Disclaimer: Los personajes pertenecen en su totalidad a Kohei Horikoshi.

Fic para Lina Lxs por el evento de Amigo Invisible del grupo de facebook "Club de Lectura de Fanfiction."


Quizá Todoroki Enji ha hecho demasiadas cosas malas en la vida, no se perdona lo ocurrido con sus hijos, no se perdona lo ocurrido con su esposa, cada día, mientras patrulla o mientras llena papeleos, piensa en su familia, piensa en las desgracias que causó, en la forma tan innecesariamente estricta de hacer las cosas.

No ha sido una buena persona, y lo sabe, lo sabe perfectamente, solo espera el día en que el karma le quiera devolver quintuplicado todo el daño que hizo.

Quizá ese karma empezaba a moverse a su alrededor, frente a él estaba la carta de divorcio dirigida a su persona, firmada ya por su esposa, sabía que, al firmar, toda la relación que tenía con sus hijos, o al menos el intento de relación, podía, o mejorar, o acabarse del todo. Miraba aquél papel mientras jugueteaba con la pluma en su mano.

Dejó todo en la mesa por la paz, su mente se sentía como un remolino, su pecho latía a prisa, él quería estar en la vida de sus hijos, pero ellos parecían poco interesados en eso. No sabía cómo más disculparse, ya había prácticamente salido de sus vidas al dejarles todo para que vivieran felices con su madre, para que compartieran amenamente en esa mesa en la que no había un espacio para él.

Volvió a tomar la pluma y estaba dispuesto a firmar, era la felicidad de sus hijos, y también de la mujer que le permitió traerlos al mundo, si era por ellos, entonces no tenía que dudar.

Apenas había puesto la punta de la pluma en el papel cuando el celular personal de él empezó a sonar, casi con mal humor contestó.

— ¡Hawks, no tengo tiempo que perder contigo, ya casi es la hora de mi almuerzo, así que habla rápido!

— Endeavor…san… cof… ayúdame…

Enji se puso de pie de inmediato, Keigo no se escuchaba nada bien, la llamada se cortó y pronto recibió una ubicación enviada por Keigo, se apresuró a salir, no dijo a nadie a dónde iba, aunque le preguntaron, y se echó a los aires para ir a buscar a Hawks en lo que alertaba a uno de sus subordinados para que llevara el auto hasta el lugar y de paso a un doctor.

Le pidió entera discreción, sabía en lo que el héroe andaba metido, las misiones en cubierto eran cosa difícil y sabía que si Hawks le había llamado a su número personal era porque no podía comunicarlo tan arriesgadamente, no tardó en llegar, eran unas fábricas en ruinas a las afueras de la ciudad.

Aterrizó y empezó a buscar por todos lados, era un terreno demasiado amplio, pero se apresuró a buscar.

¿Qué era eso?

Una fea desesperación lo invadió, Hawks estaba herido por ahí, y no lo veía, no podía ni escucharlo, lo llamó, una, dos, tres veces, pero no hubo respuesta. Se lo imaginó desmayado, buscó con la mirada, recorrió cada callejón entre las edificaciones, entró a buscarlo adentro de los edificios y no lo hallaba. Voló de nuevo, tratando de encontrarlo, pero no se veía por ningún lado.

No fue hasta que recibió una señal que pudo dar con el héroe alado, estaba en medio de unos escombros, que más bien habían terminado de esa forma por una batalla que se había librado allí, Hawks había enviado varias plumas sobre su ubicación y fue así que Endeavor pudo dar con él, se apresuró a llegar allí, sacó todos los escombros de sobre él, estaba bajo una gran cantidad de vigas, columnas y pared despedazada.

— ¡Hawks, resiste! – Endeavor vio casi asustado el estado en el que se encontraba su… ¿Amigo? ¿Colega héroe? ¿Qué eran exactamente ellos dos? Bueno, eso no importaba en ese momento, lo cargó en sus brazos y pudo ver una terrible herida en su costado, la sangre manaba con toda libertad, los labios del rubio estaban pálidos al igual que toda su cara y piel en general, había perdido mucha sangre, sus plumas cayeron al suelo, el héroe había perdido la conciencia finalmente.

El auto y el médico llegaron realmente rápido, el doctor trató de atender allí mismo al herido, sin embargo, las heridas iban más allá de los primeros auxilios que él podía ofrecer en ese preciso momento. Enji volvió a cargar al rubio para subir a la parte trasera del auto, el médico le pidió que se mantuviera presionando la herida y tenerlo de lado, con el costado herido hacia arriba, así que, más por instinto que por las órdenes del profesional de la salud, fue él mismo el que sostuvo Keigo todo el camino hacia el hospital más cercano.

— Endeavor-san… ah… perdona que… te molestara. — Keigo apenas y puede mantener los ojos abiertos, se siente devastado, se siente adolorido, no sabe si su vida ha sido buena o no, si ha ayudado realmente, si ha sido un héroe y no un villano. Cuántas cosas malas ha hecho en la vida con la excusa de que eran realizadas para ganarse la confianza de seres deplorables y de corazones más oscuros que la noche.

Se devanó un momento tratando de encontrar una posición en donde su herida no se sintiera tan punzante.

— Quédate quieto, llegaremos pronto al hospital… — Enji no sabía qué más poder hacer, se sentía impotente, Hawks estaba tan mal herido y lo único que podía hacer era mantener presionando la herida, pero eso no frenaba en nada la sangre. - ¡Date prisa, está muy mal! – Ordenó a su subordinado que iba conduciendo, los primeros auxilios del doctor no habían ayudado mucho, el asiento, el traje de Endeavor, todo estaba lleno de sangre.

— Vamos tan rápido como podemos, señor.

— Entra al primer hospital que veas, deben atenderlo ya. – Ordenó esta vez el médico, sabía lo mal que iba el héroe.

— Hawks…. ¿Qué fue lo que pasó? – Enji lo miró, iba con sus ojos cerrados, Keigo estaba inconsciente de nuevo.

El primer hospital era uno privado, en donde pocas veces se atendían héroes, pero allí se detuvieron, Endeavor salió del auto y volvió a cargar al lamentable héroe Hawks en sus brazos. Las enfermeras y paramédicos encargados del área de emergencias salieron rápido con una camilla en la cual Enji acostó con sumo cuidado a Hawks. Antes de que se lo llevaran, Keigo tomó la mano del héroe de fuego.

— Endeavor-san… si yo muero… agh… en el casillero… 22092… información que… ahj… — Endeavor le apretó la mano.

— ¡No mueras, idiota! – Miró a Keigo sonreír antes de entregarse al dolor y entregar su vida en las manos de los médicos.

Miró como el médico que estaba con él sacaba toallas húmedas y le pasaba para limpiarse las manos para ir a buscar un lavado donde poder lavarse y quitarse el hedor de la sangre, pero antes de limpiarse, miró sus manos llenas de sangre, su corazón palpitó desesperado, temblaron, no podía morir, si Hawks moría… ¿Quién sería el que estaría de su lado, tanto en las buenas y malas?

Sin darse cuenta, Takami Keigo se había convertido en una pieza importante en su vida, no, no era una pieza, era una persona, una persona tan importante como sus mismos hijos.

Le llamaron, diciéndole que debía estar pronto por la ciudad, estaban habiendo una serie de disturbios. Apretó las manos mientras se terminaba de limpiar, ni siquiera se había dado cuanta de cuándo había apagado sus calientes flamas para poder cargar al joven rubio de energía desbordante y un poco boca suelta.

Hizo piedra su corazón y sus deseos de quedarse allí para cualquier cosa que se pudiera necesitar para la atención de Hawks, pero qué podía hacer él, allí los que podían salvarlo eran los médicos, así que se fue a seguir con sus labores.

La impaciencia lo estaba carcomiendo, casi se le escapan unos simples ladrones por estar pensando en otra cosa, mientras patrullaba, se mantenía atento al celular, había dejado al médico en el hospital y a su subordinado. En cada paso que daba, pensaba en Keigo, esa escena que había visto ¿Qué le habrá pasado? ¿Quién lo habrá herido tanto?

¿Qué era lo que él sentía por ese joven héroe? Era ridículo que pensara en cosas a las que no les podría dar respuestas, solo sabía que estaba desesperado por verlo de esa forma, por imaginar que podría morir.

Recibió una llamada a eso de las 7 de la noche, era su subordinado, este le decía que Hawks estaba fuera de peligro, que la cirugía había sido un éxito y que esperaban que se recuperara bien, sin dejar una secuela que le impidiera seguir con su vida como héroe. La herida era profunda, resultaba que era una herida hecha con un arma, lo habían atravesado con una especie de objeto punzante, pero que afortunadamente no había tocado órganos vitales, u órganos siquiera, pero que la pérdida de sangre había sido demasiado y fue lo que lo debilitó más, además de la fatiga de que al parecer estaba deshidratado.

Endeavor sabía en lo que Hawks andaba metido, así que solo asintió y agradeció a sus hombres por estar allí hasta esa hora, les dijo que se fueran a sus casas a descansar. En cuanto a él, ya iba de camino en su auto hacia ese hospital, en el camino, solo podía ver la mirada perspicaz del rubio en su mente, su sonrisa amplia al verlo, su brillo especial que lo hacían entender que a pesar de que no le gustaba su trabajo como un héroe en cubierto, cumpliría con sus misiones con la mejor eficacia posible.

Llegó al hospital y le dijeron que el paciente estaba fuera de peligro, pero que aún estaba bajo los efectos de la anestesia. Lo dejaron pasar, lo guiaron incluso a la habitación, sabía que esos gastos los tomarían la agencia del héroe de alas rojas, aunque eso realmente no era un problema allí, entró a la habitación y lo vio con algunas máquinas unidas a su cuerpo, tenía puesto oxígeno, el sonido de esa máquina que le indicaba que su corazón seguía palpitando le tranquilizó, se acercó a él y lo vio durmiendo, no sabía que podía sentirse así por alguien más, hacía mucho que ese sentimiento en su pecho parecía haber muerto, pero como siempre, Hawks venía a darle vuelta a todo su mundo.

Keigo no despertó sino hasta los 3 días de haber sido intervenido, sorpresivamente, lo primero que vio al despertar, fue a Todoroki Enji profundamente dormido en el sofá frente a la cama, miró por la ventana, era de noche, probablemente el héroe número 1 había llegado allí después de salir a sus horas libres de la noche.

Trató de moverse, pero el dolor pulsante en su costado lo hizo soltar un quejido fuerte, ese único sonido fue capaz de despertar a Endeavor que se levantó rápidamente llegando a su lado, Keigo se sacó la mascarilla de la cara y Endeavor lo miró con preocupación.

— No te muevas, tonto ¿No ves que casi mueres desangrado?

— Endeavor-san… ¡Qué gusto verte al despertar! – El rubio le sonrió, no podía creer que allí estuviera el sujeto de su eterna admiración, le hacía sentir feliz.

— Mírate nada más ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Quién te hirió así?

— Hablaremos de eso después… tengo mucha sed, dame agua, por favor.

— Espera, avisaré a los doctores de que ya despertaste. – El Todoroki apretó el timbre que estaba en la camilla de Keigo y pronto el doctor estuvo allí, lo revisó, le hizo un par de preguntas y pruebas físicas. Endeavor se mantenía atento a lo que el hombre hacía.

— Se ve usted muy bien, Hawks, ha sido un honor ser su doctor.

— Oh, no. Le agradezco a usted por salvarme la vida, la vi cerca esta vez. – Keigo sonreía, no podía creer que se había librado de esa, realmente creyó que moriría, su humor de siempre estaba presente y eso tranquilizaba a Enji.

— ¿Le duele mucho la herida? – Preguntó el doctor mientras escuchaba su respiración con el estetoscopio deslizándose por su pecho.

— Si… arde incluso.

— Lo que lo debilitó más fue la pérdida de sangre, por suerte encontramos su tipo sanguíneo y le hicimos las transfusiones pertinentes. Se le realizaron también unas cuantas reconstrucciones de tejido, pero afortunadamente no fue nada más que eso, no tiene siquiera un hueso roto, la perforación no dañó órganos y eso es lo que le ha permitido vivir.

— Eso y que Endeavor-san fue por mí casi de inmediato, él es tan confiable.

Miró que Endeavor solo se cruzó de brazos y chasqueó la lengua, el médico le indicó antes de irse que el paciente podía beber agua, así que Enji le ayudó "renegando" que ese era el trabajo de las enfermeras.

— Endeavor-san, gracias por venir por mí, no sabía si podría contactarte, menos mal tenías tu celular contigo.

— No hables ahora, dedícate a descansar.

— No me siento cansado; sí, me duele la herida, pero tenerte aquí hace que olvide todo dolor.

Todoroki Enji solo bufó por las palabras del rubio, él siempre era así, realmente no entendía su forma de pensar a veces, no sabía si hablaba enserio o si solo hablaba de esa forma para molestarlo. Pero, aun así, sentía que había algo de verdad en esas palabras llenas de fanatismo y adoración hacia él, por lo tanto, fingía no darles importancia, como si no hubiese escuchado nada.

Keigo, por otro lado, sonreía como idiota, su sonrisa era genuina, no podía creerlo, que Endeavor estuviera allí le resultaba hasta surrealista.

Enji pasó allí la noche, guardando el sueño del héroe, todo estaba bien ahora, se sentía tan aliviado. Keigo tenía un extraño poder sobre él y hasta ahora se daba cuenta, mientras el rubio dormía, Todoroki Enji mantuvo sus ojos abiertos, mirándolo de cerca por ratos y pensando en ellos en otro.

Los pensamientos del mayor eran un caos, él quería descifrar todos los sentimientos que sentía en ese momento, pero simplemente en su mente se hacía una y otra vez la idea de que todo era porque estaba realmente preocupado por el rubio que yacía profundamente dormido en la cama.

Keigo pasó cuatro días más en el hospital antes de ser dado de alta, Enji le dijo que lo llevaría a su propia casa y le asignaría a alguien que lo estuviera ayudando, pero Hawks se negó, en voz baja le dijo al mayor que no debía entrar en residencias de los Todoroki, y menos para quedarse por ahí un tiempo, ya que "los otros" podrían querer irlo a buscar allá.

Finalmente decidieron que llevarían a Keigo a su departamento, que allí llegaría de vez en cuando Enji a ayudarle con lo necesario. El rubio no dejó tampoco que le contrataran a nadie para atenderlo, por la misma razón de que la liga trataría de contactarlo, y lo último que quería era poner en riesgo su misión.

Enji llevó personalmente al héroe herido a su departamento, era de mañana cuando lo llevó, así que Endeavor llevaba su traje de héroe puesto. Keigo sonrió y se colgó con gusto al cuello del fornido hombre que lo cargaba estilo nupcial.

— Si tú y yo nos casáramos, así deberíamos vernos durante nuestra noche de luna de miel. – Dijo Hawks de lo más natural mientras veía a la cara a Enji.

Por su parte, el pelirrojo solo chasqueó la lengua y frunció el entrecejo mientras subía al ascensor con el rubio en brazos.

— Eres insufrible, mejor cállate o te dejaré acá mismo y te arrastras a tu casa.

Keigo solo sonrió con diversión, pero en ningún momento había soltado el cuello del mayor. Habían pedido la llave de repuesto al encargado puesto que Takami no recordaba dónde había dejado sus cosas, probablemente en la agencia. Todoroki abrió la puerta y entró frunciendo el entrecejo, ahora el menor sí que se avergonzó, el lugar era un tiradero, con basura en la sala, una sábana desparramada en el sofá, una botella de refresco con quién sabe cuántos días de estar abierta en la mesa de centro, y se veía desordenado por doquier.

— Lamento que tuvieras que ver eso, Endeavor-san, prometo que como esposa no seré así.

— Deja de joder con eso ¿Quieres? Vas a cansarme. – Enji llevó a Hawks hasta el sofá y lo sentó allí, al rubio le dolía el costado en gran manera, así que cuando fue puesto en el sofá soltó una expresión de dolor, sus puntos podrían abrirse con un mal movimiento, así que debía ser cuidadoso.

— Recogeré un poco de este desastre. – Enji se fue a lo que creyó ser la cocina, y sí lo era, y volvió con el basurero que estaba vacío. – Tienes el basurero de adorno al parecer. – Empezó a recoger las basuras más grandes, el lugar parecía polvoso. – Cuando vuelva por la noche haré una buena limpieza a este chiquero.

— ¿Volverás por la noche? – preguntó emocionado Keigo mientras sonreía de par en par, Enji solo suspiró y siguió recogiendo la basura.

— No tengo opción ¿Quién más va a cuidarte? Te traeré los tiempos de comida, así que estaré viniendo.

Hawks ya no quiso decir nada, realmente escuchar eso lo hacía feliz, Endeavor terminó de recoger todo y volvió a tomar al menor en brazos para esta vez llevarlo a su habitación, al menos esta estaba un poco más ordenada, sin embargo, Enji quería cambiar las sábanas, así que dejó a su paciente sobre una silla y se dedicó a sacar la sábana. Takami le indicó dónde podía encontrar más sábanas y así la cama del rubio ya estaba con ropas limpias, finalmente fue acostado por Enji en esta, sin embargo, ambos quedaron tan cerca de sus caras que inmediatamente un sonrojo se apoderó de los dos, el mayor se alejó rápidamente mientras se aclaraba la garganta.

— Ejem, volveré para el almuerzo, bebe tus medicinas y no te pases de las horas, es más te compraré un celular para que puedas poner las alarmas y no te saltes las horas del medicamento.

Era casi surreal ver a Endeavor cuidando del héroe alado, le trajo la bolsa de las medicinas y dos botellas con agua dejándolo todo en la mesita junto a la cama, además, incluso le acercó un urinario por si le daban ganas de orinar, advirtiéndole que para lo otro se aguantara a que él llegara. Finalmente se fue y dejó a Takami sonriendo enternecido por todos los cuidados y atenciones que su admirado héroe estaba teniendo con él.

— ¿Eso significa que también seré bañado por Endeavor-san? – Se preguntó a sí mismo con emoción, aunque el cuerpo entero le dolía, ser atendido por el hombre al que amaba le encantaba.

Keigo era totalmente consiente de sus sentimientos románticos hacia Enji, no se lo negaba ni quería hacerlo, sentía que cada día lo amaba más y más, no esperaba nunca ser correspondido, pero quizá sí quisiera soltar todos esos sentimientos, vomitarlos y liberarse de ese nudo que guarda en su corazón. Cierra sus ojos un momento, tiene el reloj de pared frente a él, aún falta mucho para el almuerzo, pero pronto deberá tomar sus analgésicos y antibióticos.

Tal como prometió el héroe de cabellos rojizos, a las 12:30 en punto del medio día estaba allí con el celular nuevo para Keigo y comida, comida balanceada para la dieta de un operado, verduras y pollo sin grasa, arroz y un poco de jugo, un almuerzo muy liviano para el gusto de Hawks que a la verdad le encantaban las hamburguesas y la comida chatarra, pero todo fue prohibido por los doctores, por lo tanto, también fue prohibido por Enji que estaría vigilando su alimentación.

Un puchero resultó de la boca de Keigo a la hora de tomar un trozo de zanahoria con sus palillos de su plato.

- Come de una vez y recupérate pronto. – Regañó Endeavor con seriedad.

- No me gustan mucho que digamos las verduras, Endeavor-san.

- Qué mal por ti, pero estarás comiendo muchas verduras este mes.

Nuevamente Keigo hizo un puchero para comer su comida, luego de que había comido todo, Endeavor se marchó. A la noche llegó, pero muy tarde, casi eran las 10 PM, así que encontró al rubio dormido, sus pastillas lo sedaban por completo. Por esa noche no tenía turno, así que se fue a la sala y se recostó en el sofá para descansar y temprano por la mañana hacer el desayuno para el chico y luego marcharse.

Enji se preguntaba una y otra vez por qué hacía todo eso, se sentía extremadamente responsable por el héroe que estaba herido y descansando en la habitación contigua, solo pensaba que él no tenía a nadie, y que, además, era el único en conocer el secreto de infiltración con los villanos, el único después de su agencia, claro, pero sabía que, si Hawks podía confiar en alguien, ese alguien era él.

Esos últimos 5 días en los que Enji cuidaba de él, Keigo sentía que eran los mejores de su vida, nunca vio a ese hombre serio y obsesionado con sus hijos tan atento con nadie en su vida, definitivamente estaba disfrutando mucho de la buena compañía, el buen cuidado y el tiempo de calidad que estaba pasando con Endeavor.

Eran las 6 PM cuando Hawks sintió ese vibra caliente y pesada a su alrededor, no tuvo ni que sorprenderse cuando vio aparecer a Dabi con toda tranquilidad frente a su cama, con las manos en los bolsillos y detrás de él entró Twice con toda soltura.

— ¿Cómo demonios entras por una ventana en el décimo piso de un edificio? – Keigo intentó incorporarse, pero todo movimiento aún le lastimaba y mucho.

— Sabes que eso es pan comido para nosotros. ¿Qué hay, Hawks? – Twice se acercó a la cama y se sentó a la orilla para luego palmearle el hombro con suavidad.

— Pues como ves, estoy herido.

— ¿Por qué demonios te estás tardando tanto en comunicarte con nosotros? Ese tipo nos hizo venir a verte personalmente. – Dabi parecía fastidiado mientras miraba a su alrededor.

— Te manda como mensaje: "Te doy una semana para volver, sino, pensaré que nos estás traicionando y te mataré con mis propias manos". – Twice hacía exactamente la misma voz con la que Shigaraki hablaría.

— ¿Por qué estás involucrándote tanto con Endeavor?

Keigo miró a Dabi con el entrecejo fruncido, luego se relajó un poco y sonrió para con ayuda de Twice sentarse mejor en la cama.

— ¿Debo recordarte por qué estoy herido? Endeavor se ha tomado la molestia de cuidar de mí, simplemente es la lástima o el sentido de compañerismo ¿Qué se yo?

— Deja de hacerte el débil, esta tontería no te lastimaría. – El villano de intensos ojos azules lo miró con molestia.

— ¿De quién es la culpa de que yo esté herido en primer lugar? ¿No es directamente de ustedes? ¡Dejen que me recuperes! De cualquier forma, herido no sirvo de nada.

Dabi, más molesto que otra cosa y perdiendo la paciencia, se acercó a Hawks y lo tomó por el brazo con brusquedad levantándolo de la cama, el rubio soltó un fuerte quejido de dolor y su rostro estaba marcado en reflejo de ese fuerte malestar, Dabi lo había arrastrado fuera de la cama y cayó arrodillado al no soportar.

— ¡¿Qué crees que haces, Dabi idiota?! – Twice miró a Dabi con molestia y le empujó con fuerza para ayudar a Hawks a subir de nuevo a la cama.

El pijama de Keigo empezó a mancharse de sangre, probablemente había perdido algún punto de la costura de la operación.

— ¡Mira lo que provocas, Dabi! – lo regañó el villano de traje negro. Abrió el pijama del héroe y miró como el vendaje que cubría su herida se llenaba con sangre abundantemente.

— Déjame, deberían irse, deja que Endeavor se encargue.

— Pero vas a desangrarte. – Twice lo habló con preocupación.

— Pero si me cambias ahora las vendas, Endeavor se va a preguntar cómo hice para cambiarlas yo solo. Ugh… díganle a Shigaraki que trataré de recuperarme lo más pronto posible para volver… y que deje de enviar mensajeros tan brutos. – L o último lo dijo viendo a Dabi quien por el momento se empezaba a convencer de la gravedad de la herida de Hawks.

— Trataré de pedirle que expanda el tiempo para que te espere y así te recuperes, mi amigo. – aún con la máscara, se podía notar que Twice estaba esbozando una sonrisa.

— Si eres así de inútil deberías haber muerto mejor. – Fueron todas las palabras del villano de quirk de fuego para dirigirse a la ventana para irse de una vez.

Twice se despidió animadamente y así como entraron, así salieron, sin dejar rastro, bueno, sí dejaron a Hawks con su herida sangrante. EL rubio tomó su celular y de inmediato le marcó a Enji quien le contestó al primer timbrazo.

— Endeavor-san… me caí de la cama y creo que perdí una costura, estoy sangrando.

Colgaron y en menos de 10 minutos tenía allí a Endeavor, entró azotando todas las puertas que se encontró en su camino y se quedó parado en la puerta de su habitación al ver como la venda blanca que tenía Hawks en el torso ahora era bastante roja.

— ¿Qué fue lo que pasó? – le preguntó mientras se acercaba rápidamente a la cama y empezaba a retirar él mismo las vendas manchadas.

— Estaba durmiendo y creo que me quedé a la orilla antes de dormir. Me desperté por el golpe.

— ¿Acaso eres idiota?... No, eso sí que lo eres. Mejor debí decir ¿Acaso crees que soy idiota? ¿Qué pasó realmente?

Keigo sonrió con un poco de diversión. ¿Realmente no podría ocultar nada de ese hombre? Es que, al parecer, Hawks era como un libro abierto para Endeavor, era fácil de leerlo.

- No pasó nada, enserio, solo fue una caída.

Mientras el rubio le decía aquello, le hacía unas señas con las manos de que luego le contaría la verdad. Algunas plumas se desprendieron de las alas del héroe lastimado y dio inicio a un exhaustivo rastreo, no sabía si Davi y Twice les habían implantado micrófonos por ahí.

- Como sea, el doctor viene para acá para.

Hawks estaba más concentrado en el rastreo que en otra cosa, quería cerciorarse de que estaba en la intimidad de su hogar cómodamente.

- Está bien.

- ¿No vas a decirme lo que realmente pasó?

Keigo, solamente después de rebuscar en su habitación la existencia de algún dispositivo de espionaje suspiró, aunque le dolió hacer eso, y miró a Enji.

- La liga estuvo aquí.

- ¿Qué? ¿Dónde están?

- Ya se fueron, me dieron una semana para recuperarme.

- ¡Hawks, no te tomes estos asuntos tan tranquilamente, esto es serio!

- Endeavor-san, por favor, no te asustes.

- ¡Pero Hawks!

- Este es mi trabajo, Endeavor-san, y no voy a morir tan fácilmente, así que, por favor, solo apóyame en esto con tu silencio, guardando tu distancia y sabiendo elegir tus palabras.

- ¿Y qué pasará si mueres?

- No voy a morir, ya te lo dije.

Endeavor se sintió un poco abrumado con todo aquello, miró seriamente a Keigo y pudo notar que él también estaba algo aturdido, y principalmente adolorida, de su frente escurrían gotas de sudor, se acercó a toda prisa desactivando su fuego y le tocó la frente.

- Tienes fiebre.

- Es por el sobreesfuerzo, estaré bien.

Hawks tenía un poco de fiebre, nada grave. El mayor se había arrimado un poco de más al rubio por su preocupación, por lo tanto, estaban bastante cerca sus rostros, en un arranque de ansiedad, tanto por la situación con la liga de los villanos como esa pequeña discusión con Endeavor, Keigo se sintió atrevido, lo tomó por su traje y se alzó con todas sus fuerzas para alcanzar los labios del héroe número uno.

Endeavor no reaccionó, ese beso había sido totalmente inesperado, no sabía qué hacer, aunque no fuera que durara mucho, puesto que, por el dolor, Hawks se alejó a los segundos volviendo a acomodarse en la cama con cuidado.

- Endeavor-san, estoy perdidamente enamorado de ti.

Confesó casi en una confesión antes de morir, Enji lo veía sorprendido, sin saber qué decir o cómo realmente reaccionar.

- Escucha, Hawks, no tengo tiempo para bromas, estamos hablando de algo serio, y si con esto planeas distraerme de esa discusión entonces…

- No busco eso, para nada.

El rubio se acomodó para quedar sentado sin dejar de mirar a los ojos al mayor, con una mirada de determinación, repitió su confesión.

- Endeavor-san, me gustas mucho, estoy muy enamorado de ti.

Esta vez, Enji lo miró serio, no quería equivocarse, sin dudas, Keigo se había convertido en un "algo importante" en su vida.

- Escucha, no te pido que correspondas a mis sentimientos, sé que a tu lado puedo parecerte quizá un mocoso, no espero que con esto tú te hagas mi amante ni nada parecido, pero viste cómo me fue esta vez, aunque yo diga que no moriré, no sé el día que me toque partir, mi puesto en el top de héroes será reemplazado rápidamente y yo solo seré un recuerdo para algunos. Lo único que necesito es que aceptes mis sentimientos, que creas en mis palabras y me veas como alguien que además de admirarte te ama, te ama por sobre muchas cosas.

Enji estaba algo estupefacto por aquellas palabras, no encontraba qué decir, meditaba todo con la mayor atención dentro de su cabeza, las palabras del rubio se rebobinaban una y otra vez y se sintió un poco tímido.

- Te creo, creo en tus palabras.

El alado héroe sonríe ampliamente, sintiéndose con un peso menos, pero también con un nuevo nudo en su garganta.

- Entonces ¿Puedes corresponder? ¿O te quedarás solo en creer en mis palabras?

Un largo e incómodo silencio se hace en la habitación, Endeavor se da la media vuelta y sin mirar a Keigo negó.

- No puedo corresponderte, lo siento mucho.

Salió de la habitación del rubio y Keigo sintió su corazón oprimirse, sin embargo, se dijo a sí mismo que al menos ya el objeto de su eterna admiración sabía que era amado, muy amado por él. El doctor entró al poco rato para atenderle su herida, su cuerpo estaba algo agotado y luego de ser curado de su herida nuevamente se quedó profundamente dormido.

Endeavor pasó casi tres días sin visitarlo, la subordinada (un poco escandalosa) del héroe número uno el que llegaba a cuidarle, por lo cual, Keigo se sentía realmente entristecido, no quería alejar de esa forma a su amado, pero si así debían ser las cosas pues no había opción, además, tenía ya pocos días para recuperarse.

Lo que Takami no sabía, era que Enji había pasado reflexionando esos días, se hacía ideas en su mente de cómo eran las cosas actualmente y que necesitaba arreglar ciertas cosas si quería corresponder como era debido al héroe Hawks. Reflexionó que también esa relación sería difícil, con cada uno combatiendo a su forma y por su cuenta, pero después de todo, el menor tenía rezón, no sabían cuándo sería el último día de sus vidas, y él se sentía demás atraído por ese tornado rojo con amarillo que era Takami Keigo, alias Hawks.

Si lo pensaba más, el cerebro de Enji se habría quemado, así que tomó una decisión definitiva.

Tomó los documentos que estaban guardados en su escritorio y finalmente sintió que podía firmar con toda libertad, sin remordimientos ni dudas.

No esperó a que llegara su hora de descanso, no sentía que pudiera ser tan paciente, tomó el papel con él y se apresuró a ir a ese lugar donde sabía que era amado.

Keigo estaba recostado en su cama mientras miraba vídeos en su celular, por el momento lo habían dejado solo, así que se sentía aburrido, sentía que extrañaba demasiado a Endeavor; la Liga lo había vuelto a contactar y esta vez Shigaraki le hablaba directamente.

"Tárdate lo que te tengas que tardar, pero que no sea más de un mes", le había dicho.

"Solo necesitaré una semana más", le contestó el héroe de inmediato, había sido una llamada a su teléfono personal, tendría que cambiar número de nuevo, temía que fueran a querer interceptar sus mensajes y llamadas.

Volteó su mirada hacia la ventana para suspirar con cansancio, pero casi se ahoga en ese suspiro puesto que miró a Endeavor aparecer por los aires, afuera de su departamento.

— ¡¿Endeavor-san?! – Keigo se levantó apresurado, pero siempre siendo cuidadoso, y abrió la ventana y el héroe de fuego entró por esta, teniendo un poco de dificultad porque la ventana era un poco pequeña como para que él entrara, pero lo logró. — ¿Qué haces aquí? Creí que no querrías verme nunca más después de lo que sucedió hace… unos días.

— A la verdad esto no es fácil para mí, y sé que tampoco lo será para ti. No podemos salir, si salimos, lo único que pasará será que tú terminarás herido.

— Ende… no, Enji-san… yo estoy dispuesto a sobrellevar lo que venga. Todo riesgo, puedo tomarlo, soy capaz, también soy fuerte, si tan solo me dieras la oportunidad de demostrarte cuánto te amo y aprendes también a amarme, yo me sentiría totalmente satisfecho.

El mayor sacó un papel de la manga de su traje y se lo dio al rubio. — ¿Qué es esto? – preguntó curioso desdoblando el papel.

— Es mi carta de divorcio, oficialmente estoy divorciado. — Los ojos de Keigo se iluminaron con emoción, miró el papel leyendo y viendo lo principal, la firma del mayor. Dejó de lado el documento y se apresuró a ir a abrazarlo.

— ¡Me esforzaré! Me esforzaré para que me ames, para que me puedas soportar.

— Solo sigue siendo tú mismo. – Endeavor cargó al contrario hacia la cama de nuevo, lo acostó y luego se inclinó sobre él para buscar contacto de sus labios con los del menor. — Keigo, también me gustas; aunque me haya tardado en darme cuenta, sé que esto es real.

Hawks sonrió ampliamente con una expresión de ternura por ver a su ídolo avergonzado mientras le decía que le gustaba.

— Podría morir feliz justo ahora.

— Tonto, no hables de muerte cuando casi mueres hace poco. — el rubio se acercó más a él y le abrazó por el cuello para finalmente fundirse en un beso profundo y lleno de sentimientos, donde dos hombres con vidas duras se daban la oportunidad de poder tener un momento y un mañana de paz.

Aunque en ese mañana, Hawks tendría que volver a sus trabajos de espía con los villanos cuando se recuperara, pero ahora que tenía a su amado a su lado sabía que nada podía salir mal, o que, si salía algo mal, el héroe Endeavor estaría allí para salvarlo y apoyarlo.

Esa noche, Keigo durmió plácidamente confiado entre los fornidos y protectores brazos del gran Endeavor, su amado.