Rori solo veía un gran montículo de escombros y una larga humareda negra, en donde estaba ubicada la fábrica. Estaba un poco conmocionada, ya que ella había sentido a los trabajadores morir calcinados o aplastados, pero aun quedaron sobrevivientes, donde ellos estaban refugiados en un depósito no muy lejano, ahora tomado por los pilotos koboks.
La Dama Jedi estaba en lo alto de una colina de tierra gris, solo con una máscara de gas, sintió la presencia de Han acercándose.
—Han…pensé que solo era inutilizar el hangar—exclamó Rori acercándose al Jedi, quien estaba acompañado de Nellsor.
—Yo también me sorprendí pero es mejor así—exclamó el kobok—Ha quedado inutilizado su fábrica y los chiss no querrán estar aquí.
—No había otra manera, Rori—exclamó Han—Siento pena por esas almas pero ellos eligieron el bando equivocado. Tuvieron la oportunidad de un cambio. Hemos ganado con la fábrica de doonium destruida, los chiss abandonarán la luna Ekibo y Nellsor podrá sentarse a negociar con el rey Brucka.
—O simplemente, ocuparla militarmente—exclamó Nellsor—Buen trabajo, caballero Jedi y a usted, Dama Jedi.

Rori se cruzó de brazos, torciendo la boca en disconformidad, usó la Fuerza para estudiarlo pero nuevamente, ese muro impenetrable que no la dejaba ver más allá.
—¿Estás bien?
—Gracias por preocuparte, Rori pero estoy bien.
—De acuerdo, pero sabes que puedes contar conmigo ¿verdad? Eres mi primo de todas formas—luego miró los escombros y negó con la cabeza—Aunque no estoy de acuerdo de lo que has hecho hoy.
—Lo tendré en cuenta, Rori—exclamó Han, acercándose a ella. Ardía en deseos de compartir su más grande alegría, la gran noticia que era padre pero tenía que protegerla—Ve a Koboth. Habla con Toggnal sobre lo ocurrido y espérame ahí. Tengo algunas cosas pendientes que hacer aquí.
—Bien—exclamó Rori cuando notó que Han miraba el depósito ubicado a unos metros, pero al tener la máscara puesta y no sentir sus emociones por la Fuerza, no sabía que lo que pensaba hacer con ellos.
La Dama Jedi se despidió con solo agitar la mano, dirigiéndose a su caza kobok mientras Han se acercaba a Nellsor, hablando con él por lo bajo, lejos de los oídos de su prima.
Luego, cuando terminó de hablar con Nellsor, se giró a tiempo para ver el caza kobok de Rori, salir de la atmósfera del planeta, luego bajó su vista hacia el líder rebelde.
—Los trianii serán la moneda a cambio para negociar por la soberanía de la luna. Ten listo los holos.


Shawnkyr notó dos cazas koboks que se acercaban, entrecerró los ojos cuando el alférez se acercó a ella.
—Capitana, detecto tres cazas acercándose al sistema.
—¿Tres? Entonces es un Ala X Jedi—exclamó la capitana chiss girándose hacia su alférez—Cerciórese de que se trate de la Jedi.
—Sí, capitana.

El alférez se dio la vuelta y fue directamente hacia donde estaban el personal de radares, Shawnkyr se cruzó de brazos, observando las naves. Luego de unos minutos, se dio la vuelta y se acercó al alférez, quien estaba inclinado hacia un especialista. Se enderezó al verla.
—Se identificó como Shara Dameron, capitana ¿Esa es la Jedi?
—Sí, déjela pasar, pero solo a ella.
—A la orden, capitana.
—Iré a Trian, el general Irard me ha pedido a que la escolte. Dejaré a cargo al capitán By'valdaro.
—Lo haré.
Shawnkyr se dio la media vuelta, abandonando el puente de mando. Una vez en el pasillo, tomó el turboascensor que la llevó al hangar del destructor, tomó su desgarrador y salió de allí.

Cuando Shara saltó de su InvisibleX, se vio rodeada de un grupo de soldados chiss, apuntándola con sus armas.
—No se mueva, Jedi—exclamó un soldado chiss, de uniforme azul claro, sus ojos rojos centellaron, mirándola de forma altiva, con las manos a la espalda—La capitana Nuruodo estará aquí en minutos. Espere en su sitio.
—De acuerdo, no quiero problemas.

Shara se quedó en el mismo sitio, los chiss no bajaron sus armas y empezó a sentirse incómoda pero sabía que no tendría una comitiva de bienvenida. Sus ojos se pasearon por todo el hangar, vio naves trianii, el personal trianii que corrían por todos lados, los equipamientos y algunas cajas. Un desgarrador aterrizó a la espalda del grupo de soldados chiss, vio a una hembra chiss descender de ella y acercarse.
—Bajen las armas, yo me encargo ahora—exclamó Shawnkyr moviendo una mano, los soldados hicieron tal como ella lo ordenó. Shara se humedeció los labios pero esta vez, la incomodidad se fue.
—Soy la capitana Nuruodo, yo te llevaré ante nuestro general Irard—ladeó la cabeza—Me sorprende que quiera hablar con una Jedi. Sígueme.
Shara la reconoció mientras la seguía hacia un deslizador, la había visto en Miktraland cuando ella era la líder del escuadrón de Jats, quienes habían aterrizado ahí. Recordó lo feliz que estaba de verlo nuevamente después de Ithor, luego cuando él se unió a su escuadrón Soles Gemelos, cuando lo salvó y el beso. Shara meneó la cabeza, buscando olvidar todo esos momentos que pasó con él, pero le costaba.
Cuando volvió en sí, notó que estaba en el campo, alejados de la bulliciosa ciudad de Trian, acercándose a un edificio blanco, circular con grandes mamparos. Notó a dos guardias chiss deambulando muy cerca de la puerta de entrada.

Uno de ellos se acercó mientras Shawnkyr y Shara descendían del deslizador, la hembra chiss habló en cheunh, su idioma natal, al guardia chiss, después asintió y dejó pasar a las dos.
Caminaron por un largo pasillo de duracero, la dama Jedi usó la Fuerza para calmarse y despejar su mente, necesitaba estar centrada ante él, hasta detenerse ante una puerta de duracero, Shawnkyr ingresó un código en un panel lateral y esta se deslizó hacia arriba.
—General Irard, la Jedi está aquí.

Jatson Irard miraba el paisaje por medio del mamparo, con las manos a la espalda, se giró.
—Muy bien, Shawnkyr, gracias. Déjanos.

Shawnkyr asintió mientras Shara ingresaba a la oficina de Jats, el piso alfombrado, dos sillas cerca del escritorio, donde se podía ver el paisaje, estantes de libros y otros gabinetes. Jats extendió la mano hacia una de las sillas.
—Admito que me sorprendí cuando me contactaste por medio de holografía. No esperaba tu mensaje y si acepte reunirme contigo, es porque tengo curiosidad de lo que vas a decirme.
Shara fue a la silla que le fue señalada, se sentó casi al mismo que tiempo que Jatson, quien cruzó las manos, apoyando los codos en la mesa.
—Es sobre el conflicto—exclamó Shara—Pero antes de hablar del lío, solo quiero dejar en claro lo decepcionada que estoy de haber revelado nuestro secreto.
—¿Cuál? ¿la tecnología de los InvisibleX? Bueno, Shara, es sencillo, no podía mentir a mis superiores cuando me preguntaron sobre los InvisibleX. Es cierto que no manejé uno pero entendieron lo que les explique.
—Eres un idiota.
—Es mi gente, Shara—exclamó Jats, manteniendo el rostro estoico pero ella sintió un poco de dolor en él—No podía mentirles y admito que no estoy feliz por ello.
—Entonces ¿los chiss son más importantes que tus antiguos compañeros? ¿más importante que yo?
—Eso es injusto, Shara. Tu hubieras hecho lo mismo si hubieras estado en mi lugar.
—No, eso no lo sabes—exclamó Shara frunciendo el ceño—Pero como soy una Jedi, no te tengo rencor pero sí, me has molestado mucho.
—Bien ¿Podemos entrar al verdadero tema en cuestión? No retiraré nada de la luna Ekibo.
—Solo quiero poner fin al conflicto, Jats. Si tu alejas a los chiss, Toggnal podrá dialogar con el rey Brucka. Además, estamos en el Borde Medio, territorio de la AG.
—Pero la AG se mantiene neutral, esto no les compete.
—Uro Tash es un Jefe de Estado mediocre, en cada rencilla entre mundos prefiere esconderse bajo su escritorio. Kaydel ya lo hubiera solucionado, ella fue una buena Jefa de Estado.
Jatson se mantuvo en silencio, se miró los dedos, pero Shara sintió algo extraño en los bosques pero luego se apagó pero no le dio más importancia, debió ser un animal.
—¿Qué trato quieres hacer?
—La luna Ekibo, históricamente, siempre le perteneció a Koboth. Solo quiero que regrese a ellos. Ustedes solo tienen su negocio aquí, no les importa a los trianii ¿verdad? Solo su fábrica de doonium. O simplemente, vayan a buscar otra luna de doonium y se alejan de las fronteras de la AG.

Jatson se mantuvo en silencio, Shara rodó los ojos, cansada de que Jatson se demore en tomar una decisión.
—Debería hablar con las Fuerzas Expansionaria para abandonar Ekibo.
—Te informo que mi hermano y Rori estaban por ir a esa luna, muy pronto, así que tendrás que informarles cuanto antes.
Jats se sorprendió e iba a replicar algo cuando Shawnkyr ingresó a la oficina, Shara se giró y vio a Alema, detrás de ella. Estaba sorprendida, ya que no había sentido a la twi'lek y se preguntaba la razón de su presencia.
—General Irard—exclamó Shawnkyr—Ha llegado una compañera de la Jedi y quiere hablar con usted personalmente—su rostro se endureció—¡Salta a la ventana, ahora!

Un relámpago de la Fuerza empujó a Shawnkyr hacia adelante, gritando de dolor y cayendo de cara al suelo. Alema, con el brazo extendido, se acercó con una sonrisa mientras Jats se puso de pie bruscamente pero no se movió.
—Alema ¿Qué pasa? —exclamó conmocionada—¿Qué has hecho?
Abriéndose a la Fuerza, la sondeó y lo único que notó fue oscuridad mientras la twi'lek se acercaba lentamente, inmovilizando a Jats.
—No vas a ser útil, Jedi, lárgate.
—No me iré, Alema.

Entonces Alema convocó sus rayos de la Fuerza hacia Jatson, recibiendo todo el impacto y se contorsionó en el suelo, gritando de dolor, entonces Shara la empujó con la Fuerza y la twi'lek dio una gran voltereta en el aire hasta caer de rodillas flexionadas. Sonriendo, sacó su sable de luz.
—Alema ¿Qué estas haciendo? Siento el Lado Oscuro en ti.
—Ha curado mi dolor, Shara. La muerte de mi hermana fue insoportablemente mala, no podía aguantar hasta que una nueva maestra me enseño como debería usar ese dolor. Que sea parte de mí.
—Pero ese no es el camino—exclamó Shara, sacando su sable de luz pero no lo encendió pero fue retrocediendo hacia Jats, quien aún podía oír sus quejidos de dolor.
—Yo sentí tu dolor cuando murió tu hermano, Shara—exclamó Alema poniéndose de pie—Pero has tenido la suerte de tener alguien a tu lado, en cambio, yo estuve sola lidiando con esto.
—Fuiste parte de mi escuadrón, Alema. Nunca estuviste sola.
—Nunca sentí que fuera parte de algo, Shara pero en esto sí. Mi maestra me enseñó como manejarlo y alcanzar este poder.
—Tú te alejaste, no es mi culpa.
—Es tu culpa, es la culpa de tu madre y la culpa de la Orden Jedi. Yo no busco erradicarlo pero aun estas a tiempo de unirte a nosotras. Puedo sentir que tu dolor por Kai aún está sin cicatrizar; te puedo ayudar con eso, hacer que ese dolor sea parte de ti.
—Yo sé lo que es caminar por la línea del Lado Oscuro, Alema—exclamó Shara, cuya luz magenta iluminó el suelo—No es el camino de un Jedi. Estas a tiempo de repensar, no vayas por ahí.
—Es tarde, Jedi—exclamó Alema, cuyos ojos pardos se tornaron amarillos—Es tarde, maté a mi vieja maestra, Aldabay y te mataré a ti. Con la muerte de ella, mi camino al Lado Oscuro está completo.

Encendió su sable de luz y fue rápidamente hacia Shara, quien se defendió, conteniendo ambas armas. Luego ella empujó a la Jedi hacia el escritorio, luego levantó su arma y cortó el mueble en dos mientras la Jedi rodaba. Una vez en el suelo, Shara la empujó con la Fuerza hacia los muebles, destrozándola y tirando los objetos en el suelo.

Jats se arrastró hacia su comunicador, activó un botón de emergencia y luego, con el rabillo del ojo vio como unos rayos vibrantes iban hacia él, cerrando los ojos. Pero Shara fue rápida, ya que con su velocidad, contuvo con su sable de luz. Entonces Alema, aumentó la potencia y ella cayó de espaldas, pero antes que toque el suelo, la twi'lek la lanzó al jardín, destrozando el mamparo.
Olvidándose de su objetivo principal, que era asesinar a Jats, lo ignoró cuando corrió hacia al exterior, dando un gran salto pero la Jedi rodó a un lado. Sintiendo la sangre y las heridas en sus brazos y el rostro, Shara rechazó los embates de Alema.

Jats se puso de rodillas y empezó a gatear hacia Shawnkyr, intentando que recobre la conciencia pero al escuchar su gemido, le confirmó que estaba viva.
—¿Puedes moverte?
—Escóndase.
—Sabes que no haré eso. Quédate aquí, Shawnkyr, ayudaré a Shara.

Con esfuerzo, se puso de pie y corriendo hacia un gabinete, sacó una pistola laser. Entonces se asomó al mamparo, donde vio a Shara y Alema golpeando los sables, viendo la gran velocidad de las luces, que le era imposible seguirlas con la vista. Apuntó pero era inútil, ya que Alema se movía con gran velocidad, entonces salió del mamparo, con cierta dificultad y con torpeza; hasta que vio que los sables de luz de ambas chocaron y la twi'lek le dio un golpe a la cara de Shara, cayendo de espaldas. Jats sintió un escalofrío al escuchar el crujido, entonces apuntó a Alema, quien se giraba y levantó sus manos.
Los disparos se evaporaron antes de tocar las palmas de la twi'lek pero aun así, siguió disparando contra ella, quien desviaba sus disparos con su sable de luz y extendió la mano.
Jats cayó de rodillas, se llevó ambas manos a la garganta, sin poder respirar mientras veía como Alema, a la que conoció en el escuadrón, le miraba con placer. Sus pensamientos fueron hacia Shara, deseando que ella estuviera bien.
—¡Déjalo!

Alema soltó al general Irard para contener el ataque de la joven Jedi, entonces Irard exhaló e intentó respirar con dificultad, tosiendo con demasiada fuerza.
—Ocúpate de mí primero—exclamó Shara, sintiendo la sangre salir de sus fosas nasales, Alema sonrió mientras giraba su sable de luz, desviando el ataque de su rival. Giró su muñeca y nuevamente chocaron con fuerza pero ella bajó la mano, y los rayos salieron de sus dedos, ocasionando que ella cayese al suelo. La empujó con la Fuerza, desarmándola pero Shara, golpeó el suelo y la onda expansiva, lanzó de espaldas a la twi'lek.

Se acercó como un rayo, repitiendo golpes a diestra y siniestra, Alema retrocedió y bloqueó los puñetazos de ella, luego las patadas.
—¿Teras kasi? ¿Cuándo aprendiste?
—Que te importa, idiota.

Alema, se enfureció y se lanzó hacia ella, propinándole un rodillazo en el vientre de Shara, doblándose de dolor. Alema le agarró de la nuca, y nuevamente le dio otro rodillazo, luego ella, agarró el brazo de la twi'lek, luego se enderezó y se apoyó de espaldas, y le hizo dar una volea. Alema cayó de espaldas, lanzando un grito de dolor, luego, intentó girarse pero Shara le dio un puntapié a la cara de la twi'lek. Alema se puso de pie con dificultad y Shara dio un gran salto, impulsado con la Fuerza, con un puño en alto pero Alema atrajo su espada de luz para empalar pero tuvo que desviar los tiros de Jats. Shara tuvo que desviar su trayectoria para esquivar el intento del ataque de la twi'lek, agradeciendo a Jats, no de manera verbal, ya que si él no hubiese disparado, estaría empalada.

Alema lo empujó con la Fuerza hacia los arbustos mientras Shara atraía su arma y se lanzó contra ella, estrellando las armas. Shara se inclinó adelante, deslizó la hoja magenta hacia el mango del sable de Alema, y giró su muñeca, amputándole el antebrazo, casi a la altura del codo. Alema gritó de dolor mientras Shara colocaba la hoja sobre la barbilla de ella.
—Perdiste. Alema, ríndete.
Alema miró con odio a Shara, luego su vista fue hacia Jats, quien se acercaba con rapidez, con alguna cojear. Respiró hondamente.
—¡Nave!

Jats se detuvo bruscamente, Shara levantó la vista cuando vio un objeto redondo, parecido a un globo ocular, que descendía de las nubes. Antes que pudiera preguntarse que era eso, sintió un dolor agudo en la cabeza, cayendo al suelo, gritando de un dolor agónico, las lágrimas empezaron a rodar en sus mejillas.
—¡Ni lo intentes! —vociferó Jats cuando vio que Alema intentaba agarrar el sable caído de su rival, pero ella luego vio a ese extraño objeto. Jats estaba nervioso mientras se acercaba rápidamente hacia Shara, que no dejaba de retorcerse.
—Vamos, ama Rar. Siento los desgarradores chiss acercándose.

Entonces Alema, saltó hacia atrás hacia la cabina y la compuerta se cerró, entonces Jats disparó contra ella pero era inútil, la extraña esfera retrocedió hacia las nubes y luego, los desgarradores cruzaron por su cabeza, persiguiendo al objeto.
—Shara ¿estas bien? —exclamó mientras se arrodillaba cerca de ella, quien estaba boja abajo, con los ojos cerrados. La acunó en su regazo, apoyando su cabeza sobre su brazo y apartó algunos mechones sobre el rostro sucio y con sangre húmeda. Sintió un ligero temblor del cuerpo de ella—Por favor…dime algo.

Shara gimió mientras entreabrió los ojos, vio el rostro de Jatson, preocupado. Pero se sentía mal, el dolor mitigó pero aun sentía algunos pequeños pinchazos.
—Estoy bien—mintió—Solo…adolorida.
—¿Puedes ponerte de pie? El equipo de tierra está en camino.
—Sentí mi cabeza a punto de estallar—susurró, luego abrió por completo los ojos. Jats había olvidado de lo mucho que le gustaba el color avellana de los ojos de ella.
—Puedo sentir lo que estás pensando, Jats—exclamó Shara, levantando una ceja—¿No estás pensando en besarme?
—No, claro que no—exclamó Jats desviando su vista hacia el edificio mientras la ayudaba a sentarse en el suelo de tierra, Shawnkyr se acercaba a ellos, luego hacia al otro extremo, donde veía que se acercaban deslizadores—Solo recordé algo.

Ambos se mantuvieron en silencio, Shawnkyr llegó hacia ellos, informando que los personales de seguridad estaban muertos y había informado a Trian. Shara se puso de pie don dificultad, ayudada por Jats.
—Debo ir a Trian—exclamó Shara observando que los deslizadores se detenían ante ellos, luego miró a Jats—Gracias por ayudarme…Jats.

Un capitán chiss bajó de su deslizador, mirando con preocupación pero luego se acercó al general Irard.
—Vinimos tan pronto como escuchamos su alarma—exclamó el capitán chiss mientras Shawnkyr se llevaba el comunicador al oído—Tenemos equipamiento médico.
—Déjate que te revisen algo, Shara—insistió Jats antes que ella pusiera una excusa para no ser revisada cuando Shawnkyr se acercó a Jats.
—Tengo noticias del Retribución. Su hermana, la mayor Irard ha informado a mi alférez, que los koboks han destruido la fábrica de doonium.
Jats se humedeció los labios, luego miró Shara, quien se encogió de hombros mientras un droide médico le escaneaba la cara.
—Me dijiste que Rori y tu hermano estarían ahí…

Shara se mantuvo callada, su silencio fue tomado como un hecho confirmado, pero él decidió no soltar un comentario más.

Pero lo que le pareció extraño, era el hecho que no estaba molesto por ello.


Acercándonos al final de la historia.