Ziost, un planeta frío, una parte cubierta de hielo y la otra, solo un páramo desierto, con grandes cadenas montañosas.
Alema sentía que se habían alejado de la nave en que habían venido, pero ella seguía sin quejarse a la espalda de la maestra Sith y de Julissa. Ella le había dicho la razón porque estaban ahí, buscaban una esfera de meditación, que la ayudaría a controlar su dolor y entenderla.
Moonstone se detuvo muy cerca de un peñasco, las dos que la seguían se detuvieron pero no dijeron ninguna palabra. Alema se pasó una mano sobre su frente, para secarse el sudor y alzó la mirada, el sol brillaba con gran intensidad.
—Está aquí—exclamó Moonstone—Mi viejo amigo…

Alema se preguntó a quien le hablaba cuando retrocedió un poco sorprendida cuando vio una esfera de gran tamaño emerger del precipicio. La textura le recordaba una construcción digna de los grysk. Era una esfera que a la twi'lek le recordaba un globo ocular ya que en el centro había una especie de ventanilla redonda, donde podía ver el interior: una cámara vacía. En ambos lados había dos objetos que parecían paneles, como alas de murciélago.
—Hannah Moonstone—exclamó la Esfera de Meditación, sorprendiendo a Alema pero no a Julissa, quien le sonrió.
—¿Ha…hablas?
—¿Quién es ella?—preguntó la esfera sobrevolando sobre las dos mujeres y la hembra twi'lek—Puedo sentir rabia…dolor…y odio en ti pero te desconozco.
—Ella es Alema Rar, Esfera—exclamó Moonstone quien luego bajó su vista en dirección a la mencionada—Alema, él es una Esfera de Meditación Sith, una nave de guerra donde los antiguos lores Sith lo usaban como meditación de batalla, construida por antiguo Señor Sith, Naga Sadow.
—Alema Rar—exclamó la Esfera bajando lentamente— ¿Cómo quieres que te ayude? Al menos que mi ama así lo desee.
—Quiero que la ayudes, Esfera. Ella está dispuesta a seguir el Verdadero Camino.
—Quiero que este dolor deje de hacerme daño, quiero que me haga fuerte, más fuerte que cualquier Jedi.
—Puedo hacerlo…si estás dispuesta a seguir este camino sin retorno. Dispuesta a eliminar cualquier resquicio de tu pasado. Cuando salgas de la cámara, serás una twi'lek distinta, Alema.
—No quiero olvidar a mi hermana.
—Entonces…que así sea.

El centro de la Esfera se abrió una compuerta donde Alema vio un asiento, entonces se acercó con paso seguro y se sentó. La compuerta se cerró y la cámara adquirió una luz cian. Escuchó la voz de Esfera susurrándole en su mente.
—Cierra los ojos y entra en comunión con la Fuerza. Medita, deja que tus sentimientos te hagan fuerte y concentra todos tus pensamientos en tu más fuerte deseo, Alema.
Moonstone y Julissa observaron con atención como la Esfera se alzaba en lo alto, voló lentamente antes de saltar a gran velocidad. La maestra Sith sonrió complacida.
—Entonces ¿La podemos involucrar en el conflicto trianii-Koboth? —preguntó Julissa, Moonstone la miró.
—Aún no pero paciencia. Todo a su debido momento. Luego de esto la llevaré a mi hogar, Kesh. Debe conocer a mi Tribu Perdida.


Cuando Han llegó a Koboth, se encontró con dos guardias que se acercaban a él y le informaron que su escuadrón había sido notificado.
—Tendrá que acompañarnos, Caballero Jedi.
Han solo asintió y sin decir ni una palabra, los siguió al exterior donde se subió a un deslizador. Buscó a su hermana mediante su enlace de mellizos, la notó ofuscada y de mal humor. Le hizo notar su presencia, y sintió que ella lo llamaba, con gran urgencia. Se preguntó qué es lo que había pasado.
Llegó a un edificio alto, de grandes muros y ventanales de cristal. Han los siguió al interior y cada vez que se acercaba al punto, notaba mucha hostilidad entre sus propios compañeros.
Los vio en el pasillo, no se gritaban pero el tono de voz le indicaba que estaban discutiendo, no vio a Shara pero Rori se acercó a él, en grandes zancadas. El resto del equipo, calló.
—¿Dónde estabas? Pensé que solo hablarías con Tara. Ha pasado un día.
—Lo siento, me detuve en Galanto. Necesitaba combustible. Debí haberles dicho ¿Qué ha pasado?
—Los chiss nos atacaron y les devolvimos el fuego—exclamó Ken, con los brazos cruzados—Provocamos un incidente y Shara está reunida con el Líder. No le ha gustado que nos aliáramos con Nellsor.
—Creo que les dije trabajaríamos directamente con Nellsor, no con Toggnal.
—Nellsor se escondió en algún lugar—exclamó Rori—No nos contactó después del desastre.
—Cuéntame—exclamó Han y entonces Rori le resumió todo lo que había pasado en el espacio de la luna Ekibo, incluyendo a los chiss. Han no esperaba que los chiss tuvieran la tecnología para detectar sus cazas pero no estaba molesto por eso, en realidad, no le molestaba nada que el plan no haya salido como esperaban.
—He escuchado que el Aristocra ha amenazado con intervenir en Koboth—exclamó Luke—No te veo preocupado, Han.
—Realmente no es tan malo.
—¿Cómo que no es tan malo?—preguntó Rori con los brazos cruzados—¿Has escuchado lo que dije?
—Que Irard haya informado de nuestra tecnología era muy previsible. Debieron tomar en cuenta eso antes de salir a la misión. Lo que no entiendo ¿Por qué discuten en vez de buscar un plan B?...—preguntó Han pero luego se calló abruptamente. A nadie le pareció extraño ya que podían sentir las presencias de Rey y Finn acercándose al pasillo. Han se giró lentamente, y vio a los maestros doblar la esquina. No se veían felices por obvias razones, luego Shara salió de la habitación. Solo cruzó miradas con su mellizo.

Rey llegó hacia donde estaba el escuadrón, todos, excepción de Han, miraban por todos lados, avergonzados. Toggnal apareció detrás de Shara, entre pensativo y molesto.
—Maestra Skywalker, que bueno tenerla aquí.
—Ustedes, síganme al hangar. Iremos a Yavin IV.
—Pero…debemos resolver…
—No, yo me encargaré de eso—exclamó Rey mirando a Shara con desaprobación, luego miró a Han pero él se mantuvo imperturbable. Se encogió de hombros pero su hermana bajó la mirada—Me han decepcionado pero ya hablaré con ustedes. Acompañen a Finn al hangar, es una orden.

Sin decir una palabra más, el grupo siguió al maestro Jedi, Rey y Han se cruzaron miradas. No podía ver lo que pensaba, su hijo había creado una especie de muro en su mente. Soltó un resoplido e ingresó a la habitación con el líder kobok pero no esperó a sentarse.
—Esto será rápido, Toggnal—exclamó Rey—Siento mucho los problemas que hayan causado los Jedi.
—Sí, acepto sus disculpas pero esto ha agravado la situación. Los trianii están acercándose a nuestros territorios, vigilando nuestras lunas. ¿Hay alguna manera de arreglarlo?
—Lo siento, pero el Jefe de Estado fue claro, ya no nos podemos involucrar en su conflicto. Me apena que no hayan sido rápidos en solucionarlo. Los chiss han presionado a la AG para retirar a los Jedi.
—Los chiss están aliados con los trianii. Pero por favor ¿no hay manera de tener algún Jedi encubierto?
—Lo siento, no podemos hacer eso—respiró cansada—Tendrán que solucionarlo ustedes. La luna Ekibo ¿es parte de los trianii?
—Sí pero históricamente es nuestra.
—Pero está en manos de ellos. Tendrá que hablar con el rey Brucka para llegar a un acuerdo. Busque a un aliado y siéntanse a conversar. Los chiss no atacan si no son atacados, así que envié a un equipo diplomático y ofrezca la opción de compartir territorio con la luna Ekibo. Que la Fuerza lo acompañe, Toggnal.
Con una leve inclinación de respeto, Rey abandonó la habitación dejando a Toggnal rascándose la cabeza. Respiró con cansancio y se sentó en su sillón.

.

Cuando Rey llegó al hangar, notó que todos estaban callados, Shara se acercó rápidamente.
—Necesito explicarte, mamá.
—En Yavin IV—exclamó Rey—Ahora, sube a tu caza.
Shara apretó los dientes, le dio la espalda y fue a hacia su nave, el resto del escuadrón hicieron lo mismo mientras Rey y Finn fueron directamente hacia el Halcón. Han no estaba de acuerdo el hecho de tener que regresar a Yavin IV pero discutir con su madre no iba a ganar nada, entonces se subió en su nave, planeando en su propio paso a seguir pero en algo estaba seguro, esto es solo el principio.

Una vez que todos fueron al exterior del planeta, Han bloqueó cualquier línea de comunicación y bloqueó su mente. Luego sacó el comunicador mientras se aprestaba a saltar junto con sus compañeros.
—¿Nellsor? ¿Me escuchas?
—¿Caballero Jedi?
—Lo soy. ¿Estas escondido en alguna parte?
—¿Por qué quieres saberlo? Nos entregaremos. No nos arriesgaremos que los chiss ocupen nuestro planeta.
—Lo harán eventualmente. Esto fue solo un tropiezo, Nellsor; aún tenemos el apoyo de Miktraland. Puedo seguir ayudándolos.
—Sé que los chiss han pedido a los Jedi que se alejen ¿Tienes el permiso para operar encubierto?
—Yo estaré por mi cuenta, Nellsor. Tengo trucos que no lo sabe ningún maestro. Regresaré, tengo un plan para escabullirme. Esto solo es el principio, si los trianii y los chiss quieren guerra…la tendrán.
—Me gusta cómo piensa, Jedi. Lo esperaré en el asteroide BY78

Han cortó la comunicación y salió del hiper espacio, vio el planeta Yavin, aún lejos de él. Los siguió hacia la luna, ingresando a la atmósfera. Bajó el caza hacia las copas de los árboles, apenas rozando las puntas.
—Atento, amigo. Te llamaré una vez que llegues al hangar. Mantén el rumbo fijado, ahora tienes el control del caza. No apagues la radio —exclamó Han a su droide astromecánico. El caballero Jedi abrió la cabina, se desabrochó y de un salto, se paró en el borde con las rodillas flexionadas. Usando la Fuerza, creó una ilusión de sí mismo, sentado en la nave. Luego el verdadero Han se lanzó hacia las copas de los árboles, con la Fuerza, evitó hacerse daño.

Una vez que todos aterrizaron en el hangar y los pilotos bajaron de sus naves, el escuadrón Picoacero se reunió alrededor de Rey y Finn.
—Quiero una explicación.
—Bueno, todo comenzó cuando Han dijo que debíamos hablar con Nellsor—explicó Shara—Y él es…un idealista, quien buscaba a su manera de hacer justicia. Han se fue a Miktraland para buscar apoyo mientras nosotros nos contactamos con Nellsor. Entonces, fuimos a la luna Ekibo, ordené a Lowie y Ken bloquear a una nave de carga mientras Nellsor atacaba a los cazas de Trian. Pero luego vimos que los chiss enviaron a sus desgarradores, uno de ellos atacó a Ken y Lowie le devolvió el fuego. Los chiss nos empezaron a atacar.
—Y ustedes les devolvía el fuego ¿verdad? —exclamó Rey, quien luego miró a Han—¿Por qué pensaste que hablar con un rebelde sería una buena idea?
—Porque siempre dices que mire al futuro y lo miré: Koboth es sometida por sus enemigos y por los chiss. Solo Nellsor tenía la capacidad de hacerle frente pero no tiene recursos y por ello fui a Miktraland a pedirle un favor a Tara. Ella aceptó y me fui inmediatamente después.
—Pero tardaste.
—Ya te lo dije, Rori. Mi nave se quedó sin combustible. Debí haberles avisado.
—Su incursión ha provocado que los chiss…
—¿Desde cuándo nos importan los chiss? —preguntó Rori con los brazos cruzados—¿No se preguntan porque los chiss saben los secretos de los InvisibleX?
—Eso no importa ahora, han advertido muy seriamente a la AG—exclamó Finn—Lo único que no queremos es tener problemas con la AG.
—No se librarán de esto. Estoy totalmente molesta con ustedes, irán por un mes a Ahch-To a meditar sobre sus acciones.
—¡Es injusto! —exclamó Shara—Solo hacíamos lo que nos parecía correcto.
—Llevarnos a otra guerra no es lo correcto, Shara—y miró a Han—Pensé que tu estancia con otros sabios de la Fuerza te daría una mejor perspectiva pero es esto es decepcionante.

Han se mantuvo en silencio, Shara se cruzó de brazos, molesta pero Lowie, Ken y Kaity se mostraron avergonzados.
—Y ¿Cómo se las arreglarán? —preguntó tímidamente Luke.
—Ya le di una sugerencia y espero que la usen. Ahora irán por sus cosas y esperarán en el yate estelar de Finn.
Rey se cruzó de brazos cuando el resto de los pilotos se dieron la media vuelta, pero ella miró Han, quién se ponía la mochila de viaje sobre el hombro.
—Los esperaré en el nave.
—Espera, Han—exclamó Rey acercándose a su hijo, quien se dio la media vuelta—¿Estás bien?
—Sí, solo un poco molesto por esto—exclamó Han distraídamente—¿Sientes que mi presencia se diluye?
—Sí…—exclamó entrecerrando los ojos.
—No te preocupes por eso, madre—exclamó Han dándole la espalda—Un truco Baran Do, me ayuda a mantenerme sereno.
Han se fue directamente al yate estelar, Rey no estaba muy convencida pero no insistió más y esperó al resto del escuadrón.
Pasaron varios minutos, el escuadrón completo apareció con sus equipajes al hombro, Shara rehuyó la mirada de Rey al igual que Rori con el de su padre, quien solo se fue a la cabina de piloto.


Una vez que todos estaban sentados, Shara notó algo extraño en su hermano, quien estaba muy callado. Y cuando el Sol Dorado salió al espacio, la Dama Jedi y el resto de los pilotos, notaron como su hermano se desvanecía.
—¿Qué…?
—Rori…silencio—susurró Shara llevándose un dedo a los labios—Creo que Han ha usado algún truco de la Fuerza. Eso quiere decir que aún está en la luna de Yavin.
—Entonces—susurró Kaity—¿Nos quedamos en silencio?
—Se dará cuenta cuando aterricemos en Ahch-To pero demasiado tarde para buscarlo. Solo espero que Han esté con los kobok. Él cree en esto y lo dejaremos así.
—Kriff, hasta el equipaje era una ilusión ¿Este truco lo aprendió afuera? Eso es genial, ha engañado a la maestra Skywalker—susurró Ken sorprendido.
—Espero que sepa lo que hace—exclamó Shara mirando por el transpiacero. Su mente fue hacia la conversación que tuvo con Toggnal. Esperaba que él la entendiera y siguiera su consejo. Era la única forma. Hasta que sintió a Rori intentando hablar con ella.
Entonces ¿Esto fue todo? —pregunto mediante el enlace mental.
No. Una vez que termine nuestro castigo, buscaremos a Han. Solo tú y yo.
Justo pensaba en eso. Pero antes, debemos convencer a mi padre que no le cuente a tu madre que Han se escapó. Creo que ya tiene muchos problemas.
Si, buen punto, Rori.


Cuando Han se puso de pie, presionó un botón de la pulsera que tenía en su mano derecha. Aun apagado en la Fuerza, esperó pacientemente a su caza mientras se guardaba la radio en su bolsillo. Su InvisibleX no tardó demasiado en aparecer, y con apenas unos centímetros al suelo, el caballero Jedi saltó hacia la cabina y maniobró su caza hacia la atmosfera, saliendo de la cuarta luna de Yavin.
Hizo dos saltos falsos antes de colocar las coordenadas del asteroide que le informó Nellsor y saltó al hiperespacio. No se sentía mal por mentir a su madre, sabía que lo hacía por una razón válida. Entonces se sumergió en meditación profunda, dejando en piloto automático y en medio del túnel hiperespacial.

Cuando abrió los ojos, vio el asteroide gigante ante él, pero notó varias naves kobok orbitando sobre ella, alguien intentaba hablar con él, entonces activó la radio.
—¿Identificación?
—Dameron. Estoy buscando a Nellsor.
—Siga su curso normal, caballero Jedi.

Maniobró con cautela hacia el pequeño puerto que estaba cerca de él, se colocó una máscara de oxígeno antes de bajar.
Caminó por el lugar, habían koboks que avanzaban rápidamente de un lugar a otro, hasta encontrarse con un soldado, cuyas ropas reconoció como uno de los seguidores de Nellsor.
—Sígueme.

Han no dijo nada e hizo tal como se le ordenó, siguió al soldado kobok en silencio hacia una habitación donde encontró a Nellsor y para su sorpresa a Toggnal. Ingresó, aun sorprendido mientras Nellsor movía la mano, invitándolo a pasar.
—¿Toggnal?
—Pensé que los Jedi no intervendrían.
—Asi es, pero no hice caso.
—Este es mi tipo de Jedi favorito…las reglas no van con contigo ¿verdad?
—Solo en algunas reglas, Nellsor—exclamó Han y luego miró a Toggnal—Me sorprende verte aquí, líder kobok.

Él estaba un poco avergonzado, miró a Nellsor, quien evidentemente estaba complacido.
—Él me buscó, caballero Jedi. Explícale el porqué.
—Su maestra me recomendó usar un diplomático pero antes de eso, su hermana habló conmigo, me dijo que debía hablar con Nellsor y que él podía ayudarme. Luchar por la luna era la única ruta aceptable. Entonces decidí probar el consejo de su maestra pero el rey Brucka no quiso oírme. —tembló con nerviosismo—Y entonces vi a Nellsor como último recurso porque siento que los trianii nos declarará la guerra.
—Y fue a mi para unir fuerzas contra nuestros enemigos—exclamó Nellsor—Al final, tenía razón y agradezco los recursos de Miktraland. No podían haber llegado en buena hora.
—De acuerdo, estaré aquí para ayudarles. Y me alegra que haya escuchado a mi hermana.
—Pero…los chiss…si supieran que está aquí…
—No se preocupen por eso, usaré una ilusión Fallanasi. Ustedes me verán normal pero nuestros enemigos me verán como un kobok más. Bien, no hay tiempo que perder ¿Cuál es el plan?

Nellsor sonrió con gusto a diferencia de Toggnal, que se mostraba nervioso de lo habitual, respiró hondamente y se enderezó. Han se sentó en la banqueta de piedra.

Solo era cuestión de horas para los trianii declararan la guerra a Kobok pero ellos atacarían primero.