Los personajes no me perteneces, si no a Gorila senpai, Hideaki sorachi,tampoco la imagen de portada, esa pertenece a su respectivo dueño , lo único que me pertenece es la historia.

Aclaraciones:

Cursivas y comillas: pensamientos- flashback (dependiendo de la situación)

Letra normal: presente.

—: diálogos

Los personajes puede contener Out of Character (OoC): fuera del personaje

Cronología: El primer encuentro de Kagura y sougo ocurre a mediado de julio, el segundo encuentro a principios de Agosto.

Advertencia: Insinuación sexual, malas palabras, palabras de doble sentido

Capitulo beteado por Cris ~ Shiawase Day :) quien me ayudo en varias partes del capitulo, gracias mi beta ;) 😍😘 gracias por ayudarme con este capítulo :'3 por escuchar y darme tu opinión sincera :'v y las ideas 7u7. 😍😘😘😘😘😘😚

Disculpe los posibles errores ortográficos que se llegue a presentar, se corregirán en la brevedad posible.

Aclaraciones hasta el final del capitulo.


Metió con rapidez las galletas dentro de su canasta, ya era tarde, no recordaba haber apagado la alarma de su celular, sino fuera por los murmullos que venían de la cocina no se hubiera levantado, se giró para tomar su paraguas hasta que lo vio, pegado en una esquina de refrigerador yacía lo que debería ser un dibujo con pobres trazos infantiles. No se dio cuenta de sus acciones, hasta que su mano derecha acarició los trazos de aquel dibujo, una sensación cálida la invadió, una con cierta nostalgia, sin darse cuenta sonrió, ese pobre dibujo le recordó su infancia, su dulce y hermosa infancia.

Que hermoso era ser niño, no tener preocupación alguna, solo correr y jugar, sin preocuparse por la comida de mañana, recordó como muchas veces deseo ser grande, ser un adulto, ahora que lo era se daba cuenta de su error, los niños no ven la cruel realidad, no la ven hasta que son mayores, es cuando se dan cuenta que no tenía nada de bueno crecer, sobre todo al ver lo cruel que podía ser el mundo.

Muchas veces deseaba regresar a su dulce infancia, ser la pequeña Kagura de siete años que corría al regazo de su madre después de un día malo, su mami que con suaves caricias calmada su dolor, diciendo que todo estaría bien, que mañana sería otro día y que las cosas mejoraría, que todas las lágrimas que ella derramaba serían compensadas, su madre, una mujer muy sabia, limpiaba sus mejillas con dulces besos y pequeñas cosquillas en su estómago, las lágrimas eran opacadas por la suave risa que salía de su garganta.

Su madre siempre sabía cómo reconfortarla.

—Mami— su rostro se ensombreció— mamá— murmuró como si esas palabras fueran ajenas a ella.

Kagura simplemente suspiro, por más que deseara ser una niña ya no lo era, ya no podía vivir solo en la ignorancia que su infancia le daba, hacía tanto tiempo que no era feliz, no supo en qué momento sus risas sincera se convirtieron en máscaras falsas, sobre todo como intentaba ocultar los sollozos que en las noches ocultaba envuelta en las sabanas de su futón, deseando regresar a esos días, deseando volver a ser una niña, deseaba reír hasta que la tristeza ya no inundara su vida, reír y ser feliz.

En cambio, tenía que utilizar una pequeña máscara para ocultar su tristeza y que nadie más viera su dolor.

Con una persona bastaba, con una que llorara y sufriera está bien.

Kagura salió de sus pensamientos mientras varias lágrimas caían por su rostro, no debía llorar, no debía llorar, pero no pudo evitarlo, los pequeños sollozos se convirtieron en pequeños gritos, Kagura se dejó caer al piso, solo por hoy se permitirá llorar, solo por hoy que nadie estaba a su alrededor podía desahogar su corazón.


Este fic esta dedicado a

SaraRTR, hitorikitefa8,Kiryhara,Carmen001, Gabyru07

Mil gracias por su apoyo, por leer este fic y regalarme un hermoso comentarios, este capitulo esta aqui por ustedes ;)

¡GRACIAS!


Capítulo 5.- Nobume

"Una sonrisa y una bolsa de galletas pueden cambiar una vida"

.

.

En una mañana de julio (dos semanas antes de su primer encuentro con Sougo) Kagura conoció a Nobume Sasaki, al principio la joven china se le había quedado mirando a Nobume, quien se encontraba en una mesa de la terraza de una cafetería, con una taza de café humeante y una caja de donas, portando un uniforme blanco, uno que le recordaba de cierta manera a los policías de aquel distrito y sobre todo aquel hombre de ojos rubí.

"Tonta" se repitió, ni siquiera había hablado con ese policía y Kagura no podía evitar fantasear con él, era una estúpida si creía que ese joven policía le haría caso, ningún hombre de fijaría en ella (no de forma seria) no puedo evitar pensar que tanto esa mujer como el policía vago que rondaba en el distrito, harían una hermosa pareja.

Kagura regreso su vista a la mujer come donas, era hermosa casi como su mami, su cabello era de un hermoso color azul y sus ojos parecían dos hermosos rubíes, se veía bastante elegante, incluso la forma en que devoraba su donas era con estilo (algo que ella jamás lograría) no fue difícil que la jovencita china comenzará a compararse con ella.

Mientras la jovencita de cabellos azules portaba ese uniforme que resaltaba su bien formado cuerpo, Kagura vestía ese traje chino desgastado color naranja, dos tallas más grande, la jovencita no podía evitar sentirse inferior, podía verse el contraste de ambas, si bien ambas eran mujeres, la joven policía Nobume Sasaki era una mujer en toda la extensión de la palabra a diferencia de Kagura, que si bien su fisiología era de una, no tenía aquella elegancia, mucho menos esa feminidad que Nobume poseía.

"Tal vez, solo tal vez yo luciría así, si…" pensó Kagura, "no, no, no debo pensar en eso, mami seguramente me regañaría". No debería pensar en el "hubiera", de nada servía pensar lo que pudo ser su vida.

Kagura movió su cabeza de un lado a otro, alejando aquellos pensamientos, "No es momento de pensar en tonterías, necesito vender estas galletas o sino no podremos comer" musitó para sí misma, la joven china no dudo en acercarse a la joven devoradora de donas, si tenía suerte quizá le compraría algunas galletas.

Con ese nuevo pensamiento, Kagura se acercó a la joven come donas.

— Buenos días jovencita — la educación antes todo, como diría su mami— disculpe que la moleste, pero me preguntaba si le gustaría comprar unas ricas galletas —La joven policía alzó su vista para toparse con esos ojos azules.

La joven china le sonreía de oreja a oreja mostrando su canasta llena de galletas, a Sasaki le recordó a una muñeca, una frágil y descuidada, una que a pesar de su aparente sonrisa tenía los ojos llenos de tristeza. Estuvo tentada en decirle que no, después de todo ella solo comía donas, amaba las donas con ,al ver esos ojos azules casi suplicantes le hizo sentir sienta empatía, sobre todo al mirar sus ropas —y no es que ella la hiciera de menos, la gente no valía por lo que vestía— se daba cuenta de su condición social, antes de darse cuenta ya se encontraba asintiendo.

— ¿De qué tienes? —Cuestiono, los ojos de Kagura brillaron mientras le mostraba todas las galletas que vendía, antes de que Kagura terminara de mostrar todas sus galletas, Nobume le pidió 10 bolsas de galletas de chocolate, la sonrisa de Kagura cambio, ahora parecía más sincera que la anterior, la policía le dio un billete de gran denominación, uno que Kagura jamás había visto.

—Wow, nunca antes había visto un billete de tanto valor— dejó salir mientras lo admiraba como una niña pequeñ embargo, su semblante cambio de un momento a otro— Disculpa— sus mejillas se tiñeron de rojo— no tendrás un billete más chico, es que… no tengo cambio. — no mentía, apenas y tenía vendido ocho galletas, ni con el dinero que traía en su cartera le alcanzaría para dar de cambio.

— Está bien, quédate con el cambio. — respondió con voz estoica, restando importancia al asunto.

— ¡¿Qué!? —Gritó— ¡No! Es demasiado dinero.

—Tú lo necesitas más que yo — contestó, Kagura sintió como la sangre le subía a las mejillas.

—Yo no…— se mordió la lengua, no era momento de parecer orgullosa. Por una parte, la joven policía tenía razón, ella realmente necesitaba ese dinero, no obstante, tampoco quería causar lástima, sobre todo si ese dinero servía para salvar una vida.

—Gracias— murmuró, Nobume le sonrió mientras tomaba su café y galletas.

— No hay de que, espero que tengas suerte con tus galletas — con esas palabras la policía se retiró del lugar, para Kagura no pasó desapercibido el emblema de la policía de Tokio.

—Vaya, sí que robar impuestos deja mucho dinero.

En los siguientes días, tras su primer encuentro, Kagura se encontró nuevamente con la policía de ojos rubíes, algunas veces rondando cerca del parque o en los comercios del distrito, parecía buscar algo o más bien a alguien con la mirada, claro que intentando ocultar su presencia.

Movida por su curiosidad (además de querer regresar de alguna forma el dinero obsequiado) Kagura se le acercó, Nobume yacía escondida de cuclillas detrás de unos arbustos, mirando a cada tanto la entrada del parque, era como si esperara a alguien, Kagura se agacho cerca de ella y tocó levemente su hombro

Nobume dio un respingo, se asunto al sentirse descubierta, rápidamente se giró para ver quién osaba interrumpir su acto (acoso) de amor.

—Disculpa, no era mi intención asustarla ~aru—la vendedora de galletas parecía bastante avergonzada, al menos no fue él, pensó. —Pero… ¿buscaba algo?

Su plan de pasar desapercibida se había ido al caño, pero era casi imposible, empezado con su ropa que usaba, siempre andaba con su minifalda blanca o vestidos que dejaba muy a la vista su bien formado cuerpo.

—No— respondió estoica— solo… me gusta meditar en este tipo de lugares, sola y sin nadie que me moleste— mintió con descaro.

—Lo lamento, pensé que se había perdido o algo así— se encogió de hombros, no le diría que la había visto rondando el lugar.

— ¿Acaso parezco perdida?

—Eh, no—negó con la cabeza— solo que es raro…

— ¿Raro? — Cuestionó curiosa— ¿porque raro? acaso las personas no pueden meditar en el parque, escondidas detrás de un arbusto.

—No me refería a eso— soltó una pequeña risa— creí que se encontraba perdida, debido a su uniforme— la joven no entendía lo que trataba de decir—usted pertenece a la policía, ¿no?.

Su rostro se puso blanco, como era posible que ella supiera de eso.

— ¿C-Cómo lo sabes? — la joven miró por todos lados, no esperaba ser descubierta por la vendedora de galletas.

—Por tú uniforme, de hecho por el color pensé que pertenecía a otro distrito, creí que tal vez te habías perdido.

— ¿Mi uniforme? — repitió atontada, no se había dado cuenta de su vestimenta, si esa vendedora de galletas se dio cuenta de su presencia, quizá ese hombre también

—Yo— desvío la vista, intentó decir algo más, eso hasta que lo vio, todo rastro de seriedad desapareció — ya llego, no, no, no puedo permitir que me vea.

— ¿Llego? ¿Quién ~aru? — Nobume no respondió y salió corriendo de ahí, como si hubiera visto un fantasma, Kagura la vio alejarse en un dos por tres, estaba tan perdida en sus pensamientos que no lo vio venir.

No supo a quién se refería, hasta que escucho su voz.

— Muchas gracias— agradeció una señora al joven policía, este simplemente sonrió.

— No hay de que, es mi debe señora, si surge otro problema no dude en decirme— Kagura no pudo evitar quedarse mirando al joven policía, el solo mirar su sonrisa hizo que algo dentro de ella se moviera.

"Es muy guapo", pensó Kagura, "su cabello se ve suave, sus ojos son como dos rubíes y su voz, oh qué voz tan linda tiene", Kagura se quedó contemplando al joven castaño, deseaba acercarse, hablar con él, tocar su rostro, sentir una sola mirada de aquel hombre, no tardó mucho en darse cuenta de su error, no debía, ni siquiera debía pensar en él, no era una tonta chiquilla con las hormonas alborotadas, ella era Kagura, una mujer y no una tonta niña que fantasea con un hombre, tenía que pensar en cosas mucho más importantes, tenía prioridades, no debía olvidarse de ellas.

—Tonta Kagura— murmuró para sí misma— tal vez sea por el calor— se excusó— si eso debe ser— sin embargo, no pudo apartar la vista de ese hombre, realmente le gustaba, odiaba admitirlo, pero ese vago policía tenía algo que le llamaba la atención, ahora que lo pensaba, la peliazul salió corriendo apenas lo vio, ¿acaso esa chica lo estaba espiando? ¿Para qué o qué?, sería acaso que le debía dinero o tal vez era vigilado por quedarse dormido en horas de trabajo, la china se quedó atontada mirando aquel sujeto, no tardó mucho en que este se percató de su presencia, antes de que Sougo la volteara a ver, Kagura salió corriendo con su canasta de galletas, sin darse cuenta como unos ojos rubíes la miraba intensamente.

~….~…~…~…~

Al día siguiente Kagura se volvió a encontrar a la joven policía, en esta ocasión no estaba escondida detrás de unos arbustos, sino de un árbol, ya no mantenía ese rostro estoico por el contrario lucía molesta, la joven de cabellos bermellón dirigió su vista a lo que Nobume miraba con tanto odio, no se esperaba tal escena.

Un extraño sentimiento se instaló en su estómago, a unos cuantos metros de ella se encontraba el policía vago hablando con una despampanante mujer de cabellos rubios (teñidos), con un vestido que apenas cubría su retaguardia, dejando poco a la imaginación y muy cerca del joven policía.

—Debe ser difícil ser policía — Sougo miraba con aburrimiento a la mujer que estaba a su lado, se le había acercado con la excusa de estar perdida, su voz le resultaba bastante chillona, no podía negar que era bastante bonita. Sin embargo, no le gustaba de ese tipo, de las fáciles.

—No, en absoluto, incluso a veces es aburrido.

—De verdad— soltó una risa bastante fuerte, empezó a jugar con un mechón de su cabello, moviendo su cuerpo y apretando los brazos de forma que sus senos resaltarán, Okita estaba seguro que no tardaría en restregar su cuerpo, se podía notar lo urgida que andaba, con solo ver la miradas lascivas que le tiraba y su disimulada (no tan disimulada) mirada a su entrepierna, se sintió acosado, un mal chiste diría él.

—Sí, ¿segura que está perdida?

— ¿Perdida, quien? — cuestiono sin dejar de pestañear coquetamente.

—No dijo usted que estaba perdida. — más descarada no podía ser.

— ¿Yo?, así, es verdad — la mujer lo tomó de su antebrazo— hace mucho ejercicio ¿señor policía? — ronroneo, Sougo simplemente seguía con el mismo rostro estoico.

— ¡Zorra! —masculló la joven policía haciendo castañear los dientes— maldita zorra, si esta pérdida, pero seguramente del distrito de Yoshiwara— la joven de la nada sacó deentresus ropas una pistola, se colocó unos lentes negros, comenzó apuntar a la mujer de cabellos teñidos—Hasta la vista zorra— murmuró con voz estoica. Sin embargo,de un momento a otro bajo el arma— ah cierto, no debo lastimar a civiles, aunque sean unas zorras. — hizo un pequeño puchero.

Sin que ella lo notara, Kagura veía la escena con bastante interés, por un momento creyó que le dispararía al policía vago (ella creía que la chica tenía algo en contrar del policía), sin perder ningún segundo decidió tomar asiento en el césped, le resultaba bastante interesante ese par de policías, tomó una bolsa de galletas de su canasta y como si fueran palomitas degustaba de ellas como si estuviera viendo una película.

—Que interesante ~aru, nunca creí que alguien pudiera odiar a otra persona de esa manera, las mujeres sí que damos miedo— se llevó una galleta a la boca.

Por otro lado, Sougo no sabía cómo alejar a la mujercita.

—Olvide que estamos en época de celo— soltó, la mujer no pareció escuchar sus palabras porque se aferró más a su brazo.

—Señor policía, yo— la mujer recostó su cabeza en su hombro, Nobume ya no aguantaba los celos, necesitaba hacer algo antes que cometiera una locura, como si sus ruegos fueron escuchados, una pelota golpeó su cabeza, no tardó en aparecer un niño de siete años, estaba a punto de regañarlo. No obstante, una idea apareció en su mente.

—Lo lamento señorita— se disculpó el niño— no fue mi intensión golpearla.

—Eso no importa, dime niño no quieres ganarte unos billetes— chasqueo sus dedos.

— ¿Billetes?

—Sí, unos billetes— Nobume sacó un fajo de billetes, Kagura casi se atraganta con un pedazo de galleta.

— ¿Qué? ¡Yo también quiero esos billetes! — chilló la joven vendedora.

—Claro que sí, ¿qué tengo que hacer? — cuestionó feliz el niño, poniéndose unos lentes negros— ¿a quién tengo que matar? — arrugó con labios, intentando parecer un mafioso.

"No sabía que los niños de ahora fueran así" pensó Nobume.

—No mucho— se acercó a su oído, empezó a susurrarle varias cosas, el niño abría cada vez más sus ojos ante tales palabras.

—Está bien, no será difícil— sonrió mostrando todos sus dientes—dinero, es dinero. —se encogió de hombros.

— ¿Cuento contigo, soldado?

—Claro que sí, mi capitana— le siguió el juego.

La joven china solo podía oírlos cuchichear.

— ¿Me pregunto qué hará? — se llevó otra galleta a la boca, vio como el niño alzaba su pulgar, se fue corriendo hacia el policía vago y la mujer de cabellos teñidos.

—Señor policía, debo ser arrestada, hice cosas malas— se susurró al oído a Okita, este alzo la ceja.

"Vaya que esta mujer está en celo, mierda, me arrepiento de venir a patrullar"

— ¿Ah sí? — se hizo el desentendido, quería ver que tan ofrecida era aquella mujer, no podía creerlo, él que deseaba tener a cierta vendedora de galletas que paseaba por los alrededores y solo conseguía una mujer en celo.

Ahora que lo pensaba, esa mujer estaba invadiendo su espacio personal, eso podía contar como acoso.

—Sí, grr, soy una chica mala, mi señor policía, colóqueme las esposas y deme duro, grr— gruño la mujer, Sougo estaba tentado en decirle que era casado, impotente o gay, con tal de alejar a esa "Señorita". Sin embargo, no fue necesario, debió a que un niño los interrumpió, abrazando de la cintura a la mujer urgida.

—Mamá— chilló el niño— mami— la abrazo dejando atontada a la rubia y al joven policía— mamá tengo hambre.

— ¿Qué? — La mujer palideció— ¿Qué me dijiste?

—Mamá, ya no puedo aguantar, tengo mucha hambre.

—Hey niño creo que te equivocas. — Sonrió nerviosa— creo que me confundes con alguien más.

— Deja de bromear mami, no estoy jugando — sonrió con ojos inocentes— mamita. — el niño se puso más afectuoso con la rubia, ella sin mucho éxito intentaba alejarlo y sonreírle a Sougo, en un intento por aclarar que ella no era una madre luchona.

—Yo no tengo hijos.

—Claro que sí, yo soy tu bendición.

—Mira niño vete a bromear a otro lado, no estoy para jueguitos tontos.

— ¿Jueguitos? Oh— el niño reparó en la escena que había interrumpido— lo siento mucho—se disculpó deshaciendo su agarre y mirando a Sougo— señor policía, perdón por interrumpir con el trabajo de mami, pero tengo mucha hambre. — hizo una venia.

— ¿Trabajo? — chillo la mujer teñida. — ¿Qué estás insinuando, maldito mocoso? No tengo ningún hijo, soy una señorita todavía. — Sougo quiso reír, hasta hace unos segundos parecía querer hacerlo a medio parque, ahora se hacía la decente.

—Señor policía— el pequeño niño ahora se pegó a su antebrazo— dígame, usted será mi nuevo papi.

Al escuchar esa sola insinuación, Sougo pensó que era el momento de cortar ese Show, deshizo tanto el agarre de esa mujer como del niño.

—Ahora no joven, sigue participando— le respondió Sougo — no puedo ser tu padre porque ya tienes uno, solo que él no lo sabe o se fue a comprar cigarrillos cuando supo de tu existencia— le dijo sin tacto alguno— pero no te desanimes niño, no dudo que tu mamá te encuentre uno pronto— Sougo le acarició la cabeza al niño, en un gesto de consuelo.

"Hijos, no gracias, no por nada usó condón"

— ¿Qué quisiste decir? ¿Qué soy una cualquiera? — gruñó la mujer.

—No señora, cómo cree— Sougo puso los ojos en blancos— en vez de pelear, mejor vaya a darle de comer a su hijo.

— ¿Qué? — Sougo no dudó en darse la vuelta e irse del lugar— ¿A dónde cree que va? Me acaba de insultar, maldito perro, ¡oiga, no me ignore!

—Blah, blah, sigue participando señora— la mujer solo pudo ver cómo el joven policía se alejaba a grandes zancadas de ella, no podía creerlo, acaba de dejar de escapar su boleto de lotería.

— ¡Maldito mocoso! — Chillo la mujer— tenías que mantenerte alejado de aquí— acusó al pequeño niño. —Ahora tu hermanito no tendrá un padre policía— lo dijo mientras acariciaba su vientre.

—Pero mamá, de verdad tengo hambre— no iba admitir que le pagaron por dejar mal a su madre, además, si él no tenía un padre ¿Por qué su hermanito si lo tendría?

— No te preocupes bebé, te buscare otro padre mejor que ese policía.

A unos metros de ahí, Nobume sonreía sádicamente.

—Él no será padre de ningún niño, a menos que sea de los míos— la mujer policía sonrió sádicamente, se dio media vuelta y se fue de ahí, por hoy su presa estaba lejos de cualquier madre luchona.

Kagura quien había visto todo el show, seguía devorando sus galletas.

—Vaya, quién lo diría.

~…~….~…~

Tras ese incidente siguieron muchos más, Nobume no permitía que ninguna mujer se le acercara al joven policía, a excepción de Kagura. Quizá pensaba que la vendedora de galletas no tenía interés por ese hombre (debido a que jamás los veía interactuar) pero todo cambio en las siguientes tres semanas en que no pudo ir a vigilarlo (culpa de su trabajo), en esas semanas algo ocurrió, no sabía cómo, pero la joven vendedora de galletas se había hecho una especie de amiga de ese hombre.

No por nada los veía platicar muy pegados, sobre todo como Okita trataba a esa joven, Nobume no podía creer lo que sus ojos veían. Kagura yacía sentada en la misma banca que él, hablaban de cosas sin sentido, la vendedora de galletas le sonrió y Okita a ella.

— ¿Qué rayos está pasando? — con unos binoculares y una dona en su mano, Sasaki Nobume vigilaba a la joven pareja. Kagura giró su cabeza directo al arbusto donde Nobume se escondía, se había sentido observada y como si alguien la maldijera.

— ¿Qué tanto miras, china? —

"Mierda, no, no, se dará cuenta de mi presencia".

Kagura se regresó su vista a Sougo, era correcto decirle que se sentía observada, a lo mejor era solo su imaginación.

—Yo…

— ¿China? — cuestionó el hombre.

—No es nada, solo pensé ver unas donas tiradas. Sí, unas donas perdidas que me espiaban.

—Que tonterias dices china—el castaño sonrió— seguramente tienes hambre, por eso viste unas donas.

— ¡No es verdad! — Se defendió la chiquilla, sin embargo, un fuerte gruñido la desmintió, Kagura golpeó su estómago— ¡Cállate ~aru! — amenazó la chiquilla.

—Ya china, no regañes a tu estómago por tener hambre.

— ¡Pero yo no tengo hambre, el miente! — Sus mejillas estaba ligeramente rojas, bajo la mirada avergonzada— no tengo…yo no…

—No te sientas mal— ánimo el hombre policía, en un gesto de empatía le acarició la cabeza— si tienes hambre solo dilo, no seas orgullosa.

—Sádico— él se levantó de aquella banca, dio dos pasos al frente, giró levemente su cabeza.

—Vamos a comer, ya te lo dije ¿no?, me gusta tu compañía a la hora de la comida— no lo iba admitir, pero Kagura despertaba un extraño sentimiento en él, no era algo sexual (aunque sí que le tenía ganas) sino algo más, algo dentro de él le decía que esa jovencita tras esos ojos azules y esa actitud despreocupada guardaba más de lo que deseaba aparentar.

—Si lo pones así, pues no puedo negarte de mí magnífica compañía— Sougo negó con la cabeza, una sonrisa se asomaba por sus labios, esa niña sí que lo hacía reír.

—Que vanidosa eres china.

— ¿Qué, algún problema con eso? — cuestiono la chica soltado una risa, una risa que no sonaba falsa.

Nobume bajo lo binoculares, se talló ambos ojos, no podía ser verdad, debía ser mentira, no podía ser el mismo Okita Sougo, ex comandante del escuadrón contra el crimen organizado y homicidios, ese hombre serio, cruel y despiadado fuera el mismo que estuviera hablando con esa jovencita como si nada, como si fuera un simple hombre.

Él nunca jamás era amable con otro, peor aún con una mujer, con una simple vendedora de galletas.

— ¿Ese no puede ser Okita?, no, no, no— se negaba aceptarlo, se negaba aceptar que esa jovencita pudiera estar ganándole la competencia, su presa peligraba, no se había sentido tan aterrada como en ese momento.

"No debo perder los estribos, quizá solo fue amable con ella".

Decidió dejar su vigilancia (acoso) por ese día, no quiso desesperarse quizá solo era amable con ella, pero se equivocó, la segunda vez que los vio, los encontró comiendo en un restaurant familiar, Nobume se encontraba escondida dentro de un bote de basura grande de color gris, tenía dos huecos donde ella observaba a la pareja con sus binoculares.

Lucían como una pareja de novios, riendo y comiendo, la joven vendedora de galletas no tenía modales en la mesa, tenía restos de comida en sus labios y parte de su barbilla, pero en vez de incomodar al oficial, más bien le causaba ternura.

— ¿Qué tanto me miras ~aru? — preguntó con la boca llena, Sougo simplemente sonrió. — eh, no pienso darte de mí platillo, tú ya te comiste el tuyo— la chica tapó su plato de comida, Okita soltó una carcajada.

—Enserio china, pareces un cerdito, solo te falta decir "oink" y rodar en el piso— se burló el hombre. —oink, oink.

— ¡Oye no soy un cerdo! — se sonrojo.

— Si, china, lo que digas mi cerdito, a este paso estarás lista para que te coma en navidad.

— ¡Maldito bastardo!, así que ese era tu plan, piensas comerme para navidad, eres un caníbal— Okita empezó a reír nuevamente.

"Tonta china, no me refiero a comerte de esa manera"

—Si china, te quiero comer para navidad— el joven tomó una servilleta, se inclinó hacia Kagura, tomo con una mano su barbilla y con la otra limpio su rostro, las mejillas de Kagura se pusieron más rojas de lo que estaba— así ya no parecerás un cerdito— le murmuró sin apartar la vista de esos delgado y bien delineado labios.

— ¡Ash! — Nobume se mordido la lengua para no gritar, no podía creerlo, ese hombre jamás se portaba dulce, por dios las mujeres decían que era todo un sádico, pero ese hombre, ese sensual y estúpido hombre no lucía al Okita Sougo que conoció hace tres años, no, no, no, se negaba aceptar que ese hombre hubiera cambiado.

Sasaki se convencía cada vez que esos dos tenía algo, ella tendría que descubrirlo, y si era así, los alejaría, ella nunca dejaba escapar a su presa, Okita Sougo era suyo y de nadie más.

~….~….~…~….~

El siguiente encuentro que tuvieron Kagura y Sasaki fue en el parque, en la banca favorita de Sougo, la joven Nobume se encontraba sentada en el lugar de su amado, apenas vio a la vendedora de galletas no dudo en ir hacia ella.

—Hola. — le sonrió.

—Hola, ¿quieres comprar unas galletas? — le ofreció Kagura, Nobume la observó a detalle, lucia más llenita, sus ojos parecían más vivaz, además notaba que su cabello venía mejor peinado que las otras veces, ¿acaso intentaba verse bonita para él?

—Dame diez bolsas de galletas…— soltó sin pensar, aunque lucía estoica, su mente pensaba miles de ideas para obtener una confesión de ella.

¿Andaba o no andaba con ese hombre?

Kagura sonrió poniendo encima de la banca su canasta llena de galletas.

— ¿De cuáles te doy?

—De chocolate y manzana, cinco y cinco —Kagura comenzó a sacar cinco bolsas de galletas de chocolate, estaba a punto de sacar las de manzanas. Sin embargo, Nobume le habló —señorita vendedora de galletas— empezó, Kagura dejó de buscar y alzó la mirada.

—Sí, señorita policía.

—Yo… ¿usted conoce al Oficial Okita? — pregunto directo, hasta ese momento Kagura no había pensado en los acosos que la mujer policía le daba a Sougo, sabía que seguía rondado, pero pensó que estudiaba al policía, algo así como una clase de investigación de policías vagos.

—Sí ¿porque? —cuestionó curiosa.

—Yo, nada en especial, simplemente curiosidad —Kagura le extendió las galletas, Nobume estaba a punto de pagarle cuando lo vio acercarse, no dudo en tomar las bolsas de galletas y pagarle con un billete para salir corriendo de ahí, casi como si hubiera visto un fantasma.

— ¡Señorita espere, su cambio! — Kagura intento seguirla, pero la perdió en un dos por tres, esa mujer sí que corría rápido— su dinero— susurro.

— ¿Qué tanto miras china? ¿Acaso ya te volviste loca?

— ¡No estoy loca, tonto chihuahua! Hum, hum—se giró para encararlo— es solo que —dejo las palabras al aire, ¿debería decirle de la extraña mujer policía que lo estudiaba en su hábitat natural?

—Es solo ¿Que, china?

—Yo… una señorita me compro varias galletas, me dio un billete, pero como tenía prisa se fue y no espero su cambio.

—Eso es raro, ¿no será falso el billete? — la jovencita de ojos azules negó con la cabeza.

—No lo creo, ya una vez me compro galletas y me pagó con un billete similar.

— ¿A ver? Déjame ver el billete—Kagura se lo dio, Sougo comenzó a inspeccionarlo, no tardó tiempo en darse cuenta que era un billete real. —parece real, ¿Qué harás con el cambio, china?

—No es obvio, regresarlo.

Sougo negó con la cabeza, no le dijo nada más, sin embargo, sonrió, no cambia duda que china era una caja de sorpresas, a pesar de tener necesidades seguía siendo honrada.

...

Al día siguiente Kagura busco a la joven policía por los alrededores, no tardó en dar con ella y con su escondite (que consistía básicamente camuflarse con un árbol) lucía bastante nerviosa.

Kagura tocó su hombro, Nobume respingo, miró a la causante de sus noches de desvelos, la joven china le sonreía.

—Lo lamento, no quería asustarte.

—No pasa nada— se le quedó mirando, un silencio incomodo se formó entre ellas, Nobume la miraba fijamente, estudiando cualquier movimiento que hiciera, la pelirroja comenzó a rascar su cabeza con una de sus manos, con la otra mano cargaba su canasta de galletas.

—Yo solo quería, darte esto— dejo de rascar su cabeza, se llevó su mano directo a su bolsillo de su pantalón, sacando varios billetes y monedas de el. —Toma, muchas gracias por su compra— le sonrió aún más.

— ¿Qué es esto?

—Tú cambio, ayer saliste corriendo y no me diste tiempo de dártelo.

— ¿Por qué? — realmente no entendía ¿por qué lo hacía?, otra persona no lo hubiera hecho.

—Porque es tuyo ~ aru— explico.

—Otra persona se lo hubiera quedado sin dudar, ¿Porque no lo hiciste?

— Mi mamá me enseñó a no abusar de la gente ni de su generosidad, usted me compro galletas y ya una vez me regalo el cambio, no podía abusar de su gentileza otra vez.

Nobume tomo su mano y le regreso el cambio, Kagura la miró sorprendía.

—Quédatelo.

— ¿Qué? no, no puedo.

—Vamos, acéptalo, tú pareces necesitar más esto que yo.

—No, no puedo, tal vez necesite el dinero, pero no puedo abusar de su nobleza, no otra vez — le sonrió tímidamente.

—No estás abusado, yo te lo estoy dando, vamos guárdalo.

— No es justo

— Yo no acepto devoluciones — sonrió Nobume, era la primera vez que ella sonreía a alguien que no fuera sus donas.

Dudo por un leve momento, al final Kagura acepto.

—Lo tomaré, pero solo si aceptas toda esta canasta de galletas.

— No — negó rápidamente. —No puedo— porque no me gusta mucho.

—Es lo justo, quizá todas está galletas no se comparen todo el dinero que me diste, pero por favor acéptalo.

—No puedo — repitió Nobume. —No es necesario, puedes venderlas y conseguir más dinero.

—Te dije que mi mami me enseñó que no debo abusar de la bondad de la gente, ella me decía, "Kagura-chan, si alguien es bueno contigo y te da algo, acéptalo, más nunca abuses de esa generosidad, todo debe ser de forma recíproca— sus ojos brillaron al mencionar a su madre, un gesto que Sasaki no pasó desapercibido.

— Una mamá, ¿verdad? — Esa palabra le causaba una profunda tristeza, ella jamás conoció a la suya, su madre murió después del parto, nunca pudo decirle cuánto la amaba, ni un beso o un abrazo de consuelo que pudiera recordar — Debe ser lindo —dijo Nobume.

— ¿El qué?

— Que tú madre te enseñe ese tipo de cosas, yo perdí a mi madre apenas nací — los ojos de Nobume se oscurecieron — mi madre murió al darme a luz— no supo porque lo dijo, quizá era porque a veces se sentía culpable, sobre todo al ver a su padre admirar la foto de su madre, aunque hubiera pasado casi 24 años, él la seguía amando como la primera vez.

Kagura la miro, entendió aquel sentimiento

—Sí...—Dijo Kagura con duda— mi mami es muy bonita sabes, amable y muy justa, antes cuando estábamos bien, ayudaba a los que menos tenían, siempre con una sonrisa, mami me enseño que nadie vale más que nadie, también que uno nunca sabe la suerte que tiene, que la vida era como una montaña rusa, a veces estamos arriba y otras veces abajo, la suerte que tenemos, mañana puedes no tenerlo.

—Tu madre debe ser una hermosa persona, no dudo que sea igual de hermosa que tú —Kagura sonrió tristemente.

—Lo era… lo es — sus ojos se oscurecieron, Nobume deseaba saber más, pero algo dentro de ella le dijo que no lo hiciera, la joven Kugimiya tomó una bolsita de galletas, la abrió y le ofreció un par de galletas— mami decía que las penas con pan son menos, vamos toma algunas galletas— Nobume dudo, pero al final aceptó.

—Gracias.

— De nada — Kagura le sonrió con cariño, Nobume se sintió rara, era la primera persona que le regalaba algo tan sencillo, pero al mismo tiempo significativo, sabía que esa jovencita solo quería animarla, hablar de su madre la ponía nostálgica.

—Por cierto, me llamo Nobume Sasaki ¿y tú?

—Kagura Kugimiya.

— Mucho gusto en conocerte, Kagura.

Con una bolsa de galletas, unas cuantas palabras, ese día Kagura y Nobume se convirtieron en amigas.

~…~….~…~….~

A partir de ese día, Nobume y Kagura comenzaron extraña amistad (y rivalidad) aunque eso no lo sabía Kagura, Nobume no negara que la jovencita era simpática, le agradaba su compañía, sobre todo al sentir que por primera vez tenía una amiga, nunca le fue fácil hacer amigos, sobre todo con el sexo femenino, las mujeres que conocía la veían como una rival, aunque era amable y la trataban con dulzura, apenas se giraba podía escuchar como hablaba mal de ella, de zorra no la bajan, las mujeres podían ser demasiado crueles.

Pero Kagura no, a veces se comportaba como una niña, era amable y gentil con ella, siempre tenía algo que decir, por eso mismo no podía evitar comprarle galletas todos los días, sobre todo al ver la sonrisa que ponía, ahora entendía porque Sougo estaba interesada en ella, quien diría que se haría amiga de su rival.

Nobume se quedó sentada en la banca donde Kagura y Sougo se encontraba, sabía que tenía una determinada hora para verse; hoy por fin hoy le cuestionaría su extraña relación con el hombre de ojos rubíes. Quería saber si realmente tenía una oportunidad con ese hombre.

Kagura no tardó en aparecer con sus usuales ropas chinas de color naranja, con su canasta en mano y sombrilla.

—Hola Nobu-chan— saludó efusivamente Kagura— ¿Cómo estás hoy ~aru? — la joven tomó asiento a lado de la peli azul.

—Hola Kagura. — Nobume la miró fijamente.

— ¿Ocurre algo, Nobu-chan? — la joven de ojos rubí dudo, bajo el rostro.

—Yo… quería—guardó silencio un momento, la miró tímidamente— ¿puedo preguntarte algo?

—Claro, dime que quieres preguntarme.

—Tú… tienes…— se sonrojo, ahora Nobume se veía más tímida, como si fuera una niña preguntado algo que no debía— ¿estás saliendo con el oficial Okita?

— ¿Eh? ¿Porque esa pregunta? — indago la joven china.

—Los he visto juntos, ¿acaso son novios?

—No — negó la cabeza— somos... amigos — no sabía muy bien si lo eran, pero Kagura lo consideraba como un amigo, uno que le invitaba a comer.

— ¿De verdad? — sonrió.

—Si— afirmo, pero aun con esas palabras, Sasaki no podía estar tranquila.

— ¿Te gusta? — Los ojos de Kagura se abrieron aún más, bajo el rostro y comenzó a jugar con sus dedos, sus mejillas estaban rojas—N-No... — Tartamudeo —n-no me gusta de gustar, solo…— movió la cabeza en negación —solo… solo me cae bien.

"Mentirosa" pensó Nobume, pero en vez de enojarle aquella falta de honestidad, le causó bastante ternura, Kagura se comportaba como una niña, una que no quería admitir sus sentimientos.

— ¿No sabes si tiene novia?

Kagura la miro.

— ¿Porque lo preguntas? — ahora que lo pensaba bien, Kagura se dio cuenta que tal vez Nobume no investigaba a ese hombre porque fuera una especie raro de policía, tal vez ella le gustaba— tú lo conoces ¿verdad? — ella no pudo negarlo más.

—No puedo ser más obvia, ¿verdad?, yo lo conozco desde hace un tiempo, como te diste cuenta pertenezco a la policía, específicamente al área de homicidios, Sougo Okita fue parte de dicha área. Sin embargo, hace un año pidió su cambio, dejó la unidad y prefirió ocupar un cargo menos peligroso como policía de este distrito, en aquel entonces estaba intentado algo con él, más bien enamorarlo, pero fui bastante directa y aprensiva en cuando a mis sentimientos, cada vez que lo veía, no perdía oportunidad de expresar mi amor hacia él, pero resultó que no le gustaba mi manera de ser y — bajó su rostro, Kagura no evitó sentirse identificada, era duro estar enamorada de alguien y saber que esta persona no te correspondería.

Sin embargo, a diferencia de ella, Nobume era una mujer muy hermosa, libre y sin compromiso, sería la mujer idea para él y aunque muy en el fondo no le gustará la idea, tenía que hacer algo para ayudarla.

—Yo... Puedo... Si quieres… ayudarte a que él se enamore de ti, Nobume-chan — dijo Kagura, jamás pensó que esas palabras serían tan difíciles de decir — si tú quieres.

Nobume lo pensó bien, pero luego negó.

—Gracias Kagura, pero creo que debería primero intentarlo por mi cuenta, no te preocupes, si necesito tu ayuda te la pediré.

Tras esa charla, Kagura se reunía por las mañanas con Nobume, la joven china le platicaba de algunas cosas que hablaba con Sougo, así como sus gustos y cosas que odiaba.

—Le gusta mucho las cosas picantes, no le gusta mucho las cosas dulces, es sarcástico, le gusta fastidiar a las personas y poner apodos, odia que lo molesten cuando duerme—el solo imaginar cuantas veces lo levantó a mitad de su sueño— es un rencoroso, no se olvida si le hiciste una maldad, es un sádico, que no te engañen ese rostro de niña que tiene, aunque te diré que no es tan malo como aparenta —Kagura hablaba y Nobume solo escucha, no pasó desapercibido lo que ella de contaba y en la forma que decía.

Kagura parecía una jovencita enamorada hablando del chico que le gusta, la veía con ojos soñadores, ella no era consciente de sus acciones, mucho menos de cómo se expresaba, poseía una ingenuidad, una que a Nobume perdió hace tiempo, bajo las sábanas de un hombre que nunca la amo.

A Nobume le gustaría poseer nuevamente esa inocencia que Kagura tenía.

~…..~….~….~

En cierta ocasión, Kagura encontró a Nobume sentada en una banca de material cerca de los puestos de comida, lucia decaída, sus ojos se veían brillosos, la joven china no dudo en acercarse.

—Buenos días Nobu-chan ¿Qué tienes? —cuestiono, al ver como varias lágrimas caían de su rostro.

—Hola Kagura — ella intentó secar sus lágrimas con el dorso de su mano, Kagura rápidamente buscó un pañuelo, se lo dio a Nobume, ella no dijo nada y simplemente lo aceptó, la pelirroja tomó asiento a su lado, permaneció a su lado en silencio, no tardó mucho y Nobume comenzó hablar como si fuera una llave de agua, le contó cómo se había peleado con su padre y como este le regaño cuando ella se negó a ir a una fiesta por parte de su trabajo

—Él no tiende que ya no soy una niña, siempre quiere controlarme, lo odio, odio que me trate como una tonta.

—No creo que él te trate como una niña, si bien dice que se enojó porque ya no quieres ir a los eventos, tal vez él siente que tú lo estás abandonando.

— ¿Abandonando? No entiendo.

—Por lo que me has contado ~aru, sueles trabajar todo el día, incluso a pesar de que trabajan en el mismo lugar casi nunca lo ves, yo creo que tu padre solo quiere que vayas a esos eventos para pasar tiempo contigo— en ese momento Kagura ya no lucía como esa jovencita de dieciocho años, no, su rostro lucía como una persona mucho mayor— yo te aconsejaría que pasarás más tiempo con tu padre, aprovecharas cada minuto a su lado, que lo abrazaras y le dijeras cuanto lo amas, nunca sabes lo que puede ocurrir, un día está a tu lado y al otro ya no, no sabes si ese "te odio" sea lo último que escuche de ti

La joven Sasaki no pudo sentir más culpa al oír eso, entendía lo que Kagura le quería decir, últimamente ya no veía mucho a su padre, ella estaba más ocupada en sus cosas que en pasar tiempo con él, recordó cómo de niña deseaba que su papi trabajara menos y pasará más tiempo con ella, ¿acaso se estaba vengando de cierta forma por su infancia?, los recuerdos de su padre trabajando vinieron a su mente, pero también los pocos momentos que él lograba pasar con ella, la forma en que siempre busca la manera de hacerla reír y que no se entristeciera por no tener a su madre.

"¿Tú me odias papi, me odias por matar a mami?" le dijo en cierta ocasión, su padre simplemente acarició su rostro y la abrazo.

"¿Por qué piensas que te odiaría? Eres lo más hermoso que la vida me ha dado, no podría odiar al regalo más hermoso que me dejó tu madre".

—Ya no llores más, mejor sonríe, vamos— Kagura la abrazó, en un cálido abrazo intentando darle confort— vamos, no te dije eso para que lloraras — rompió aquel abrazo— además si sigues llorando no le gustaras a ese bastardo, odia ver a lasmujeres llorar— animo Kagura.

—Gracias— le respondió, dejando de llorar, Kagura tomó una bolsita de galletas, como la otra vez la abrió y le regaló una galleta a Nobume, ella aceptó sin dudarlo.

—Mientras tengas a tu padre siempre puedes hablar con tu él, sobre todo lo que sientes, estoy segura que entenderá— Kagura con suavidad acarició la cabeza de Nobume, repitiendo aquel gesto que Sougo hacía con ella, un simple gesto que despertaría ciertas emociones en la jovencita de ojos rubíes. — te ves más bonita cuando sonríes, que cuando lloras, como diría Albert.

~….~….~….~….~

Un nuevo sentimiento comenzó nacer, desde aquel incidente algo dentro de Nobume Sasaki comenzó a cambiar, su relación con Kagura cambio, si bien la joven china seguía ayudando a recolectar información sobre Okita, Nobume ya no deseaba saber de él, por el contrario, quería saber más de Kagura.

Y ahí en medio de ese restaurant, mirando como Kagura devoraba el desayuno que le invitó, decidió actuar.

—Oye Kagura-chan.

— ¿Si, Nobu-chan? — cuestionó con la boca llena y con sus penetrantes ojos azules, dudo un momento, un momento que se disipó al recordar cómo tanto Okita como Kagura se miraban, no podía permitir que algo entre los dos naciera, aunque fuera egoísta Nobume solo quería una sola cosa.

—Quisiera pedirte tu ayuda—Nobume tomó sus manos y las apretó levemente, Kagura dejó de masticar para verla directamente a los ojos.

— ¿Ayuda en qué?

—Yo quisiera que tú— Nobume llevo una de sus manos a su mejilla— me ayudaras a conquistar a Sougo, Kagura-chan, por favor ayúdame a conquistar su corazón—la joven de cabellos bermellón trago sus alimentos, una sensación se instaló en su estómago, una sensación de tristeza y desolación.

—Yo…

—Por favor Kagura-chan, por favor ayúdame a serfeliz —la jovencita no estaba del todo convencida, pero de pronto la culpa comenzó a invadir, Nobume hasta el momento era muy amable con ella, siempre la invitaba a desayunar, le compraba muchas galletas todos los días, era amable, buena con ella, sabiendo que sus actos solamente la lastimarían, le sonrió, aunque su corazón doliera, Sougo estaría mejor con ella, con ella que era casi perfecta.

—Está bien, te ayudare en todo lo que me pidas Nobu-chan, hare que ese sádico bastardo se enamore de ti, solo…—sentía como algo dolía dentro de ella— solo dime que necesitas que haga y lo haré.

Al oír esas palabras una resplandeciente sonrisa lobuna apareció en los labios de Nobume, como si fuera un león frente a su presa, frente a un pequeño corderito que no dudaría en devorar.

~…~….~

— ¡Libertad! — Gruño Kagura pegando los barrotes de la celda con una taza de metal— ¡Libertad! —repitió la chiquilla, Sougo quien se encontraba sentado enfrente de ella simplemente sonrió.

—Que infantil eres china—Puso los ojos en blanco— no serás liberada, no hasta que hables, ahora vamos, dile a tu amo lo que desea saber.

— ¡Que no soy tu perro y jamás hablaré! — lo reto con la mirada, Sougo simplemente sonrió, había pasado una hora desde que Kagura fue encarcelada por acoso.

—Así— dijo acomodándose en si silla— ¿acaso deseas pasar toda tu vida en prisión?

—Te crecerá la nariz como pinocho, roba impuestos, además yo no hice nada —Kagura tomó asiento en el piso, se cruzó de brazos, por suerte Sougo le había quitado las esposas, la joven china alzó su rostro de forma petulante, miraba a Sougo con superioridad, este por su lado no dejaba de mirarla, sobre todo de reparar en un hecho obvio, de un tiempo para acá, Kagura adquirió un par de kilitos de más, Sougo internamente sonrió, al saber que por su causa esa chiquilla ya no pasaba hambre, aún tenía presente como ella con su inocencia le confesó que a veces no desayunaba o cenaba, no sabía la razón pero no le gustaba saberlo, sobre todo al saber que pudiera enfermarse por no comer.

"Gracias al bastardo de Hijikata, puedo alimentar a esta china, a este paso la comeré antes de terminar el año nuevo".

—Oye china— Kagura lo miro— ahora que lo pienso estas algo pasadita de peso— apenas escucho eso, Kagura inflo sus mejillas y lo miró con los ojos entrecerrados.

— ¿Qué estás tratando de decirme? — Le dijo roja— ¿acaso me llamaste gorda?

El hombre simplemente sonrió.

—Si te queda el saco.

— ¡No estoy gorda! — se paró en un dos por tres, tomando los barrotes entre sus dos manos— es la ropa que me hace ver así, pero no estoy gorda— se negaba admitirlo, claro que no estaba gorda, nada tenía que ver que Sougo la invitara a almorzar y Nobume a desayunar, no era su culpa que ellos pagaran todo lo que comiera, ella no estaba gorda.

—Si china, lo que tú digas cerdito.

— ¡Oye no soy un cerdito! — sin embargo, Kagura no podía admitir que él no era el único que le había dicho aquello, en solo recordarlo hacía que ella se sonrojara.

"¿Kagura como que estas subiendo de peso?" esa observación no pasó desapercibida para la joven que tenía varios pedazos de arroz en su rostro.

"¿Qué intentas decirme, eh?" la joven había fruncido el ceño, sin embargo la misma persona le sonrió.

"Es solo que…me gusta verte así"

—Si china, no estas gorda, solo que estas bien para navidad— La voz de Sougo la hizo salir de sus pensamiento— te falta un par de kilos y estarás lista para el matadero.

— ¡Deja de llamarme así, bastardo sádico! — el castaño metió una de sus manos a su bolsa de su pantalón, sacando una barra de chocolate, lo abrió y comenzó a comer frente a Kagura, la joven de ojos azules no dejaba de mirar a Sougo, entreabriendo sus labios y dejando salir un hilo de saliva de su boca.

— ¿Quieres china? — preguntó el hombre sonriendo, Kagura negó con la cabeza— ¿Segura? — movió de un lado a otro la barra de chocolate, los ojos de Kugimiya no dejaban de seguir a esa barra de chocolate y su boca no dejaba de salivar, Okita empezó a reír mientras devoraba hasta el último bocado de chocolate, los ojos de Kagura lagrimearon.

"Yo quería"

—Ya ves china, por orgullosa no comiste chocolate— se burló el hombre, Kagura le gruño y se dio media vuelta, tomó asiento en el piso, se negaba a verlo, era un maldito sádico que se burlaba de ella, no tardó mucho que Sougo se pusiera de cuclillas y tocara su hombro, pero la joven aún estaba molesta, se negaba a darle la cara— vamos china, deja de ser infantil.

—Déjame perro, no me hables —dijo muy ofendida la chica.

—Ya china, vamos— Kagura se negaba a mirarlo. Sin embargo, no pudo más y se volteó a verlo, Sougo seguía agachando enfrente de ella, la miraba con una sonrisa ladina, se veía bastante atractivo en esa posición, sobre todo cuando le extendió una de sus manos dejando ver una barra de chocolate, los ojos de Kagura brillaron, miró nuevamente a Sougo, sus ojos lagrimearon— vamos, tómalo y deja de ser orgullosa, la joven no dudo en tomarlo, lo abrió y devoró en un dos por tres, manchándose sus rostro con un poco de chocolate, Sougo empezó a reír.

— ¿De qué te ríes? ¿Eh? Chihuahua.

—Ahora sí eres un cerdito, con ese rostro manchado de chocolate.

— ¿Qué? claro que no— rápidamente intentó limpiarse la boca con el antebrazo, Sougo sonrió aún más.

Oink, onik, ahora rueda por el suelo boca arriba, moviendo tu nariz y diciendo "oink, oink"

— ¡Que no soy un maldito cerdo! — grito aún más roja, el joven policía sin dejar de reírse sacó un pañuelo, tomo a Kagura de su barbilla y empezó a limpiar su rostro, como si fuera una niña pequeña, las mejillas de Kagura estaba cada vez más rojas, ella no evitó bajar la vista.

"Tal vez si parezco un cerdito" pensó la joven china. Después de ese momento tan raro (incómodo para Kagura) el celular de Sougo comenzó a sonar, él no dudo en contestar, la pelirroja solo miraba como Okita salió atender la llamada, no pasó desapercibido el brillo que sus ojos desprendía, nuevamente apareció esa extraña sensación que sentía cada vez que veía a Okita feliz con alguien que no fuera ella.

—Debería dejar de pensar en tonterías— se dijo así misma —ya paso una hora, a este paso no tardará en anochecer y…. —Kagura abrazo sus piernas mientras recostaba levemente su cabeza en ellas— no puedo llegar tarde, no otra vez, se preocuparán— dijo recordando en el último sermón que recibió.

"No debes andar muy tarde por la calle, eres una señorita, no puedes andar como si nada, no olvides que los hombres pueden convertirse en horribles bestias"

"No te preocupes, nada malo me pasara ~aru", alzó el pulgar, dándole peso a sus palabras, olvidándose de lo ocurrido hace casi tres años.

"¿Cómo quieres que no me preocupe?, eres una hermosa jovencita, no creas que no me he dado cuenta de cómo te miran los hombres"

"Ya te dije que no te preocupes, nadie me hará daño, para la mayoría de los hombres solo soy una simple vendedora de galletas muerta de hambre" sonrió amargamente.

"¡No te menosprecies! ¡Tú eres hermosa!, no por nada todos te miran", Kagura simplemente sonrió "por eso mismo tengo que cuidarte mucho, me inquieta que estés sola a tales horas".

"No pasa nada"

"Kagura-chan, no es correcto que andes en la calle de noche, por eso mismo jovencita apenas oscurezca te quiero en esta casa".

"Pero" infló sus mofletes. "Pero mami"

"Ningún pero jovencita, ya te lo he dicho, te quiero apenas oscurezca, Kagura"

"Está bien, prometo que no llegaré tarde mami".

Kagura suspiro, Sougo no tardó en regresar, Okita nuevamente se le quedó mirando, parecía meditar lo que diría, luego sonrió mientras se acercaba nuevamente a los barrotes de la celda, Kagura sabía que ese hombre no tardaría en decir alguna estupidez.

—Entonces china dime ¿eres culpable o no del delito que se te acusa?

— ¿Cómo que se me acusa? — Gruño la chiquilla parándose de golpe nuevamente— ¡Yo no hice nada malo!... Solo un par de preguntas, no hay nada de malo en ellas ~aru.

—Ya te lo dije china, el acoso es un delito.

— ¡Maldito chihuahua! Ya te dije que yo no te acoso.

—Claro china, estás loca por mí, vamos admítelo y terminemos este asunto de otra manera—le dijo con doble intensión, Kagura sintió como sus mejillas volvían a ponerse rojas.

— ¡Maldito perro lujurioso!

—Sabes china y yo que pensé que eras inocente.

—Lo soy— se defendió la jovencita.

—Vamos, dime la verdad, ¿Quién te mandó?

—Nadie. — mintió con descaro.

—Te crecerá la nariz como pinocho— acusó Okita tocando su nariz, Kagura intentó morderlo— ya china, no dejes que tus instintos perrunossalgan.

— ¡No soy ningún perro!

—Sabes china, este interrogatorio ya me aburrió, dime el nombre de tu compinche.

— ¡Nunca!, jamás hablaré, mándame a la horca, pero jamás te lo diré — dramatizó la jovencita china.

—Está bien, a lo mucho te darán ocho meses en el reformatorio juvenil— mintió, miro como Kagura abría los ojos y empezaba a temblar, Sougo simplemente sonrió— no te preocupes china, ahí te darán comida todos los días y vestirás un bonito uniforme de rayas.

—S-Sádico, deja de bromear.

—No bromeo chinita, aunque pensándolo bien no estaría mal, comerías todos los días, tendrías una cama para ti solita, además podría ir a visitarte, ya sabes, hacerte visitas conyugales.

— ¿QUÉ? —grito—T-Tú m-maldito pervertido— tartamudeo Kagura, en solo pensar aquello hizo que sintiera mucho calor, un calor que empezaba a inundar su vientre, en solo pensar que Sougo iría a ese lugar solo para tener… dios santo, ese hombre era todo un maldito pervertido, lo peor es que parecía no molestarle de toda aquella idea, Sougo y ella arriba de…

—No creo que te moleste la idea, ¿verdad? — tomo su mejilla, estaba a pocos centímetros de sus labios.

"¿Acaso la besaría? Ese hombre de verdad estaba dispuesto a besarla, a tocarla, hacerle cosas dentro de esa cárcel".

No pudo aguantar más, hablo.

—Está bien, hablaré — empujo a Sougo lejos de ella—Te lo diré todo lo que quieras. — Okita solo sonreía.

—Vamos, te escucho.

—Yo…

—Sí, continúa.

—Hace tres meses conocí a una chica ella siempre frecuentaba esta área desde temprano, yo la veía rondar buscando algo, en una ocasión ella me compró unas galletas y generosamente me regaló el cambio como tú, con el tiempo comenzó a comprarme galletas y nos hicimos amigas, hace dos días me pidió un favor, quería que recolectar cierta información de un hombre que le gusta y...

—Entonces te tomo como espía—Era obvio que ella no era la autora intelectual de ese plan, no lo quería admitir, pero estaba decepcionado, sabía que china no era pervertida, pero aguardaba una pequeña esperanza de que antes de terminar septiembre comería comida china — Estúpida, así muerdes la mano quien te da de comer.

— ¡Qué no soy tu perra! — gritó.

— China revelar información mía a esa acosadora, lo es, mereces que te castigue —tomo su barbilla, Kagura intentó forcejear con ese policía.

—Suéltame.

—No, no, no, te has portado mal, Kagura, mereces un castigo— le susurro cerca de su oído, la vendedora de galletas tragó saliva

¿Qué mierda le haría ese hombre?

—S-Sádico… tú no…

—No te preocupes — sonrió sádicamente— no te dolerá, bueno, no mucho — Bastó que dijera aquello para que Kagura enrojeciera de pies a cabeza.

¿Qué rayos le haría ese hombre? En solo pensarlo sintió como un escalofrío la invadía y, además de cierta humedad entre sus piernas

—China, es hora que te dé tú castigo.

Continuará…


Notas finales:

Quiero agradecer infinitamente a todos los que comentaron :) gracias a todos ustedes este fic sigue actualizado, no pensé que gustara tanto, de verdad muchas gracias.

No pensé que muchos le gustara galletas, de verdad no espere que la gente quisiera leer este fic :'3 cuando recibo comentarios, me siento tan feliz que desearía actualizar todos mis fic, lamento mucho no poder actualizar como antes, pero mi vida ha cambiado en los últimos meses, mi tiempo y mis ánimos van variando, sobre todo las ganas de escribir.

De verdad muchas gracias por tu apoyo, por ustedes es que esta el quinto capítulo, como algunas saben, mande spoiler en los review que conteste x3 eso como una compensación por su espera, no dude que mandare adelantos del próximo capitulo (cuando lo tenga :'v)

También quiero agradecer a mi beta Cris, quien me ha soportado hasta ahora, por siempre animarme y evitar que muchas veces borre mis fic :'v por ti y tus constantes acosos que actualice galleta es que este fic está aquí.

Fueron: 9.263 palabras, 22 paginas en word, irónicamente el capítulo preliminar tenía 8000 palabras y ya estaba, pero en los últimos días aumente más a la escena final, así que es bastante largo en comparación mi idea original de 500 palabras :'v

Poco a poco vamos sabiendo cosas de Kagura, sin embargo aun no es hora que sepamos de su vida, la relación va avanzado poco a poco, antes de empezar con el lime (que muchos quiere, sobre todo el lemon) necesito desarrollar la relación de Kagura y Sougo.

Como alguno se ha dado cuenta Kagura tiene cierto miedo a los hombres, eso se aclarara más adelante. Un dato curioso es que para el capítulo 4, se supone que la historia ya estaba bastante avanzada y el lime empezaba en el capítulo 5, Nobume no sabía, eso se debía a que los primero 15 capítulos fueron escritos primero, sin embargo de ultimo momentos las escenas comenzaron a desarrollarse más a profundidad y aunque la participación de Nobume al principio era relleno, creí conveniente ocupar esto para ir poniendo cosas de Kagurita, en fin.

¿Qué les pareció el capítulo?

¿Se esperaba a Nobume de esta manera?

¿Qué les pareció los momentos OkiKagu?

¿Qué creen que oculte Kagura?

¿Con que castigara Sougo a Kagura 7u7?

XD ¿Qué les pareció las referencias ocultas?

Y de forma en general ¿qué piensa que hará Nobume?¿ que les parecio sus acosos xD y como rival en el amor?

De verdad muchas gracias por leer este fic, de verdad gracias por su apoyo y sus votos, gracias a ustedes galletas tiene más de 100 votos:'3 soy feliz.

¿Cuándo actualizare? como dije antes, no tengo una fecha exacta, todo depende de mi tiempo, el estado de ánimo que tenga.

De ante mano muchas gracias por su apoyo, espero contar con su apoyo hasta el final, se despide frany ;) nos estamos leyendo.

~o~o~

Gracias por sus votos y comentarios, sobre a todo aquellos que se toma la molestia en leer este fic, aquellos que solo leen y agrega en favorito x3 también gracias :'3 me hace feliz que alguien me lean.

Nos leemos pronto, con cariño frany

15-10-2018