Los personajes de Ranma 1/2 no me pertenecen, son propiedad de la gran Rumiko Takahashi. Hago esto sin fines de lucro, solamente con el fin de entretener.
* Pequeño amor *
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Entró a la tienda en busca de los ingredientes necesarios para realizar aquellos chocolates con los que soñaba desde hace unos años y que seguramente ablandarían el corazón de su prometido.
Conoció a Ranma a los dieciséis años, esa tarde de lluvia cuando una pelirroja y un panda cruzaron las puertas de su hogar y todo en su vida cambió radicalmente.
Pasaron muchas cosas desde su llegada, situaciones desorbitantes, principalmente llevadas a cabo por las auto denominadas "prometidas", otras por los amigos/enemigos de Ranma y aquellos que lo perseguían desde Jusenkyo a causa de su maldición. Estaban comprometidos eso era un hecho, luego de lo ocurrido en el monte fénix la relación entre ellos mejoró, las peleas habían disminuido y los malentendidos también, pero seguían sin poder expresar claramente sus sentimientos, Akane pensó que este año sería el momento de hacerlo y qué mejor que el día de San Valentín y con unos chocolates hechos en casa.
Colocó en el canasto algunas frambuesas, una barra de chocolate para derretir, moldes para bombones en forma de corazón, una cajita dorada donde perfectamente cabían doce unidades y un lazo color azul que le recordaban mucho sus ojos.
Se dirigió hacia la caja a pagar con una gran confianza y una sonrisa, es que su hermana Kasumi estuvo enseñándole en secreto varias semanas sus recetas mejores guardadas para esta ocasión especial. Estaba muy segura que por primera vez en tres años desde que lo conocía esta vez se luciría con sus chocolates y su prometido se lo agradecería.
Llegó a casa y se puso manos a la obra.
Sobre la mesa se encontraba el cuaderno de anotaciones que su hermana le regaló, se dedicó a cortar en trozos más pequeños la barra de chocolate, lavó las frambuesas y las apartó, desplegó los moldes sobre la mesita siguiendo al pie de la letra lo que indicaba el cuaderno.
Con mucho cuidado colocó la cacerola al fuego y derritió el chocolate junto con nata, cuando estuvo listo lo colocó sobre los moldes y los rellenó con una frambuesa en el interior. Cuando terminó los llevó hacia la nevera para enfriar y satisfecha con su trabajo se dirigió hacia el baño.
Mientras tomaba una ducha se dedicó a pensar cuál sería el momento adecuado de entregarle el regalo a Ranma. Estaban solos en la casa ya que las mujeres habían sido invitadas por Nabiki a un fin de semana en un onsen y los hombres estaban de entrenamiento en las montañas, pero Ranma esta vez estaba exceptuado de ir.
Akane sospechaba que todo fue una treta armada por su hermana y la tía Nodoka para dejarlos solos el fin de semana.
Suspiró y salió de la bañera decidida a buscar a Ranma y preparar algo para comer.
Atravesó el pasillo y llegó al dojo donde encontró a Ranma practicando algunas katas. Estaba entrenando y agotando energías pensó ella cuando lo que realmente pasó fue que él la descubrió en la cocina preparando los chocolates y creyó que lo mejor sería alojarse en el Dojo y hacerse el sorprendido cuando quisiera entregarle los bombones.
-Ranma deberías parar por un rato para comer algo no crees?
-En un rato Akane, debo aprovechar el tiempo al máximo – dijo mientras se dirigía a beber agua.
-Prepararé algo ligero de lo que Kasumi dejó, te espero en treinta minutos – y se marchó por donde vino.
Ranma la observó y sonrió, era la mujer más hermosa que había conocido, fuerte temperamento, amable, con un gran corazón, se preocupaba por él casi tanto como su madre, estaba seguro que era la mujer con la que pasaría el resto de su vida; ojalá pudiese demostrárselo más abiertamente, qué va, ya no era un niño de dieciséis, tenía diecinueve años debía ser más franco y abierto con sus sentimientos y hoy sería el momento ideal.
Akane calentó unos platillos para ambos y cuando estuvo listo llamó a su prometido.
-Ranma, la comida está lista
-Voy enseguida – se escuchó desde el dojo.
Ranma tomó su lugar en la mesa junto a Akane y se dedicaron a comer, bromear y ver algo de televisión aprovechando la tranquilidad y el tiempo juntos.
Al finalizar el almuerzo, Ranma se excusó con que iría a dar un paseo. Akane se imaginó lo peor, que seguramente había salido para verse con Shampoo o Ukyo o quizás hasta con Kodachi y eso logró desanimarla un poco. Por lo tanto decidió entrenar sin parar hasta la hora de la cena, liberando su enojo partiendo algunas tablas y peleando con algún enemigo invisible.
Pero la realidad era otra, Ranma que ya había visto los chocolates preparados por su prometida quería tomar coraje, regalarle unas bonitas flores y por fin declararse como corresponde, sin titubeos, sin molestias alrededor, sólo ellos dos.
Al cabo de un tiempo, salió de la florería con un bonito ramo de lirios rojos pero no se imaginó que una nueva locura se desataría allí mismo. Es que las locas auto proclamadas prometidas estaban en el parque, acechándolo e insistiendo con recibir las flores. Ranma soltó un suspiro y supuso que llegaría tarde a cenar.
Se encontraba sentada frente a dos tazones humeantes de ramen, observando el reloj cada minuto esperando que se dignara por fin a atravesar la puerta.
Comenzó a cenar sola, viendo televisión sin estar realmente interesada en la película, cuando de repente dos manos le taparon la visión y una voz conocida le habló al oído.
-Adivina quién soy.
-¡Ranma! eres un idiota. Llegas tardísimo.
-Lo siento Akane estuve algo ocupado – dijo acomodándose a su lado, tomando un tazón
-Seguro estuviste entretenido con tus otras prometidas.
-Ni te imaginas lo entretenido que estuve – dijo con sarcasmo.
-Pues me alegro por ti - Akane se levantó enojada pero una fuerte mano la sostuvo de la muñeca impidiendo que se marche.
-Estuve con ellas si, pero no es lo que crees. Me escapé de ellas durante toda la tarde.
-Si seguro.
Ranma sabía que era el momento de hacerle entender a esa cabezota lo importante y especial que era para él.
-Déjame cenar rápidamente y hablaremos.
Lo dejó cenando tranquilamente y se dirigió en busca de más té para ambos.
Cuando llegó notó que Ranma estaba un poco más nervioso que antes pero no quiso darle demasiada importancia. Llenó dos tazas y le ofreció una a él.
-Gracias. Le dijo tomando la taza y rozando sus dedos con los de ella al hacerlo.
Akane sintió como su corazón comenzó a palpitar con más velocidad frente a ese ligero movimiento.
Para su sorpresa, Ranma comenzó a hablar. – Esta tarde como te había dicho salí a dar un paseo y por un encargo pero me crucé a las entrometidas y como siempre una gran batalla se libró, no pude terminarla hasta ahora.
Akane lo observó fijamente, tenía la cara bastante magullada, el pómulo con un ligero corte y se lo notaba cansado.
-Está bien, te creo.
Ranma sonrió feliz de haber aclarado la situación con su prometida y supo que el momento había llegado.
-Cierra los ojos – pidió
-Qué? Para qué? Ranma qué estás tramando?
-Confías en mí? – preguntó él.
Akane no sabía qué estaba tramando su prometido pero si había algo de lo que estaba segura, era en su fe ciega en él. – Confío en ti – y cerró sus ojos.
Ranma rápidamente corrió hacia la entrada donde estaba su regalo, volvió y tomó asiento nuevamente a su lado. – Ya puedes abrirlos.
Cuando lo hizo, se encontró con un hermoso ramo de flores.
-Ranma, son hermosas – dijo totalmente emocionada.
-Son una muestra de mi amor por ti Akane.
Se que soy un tipo algo rudo y brusco para demostrar mis sentimientos, soy algo tosco con las palabras pero necesito que no dudes nunca de lo que siento por ti.
La visión de ella se tornó algo borrosa por las lágrimas que empezaron a formarse y en un rápido movimiento lo abrazó.
El abrazo fue algo inesperado pero lo correspondió al instante mientras colocaba las flores en la mesa.
-Muchas gracias por las flores y por todo – ella se despegó lentamente de su pecho y sus miradas se encontraron. Se quedaron unos segundos mirándose, adorándose.
-Akane está bien si yo… - no pudo terminar la frase ya que los labios de ella tocaron los suyos. Era un beso torpe pero cargado de mucho sentimiento.
Saborear sus labios era mucho mejor que lo que se imaginaba, Ranma se aventuró a deslizar la lengua sobre ellos invitándola a abrir su boca. Cuándo lo hizo, sus lenguas se buscaron, se encontraron e iniciaron una danza sensual. Se estaban amando con la boca.
Besarla era como un sueño del que no quería despertar, sabía que una vez que probara la deliciosa boca de su prometida no iba a poder detenerse.
Ella cortó suavemente el beso para tomar algo de aire.
-También tengo algo para ti, ahora tú cierra los ojos -. Ranma obedeció.
Akane caminó hasta la cocina con un dedo apoyado en sus labios, tratando de retener la sensación de los labios de Ranma sobre los suyos. ¡Lo había besado! Con el corazón galopando, abrió la nevera y tomó los chocolates.
Ranma estaba en silencio con los ojos cerrados rememorando también el beso y pensando cómo iba a hacer de ahora en adelante para besarla a todas horas.
-Puedes abrirlos – se sobresaltó un poco al escucharla, ¿en qué momento se había vuelto tan sigilosa? O era que él, un entrenado artista marcial, estaba tan distraído que no pudo sentir su presencia.
Al abrir los ojos se encontró frente a un paquete dorado
-Feliz san Valentín.
Él tomó la caja, la abrió y en su interior se encontró con unos corazones de chocolate. Tomó algunos y decidió degustarlos. Estaban algo duros y el chocolate algo amargo pero sabía del esfuerzo que había realizado Akane – están muy ricos, gracias.
Ella le dedicó una de esas sonrisas que lo desarmaba por completo y el volvió a tomarla entre sus brazos estrechándola contra su pecho y volviendo a buscar sus labios.
Estuvieron besándose durante un rato, explorando juntos la magia de besarse con amor y con devoción. Él se aventuró a colocar sus manos alrededor de su cintura para atraerla más cerca, ella se sostenía de sus hombros.
La intensidad del beso iba en aumento, al igual que el calor que emitían sus cuerpos.
Ranma colocó una mano sobre la mejilla y la acarició con el pulgar, cortando brevemente el beso.
Su respiración estaba acelerada, no sabía si estaba avanzando muy deprisa pero necesitaba decírselo, necesitaba saber qué opinaba ella.
-Akane, no quiero que pienses mal de mí ni que creas que soy un pervertido ni nada de eso. Q-q-quiero saber si, bueno tu sabes, a ti te gustaría… - dejó la frase sin terminar aguardando una respuesta.
- No pensaría mal de ti. Mmm… si, me gustaría Ranma. Pero tengo miedo.
En ese momento él la besó dulcemente – te cuidaré como mi tesoro más preciado.
-Está bien, confío en ti – le dijo ella ruborizada.
Él tomó la delantera, tomó su mano y entrelazando sus dedos se dirigieron al piso superior.
Se detuvieron frente a la puerta de Akane y sus miradas nuevamente se cruzaron.
-Creí que sería mejor en tu habitación, para que estuvieses más cómoda.
Ella sonrió y se alegró de lo considerado y gentil que era Ranma con ella.
Ingresaron a la habitación, tomaron asiento en la cama aún tomados de la mano y esta vez Akane tomó la iniciativa.
Empezaron a besarse nuevamente, a medida que avanzaban el beso se tornaba más intenso y sus manos ya no estaban quietas sino explorando el cuerpo del otro.
Akane deslizaba sus dedos sobre los brazos de Ranma y él acariciaba la suave piel de sus muslos.
Él comenzó a desabrochar lentamente los botones de la camisa de ella, retirándola hasta que dejó su brasiere y sus pechos expuestos.
Dirigió una de sus manos a sus pechos y sin dejar de besarla le regaló una caricia.
Akane estaba extasiada, una sensación que jamás había sentido se presentaba con cada sutil caricia que recibía por lo cuál un jadeo se escapó de sus labios inconscientemente.
Al oírla, la sangre de Ranma entró en ebullición y notó que le había gustado demasiado escucharla disfrutando por sus acciones. Comenzó a descender con sus besos por su mandíbula, y su cuello, aventurándose a pasarle la lengua por el mismo y un nuevo jadeo y suspiró salió de sus labios lo que lo convenció que estaba en el camino correcto.
Descendió hasta llegar a sus pechos y los besó, primero uno y luego el otro suavemente.
Akane estaba rendida frente al cúmulo de sensaciones que estaba experimentando. Desabotonó la camisa de él, dejándolo con el pecho desnudo, con esos pectorales bien formados y esos abdominales que más de una vez admiró pero esta vez podía tocar. Mientras sus pechos recibían atención, decidió deslizar una mano por la espalda de Ranma y acariciarla junto con su pecho y abdomen.
El calor en la habitación estaba aumentando, Ranma decidió acostarla sobre su cama y el se colocó encima de ella.
Continuaron besándose, descubriéndose juntos.
-Akane estás segura de querer continuar? Podemos esperar si quieres.
-Si no estaría segura ya te hubiese advertido con mi mazo cuando besaste mis pechos no crees? – dijo ella con una risita
Él la observó fijamente, estaba segura de entregarse a él y eso lo alentó a seguir demostrándole cuánto la amaba.
Con las yemas de sus dedos recorría y dejaba caricias en sus muslos, sus brazos, toda su suave piel, besaba cada centímetro de la misma; le encantaba su olor.
La miró colocando una mano sobre su pollera, esperando su aprobación pero ella fue más rápida, la deslizó sobre sus piernas y la dejó a un lado quedando sólo en braguitas.
Akane era una diosa, piel tan blanca como la nieve, suave y lucía su cuerpo con un sexy conjunto de lencería color rosa.
Ranma se deleitaba observando fijamente a su prometida y admirando su belleza y cómo se veía más hermosa con las mejillas sonrojadas.
-Puedo avanzar un poco más? – dijo acariciando su vientre.
-Si – respondió ella con un suspiro.
Se besaron nuevamente y él deslizó sus dedos dentro de sus bragas. Con el pulgar acarició el clítoris lo que hizo que ella arqueara su espalda y jadeara, una sensación que la hizo delirar la recorrió entera. Él siguió tocándola y al sentir que la humedad iba en aumento, deslizó un dedo en su interior suavemente. Akane jadeó fuerte y una lágrima se escapó de sus ojos.
-Shsh lo siento Akane, perdón por ser tan bruto – Ranma se lamentaba el haberla lastimado.
-N-no Ranma, está bien. Es algo normal. Tomó su cuello y lo atrajo nuevamente hacia su boca.
Él continuó con el beso pero sin tocarla de más, ella tomó su mano y la llevó hasta el lugar para incitarlo a continuar.
-Hazlo, quiero ser tuya hoy, por favor.
Ranma la besó con más intensidad e introdujo esta vez, dos dedos en su interior. Sintió la humedad, la calidez y la estrechez de ella y enloqueció. Moría por estar dentro de ella y amarla como lo merecía. Cortó el beso y deslizo su pantalón y bóxer quedándose completamente desnudo.
Ella al mismo tiempo deslizó sus bragas y lo esperó.
El apoyó sus manos a ambos lados de la cama; Akane lo atrajo hacia ella, y sus cuerpos entraron en íntimo contacto.
La punta de su pene estaba cerca de su cavidad , él sabía que tenía que ir despacio y ser cuidadoso.
-Te amo Ranma. – escuchó entre beso y beso. Una sensación de felicidad extrema lo invadió.
-Te amo Akane. Siempre te amaré. Y se deslizó en su interior, llenando cada espacio con su ser.
Al entrar en contacto ambos suspiraron y jadearon; lo llenos que se sentían al estar así de juntos llevaban al dolor a un segundo plano. Akane lo tomó de sus nalgas e hizo un movimiento para que él siguiera avanzando y así lo hizo. Él continuó abriéndose paso entre sus paredes, dedicándole besos y palabras de amor durante la intromisión.
Continuaron un rato así hasta que Akane se acostumbró a su tamaño y empezó a moverse, él la siguió procurando contener el instinto animal y disfrutarla y adorarla como merecía.
Comenzaron a moverse juntos, ella enredó sus piernas en la cintura lo que aumentaba el contacto.
-Aaah aaah Ranma esto es perfecto.
-Que sea contigo lo hace perfecto preciosa.
Continuaron con el hermoso vaivén del amor, hasta que un calor la recorrió por completo y una sensación de explosión se acumuló en su vientre a la vez que él notó que su pene empezaba a apretarse más entre sus paredes y así alcanzaron juntos el clímax.
Agitados, recuperaron el aliento mirándose a los ojos con una gran sonrisa.
Se acurrucaron juntos para dormir luego del ejercicio realizado.
-Feliz San Valentín, mi querido Ranma.
-Feliz San Valentín, mi pequeño amor.
Y así durmieron abrazados algunas horas, hasta que decidieron iniciar un nuevo encuentro para ser expertos, no sólo en artes marciales, sino también en las artes amatorias.
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Fin
¡Hola! Espero que estén todos muy bien. Primero que nada quiero agradecerles infinitamente que le hayan dado una oportunidad y hayan leído este fic, que está escrito con mucho mucho amor, Y agradecer como siempre de antemano si es que se animan a dejar algún rw.
Tenía ganas hace un tiempo de escribir algo romántico, ambos bien decididos a decirse y demostrarse que se aman, maduros (ahora hablan todas las cosas para evitar malos entendidos) y a la vez de escribir la primera vez de nuestra parejita, cómo fueron conociéndose íntimamente y amándose. Me gustó mucho como quedó aún siendo inexperta.
Lirios rojos: estuve investigando y regalarlos es una muestra de pasión y amor profundo.
Muchos besos, azúcar, flores y muchos colores para todos ustedes.(L) Gracias nuevamente y espero sea ¡hasta pronto! con alguna nueva historia.
