Cuando Rori aterrizó en el hangar de Koboth y salió del caza, sintió a su padre y a su tía acercándose a su espalda, entonces se dio la vuelta lentamente.
—Asi que estabas aquí ¿tus primos dónde están? —preguntó Finn.
—Hola, papá; hola, tía Rey.
—¿Dónde están ellos? —preguntó Rey, Rori se llevó ambas manos a la espalda, sintiéndose un poco cohibida y nerviosa. De alguna manera, empezó a sentirse culpable de haberlos engañado y desobedecido.
—Han está en Ekibo y Shara me dijo que iría a Trian, a hablar con el general Irard.
—De acuerdo—exclamó Rey—Hemos hablado con Toggnal y nos ha contado todo ¿Hay algo que debamos saber?
—Han…Han ha lanzado misiles hacia la fábrica, con sus trabajadores dentro de ella, a excepción de unos cuantos, que tuvieron la fortuna de encontrarse en los depósitos.
Rey asintió, Rori notó como la decepción pasó por el rostro de la maestra Jedi como una sombra.
—Bueno, iré a Trian y tú te quedas con Finn.
—De acuerdo—exclamó Rori, sin bajar la frente porque sabía que al fin de cuentas, estaba haciendo lo correcto, lo único que no aceptaba era la acción que cometió su primo.
—Te esperaremos, Rey—exclamó Finn, entonces la maestra Jedi asintió y fue rápidamente hacia su InvisibleX. Ambos solo observaron en silencio como el caza estelar, abandonaba el planeta. El maestro miró a su hija, con cierta severidad.
—Ahora, Rori; hablemos de lo que has hecho en este último año.


Cuando Shara bajó del deslizador, sintió como le crujían los huesos, se llevó una mano al costado izquierdo de su abdomen, su mirada se cruzó con Jats.
—Estoy bien—saltó antes que él le preguntase, aunque sabía que no estaba siendo honesta, los chiss solo le aplicaron los primeros auxilios, realmente necesitaba hacerse un chequeo médico. Sentía dolor en ese costado, lamentando no tener las habilidades curativas de su madre o de Tekli.
—Bueno, el rey Brucka nos está esperando. Vamos.
Shara alzó la vista, notando lo alto que era el edificio, los deslizadores particulares cruzaban las calles, sin ningún tipo de preocupaciones, entonces Shara acompañó a Jats al interior, siendo escoltados por guardias trianii, que estaban apostados en la entrada. Los chiss se quedaron atrás.
Completamente en silencio y a la espalda Jats, Shara lo siguió, apretando los dientes, sintiendo los pinchazos en el área afectada, pero usó la Fuerza, intentando mitigar el dolor. Para la curación meditativa, tenía que estar en trance, algo que no tenía tiempo para hacerlo.

Metida en sus pensamientos, se percató que se encontraba en el segundo piso, en un pasillo donde el personal iba y venía, Shara se puso al lado de Jats mientras un oficial trianii abría la consola e informaba que estaba escoltando al general Irard y una Jedi.
La puerta de duracero se abrió a un lado, donde solo ellos ingresaron, el guardia que estaba en el interior fue el que cerró la puerta.
—¡General Irard!—exclamó el rey Brucka, sentado y bastante nervioso— Dama Jedi. Supongo que están aquí por lo sucedido en la luna Ekibo…pero ¿Qué les ha pasado? —preguntó al ver la suciedad y algunos moratones en los visitantes.
—Fuimos atacados por una…algún tipo de asesina. La Dama Dameron salvó mi vida.
—Disculpe que le interrumpa, general Irard, pero ¿me está diciendo qué hay una asesina en Trian?
—Huyó pero mis pilotos están rastreándola.
—Bueno eso no me calma mucho pero ahora tengo un problema…
—¿Es sobre Ekibo?—preguntó Shara—El general Irard y yo hemos llegado a un acuerdo.
—Sabemos que la fábrica ha sido destruida por los trianii—exclamó Irard acercándose a la mesa. De acuerdo con Shara, sabía que los Jedi de alguna manera estaban involucrados pero decidió no comentarlo.
—Bueno, hablé con Nellsor.
—¿Nellsor?—preguntó Shara, sin bajar el brazo en el lado izquierdo, mantuvo una mirada fugaz con Jats—¿Qué dijo?
—Tenía a varios de los nuestros, capturados, negoció conmigo sobre la liberación de ellos a cambio de la soberanía de la luna. Nuestra gente es importante, general, no podemos abandonarlas.
—Entonces ¿Aceptó la libertad de ellos a cambio de la luna? —preguntó Jats, el rey asintió sin mirar a los ojos del hombre. No se le veía cómodo, sus felinos ojos fueron hacia Shara, quien entrecerró los ojos.
—Tenía entendido que los Jedi no podían intervenir en este conflicto—exclamó, percatándose recién de la presencia de la joven Jedi—¿Mencionará esto al Aristocra?
—No, ella está en calidad de emisaria. Yo…bueno, la pedí reunirse conmigo. Si ella no hubiese estado, no estaría hablando contigo ahora. Yo informaré al Aristocra, no necesitas preocuparte por ello.
—¿De qué hablaron?
—Sobre Ekibo—exclamó Jats, cruzándose de brazos—Esa luna nunca fue de ustedes y le pertenece legítimamente a los koboks. Además, con la información de que la fábrica fue destruida y es evidente que ahora está bajo el control de ellos, es lo más probable que abandonemos este sistema. Rastrearemos en busca de doonium en las Regiones Desconocidas.

El rey Brucka tenía la boca entreabierta, totalmente conmocionado al escuchar lo que decía el general pero Shara sentía una presencia conocida acercarse, reconociéndola.
—Es un buen momento para entablar una comunicación con el líder Toggnal de Koboth—exclamó Shara—¿No cree que es un buen momento para bajar las armas?
—¿Me jura que ninguno de tus Jedi ha estado en la luna Ekibo?
—Ninguno, rey Brucka. Nos retiramos en el mismo día que el Aristocra nos advirtió.

El rey torció los labios, miró al general que solo asintió levemente y luego a la joven Jedi, que parecía estar aguantando un dolor. Respiró resignado.
—Bien, intentaré hablar con Toggnal.
—Entonces, nos retiramos—exclamó Jats bajando los brazos y ambos se dieron la media vuelta hacia la puerta, donde el guardia, abrió.

Una vez fuera de la oficina, Shara vio a Rey de pie en el pasillo. Su rostro serio y adusto, pero cambió cuando vio la suciedad, raspones y la tela raída de su hija y del chico, al que reconoció como Jatson.
—¿Qué te ha pasado?—preguntó Rey acercándose a su hija, luego notó la mano en su costado.
—Tuvimos un encuentro con Alema Rar.
—¿Alema Rar?—preguntó Rey confundida—¿Por qué?
—Te lo explico cuando salgamos, mamá.
Rey asintió, su percepción de la Fuerza le indicaba que su hija estaba aguantando un dolor físico, entonces, antes de ponerse en marcha, bajó su mano, luego colocó la suya y cerró los ojos. La mano de Rey tembló levemente y Shara sentía que los pinchazos y el dolor mitigaban, hasta desaparecer.
—Gracias, mamá.
—Bien, vamos afuera.

Una vez en el exterior, la brisa rozó el rostro de Shara, quien sintió alivio; un soldado chiss se acercó al general Irard. Rey se acercó a su hija, tomándole de la mano.
—¿Qué decías de Alema Rar?—preguntó Rey, Jatson se acercó a las mujeres.
—Para empezar fui a Trianii para hablar con…el general Irard en busca de una solución. Pero llegó Alema e intentó matarlo. Luchamos y él me ayudó, ella ha caído en el Lado Oscuro, podía sentir oscuridad y odio en ella, no había manera de traerla de vuelta—soltó un suspiro—Esto te parecerá extraño pero ella escapó en una esfera rocosa; y esta cosa me atacó, creo que usó la Fuerza para atacar mi mente, sentía como mi cabeza iba a estallar. Fue demasiado doloroso.
Rey acarició el brazo de su hija cuando bajó la mirada, su conexión con la Fuerza le decía que había pasado un mal rato.
—Asi que una esfera ¿ella escapó ahí?
—Sí, creo que era una nave—abrió los ojos—Ella gritó "Nave" y esa cosa fue a su encuentro. Además, ella me dijo que mató a la maestra Aldabay.
—Oh—exclamó Rey—Sentía que había algo extraño, sentí a Aldabay desaparecer y envié al maestro Spur a investigarlo. Tendré que llamarlo de vuelta
—¿Qué vamos a hacer?
—Tener paciencia, discutiré esto con los maestros pero me hace preguntarme ¿Por qué quería matarte, general Irard?
—No lo sé, tal vez quería provocar un conflicto o hacer creer que los trianii son los responsables. Solo puedo especular.

Rey se masajeó la barbilla, pensativa pero luego levantó la vista.
—Ahora tengo otra cuestión, la que vine en primer lugar ¿Qué acuerdo has llegado con el rey Brucka?
—Jat…el general Irard ha dicho que retirará a los chiss de la luna, después que los koboks ha atacado a la fábrica. Le dije al rey Brucka que debe entablar un diálogo de paz con Toggnal.
—La fábrica…alguno de estos koboks ¿estaban algunos de los nuestros? —preguntó puntillosa, Shara se humedeció los labios y miró a Jatson, quien solo asintió.
—Sí.
—Maestra Skywalker, esto no le contaré al Aristocra, la verdadera versión es que fueron koboks liderados por Nellsor, quienes conquistaron la luna y lo dejaremos en paz. No mencionaré que uno de sus Jedi destruyó la fábrica.
Rey estaba totalmente decepcionada de Han, pero sabía que era poco probable que él estuviera en la luna Ekibo. Nunca había pensado que su hijo atacaría una fábrica, un objetivo que no era militar.
—Te lo agradezco, general Irard—exclamó Rey extendiéndole la mano, entonces el chico sonrió con timidez y le devolvió el gesto.
—Descuide, maestra Jedi.
—¿Te ha dicho si han encontrado a Alema?
—La perdieron de vista.
—Bueno, es hora de irnos. Que la Fuerza te acompañe, general Irard—y luego miró a su hija—Iremos a Trian y luego a Yavin.
—Si, mamá—exclamó Shara, incómoda, Rey asintió y para su sorpresa, ella la abrazó.
—Aún estoy decepcionada de ti, Shara pero me alegra que estés viva. Te quiero, mi niña. Ahora, vamos.
—Sí, mamá pero ¿podrías darme un momento con Ja…el general Irard? —sonrió tímidamente, Rey sintió como su hija se cohibía por medio de la Fuerza. No entendía porque no lo llamaba por su nombre de pila
—Te espero en el hangar—exclamó la maestra Jedi, dándole la espalda, empezando a caminar hacia el lugar, Shara se giró, con las manos juntas.
—Gracias, Jats. Sé que este riesgo puede acabar con tu carrera.
—Me salvaste, Shara. No te preocupes por eso, déjamelo a mí— exclamó el general, Shara asintió—Me gustó volver a verte, en verdad.
—Bueno, pudo haber salido mal ¿verdad? —exclamó Shara apartándose el mechón de la frente, tuvo que reconocer que había algunos sentimientos que no podía dejarlos ir—Me pregunto si nos volveremos a ver. Pero de todas formas, no es un adiós, piloto.
—Entonces ¿somos amigos de nuevo? —preguntó mientras le extendía la mano hacia ella, quien solo sonrió con los labios.
—Solo quiero dejarte en claro de lo que hiciste, me dolió demasiado pero tienes suerte de que yo no sea rencorosa, así que por ahora solo eres un chico que conozco—le estrechó la mano al piloto—Para algo más, tendrás que ganártelo, piloto.

Le guiñó el ojo, luego le dio la espalda dejando al piloto sonriente, observándola mientras se alejaba hasta que dobló una esquina. Se giró hacia uno de los guardias chiss.
—Envía una nota al Aristocra, que quiero enviarle un Holo mensaje sobre lo que ha pasado—se humedeció los labios mientras agarraba la puerta del deslizador—Creo que también otra nota a mi padre. Dile que ya tomé mi decisión sobre enviar un embajador a la AG, seré yo.
El chiss asintió, confirmando su pedido en cheunh, un idioma que también conocía Jats, quien luego se metió al deslizador.

Cuando Shara llegó al hangar, vio a su madre subida al InvisibleX, entonces fue directamente al suyo, el caza kobok.
—Hablé con Finn. Me ha confirmado que Han está en Koboth—exclamó Rey por la radio de su caza, Shara se mostró incómoda, pensando en el castigo que tendría por escaparse después de llegar a Yavin hace un año.
—Bueno ¿entonces despegamos?
Solo escuchó el silencio en su radio, pero cuando alzó la vista, vio el Invisible moverse por la pista, entonces ella cerró la cabina y puso en marcha el caza.
Cuando ambos cazas salieron del planeta Trian, saltaron al hiper espacio.
Ambos cazas aterrizaron en el hangar de Koboth, donde el lugar estaba atestado de naves y pilotos locales, que celebraban efusivamente. Rey vio a Han sentado en una de las cajas, un poco alejado donde estaba Finn y Rori, quienes se acercaron rápidamente hacia la maestra Jedi y su hija.
Rori abrazó a Shara.
—¿Qué te ha pasado? Parece que una estampida de banthas te ha pasado encima—exclamó Rori mirando a su prima con preocupación, Han se puso de pie y avanzó al grupo.
—Alema Rar. Me encontré con ella en Trian e intentó matar al general Irard, luchamos hasta que ella llamó una esfera nave y se escapó. Él está bien pero ella, ha caído en el Lado Oscuro.
—Alema Rar ahora es una Jedi Oscura, Finn—exclamó Rey—Debemos alertar a la Orden. Por cierto, ella confesó haber matado a Riina.

Han se detuvo cuando escuchó la palabra esfera, ¿Un objeto circular que parecía tener vida propia, rescató a Alema? Según el relato de su hermana, la twi'lek había caído en el Lado Oscuro ¿Acaso se refería a esa esfera que Vergere le mostró…?
—Oh no ¿No era ella su maestra?
—Sí, tal vez ella sintió que su aprendiz estaba cayendo al Lado Oscuro e intentó salvarla.
—Debemos decirle a Ayal que deje de buscarla.
Rey volvió su vista hacia Han, quien estaba imperturbable, con las manos en los bolsillos, Rey sentía que un especie de muro invisible cuando intentó percibir sus emociones.
—Han, estoy totalmente decepcionada de ti.
—Sabía cuál iba a ser el resultado si seguía con mis instintos—exclamó Han sacando las manos de los bolsillos mientras Toggnal se acercaba raudamente al grupo Jedi—Fue una decisión difícil pero era la única manera de ganarlo.
—Mataste inocentes, niño.
—Por el bien mayor, lo siento por ellos. Daños colaterales como dicen.

Rey apretó los dientes e iba a responderle cuando el líder kobok llegó a ellos, bastante agitado pero muy agradecido.
—Nellsor me informó la campaña en la luna Ekibo—miró a Han—Buen trabajo Jedi.
—Lo han visto—exclamó Finn—No tardarán en saber que un Jedi intervino en su batalla.
—Les hice creer que vieron a un kobok, tío Finn.
—Asi como hiciste conmigo ¿verdad? —preguntó Rey cruzándose de brazos, luego miró a Toggnal—La guerra ha terminado, líder. El rey Brucka buscará contactarse con usted.
—Les agradezco la ayuda, maestros Jedi. La luna Ekibo ahora es nuestro, como debe ser. Muchas gracias—exclamó mientras se inclinaba y se retiraba de la escena. Rey miró a su hijo con severidad.
—No creas que saldrás con la tuya, Han. No esta vez.
—No intentaré escaparme esta vez, despreocúpate.

Shara le dio un codazo a las costillas de su hermano, quien la miró ceñudo mientras se frotaba. La voz de su melliza resonó en su cabeza "No le hables así a nuestra mamá"
—Bueno ¿Cómo lo hiciste? —preguntó Finn—Cuando llegué a Ach-To…no estabas ahí.
—Se desvaneció ante mis ojos—exclamó Rori.
—No creo que haya sido una proyección de la Fuerza—exclamó Rey—Puedo reconocer cuando alguien lo hace. Parecía tan real, recuerdo que te sentía muy lejos pero me dijiste que estabas poniendo a la Fuerza al mínimo.
—Es una ilusión Fallanasi. Te hice ver algo que no estaba ahí, puede engañar los sentidos hasta del más experimentado. No podía irme a Ach-To, debía seguir aquí y lo logramos. Tal vez no de la manera correcta pero era el único modo.
—Siempre hay otro modo, Han—exclamó Rey negando con la cabeza—Pero esta vez la Fuerza estuvo de nuestro lado. ¿Hay otra cosa que debas contarme?

Han se mantuvo en silencio por unos segundos antes de contestar con un escueto "No".
—Bien, pero ustedes tres no escaparán de un castigo y asistirán al cónclave que voy a organizar.
—Ahora, todos a sus naves. Nos iremos ahora—exclamó Finn, entonces los tres Jedi se dieron la vuelta para dirigirse esta vez, a sus InvisibleX que estaban apostados y sin usarlos desde un tiempo. Luego el maestro Jedi miró a Rey—Debemos dejar de usar a Ach-To como "rincón de pensar", es un planeta sagrado, un lugar donde uno va a meditar por su propia decisión. Aunque, Han si necesita un buen castigo, no puede quedar impune después de destruir una fábrica
—Sí, tienes razón—exclamó Rey mientras iba a su InvisibleX—Creo que en vez de castigarlos, le daré una actividad que pondrá a prueba sus paciencias. A excepción de Han, claro. Estaré pensando cuando estemos en el viaje.
Finn sonrió un poco cuando subió a su InvisibleX, entonces los cazas estelares empezaron a movilizarse, se elevaron y cruzaron las nubes.
Trazaron las coordenadas y saltaron al hiperespacio.