Nota de Autor: Hola, hola. Espero que con esta actualización constante y larga pueda por fin pagar el hecho de que no pude actualizar por casi 4 meses la vez pasada. En fín aproveché que escribí este capitulo en un día (osea ayer sabado jeje).

Disfrutenlo! Son casi siete mil palabras


La caña del bolígrafo emitió un sonido metálico cuando chocó contra la espiral de la libreta. La joven suspiró, tenía los dedos de su mano izquierda entrelazados en los mechones de su cabello. Era sábado por la tarde, Sakura tenía un malestar desconcertante atorado en las anginas. Sus ojos se mantuvieron quietos, directos a las palabras que tenía enfrente aunque perdidos. Se notaban las marcas de tres dedos cerca de su oreja, las bofetadas de Mebuki de la noche anterior.

Sakura había pasado todo el día trabajando en su portafolio luego de despertarse, acomodó las libretas y los apuntes en el pequeño escritorio de su cuarto y trató de poner algo de orden a los pensamientos enmarañados que tenía en su cabeza mediante los deberes escolares.

Pero ya era tarde, estaba cansada otra vez, algo mareada por la resaca y tullida del cuello por la mala posición en la que se sentó a escribir.

No había salido del cuarto en todo el día y, aunque para entonces cayó en cuenta que tenía hambre, no tenía ganas de verle la cara a su madre. Exhaló de nuevo al mirar su celular junto al escritorio en silencio. Ni Tenten, ni Kakashi se habían comunicado, desconectó el aparato del toma corriente luego de que terminara de cargarse y jugueteó con las teclas por unos segundos antes de ponerlo en su sitio.

Faltaba una semana mas, una antes de las vacaciones de verano. Lo que iba a ser un verano tranquilo, divertido, parte de las buenas memorias de su adolescencia se convirtió en una pesadilla. Parecía siempre ser así, cada vez que la vida le daba una razón para mantenerse positiva un obstáculo la esperaba, uno peor cada vez, más doloroso y más difícil de superar. Kakashi tenía razón, Sakura necesitaba una figura en su vida, no un padre ausente, ni una madre abusiva. Necesitaba un adulto que le asegurara que el dolor era parte de la experiencia humana y que había formas de evitarlo hacer raíz en el alma. Admitir que su madre era abusiva le dio a Sakura un respiro de aire fresco pero al mismo tiempo sintió algo de culpa, temía de juzgar a su madre luego de todo lo que ambas vivieron. ¿Era lo justo, lo correcto? El que Sakura acusara a su madre de algo tan grave. Acarició su mejilla con más suavidad de la normal, un pinchazo de dolor, como el de la mordida de una hormiga hizo que apartara los dedos. Y cerró los ojos con fuerza. Su madre nunca había hecho algo como esto, ni cuando estaba ebria.

Dos pares de ojos, aunque solo era uno frente al espejo. Sakura sintió que había dos, ella la de la realidad y ella la del reflejo. No durmió bien durante el fin de semana, pareció incluso por un momento que ella hablaba con sus propios pensamientos. Pero fue breve. Se revisó la mejilla, la marca entre rosada y morada había desaparecido en unas zonas pero había líneas verdosas en otras zonas. Abrió el cajón bajo el lavabo y sacó un corrector de ojeras algo viejo que llegaba a usar para tapar las espinillas al rededor de sus mejillas y la nariz. Puso un poco del producto en una de las líneas verdosas pero no lo tapó lo suficiente, un poco del tono se entreveía en la capa de maquillaje y no podía echar más o se vería reseco y pastoso. Sacó del cajón su cepillo de cabello y lo acomodó de tal manera que el cabello caía en cascada junto a la oreja y parte de la mejilla aún lastimada. Hacía mucho calor y quería amarrarse el cabello pero las marcas la avergonzaban.

Salió temprano de su casa, más de lo usual para evitar toparse con otros estudiantes durante el trayecto del tranvía. Se ajustó la mochila y guardó su celular en el bolso de enfrente. Se cercioró que llevaba el portafolio completo y los demás libros y libretas, así como su lapicera. Todo en orden, deslizó el cierre.

Caminó unas tres cuadras antes de llegar a la parada del tranvía cuando divisó en los asientos a Gaara con los auriculares en las orejas y uno de sus pies sobre el asiento quitándole espacio a los demás adultos de oficina. No hizo hincapié en Sakura, iba demasiado distraído revisando la playlist del iPod blanco. Cuando hubo llegado el tranvía el muchacho se metió al transporte por la puerta principal mientras que Sakura aprovechó para entrar por la puerta trasera. De reojo lo vio sacar un esmalte negro de la mochila y pintarse las uñas que recargó sobre su rodilla. Sus miradas se cruzaron hasta que el tranvía hizo la parada cerca de la escuela, Gaara estaba soplando la tercer capa de esmalte en la mano derecha cuando sus ojos se movieron instintivamente hacía la segunda persona que aún permanecía, Sakura.

—Hey —saludó él cuando bajó detrás de Sakura. Ella solo movió la cabeza en forma de saludo— ¿Te molesta si caminamos juntos a la escuela?

Sakura negó con la cabeza, aún en silencio.

Apretó sus dedos alrededor de su codo izquierdo por instinto. Escuchó música salir de los auriculares de Gaara más no expresó ninguna opinión, era distinta, pudo distinguir unas vocales que se usaban en el rock pesado.

—Bueno —volvió a hablar él cuando cruzaron la entrada del instituto—, fue una caminata incómoda.

La sinceridad de Gaara le sacó una sonrisa y asintió luego de levantar su rostro hacia él. Pudo identificar una hilera de pestañas espesas en sus ojos sin la sombra y el delineado negro.

—Perdona lo de la última vez, el beso —recalcó ella—, que estuvieras drogado tuvo razón en mi elección.

—¿Qué lo olvidaría después? —ella asintió, él paró en seco antes de subir las escaleras y se sostuvo en el pasamanos—. Fue solo un juego, no le des tantas vueltas. Te sorprendería saber cuantos besos han existido entre amigos sin problema alguno.

"Amigos" pensó ella, "¿Gaara me considera una amiga?".

Ella le miró irse, el recuerdo de Sasori la mantuvo en su sitio y decidió esperarle en la jardinera. Cuando se volvió para sentarse de frente a la entrada dio un respingo, Sasuke estaba a pocos pasos de ella. Esta vez no estaba del todo indiferente, inclinó su rostro levemente a modo de saludo cuando sus miradas se cruzaron. Una suave ráfaga de aire le golpeó el cuerpo a Sakura, en un intento por sostener su falda con las manos en ambas piernas descuidó el mechón de cabello en su rostro, la mejilla derecha quedó al descubierto frente a Sasuke y ella no tardó en hacer hincapié en ello. Un arañazo frío le golpeó desde la nuca hasta la garganta, se levantó como resorte de la jardinera y cohibió el cuerpo hacia otro lado, se movió rápido en busca de una goma de pelo entre sus cosas y, afortunadamente la encontró. Puso el cabello en su lugar y lo amarró con firmeza. Tenia el ferviente deseo interno de que Sasuke permanecía ahí si se volteaba, pero por otro lado admitía que no tenía fuerzas para seguir alimentando su inestabilidad emocional, no miró por sobre el hombro, apretó los puños y fingió seriedad.

Vio la figura de Sasori mucho rato después, le vio bostezar desde lejos y estirarse con los brazos alzados hacia el cielo. Ella los alzó también a forma de saludo.

—¡Saku! —gritó él y no tardó en apresurar le paso para llegar junto a ella.

—No te traje hoy almuerzo porque no me haz devuelto mi caja de almuerzo.

Él enarcó una ceja a modo burlesco, acomodó su mochila verde frente a él y la abrió.

—¿Te refieres a esta caja de gatito? —sus manos sacaron la caja envuelta en la tela violeta.

—Dios no la muestres así —refunfuñó ella.

Le dio un leve golpe en el hombro y la escondió pronto en su propia mochila, él solo sonrió.

—¿Qué tal vas con los trabajos finales?

Sakura respondió encogiéndose de hombros y una mueca en el rostro.

—Los he terminado durante el fin de semana pero todo es cuestión del profesor.

Ambos subieron hasta su respectivo pasillo.

—¿Qué harás en las vacaciones? —se atrevió a preguntar ella.

Sasori se pasó la mano por la nuca, meditando en su respuesta.

—No tengo idea —negó el con la cabeza—, pero quizás Deidara, el muchacho rubio con el que a veces me vez, quizás el tenga algunos planes y me invite ¿Quieres acompañarnos?

—Si no es molestia, si.

—No te preocupes, la mayoría de veces la pasamos en mi casa jugando videojuegos, pero veremos algún plan y te echo una llamada ¿te parece?

—Ni siquiera tienes mi número —recalcó Sakura, divertida y una mirada acusatoria.

—¡Oh! es verdad —admitió él—. tengo un teléfono muy pedorro pero se me dan bien los mensajes de texto.

Sasori arrancó la esquina de una hoja de su libreta y escribió encima el número, luego se lo dio a Sakura quien lo guardó.

—Suerte en tu semana de trabajos —murmuró ella antes de alejarse a su aula.

La semana pasó dolorosamente lenta, por alguna razón. Kakashi mantuvo su postura profesional por sobre las dudas que le hubieren carcomido luego de aquella noche. Sakura se tragó lo que sintió como hostilidad y se dedicó de nuevo a tomar el rol de la estudiante que pasaba inadvertida, entregó el portafolio completo y se dedicó, de nuevo a mirar tras la ventana. Las manchas verdes en su mejilla se disiparon casi al final de la semana. Pero no importaba, nadie parecía notarlo, ni siquiera Sasuke que tuvo la evidencia frente a sus narices.

A veces Tenten se volteaba a mirarla, inclinaba el rostro levemente con una extraña gentil sonrisa como si nada hubiera pasado.

Pasó los recesos recargada en el pasa manos del pasillo mirando a los estudiantes pasar de un lado a otro, incluida Ino.

Ino.

Ino.

A diferencia de Sasuke, Ino no era capaz de tragarse el pasado y proseguir con su vida. La sorprendía dándole vistazos por encima del hombro y Sakura sostenía un semblante escéptico, frío, rencoroso. Una extraña sensación de euforia la envolvía cada vez que era capaz de sostenerle la mirada hasta que Ino decidía ser la primera en bajar la suya. Tantos años de amistad borrados por un chico. Si tan solo Ino hubiese sido honesta, se dijo Sakura, si tan solo Ino hubiese admitido desde un principio que gustaba de Sasuke, quizás solo quizás Sakura lo hubiera pensado, se hubiera ahorrado los 2 meses de relación agridulces que Sasuke le hizo experimentar y se hubiera ahorrado el amargo trago de que tuvo una enemiga junto a ella durante varios años. Resopló.

"El hubiera no existe" se murmuró así misma las palabras de Sasori luego de anotar la fecha al inicio de la página sobre su libreta.

Era la última clase del día del último día de clases. Kakashi caminaba lentamente de lado a lado frente a la pizarra con los ojos fijos en su libro amarillo.

Asintió para si mismo luego de acariciarse la barbilla y cerró el libro entre sus dedos antes de mirar a la clase que le esperaba expectante.

—Ya tengo sus evaluaciones de fin de año —habló él, una sensación de alivio se notó en la clase—. Pero... —el ambiente decayó otra vez, ansioso. Sakura notó que los ojos de Kakashi la esquivaban a propósito cuando examinaba con la mirada a la clase—. Pero las evaluaciones no lo son todo para demostrar que son buenos estudiantes.

Kakashi recargó sus muslos en su escritorio, se cruzo de piernas y de brazos antes de proseguir.

—Si por mí fuera los evaluaría a través de un proyecto en equipo, pero son las reglas del sistema. He de decirles que los portafolios estaban excelentes, presentables y completos. Me alegra haber estado a cargo de ustedes en su segundo año de bachillerato y espero estén listos para recibir el tercer grado después de las vacaciones y, que para entonces sepan que carrera o especialidad van a tomar.

Sakura frunció el ceño, no tenía idea que quería ser.

—Bien, como última tarea opcional anoten las siguientes preguntas; ¿Cuándo fue la última vez que me comparé con otra persona? ¿A qué le tengo miedo? ¿Cómo me veo de aquí a cinco años? No necesitan darme las respuestas, es una tarea para ustedes mismos. Usen las preguntas cuando quieran cuantas veces quieran. Bueno, es todo por hoy, recojan sus portafolios antes de salir ¿Ok?

La clase asintió. Sakura guardó sus cosas mientras otros estudiantes pasaban a su lado a recoger su evaluación.

—Excelentes apuntes señorita Haruno —Kakashi le extendió su portafolio sin mirarla, le vio ajustarse las gafas mientras leía varias veces el mismo nombre del siguiente portafolio. Ella lo tomó antes de que se le notara la piel de gallina en los brazos. En el pasillo Tenten la tomó por el brazo.

—¡Hey!

—Hey —respondió Sakura dubitativa.

—A un lado —murmuró Karin tras ellas. Sakura le dio el paso.

—¡Ugh! Que genio —dijo Tenten luego de poner los ojos en blanco. No tardó en centrarse en Sakura de nuevo—. Bien ¿Qué piensas hacer estas vacaciones?

—No lo sé, Sasori...

—¡Sasori! —un silbido salió de Tenten.

Ambas bajaron las escaleras. Sakura asintió.

—Si, Sasori mi amigo...

—Como que tú tienes cierta fijación por los pelirrojos ¿No?

—¿Ah? —jadeó Sakura luego de que la imagen de Gaara bajo ella antes de besarle le invadió el cerebro. Sintió sus mejillas ponerse cálidas. Tenten resopló cuando la notó ruborizarse.

—Chicas esperen —escucharon tras ellas, Gaara las había visto desde el tercer pasillo y se apresuró a alcanzarlas.

Sakura le vio adelantarse a Sasuke que venía con Ino junto a él. Gaara los esquivó y abrazó a ambas—¿De qué hablan?

—De nada.

—De cuando tu y Sakura se dieron sus arrumacos en tu departamento —prosiguió Tenten desinteresada, enrolló su cabello chocolate oscuro en uno de sus dedos.

Gaara entendió las intenciones de Tenten, enrolló uno de los mechones de su cabello y se lo jaló.

—¡Ah! Gaara —bramó ella.

—No seas metiche —rezongó él con tranquilidad.

Tenten refunfuñó unas cuantas palabras más luego de separarse del brazo de Sakura y sobarse la cabeza.

—Pero es verdad —musitó Tenten con los labios fruncidos.

Sasuke e Ino pasaron junto a ellos en las jardineras, ella estaba colgada de su brazo y se había dejado el cabello suelto. Le notó una pulsera en la muñeca derecha que no le había visto antes, los celos le perforaron el estomago, estaba segura que era un regalo de Sasuke. Desvió el rostro y buscó a Sasori con la mirada. No escuchó muy bien la conversación que Gaara y Tenten retomaron, solo identificó a lo lejos a Sasori con unos papeles entre las manos pidiéndole al profesor Jiraiya que los firmara. Le notó el ceño fruncido y un deje de frustración en la voz a medida de que se acercaban.

—Por favor, usted sabe que fueron ausencias por la salud de mi abuela —escuchó Sakura ya lo suficientemente cerca.

—Pero eso no es excusa para que el portafolio esté incompleto.

—¡Si lo es! Tuve que viajar esa semana a la capital. Usted sabe mi desempeño, no me molesta un 8 como evaluación, me molesta que se niegue a siquiera aceptar el portafolio.

Jiraiya suspiró.

—Está bien, pero deberás tomar un examen a mediados de verano en la biblioteca para que el sistema te apruebe para el siguiente año. Es online, usualmente se le aplica a los estudiantes con problemas de aprendizaje pero creo que puede ser útil para tu archivo escolar.

Una sonrisa de oreja a oreja se le dibujó en el rostro al muchacho. Asintió después de dejarle los papeles en la mano al profesor.

—Gracias, gracias.

—No me lo agradezcas.

Sasori se alejó un poco antes de que Sakura se deshiciera del agarre de Gaara y avanzara hacia él.

—¡Bu!

El muchacho dio un respingo para luego sonreír al reconocer a Sakura.

—Me alegra que se haya podido solucionar.

—¿Lo escuchaste?

Ella asintió.

—¿Cómo está tu abuelita? No me habías dicho de eso.

—Está mucho mejor, estable, fue un pequeño susto nada más.

Gaara y Tenten se les unieron no muy poco después.

—Que tal —saludó Gaara, dejó entrever sus dientes blancos con una sonrisa hacia Sasori, este respondió alzando la cabeza— Gaara de tercer año.

—Sasori, de segundo.

—Ella es mi compañera de clase —dijo Sakura—, Tenten.

—¿Fuiste tu quién ayudó a Sakura con los apuntes del portafolio?

—Ajá —asintió Tenten sin apartar la vista de Sasori y sin dejar de jugar con su cabello más frecuentemente. Sakura sonrió al notar el coqueteo. Sasori le dio un vistazo confundido y Sakura solo levantó sus cejas alentándolo a que se conocieran.

Sakura estaba a punto de desviarse hacia la parada del tranvía para llegar a casa pero Gaara la detuvo.

—Habrá una fogatada cerca de la zona diamante ¿No quieres venir con nosotros?

—Sasori esta invitado también —recalcó Tenten de inmediato. Miró a Sakura en forma de súplica.

—La verdad no sé si tenga tiempo de ir, vivo en la segunda Isla, me queda algo lejos. No se preocupen por mí —sonrío él a modo de disculpa.

—N-no sé —admitió Sakura.

—Sé que Sasuke confirmó ir con Ino, así que espero lo pienses. Iremos con Suiren y Neji.

—Neji ni siquiera es un estudiante —mencionó Gaara.

—Eso no importa, solo es un año mayor que tú —rezongó Tenten luego de darle un codazo a Gaara en el estomago—, Dios como te gusta arruinar todo.

—Lo voy a pensar —mintió Sakura, pues ya había tomado la decisión.

Una sensación de remordimiento la invadió cuando le sirvió un vaso de alcohol a su madre dos horas antes de la fogatada. Mebuki había llegado temprano de la oficina, media hora después que Sakura.

—Sírveme algo, hace un calor infernal allá afuera —ordenó Mebuki una vez que entró al comedor. Lo común sería que Sakura hubiese sacado una soda del refrigerador, pero no la quería sobria, hoy no. Tomó un vaso ancho y pequeño en el que puso cubos de hielo y whisky hasta la mitad. Dejó el vaso junto a la laptop y al ver el vaso, Mebuki no notó el extraño brillo de Sakura en sus ojos. Solo tomó el vaso y le dio un trago largo.

La mujer apartó su flequillo de su rostro mientras escribía sobre un documento y revisaba los apuntes en unos archivos junto a la laptop.

Sakura le sirvió otro trago veinte minutos después. Y luego del quinto trago acercó la botella en el comedor, Mebuki no dudó en tomar directamente de ella. Ahí Sakura aprovechó para subir a su cuarto y arreglarse para la noche. Tenía nauseas, acababa de sabotear los días de sobriedad de su madre pero no permitiría que Sasuke e Ino tuvieran la fogatada como su noche especial.

Segunda base según las palabras de Suiren, en tan poco tiempo. Tenía los ojos inyectados de sangre a causa de la rabia que la idea le provocaba. Un día era tímida y al otro solo quería sabotear vidas ajenas. Dos Sakuras, la real y la del espejo. Se vio así misma con un rostro desconocido frente al espejo, el desconcierto ante la imagen propia la calmó un poco. Aplicó delineador en ambos lagrimales de cada ojo, después una mascara de pestañas y al final optó por el brillo labial con tonalidades rojas. Luego tomó entre sus manos mechones de cabello que amarró tras su cabeza con una goma amarilla de la que sobresalía una pequeña y blanca flor tropical, el resto del cabello descansó en su espalda y hombros. Deslizó a través de sus piernas una falda de mezclilla con los bordes roídos a propósito por el diseñador, le quedaba dos dedos sobre la rodilla. Luego ajustó su camisa de tirantes blanca, la aseguró tras ella, bajo la falda de mezclilla haciéndola parecer más pequeña de lo que era. Estaba satisfecha.

Su primer verano como una casi adulta, sentía que era el momento de vestirse como tal. Probó varias posturas frente al espejo y respiro hondo antes de salir a hurtadillas de su casa.

Sabía de la zona, era unas cuadras más adelante que la casa de Tenten, la fogata no estaba abierta para turistas aunque había uno que otro colándose. Había un grupo de estudiantes más adelante cuando hubo doblado a la derecha, en el mismo lugar que una semana atrás había tenido el accidente. Miró de reojo las barras al aire libre donde Kakashi estuvo aquel día pero no estaba ahí aquel atardecer. Al cruzar dos calles adelante divisó la fogata en la arena, rodeada de estudiantes. Estaba situada frente a un local pequeño de alcohol y snacks de donde emanaba la música. Sakura reconoció la melodía esta vez, era pop americano del momento. Bajó las escaleras hacia la arena donde se quitó las sandalias. Reconoció vasos de ponche frutal en las manos de algunos estudiantes a medida que avanzaba entre ellos hacia la fogata. Era una fogata grande con algunos troncos de palma posicionados junto a ella para quien deseara sentarse. La zona que habían escogido estaba cerca del volcán muerto de la primera isla, por lo que la arena se extendía unos metros más hacia arriba y las olas del mar no los alcanzaba.

Sakura aceptó el ritmo del ambiente una vez que se posicionó en medio del tumulto y cerró los ojos. Movió la cabeza y después los hombros. No tardó en dejar ir un poco el pudor que la retenía todo el tiempo y levantó los brazos al aire. No era música que solía escuchar en casa pero no estaba mal, no le parecía sosa, era movida, apropiada al ambiente juvenil. Movió su cuerpo de lado a lado cuando el coro alcanzó su punto alto, escuchó a un par de amigas dar grititos y cantar la letra. El coro terminaba con un silbido y, gran parte de los estudiantes imitaron el silbido. Eso la hizo abrir los ojos con una sonrisa en los labios. Todos estaban en sincronía, la música los unía.

Se limpió una gota de sudor del cuello cuando salió de entre el tumulto hacia el local, tenía sed. El local era pequeño, limpio,lleno de luces de colores y mesas para sentarse. Su falda de mezclilla tenía dos bolsas pequeñas, en una puso su celular y en otra un pequeño monedero. Pagó con monedas el vaso de ponche. Sintió una persona junto a ella en la barra, su codo rozó con el de ella a propósito.

Sus ojos se encontraron con los ojos aperlados de Neji. Él tenía una sonrisa y una ceja levantada.

—Que tal —saludó Sakura. Tomó el vaso de plástico que el empleado le dio, le dio un trago largo, cuidando de no borrar su labial sobre los bordes del vaso.

—Sin el uniforme te vez mucho más bonita —siseó el inclinándose hacia su oreja. Ella se alejó un poco por instinto.

—Gracias.

Era un cumplido, pero se sentía extraño, seguro el tipo estaba borracho o con alguna sustancia encima pues ella no olvidaba en absoluto la mirada reacia que le dedicó en el reto de la botella. Tenía encima una camisa blanca del torso con las mangas carmín y unos pantalones sueltos de mezclilla oscura con un dobladillo en el talón. Quizás Tenten y Gaara ya estaban en la fiesta, se volvió hacia la entrada un poco después de su intercambio de palabras dispuesta a buscar al grupo.

Bajó por el lado derecho, había menos gente por esa entrada, era un pequeño escalón cerca de los baños del local. Sasuke estaba en esa zona, solo, con una de sus manos acariciaba uno de los mechones que le caían en la frente. Sintió ese golpe emocional otra vez, no paraban, no disminuían, tan débil. Fingió no verle cuando una persona pasó entre el espacio hacia los baños, ella miró hacia el grupo de gente en busca del cabello rojo de Gaara y lo vio hasta el otro extremo por una fracción de segundo.

—Sakura —le llamaron.

Sus ojos temblaron al notar a Sasuke acercarse junto a ella.

—Estaba esperando hablar contigo a solas.

Sasuke no pasó desapercibido el gesto de confusión de Sakura en el rostro.

—Lo que tengas que decir no quiero oírlo —se sorprendió Sakura decir, apretó los labios una vez que las palabras escaparon de sus labios.

—Nunca te molestaste en escucharme de todos modos —respondió él de tajo y se encogió de hombros antes de proseguir—. Se que puedes cuidarte sola.

"No, no puedo" quiso decir Sakura.

—Pero aún así —suspiró—, ten cuidado con tus nuevas amistades.

Sakura suspiró exasperada y negó con la cabeza.

—Realmente no te incumbe decirme nada —habló ella claramente enojada—. No vengas aquí a darme consejos de vida luego de que llevas meses ignorándome. Y especialmente después de que te haz líado con mi mejor amiga.

Sasuke se pasó la mano por la nuca meditando una respuesta. Su rostro estaba tranquilo y eso lo odiaba Sakura.

—¿Acaso no debería yo decirte que tengas cuidado con Ino después de esto?

—No lo creo —resopló él, una risa cansada, resignada—. Honestamente esta es la primera vez que eres capaz de hablarme más de cinco palabras, de expresar realmente lo que piensas. No pretendas que nuestra relación no estaba destinada a terminar.

Nada de esto estaba dentro de los planes de Sakura, su idea era arruinar la noche de Ino y Sasuke, que la vieran mejor, feliz, con amigos, que no estaba sola. No discutiendo con Sasuke e inconscientemente confirmándole cualquier palabrería que Ino hubiese dicho de ella. Los ojos le escocieron. Sintió la mano de Sasuke en su hombro pero ella se zafó bruscamente.

—Ustedes dos se pueden ir a la mierda —gruñó Sakura y por impulso tiró su vaso de ponche solo para levantarle el dedo medio a Sasuke.

Y por primera vez Sakura notó que los ojos de Sasuke cambiaron, estaba sorprendido. Pero eso solo hizo que cierto desprecio con un deje de lástima la invadiera. Dio media vuelta cruzándose con la figura de Ino mirándoles desde lejos en el trayecto, la ignoró y siguió avanzando hacia donde vio a Gaara.

Encontró al grupo algo recluido del resto, cerca del mar, Suiren estaba con ellos, ella y Tenten vestían un bikini y shorts cortos. Tenten portaba en la cintura una bolsa beige tipo bandolera con tres bolsos de cierre. Gaara por su parte tenía encima una sudadera y maquillaje desordenado en los ojos, esta vez un delineador rojo cubría su lagrimal inferior. Él le guiñó el ojo.

Suiren abrió los ojos, encantada hacia Sakura. La recibió arrojando besos al aire.

—Acabamos de llegar hace unos minutos, nos tomamos algo —masculló cerca de ella con una mueca divertida, sacó del bolso de Tenten un bote de pastillas y la sacudió.

—Pero no pasa nada si no quieres —habló Tenten a punto de guardar el bote de nuevo.

Sakura se volvió a mirar hacia los baños, Sasuke e Ino se habían movido al tumulto y bailaban, arrebató el vaso de ponche que Gaara sostenía en las manos y le extendió la otra mano a Tenten.

—Dame cuatro —ordenó.

—Dale tres —habló Gaara—. Es una dosis normal, no te pases.

—Como sea, dámelas.

Tres blancas tabletas descansaron en la palma de Sakura. Las tragó de una en una y le devolvió el vaso a Gaara.

—Neji está en el local —informó luego de tomar algo de aire, alzó la mano para apuntar hacia la dirección por la que había venido.

—El tipo está repartiendo su mercancía —habló Tenten.

Sakura tosió.

—Él es el dealer entonces.

Eso explicaba porque un tipo como él seguía frecuentando áreas de adolescentes en ves de irse a estudiar la universidad a la capital dentro del continente. Suiren se meció en su lugar sin dejar de echar vistazos hacia el tumulto de gente.

—Quiero ir a bailar —murmulló aburrida.

—Nadie te detiene, ve —la empujó Tenten.

—Pero no quiero ir sola...—reprochó Suiren con un pujido infantil.

Gaara levantó las manos hasta su cabeza y resopló una queja.

—Venga, vamos, yo bailo contigo —se ofreció. Avanzó hasta Suiren y la tomó de la mano.

Sakura miró a Tenten y le hizo una seña de que avanzara hacia el tumulto de la gente tras el resto con una inclinación de cabeza. Tenten no estaba del todo convencida, se mordió los labios antes de seguirles detrás.

Alguien había pedido reguetón pues eso era lo que sonaba. Sakura no sabía como bailarlo, miró a las demás chicas junto a ella y solo las imitó

Sintió a alguien acercarse tras ella cuando tomó algo de ritmo y se agachó a manera de sentadilla y sacudió las caderas al levantarse. Posicionó su mano en su cintura y se inclinó hacia un lado para cruzar su mirada con la de Sakura. Los ojos aperlados de Neji estaban risueños, deseosos. Sakura se hizo a un lado para zafarse de su agarre, Neji esta vez parecía entenderlo más claro porque entonces se apartó y prosiguió tras Tenten a quién también sorprendió por la espalda. Tenten no tuvo problema en aceptar a Neji como su pareja de Baile, la muchacha se apegó a Neji y le dejo que sus labios rozaran sus hombros.

Las tabletas comenzaban a tener efecto. Por unos momentos Sakura vio a la gente envuelta en luces de fuego de colores. Se aturdió un poco. La sensación era diferente a lo de la última vez en donde se sentía flotar. Ahora sentía que tenía el cerebro abierto, pulsándole brillantina en el suelo. Trató de mantenerse en pie para tomarse un respiro. La música ahora estaba diez veces mas fuerte y notó las notas de un celular en el coro. Soltó una carcajada. Sintió la brillantina del cerebro salirle por las fosas nasales, le cosquilleaba hasta las encías.

—¡Wooohoo! —gritó cuando la pista de música puso algo mas movido. Esta vez el cuerpo se embriagó por si mismo.

Acarició su cuerpo desde la punta de sus clavículas hasta su cintura haciendo énfasis en sus senos al mismo tiempo que movía sus caderas y las manos ahora acariciaban sus nalgas hasta su largo cabello. Sus brazos se sumergieron en la cascada rosa de sus mechones y sacudió su torso a la tonada tropical de la canción. Alzo los ojos al cielo y las estrellas giraron al rededor de ella. Se sentía bajo una lluvia de meteoritos, se sentía bien.

Sakura no notó que se movió entre la gente, extasiada por la sustancia. Chocó contra algunas personas en el trayecto.

—Estas hecha una mierda —Identificó a Karin con dificultad, frente a ella. La muchacha no bailaba, solo le dio un sorbo a su cerveza y entretuvo el trago en la boca, de mejilla a mejilla.

Sakura no pudo responder, sentía la boca anestesiada.

—Se te nota que te metiste algo —prosiguió Karin.

Sakura hizo un gesto desinteresado con las manos.

—Te afectó mucho ¿heh?

—Dios, no tu también —negó con la cabeza Sakura.

—Todo el instituto lo supo, hasta los profesores se enteraron de esa estupidez.

—Shhh... —la interrumpió Sakura con un gesto torpe, lento. Puso su dedo en sus labios, dio otra carcajada cuando la idea de Kakashi consciente de sus amoríos de niña era la excusa por la que no prestó atención a su clase y eso la avergonzó en medio de su trance.

—Sigue así y vas a sacar a Ino de sus casillas —musitó Karin al ver a Sakura en su mundo alejándose de nuevo bailando de manera provocativa.

Una onda de calor placentero la cubrió de pies a cabeza al bailar de nuevo, se limpió el sudor de la frente pero no paró. La música le vibraba en las venas y solo dentro de la melodía Sakura viajaba a los efímeros recuerdos de su niñez, cuando era realmente feliz.

La arena acariciaba la planta de sus pies y casi tuvo la certeza de sentir cada uno de los granos de arena incrustarse en su piel. Ondeó su pecho de lado a lado y las piernas fueron bajando a forma de sentadilla donde movió sus nalgas en círculo. La droga le tenía con los ojos somnolientos por lo que no veía muy bien a su alrededor, los tenía entrecerrados. Pero sabía, por las sobras de las personas que tan lejos o cerca estaban para no golpearlas esta vez por accidente.

Se le hizo escuchar la voz de su padre en una alucinación auditiva, fusionada en un tono de cuerdas de guitarra. En su cabeza Sakura paseaba por la orilla de la playa bien agarrada de la mano de su padre, tenía cinco años.

"¿A que le tengo miedo?" Kakashi habló en su mente las preguntas que dictó aquella mañana.

—Al abandono —respondió Sakura despacio. Nadie le entendió el murmullo flojo que soltó entre dientes.

La melodía de la canción era interrumpido por un sonido sordo de percusión electrónico, sintió las vibraciones de la bocina sobre su pecho, aprovechó para apretarse el rostro con las dos manos en cada mejilla, las bofetadas de Mebuki ya no ardían ni pinchaban sobre su piel. Luego extendió las manos en puño hacia afuera, donde abrió los dedos al aire, como deshaciéndose de ese recuerdo. Repitió cada paso de esa acción a cada sonido sordo que salía de la bocina. El delineador de su ojo izquierdo comenzaba a escurrirse suavemente por el sudor.

De pronto trastabilló entre sus pies cuando alguien la empujó hacia atrás, en su trance, Sakura estaba a punto de poner a cocer los malvaviscos sobre el brillo de una estrella. Abrió los ojos al caer de trasero sobre la arena.

—¡Ino! —escuchó Sakura la voz de Sasuke.

—¡¿Qué?! Lleva todo este rato bailando frente a nosotros.

Sakura contuvo unas nauseas, se mareó al abrir los ojos de golpe. La luz de la fogata le escoció en los ojos. Las figuras de Ino y Sasuke estaban frente a ella, discutiendo. Vio a Sasuke pasarse la mano por el rostro exasperado ante la escena que Ino había armado. Los adolescentes que estaban mas cerca dejaron de bailar para disfrutar del show, pero el resto siguió bailando, ignorantes a la situación.

Vio a Naruto, el amigo de Sasuke ofrecerle una mano que vio doble, titubeó al intentar atraparla en el aire y falló. Naruto tuvo que inclinarse hacia ella y levantarla.

—Esta chica esta intoxicada y ustedes armando una escena —les refutó Naruto.

Sasuke se volvió a Sakura de inmediato con el ceño fruncido.

—No la vi tocar ninguna botella —expresó con duda, no tenía ninguna imagen de Sakura tomando cerveza y, el único vaso de ponche que tuvo en las manos lo tiró a la mitad.

—¿Osea que te la pasas monitoreando lo que hace? —prosiguió Ino aún más ofendida. Movió su rostro en cada sílaba de manera acusatoria.

Sasuke levantó la mano en señal de que parara, que se callara. La cara de Ino por otro lado cambió de celosa a perpleja, resopló con un tono de sorna.

Sasuke buscó con la mirada al resto del grupo de Sakura, encontró a Tenten a lo lejos, extasiada entre los brazos de un chico de pelo largo. Tenía el mismo rostro adormilado de Sakura y a ese punto el peso de su cuerpo lo aguantaba su pareja. Gaara estaba en la terraza del local fumando con los pies sobre el barandal, veía a Suiren junto a él de pie, bailando al ritmo de la música con la cabeza hacia atrás.

—Todos están drogados —musitó.

—No puede sostenerse muy bien —mencionó Naruto y Sasuke volvió a poner atención en su ex-novia.

Sakura era delicada, gentil a veces. Por sobre todo tenía una timidez propia de la edad de ambos que él también a veces sentía. No era indiferente a la situación en la que ambos habían terminado, pero también conocía completamente el lado impulsivo de Sakura y los fervientes celos que no tardaron en nacerle. Ahora estaba como moribunda en los brazos de Naruto, murmurando palabras inaudibles y haciendo gestos hacia el aire sobre cosas que solo ella podía ver.

Miró a Ino buscando un deje de empatía.

—Voy a llevar a Sakura a casa —anunció. No estaba pidiendo permiso.

Ino abrió la boca para refutar.

—Ino, tu causaste esto —respondió Naruto en su lugar.

—¿Ahora la mala soy yo? —Ino los miró a ambos alternadamente.

Ninguno respondió.

—Al menos deja que la encamine a buscar un taxi.

—Increíble —masculló Ino entre dientes. Pero no se negó.

Sasuke se acercó a Sakura y pasó su brazo en su cuello, soportó el resto del peso de su cuerpo con las caderas y posó su brazo en la cintura de ella.

Sasuke la miró de reojo, podía ver las orejas y los pómulos cabizbajos de la muchacha. Y notó una línea morada tras su oreja. Sostuvo con su mano libre las sandalias sucias de Sakura y caminaron a través de la orilla en vez de la acera porque estaba más concurrida y era más segura.

Una risita de Sakura devolvió la mirada de Sasuke a ella.

—¿Quién eres porqué hueles a Sasssuke? —cuchicheó ella.

—Porque soy Sasuke —respondió él, tranquilo.

—Mierda —suspiró ella—. Quisiera que te murieras en lo más profundo del océano.

—Tu también me caes bien —rió Sasuke, consciente de que no era ella quién realmente deseaba eso.

—Suéltame, quiero dormir aquí —ordenó Sakura sacudiéndose.

—No empieces por favor.

—Estoy cansada.

Sasuke paró un rato, dejó que el cuerpo de Sakura se deslizara hacia el suelo y se recargara en los restos de madera de un bote de pesca. Frente a un club de turistas.

—¿Por qué Ino?

Sasuke la miró a los ojos cuando le hizo la pregunta. Las luces de colores iluminaron sus ojos esmeraldas con fuerza. Le vio las pupilas dilatadas. Dejó que Sakura lo tomara del cuello de la ropa.

—¿Por qué ella?

Los ojos de Sakura divagaron en los rasgos hermosos de Sasuke, la notó mirarle las cejas, las líneas de sus ojos, el puente de la nariz y sus delgados labios sonrosados. Le limpió una lágrima que llegó hasta su mejilla. No tenía una respuesta. Decirle que simplemente había pasado sonaba estúpido, cliché. Sakura ignoraba cuan difícil había sido para Sasuke terminar la relación, pero era, en ese momento, la única opción que veía. No soportaba sus celos, no soportaba sus acusaciones, estaba harto de la desconfianza y arrastrar una harmonía inexistente entre ellos le pesaba emocionalmente porque la relación para entonces era un cascarón frágil.

Y Sasuke ignoraba el siseo de una víbora que surgió entre el pastizal de su jardín del edén.

Trató de levantarla otra vez una vez que se zafó del agarre de sus puños.

—¿Todo bien Sasuke?

—Profesor Hatake. Si, Sakura necesita ir a casa y estoy tratando de llevarla.

—¿Me permites revisarla? —Sasuke asintió y se apartó.

Notó tras Kakashi a una mujer refinada, bien vestida y de una belleza sin esfuerzo. Kakashi se agachó hacia Sakura y vio los mismos ojos, dilatados por la sustancia. Sakura reconoció el rostro de Kakashi en el breve segundo que la droga la dejó volver a la realidad y le atrapó entre sus brazos.

Sasuke le notó una sonrisa, una necesidad y no lo pasó por alto. Esperaba que ella reaccionara así, pero para él. Se apretó la nuca para disipar los pensamientos.

Kakashi solo atinó a soltar un sonido de sorpresa, apretó los brazos de Sakura para zafarse del agarre.

—Sakura, suelta un poco —le ordenó suavemente a la oreja. Ella accedió y aflojó su agarre.

—¡Ah! es la chica guapa de la última vez —saludó Sakura con una sonrisa floja.

Kakashi se volvió a la mujer con una chispa de preocupación en los ojos.

—Es mi estudiante, la que se lastimó el pie la última vez.

—Si, recuerdo el cabello rosa —asintió la mujer con un gesto tierno, gentil.

—¿Qué pasó la última vez? —se atrevió a preguntar Sasuke.

Kakashi le miró incrédulo, reacio a si dar la información completa.

—Nos topamos con Sakura hace un poco más de una semana, alguien le pisó los pies y no podía caminar. Realmente no sé cuanto tiempo estuvo en el suelo para cuando decidimos ayudarla.

Sasuke sintió una sensación de sofoco en el pecho. Sakura pudo haberle marcado, a él, a Ino, a su madre ¿Cuánto tiempo estuvo en el suelo con el dolor incapaz de pedir ayuda?

—Nos haremos cargo de esto —anunció Kakashi a Sasuke.

—Puedo acompañarles si...

—No —refutó de tajo Kakashi—. Es demasiado tarde —habló de nuevo—. Deberías irte a casa y nosotros llevaremos a Sakura.

—Ok —asintió Sasuke antes de tomar su celular y marcarle a Ino.

—¿Estás seguro? —le interrogó la mujer una vez que se alejaron con Sakura en brazos.

—El chico no sabe que su madre le abusa físicamente, llevarla en este estado a su hogar la va a meter en problemas.

Los dedos de la mujer sobre el brazo de Kakashi de fruncieron y se apartaron.

—Ve a casa, Kurenai —habló Kakashi antes de meter a Sakura en el asiento trasero de su auto, su tono fue dulce.

Ella asintió, se puso de puntitas para besar a Kakashi más él inclinó el rostro levemente y dejó que los labios de Kurenai le tocaran las mejillas, no los suyos.

—¿Acaso aún no puedes darme una respuesta?

—Entiéndeme —suspiró él.

Ella se negó, lo tomó de las mejillas y le dio un beso en los labios.

—Una simple respuesta —habló ella con un énfasis en cada palabra. Miró a Sakura a través de la ventana antes de dar media vuelta e irse a su propio auto. Kakashi se limpió el labial que Kurenai impregnó en sus labios y se metió al auto.