El cielo aún tenía un tono azul claro cuando Han se colocaba sus pantalones. Debía partir a Koboth cuanto antes. Ya le había informado a su hermana que ya tenía el apoyo de Miktraland, pero se detuvo cuando pensó en lo que pasó anoche. Había sido algo maravilloso y se sentía bien con eso, la amaba, quería estar con ella pero las reglas lo impedían ¿o era una excusa que estaba usando?
Agarró la camiseta y notó que Tara estaba despierta, los ojos de ella se pasearon por su torso desnudo antes de detenerse en sus ojos.
—Vuelve pronto, Han. Estaré aquí en lo que necesites.
—Lo sé, Tara. Fue…bueno, lo pasé bien.
—Con torpezas y todo, la pasé bien contigo— exclamó Tara inclinándose de costado, apoyándose con los codos en la cama mientras Han estaba colocándose su camiseta y luego la chaqueta, Tara solo lo observaba en silencio cuando él se colocó la capa. Han gateó en la cama para besarla luego se paró y fue hacia la puerta cuando sintió que ella lo llamaba por la Fuerza.
—Procura que nadie te vea saliendo de mi habitación—exclamó Tara sonriéndole, luego se echó. Han sonrió luego miró hacia la puerta. Se abrió a la Fuerza, sondeando a cualquiera que estuviera en los pasillos pero no notó a nadie, entonces abrió, salió y cerró la puerta tras él. Con los sentidos en alerta, no sentía a nadie acercándose, entonces salió del pasillo rápidamente.


Toggnal se sorprendió cuando vio a Rori ingresar a su oficina, acompañada por su asistente, quien se le veía nervioso.
— ¿A qué debo su visita? ¿Ha llegado a una solución para el conflicto?
—Sí. Estuvimos hablando con Nellsor—exclamó Rori y tal como esperaba, el kobok se sobresaltó cuando oyó el nombre del escurridizo nacionalista.
— ¿Cómo? ¿Con Nellsor?
—Mi compañera, la Dama Dameron estuvo hablando con su hermano y ambos han llegado a una conclusión. La única manera de detener a los trianii es presionarlos con una intervención. No los atacaremos y por ello es por lo que Miktraland nos ayudará con recursos ¿Le llegó un informe?
—Recibí un mensaje de Miktraland. Enviarán a su emisario.
—Muy bien, Toggnal. Mi compañera Shara está cerca de la luna Ekibo, con Nellsor. Sentí que debía informarlo. Ahora en adelante, mantendremos contacto con él.
Se dio la media vuelta, dejando a Toggnal confuso y un poco irritado. Miró a su asistente.
—Me parece buena idea contar con Miktraland pero envíe a un escuadrón a vigilarlos. No queremos un incidente.
—Sí, señor.

.

El escuadrón Picoacero se detuvieron cuando salieron del hiper espacio, aun sobrevolando lentamente, Shara podía ver la luna Ekibo, rodeada de una crucero chiss, además de otras naves que supuso que eran de Trian. Los observó en silencio, todos los miembros de su escuadrón empezaron a enlazar sus mentes con la suya, así podían sentir sus pensamientos. Entonces vio una nave de carga que salía del planeta, luego los pocos cazas de Nellsor salieron del hiper espacio y fueron directamente hacia ella.
—Lowie, Ken. Empiecen a rodear a esa nave de carga.
Lowie y Ken fueron directamente a la nave de carga, pero Lowie empezó a sentir que estaba siendo observado y por medio de su enlace mental, le informó a Shara pero ella le restó importancia y le exhortó a prestar atención. Ken viró a estribor e informó que sus escáneres le informaban que estaba a punto de saltar al hiper espacio. Entonces Lowie activó el rayo tractor, bloqueándolo.

Entonces Shara, Kaity y Luke se movieron en dirección al planeta, pero de ella salieron cazas trianii, abriendo fuego contra las de Nellsor Ellos les devolvieron el fuego. Shara ordenó a Kaity y Luke que se alejasen, y él le informó que captaba la presencia de otras naves. Kaity hizo una gran maniobra, evitando entrar en el fuego cruzado de trianii y koboks.
Entonces Shara, vio que del crucero chiss salían desgarradores, y este empezó a dispararla. Confundida, esquivó los ataques y ordenó a Luke y Kaity no devolver el fuego.
Shara no entendía como los chiss podían verla por el radar, entendía que la tecnología de su InvisibleX impedía que sus naves fuesen rastreadas por escáneres enemigos. Un desgarrador chiss se acercó raudamente hacia la nave de carga y disparó contra Lowie, quien tuvo que alejarse y Ken abrió fuego contra ese desgarrador.
—¡No! Maldita sea, Ken—exclamó Luke, Shara maldijo entre dientes. Kaity viró cuando sintió a dos chiss disparándole a sus espaldas. Tuvo que dar una gran vuelta para sacárselos encima, Lowie corrió a ayudarla.
—Ya se fue toda precaución ¡Maniobras defensivas! Defiéndanse.

Ken se disculpó mediante enlace mientras esquivaba el fuego enemigo, al igual que Lowie, quien abrió fuego contra los desgarradores. Shara disparó contra un desgarrador pero uno esquivaba sus ataques de manera rápida y ágil. Tales maniobras le recordaban a alguien y supo la razón porque los chiss podían verle por los radares. Posiblemente, Jatson Irard mencionó esta tecnología a los chiss y ellos debían haber creado un sistema que anulaba esa ventaja que tenía sus InvisibleX. Lo maldijo entre dientes mientras esquivaba.
—Le han dado a Ken pero está bien—exclamó Luke—Cada vez son más Shara.
—Le he dado a uno, Shara pero son demasiados. Nellsor está perdiendo a sus pilotos—acotó Kaity.
La nave de carga saltó del hiper espacio seguida por un par de cazas trianii, entonces vio que se reducía las fuerzas de Nellsor.
—Nos están superando. Retirada.
—Nos están bloqueando, Shara—gruñó Luke.
—Lowie, suelta la bomba termal.
Lowie gruñó de confirmación, su nave soltó una especie de bomba ovalada y esta estalló con ráfagas eléctricas, lo cual era probable que los tableros de los desgarradores chiss sufrieran un apagón de corta duración. Esto fue aprovechado por las fuerzas de Nellsor y el escuadrón Picoacero para retirarse de la Luna Ekibo.

La piloto del desgarrador chiss respiró aliviada cuando los controles de su panel volvieron a iluminarse pero no estaba contenta de ver como ellos se retiraban. Ordenó a sus pilotos volver a la crucero.

Una vez que la piloto salió de su desgarrador, vio a su hermano que se acercaba a ella. Él era el general Jats Irard, quien se mostró serio y se detuvo muy cerca de ella.
—Escaparon—exclamó Freya, su hermana menor—Soltaron una especie de bomba que por poco fríe nuestros controles.
—Creo que conozco esas bombas. Siento no haberlo comentado—exclamó Jats tocando los hombros de su hermana—Me alegra verte bien.
—Lo bueno, es que tendrán que abandonar este conflicto. Al Aristocra no le gustará que nos hayan atacado.
—Sí, eso los mantendrá alejados. Freya, puedes ir a descansar.

La joven piloto asintió, Jats observó a su hermana alejarse del hangar y luego su vista fue al desgarrador. Revelar la tecnología de los InvisibleX a los chiss no fue fácil pero era necesario para contrarrestarlos por si los atacaban. Entonces, se alejó del hangar.


Shara y el resto del escuadrón aterrizaron en Koboth, aun podía ver las miradas de los kobok que les dirigían pero ella se sentía incómoda cuando bajó de la nave. No vio a Nellsor sobrevolar y entendió que él volvió a su escondite. Sentía que lo había fallado. Vio a Rori acercarse a ella rápidamente.
—¿Qué ha pasado?
—La misión salió mal. Los trianii atacaron a las fuerzas de Nellsor y los chiss salieron en su defensa, uno de ellos atacó a Ken y él respondió el fuego.
—Siento por ello pero debía defenderme. Los disparos estaban a punto de pulverizarme.
—Oh, no—exclamó Rori consternada—¿Atacaron a los chiss?
Ken arrugó el ceño, ya que sentía que nadie se preocupaba de que estuvo a punto de morir. Sintió la mano de Kaity sobre su hombro. "Me alegra que estés aquí, Ken" la escuchó en su mente, el nautolano le agradeció vía enlace mental.
—Sí—exclamó Shara masajeándose el puente de la nariz—Esto se ve mal, muy mal.
—Pero ¿No podían esquivar? Los InvisibleX no se pueden ver en radares.
—Ellos, de alguna manera podían vernos—exclamó Luke—Contrarrestaron la única ventaja que teníamos y eso nos sorprendió. Tuvimos que escapar.

Rori estaba estupefacta, miró a Shara quien estaba de mal humor, luego negó con la cabeza.
—Jats ¿verdad?
—No le llames "Jats". Él no es nuestro amigo—exclamó Shara furiosa—Estoy segura de que reveló nuestros secretos militares a los chiss.
—Técnicamente, solo de nuestro escuadrón. Él no estaba al tanto de los secretos militares de la AG—exclamó Rori, quien luego retrocedió con las palmas en alto al ver la mirada asesina de Shara. Lowie rugió que debían ir al departamento a pensar y calmarse todos.
Shara solo asintió y sin esperar ningún comentario, avanzó pisando fuerte por el hangar. Su escuadrón la siguió en silencio.


Uro Tash golpeaba con los dedos en su escritorio mientras oía a Murlima leyendo un holo que trataba sobre las razones del senador de Cantonica de dejar la AG. El togruta hizo varias muecas de disconformidad.
—No, de ninguna manera—exclamó el Jefe de Estado, totalmente contrariado.
—Estoy de acuerdo con usted—exclamó la hembra bith, dejando el datapad en su regazo—El Sector Corporativo es demasiado valioso para nosotros. Debemos hacer algo para consentir a Cantonica y Bonadan. La guerra grysk dejó a la galaxia muy dañada, Connix se equivocó en enviar sus recursos en mundos pobres dañados, olvidándose de mundos más importantes como Cantonica.
—Connix fue buena en cuestión militar pero deficiente en gobernar. Me alegra que no se haya postulado a un segundo mandato.
—Es probable que Corellia quiera una alianza con Cantonica. Hay demasiado dinero en ese sector, seguro querrá alguien que les proporcione créditos para seguir adelante con su tonto proyecto.

Uro Tash se masajeó la barbilla mientras se volvía pensativo. Quería evitar a toda costa que el resto de los sistemas adopten la postura de Corellia. La Alianza no sobrevivió a los grysk para luego ser partida en varios mundos.
—Hay que contentar a Cantonica y Bonadan. Hay que enviar la mitad de nuestros recursos a esos planetas. Ingenieros, científicos, e incluso, a esas grysk voluntarias que nos ayudan en la reconstrucción.
—¿Las modeladoras? No estoy seguro si Cantonica quiera recibir a las grysk.
—Entonces envíe a un emisario con dos maletines de créditos galácticos. Verás que de repente, se olvidan del odio hacia esos cabezas conos.
El togruta sonrió, Murlima ladeó la cabeza y asintió, pero cuando se aprestaba a retirarse; un abednedo ingresó a la oficina.
—Señor, tiene una holo llamada del Aristocra Derskin de la Ascendencia Chiss.

Uro Tash se mostró confundido, compartió mirada con Murlima, quien se encogió de hombros. Entonces el togruta movió la mano para comunicarse con el Aristocra. Una vez que su asistente se fue, activó su proyector de holos. Una figura mediana de un chiss, de un azul parpadeante apareció ante sus ojos.
—Jefe de Estado Uro Tash. No estoy nada complacido en hablarle. ¿Ha ordenado usted en enviar Caballeros Jedi a resolver un problema interno entre Trian y Koboth?
—No, de ninguna manera, Aristocra. Siempre le dejé en claro que es un problema que deben resolver ambos mundos. Los Jedi no pintan aquí.
—Lamentablemente, eso no es verdad. Recibí informaciones contrastadas que un escuadrón Jedi intervino y atacó a nuestras fuerzas de seguridad, incluyendo a una nave de carga. Esto es indignante ¿Dónde está la neutralidad?
—Lo sentimos profundamente—exclamó Uro apretando los dientes—Los Jedi suelen actuar por su cuenta y sé que esto no es excusa. Informaré a la maestra Skywalker.
—Dígale que esta es la última intervención de los Jedi. Si vuelvo a tener noticias de otra intervención armada de los Jedi, no tendré más remedio que considerarlo hostil ¿Lo entendió?
—Lo recibí.
El Aristocra cortó la transmisión, dejando a Uro apretando los dientes y los puños, Murlima estaba impactada, luego meneó la cabeza. El Jefe de Estado abrió un enlace a su asistente y le ordenó contactarse con la maestra Jedi Skywalker.


Un grupo de niños estaban sentados en la hierba de Yavin IV, en forma circular y con los ojos cerrados. Rey se paseaba alrededor de ellos, con las manos a la espalda. Ella se encargaba de las primeras lecciones sobre la Fuerza a los que recién iniciaban su camino como Jedi, tal como lo hiciera el legendario maestro Yoda, muchísimos años atrás.
—Dejen que la Fuerza los rodee…siéntenla. Vive en cada ser vivo, mantiene unida a la galaxia. Ábranse a ella.
Se mantuvo en silencio sin dejar de dar vueltas, entonces notó a Jannah acercarse a ella, lo cual se detuvo y la esperó hasta llegar a donde estaba.
—El Jefe de Estado quiere hablarte. Es grave, Rey.
—De acuerdo—exclamó confundida y preocupada.
—Me quedaré con ellos—exclamó Jannah, Rey asintió, dándoles la espalda y dirigiéndose rápidamente a la sala de comunicaciones.

El lugar era amplio, de iluminación verde pero en baja intensidad, rodeados de paneles brillantes con C3 PO en una de ellas, Rey escuchó los familiares pitidos de los droides BB-8 y R2 D2. Pero ella vio a Finn delante del generador de holos, donde se podía ver la efigie azulada parpadeante del Jefe de Estado.
—¿Qué puedo hacer por usted? —preguntó Rey.
—Vengo por un asunto muy grave, maestra Skywalker. Su escuadrón Jedi ha atacado a una nave de transporte trianii y a su escolta chiss—Rey y Finn abrieron los ojos de la sorpresa—Esto es imperdonable, he tenido que convencer al Aristocra que su intervención no fue parte de la Alianza Galáctica. Usted bien sabe que somos neutrales al conflicto entre Koboth y Trian. Le exijo que retire a sus Jedi o tendremos problemas con los chiss.
—De acuerdo—exclamó Rey totalmente decepcionada—Lo menos queremos es una guerra abierta. Iré y dejaré en claro al Líder Koboth que tendrán que arreglar sus problemas solos.

El togruta asintió y sin más preámbulos, cortó la transmisión. Rey se pasó una mano sobre su cabeza, luego miró a Finn.
—Realmente no esperaba esto ¿Qué es lo que han hecho?
—Deberíamos ir a Koboth. Ahora.

Rey asintió y con Finn abandonaron la sala de comunicaciones. Ambos maestros dejaron a cargo de la Orden a Jacen mientras ingresaban al hangar y subían al Halcón Milenario.
Rey esperaba y confiaba en que su hija podía haberlo solucionado, sintiéndose decepcionada de ella.
El Halcón Milenario alzó vuelo, perdiéndose entre las nubes blancas y una vez en el espacio, saltó.