No había nada a su alrededor más que una fría oscuridad, pero dentro de ella podía sentir un hambre voraz y una rabia que luchaba por liberarse. Aunque en ese punto ya no estaba segura de que era aquello que la contenía, si sabía que ella misma formaba parte de la barrera que separaba esa aura maligna del mundo exterior. Pero no se encontraba en esa situación por altruismo, sino que una ira ciega también ardía dentro de ella y la llevaba a luchar contra la entidad sin forma. La razón de su propio rencor yacía perdida en una serie de recuerdos indescifrables, pero aquella criatura con la que se encontraba aprisionada era la fuente de un dolor que consumía su pecho.
En varias ocasiones trató de adentrarse en ese dolor para comprender su origen y significado, pero una gran pena la invadía y las lágrimas brotaban de sus ojos con tanta intensidad que perdía la concentración. Fue así como la entidad logró liberarse parcialmente del sello que la contenía. Podía sentir como parte de su presencia se había filtrado por la barrera. Era una cuestión de tiempo hasta que su enemigo escapará al mundo exterior. Y con cada segundo en que ese conflicto se mantenía, su consciencia se desvanecía más y más. Ya no recordaba su nombre, ni cómo había llegado a ese estado. Ciertas presencias familiares estuvieron a su alrededor por un tiempo, pero también se olvidó de ellas y aunque recientemente había vuelto a sentirlas, se habían vuelto tan ajenas que ya no les prestaba atención.
Solo recordaba dos cosas que le daban algo de sentido a su existencia: una débil sonrisa que la llenaba de paz y que le recordaba que había habido otras emociones antes. Y una figura borrosa de un ser con un cuerno por el cual solo sentía un odio intenso. Fue por esto que alcanzó la conclusión de que ese ser monstruoso era la misma entidad con la que estaba luchando. Pero ambas figuras también se habían desvanecido dejando solo las más básicas sensaciones.
La lucha también se había vuelto vana. Ahora solo podía dedicarse a yacer en la oscuridad, consumida por el odio y la desesperación de saberse vencida. Su propia consciencia parecía estar a punto de desvanecerse para siempre y entonces estaría muerta. Considerando que no lo estuviera ya. Tal vez eso sería lo mejor, tal vez encontraría las respuestas que buscaba una vez que abandonará esa lamentable existencia.
Una luz ardió debajo de ella. Pequeña e insignificante, como una llama que se extinguiría en cualquier momento. Era algo nuevo dentro de la monotonía de ese mundo de oscuridad. Giró sobre su espalda para verla mejor. Apenas un destelló que podía atrapar entre sus manos. Pero era tan cálido y diferente a la frialdad penetrante que la rodeaba. Una voz emanó de ella, no la reconoció, pero algo hizo eco en su interior resonando con toda clase de sentimientos que hasta ese momento estaban olvidados.
Por primera vez en mucho tiempo sintió curiosidad. Se deslizó hasta lo más profundo de la oscuridad, a su alrededor la entidad maligna se retorcía como una serpiente iracunda. Podía sentir su hambre y su odio casi embriagadores evocando sus propios deseos violentos. Pero no lo hizo. Al contrario se posó frente a la pequeña llama de la que emanaba la voz.
—Finalmente te encontré y este es el estado en el que me encuentro.
Arqueó una ceja incrédula. Cómo era posible que esa pequeña luz estuviera "buscándola" cuando el mundo en el que ella habitaba era un reducido espacio de oscuridad. A menos que la luz proviniera del mundo exterior. Pero eso solo generaba más preguntas cuya respuesta anhelaba. Una palabra extraña, pero pertinente, por primera vez anhelaba algo.
Extendió sus brazos hacia la luz y la rodeó con las manos. Hundió sus dedos en ella para palparla, sintiendo la calidez en las puntas de sus dedos. Esa nueva presencia se estremeció. Pudo sentir una rápida ráfaga de dolor en ella. Aquel breve roce la había lastimado. No quería hacerlo, pero era necesario. A medida que movía sus dedos una serie de fugaces recuerdos llegaron hasta ella, imágenes y palabras que apenas parecían tener sentido. "No eres diferente a otras chicas del pueblo", "Eres increíble, puedes cambiar de personalidad de inmediato", "Bueno, se supone que soy el cocinero, aunque esto no es lo que esperaba". A medida que las palabras surgían, ella moldeaba la llama como s fuera arcilla, alteraba su forma para darle una nueva y comprensible. .
—Está bien. Solo está investigando mi cuerpo.
La presencia, pese al daño sufrido, se estaba entregando a su contacto, dejando que explorara tranquila los secretos que contenía. Fue así como la luz amorfa terminó adquiriendo una apariencia reconocible. Era un hombre, más alto que ella y con ambos brazos extendidos como si estuviera tocando algo. Sus manos recorrieron su rostro terminando de darle forma a sus rasgos suaves, moldeando la nariz y los ojos con sus pulgares, limitando ambos labios con el filo de su uña, el grueso cuello entre sus palmas.
Comenzó a recordar algunos rostros, pero ese no se parecía a ninguno de ellos. Y aun así era familiar. La primera cosa con forma y sentido dentro de aquel mundo amorfo y estático. Contempló sus ojos tratando de leer lo que ocultaban.
—Yo estoy tan feliz por nuestro tiempo viajando juntos… No quiero a nadie más, solo quiero estar contigo para siempre.
Algo se agitó en su pecho con intensidad. De repente todo cobró sentido. No importaba nada de lo que había allí dentro, sino lo que había en el mundo exterior. Un deseo enorme se adueñó de ella y comprendió por primera vez, que deseaba salir de aquel lugar. Regresar junto a sus compañeras y…
—Raki.
Dijo mientras sujetaba la mano del joven con la suya, enlazando los dedos con suavidad. Pudo sentir un cambio en la oscuridad, esta parecía estar rechazándola. Como un anatema la expulsaba de su vientre. Sin pensar en su rencor, dejó que pasará.
Fue arrastrada por el brazo del hombre al mundo exterior y por primera vez en mucho tiempo sintió la calidez del sol sobre su piel y el aire fresco llegó a sus pulmones. Un dolor lacerante corrió en canal por su cuerpo pero no pensó en eso. Al contrario, se concentró en los brazos que rodearon su cuerpo y las lágrimas que se derramaron sobre su cuerpo desnudo. De alguna forma supo que todo estaría bien.
