Rori pensó habría algunas patrullas en su camino hacia Hrak'Kan, un planeta enano carente de vida. Estableció una base de operaciones para dar un descanso a sus pilotos, bajo un domo de transpiacero, y como ella era humana, tenía que usar un respirador debido a los gases tóxicos y un par de gafas debido a la luz del sol, demasiado cerca del planeta. Y era la única que tenía que usar el equipo protector, ya que los koboks tenían una gran resistencia a los efectos.
—Pensé que encontraría a algunas patrullas—exclamó Rori caminando por un pasillo de tierra, dirigiéndose a un piloto kobok—Pero eso no significa que bajaremos la guardia. Estén atentos, estamos cerca de la luna Ekibo.
—Sí, Dama Carlissian, le informaré de cualquier cosa por medio del comunicador—exclamó el piloto kobok, deteniéndose ante una puerta, Rori puso su mano en el pestillo.
—Bien, que el resto del equipo se tomen un descanso de tres horas, luego hablaremos.
El piloto asintió luego se dio la vuelta de manera marcial, entonces Rori ingresó a la minúscula habitación, donde estaba tenuemente iluminado de verde. Cerró la ventanilla donde podía ver la galaxia estrellada, luego comprobó el nivel de oxígeno.
Se quitó la chaqueta protectora luego el respirador pero dejándose los lentes protectores.
Cuando sacó su comunicador, notó que tenía un mensaje perdido, reconociendo el número. Sonrió y la llamó. Esperó un par de minutos, cuando vio el pequeño busto azul de Tallie.
—¡Rori! Qué bueno verte ¿Has estado ocupada?
—Sí, ya sabes; ayudando a los koboks.
Solamente Rori confió en Tallie para decirle su verdadero paradero y agradecía que ella mantuviera su secreto. En el último año mantenía contacto mediante un enlace seguro.
—Me gusta tus gafas.
—Gracias, la llamarada solar de aquí podría dejarme ciega.
—Qué pena, me gustaría ver tus lindos ojos—exclamó Tallie sonriendo—¿Cuándo terminarás?
—Siento que pronto y cuando esto termine, te buscaré. Al menos, que quieras decirme por aquí…lo importante que me quieres decir.
—Nunca te voy a decir ese importante por este medio, amor.
—Ya me imagino—exclamó Rori mordiéndose los labios—¿Es lo que creo que pienso?
—¿Por qué arruinarte la sorpresa?
—Solo haces que me des ansiedad.
—Calma, Jedi, todo a su momento. ¿No dicen que tengas paciencia? —exclamó Tallie con una sonrisa de oreja a oreja, ocasionando que su pareja soltase una risilla. Tallie se humedeció los labios.
—Te extraño mucho, Rori. Extraño no sentir tu piel, tus caricias…todo de ti—dijo Tallie, Rori asintió, soltando un suspiro. Las dos mantuvieron un silencio, pero no incómodo, dándose un pequeño tiempo para observarse los rostros.
—Yo también, Tallie. Recuperaremos el tiempo, te lo prometo.
Tallie sonrió pero no escuchó lo que dijo ya que una alarma empezó a resonar a mucho volumen, provocando una gran molestia en la joven Jedi. Su novia frunció el ceño preocupada ya que también el ensordecedor ruido le llegaba a ella.
—Kriff nos atacan o han detectado enemigos—exclamó Rori cuando el sonido fue bajando el volumen, poniéndose de pie rápidamente—Nos vemos después, Tallie.
—Cuídate, Rori.
La mencionada asintió, apagó su comunicador y se colocó la máscara. El sonido seguía retumbándole los oídos mientras salía con fuerza al pasillo, corriendo al hangar a toda velocidad, aumentada por la Fuerza.
—Hemos visto cazas trianii cerca de aquí—explicó a la apurada el piloto kobok mientras se subía al caza.
—Bien ¡Todos afuera!
Rori se colocó su casco mientras se sentaba en su caza, sintió los nervios paseándose sobre sus brazos y tuvo que usar la Fuerza para serenarse, sobrevolando junto con el resto de los cazas. Los cazas trianii, naves alargadas en forma de aguja y sus paneles estaba curvados en ambos lados.
Abrieron fuego contra los cazas kobok, Rori dio un gran giro para esquivar los disparos, dio una vuelta completa y disparó contra un perseguidor suyo mientras un piloto kobok acababa con el otro.
—Parece que es un grupo de avanzada. Podemos hacerlo.
—Sí, Dama Carlissian.
—Hifjur, bloquea sus sistemas de comunicaciones.
Rori recibió la confirmación, su nave tembló pero no se preocupó, que sabía que la Fuerza estaba con ella. Se abrió y abrazó a ella, cerró los ojos mientras se sumergía en la meditación de batalla, Rori dejaría que la Fuerza la guiase y no depender tanto de la consola.
Ladeó su caza, disparando a uno que se le acercaba, sintió a dos que estaban a su espalda, entonces llamó por radio para que la ayudasen a sacarla de encima mientras iba en zigzag, luego cayó en picada, pero fue abatido por un piloto kobok que se acercaba a gran velocidad.
—¿Rori? ¿Eres tú?
Rori sintió la voz de Han en su mente, luego su presencia en el campo de batalla. No la distrajo pero si la sorprendió un poco.
—Lo soy ¿Cómo me encontraste?
—Te sentí. Te ayudaré pero veo que lo tienes controlado.
Rori maniobró su nave, abrió los ojos y vio el caza kobok de su primo, quien dio una gran voltereta antes de disparar contra otra nave trianii. Luego Han derrapó para esquivar otro disparo enemigo mientras Rori lo pulverizaba.
Ya no quedaban naves enemigas, los koboks sobrevolaron sobre el planeta enano, entonces Rori nuevamente escuchó la voz de Han en su mente.
—¿Tienes un plan?
—No, iba hacerlo cuando los trianii nos atacaron por sorpresa.
—Entonces, acabemos con esto. Informaré a Nellsor que atacaremos Ekibo.
—¿La luna?
—Sí, que todos sepan que estamos aquí.
—Bien, Han. Hagámoslo.
Han activó el mensaje holográfico en su panel, donde la pequeña figura insectoide de Nellsor, apareció ante él.
—Regresé, Nellsor y ayudé a Rori con una pequeña confrontación aquí.
—Me alegra tenerte de vuelta, caballero Dameron.
—Nellsor, iré a por Ekibo. Necesitaré refuerzos, con los que tengo aquí no serán suficientes, te recomiendo que envíes ahora mismo.
—Me gusta tu iniciativa. Enviaré todo lo que tenga.
Cortó la transmisión, Han apretó los dientes, e intentó alejar a Tara de su mente, lo único que sentía era frustración de no poder hacer nada para estar con ella, sentía que tenía una responsabilidad que cumplir y no estaría tranquilo hasta terminarlo. Sentía que su hija estaba en peligro y quería una galaxia donde estuviera a salvo.
—¿Estas bien, Han? Te noto tenso—exclamó Rori en su radio.
—Estoy bien—exclamó Han, usando la Fuerza para bloquear sus pensamientos hacia Tara y su pequeña bebé. Ni Rori ni nadie deberían enterarse de que tenía una hija—Hablé con Nellsor y nos enviará refuerzos. Asi que, traza las coordenadas.
—De acuerdo—exclamó Rori, activando la radio para comunicarse con el resto de su escuadrón—A todos…tracen las coordenadas a Ekibo, es el momento chicos.
Han vio como el escuadrón de Rori y ella misma, saltaban al hiper espacio, luego lo hizo él mismo pero él tenía una misión aparte y lo iba a ejecutar una vez que estuvieran ahí.
—Traza una ruta segura cerca de la luna, amigo.
Su droide pitó de conformidad, el caza kobok de Han saltó hacia el túnel hiperespacial.
Cuando salió del hiper espacio, vio a los cazas de Nellsor disparando contra los desgarradores chiss y algunos cazas trianii. Rori se humedeció los labios y esquivó con rapidez los disparos de los chiss.
La llegada de Han fue muy cerca de la luna, y tal como él lo esperaba, nadie se percató de su presencia, entonces a aceleró para ingresar a la superficie de Ekibo, viendo la fábrica de doonium, tiró de su control mientras dos misiles balísticos, se asomaron en la parte inferior de su caza y estos salieron disparados hacia la fábrica.
Dio una gran curva, escapando del fuego y del humo, se enderezó y nuevamente activó los otros dos misiles que tenía, acercándose al hangar de la fábrica y los lanzó sin titubear.
Sentía las vidas de los que estaban ahí, apagándose una detrás de otras, sintió el terror y el miedo, luego un vacío en la Fuerza, pero no tenía tiempo para lamentarlo porque su consola le indicaba la llegada de los chiss.
Dio una gran vuelta, ingresando en medio de la humarada y saliendo de ella de forma rápida, disparando contra los dos desgarradores que se le acercaban.
La fábrica caía en medio de pequeñas explosiones mientras Han se alejaba con rapidez, poniendo su atención en el crucero chiss.
Notó que tenía los escudos activados, por ello los disparos de los kobok le rebotaban, entonces usó una ilusión Fallanasi, "disfrazando" su caza por un desgarrador chiss.
Tal como esperaba, atravesó el escudo que impedía que los kobok pudieran acercarse, sobrevoló por la superficie mientras dejaba caer una ojiva y se alejó rápidamente.
Rori vio como el destructor chiss estallaba en dos mitades, escuchó la voz de Nellsor en su radio indicándoles que ya estaban en la escena de batalla, persiguiendo a los desgarradores enemigos pero eran pocos y estaban en retirada.
—Déjenlos ir. Hemos ganado.
Rori aceleró hacia la luna, seguida de Nellsor mientras Han daba una gran vuelta, siguiéndolos.
La mayor Irard, frustrada por la derrota, trazó sus coordenadas hacia Trian, seguida por cuatro de sus pilotos sobrevivientes.
Mientras la luna Ekibo era testigo de la masiva llegada de naves koboks.
Mientras tanto en Yavin IV, Rey Skywalker ingresó a la sala de reuniones, un lugar espaciado, donde las ventanas filtraban el brillo solar, en el centro había una gran mesa redonda con sillas alrededor de ellas.
Jacen Syndulla estaba delante del generador de holos donde se veía la figura a escala real de la maestra Teyni Marz, una miriliana. Finn era el único que estaba sentado.
—Ah…que bueno que estás aquí, Rey—exclamó la miriliana.
—¿Has encontrado algo de los fugitivos? —preguntó Rey acercándose a la mesa.
Rey había ordenado a Teyni a buscar a los tres Jedi: Han, el que la engañó bajo sus narices, Roy y Shara, las que huyeron apenas llegaron a la luna de Yavin. Lo cual Teyni convocó a dos caballeros Jedi para ayudarla en la misión, haciéndose pasar como transportistas en Koboth y Trian.
—Gestros, que está asignado en Trian, me informa que vio aterrizar a Shara y Hol ha notado un gran movimiento de las naves de Koboth. Vio a Rori salir del hangar hace un par de días.
—¿Nada de Han?
—No, no lo ha visto pero asumiré que está ahí también—exclamó la miriliana mientras revisaba un datapad—También me llegan informes que han atacado a la luna Ekibo.
—Bueno, esto es suficiente. Buen trabajo, Teyni.
—Gracias, Rey. Por cierto ¿Se sabe algo de la maestra Aldabay? La sentí…
—Todos la sentimos, Teyni pero envié a Ayal a buscarla—explicó Rey—No he tenido noticias de él.
—Bueno, te seguiré informando ¿o ya no?
—No, puedes regresar. Ahora iré yo y Finn por esos niños traviesos.
—De acuerdo. Que la Fuerza estén con ustedes, maestros.
—Igual para ti—exclamó Rey y la figura holográfica de la miriliana desapareció, Finn se puso de pie, se acomodó la capa y fue directamente hacia la entrada, luego se giró hacia Rey.
—Ahora es cuando nos vamos ¿verdad?
—Sí pero cuando regresemos, convocaré otro cónclave.
—Informaré al resto de los Jedi—exclamó Jacen.
Rey asintió y siguió a Finn hacia la entrada, dejando al maestro Syndulla solo en la sala de reuniones, quien nuevamente se giró y empezó a revisar su datapad.
Dos InvisibleX despegaron del hangar del templo Massasi, sobrevolando en medio de las nubes y cuando estuvieron en el exterior, saltaron al mismo tiempo.
