DISCLAIMER: STAR WARS pertenece a Lucasfilm a excepción de los OC.
Cronología: 67 DBY
Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana...
Cinco años han pasado desde el fin de la guerra contra los grysk. Los mundos afectados aún estaban en reconstrucción mientras otros, han logrado recuperarse. Pero aun así, ningún mundo quería acoger a los ithorianos, los grandes damnificados de la guerra ya que su planeta fue completamente destruido por los invasores.
Shara estaba en el gimnasio del Templo Jedi, practicando un poco de teras kasi en una habitación acolchada, donde le propinaba patadas a un saco de serrín que estaba colgado.
En su oreja derecha tenia un dispositivo que le permitía oír las holonoticias. Se detuvo cuando escuchó al senador de Kuat anunciar que llevaría a los ithorianos a un nuevo planeta cercano a su sistema. Shara deseó que el hombre fuese sincero mientras golpeaba con los puños al saco mientras esquivaba con rapidez. Luego otra noticia que la hizo detenerse, aparentemente el general corelliano Ferus Sunspot había dejado en claro en el nuevo senado que Corellia tenia pensado separarse de la AG, resaltando mucho el nacionalismo corelliano.
Se detuvo y se sentó en la colchoneta, secándose el rostro del sudor mientras manipulaba su dispositivo. Quería dejar las noticias y escuchar algo de música. Un jizz nostálgico y triste resonó en su oído, chasqueando la lengua mientras cambiaba a otro ritmo, pero nuevamente otra canción triste.
—Menuda suerte—exclamó contrariada mientras apagaba su dispositivo. Odiaba esos tipos de canciones, porque solo le hacían recordar a Kai y no quería ponerse a llorar en la colchoneta.
Escuchó pitidos alegres y la Dama Jedi se giró, vio a BB—8 rodando hacia ella, mientras movía la cabeza cóncava, deteniéndose a sus pies.
—¿Qué pasa amigo?—exclamó Shara arrodillándose, nuevamente los pitidos de BB—8 le informó que Rey la estaba buscando, encontrándose en el Templo mayor—Bueno. Me asearé e iré.
Shara colocó la toalla por encima del hombro, dirigiéndose a los vestuarios mientras el pequeño droide redondo rodó por el lugar, esperándola.
De varios templos Massasi que estaban en la cuarta luna de Yavin, los maestros Jedi estaban alojados en un templo trapezoidal pequeño.
Sentados en sillas de piedras, dando la espalda a los grandes ventanales sin transpiacero, donde se filtraba la luz solar, Shara notó algunos asientos vacíos y a Temiri sentado en uno de ellos. Temiri Blagg fue ascendido a Maestro Jedi una vez que la guerra terminó. Finn, Jacen y Riina Aldabay además de Rey, eran los únicos que estaban en la sala.
—¿Me llamaban?—preguntó Shara una vez que ingresó, los maestros dejaron de hablar, Rey asintió.
—Seguro que has escuchado de lo que está pasando en Koboth y Trian.
—Sí—exclamó Shara—Muy parecido al de Rommamol y Osarian.
—Con la diferencia que ambos pelean por la soberanía de una luna—exclamó Rey—Parece que la AG no está interesada en resolver este conflicto. Los chiss tienen operaciones en esa luna, según tengo entendido. Pensé en ti para solucionar este conflicto y evitar a que llegué a mayores.
—No suelo ser del tipo diplomático—exclamó Shara—No tengo mucha experiencia, sin contar la vez que acompañe a Jannah a Rommamol.
—Pero ¿aprendiste algo? —preguntó Jannah, Shara asintió. —Bueno, yo estoy segura de que puedes hacerlo.
—Tienes permitido llevar algunos acompañantes—exclamó Rey—El plan es ir a Koboth, cuyo rey Gorla Toggnal ha pedido la ayuda de los jedi. La misión es buscar una solución pacífica. Cuento contigo, Shara, este será un gran aprendizaje para ti.
Shara sentía las miradas sobre ella, se preguntaba porque no le habían pedido a Rori sobre esta misión, ya que ella podía manejarlo. Pero era un trabajo de los Jedi tenían que hacer y tenía que aprenderlo.
—De acuerdo. Llamaré al equipo Picoacero.
—Muy bien, Shara. Cuando estés lista, debes ir de inmediato.
—De acuerdo.
Inclinó la cabeza a modo de respeto, luego salió de la sala, dirigiéndose al hangar mientras enviaba un mensaje por medio de su comunicador a su equipo.
Vestida con su traje de vuelo azul oscuro, Shara llegó al hangar. El lugar estaba ocupado por los InvisibleX, el Halcón Milenario, algunos yates estelares y el viejo Ala X del mítico Luke Skywalker.
El escuadrón Picoacero estaban reunidos muy cerca de un InvisibleX, conversando entre ellos, notó que estaba todos los miembros: Rori, Luke, Lowie, Kaity y Ken, un nautolano.
Una vez que la guerra con los grysk había terminado, Tallie dejó el escuadrón para ayudar y entrenar a los pilotos novatos de la Alianza Galáctica, junto con la veterana Zay Versio. Rey los maestros Jedi acordaron que la Orden solo debía tener un escuadrón Jedi, decidiendo disolver el escuadrón Picoacero. Shara decidió cambiar el nombre de Soles Gemelos por el de Picoacero.
Cuando la joven Jedi llegó hacia el grupo, vio el un InvisibleX abandonado en una esquina, sabiendo que aquel caza perteneció a Alema, quien dejó el escuadrón solo dos meses atrás.
—Hemos recibido tu mensaje—exclamó Rori.
— ¿Es una nueva misión? —preguntó Luke Syndulla, un joven de cabello negro pero las puntas tenían un tono verdoso. Él y su hermana Tallie, tenían más los rasgos físicos de su madre, Jessika Pava, piloto retirada.
—Si, los maestros quieren que vayamos a Koboth.
— ¿Es por ese problema limítrofe? —preguntó Kaity.
—Creo que sí ¿Qué otra razón habría? —exclamó Ken, cuyos lekkus se movieron lentamente.
—Si—afirmó Shara—Hay un problema limítrofe. El líder kobok contactó con mi madre para que lo ayudemos. Debemos evitar una confrontación contra sus vecinos trianii.
—Uh…espero que no sea otro como Osarian y Rommamol—exclamó Kaity, Lowie ladró, informando que no lo creía así.
—Bueno, si hay algún agente de otra galaxia camuflado, lo sabré—exclamó Shara—Terminaré el problema en ese instante.
—No lo creo—exclamó Rori—Los grysk se fueron hace mucho, los que se quedaron atrás, son pacíficos y los linderos de la galaxia están siendo vigiladas por la Inteligencia. Yo te ayudaré, Shara.
—Bien, no perdamos más tiempo. ¡A sus naves!
El escuadrón se puso de pie rápidamente, se colocaron sus chalecos negros y se subieron a sus cazas. Una vez que la cabina se cerró, y con los cascos puestos. Shara fue la primera en salir, luego le siguió el equipo al completo. Sobrevolaron los bosques, cruzaron la atmosfera y una vez que estuvieron en el espacio, con el gigante planeta Yavin como testigo, el escuadrón saltó al hiperespacio.
Trian, un planeta selvático ubicado en los territorios del Borde Medio, del sistema Trian, a la cual también pertenecía Koboth y la luna Ekibo, la manzana de la discordia de ambos mundos.
Los habitantes de Trian son los trianii, una especie humanoide de rostro felino, cuyo líder, el rey Brucka estaba en su palacio, ocupado en firmar unos papeles, cuando ingresó un joven trianii, de pelaje gris.
—Señor, ha llegado el general Irard en representación de los chiss.
El rey Brucka se detuvo en lo que hacía, levantando la vista y asintió.
—Que ingrese—exclamó mientras se ponía de pie, rodeando el escritorio y tratando de no verse nervioso. El general Jatson Irard, un hombre joven de cabello negro y una cicatriz en forma de línea que cruzaba su ceja derecha ingresó con paso marcial y firme. Vestía el uniforme gris de los chiss y una capa negra sobre sus hombros. No expresó ninguna emoción en su rostro pero llegó hasta donde estaba Brucka, quien le extendió una mano.
—Bienvenido a Trian, general Irard—exclamó Brucka, Jatson le devolvió el gesto—Por favor siéntese.
—Estoy bien así, no tardaré.
—De acuerdo—exclamó el rey Brucka tomando asiento, Jatson se colocó al frente de él.
—He recibido informes que esta teniendo problemas en mantener el control en Ekibo. ¿Es cierto eso? ¿Su ejercito no puede mantener a raya a sus vecinos?
—Son fuerzas subversivas, general Irard—exclamó el rey juntando los dedos—Ya los hemos identificados. Lo tenemos bajo control.
—Si lo tuvieran, no estaría aquí—exclamó Jatson—Usted sabe lo que está en juego aquí ¿verdad? Su luna nos provee doonium, un metal fundamental en la construcción de nuestras naves.
El rey asintió, en la luna Ekibo había una empresa minera chiss que extraían ese mineral, que lo convertían en metal para la construcción de destructores chiss.
—Nellsor ha logrado formar un gran grupo de nacionalistas. Sabemos que no responden a su gobierno y es difícil capturarlo. Se esconden muy bien.
—De acuerdo, como nuestros intereses están en juego, los ayudaré con algunos de mis pilotos chiss.
—¿La Ascendencia nos ayudará?
—Solo una facción de esta, la Fuerza de Defensa Expansionaria Chiss. Buscamos mundos y lunas que contengan minerales para la construcción de nuestras naves. Yo y la capitana Shawnkyr Nuruodo estaremos para ayudarles pero le advierto que si muestran algún signo de debilidad, nos daremos media vuelta y nos iremos.
El rey Brucka sabía que a pesar de que los chiss controlaban la luna Ekibo, la mitad de las ganancias iban a su mundo y era importante tenerlos de aliados.
—Conocemos su reputación, general. No lo defraudaremos. Le cortaremos sus rutas comerciales.
—Eso espero, rey Brucka. Si no le molesta, he ordenado a mis pilotos a crear una base de operaciones en las afueras de la ciudad. Nos mantendremos en contacto vía holo.
El rey asintió, y nuevamente agradeció su presencia, entonces Jats se dio la media vuelta, abandonando la habitación.
Una vez afuera, vio a Shawnkyr de pie a una distancia prudencial de la puerta. La hembra chiss entornó los ojos rojos al humano, en posición de firme.
—Los pilotos están terminando con la base, general Irard—exclamó Shawnkyr acercándose con paso marcial—El escuadrón Daga esta terminando de patrullar los cielos de Trianii en busca de alguna amenaza.
—Muy bien, capitana Nuruodo—exclamó Jats, con las manos a la espalda, los dos fueron directamente hacia la salida del edificio—Si el problema persiste, entonces tendremos que abandonar la luna.
—¿Cree que los enemigos llamen a los Jedi? Sé que los Jedi van a mundos que están en problemas.
El cielo trianii se coloreaba de un tono rojizo, el viento agitó la capa de Irard mientras bajaba la vista y volvía su atención hacia Shawnkyr.
No le extrañaría si los Jedi se involucrasen en el asunto, ya que era su deber, solo esperaba no ver a una Jedi en especial.
—Si recibes noticias de un Jedi que ha contactado con los kobok, infórmame. Ellos deben mantenerse al margen de este asunto.
—Sí, señor.
Ya una vez alejados del edificio, y atravesando las verjas, los esperaba un deslizador rojo, donde un cadete estaba de pie en ella. Una vez que los saludó de forma militar, abrió las compuertas donde ingresaron el general y la capitana. Luego el cadete fue directamente al asiento del piloto. El deslizador arrancó después de unos segundos, a través de las calles limpias de Trian, esquivando los otros vehículos particulares.
Koboth es un planeta conocido por sus numerosas islas grandes pero áridas, rodeadas de grandes rocas marinas.
El escuadrón Picoacero aterrizó en el hangar de una isla más grandes, donde estaba el centro del poder de Koboth. Había una comitiva de bienvenida en el hangar; los kobok son una especie insectoide, de largos piernas, sus brazos eran muy delgados y la cabeza era trapezoidal. Los ojos de rombos del Líder Gorla Toggnal se enfocó en los Jedi que tocaron el suelo del hangar, la mujer de cabello castaño oscuro era la que se acercaba a él, los soldados alzaron sus rifles laser como una muestra de bienvenida.
—Bienvenidos a Koboth, caballeros y damas Jedi—exclamó Gorla extendiendo sus delgados brazos.
—Gracias por acogernos—exclamó Shara—Soy Shara Dameron y ellos son Rori Carlissian, Kaity Katz, Lowbacca, Luke Syndulla y Ken Sollmana.
El nautolano fue el último en llegar, colocándose en medio de Kaity y Lowie, cuyo gran tamaño resaltaba el grupo.
—Bienvenidos todos. Por favor, síganme a mi oficina.
El grupo siguió al Líder por el pasillo, siendo escoltados por los soldados kobok.
Una vez que tomaron el turboascensor y llegasen al piso superior, ingresaron a una sala cuyas paredes de permacreto estaban forrados de una tela escarlata, había un gran escritorio y mullidos asientos, el líder insectoide los invitó a sentarse, lo cual hicieron tal como les pedía.
—No pensé que vendrían tantos Jedi—comentó algo aliviado pero a la vez muy curioso.
—Creo que así podemos debatir la mejor solución para su problema—exclamó Rori, Lowie ladró su conformidad por la joven Jedi.
—Entonces ¿los trianii han ocupado su luna? —preguntó Shara.
—Bueno, en realidad, la luna Ekibo la perdimos hace cien años en una guerra. Históricamente, nos pertenece. En nuestra cultura, Ekibo es una luna sagrada, un lugar donde nuestros ancestros peregrinaban y colocaban alguna ofrenda. Los trianii la está corrompiendo y profanándola, extrayendo doonium para los chiss.
—¿Hay una fábrica ahí?—preguntó Luke.
—Sí, les pertenece a los chiss pero los trabajadores son trianii.
—¿Es un problema desde siempre? ¿Desde cuándo los chiss están explotando los recursos de la luna?
—En realidad, la empresa minera pertenecía a una familia noble de Trian. Después de la guerra grysk, ellos estaban casi en la bancarrota y vendieron todo sus activos y la empresa a los chiss. Esto fue lo que colmó y exigimos al rey devolvernos la luna mediante diplomacia pero se ha negado.
—Pero, han tenido enfrentamientos—exclamó Rori—He escuchado por las holonoticias de una confrontación.
—En realidad, eso fue obra de Nellsor, un nacionalista fundador de la Unión Koboth, una facción que buscar recuperar la luna mediante la violencia. Nos oponemos a ellos y ellos están por cuenta. Por supuesto, esto complica nuestras intenciones de una diplomacia.
—¿Dónde está él?—inquirió Luke.
—No lo sabemos, está en clandestinidad y siempre está en movimiento.
—¿Sabe por casualidad quien está a cargo de los chiss?
—Sí, es la Fuerza de Defensa Expansionaria Chiss. Si no mal recuerdo, están liderados por el general Jatson Irard, un humano.
Rori miró de reojo a Shara, quien hizo un gran esfuerzo para no sorprenderse, manteniendo su rostro actual pero diversas emociones negativas.
—Creo que lo conocemos—exclamó Ken—Él estuvo en nuestro escuadrón en la guerra. Tal vez, si buscamos hablar con él, podríamos llegar a un acuerdo.
—Eso ya lo veremos—exclamó secamente Shara, quien maldecía su suerte. No tenia ninguna intención en hablar con Irard.
—No lo sé—exclamó Kaity—Él hubiera buscado un diálogo con los kobok; pero en lugar de eso, parece que prefiere ver los enfrentamientos. No lo sé, él parece que es más chiss que humano.
—Ya lo pensaremos—exclamó Shara—Gracias por informarnos.
—Les mostraremos el departamento donde estarán alojados.
Todos se pusieron de pie, el líder fue que avanzó hacia la puerta. Shara sintió a Rori en su mente.
—No importa si no quieres hablar con él. Buscaremos otra manera.
—No hablaré con él.
Shara se mantuvo en silencio, no participó en la conversación que tenia Luke, Ken y Kaity mientras salían del edificio, donde un deslizador los esperaba.
.-
Jatson, con una copa de vino chiss en la mano, observaba las holonoticias por un proyector en su nueva oficina ubicada en las afueras de la ciudad de Trian. Dio un sorbo corto cuando tocaron la puerta.
—Adelante.
Levantó la vista dejando la copa en el escritorio cuando vio a Shawnkyr avanzar con marcialidad hacia su escritorio.
—Tengo noticias de la luna Ekibo—exclamó la capitana chiss—La mayor Freya Irard me informó que captó un escuadrón de kobok que intentaban atacar un transporte de doonium. Han logrado una victoria aplastante y ellos huyeron.
Jatson respiró un poco aliviado al escuchar que su hermana menor logró salir ilesa de un ataque de los enemigos.
—¿Dónde está?
—Está en la luna, ha enviado a otro grupo de naves a explorar los alrededores para evitar otra emboscada. No hay pistas del paradero del rebelde Nellsor.
—Recuerda que lo quiero vivo. Shawnkyr ¿Algo más?
—Los espías trianii me han confirmado la presencia de los Jedi en Koboth. Se han reunido con su líder, posiblemente estén buscando un acuerdo.
—Asi que los Jedi han llegado a Koboth—exclamó Jatson inclinándose—De casualidad ¿los informantes han logrado identificar a los Jedi?
—Solo a una. Shara Dameron.
Jatson asintió mostrándose estoico, agarró su copa y dio otro sorbo a su bebida.
—Lo mantendré informado—acotó Shawnkyr. Vigilaremos los movimientos de los Jedi. Permiso para retirarme.
Jatson asintió, la hembra chiss juntó los pies con formalidad y dio la media vuelta hacia la salida. Una vez que estuvo solo, se reclinó en su asiento mirando el techo.
De alguna manera, era algo que esperaba pero no estaba seguro de querer verla. Dio otro sorbo a su bebida mientras intentaba distraerse con los holonoticias. No quería pensar en ella, no quería recordar la ruptura de hace cinco años que aún le dolí , decidió pasarse por la vieja cabaña para arreglarse un poco.
