emocionado y de aplaudirse a si misma.

—Pero si está plana —bromeó Neji con las manos cerca del pecho de Tenten dando énfasis a su comentario.

—Cállate —respondió ella.

El rostro de Sakura se ruborizó cuando miró las manos de Tenten moverse bajo las mangas de su camisa, dos tirantes negros sobresalieron hasta sus bronceados codos y de ahí metió la mano bajo su camisa de donde extrajo un bra negro, simple.

—Listo —anunció mostrándolo en alto.

—Sigues —le susurró Suiren dándole la botella.

—Ah, no sé jugar muy bien a esto —habló ella con la botella entre las manos.

—Tu simplemente gírala y lo más cochino que se te ocurra lo sacas a la luz—indicó Tenten con un codazo.

Sakura soltó una risita nerviosa pero lo hizo, puso la botella en el centro y la giró con todas sus fuerzas.

La punta señaló a Neji, frente a ella.

—Verdad —indicó él con la mirada sobre ella.

—¿Con cuantas chicas te has acostado?

—Sin contar a los hombres, creo que unas seis —Neji levantó una de sus manos a la altura de su pecho para contar con sus dedos al divagar en sus memorias.

—Nada mal —la animó Gaara, sus ojos comenzaban a tornarse somnolientos, tuvo que alzar ambas cejas para sostener sus parpados abiertos.

Sakura asintió y sonrío de lado.

—Jo-der —musitó Kankuro detrás de ellos—, chicos mis extremidades son perros chihuahuas.

—¡Cuidado que te muerden las pelotas! —le gritó Neji.

El grupo estalló en carcajadas, menos Kankuro que levantó las manos a los lados y se quedó así tratando de no bajar los brazos hasta sus piernas.

Tenten fue la tercer persona en girar la botella.

—¿Verdad o reto? —preguntó con un brillo en los ojos.

Sakura tardó en responder, temía que si decía verdad Tenten aprovecharía para hacerle preguntas demasiado directas y, si decía reto lo usaría como excusa para humillarla. Tenten no tenía filtro.

—Reto —respondió por impulso aunque se arrepintió al instante.

—¡Uuy! —siseo Suiren. Tenten por otro lado tuvo una sonrisa de oreja a oreja, se aclaró la garganta.

—Besa al chico que se te haga más atractivo —¿Eso era todo? ¿Un beso? Los ojos de Sakura se movieron entre Neji y Gaara—. Pero —levantó un dedo y prosiguió—, tendrán una tableta en la lengua.

Sakura observó la reluctancia de Neji por lo que se inclinó por Gaara que a ese punto estaba entrando en algún tipo de trance y, en parte confiaba que el efecto de la droga evitaría que recordara después lo que había pasado.

Se balanceo un poco en su lugar y se inclinó a Gaara.

—Estoy dopadísimo no puedo pasarme de la dosis —negó el con el rostro.

—Entonces tendrás que luchar para que Sakura se la trague —refutó Tenten de inmediato, sin aceptar otra omisión a su juego.

Gaara puso los ojos en blanco y trató de levantarse. A los segundos perdió el equilibrio y reposó una de sus manos en la pierna derecha de Sakura, se volvió a mirarla. Sakura tenía el rostro sobre el de él y él la miraba desde un poco más abajo. Sakura extendió su mano hacia Tenten.

—Dame un shot.

Pronto tuvo el vaso de plástico en su mano y lo bebió, después tomó la minúscula pastilla que Suiren le acercó. Sakura no era buena besando, a decir verdad Sasuke prefería darle besos en la mejilla y, la vez en que ambos de sus labios se rozaron no fue más que una experiencia que podía contar con dos dedos. Bajo ella, Gaara abrió la boca y sacó la lengua, Sakura puso la pastilla en la punta de esta.

Por reflejo, los dedos de ella apartaron unos mechones rojos que obstruían uno de sus ojos y se inclinó a besarle. Sintió como si su pecho quisiera abrirse, el corazón le latía demasiado. No supo que hacer los primeros momentos, la lengua húmeda de Gaara luchaba por entrar en la boca de ella y lo logró, en el momento en que Sakura entre abrió sus labios para tomar aire los suaves labios de Gaara presionaron los de ella en esa posición y su lengua acarició la de ella, sintió uno de sus dedos tomarla fuerte de la punta de su mentón. La pastilla ahora pastosa por la humedad le llegó hasta las anginas, amarga, deteriorando cualquier tipo de sensación que el beso le proveía. Decidió tragarla y terminar con la situación embarazosa.

Se encontró con los ojos verdes de Gaara cuando abrió los suyos y se apartó. Aún con la mirada desconectada Gaara se mordió los labios y se limpió el brillo labial que Sakura embarró en sus labios.

Ella tosió, se sirvió más alcohol para menguar el asqueroso sabor de la pastilla.

—Nada mal, no te preocupes la dosis que tomaste es muy baja —musitó Tenten cerca de su oído, Sakura observó como con uno de sus dedos Tenten empujó la botella hasta Neji. El aliento de la muchacha le dio cosquillas en las orejas ruborizadas de Sakura.

Neji giró la botella. El destino quería sacar a Sakura de sus casillas.

—Verdad —respondió ella esta vez. El ipod cambió de pista a lo que en su cabeza sonó a speedcore.

—¿Eres vírgen? —Neji ya sabía la respuesta, lo hizo obvio al enarcar una ceja esperando la respuesta de Sakura.

—Si —admitió Sakura, Neji desvió la mirada. Él esperaba a que ella mintiera.

Suiren jadeó sorprendida con una mano en la boca.

—Espera, espera —con la otra mano, Suiren se sostuvo en el hombro de Sakura— ¿Nunca hiciste nada con Sasuke?

—Suiren no seas metiche —Gaara arrastró las ultimas palabras con dificultad.

—No, solo llegamos a primera base —suspiró.

—¡No me digas! Dios —Suiren se tomó un shot y le sirvió otro a Sakura—, Ino y Sasuke ya entraron a segunda base.

Sakura fingió no importarle, pero la noticia la aturdió ¿Por qué Suiren que iba en primer año sabía algo como eso? En definitiva Sakura sintió que estar en un delirio en ese instante habría sido mejor que enterarse de eso.

Bebió el shot que le habían servido y se hizo otro con el jarabe rojo que una hora atrás le habían ofrecido.

—Ya no me apetece jugar —espetó al levantarse con el jarabe en la mano—. Espero no les importe que me recargue un rato en el sillón.

—No para nada —contestó Neji con una mueca desinteresada.

Sakura se hizo un ovillo en el sillón junto a Kankuro, le observó un rato entre medio adormilado y entre medio despierto, salía y entraba en extraños episodios de trance.

Destapó el bote de jarabe y le dio un trago considerable. Sin el alcohol el jarabe sabía horrible, demasiado dulce y químico para su gusto. En parte el alcohol también comenzaba a adormecerla y no lo supo con exactitud pero se sintió cabecear por algunos segundos. Miró al rededor y ya no había luz del día colándose por la ventana, el cielo estaba tornándose naranja, dio un vistazo al lugar donde anteriormente estaban en grupo y solo logró divisar a Tenten sobre las piernas de alguien, con la falda hasta la espalda y las nalgas desnudas. Sintió un vuelco extraño en el pecho, le costó una fuerza inmensa impulsar su cuerpo hacia adelante en busca de su celular para cerciorarse de la hora.

Tenía la visión borrosa, el celular se sentía como mantequilla entre sus dedos mas logró abrirlo. La luz del celular le escoció en los ojos y los entrecerró de manera instintiva. Otra vez buscar entre los contactos fue una perdida de tiempo. Casa, Ino, Sasuke, Tenten.

¿Acaso no había algo más? Sus dedos volvieron a deslizarse en el bolsillo y sintió un pedazo de papel doblado hasta el fondo, a duras penas lo sacó con las uñas. Suspiró. El silencio del lugar extrañamente se tornó ruidoso, sus oídos se destaparon y escuchó a la pareja del cojín susurrarse mezclada con la música del ipod.

Entre mareo y nauseas trató de escribir el número del papel en el celular, se le dificultó, la droga la había sumergido en un extraño trance entre el sentimiento ajeno de tener que volver a casa y las divagaciones placenteras de su cerebro intoxicado. 5,0,3, Sakura estaba segura de estar envuelta dentro de una burbuja de jabón celeste, 9,4... ¿Qué excusa daría esta vez?

Cerró los ojos y se recargó hacia atrás luego de presionar el símbolo verde del teclado. Estaba segura de sentirse como en una ruleta rusa, vueltas y vueltas de arriba a abajo.

—¿Diga? —escuchó Sakura al otro lado de la línea.

Ella solo atinó a soltar un bufido.

—¿Profe?

—¿Sakura?

Hubo un silencio, Sakura se talló el ojo derecho con la boca entumida sin poder abrirla de nuevo para responder.

—Mmm —atinó a decir ella.

—¿Estás bien?

—Mmmh —musitó ella de nuevo.

Se mordió los labios y volvió a impulsarse hacia adelante, esta vez no acabo con la cabeza entre las piernas si no que se fue de lado hasta el brazo del sofá. El cojín del sillón presionó sus mejillas.

—¿Necesitas que vaya a recogerte? —se ofreció Kakashi, Sakura notó un suspiro hastiado, frunció el ceño.

—Soy una carga para todos —sollozó Sakura con la voz claramente abnormal.

—¿Estás borracha?

—Solo tomé un shot, lo prometo.

—Un shot ¿De qué exactamente?

—De... de —Sakura entrecerró los ojos tratando de recordar que decía la etiqueta de la botella. Pero la pareja del cojín la interrumpió.

Escuchó un jadeo femenino y levantó los ojos hacia el cojín, solo el ojo derecho no estaba siendo obstruido por el brazo del sillón y no supo identificar exactamente lo que pasaba; vio una piel, alta, erecta desaparecer entre las nalgas de otra persona, una y otra vez, cada vez más rápido. Estaba ya oscuro.

Al otro lado de la línea Kakashi estaba callado, pero Sakura supo que logró escuchar todo, Kakashi tenía la respiración agitada y espesa.

Otro jadeo, más fuerte, más erotico emergió de la pareja.

Una tercer puerta rechinó junto al sillón, al lado de la barra de cocina, estaba iluminado y Gaara buscaba el interruptor en la pared bajo el umbral de la puerta.

—Ruidosos —suspiró. Sus dedos hicieron un click y una lampara en la cocina se encendió.

Cuando Gaara pasó junto al sillón para ir a la cocina hizo hincapié en el rostro de Sakura, despierto, con los parpados somnolientos por la droga y un celular en la mano.

—¿A quién llamas, Sakura? —Se agachó hacia ella, extendió su mano hasta su frente y la sacudió.

—Sakura ¿Quién es...? —habló Kakashi.

—Es un amigo, mi amigo —respondió ella, lento.

—¿Es tu mamá? —preguntó Gaara curioso.

Sakura soltó una risita tonta. Un sonido gutural salió de su garganta a la mención de su madre, tuvo ganas de vomitar.

—¿Dónde estas? Voy a ir a recogerte ahora mismo —anunció Kakashi, esta vez con un deje de preocupación en la voz.

—No sé donde estoy —admitió Sakura, sofocada luego de inhalar aire. El celular le fue arrebatado de las manos.

—¿Es usted el padre de Sakura? —inquirió Gaara que caminó hasta la cocina a servirse un vaso de agua.

—Claro que no, soy...

—Si no es su padre, entonces, claramente tampoco es su madre —Gaara soltó una risita y después se compuso luego de carraspear la garganta—. Le sugiero que no se preocupe, no puedo darle la dirección a alguien que no es su familia.

—¡¿Pero si puedes darle alcohol?! —espetó Kakashi, furioso.

Gaara chasqueó la lengua en desaprobación.

—Ella trajo su propia botella y nadie la obligó a tomar nada. Como puede escuchar, yo estoy completamente sobrio.

—Eres un crío, solo dame la dirección.

Gaara dio un trago largo de agua antes de proseguir.

—Si usted no sabe donde está es porque ella no se lo informó en primer lugar, si me disculpa voy a colgar, los tortolos liándose en la sala no me dejan escucharlo muy bien.

—¡Oye!

No esperó respuesta, Gaara cerró el celular en su palma. Se recargó en el respaldo en busca de Sakura. La encontró con el rostro en el sillón y las piernas en el suelo.

—No tenía voz de Sasuke —habló él. Sakura levantó el rostro hacia Gaara, confundida.

—Sasuke...—musitó ella.

—Esta vez deja que el chico te busque un poco más si planeas usarlo para superar a Sasuke —Dijo y dejó el celular que no tardó en volver a sonar, junto al rostro de Sakura—. Deja que la llamada se pierda algunas veces y después le contestas, tu decides si le dices la dirección o no.

Pero Sakura no podía esperar. No tanto. Sintió la piel de gallina en sus piernas. Dejó que Gaara se metiera a su cuarto sin pronunciar otra palabra.

La llamada se perdió y sintió el corazón agolparse en su garganta, un terror la invadió, temía que Kakashi no volvería a marcar. Se levantó con todas las fuerzas que pudo y tomó su mochila con ella.

Se giró una última vez en el pasillo hacia la pareja del cojín. Se encontró con la figura de Tenten, desnuda, mirándola fijamente, aunque fue por unos segundos. La mirada de la muchacha prosiguió, perdida, y retomó las embestidas luego de unos segundos donde recuperó el aire.

La escena le revolvió el estomago a Sakura, apretó los dientes. Sintió los ojos escocerle. Abrió la puerta de la entrada y salió del departamento.

Bajó las escaleras con cuidado, estaba mareada, disasociada y luchando contra el episodio de trance. Cuando hubo llegado al lobby del edificio se sentó cerca de la entrada. Fue ahí que el celular volvió a sonar. No tardó en responder.

—Sakura —escuchó ella—¿Dónde estas?

—Al noroeste de la isla principal en un edificio residencial —respondió ella de inmediato, aferrada.

—No me cuelgues —rogó—. En quince minutos llego a la zona.

—Esta bien.

—¿En qué pensabas? Solo tienes que ir a casa —habló él, en un tono suave pero decepcionado.

Sakura no respondió.

—Tienes que darme el número del edificio, está en una placa de metal en la puerta principal.

—Ah, si, si.

No tardó en encontrar la placa junto a las puertas de cristal.

—7B —indicó ella.

La llamada se terminó. Su cabeza titubeo de lado a lado en la calle, a lo lejos, divisó el automóvil azul que había visto la última vez. Apretó el asa de la mochila con más fuerza, ansiosa.

Las luces del coche se apagaron, Kakashi salió del auto y la miró desde la puerta del piloto.

Un cosquilleó la invadió en el estomago justo en medio de sus costillas. Avanzó lentamente hacia el auto sin dejar de mirarle el rostro, en busca de un ápice de furia. Pero el rostro de Kakashi estaba sereno, con el ceñó levemente fruncido. Notó que la miraba en busca de alguna herida y le vio relajarse cuando sus hombros cayeron un poco a sus costados.

Kakashi se acercó a ella, justo antes de que abriera la puerta del copiloto y la tomó por las mejillas con sus dos manos. Alzó su rostro hasta que la luz de la calle golpeó el rostro de ella para que Kakashi la inspeccionara. Le vio los ojos esmeralda dilatados y somnolientos. Sakura podía jurar notar un tic de rabia en el labio superior de Kakashi que pudo controlar en segundos.

—¿Se siente bien? —preguntó él que la soltó suavemente.

Sakura se pasó los dedos por el cabello incapaz de mirarle a los ojos.

—Si —admitió ella—. me siento muy bien.

Sus ojos esmeralda captaron por el rabillo del ojo las manos de Kakashi apretarse en un puño.

—Lo más inteligente es que no vuelvas a meterte esa sustancia, pero no puedo controlar lo que haces, realmente no somos nada, Sakura, mi responsabilidad sobre ti radica dentro del área escolar.

—¿Y que quisiera ser para controlar lo que me meto o no? ¿Mi padrastro? Iugh —respondió ella, hizo una mueca cuando imaginó a su madre y a su profesor en una relación.

—No lo tomes así, me refiero a ser un guía, un ejemplo a seguir —suspiró él—. Alguien en quien tu vieras una figura de autoridad para enderezar tu vida. Un padre suele ser la figura común, pero un hermano mayor es otra y, un profesor suele ser un extraño puente entre la familia y el desconocido, pero fuera de clases no es parte de mi oficio darte algún consejo o disciplina. Es abusar de mi poder.

—Entonces hábleme como una extraña, no como estudiante.

Sakura alzo los ojos hacia él cuando le escuchó reír.

—Eso es imposible, así no funciona. Voy a llevarte a casa —dijo él y abrió la puerta de copiloto para que Sakura entrara.

Ella esperó que él entrara por la otra puerta y arrancara el auto.

Ya no resistió el trance, se dejó envolver por la sensación de flotar en el espacio, cuando Kakashi entró al auto su aroma le acarició el interior. Descansó el rostro junto a la ventana. El auto avanzó más lento que la última vez, pasaba entre vecindarios hasta el suyo. El porche de la casa estaba iluminado, señal de que su madre si estaba adentro.

—Gracias —habló ella. Salió del auto hasta la puerta y antes de tocarla volvió el rostro a Kakashi que la miraba desde la puerta.

Las manos de Sakura se quedaron suspendidas en el aire porque su madre abrió la puerta.

Estaba sobria, luego de tanto, tanto tiempo, Mebuki estaba sobria y furiosa.

—¿Donde estabas? ¡Te estuve marcando toda la maldita tarde! —chilló la mujer. Su mano se impulsó como ráfaga al rostro de Sakura y la muchacha recibió la bofetada confundida. Sakura se tambaleó en los escalones hasta aferrarse al barandal por donde calló de rodillas.

—Contrólese señora —escuchó Sakura a Kakashi, que se acercó deprisa intentando apartar a Sakura de Mebuki.

—Usted cállese —refutó Mebuki—¡¿Quién es usted?!

—Soy el profesor de su hija, tranquilícese por favor, está sana y salva.

—Váyase de aquí si no quiere que mañana mismo meta la demanda de que está en contacto con estudiantes fuera de su horario laboral ¡No se meta! —Kakashi retrocedió ante la advertencia—. Y tu maldita desgraciada —prosiguió la mujer luego de tomar a Sakura del cabello—. Te dejé pasar muchas esta semana, pero por tu culpa tu padre no me ha soltado la plata de este mes ¡Desgraciada!

—¡Mamá! —chilló Sakura— ¡Mamá me duele!

La fuerza de Mebuki sobre el cabello de Sakura hizo que la muchacha gateara en el piso para poder asemejar la velocidad con la que su madre la arrastró hacia dentro. El shock y la vergüenza no la ayudaban, no podía llorar. Los tirones de su madre le dolían en seco.

La mujer levantó el rostro de Sakura hacia ella y volvió a darle otra bofetada y otra.

—A ver si esto te da una lección, desgraciada, que sea la última vez que me dejas plantada en una cita con tu padre.

"Madre de mierda" quiso decir Sakura, imitando las palabras de Tenten, pero mantuvo los labios sellados. Mebuki pronto se cansó y la dejó en el pasillo. Sakura no perdió tiempo, se levantó del suelo hasta la ventana de la sala, movió levemente la cortina y se asomó. Kakashi ya no estaba. Sintió un hueco en la garganta cuando se apartó de la ventana y por fin unas lágrimas espesas decoraron su blanco rostro.