En el momento de aterrizaje, los semi-adultos comenzaron a recoger sus pertenencias, preparándose para salir del cabeza de toro.

Rosie colocó a Crescent Rose en su cintura, y después tomó sus maletas, colgando una en cada hombro. Cuando estaba por tomar las bolsas extras que tenía, Yang se acercó a ella.

—Hey, Rosie, ¿no te importa sí dejamos que el resto vaya adelante? —le pregunta Yang, mirando a su hermana con una pequeña sonrisa.

—Claro que no —le responde Rosie con tranquilidad, mirando como Yang parece entregarle su maleta a Blake, quien asiente con una sonrisa.

—Déjanos las demás cosas que traes a nosotros, pétalo —Rosie miró a Qrow a su izquierda, quien llevaba en sus manos algunas bolsas de las cosas que le habían dado los aldeanos cuando salió del pueblo.

—Okey —asiente Rosie. El cazador de ojos rubíes toma una maleta de su hombro, colgándosela. Yang toma la otra, dándosela a Jaune, quien se la colgó en el brazo libre.

Rosie hizo una pequeña mueca, ansiosa por dejarles el trabajo pesado, pero se tranquilizó cuando Jaune le dedicó una sonrisa que le decía que no debía preocuparse.

Cuando el resto ha salido del cabeza de toro, dejándola a solas con Yang, Rosie toma una bocanada de aire, volviendo la mirada hacia la rubia.

—Sobre este lugar... —comienza Yang a hablar, rompiendo los escasos segundos de silencio que tuvieron —. Patch es el lugar donde crecimos —cuando Yang comienza a caminar con la intención de salir de la nave, Rosie la sigue en silencio, caminando hombro a hombro —. Sé que solo te dimos la versión corta de a dónde te llevaríamos, pero tengo que decirte que... Papá nos crió aquí —Rosie nota un sendero mientras caminan entre los árboles, aún sin dejar de poner atención a Yang, pero sintiendo una extraña atracción por seguir dicho camino —, solo espero que no te sientas incómoda con esto, el tío Qrow y yo pensamos que nuestra casa sería un buen comienzo, ya sabes... Por lo de tu memoria —Rosie vuelve su mirada hacia la rubia al notar su tono tenso, observando que los ojos lilas de ella están enfocados en el frente, pero brillando con una pizca de preocupación —. Hablé con mi... Nuestro padre, Taiyang —Yang hizo una mueca, como si algo la hubiera molestado, ¿el que? Rosie no sabía con toda seguridad —, le conté sobre ti y tu... Condición —suspiró, Yang claramente estaba teniendo problemas con la conversación, como si no supiera exactamente como llevarla —. El punto es, espero que no te sientas muy presionada, si él te abraza o actúa un poco torpe a tu alrededor —resopló con frustración —. Mira, lo siento, no sé bien que es lo que quiero decir.

—Está bien, lo prometo, Yang —le dice Rosie de inmediato, esperando calmar un poco la notoria ansiedad de Yang. Lo entendía, un poco al menos, estuvo "muerta" por mucho tiempo, intentaron juntar los pedazos en ese tiempo, y repentinamente aparece viva, seguro que sería un impacto y querrían, su "padre" de todas las personas, abrazarla como lo había hecho Yang cuando se encontraron por primera vez.

Aunque, también debía admitir que toda esta situación la tenía nerviosa, preocupada e incluso un poco triste. La familiaridad que había en su pecho, que afloraba repentinamente, removía muchas emociones, sintiendo incluso nostalgia, aún cuando sabe que en realidad no conoce a éstas personas, y es todo un conflicto, porque ellos notoriamente la aman, sufrieron por ella, y la creyeron muerta por demasiado tiempo... Todavía no sabe nada de ella misma, solo que su nombre es "Ruby Rose", líder del equipo RWBY, cazadora con licencia, la más joven de la historia, pero aún así, había huecos y por alguna razón, estaba esa pizca de miedo de llenar esos huecos.

—Solo... No te preocupes mucho, ¿si? Y cualquier cosa, lo que sea, puedes decírmelo —con cautela, Yang coloca su mano en el hombro de Rosie, ambas deteniéndose unos instantes, mirándose a los ojos —. Y te prometo que te contaremos sobre ti, lo haremos despacio para no abrumarte, así que no te impacientes, ¿si?

—Okey, gracias, Yang —le dijo Rosie con una sonrisa reconfortante, fue como si Yang hubiera necesitado verla solo unos segundos para saber lo que pensaba y sentía, actuando rápidamente para tranquilizarla, y de nuevo, ese sentimiento de familiaridad volvió.

—¡Bien! —exclama Yang, una sonrisa en sus labios y sin la tensión de antes —. Entonces, sigamos —le dice, volviendo a caminar —. Por cierto, cuando pienses dar paseos, procura no andar sola por ésta parte del bosque, sé que puedes manejar grimm, pero no nos arriesguemos, ¿si? Y menos por el sendero que acabamos de pasar, eso es algo que resolveremos después —Rosie asiente, sin externar su confusión. Era contradictorio, si Yang sabe que puede manejar grimm, ¿por qué pedirle que no ande sola por ahí? Y también, ¿Por qué le ha hablado del sendero? ¿Se dio cuenta que le había llamado la atención hace un momento? Decidió no hundirse tanto en ello, quizás solo era preocupación por parte de Yang y eso que le llaman "instinto de hermana mayor"... Quizás solo era eso.

[...]

Taiyang tomó una larga bocanada de aire como por quinta vez, cruzado de brazos frente a la casa mientras miraba hacia el bosque con cierta impaciencia y el corazón acelerado.

Los chicos ya estaban dentro de la casa, instalándose como la última vez que habían estado ahí. Ahora, solo estaba esperando al último par que faltaba del grupo. Suspiró una vez más, cerrando sus ojos unos instantes. Esta situación, todo parecía tan irreal, el día que Yang le dijo que Ruby fue declarada fallecida en acción, se había sentido en un bucle desde entonces, era como si todo se hubiera detenido abruptamente. Ella era su niña pequeña, sonriente, burbujeante de alegría, dulce, bondadosa, y la perdió, llevándose con ella una parte de su corazón, así como lo había hecho Summer al fallecer. Y la culpa fue una espina clavada en su corazón, por no haber arreglado lo que debieron arreglar antes de dejarla ir una vez más, si tan solo hubieran dicho lo que se tenía que decir, explicarle toda la situación, ese remordimiento no se habría quedado en su corazón, destrozándolo, haciéndolo meditarlo por las noches mientras observaba la luna rota, la cual le recordaba sus lindo ojos color plata... Y Summer debió decepcionarse tanto por el enjambre de mentiras.

Taiyang apretó la mandíbula con fuerza, había muchas cosas, y aún no tiene idea de cómo actuar delante de Ruby, quien claramente debió cambiar después de tanto tiempo.

—Debes tranquilizarte, Tai —la voz de Qrow los sacó de su espiral de pensamientos, llevándolo a mirarlo. Tai notó el cambio en él, como parecía menos destrozado desde que perdieron a Ruby, como si hubiera recuperado el sentido de la vida, aliviando su alma.

—Qrow... ¿Tú o Yang le dijeron sobre ese asunto? —le preguntó el rubio con seriedad. Si su pequeña sufría de amnesia, empezar con algunas mentiras... No estaba del todo bien, pero igual, era difícil explicar la situación en la que se encontraban la última vez que estuvieron los cuatro juntos.

—Hablé con Yang de eso, mejor vamos a esperar, no podemos abrumarla con mucha información y sobre todo confundirla —el hombre de ojos rubí suspiró —. Si se lo dijeramos, hay bastantes cosas que no comprendería por su falta de memoria, la confundiría y la preocuparía más de lo que ya está con respecto a todo el asunto de que no tiene recuerdos —Tai notó como la expresión de su amigo se amargó, sus ojos transmitiendo dolor —. Sé que está asustada por todo esto, somos desconocidos para ella, pero también es demasiado considerada y está muy preocupada por lastimarnos ya que no nos recuerda.

—Bueno, es Ruby, ella siempre ha sido de poner a los demás antes que a ella —le dice Tai, sonriendo tristemente mientras lo mira directamente. Si, Ruby tenía un corazón bueno y bondadoso, que siempre velaba por el bienestar del resto antes que el de ella... Si tan solo pudieran mejorar eso.

Se quedaron en silencio unos momentos, Tai se había sumergido de nuevo en sus pensamientos hasta que el sonido de pisadas llamó su atención y la de su compañero.

Al enfocar sus ojos azules a los árboles, sintió que su aliento se atascó en su garganta, sus brazos cayeron flácidos a sus costados y sus ojos se llenaron de lágrimas. Yang estaba caminando junto a Ruby hacia él. Ruby había crecido, estaba casi a la altura de la nariz de su hermana, su cabello era del mismo largo de la última vez que la vio, sus mejillas coloreadas con su color rosa natural, sus ojos brillantes por la curiosidad del mundo, era la niña que había visto crecer, la joven que se volvió cazadora, la mujer que se veía como una réplica exacta de Summer.

Ambas hermanas pronto llegaron hasta ellos, Yang sonriéndole a su padre alegremente, y Ruby mirándolo más cautelosamente, pero con una pequeña y tímida sonrisa.

—Ruby... —susurró Tai con conmoción, la joven semi-adulta de ojos plateados dio un paso más hacia él.

—Hola, Taiyang —le saludó con timidez, mordiendo sus labios después.

Taiyang le sonrió con cariño, colocando su mano en la cabellera de la joven y revolviendo su cabello —. Te extrañé tanto, fresita —le dice con la voz quebrada, sintiendo que el nudo en la garganta le impedirá decir algo más. La observó un poco más, asimilando que era real, que ella en verdad estaba ahí, y el peso en su corazón se desvaneció —. Bueno, seguro estarán cansados por el viaje, ¿no? —dice con una sonrisa, levantando sus ánimos. Aparta su mano de la cabellera de Ruby, quien le sonríe un poco más de oreja a oreja.

—Estamos tomando unas vacaciones, papá, espero puedas con ocho de nosotros —le dice Yang con diversión, sus ojos dirigiéndose a Ruby la cual también voltea a verla.

—Si, suerte lidiando con estos chicos como yo lo hago, Tai —le dijo Qrow, la burla clara en su tono, provocando que Ruby emitiera una suave risa. Tai sonrió aún más por eso, había pasado bastante desde la última vez que la escuchó.

—¿Te tengo que contar a ti como otro niño más? —le preguntó Tai con el mismo tono, cruzándose de brazos y mirándolo con una ceja arqueada. Qrow solo soltó una carcajada. Tai puso los ojos en blanco —. Bueno, Yang, ¿qué tal si llevas a tu hermana a su habitación? Obligaré a Qrow a ayudarme a hacerles algunos panqueques para la cena.

—¿Obligarme? / ¡¿Panqueques?! —al mismo tiempo que Qrow cuestionó a Tai, Nora gritó desde dentro de la casa con júbilo.

Las hermanas rieron ante eso.

—Yo me encargo —dice Yang, tomando lentamente la mano de Ruby. La chica la mira de inmediato, sorprendida un poco al principio, pero correspondiendo el gesto —. Venga, Rosie, te llevaré a tu habitación.

Yang guió a la más joven hacia el interior de la casa, dejando solos a ambos hombres.

—Ha crecido... —murmura Tai, su mirada clavada en la puerta.

—Lo hizo —corresponde Qrow, con la mirada igualmente en la entrada de la casa.

[...]

Al entrar a la casa, el aroma fresco de flores silvestres es lo primero que nota, y Rosie no puede evitar sentir de nuevo ese sentimiento de familiaridad y nostalgia. Suelta la mano de Yang cuando entran a la sala, y Rosie una que otra maleta ahí. Sabe que Yang está caminando hacia otra dirección, y seguramente espera a que la siga, pero Rosie no puede evitar adentrarse a la sala, algo había captado su atención al darle un rápido vistazo, así que se acercó a la repisa del televisor, tomando en sus manos un portaretratos.

Era una foto de cuatro chicas jóvenes a quienes identificó de inmediato, Weiss, Blake, Yang y... Ella con una apariencia más joven e incluso un poco más infantil. Leyó lo que tenía escrito la foto en letras rojas, y sin poder predecirlo, sus labios se curvearon en una diminuta sonrisa, la yema de su pulgar acariciando el marco de la foto.

—¿Rosie? —la llamó Yang, provocando que la pelinegra con puntas rojas dejara de inmediato la foto en su sitio y se girara hacia Yang, notando que había subido unos cuantos escalones. La rubia le sonrió —¿Vienes? —Rosie asintió, apresurándose para alcanzarla. Al subir las escaleras, finalmente prestó atención a las voces y ruidos que había en la segunda planta, claramente cortesía del resto que estaban instalándose —. Jaune, Nora, Ren y Oscar van a tomar la habitación de invitados que está al lado del cuarto de papá —le explica Yang, señalando la habitación con su dedo en el fondo del pasillo —, frente a la puerta de papá está un baño, y al lado de ésa está mi habitación, Blake compartirá conmigo —Yang volvió a caminar, parándose frente a la segunda puerta que pasaron después de las escaleras —. Y éste es tu cuarto —le dice, abriendo y dejando que entre. Rosie camina lentamente, sus ojos recorriendo la habitación. Su corazón se aceleró, había un olor peculiar a rosas impregnado en la habitación, había una repisa con algunas figuras de acción de grimm y baúles para guardar ropa. Observó que había dos camas, mirando con curiosidad ese detalle —. Eso... —Yang habló, y Rosie se percató de que la rubia se había dado cuenta de su duda silenciosa —. Bueno, antes de ir a Beacon dormíamos en la misma habitación, pero después de que Beacon cayó... —la expresión de Yang se agrió un poco, desviando la mirada con pena —. Bueno, necesité mi espacio, así que está habitación es toda tuya.

—Oh —es lo único que Rosie puede murmurar, supone que eso es algo que le explicarán más adelante también, así que no hace preguntas —. Me gusta, y se siente familiar —le dice a Yang con una sonrisa —¿Compartiré el cuarto con alguien? Ya que son dos camas... —le preguntó, Rosie no le parecía incómodo compartir la habitación, incluso sería un poco reconfortante ya que, aún si ese sentimiento de familiaridad estaba instalado en su pecho por la casa, aún estaba esa pizca de sentirse ajena y fuera de lugar.

—Compartirás habitación con Weiss —le responde Yang con una sonrisa, sus ojos lilas pronto mirando las pertenencias de su hermana sobre la cama, seguramente Qrow las dejó ahí —¿Quieres que te ayude a desempacar? ¿O quieres un tiempo para ti?

—Estoy bien por mi cuenta, gracias, Yang —le responde Rosie, sonriendo. La rubia asintió, y salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.

Una vez estuvo sola, Rosie volvió a recorrer con su mirada la habitación, pronto se miró directamente al espejo, viéndose a si misma.

Al parecer, éste era su hogar, el lugar donde creció, el lugar que se supone es su sitio seguro... Tal parece que estaba de vuelta en casa, y ella no tenía ningún recuerdo en esa casa, solo percepciones y sentimientos.

Rosie suspiró, estaba agotada por el viaje, por lo que había sucedido últimamente, por saber que las respuestas estaban al alcance de su mano y que le generaban preocupación a la vez.

Sacudió su cabeza, solo para después dirigirse a la cama y abrir sus maletas, dispuesta a comenzar a desempacar. Ojalá Penny estuviera para hablar con ella, pero había estado muy silenciosa últimamente, así que la dejó ser.

[...]