Yang salió de su habitación junto a Blake, ya eran las nueve de la mañana, y ciertamente le sorprendió no despertar más tarde, quizás sea porque se acostumbró un poco a despertar a esa hora, ya que Blake también lo hacía. Cuando ambas se habían cambiado la pijama, caminaron por el pasillo, notando que Weiss salía de la habitación de Ruby, con un vestido casual blanco y el cabello suelto.

—Hey, reina de hielo —la saludó Yang, una sonrisa en sus labios. Su amiga volteó a verla, arqueando una ceja.

—¿Por qué no tomas un descanso de los apodos, Xiao Long? —cuestiona la ex-heredera, rodando los ojos.

Yang resopla —. No sería yo si lo hiciera —Blake se ríe a su lado por su comentario y le da un codazo suave en el costado —. ¿Y Ruby? —le pregunta por su hermana, mirando la puerta de la habitación.

Weiss suspira —. Se despertó antes que yo al parecer, su cama estaba tendida cuando desperté —explica, girando sobre sus pies y caminando hacia la escalera, sus amigas siguiéndola.

—Quizás esté abajo, papá y Qrow seguro ya están despiertos —dice Yang, cruzándose de brazos y pensando un poco. Si, seguro su hermana había despertado temprano y estará desayunando, habló con ella ayer, no saldría sola de casa sin decirle a nadie, ¿no?

Sin quererlo, Yang se sentía ansiosa, bajando a paso lento las escaleras, deteniéndose a la mitad. Ruby estaba viva, Ruby estaba en casa, y no debería sentirse ansiosa, pero todo lo sucedido, el dolor que sintió, el miedo, la angustia, jamás olvidaría todas esas emociones... Esa cicatriz, la habían marcado, y tenía miedo de perder a su hermana de nuevo.

Weiss y Blake parecieron intercambiar miradas preocupadas. La fauno deslizó su mano con cautela al brazo de la rubia, logrando sacarla de sus pensamientos.

—Yang, no he sacado nada de mi maleta —le dice Weiss. Yang voltea a verla —. Si quieres, podemos cambiar lugares, tu puedes dormir en la habitación con Ruby —le sonríe con comprensión.

Yang muerde su labio, y asiente, agradecida con Weiss. Quizás, dormir en la misma habitación que Ruby pueda aliviar un poco esa ansiedad que la carcome viva.

La rubia voltea a ver a Blake, quien asiente con una sonrisa comprensiva —. Hazlo, deberían Ruby y tú estar juntas.

Yang no puede estar más agradecida con su pareja y su amiga por su accesibilidad y apoyo, además de su constante disposición a ayudarla con sus preocupaciones y toda la situación de Ruby.

—¡¿Dices que puedes hacerlos con relleno de chocolate?! —las tres escuchan la estridente voz de Nora, notoriamente emocionada, se miran entre sí con confusión, y terminan de bajar las escaleras.

Se dirigen al comedor, notando que Ren está en la entrada de la cocina, mirando hacia el comedor con una sonrisa. Las tres miran en su dirección, notando que Nora y Ruby están sentadas en la mesa, la primera comiendo una ronda de panqueques bañados en chocolate, mientras que Ruby come unos huevos revueltos con tostadas.

—Sup —responde Ruby con una sonrisa —. Sasha me enseñó a cocinarlos, necesitaba algún pasatiempo o algo así, así que me enseñó a preparar algunos postres y dulces —le explica radiante.

Nora hace un puchero —. Renny nunca me ha preparado panqueques rellenos de chocolate.

Ruby se ríe —. Bueno, si no les molesta que toque la cocina, puedo preparar algunos para ti —sus ojos plateados se dirigen a la cocina, entonces parece notar que tienen espectadores —. Buenos días —las saluda Ruby, soltando el tenedor de su mano y agitando su mano a las tres.

—Hey, Rosie, buen día —corresponde Weiss, caminando hacia la mesa y sentándose al lado de Ruby. Blake la sigue después, sentándose al lado de Nora, saludando a Ruby también y preguntándole cómo está, a lo que la joven comienza a responder.

Yang se queda de pie, observando a su hermana, sonriendo con más confianza mientras habla con Blake, Nora interviniendo una que otra vez y Weiss llamándole la atención.

—¿Estás bien? —le pregunta Ren, él continúa a su lado.

Yang sonríe, sin dejar de mirar a su hermana —. Últimamente sí —le responde en voz baja —. No sé a quién agradecerle, sabes que no soy fanática de los dioses, ni creo mucho en ellos, pero... —sus ojos se llenaron de lágrimas, su hermana se rió de algo que Nora dijo y por lo cual Weiss la reprendió —. Quién sea la cosa, la divinidad o lo que sea, que la dejó vivir, en serio se lo agradezco —una lágrima resbala por su mejilla, abrazándose a si misma. Siente como Ren ha colocado una mano en su hombro, reconfortandola —, por qué estos últimos años sin ella fueron lo peor —susurra, limpiando con la palma de su mano su mejilla. Toma una bocanada de aire, y mira a Ren con una sonrisa —. Y dime, ¿dónde está mi papá? ¿O Qrow para el caso?

—El señor Xiao Long dijo que saldría a Signal, con el comienzo del año escolar, tiene algunas cosas que arreglar —le informó Ren —. En cuanto a Qrow, decidió reportarse a Beacon para hablar con la señorita Goodwitch y ponerla al tanto sobre Ruby.

—Si, creo que Glynda es una de las personas que merece saber de Ruby —acepta Yang, su mirada volviendo de nuevo al comedor, dónde Ruby ahora terminaba su desayuno junto a Nora, mientras escuchaban a Blake y Weiss hablar —¿Jaune y Oscar? —preguntó, notando la ausencia de los dos chicos.

—Oscar está encargándose del pequeño huerto que tiene tu padre en el jardín, y también se está encargando de lo demás —le informa con una sonrisa —. Jaune sigue durmiendo.

—Bueno, ¿terminaste de usar la cocina? —ella lo volteó a ver, y él asintió —. Okey, entonces me encargaré del desayuno de nosotras tres —le dice, girando sobre sus talones e ingresando a la cocina, con Ren siguiéndole los pasos.

[...]

Oscar suspiró, cerrando la llave y enrollando la manguera. Le gustaba hacer este tipo de actividades, como cuando vivía en la granja, hacerlo aquí ahora parecía más un pasatiempo grato.

Últimamente tuvo mucho en su plato, así que hacer esto lo ayudaba a pensar un poco, rodeado de la tranquilidad que el exterior podía ofrecerle.

Se sentó en el césped, mirando el pequeño huerto de Tai, hundiéndose un poco en sus pensamientos.

Cuando era pequeño, perdió a sus padres en un ataque grimm, hay mucho que no recuerda de ellos, la tía Em siempre se encargó de llenar los espacios en blanco, hablando de cuánto sus padres lo habían amado. Conocía la pérdida, estaba familiarizado con ella... O al menos eso creía cuando sucedió lo de la caída de Atlas.

Sintió que había sido en parte su culpa, debieron cuidar todos los aspectos respecto a los portales de evacuación, si tan solo no hubieran solo sido de un solo viaje, quizás podrían haber vuelto, ayudar a sus amigos con el asalto de Cinder y Neo, pero quedaron en Vacuo y el equipo RWBY junto a Jaune no cruzó, perdiéndose en el abismo... Todo indicó que estaban muertos, y Oscar... Oscar nunca había sentido un dolor tan horrible como el que sintió aquella vez.

Había perdido a sus amigas, a Jaune... A Ruby, la persona que lo inspiró siempre ha ser mejor, a continuar luchando, a seguir teniendo fe, había desaparecido, y por primera vez se sintió entumecido, asustado, agrietado.

Le dolió tanto, perder a Jaune, que era como un hermano mayor para él, perder a Yang, a Weiss, a Blake... Pero quién más dolió fue Ruby, ella, quien siempre lo vió como Oscar, no como la reencarnación de su antiguo maestro, sino como el chico granjero que se esforzaba por cumplir su papel.

Ruby, su inspiración, la chica de dulces sonrisas y alegres expresiones, enamorada de la vida, apasionada de la justicia, defensora de lo correcto.

Desde el primer encuentro con ella, había sido atraído, ojos plateados que eran como charcos de luna, hermosos y alentadores. No podía evitar que su corazón se acelerara cuando estaba cerca de ella, sentirse embelesado cuando se reía, o asustado de lastimarla cuando comenzaron a hacer sparring cuerpo a cuerpo, lo cual se volvió un pasatiempo entre los dos.

Perderla ese día en Atlas implicó matarlo lentamente, que su corazón doliera horriblemente. Oscar sabía bien lo que siempre había sentido por Ruby, un enamoramiento por ella en el transcurso del tiempo juntos, pero que había decidido no sacar a flote y no dar un paso por muchas razones, la pelea con Salem, el hecho de que su escencia eventualmente se perdería como las demás reencarnaciones antes de él, no podía hacer eso... Y quizás, miedo también al rechazo, que ella no sintiera lo mismo. Pero al perderla, sintió tanto remordimiento, por las palabras que nunca le dijo, por reprimirse e intentar lo mayor posible ser amigos, aún cuando sentía algo más por ella.

Y después, cuando ella junto al resto aparecieron en Vacuo sanos y salvos, se sintió renacer. Al encontrarse con sus ojos cuando se vieron, sintió que todo podría estar bien, que la esperanza seguía intacta y brillando como un faro guía. La abrazó tan fuerte esa vez, aferrándose a ella, asustado de que fuera una ilusión, de que ella no fuera real, pero ella, sollozando le decía que estaba bien, que estaba ahí, y que ella lo había extrañado mucho.

Entonces, se armó de valor, el tiempo era poco, el mundo podría acabarse al día siguiente o nunca hacerlo, sobrevivir a la guerra de Salem o no hacerlo, pero tiempo era lo que no podían perder, así que le confesó lo que había callado por mucho tiempo.

Aún recuerda sus ojos llenos de lágrimas, con las estrellas reflejadas en ellos, sus mejillas totalmente sonrojadas y su dulce sonrisa. Lo abrazó, aferrándose y susurrando que ella también sentía lo mismo, y que haría todo, porque odiaba la idea de perderlo, prometiendo que encontraría una forma, que la fusión con Oz no sucedería, que no lo permitiría...

Hace casi dos años, prácticamente cumplió con ello al deshacerse de Salem y las reliquias.

Ruby estuvo a su lado, sosteniendo su mano y sonriéndole alentadora. Siendo su pilar, su punto de apoyo y su fuerza, incluso en la oscuridad más aterradora, pensar que ella estaba a su lado, guiando el camino con genuina esperanza lo ánimo constantemente. Siempre admiró su valor, su desinterés, su auténtico brillo propio, capaz de inspirar a todos a seguir luchando.

Así que, perderla de nuevo, estar dos años creyendo que estaba muerta, lo habían cerrado, lastimando su corazón de nuevo. Cada noche, cuando la luna estaba en lo alto y las estrellas brillaban, la recordaba, todo de ella, y lloraba, porque la había perdido, y muy aparentemente, para siempre.

Fue una muerte lenta, jamás hubo cuerpo, solo la sangre manchando el suelo... Al recordar esa imagen, la de correr al interior del castillo, ver como el resto lloraba, como Yang abrazaba la capa roja y manchada en sangre de Ruby...

Fue una muerte lenta. No había testigos, no había nada después de eso, los días solo transcurrieron grises.

Ya no habría más días con ella, ya no más noches con ella, ya nada más... Y eso fue agonizante.

La persona que amaba, aquella con quién quería pasar el resto de la vida con ella cuando su convicción y perseverancia lo llevaron a confiar en ella, en creer que la fusión no sucedería, tuvo esperanza, y se permitió pensar en el futuro. Un futuro con ella, pero tal parecía que el universo lo quería castigar de alguna manera, arrebatándole a su rosa.

Recordar la sensación de alivio al verla viva en aquel claro en el bosque, lo inunda una vez más, y se dice a si mismo que no es un sueño, que ella de verdad está aquí, ha sido un círculo constante los últimos días en repetirse eso una y otra vez. Pero, ella no tiene recuerdos, nada de lo que pasaron juntos, una pizarra en blanco, y eso lo lastima, también lo aterroriza. Teme hacer algo que la incomode, decir algo que no debería, teme asustarla y preocuparla.

Pero, aún así está aterrado y le duele que ella no recuerde, pero no vale más que el hecho de que esté viva, y con todo su corazón lo agradece, porque preferiría que ella esté viva sin recuerdos, a que esté muerta, sin poder disfrutar de nuevo de su sonrisa, de su optimismo, de su alegría.

De tener más días y más noches con ella.

—Hey, ¿Oscar? —el joven de inmediato eleva su mirada, sus ojos nublados por las lágrimas, y observa a Ruby frente a él, mirándolo con preocupación.

—Hola, Rosie —la saluda, con sus manos limpiando sus mejillas y dándole una sonrisa —¿Que hay?

Ruby frunce sus labios, con lentitud se sienta frente a Oscar, cruzándose de piernas y dejando sus manos sobre sus muslos, jugando con sus pulgares —. Nada, solo escuché de Ren que estarías aquí afuera, Yang habló sobre hacer una mudanza de habitaciones, Weiss y Blake la iban a ayudar, Nora iba a despertar a Jaune y Ren limpiaría la cocina, así que pensé, "¡hey! ¿por qué no ir con Oscar?" Y pues, aquí estoy ahora —explica, jugando nerviosa con los pulgares de sus manos, sus ojos fijos más allá de él. Los ojos plateados finalmente lo miraron directamente, haciéndolo notar que ella estaba dubitativa y nerviosa —¿Todo está bien?

Oscar ríe con cariño, algunas cosas nunca cambian —. Estoy bien, solo pensaba. Perdóname por preocuparte y lamento que me vieras así —le dice, limpiando los restos de lágrimas en sus mejillas.

—¡No! Jamás deberías disculparte por mostrar cómo te sientes, creo que sí necesitas llorar debes hacerlo, es malo guardarlo —le dice ella, notoriamente en pánico. Oscar vuelve a emitir una suave risa, la ironía dolorosa es, que Ruby le dijo siempre eso, pero rara vez lo aplicaba a ella. Ese pensamiento le dolió —. Y si... Necesitas, ya sabes, hablar o algo así, se qué no soy de mucha confianza debido a mi falta de recuerdos, pero puedo escuchar —ofrece ella, un sonrojo apareciendo en sus mejillas y sus ojos vagando por cualquier sitio menos en Oscar.

—Lo tendré en cuenta, gracias, Rosie —le dice él, una sonrisa cariñosa en sus labios. Ruby vuelve su mirada a él, ambos quedándose en silencio, contemplándose uno al otro durante segundos.

—En el camino... —comienza a hablar Ruby de nuevo, sonriendo un poco —, dijiste que antes de seguir los pasos de cazador eras un granjero, ¿cómo era la vida así? —le pregunta ella, la curiosidad brillando en sus ojos plateados.

Oscar suspira sin perder su sonrisa —. Bueno, para empezar, mi rutina solía empezar desde las seis de la mañana, y comenzaba alimentando a las vacas en el granero... —él comienza a relatar, y ella solo lo escucha con interés, igual que en el pasado, como siempre lo hizo.

[...]

N/A: Lo divertido de los fanfics, es que puedes hacer tu desmadre :D ¡arriba mi Rosegarden!