Los personajes no me perteneces, si no a Gorila senpai, Hideaki sorachi,tampoco la imagen de portada, esa pertenece a su respectivo dueño , lo único que me pertenece es la historia.
Aclaraciones:
Cursivas y comillas: pensamientos- flashback (dependiendo de la situación)
Letra normal: presente.
—: diálogos
Los personajes puede contener Out of Character (OoC): fuera del personaje
Advertencia: Insinuación sexual, malas palabras, palabras de doble sentido
Capitulo beteado por Cris ~ Shiawase Day :) gracias mi beta ;) gracias por ayudarme con este capítulo :'3 por escuchar y darme tu opinión sincera
Disculpe los posibles errores ortográficos que se llegue a presentar, se corregirán en la brevedad posible.
Un copo de nieve rozo su nariz, ella sonrió con las mejillas rojas por el frío, de un momento a otro empezó a reír mientras daba pequeños saltos, intentado atrapar los copos de nieve que caían a su alrededor. Era una noche fresca en Japón, hasta hace unos minutos la jovencita de 13 trece años esperaba impacientemente a su padre, eso hasta que vio caer la nieve desde su balcón, pensé que estaba iniciado la adolescencia, la jovencita aún era una niña.
—Kagura-chan—musito una voz suavemente, la jovencita se giró para encontrar una mujer parecida a ella, a diferencia de Kagura, la hermosa mujer tenía los ojos verdosos— será mejor que entres o pescarás un refriado.
—Pero mami está nevando—sonrió la jovencita.
—Lo sé, hace frío—no fue consciente de ello, hasta que su madre coloco un abrigo en sus hombros— vamos mi niña, papá ha llegado.
— ¡Llego papi! —dejo salir un efusivo grito, la jovencita rápidamente corrió hacia la casa, donde un sujeto le cabellos negros la recibió con los brazos abiertos, Kagura no dudo en lanzarse a sus brazos, una lluvia de besos inundo su rostro. — ¡Bienvenido papi! — canturrio la niña con alegría, su padre no hizo más que sonreír.
—Buenas tardes, mi señorita —era el primer año que lo pasarían juntos en Japón, lo mejor de todo es que su papi ya no estaría tan lejos como siempre ocurría en los últimos años debido a su trabajo, por fin estaba juntos ellos tres, por fin eran una familia feliz, Kagura ya no tenía que preocuparse por nada.
Kagura era feliz, que más podía pedirle a la vida, si ya lo tenía todo o eso creyó...
~...~...~...~...~
Capítulo 11-Regalos
15 de Diciembre
La jovencita Kugimiya caminaba con la vista pérdida entre las calles de Tokio, la gente iba y venir por la calle, diciembre había llegado y con ella la primera nevada de la temporada. La hermosa ciudad de Tokio estaba bien iluminada por las fiestas navideñas, no había esquina que no estuviera adornado, sin mencionar el pino gigante del parque principal, donde abundaba turistas y es que la gran mayoría viajaba para estas fechas de decembrinas.
La jovencita se froto sus manos en un intento por calentarlas, había dejado su ropa habitual por ropa térmica, no era nueva pero no por ello dejaba de servirle, antes de que se diera cuenta sería navidad y en un pestañar año nuevo.
Como era algo habitual en la temporada decembrina, la demanda laboral aumento, por consiguiente sus ventas de galletas también, además de un par de trabajos extras que le había salido, por supuesto que Okita no sabía de ello, por esa misma razón Kagura no lo había visto en días. También estaba el asunto de navidad.
Navidad, dulce y hermosa navidad, aunque para la mayoría de los japoneses era una fecha sin importancia, para otros era todo lo contrario, debido a la globalización y las costumbres extranjeras, algunos japoneses habían adoptado la ideología de que ese día era para pasarlo en familia, sin mencionar al famoso Santa Claus, aquel sujeto de traje rojo que traía regalos a los niños buenos y carbón a los niños malos.
A Kagura siempre le había gustado la navidad, su familia había adoptado esas costumbres occidentales, más allá de que en otros países era algo más bien religioso, su familia lo veía como un día para pasar en familia, comer ricas comidas preparadas por su mami y recibir los regalos que Santa(papi) le dejo. Eso fue durante los primeros 14 años de su vida, aunque trataba de celebrarlo como acostumbraba, a veces era difícil tener una rica cena, mucho menos regalos debajo de un pino inexistente, pero a pesar de todo aquello, la idea de pasar una noche en familia no cambiaba, aun sin tener todo aquello, la magia seguía estado presente en su vida.
Ya estaba a la vuelta de la esquina, la jovencita se debatía que hacer para tal fecha, no fue hasta que sus ojos lo encontraron que sus pensamientos se disiparon, una pequeña sonrisa sobresalió en su labios, tenía más de tres días de no verlo, se sentía ansiosa. Intento alcanzar a ese hombre, las palabras empezaron a salir de sus labios. Sin ni siquiera darse cuenta de sus acciones, Kagura corrió hacia el joven de cabellos castaños.
— ¡Hey sádico! — apenas escucho su apodo, Sougo se giró para verla. Kagura llevaba una enorme suerte naranja, tenía más mejillas rojas por el frio, portaba una sombrilla y su siempre fiel canasta de galletas, Sougo se detuvo a medio camino.
— ¿Cuánto tiempo, China?—sonrió de forma ladina el policía.
— Si, últimamente trabajas más.
—Yo siempre trabajo.
—Si ajá, nadie te cree eso chihuahua, por cierto ¿a dónde vas? —cuestiono achinado sus ojos—seguramente te ibas a escabullir al parque jum,jum, te atrape flojo—él sonrió, como era posible que en tan poco tiempo su china supiera su rutina habitual, eso significaba que ella estaba al pendiente de él.
—Eso desearía, pero con este frío ni loco duermo en el parque, a este paso me convertiría en paleta—Kagura rio— por eso me la paso en la Kōban*, tomando café y viendo como la gente camina.
— ¡Flojo! — Acuso la chiquilla— no pago mis impuestos para que holgazanes.
—Dudo mucho que pagues impuestos—Kagura de por sí ya estaba roja, se mordió el labio—Sin embargo, yo no puedo pasármelo en la comisaria, tengo cosas que hacer, ya sabes, los policías solemos tener mucho trabajo.
—Claro... como dormir por ejemplo— dijo con sarcasmo— entonces... quiere decir que no estarás en tu edificio. — el castaño negó con la cabeza, la jovencita parecía decepcionada, había planeado ir edificio comisionado para hablar con Sougo, pero al parecer hoy no sería el día.
—Comprendo.
—Quita esa cara, china.
— ¡Es la única que tengo! —musito enojada, el policía sonrió.
—Sé que me extrañas, pero no por eso debes molestarme conmigo.
— ¡Que! ¿Quién dijo que te extrañaba? — Inquirió, se dio media vuelta fingiendo molestia— yo no te extraño...yo solo...quería ir a refugiarme contigo— se excusa. Ciertamente Kagura a veces se comportaba como una Tsundere, pensó Okita.
—Kagura.
—No quiero quitarte más tu tiempo, nos vemos—la jovencita planeaba huir, debía entender que aun cuando quisiera pasar el tiempo con Sougo, no siempre podría, después de todo, el bastardo era policía y tenía sus propias responsabilidades, ya mucho era que fueran a comer seguido como para mal gastar más su tiempo.
Kagura ni siquiera di un paso cuando la jalaron de la mano, Sougo la miraba de forma intensa, su callosa mano rodeaba la muñeca de la jovencita, su tacto era fuerte y firme, Kagura sintió como la sangre se le subía a las mejillas.
—Sádico.
—Kagura— su voz sonó ronca, se miraron un largo tiempo, Kagura sentía como si esos ojos rojos las atrajeran a un abismo—N-no te gustaría acompañarme—menciono.
— ¿Acompañarte? —lo miro perpleja.
—Sí, quizá puedas ayudarme.
— ¿A dónde? — Sougo no respondió, sonrió de forma coqueta, Kagura tardó unos segundos en darse cuenta de esa insinuación.
— ¡Pervertido! —Grito roja— ¿a dónde pretendes llevarme? —lo encaró,
Sougo empezó a reír.
—China, ¿qué tanto piensa? ¡Porque siempre me tienes que acusar de cosas malas!, sospecho que la pervertida es otra persona, siempre mal piensas las cosas, ya sé que soy atractivo pero contrólate, quieres— acuso el policía.
— ¡Qué! Nooo... yo sé— ya no podía estar más roja de lo que ya estaba, el bochorno no abandono su rostro en un largo rato, él tenía razón, siempre que Sougo le insinuaba algo, ella siempre creía que era de forma sexual, no era su culpa, la mayoría de los hombres solo la miraban de forma lujuriosa, sin mencionar los acosadores que podían ser.
—Dime china—Sougo se había acercado más a ella, podía sentir como sus labios peligrosamente rodeaban su oreja, sentía la cálida respiración un costado de su oreja— ¿qué tanto tienes en esa mentecita perversa?
— ¡Cállate!— ella se alejó por inercia, deshaciendo su agarre en el proceso, Sougo podía comprar el rostro de su chica con un tomate, se veía avergonzada, la jovencita se llevó una de sus manos hasta su oreja, en la cual Okita le había susurrado, intento controlar su respiración y su voz— ¿A-A d-donde q-quieres que te acompañe ~aru? — tartamudeo nerviosa.
— ¿De verdad me acompañaras? — ronroneo.
—S-si pero no te creas que será gratis— intento recuperar la compostura—t-tendrás que invitarme a comer.
— ¡Ja! siempre lo hago china, es más siento que a veces solo me buscas por eso, qué mala eres Kagura, solo me buscas por la comida, eres una interesada. — se victimizo.
— ¡No es cierto! — se defendió— y-yo no...— no dejaba de sentir como la sangre subía a su rostro, él tenía razón, siempre que lo buscaba, el terminaba invitándolos a comer, Kagura no desean que Sougo pensar que simplemente lo buscaba por eso, NO, a ella le agradaba su compañía, él era sincero y no pretendía hacerlo nada mal. —No tienes que invitarme a comer, te acompaño sin nada a cambio.
—Qué dulce eres china —Sougo tomo su barbilla como un lobo a su presa, Kagura de pudo nerviosa.
—Aunque no me lo pidieras, lo iba a ser. —coqueteo de forma descarada.
— ¡Pervertido!— alejo su mano de su rostro y Sougo comenzó a reír.
—Entonces, vamos—tras decir estas palabras, el joven policía empezó a guiar a Kagura por las calles de Shinjuku*.
— ¿A dónde vamos? — quiso saber la joven intrigada, mirando los grandes edificios.
—A comprar— se limitó a contestar. No era algo raro, ella solía acompañarlo al súper, a comprar la despensa de su casa, sin embargo Kagura estaba segura que no iba a eso.
— ¿A comprar qué? — insistió. Sougo lo medito un rato, antes de reír de forma perversa.
—Un regalo, necesito tu ayuda para elegir un regalo, después de todo eres igual...— Kagura no se esperó aquello, a decir verdad, después de incidente del pastel, ese que Sougo le regalo de forma indirecta, la jovencita intento varias veces agradecerle, pero simplemente no pudo, tampoco ayudaba que Sougo no le hubiera tomando importancia, quizás tal vez es solía ser así con las mujeres, no cualquiera te regalaba algo sin recibir nada a cambio, sobre todo si es del sexo opuesto.
"Los hombres que regalan cosas costosas a las mujeres, solo buscan una cosa" recordó sus palabras.
— ¡Ah, con qué era eso! seguro quieres que te ayude a elegir un regalo para una mujer— Esas palabras tomaron por sorpresa a Sougo, tanto ella como él detuvieron su andar, Okita miro a Kagura, está solo desvió la vista, se negaba a verlo.
No era tonta, si Sougo necesitaba su ayuda para elegir un regalo, seguramente era un regalo para una mujer.
— ¿Estas celosa? — indago, a veces Kagura lo sorprendía, ya fuera por sus comentarios o su actitud.
— ¡¿QUÉ?! NOOO—Negó con la cabeza— ¿P-Porque debía estar celosa? —Frunció el entrecejo—Si quieres regalar algo a una mujer, estás en tu derecho— aunque intento ser fuerte, por dentro se sentía mal, ¿Qué sentía tristeza y a la vez enojo?, se cuestionó.
—Vaya china no sabía que fueras celosa. — Okita simplemente sonrió, no se esperó que ella dedujera aquello, analizó cada una de sus palabras, nunca le dijo que compraría algo para una mujer, aunque ella lo mal entendió como siempre.
— ¡CLARO QUÉ NO! — Musito casi gritando, con un poco de molestia— no estoy celosa—pero Okita no le creía, debería aclarar todo antes de que su china se enojara más y se fuera del lugar.
—No te preocupes china, no te llevo a comprar nada para una mujer, tú sabes que eres la única— dejo las palabras al aire, fue entonces que ella por fin le dirigió la mirada, sus palabras la hicieron sonrojarse—...a quien molesto. — cualquier cosa que Kagura estaba pensado quedo de lado, nuevamente Sougo estaba jugando con ella.
— ¡Bastardo, deja de burlarte de mí ~aru! —reprocho la jovencita avergonzada, odiaba que Sougo se burlara de ella, por su parte el policía le saco la lengua como si fuera un niño pequeño.
Esa jovencita era la única que podía sacar ese lado infantil.
—China eres demasiado fácil de molestar.
—Te voy a dar tú molestar— musito la chica, intentado pegarle con su paraguas, Sougo simplemente esquivo sus ataque mientras reía.
—Extrañaba estás peleas— se sinceró— Kagura dejo de intentar golpearlo—No quiero que me acompañes a comprar algo para una mujer sino para un niño.
— ¿Un niño? — ella se quedó perpleja—No comprendo... ¿Tienes un hijo? —preguntó horrorizada.
— ¿QUÉ? ¡NO!, eso sería horrible— Kagura lo miro de una manera que Sougo no supo interpretar, era entre aliviada pero al mismo tiempo tristeza.
—No entiendo.
—Verás— se rasco la cabeza, ¿Por qué de pronto se sentía tímido? Quizá porque hablaría de Kondo—mi capitán ha organizado una recolecta de juguetes...de juguetes, ropas y alimentos para la zona kabuki.
— ¿De verdad tu capitán hizo eso?
—Sí, hace unos días paso un oficio, solicitando apoyo voluntario para la recolecta anual que organiza para los niños de la zona Kabuki.
La zona Kabuki pertenecía al distrito de Kabukichō, conocido por ser el barrio rojo más importante de Japón, en donde se encontraban miles de locales de entretenimiento enfocados al mercados adultos, ese área contaba con muchos bares, hostales, moteles, locales comerciales, restaurantes, una gran zona "gay", clubes nocturnos y también la famosa zona de tolerancia "Yoshiwara", el lugar donde abundaba la prostitución, algo que no estaba permitido, pero al ser un área gobernada por la mafia, el mismo gobierno se hacía de la vista gorda.
En medio de todo eso existía la zona Kabuki, un lugar donde abundaba la pobreza, la mayoría de las personas que vivían ahí, trabajaba en Shinjuku, Kabukichō y Yoshiwara, al ser parte de la zona marginada por el gobierno, las rentas eran más baratas y más accesible que otras. No era el mejor lugar para vivir, pero era lo mejor que se podía conseguir en la zona, por eso mismo Kabuki contaba con una gran diversidad de personas quien lo habitaban, se podían encontrar las típicas familias japonesa, conformada por un padre, una madre e hijos, hasta las más modernas: madres solteras (la gran mayoría por su trabajo en Yoshiwara), parejas del mismo sexo, ancianos, niños huérfanos que trabajaban en las zonas.
Por esa misma razón, el comandante Kondo Isao solía hacer campañas y recolectas para ayudar aquella zona olvidada por el gobierno, su padre que también fue policía, le había mostrado desde niño, la otra cara del distrito, Kondo nunca pudo olvidar la decadencia que muchas familias vivían en esa zona, los niños apenas vestían ropas decentes, que buscaban comida en los basurero, ni que decir las jovencitas de menores de 15 años embarazadas o trabajando en algún burdel cercano, ver tanta marginación lo hizo replantearse sobre lo que deseaba hacer de grande, su deseo por cambiar el mundo, o al menos ayudar esa zona lo hizo convertirse en policía, así como su padre, ayudar aquellas personas más necesitadas lo reconfortaba, además de hacer un cambio en el mundo, por eso mismo Kondo organizaba recolectas durante todo el año, no había persona que no conociera la noble acción de policía.
—Debe ser una buena persona—Musito Kagura.
—Sí, Kondo-san es la persona más noble que conozco, su padre fue policía de esa zona, pese a ser una de las zonas más peligrosas y a la vez ricas, mi comandante creció viendo la otra cara de ese distrito, tanto que su amor por ayudar a los demás lo hizo convertirse en policía, la gente de esa zona lo respeta mucho y como no hacerlo, si cada que puede, organiza campañas de recolección de ropa, comida o cualquier cosa que uno desee donar para los más necesitado.
—Debe ser muy querido y no lo dudo—sonrió la jovencita.
—Él pudo ocupar otro puesto, incluso llegar a lo más alto, pero prefirió quedarse en esta zona y ayudar a estas personas.
—Se ve que lo quieres mucho— para ella no pasó desapercibido la forma en que hablaba de él, se notaba la admiración y el orgullo, Okita no era de sonrojarse pero en ese momento sus mejillas se tornaron rojizas, Kagura abrió aún más sus ojos, ver a su policía sonriendo fue tan hermoso.
— ¿Tanto se nota? —Sonrió mientras se rascaba la mejilla— de hecho por él fue que me convertí en policía. Lo conocí cuando tenía 8 años, en aquel entonces el recién se había convertido en policía, nos llevamos casi 12 años, no es muy grande pero es lo más cercano que tengo a un padre.
—Me gustaría conocerlo.
—Te lo presentare en un día de estos, generalmente anda supervisando las distintas zonas que tenemos asignadas, por cierto, Kondo es conocido como gorila, ya que se ve fuerte y peludo como uno, algunos lo conoce como Gorila o Konrila —Kagura se imaginó a un gorila con uniforme, quien usaba como arma un plátano, no aguanto la risa, una fuerte carcajada se escuchó, Sougo sonrió al ver como su china dejaba de estar molesta.
—Definitivamente tengo que conocerlo.
—Y lo harás— afirmo— entonces china ¿me acompañas a comprar un regalo? — ella asintió más que dispuesta.
Entraron a dos jugueterías, pero ni siquiera pudieron pasar de la entrada, el lugar estaba repleto, tanto Sougo como Kagura había olvidado que era Diciembre, muchas personas realizaban compras navideñas.
Tardaron unos quince minutos, en los que Sougo intentaba en vano encontrar una juguetería cercana, fue entonces que Kagura recordó una conversación que escucho de dos clientas. Dos mujeres hablaban sobre una nueva juguetería en la zona céntrica de la ciudad, decían que los dueños estaban para comprarles a diario, Kagura no entendió lo que trataba de decir, a una de las mujeres se le escapo una risita y algo sobre un gran oso amable y servicial, también que era custodiado por una "bruja rubia" que no dejaba de gritar WRYYY y asustar a las jovencitas bellas que intentaba acercarse al enorme oso.
—Oye sádico, me parece que hay una juguetería cerca de aquí— Sougo que ya estaba algo cansado, simplemente asintió, ambos decidieron ir a la juguetería que Kagura menciono, tardaron otros diez minutos hasta que llegaron a un enorme edificio que tenía apariencia de castillo.
Kagura sonrió, era como los castillos de los cuentos de hadas, o más bien esa apariencia daba, entraron sin dudarlo, el lugar no estaba tan lleno como en las otras jugueterías, para Sougo no pasó desapercibido que el lugar estaba lleno de mujeres jóvenes, quienes no dejaba de mirar a un hombre peli azul con un cuerpo bien marcado, mismo que fue a recibirlos, este le sonreía de oreja a oreja, el aspecto de aquel hombre no concordaba con el lugar, debido a que se veía fuerte e imponente, como para trabajar en un lugar infantil, lleno de juguetes, era como ver un enorme oso con personalidad dulce y gentil.
—Buenas tardes, sean bienvenidos a la juguetería "Joestar". —Musito amablemente el hombre, inclinando la cabeza.
—Buenas tardes—saludaron al unísono, el hombre no dejo de sonreír, veía cierta atmósfera entre ellos dos.
—Disculpe un poco el desorden— menciono el hombre apenado, debido a que parte del pasillo estaba lleno de cajas— recién nos llegaron juguetes nuevos y actualmente tenemos a 3 de nuestros ayudantes enfermos.
—No se preocupe, para nosotros no hay ningún problema.
—Como pueden ver, la juguetería está distribuido por género y edad, se pueden guiar por el pequeño anuncio que hay en cada pasillo y— antes de poder terminar, se escuchó una fuerte voz proveniente de uno de los pasillos, las mujeres que estaban cerca de ellos, rápidamente se fueron a ocultar a los pasillos más alejados.
— Jojo ¿dónde rayos estas?— Gritó una voz bastante molesta— deja de hacerte el vago y ven ayudarme con estas cajas, estos juguetes no se acomodaran solos — ambos miraron como un sujeto rubio(Sougo no podía definir si era mujer o hombre, ya que el rostro era demasiado femenino contraste al su cuerpo bien marcado y la vestimenta unisex) salía entre lo que parecía una pequeña bodega cerca de la caja registradora, tenía el mismo aspecto que el primero (menos musculoso) a diferencia del peli azul, se veía para nada amable, incluso podía decir que mal miró a Sougo.
—Enseguida voy, Dio, por favor siéntanse como en su casa, me llamo Jonathan y si necesitan algo en específico o sino encuentra algún juguete para su hijo, no duden en llamarme— se despidió antes de que Kagura o Sougo pudieran aclarar que no tenían hijos o que eran siquiera pareja, mientras ellos estaban ruborizados, el pobre Jojo era regañado por la rubia, al parecer Dio no estaba muy feliz de que Jojo estuviera cerca de aquel policía, claro, porque Dio Joestar sabía que su querido Jojo podría voltear incluso a los hombres de su mismo sexo, el claro ejemplo era el mejor amigo de su marido, Robert Speedwagon, al cual odiaba en secreto.
—Oye china... ¿tú crees que esos dos son "algo"? — pregunto, al ver como el tal Dio no dejaba de regañar al otro dependiente, sobre todo cuando este intento abrazarlo, solo aun creía que Dio era hombre y como no hacerlo, si su apariencia era andrógina y estaba igual de fornido que su esposo.
— ¿Eh? ¿A qué te refieres? — cuestiono la vendedora de galletas quien rápidamente se había girado a ver los juguetes que se encontraban en los estantes.
—Olvídalo— como pudo preguntarle, si ni siquiera se dio cuenta de Nobume, mucho menos se daría cuenta que quizá esos dos hombres eran parejas y por lo visto, el rubio era demasiado celoso.
Pero a diferencia de Sougo, Kagura se había percatado de que "ese rubio" era efectivamente una mujer, quizá no tuviera un pecho tan pronunciado, pero su voz y sus movimientos la delataban, sobre todo cuando miro a Sougo, esa mirada de análisis no pasó desapercibido para la pelirroja, no podía culparla, Sougo era sumamente guapo.
Obviamente ninguno conocía a Dio Joestar, quien solo tenía ojos para su marido, todo los demás eran poca cosa para ella, siempre diva nunca indiva.
— ¿Y bien? exactamente ¿qué estamos buscando? —cuestiono, mientras tomaba un caja de lego del hombre araña.
—Juguetes, china— puso los ojos en blanco, estaba molesto.
Okita no dejaba de mirar a los dueños del lugar, le incomodaba que fuera demasiado fornidos, se preguntaba porque su china lo trajo aquel lugar, no pasó desapercibido que la juguetería estaba lleno de mujeres jóvenes, mujeres que no dejaban de mirar a los dueños.
"¿Sera que le gustan así de musculosos?" se cuestionó, aunque el tipo rubio tiene cara afeminada como la suya, al darse cuenta de tales pensamientos, el castaño intento dejar de cuestionarse tonterías.
— ¿Tienes algo en mente? — volvió a preguntar la vendedora de galletas.
—Da igual, elige lo que quieras—Kagura frunció el ceño.
— ¿Exactamente cuánto vas a llevar? Si no me dices agarrare todo lo que hay en ese estante— amenazo, esta acción hizo sonreír al policía.
—No estoy seguro, Kondo-san pidió que donáramos lo que naciera de nuestro corazón— así de sentimental se portaba su jefe, el pobre siempre había sido ingenuo y no tenía suerte con las chicas.
—Creo que la cantidad no importa, siempre que lo des de corazón ~aru— sonrió. — no eres tan malo, señor policía— al decir esto, Sougo sintió culpa, sinceramente él se había acercado con otras intenciones a Kagura, la vez no pensó que esa chiquilla fuera demasiado inocente e ingenua como para creerlo tan bueno.
— ¿Quién dijo que no lo era? —Musito— siempre te invito a comer—aunque esto último lo dijo en voz baja.
Ambos comenzaron explorar el lugar, el policía tomo un carrito para colocar los juguetes que compraría, fue un deleite para Okita ver como Kagura sonreía cada vez que le mostraba un juguete, la risa que soltaba la hacían lucir como una niña chiquita, sobre todo cuando apretaba los botones de los juguetes con sonido.
Le gustaba verla sonreír.
—Cuando era niña, papi me regalo una muñeca similar a este—Kagura le mostro la muñeca de Elsa*— la mía era de Barbie, se llamaba Clara, pertenecía a la película del cascanueces, amaba esa muñeca, tanto que nunca la saque de su empaque.
— ¿Aun la conservas? —Ella negó con tristeza, esa muñeca fue vendida, al ser un juguete de colección, descontinuado y nuevo, las tiendas de colección ofrecían mucho dinero.
Kagura no olvido cuando tuvo que verde su muñeca a la edad de 14 años, nunca imagino que valiera tanto, en ese momento el dinero escaseaba y lo necesitaba con urgencia.
—Kagura— la llamo, sacando de sus pensamientos a la chica, esta solo sonrió. — ¿Estas bien? — para el joven no pasó desapercibido ese gesto.
—Claro que si— mintió.
Estuvieron eligiendo varios juguete, fue entonces que Okita tomo un carro de color azul.
— ¿Te gusta ese? — cuestiono la chica, al ver como sonreía.
—Sí, cuando era niño solía jugar con un carro simular a este. — la jovencita lo escucho con atención, Okita no era de hablar de él, de hecho Kagura sabia pocas cosas con referente a su entorno familia, no sabía si tenía hermanos, mucho menos si sus padres aun vivían, ella deseaba saber más de él, sin embargo no podía ser tan descarada preguntado, si ella misma no era sincera con él.
Por su parte, Sougo se perdió entre sus pensamientos, recordó su infancia, perdió a su padre a temprana edad, no tenía muchos recuerdos de él, debido que aún era muy pequeño cuando falleció, su madre lo resintió al grado que entro en una depresión que se complicó con el pasar de los años, aun así, su madre junto a su hermana siempre hacia lo posible para que Sougo tuviera todo lo que pedía, incluso si no había dinero de por medio, por eso mismo Sougo amaba a su familia, cuando perdió a su madre prematuramente, fue un duro golpe para él y su hermana, que recién estaba terminado la secundaria en ese momento, hubiera sido difícil para ellos dos, de no ser por Kondo y para su desgracias de Toushiro, que los apoyaron, tanto económicamente como legalmente.
Ahora que lo pensaba, ese carrito fue el primer juguete que le regalo Kondo, cuando recién lo conoció, nunca olvidara como ese hombre con rasgo similares a un gorila, le sonrió y le entrego aquel carrito que tanto había deseado y que por cuestiones económicas su madre no se lo había comprado.
"Sou-chan se paciente, pronto te comprare ese carrito que tanto deseas", al ser un niño pequeño no sabía que su madre tenía problemas económicos, ella nunca le decía que no, solo le pedía que esperara.
— ¿Aun lo conservas? — pregunto curiosa, sacando de sus pensamientos al castaño. Se sintió nostálgico, extrañaba mucho a su madre, por eso mismo procuraba no pensar en ella.
Aun con el paso de los años, le era imposible aceptar del todo que su madre ya no vivía, tomando en cuenta que la casa en donde vivía, le perteneció a su familia, los recuerdos estaban impregnados en el lugar.
—Si— musito, aquel carrito seguía entre sus manos— Lo llevaré, me gustaría ver el rostro del niño afortunado que lo tendrá.
— ¿Por qué no le escribes una nota?
—Eso es tonto.
—No es así.
—Además puede que los niños no sepan leer— no era raro, debido que muchos niños de esa zona no iban a la escuela y se dedicaban a trabajar.
— ¿Estás seguro?
—Si. —Sougo tomo el carro azul, lo coloco con los distintos juguetes que Kagura metió en el carrito.
—Oye Sádico, ¿regreso todos estos juguetes que habíamos elegido? — Kagura se dio cuenta que ese carro azul era de colección, era costoso. La jovencita desvió su vista a los 15 juguetes que tomo, no se decidía por cual, así que pensó conveniente seguir explorando y luego elegiría de entre todos esos uno.
—No... Los llevaré todos.
—Pero...los juguetes son algo caros, no crees que sería mejor elegir uno.
—No te preocupes Kagura, el dinero es lo de menos—ante ese gesto Kagura sonrió, él seguía admirando aquel juguete.
Con este último juguete, Sougo decidió que era hora de ir a pagar, ambos de dirigieron a la caja registradora donde encontraron al joven "Jojo". La china coloco los juguetes cerca de la caja registradora, Jonathan comenzó a pasarlos, cerca de él, su esposa miraba atentamente sin apartar la vista.
—A su hijo le gustara todo esto— musito amablemente. Kagura se sonrojo.
—No tenemos hijos—musito.
—Oh, disculpa, seguro que son una pareja joven, no me di cuenta, pensé que tú y tu esposo tendrían muchos hijos.
—Ah— Kagura estaba más roja— Él no es mi esposo, ni siquiera estamos saliendo—dijo avergonzada, Sougo frunció el ceño, no fue el único Dio también lo hizo, ya que Kagura y Jojo hablaban como si se conocieran desde siempre.
—Disculpa no era mi intensión, pensé que lo era...— Jojo sonrió, le hizo con una señal para que se acercara, le susurro algo al oído, aquella acción no hizo más que enojar al castaño por la cercanía de esos dos, Kagura por su parte se sonrojo y negó con la cabeza, el hombre peli azul empezó a reír, intercambio otro par de palabras, cosa que no le gusto a su esposa. Pobre Jojo, lo que le esperaba una vez que se fueron esos dos.
— ¡¿Qué?!... se equivoca...n-no es así — respondió. —Él no...— se mordió el labio.
—Créeme, yo sé de estas cosas. — Jonathan termino de pasar los juguetes, musito suavemente el precio, Sougo no perdió oportunidad y rápidamente se acercó al hombre, de forma que Kagura aun roja se alejara de este.
El joven policía estaba enojado, pero lo disimulo bien, saco su cartera del pantalón y busco su tarjeta de débito, distinta a la que solía usar, después de todos esos regalos serian para esos niños, por lo tanto, sería un regalo de él y no del dinero de Hijikata
Jojo pasó rápidamente la tarjeta, noto como el ambiente se tensaba, al parecer ese hombre era idéntico a su esposa.
—Gracias por su compra, esperamos nuevamente su visita— "ni loco regreso aquí", pensó Okita, tomando las bolsas de regalo, Kagura le sonrió al sujeto, este simplemente le guiño un ojo, susurro un "suerte".
Ambos salieron del establecimiento. Jojo no lo vio venir, de un momento a otro su esposa le había golpeado el hombro.
— ¡Dio! — se quejó, por el fuerte golpe, no por nada su esposa era temida en la escuela, no había hombre que se le enfrentara, a excepción de él, claro estaba, pero aun así Jojo jamás le pegaría a una mujer, eso no era hombres, ni mucho menos de caballeros.
—Jojo ¿puedes dejar de coquetear con los clientes? — escupió con rabia la mujer.
—Dio no seas celosa, ¿Cómo puedes pensar que yo estaría interesado en esa jovencita? Y te tengo a ti— la rubia se sonrojo, se giró dándole la espalda.
Su esposa sí que era dramática, pensó Jojo, estaba a punto de decir algo, hasta que el monitor para bebé comenzó a sonar, antes de que pudiera decir algo, Dio había desaparecido.
Tardo un par de segundos en regresar y cuando lo hizo traía entre sus brazos a un regordete bebé de 5 meses, el bebé vestía un mameluco azul marino, de cabellos rubios y ojos azules como Jojo, al ver a su padre empezó a reír.
—Buenas tardes Giogio—musito suavemente el hombre, el pequeño Giorno* movió sus manitas, Jonathan no lo hizo esperar, lo tomo entre sus brazos y beso su mejilla, el niño empezó a reír nuevamente. —Parece que dormiste bien—el pequeño niño balbuceo como si le contestara a su padre.
Dio Joestar simplemente observo la escena, a veces se preguntaba cómo era posible que tuviera tanta suerte de tener a alguien como Jojo y a su pequeño Giorno.
Quien diría que al final logro capturar el corazón de aquel hombre que tanto odiaba, no era un secreto que su relación fue mala al principio (por culpa de Dionisia mejor conocida como "Dio"), ella quien solo aspiraba a destruir a su hermano adoptivo para quedarse con la herencia de los Joestar, termino enamorada de él, fue duro en ese tiempo cuando descubrió que lo amaba, más que nada porque Jojo parecía interesado en Erina Pendleton, pero al final él la eligió a ella, a la gran Dionisia y como no hacerlo si era toda una diosa.
—Dio.
— ¿De qué tanto hablabas con esa chiquilla? — quiso saber.
— ¿De qué crees? — Jojo le sonrió.
— ¡No estoy jugando Jonathan! —la joven mujer se contuvo de golpearlo, Jojo tenía a su debilidad entre sus brazos, Gio sonreía al ver a sus dos padres.
—Dio que rápido pierdes la paciencia, de qué más puedo hablar con ella, no viste que su acompañante casi me mata con esa mirada.
—Entonces para que hablaste con ella, te has vuelto descarado Jojo.
—Yo solo le dije algo obvio, además, con la única que me porto descarado es contigo— sonrió con picardía, como era posible que su noble caballero se comportaba descaradamente, Dio simplemente se sonrojo.
—Jojo.
—Sabes que eres la única para mí... —antes de que se diera cuenta Jojo se había acercado a ella, beso con ternura su mejilla mientras Giorno reía — si tanto quieres saber, te lo diré...
...
Kagura no podía dejar de pensar en lo que le dijo aquel hombre, miro de reojo al policía, todavía sentía las mejillas calientes.
—Disculpa no era mi intensión, pensé que lo era...— Jojo sonrió, le hizo con una señal para que se acercara, este le susurro a su oído. — Creo que le gustas, cada vez que me acerco a ti, no deja de mirarme con ganas de golpearme.
— ¿Qué?... se equivoca...n-no es así— respondió. —Él no...— se mordió el labio.
—Créeme, yo sé de estas cosas, la forma que te mira, es como miro a mi esposa—dicho esto la miro de reojo, Dio simplemente lo mal miraba— quizás no tenga el valor todavía, pero definitivamente ese hombre está enamorado de ti.
Seria verdad que Sougo la mirara más allá de una simple vendedora de galletas, pensó la chica, aunque él era a veces descarado y coqueto, ella creía que solamente jugaba con ella, pero ahora... ya no sabía que pensar.
— ¿Y bien china, te gustan los hombres fornidos? — inquirió el sujeto, al ver que Kagura no decía nada, tardo unos minutos en reaccionar.
— ¿Qué?
— ¿Qué si te gusto ese sujeto? — debía ser claro.
— ¿Por qué preguntas eso? — contesto con otra pregunta.
—Con eso de que no dejaban de cuchichear, pensé que estaba coqueteando contigo—soltó con veneno— no es por nada china, pero tienes mal gusto, aunque se vea fornido, se ve que batea en la misma liga, así como el otro sujeto de la pastelería.
— ¿Qué? — Kagura detuvo su andar, miro a Sougo y no pudo evitar soltar una carcajada, Sougo sí que decía cada tontería, este se enojó a un más con la actitud de la jovencita— de verdad sádico que bromitas te volviste.
—China.
—No, espera— intento recobrar la compostura— no seas celoso, sabes que eres el único para mí—musito la mujer, como él hizo unas horas atrás, el policía se sonrojo por tales palabras.
—Enserio china, no estoy jugando.
—Yo tampoco— ahora si un poco más serena lo miro— en primera ese hombre no estaba coqueteando conmigo, en segunda no sé si eres ciego o idiota, pero ese sujeto rubio era una mujer y su esposa, ¿acaso no viste sus anillos?
— ¿Qué?
—Y en tercero, creo que ellos tienen un hijo, vi un monitor para bebé cerca de ellos dos.
Okita jamás se sintió tan avergonzado como en ese momento, se puso rojo hasta las orejas, la jovencita sonrió con ternura.
—A mí no me gustan ese tipo de hombres— respondió sin rodeos— el único que me gusta es...—Sougo se giró, sintió como retenía el aire de los nervios, Kagura lo miro juguetonamente— el coronel Sanders*, ya te lo había dicho— tras decir esto ella le saco la lengua.
Sougo volvió a respirar y soltó una buena carcajada.
Kagura lo miraba con una sonrisa.
Tal vez, solo tal vez, quizá Okita si la quería un poco...
~Fin de la primera parte...~
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.
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Continuara...
Algunas aclaraciones:
Los personajes que salen en la juguetería, son personajes de JoJo's Bizarre Adventure, más concreto de la parte 1 Phantom Blood, Jonathan y Dio brando, Giorno pertenece a la parte 5 uwu.
Amo a Jonathan mi jojo favorito, por eso mismo no podía dejar pasar la oportunidad de meterlo en mis fics, de hecho xD por un momento pensé en escribir un oneshot basado en el fragmento de dio y Jojo como pareja XDD se que dio es malo, una sabandija y no se merece a mi jojo, peroooo después de leer fics y la química que tiene estos dos no pude evitarlos, claro que es una ship toxica. Además deseaba meter al bebé giorno, ya que también lo amo XDD me encanta su personalidad, además de ver muchos fan art del como bebé junto a sus padres.
Dio brando* es jojo es hombre, pero lo convertir en mujer para que fuera la madre de Giorno uwu y no meter todo el rollo de un mpreg, ._. y quedaría fuera de lugar o la historia bizzara que nos dio araki con giorno y sus dos papás.
En cuanto a la muñeca clara, uwu lo metí porque de niña siempre quise esa mendiga muñeca y nunca me la regalaron o compraron Lol, ya de grande quise ver si aún podía encontrarla pero no fue así, es una muñeca descontinuada, de hecho checando en páginas de internet, la muñeca se vende entre 40 000 pesos mexicano, y creo que de segunda mano, jajaja así que decidí meterla xD no sé, creo que todos tenemos un juguete que deseábamos de niño y nunca lo obtuvimos.
NOTAS FINALES:
Hola :D después de tanto tiempo por fin vuelvo actualizar, una enorme disculpa pero no pude subir los capítulos como prometí, en parte porque tuve que reeditar varias partes del capítulo y anexar escenas, debido a que no me había gustado la forma en que había quedado :'v, después de tanto tiempo por fin quedo como deseaba o algo así.
Iba a actualizar la semana ante pasada, sin embargo me enferme, desgraciadamente me dio la variante del covid, omicrom, así que estuve un poco delicada, no tan grave ya que tenía mis vacunas, de hecho medio como una gripa fuerte los primeros días pero gracias a dios ya me encuentro mejor, subí antes en wattpad el capitulo, lo iba a subir también aquí, pero se me complico, como estaba enferma, mas los trabajos finales de mi semestre y el trabajo :'v no pude.
Agradezco infinitamente su espera, espero que les haya gustado el capítulo, terminamos con las actualizaciones masivas de galletas, no sé cuándo vuelva actualizar, quizá sea pronto, aun no lo se :'v
Y dígame
¿Qué les pareció el capítulo?
¿Se esperaban estas actitudes de Sougo?
Originalmente la escena del pasado de Sougo no estaba incluida, de hecho si los soy sinceras XD el pasado de Sougo en si no tenía mucha relevancia al principio, ósea no había pensado más allá de su relación con Kagura, sin embargo con el tiempo la idea de profundizar su pasado llego uwu y he aquí parte del resultado.
Sinceramente amo escribir escenas dulces XDD a veces me sorprendo el contraste y lo fácil que se da, muy diferente a lemon, porque si, habrá lemon 7u7
La relaciona okikagu va lenta, pero ya mero empieza lo bueno 7u7.
Se puede decir que la primera parte de esta historia concluye aquí, empezaremos la segunda donde la relación okikagu por fin avanzara de forma agigantada, veremos cómo se vuelve más fuerte la relación y por fin se irán revelando los secretos que guarda Kagura.
:)
...
Muchísimas gracias por el leer hasta el final, espero de todo corazón que se encuentre bien, les mando un fuerte abrazo y un beso a la distancia, cuídense :) nos estamos leyendo.
Con cariño frany
Wattpad 05-02-2022
Subido en fanfiction 15-02-2022
