Rosie salió de su cama muy temprano, el reloj marcaba las siete de la mañana, y sabiendo que ya no volvería a conciliar el sueño, decidió tomar una muda de ropa lo más silenciosamente posible, intentando no hacer mucho ruido mientras Yang roncaba en la cama, extendida sin cuidado en el colchón y con las sábanas enredadas en ella. En sí, la vista le pareció a Rosie algo graciosa, pero guardó silencio mientras realizaba su hazaña de juntar su ropa y un par de tenis a la vista.
Una vez logró entrar al baño y decidió vestirse, resopló algo exasperada por el conjunto de ropa que tomó por las prisas y por ser el que primero estaba en la pila de ropa. Usó unas mallas color negro con estampados de rosa, un vestido color rojo que le llegaba hasta encima de la rodilla y una chaqueta de mezclilla con una flor roja bordada en el lado izquierdo. Resopló de nuevo, una vez se colocó los tenis negros, dobló su pijama y la depositó en el cesto de ropa que Yang le había indicado que era suyo.
Cuando estuvo preparada, salió con suma cautela del baño, solo para imitar la misma acción por el corredor del segundo piso y las escaleras, las cuales descendió.
Rosie planeó ingresar a la cocina, quizas preparar algo para desayunar la ayudaría a gastar el tiempo suficiente antes de que otros despertaran. Cuando entró a la cocina, notó primero a Nora, vistiendo una blusa blanca y chaqueta rosa, con un cinturón dorado en la cintura, una falda rosa hasta las rodillas y unos leggins blancos, con sus tenis blancos. La de cabello zanahoria estaba envolviendo un sándwich, había tres recipientes de plástico a su mano izquierda, dos con un par de sándwiches, y uno vacío. Frente a ella había una mochila de color verde oscuro abierta.
Rosie notó rápidamente una nota brillante en el refrigerador, pero no se centró en ella y en cambio miró a Oscar de pie a unos pasos lejos de Nora, preparando otro sándwich. El moreno vestía una camisa negra, sus manos tenían unos guantes naranjas los cuales tenían los dedos libres de la tela, su pantalón le llegaba hasta debajo de la rodilla y era marrón con varios bolsillos distribuidos.
Cuando Oscar se volvió hacia Nora para entregarle un sándwich a la chica, él la notó y le sonrió de inmediato.
—Hola, Rosie —dijo Oscar en voz baja, dejando otro sándwich en manos de Nora, quien lo envolvió en un par de servilletas y lo guardó en un envase de plástico.
—Buen día —saludó Rosie, acercándose un poco más al refrigerador y leer la nota que estaba pegada ahí —¿Van a algún lado? —preguntó, mirando hacia Nora y luego a Oscar.
—¡Oh, si! —respondió Nora, emocionada pero limitando su tono de voz —. Planeamos ir de compras, nuestro chico necesita más en su guardarropa y quien más que mamá Nora para llevarlo por las tiendas de Patch.
Rosie se rió por lo bajo, divirtiéndose por el como se apodaba la valkiria a si misma como la mamá de Oscar. Ella miró en dirección del susodicho, notando que tenía sus mejillas altamente sonrojadas.
—Y ahora estamos preparando unos sandwiches para el camino porque queremos salir temprano y hacer esto temprano —dijo Oscar entre dientes, claramente aún apenado por la actitud de Nora, quien agitó una mano de forma despreocupada.
—Oh vamos, hay que disfrutar la salida —dice Nora, guardando el último sándwich en el recipiente de plástico, y despues mira hacia Rosie —. Hey, chica, ¿qué te parece una salida con el chico granjero y con la gran martillera? —le pregunta con emoción, sus ojos expectantes a una respuesta afirmativa.
Rosie se siente un poco dudosa ante la invitación, si saliera, quizás una simple nota no sería suficiente y podría preocupar a los demás, pero quizás, ese solo era un pensamiento que su mente ansiosa le estaba sacando a flote para retenerla, además, si fuera así, Oscar (quien parece el más sensato de los tres presentes en la cocina) habría dicho algo, ¿no?
—Claro, creo que será interesante —acepta con una sonrisa. Nora susurra un victorioso "si", y de inmediato la de cabello zanahoria toma la pluma perdida en el mostrador y escribe un extra en la nota.
Escucha a Oscar suspirar, por lo que voltea a verlo solo para notar que el moreno tiene una sonrisa resignada mientras se dirige a los sandwiches y los guarda en una mochila que se cuelga de manera que la correa cruza de forma diagonal su cuerpo.
Nora avienta la pluma y se gira a ellos de nuevo con una sonrisa gloriosia —. Es hora de irnos —cantó con emoción, tomando el mando y saliendo primero de la cocina. Rosie miró hacia Oscar con una sonrisa, el moreno se encogió de hombros y pronto ambos siguieron a la chica, teniendo cuidado de salir en silencio en su trayecto a la puerta ya que Qrow dormía en el sofá de la sala.
[...]
Nora tarareó una melodía de su invención. Caminando con pequeños saltos por el camino.
Sus ojos se deslizaron a su izquierda, mirando a Oscar, el chico mantenía la mirada en el camino, mientras pasaban por algunas casas. Conforme se acercaban al corazón de la isla, más acentamientos estarían a la vista. A veces, se preguntaba porque el padre de Yang había decidido que su casa estuviera más alejada, rodeados de la mayor parte del bosque posible, pero tampoco era algo que importara, era un buen lugar y no era nadie para juzgar.
Su mirada se desvió, esta vez, miró a la persona a su derecha. La comisura de su labio apenas se elevó en una sonrisa mirando con detenimiento a la otra persona a su lado. Ruby observaba a detalle la isla, sus ojos plateados vagando constantemente en distintas direcciones, sonriendo.
Hace mucho tiempo, ella solo tenía a Ren, fue su única familia por largo tiempo, crecieron juntos, enfrentaron las cosas juntos. Hace mucho tiempo, llegaron a Beacon, formaron un equipo, hicieron amigos... Y esos amigos se volvieron familia.
Los ama mucho, son su familia, y le rompería las piernas a cualquiera que los lastimara.
La sonrisa de Nora vaciló un poco, viejos recuerdos deslizándose a su mente mientras vuelve la mirada al camino frente a ellos.
"Ruby Rose, líder del equipo RWBY, ex-estudiante de Beacon que ingresó con solo 15 años, cazadora con licencia a los 16 años. El pilar y el rostro del movimiento contra Salem, fue declarada muerta en acción después de la desaparición definitiva de la bruja".
El cuerpo de Nora se estremeció, el recuerdo de los titulares en los periódicos y medios de comunicación le ponen la piel de gallina cada vez que vuelven a sus memorias. Recuerda lo doloroso que fue para todos ellos, lo agotador que fue leer ese tipo de encabezados, lo doloroso que era cada vez que les hacían preguntas de su pelea con Salem, sobre las bases de su grupo y sus planes malvados... Aún en la actualidad, había quedado esa curiosidad por tener una versión clara y extendida de lo que sucedió.
—Oye, ¿Nora? —la voz de Ruby es suficiente para sacarla de sus cavilaciones, volviendo sus ojos aguamarina hacia su amiga, quien la mira con preocupación.
—No te preocupes, Rubbles, ¡vamos a divertirnos! —le dijo con emoción, su mano rápidamente atrapó la de Ruby, jalando de ella para apresurar el paso.
Si... No importaba ahora, Ruby estaba viva, que se fueran al demonio esos acosadores hambrientos por una historia. Es obvio que se sabría que Ruby estaba viva, y que muchos estarían ansiosos por tener una versión de lo que pasó, pero podían preocuparse por eso más adelante.
—¡No jales de su brazo tanto, Nora! —le advirtió Oscar con angustia, apresurando su propio paso para poder seguirlas. Ruby se rió, trotando más rápidamente para ir a la par con Nora.
[...]
Rosie miró con asombro las tiendas y puestos que comenzaban a abrir en el centro comercial de Patch, recordándole la familiaridad de Luminas. Patch era una isla, seguía siendo parte de Vale, y claramente era más grande que Luminas, eso la emocionaba un poco, era bueno explorar un centro diferente al de Luminas. Aunque bueno, ella creció en Patch, se supondría que ella conocería la isla bien, pero su falta de recuerdos hacían de esta una primera experiencia, y Rosie no iba a pensar demasiado en eso.
Ella se separó un poco de Nora y Oscar, quienes estaban discutiendo a que tienda ir mientras revisaban el pergamino de la valkiria para elegir una tienda y después dirigirse los tres a ella. Rosie se acercó a uno de los puestos que ya se habían instalado, no sabía donde estaba el dueño, pero aún así se acercó para observar la variedad de accesorios para dama acomodados por colores, dando una vista interesante al cliente.
—¿Ruby?—Rosie se sobresaltó, girando abruptamente hacia la persona que se había colocado detrás de ella, encontrándose con la mirada miel de una mujer de al menos cincuenta años, su cabello era plateados y la miraba con conmoción—¿Eres Ruby en verdad? ¿La hija de Xiao Long?—le preguntó, cubriendo su boca con una mano.
Rosie intentó decir algo, pero se dió cuenta que no sabía que decir en esta posición, las miradas de otros adultos alrededor recayeron sobre ella, y se alarmó un poco más al darse cuenta de que la conocían de antes, cosa que siempre le produce ansiedad, al parecer todo el mundo la conoce, esperan algo de ella y no puede corresponder. ¿Cómo no pensó en la posibilidad de que hubiera personas en Patch que la conocieron y no sabían que estaba viva? Ese sin duda fue un desliz que no meditó, seguro Oscar y Nora tampoco pensaron en ello, sino, ellos habrían sido más precavidos. Patch era una isla, la lógica de que varias personas se conocieran entre sí era muy alta, ¿entonces por qué...?
Los pensamientos de la rosa se interrumpieron cuando tocaron su hombro, sus ojos plateados de inmediato se encontraron con los aguamarina preocupados de Nora, la cual se mantuvo a su lado.
—Lo siento, señora—habló Oscar de inmediato, parándose entre la mujer y ellas, dejándolas detrás de su espalda—. Sé que es muy confuso para ustedes, pero también lo es para ella—les dijo con la mayor calma posible, Rosie notó como las miradas de aquellas personas se tornaban confundidas y aturdidas.
—Hijo, por favor, explica que quieres decir—le pidió un hombre de complexión robusta, más alto que la mujer, de cabello negro y ojos marrón, mirando con preocupación a Rosie.
Rosie pudo percibir como las otras tres personas que estaban al tanto del intercambio también se preocupaba, así que mordió su labio, sin saber si lo que haría a continuación estaría bien, pero parecía que estas personas la conocen de antes, así que, quizás sería importante que supieran que pasaba—. Yo no tengo recuerdos de mi vida como Ruby—les confesó. Las miradas de inmediato fueron a ella. Pudo percibir como Oscar y Nora la miraron sorprendidos —. He vivido sin recuerdos al menos dos años.
—Oh, cariño—susurró la mujer de ojos miel, sonriéndole con tristeza—¿Estás bien? Supongo que las cosas han sido complicadas—le dijo con empatía. Rosie no pudo evitar sonreírle, percibiendo la sinceridad de la mujer.
—Creciste en estos mercados junto a tu hermana—dijo el hombre de ojos marrón a su lado, sonriéndole con cariño—, ustedes dos eran un torbellino de azúcar andante, y a todos nos encantaba siempre que pasearas por los comercios.
Un hombre de edad más avanzada se paró junto a ellos —. Eras muy tímida, pero una vez tomabas confianza eras una bola de sol y rosas que saludaba a todos.
Rosie no pudo evitar sonreír mientras se sonrojaba, sintiendo una pequeña calidez en su corazón ante la visible comprensión que los adultos mostraban por su situación.
—Oye, linda—los ojos plateados se concentraron en una mujer de al menos unos treinta y cinco años, de ojos color azul y cabello rojo—, sé que debe ser un poco aterrador que muchas personas aquí te conozcan y tu no tengas los recuerdos de hacerlo, pero no te preocupes, aquí en Patch no hay presiones, así que te aseguro que no te haremos sentir incómoda, y recuerda tomar tu propio tiempo para resolver tu situación.
—Gracias—susurró Rosie, asintiendo a sus palabras.
—Bueno, bastantes personas se darán cuenta de esto, y quizás se sorprendan tanto como nosotros—comentó otro hombre, de complexión delgada, cabellos y ojos chocolate—¿Nos permitirías explicarle la situación a aquellos que te conocieron antes y no abrumarte tanto?
Rosie le sonrió con agradecimiento—. Eso sería de mucha ayuda—le confirmó, asintiendo. El hombre le devolvió la sonrisa y se apartó del grupo, sacando su pergamino y tecleando algunas cosas.
—Supongo que te dirigías a algún lugar con tus amigos, ¿no?—preguntó la mujer de ojos azules. Oscar y Nora asintieron, uno más tímidamente que el otro —Bueno, ¿qué tal si les permitimos seguir su camino?
—Muchas gracias, por todo—le dijo Oscar, una sonrisa aliviada en su rostro.
—No hay problema, hijo, por favor cuiden a nuestra pequeña rosa—le respondió la mujer con una sonrisa. Los tres le sonrieron, y después de una breve despedida, siguieron su camino.
[...]
Oscar se rió suavemente, observando como Ruby y Nora hablaban rápidamente sobre un conjunto de ropa que habían encontrado en la tienda y que claramente la de ojos aguamarina quería que Ruby se probara, la dependiente de la tienda observó la situación con diversión. Oscar notó que ella también debía de conocer a Ruby, ya que cuando llegaron, notó cierto brillo de reconocimiento en sus ojos magenta, y sin embargo, habló con ellos con total tranquilidad.
Ciertamente fue un poco torpe al no pensar en el hecho de que Patch era el lugar donde Ruby creció, y por tanto, más de una persona la conocería, pero eso ya había sucedido y no podían hacer nada más que adaptarse a la situación. Además, la gente de Patch era sin duda muy considerada y comprensiva, así que no hicieron díficil la situación de Ruby.
—¡Oscar!—Nora le gritó desde el pasillo en que estaban—¡Apoyame!—le exigió, señalando a Ruby con el dedo con una ceja arqueada.
Ruby se rió—¡No me lo probaré!—repitió, sus ojos plateados mirándolo a él. Oscar sintió como su estómago revoloteó, sin evitar sonreír tontamente. Ruby parecía haberse adaptado a Nora y su espontánea energía, combinándose sin tantos problemas y teniendo más confianza.
—Lo siento, Nora, pero si no quiere...—él dijo, y Ruby miró presumidamente a Nora, quien le sacó la lengua a la azabache.
Oscar puso los ojos en blanco, dejando las bolsas de ropa que habían comprado para él y acercarse a ellas.
—Wow, así que la famosa Ruby Rose está aquí de una pieza, ¿eh?—una voz masculina atrajo la mirada de los tres, notando que dos tipos y una chica ingresaban al pasillo en el que estaban. Oscar frunció el entrecejo, teniendo una molesta sensación de que ellos no eran buenas personas. También sintió como Nora arqueaba la ceja con molestia, claramente sintiendo lo mismo que él. Ruby fue más reservada, mirándolos con leve confusión, pero ocultando una mueca que puede pasar desapercibida —. O bueno, quizás casi de una pieza —agregó el chico de cabellos y ojos verde bosque, un ligero sarcasmo resbalando en sus palabras que los incomodó.
Oscar miró en la dirección donde había visto a la dependiente de la tienda, no encontrándola ahí, probablemente se dirigió a caja a atender otras cosas, lo que significaba que tendrían que salir de esta situación por su cuenta. Solo esperaba que no se metieran en demasiados problemas con la amable dependiente de la tienda, ya que Nora había soltado el conjunto de sus manos, volviéndolas puños y lista para dar un golpe.
Si... Quizás podrían simplemente irse y no meterse en problemas, ¿no?
[...]
En la casa Xiao-Long, Yang finalmente despertó, se preparó y bajó al comedor, donde encontró en la mesa a Weiss, Blake y Jaune. Se acercó a su novia, besando su mejilla para después sentarse junto a ella.
—Oigan, ¿y Rubes?—preguntó Yang, mirando hacia la sala para notar que Qrow y Tai estaban conversando ahí, pero se detuvieron al escuchar su pregunta y voltearon a su dirección.
—Salió a Patch con Nora y Oscar al parecer—respondió Weiss, leyendo una revista mientras comía algunas frambuesas de un tazón.
—¿Qué?—cuestionó la rubia con confusión, en ese momento, Ren salió de la cocina y le entregó una nota la cual le arrebató y leyó rápidamente—¡¿La sacaron de la casa?! ¡¿Al mercado de Patch?!
Ren se encogió de hombros—. Es Nora—le dijo, sentándose al lado de Jaune, quien hizo una mueca mientras terminaba su cereal.
—Creo que quería pasar el rato con Ruby, así que aprovechó la oportunidad, supongo—murmuró el rubio de ojos azules.
Yang estuvo a punto de replicar porque era tan mala idea que Nora se llevara a Ruby a Patch, pero la mano de su padre en su hombro la detuvo de su perorata.
—Recibí un mensaje de Dalila—le dijo Tai, logrando obtener su atención—, ya saben de la situación y no ha habido ningún problema, así que no debes preocuparte tanto—informó con una suave sonrisa. Si bien, eso sirvió para aplacar su preocupación, Yang no podía evitar sentirse ansiosa por Ruby.
—Oye, ellas están con Oscar—le recordó Blake, su mano colocándola sobre la de ella. Ambar y lila se encontraron—, estoy segura de que estarán bien—Yang le sonrió, y asintió aceptando su razonamiento.
—Bueno, no es como si fueran a meterse en problemas si están un rato fuera de la vista, ¿no?—dijo Jaune, riendo nerviosamente cuando todas las miradas cayeron sobre él.
—¿Conocemos a la misma chica martillo, kiddo?—le cuestionó Qrow, frunciéndole el entrecejo.
Antes de que el rubio pudiera decir algo, la puerta principal se abrió abruptamente.
—¡Nora!—se escuchó en el fondo tanto a Ruby como Oscar gritarle a la valkiria, quien soltó una carcajada llena de emoción.
—¡Amo haber salido!—exclamó Nora, apareciendo a la vista. El comedor quedó en total silencio mientras la observaban. Aún si les estaba dando la espalda, pudieron notar su estado desastroso, su cabello estaba totalmente desalineado y su ropa perjudida, alarmando a los cazadores.
—No quiero volver a hacer eso—murmuró Oscar, luciendo el mismo estado en el que Nora estaba, depositando un par de bolsas en el suelo y mirando con cansancio a la de cabellos zanahoria.
—Fue divertido—dijo Rosie, apareciendo detrás de él y luciendo exactamente igual a los otros dos. Sonriendo radiantemente mientras cargaba su chaqueta en un brazo.
—¡Esa es mi Rubbles!—gritó Nora con orgullo, lanzándose sobre la más joven y abrazándola. Ruby se tambaleó un poco, atrapando a la de ojos aguamarina y riéndose.
—Temo preguntar en que se metieron, jovencitos —dijo Taiyang, captando finalmemte la atención del trío. Nora se separó de un salto, sonriéndole a sus amigos y al señor Xiao Long con inocencia. Oscar suspiró, sacudiendo su cabeza con resignación. La reacción de Rosie llamó más la atención, notando que ella soltó una pequeña risa nerviosa, y se frotó la nuca con la mano izquierda, mirando a cualquier lugar que no fueran ellos.
—Esta bien, escupánlo—les dijo Qrow, arqueando una ceja hacia Rosie.
—¿La buena noticia? Ruby sigue siendo buena con los puños—respondió Nora felizmente, obteniendo un acalorado "¡Hey!", de la susodicha que claramente ignoró—. También Oscar—el mencionado farfulló un "¡Hey!", pero igual fue ignorado—¿La mala noticia? Nos prohibieron ingresar a una tienda hasta el próximo mes.
Hubo un largo silencio, ojos incrédulos observaban a Nora por lo que había dicho mientras Rosie y Oscar parecían querer desparecer en la nada.
—¡¿Qué?!—exclamaron Yang y Jaune al mismo tiempo, la primera levantándose abruptamente de la mesa.
—Bueno, esos chicos eran unos idiotas—murmuró Ruby, haciendo una pequeña mueca.
—¡Lenguaje, señorita!—exclamaron Tai y Yang al mismo tiempo, asombrados un poco por la mala palabra que había dicho la joven. La llamada hizo que Rosie saltara en su sitio, volteando a verlos con las mejillas sonrojadas.
—Okey, no vamos a hacer eso ahora—les gruñó Qrow al dúo rubio, solo para volver su mirada a la azabache de ojos plata—, y tú, más vale que expliques como fue que te metiste en una pelea.
Rosie hizo una pequeña mueca, repentinamente sintiéndose como una jovencita de 13 años que se había metido en un problema—. Eran dos chicos y una chica, y estaban siendo... malos—murmuró, arrugando la nariz.
—Más bien eran unos petulante estúpidos que querían meterse con Ruby mientras estábamos de compras en la tienda —refunfuñó Nora, cruzándose de brazos con disgusto y poniendo los ojos en blanco.
—No importa que una persona sea una molestia, no pueden ir por ahí golpeando a la gente y menos en los establecimientos—les dijo Taiyang con preocupación.
Nora resopló—. El punto es, que dijeron algo que no debieron decir, me enojé y le dí un puñetazo en la cara al que lo dijo —gruñó —. Luego el otro chico intentó pasarse de listo con Rubbles mientras yo no miraba, pero Oscar le dió un buen puñetazo en la cara—una sonrisa salvaje se dibujó en sus labios—, y Ruby le dio una paliza a la otra chica que quería tomarme por la espalda.
Rosie resopló una risa—. Me siento mal de haber arruinado su cabello—susurró, ganando una risa de Oscar y una carcajada más sonora de Nora.
—¡No lo haces!—refutó Nora con notoria diversión.
—Bueno, no, pero si me siento mal por Lux, ella tuvo que vetarnos a todos de la tienda porque esas son las reglas cuando peleas dentro—dijo Ruby, riéndose.
—Al menos es solo un mes, a ellos los vetó de por vida—agregó Oscar, encogiéndose de hombros. Los tres rieron ante eso.
Yang miró a Blake, quien le devolvió la mirada—¿Qué decías sobre que Oscar era el responsable?—la cuestionó con una ceja arqueada, pero Blake solo sonrió con calma, resoplando una suave risa y negando con su cabeza, solo para devolver su atención a sus amigos. Yang hizo lo mismo, observando como Ruby se reía mientras Nora le decía que la expresión de uno de los chicos era de tal forma y Oscar la corregía amablemente indicándole como había sido la expresión en realidad, el resto de ellos solo se mantuvieron como espectadores, pero seguro como a ella, no les importaba. Ruby parecía realmente cómoda con Nora y Oscar, como si finalmente se hubiera adaptado a ellos con facilidad, y eso la hacía muy feliz, Ruby tenía 21 años, pero seguía siendo su enérgica hermana de 15 años, y todo era como sí... Estuvieran recuperando a su Ruby finalmente.
[...]
