Hola como estan espero que bien pero como autor de este trabjo si me siento un poco decepcioada ya que la vez pasada solo dos personas dejan sus opiniones y el resto ni siquiera un bonito pirropo o una critica

Esto lo digo con el mayor respeto, por que recuerden el único pago que recibimos por estas historias es el agradecimiento del lector

Espero en sta ocasiones sean mas generosos

….

Irasue caminaba por los pasillos del castillo pensando de que manera podría acercarse a su hijo, primero pensó en ofrecerse como sirvienta en el campamento del ejercito del Oeste, pero el sinvergüenza del general Miroku le dijo que el duque nunca viajaba con sirvientas por ser estas un factor distractor para los hombres aun así el muy sínico no perdió la oportunidad de coquetearle, estúpido. También pensó en unirse a las caravanas de comerciantes que vinieron junto a los caballeros lastimosamente sus esperanzas eran escasas esos hombres solo vinieron con la intención de vender sus productos, en cuanto regresaran a casa no tendrían trabajo para ella

-Que voy hacer… el festival terminara en menos de dos semanas, después todos regresaran a su tierra de origen y si para entonces no he logrado unirme a las caravanas del Oeste jamás te volveré a ver-No, no podía aceptar darse por vencida tan rápido, debía existir de alguna manera, solo necesitaba buscar un poco más

Exhorta estaba en sus pensamientos que no se dio cuanta cuando al doblar en la esquina del pasillo prácticamente una jovencita le cayó encima

-¿¡Pero qué !? –La dama estaba blanca como la nieve y su cuerpo temblaba sin control

-Rin por favor-La dama no estaba sola

Irasue reconoció a la muchacha, se trataba de la amiga de la señorita Ayame

Detrás de Rin venia un muchacho que intentaba sostenerla, pero la chica no lo dejaba acercarse, de inmediato Irasue supuso cual era el dilema, tantos años en el monasterio fue testigo de innumerables historias tristes de chicas abusadas por hombres crueles.

Abrazando a la muchacha la protegió con su cuerpo-¡Un momento caballero! Si la dama no quiere su ayuda le pido que la deje tranquila-

Inuyasha sorprendido ante la tenacidad de la mujer le respondió -¿¡Y quién diablos te crees que eres !? Yo solo intento ayudarla-

-Acaso no se da cuenta que ella no lo necesita, es más me atrevería a preguntar por qué tanto interés en ayudarla ¿Acaso es su conciencia arrepentida? -

Inuyasha estaba realmente molesto, como se atrevía esa mujer a compararlo con la bestia del rey –Mujer estúpida, más vale que cuides esa lengua no tienes idea de con quién estás hablando-

Ese hombre estaba muy equivocado si pensaba que Irasue se iba a echar para atrás-No me importa si eres el hijo del mismísimo rey, un hombre que le falta el respeto a una mujer no merece ninguna cortesía- Teniéndolo tan cerca Irasue estudio las facciones del hombre. En primera instancia estaba su mirada fuerte y decidida, su cuerpo firme cual roca y esa aura de salvaje valor, pensándolo un poco este hombre desistía mucho de ser un agresor, además de que su rostro le era muy familiar, acaso se trataba de algún conocido

Inuyasha le respondió-No podríamos estar más de acuerdo contigo mujer - Relajando los músculos tomo su distancia

-… ..el… ..el no me ha hecho na… nada-Rin por primera vez hablo

Irasue la escucho con claridad a pesar de solo ser un murmullo-Esta bien pequeña, todo estará bien-Con ternura le acaricio los cabellos para tranquilizarla, dirigiéndose de nuevo al caballero inquirió-Necesitamos llevarla a un lugar donde pueda descansar-

-En este momento no confió en nadie de este castillo-

-No pertenezco al castillo, además esto es un asunto de mujeres, comprende lo que digo-

Inuyasha no estaba del todo seguro pero la mujer tenía un punto a favor Rin necesita el cobijo y la guía de una mujer ya después vería que hacer con todo lo demás, lo primero era hacerla sentir protegida-¿Cómo te llamas? -

-Mi nombre es Sue, institutriz del convento de las hermanas Santa Clara del valle del Este-Para todo el mundo su identidad era Sue

Una mujer de convento podía confiar en eso-Bien "hermana Sue" venga conmigo-

-Antes de seguirlo deseo conocer su identidad-

-¡Justo! mi nombre es Inuyasha Taisho de las tierras del Oeste y le juro por mi honor de caballero que mi única intención es cuidar de esa muchacha, ahora síganme-

Irasue no lo podía creer acaso esto era una ilusión o solo era dios respondiendo a sus suplicas

-¿Qué están esperando? Andando-Ya debería tener tiempo para sorprenderse, con Rin en sus brazos siguió al hombre en dirección al campamento del Oeste

….

Campamento del Oeste

Miroku disfrutaba de su tiempo libre, Inuyasha estaba en la exhibición de caballos seguro que no regresarían hasta muy entrada la noche y todos sus deberes estaban al día, de modo que solo quedaba decidir qué haría el resto de la tarde

-Podría ir a la taberna por un par de chicas he oído que son muy generosas con los generales-Dijo más para sí mismo, pero en ese momento Jaken pasaba junto a él limpiando la armadura de su señor

-Lo son con cualquiera que cargue un saco de monedas no les interesa quien eres o como eres, solo cuanto llevas en tus bolsillos-

Miroku rodo los ojos-Aguafiestas. Estas celoso de mi cargo y mi buen rostro-

Con fingida resignación agrego-Tienes razón, sobre todo me gusta cuando tu rostro queda marcado con los delicados dedos de las señoritas cuando les dices tus obscenos cumplidos, dios cuanta envidia te tengo-

Miroku se molestó-¡Maldito enano! Eres un… .-

-¡Miroku! -El par brinco asustado, cada vez que uno de los hermanos Taisho gritaba problemas eran seguros

Miroku y Jaken fueron al encuentro de Inuyasha, este venía acompañado de la señorita Rin y otra mujer

-¿Qué sucede Inuyasha? -Pregunto Miroku

-Necesito hablar contigo de inmediato, Jaken que bueno que estas aquí, lleva a las damas a la tienda de Sesshomaru y proporcionales todo lo que necesiten, pero que nadie entre entendido-

Jaken no objeto era obvio de que se trataba de algo serio-De inmediato, señoritas síganme por favor-

Irasue siguió al pequeño hombre con Rin sosteniéndola aun junto a su cuerpo, la muchacha ya no temblaba y pareciera que el color en sus mejillas apenas volvía -Vamos querida-

Inuyasha espero a que las mujeres se fueron antes de poder hablar con libertad con su general

-¿Qué fue lo que sucedió Inuyasha? ¿Por qué regresaron antes y por qué la señorita Hierro parecía que iba a romper en lágrimas en cualquier momento? Acaso esto tiene algo que ver con que tu hermano estaba aquí hace unas horas y se fuera a todo galope montando su caballo como alma que lleva el diablo-

-¡Sesshomaru no está aquí! perfecto malditamente perfecto, sígueme-Los dos entraron en su tienda de ese modo tendrían privacidad-Paso algo tan desagradable que aún no sé cómo diablos se lo voy a decir a Sesshomaru-

-Inuyasha habla de una vez-No podía ayudarlo a menos que le contara todo lo que sucedió

Tomando aire se armó de valor antes de responder-Al parecer Sesshomaru no es el único interesado en la señorita Hierro… mientras estaba en los establos inspeccionando los caballos de la subasta me encontré al rey…. tratando de abusar de la señorita-

Miroku podría ser el más libertino de los hombres, pero jamás obligo a ninguna mujer a someterse a sus deseos -¡Maldición! Entonces es por eso que tu hermano… -

-No, no lo creo, los hombres del rey destapado despejado el área, el imbécil jamás se dio cuenta que estaba dentro cuando llevo a la señorita a los establos-

-Entonces que lo tiene tan molesto-

-No tengo ni la más mínima idea, por qué no le preguntaste-

-¡Acaso estás loco! es tu hermano de quién hablas, podría cortarme la garganta por el simple hecho de cruzarme en su camino, pensaba esperar a que se calmara antes de hablar con él, supuse que solo se trataba de un malentendido con otro noble-

-Esto solo complica más las cosas-Inuyasha estaba muy molesto, deseaba con toda su alma retar al bastardo de Naraku a un duelo, pero era el rey de quién estaba hablando

Miroku caminaba de un lado a otro-Inuyasha esto no es cualquier cosa, has interferido con el capricho de un rey, no te lo perdonara-

-¡Y que querías que hiciera! que me quedara parado viendo como ese maldito abusaba de una niña-Contrarresto furioso

-No se trata de eso, sabes que estoy de tu lado, pero ese maldito es el rey y te guste o no estamos en su territorio, con solo unas cuantas palabras y tendremos a los caballeros de las tres regiones apuñalándonos, estamos en desventaja-

-Lo sé, lo sé, no tienes idea de cuánto me preocupa salir con vida de este lugar-Todo estaba mal y pareciera que minuto a minuto las cosas se complicaban

Miroku recalco-Inuyasha debemos hacer algo no podemos quedarnos de brazos cruzados debemos hablar con tu hermano de inmediato-

Sarcástico respondió-¿Enserio? Quiero conocer al valiente que le diga lo que le sucedió a la señorita Hierro-

-… ..-

-¿Qué le sucedió a la señorita Hierro? -

Horrorizados como si hubieran visto a la santa trinidad, el par se dio la vuelta lentamente encontrándose con la última persona que deseaban ver en ese momento

-¿! Que fue lo que le sucedió a la Rin!? - No iba a preguntar una tercera vez

¿Rin? Ya no se trataba de la señorita Hierro, una gota de sudor frio resbalo por la frente de Inuyasha

-Sesshomaru…. tal vez quieras sentarte un minuto

….

Había pasado más de una hora cuando Irasue consiguió que Rin se normalizara, su cuerpo ya no temblaba y el rosado de sus mejillas había vuelto a pintar su triste rostro, lastimosamente la joven no había dicho palabra y sus bellos ojos no hacían más que mirar las llamas de la hoguera

-Señorita tome esto-Le acerco un tarro-Es vino, tome un poco le hará sentir mejor-

Rin lo tomo, el primer trago le supo cómo hiel, pero de un rato lo demás fue aceptable, nada en ese momento se sintió real, como era posible que un acto tan… dios ni siquiera era capaz de darle nombre a tal monstruosidad.

Quería llorar, gritar, romper, eran tantos sus pensamientos como las emociones salvajes que azotaban su frágil corazón, porque ella, porque debe ser ella, acaso era un castigo o es que la maldad tenia nuevo rostro… tal vez ella misma se había buscado que la trataran de esa manera, probablemente era así después de todo solo era una tonta chica de las minas del Norte, de aseguro a las damas de la capital no les sucedían estas cosas, al final si debería señalar a un culpable no había otro que ella misma… pensamientos de Rin

-¡No lo haga!… -Irasue había levantado el sonido de su voz para que le escuchara-Ni siquiera contemple la posibilidad-

Había conseguido sacarla de sus tormentosos pensamientos-No… no sé de qué está hablando-

-Hablo de la tonta idea que tiene sobre que todo esto es su culpa, no lo haga-Irasue se acomodó frente a ella con la mirada firme, muchas veces la tacharon como una mujer sin emociones, pero no había vivido tanto y tantas cosas como para no saber de los abusos del hombre sobre la mujer, llegando a la conclusión de que si no aprendías a ser fuerte entonces sucumbirás ante ellos eventualmente

-Yo ... yo lo ... -

Irasue le cogió la mano- No, no es así, sé que en este momento piensas que la única culpable eres tú, pero nada de lo que sucedió fue a causa tuya-

Negó con enojo -No lo sabe, no sabe nada-

-Pequeña, basta con ver tus ojos para saber que ya te declaraste culpable, juez y verdugo. Haz sido muy dura contigo al creer que mereces este castigo-

Cubriéndose el rostro avergonzada respondió-Pero... no lo detuve, no lo aleje-Cada vez que los sucesos se repetían una y otra vez en su cabeza, se decía a si misma que pudo haber hecho algo para evitarlo, pero no lo hizo y eso era lo que realmente la atormentaba

Irasue la tomo con más firmeza de la mano deseaba, aunque sea solo un poco transmitirle algo de su fuerza-El miedo es un sentimiento que nos ayuda a mantenernos vivos la mayor parte de las veces, pero en algunas ocasiones es tan fuerte que nos vuelve inútiles ante la adversidad, esta no será la primera vez que el miedo te controlara, pero si puede ser la última, tú decides cuanto poder darle a tu miedo-

Rin empezó a creer en las palabras de Irasue-Que pasa si no lo puedo detener-

-Entonces grita, grita con todas tus fuerzas hasta desgarrarte la garganta, pero no te rindas sin pelear-Le aseguro

Rin se arrojó a sus brazos como lo haría una niña en el regazo de su madre, en secreto dejo salir las lágrimas que tontamente pensaba guardar

Irasue le acobijo en sus piernas con ternura bondad, hubiera deseado hacer lo mismo por los dolores de su hijo, pero esta niña por alguna extraña razón la hacía querer protegerla de todo, tal vez ese corazón de madre que pensó jamás iba a tener por fin se revelaba

-Llora todo lo tengas para que así nunca más vuelvas a dedicarle ni siquiera un pensamiento, llora que nadie nunca lo sabrá, llora que mañana debes levantarte-

Esa tarde Rin lloro hasta que el cansancio la hizo presa del sueño, Irasue jamás la soltó con suaves caricias le ayudo a protegerla de sueños malvados que buscaran inquietarla.

Aquella tarde el destino de dos mujeres se mezcló para toda la vida.

…..

Inuyasha estaba aterrado hasta los huesos, su hermano, sí ese a quién llaman el asesino perfecto no había dicho ni una palabra después de que le relato los sucesos en el establo, esto realmente era malo esperaba que se alterara, golpeara incluso no le sorprendería que fuera esa noche entre las sombras a matar a Naraku con sus propias manos, pero verlo así quieto, silencioso era algo escalofriante

Miroku estaba en la misma línea de pensamientos que su amigo, pidiendo a su buena suerte le favoreciera se aventuró a decir-Sesshomaru necesitamos movernos, no conviene quedarnos hasta el final del festival, puedo movilizar a los hombres en dos días solo nece….-

-¡No!-Aseguro

-¿!Qué, acaso estas demente!? hablamos del rey, Inuyasha lo desafió y bien sabes lo caprichoso que puede ser cuando le quitas su diversión, no estamos en nuestras tierras además de que con los comerciantes apenas y alcanzamos la mísera cantidad de 150 hombres-Miroku como general pensaba en el bien mayor y en ese no estaba incluida la dama

Sesshomaru se levantó de su asiento encarándolo de frente-No la dejare a merced de ese imbécil-

Miroku insistió-Sesshomaru, la señorita es muy agradable dios sabe lo mucho que me gustaría verte casado con ella o con cualquier otra, pero como tu general te recuerdo que tienes en tus manos la vida de muchos hombres que desean volver a casa con sus familias, no puedo correr tal riesgo solo por una…..-

Sesshomaru lo cogió de la malla de su armadura-Mucho cuidado con lo siguiente que digas por que podrían ser tus últimas palabras-Le soltó

Inuyasha tomo la palabra-Sesshomaru eres mi hermano sabes que no hay nada que no haría por ti, pero esto, estas seguro de querer enfrentar a Naraku-

Sesshomaru lo encaro-¿Si fuera Kagome la que estuviera en su lugar, te irías?

Inuyasha se mordió los labios-Sesshomaru…..-

-Solo responde-

Exhalo derrotado-No, no lo haría-Se pasó las manos por la cabeza, su hermano lo había acorralado-¡Esta bien! Me quedo, pero más vale que tengas un plan-

Sesshomaru ya había conseguido el apoyo de su hermano solo faltaba una persona-Miroku, has sido mi general desde mucho antes de que tomara posesión de las tierras del Oeste, tu espada y mi espada han peleado una a lado de la otra, solo quiero saber si en esta ocasión también estarás ahí-Cada hombre en sus filas se había ganado más que su confianza, Sesshomaru los veía como sus hermanos y si Miroku le decía que no, jamás se lo recriminaría.

Miroku soltó una maldición antes de patear una silla que estaba cerca de él-¡Maldita sea mi suerte! Más te vale que la hagas tu mujer una vez que todo esto termine-

-Hmpt…-

-Bien, ya quedo claro que los tres estamos locos, ahora que piensas hacer Sesshomaru-Declaro Inuyasha

Sesshomaru ya tenía algunas ideas para compartir-Miroku tiene razón al decir que no somos suficientes hombres, lo primero es ver con que casas contamos de respaldo en dado caso de que lo necesitemos, después está el asunto de la seguridad de Rin la guardia del castillo ya no es confiable de modo que asignare una escolta, lo demás lo resolveré una vez que hable con ella-

Inuyasha se sorprendió-¿Piensa ir a verla en este momento? No creo que sea una buena idea, esta… ella…-No había palabras correctas para sacar el tema

-Lo sé…tú y Miroku hagan lo que les pedí volveré más tarde-Con la firme postura que siempre lo caracterizaba, abandono la tienda de su hermano para ir a la propia, lo único que deseaba era ver a la pequeña enana y comprobar con sus ojos que este bien.

-Inuyasha hubiera preferido que se enojara a tenerlo de esa manera, tu hermano es letal cuando se guarda tanto para sí mismo-Miroku aun dudaba de la cordura de su amo

-Sesshomaru jamás haría algo imprudente, todo lo que hace lo razona antes de ejecutarlo-

-Lo sé, lo sé es solo que… esto solo debía ser un tonto torneo de justas-

-Pues ya lo escuchaste, averigua con quién podemos contar del lado este y sur, iré por Koga y veré que consigo, nos vemos en un rato-

Miroku exhalo resignado-…Adiós noche de chicas para Miroku -

Tienda de Sesshomaru

Irasue movía la leña de la hoguera avivando el fuego, la pequeña señorita llevaba tiempo dormida y no quería despertarla-Pobre creatura…-No concebía la idea de lo que algunos hombres son capaces de hacer para poseer a una mujer, parecían bestias de las montañas y no seres con razonamiento, de lo aprendido en el convento Irasue concluyo que hombres y mujeres éramos iguales ante los ojos de Dios ¿Entonces, por qué el hombre aún mantenía sometida a la mujer? ¿Acaso el hombre era más poderoso que Dios? No, un creador bueno y gentil no podía ser capaz de tal injusticia, pero aquellos revolucionarios pensamientos eran blasfemias propias de una ejecución.

Sí, la vida era injusta sin embargo una vez oyó decir a un hombre decir "El hombre es como la rama seca de un árbol, si la doblas con bastante fuerza esta se romperá, pero si a esa rama se une a otras por más fuerza que ejerzas esta jamás se quebrara, el hombre no es nada solo, pero juntos pueden convertirse en tronco duro…" Rin no estaba sola ni ella ni Irasue-Yo seré la otra rama…-Le dijo con tranquila voz

De repente la cortina de la tienda se abrió, Irasue sorprendida se dio la vuelta para recibir al invitado sin embargo al girar todo color abandono la piel de su cuerpo, el hombre que estaba frente a ella no necesitaba presentación pues sin duda era capaz de reconocerlo, aunque jamás lo había visto en su vida, ahí frente a ella el hombre…más bien el hijo que tanto aclamo día tras día le miraba a los ojos

-¡Dije! ¿Quién es usted? –

Estupefacta da de la impresión Irasue no se percató que Sesshomaru le estaba hablando –A aa yo…yo soy Sue, so…soy la dama de compañía de la señorita-

Sesshomaru observo a la mujer, esta le miraba de una manera extraña no era odio o repulsión lo que veía en sus ojos, más bien parecía asombro, curiosidad, en fin, la mujer no era de su interés –¿No le había visto antes ?- la interrogo

Irasue pensó su respuesta- Llegue apenas hace unos días, la hermana de la reina nos trajo con ella después que el convento al que servía fue quemado por bandidos, estado sirviendo a las señoritas Wolker y Hierro desde que llegue-Parte verdad parte mentira era más fácil que le creyera

Sesshomaru noto en la dama un aire de soberbia en su postura y sus palabras, aunque un poco nerviosa en sus ojos existía una fuerza profunda al mirarle, parecía como si de otro tiempo le vio-Mi hermano me dijo que fue usted quién auxilio a la señorita Hierro cuando esta le necesito, por tal motivo le estoy agradecido….

-No tiene que mi….

Sesshomaru la corto-Pero quiero dejar muy en claro lo siguiente-Con imponente postura agrego-…si de alguna manera, usted es un instrumento del rey tenga por seguro que no dudare en desprenderle la cabeza del cuerpo, fui claro-

Irasue nunca imagino que alguna vez podría sentir tanto miedo como en ese momento, no era la amenaza ni las palabras lo que la atemorizaba, era más bien quién las decía-En…entiendo-

Sesshomaru percibió su miedo y se sintió satisfecho, de primera mano sabía que el miedo podía ser usado como un arma para controlar a los demás, no era algo que usara muy a menudo, pero si debía cumplir su palabra no dudaría en hacerlo

-…Duque? -Una somnolienta Rin se despertaba

Sesshomaru relajo su postura y con lentitud se acercó al camastro donde la muchacha reposaba-Señorita Hierro, lamento no haber estado aquí para recibirla-

Rin había seguido a Inuyasha hasta el campamento de los caballeros del Oeste sin pensar que tendría que ver a su excelencia y menos en las condiciones presentes, ahora que estaba más despierta buscaba la manera de salir de tan bochornosa situación. Desviando la mirada pronuncio-El señor Inuyasha….le …le dijo…-

Sesshomaru sabía que intentaba decir, el mismo había ido a su tienda para juntos confrontar los hechos, sin embargo no podía, la muchacha no era más que un inocente atrapado en el juego de un hombre loco de poder.

Rin había conseguido entrar en su corazón cuando el juraba que nadie sería capaz de tal hazaña y lo hizo a base de esa luz pura que no ha sido manchada con la falsedad de los nobles, era más que solo la muchacha torpe que callo a sus brazos, era su soporte, su calma y la fuerza que necesitaba para vivir. Tan claro como el agua se descubrió enloquecido de una poderosa pasión.

-Mi hermano me dijo que la dama se sintió indispuesta y él caballerosamente le ofreció nuestro campamento para reponerse ¿Fue así? –

Rin sonrió feliz de ver que el duque no sabía de su vergüenza, poniendo la mejor de sus caras se levantó gustosa de tenerlo junto a ella –Si fue así-

Sesshomaru se guardaba para si muchas cosas, pero esta no sería una que lamentara-Mi sirviente me informo que no ha cenado me permitiría invitarla a compartir la mesa conmigo-

-Me encantaría-

Irasue fue testigo de cómo su hijo había pasado de la furia a la templanza en un segundo y todo solo por la señorita Hierro. En ese momento Irasue encontró su misión, viviría por y para esa muchacha de ese modo su pecado se redimiría al contemplar la felicidad de su hijo junto a la mujer que el había elegido.

-¡Mujer! –

Irasue contesto-Si duque-

-Ve y dile a mis sirvientes que preparen la cena y ayuda a la dama a prepararse-

-Así lo hare-

Irasue salió de la tienda del duque con una alegría en su alma, esta era su segunda oportunidad de corregir los errores del pasado y por todo lo sagrado que hay en el mundo, lo haría.

…..

Entre las sombras de su despacho real el rey Naraku miraba el cielo nocturno con profunda ira

-Byakuya-

Su fiel sirviente esperaba en silencio las ordenes de su amo-Si mi señor-

-Recuerdas a ese par de hermanos mercenarios Hiten, Maten-

Byakuya se sorprendió-Habla de los hermanos relámpago, ellos tienen la costumbre de quitarle un pedazo de piel a sus enemigos y colgarlas en el cinto de sus pantalones-

-Si ellos, quiero que los llames y les digas que tengo una presa para ellos-

Exaltado inquirió-Señor ese par de hermanos están locos, traerlos en medio de un festival es como llevar leones a un campo de siervos-

Pero a Naraku poco le importaba-Dije tráelos-

….

Nos vemos en comentarios