JUGUEMOS A MENTIRNOS
Los personajes del manga/ anime Inuyasha no me pertenecen; son creación de Rumiko Takahashi. Yo solo escribo esta historia alternativa, sin ánimos de lucro, como una simple fan, que ama a ese maravilloso Hanyo creado por la grandiosa Mangaka.
Advertencia: Como todo fic que escribo este contendrá lemón, también escenas y palabras fuertes, por lo que si eres menor o no disfrutas esta clase de lectura. Abstenerse de hacerlo.
Bla bla bla: pensamientos.
– Bla bla bla: Diálogos.
POV-: la escena narrada desde la perspectiva o punto de vista del personaje.
– Bla bla bla: Mensajes de texto
CAPÍTULO 13
Dos días habían pasado desde su compromiso, el día siguiente sería año nuevo y después de eso él tendría que volver a Kioto, separándose de Kikyo por casi dos meses que sería el tiempo de preparación para la boda, raramente Inuyasha se sentía enfermo, no había podido dormir bien esos días, el recuerdo de lo que había hecho con Kagome lo estaba enloqueciendo.
La noche de su compromiso, al volver a su apartamento después de dejar a Kikyo, la desesperación lo embargó, por lo que borró el número de Kagome y todos los mensajes que había compartido con la mujer.
– Kuso. – maldijo en voz baja; aunque se decía a sí mismo que debía olvidarse de todo, que lo correcto había sido eliminar todo rastro de su "relación" con Kagome, no estaba tranquilo, más de una vez había deseado poder volver en el tiempo y no hacerlo, estaba muy ansioso, deseaba que ella lo llamara, rogaba que ella no lo hubiere eliminado también de su lista de contactos, en verdad necesitaba saber cómo se sentía después de lo que había sucedido.
Ya no pudo soportar la incertidumbre por lo que decidió ir al apartamento de la mujer. Frente a la puerta se dio ánimos para tocar, pero su cuerpo no se movía, no sabía cómo reaccionaría al verla, sentía miedo.
Kagome estaba cubierta con el edredón, casi no se había movido de ese lugar por dos días, solo en caso de urgencias como ir al baño, sus ojos ya estaban secos de tanto llorar, se sentía sin fuerzas. Cuando escuchó los dos golpecitos su corazón latió rápidamente.
– Kagome, ábreme. – escuchó casi en un susurro la voz de Inuyasha por lo que se cubrió completamente como si el hombre pudiera verla desde afuera. – necesitamos hablar, ábreme por favor. – rogó. La mujer tembló en la cama e inmediatamente el llanto inició. Ella no solo se había acostado con el prometido de otra, sino que en la misma noche se había acostado con Sesshomaru. Se sentía demasiado asqueada de sí misma para poder ver a Inuyasha.
El hombre golpeó repetidas veces pero nadie contestó, por lo que cabizbajo decidió marcharse. Apenas subió a su auto una llamada entrante lo alertó.
– Hola. – contestó.
– Hola hijo, quería recordarte que te esperamos mañana para la cena. – musitó Inu – no.
X.X.X.X.X.X.X.X. X.X.X.X.X
Nuevamente en la entrada de esa casa, se sintió sofocado, más al ver el auto de su "querido hermano" aparcado frente a la residencia. Faltaba poco menos de una hora para que inicie el nuevo año y él convenientemente había llegado a esa hora para soportar solo lo necesario en presencia de "su familia".
– Buenas noches. – saludó al llegar frente a la mesa y la gélida mirada de Sesshomaru fue lo primero que capto su atención y luego su sonrisa ladina.
– Buenas noches hijo, estábamos esperando por ti. – saludó eufórico su padre como siempre.
– Lo siento, primero fui por la casa de mi prometida, recién pude liberarme. – explicó
– Entiendo, siéntate y cenemos. – ofreció e Inuyasha asintió. – Me sorprendió mucho tu cambio de imagen al verte en la cena de tu compromiso, en verdad fue algo extraño. – comentó comenzando a comer.
– Si, fue por el consejo de una amiga. – comentó Inuyasha mirando a Sesshomaru discretamente.
– ¿Cuando volverás a Kioto?. – indagó Sesshomaru hablando por primera vez en la noche.
– Porque, ¿estás demasiado urgido de que me vaya?. – indagó Inuyasha elevando una de sus cejas.
– Solo preguntaba, en verdad lo que hagas o dejes de hacer me tiene sin cuidado. – comentó el mayor.
La cena siguió en el más absoluto mutismo después de eso, y apenas marco la media noche Inuyasha felicitó a su padre, se disculpó diciendo estar muy cansado y que debía preparar su maleta para el viaje.
Inuyasha suspiró profundamente al salir de la residencia, pareciera como si todo el tiempo dentro estuviera inhalando veneno, por lo que el aire fresco se sentía muy bien.
– Felicidades por tu próxima boda, durante la cena no tuve la oportunidad de hacerte llegar mis más sinceros deseos de felicidad, amor y respeto en tu matrimonio. – comentó Sesshomaru saliendo tras el menor y alcanzándolo justo antes que éste subiera a su vehículo.
– Muchas gracias, me aseguraré de hacer muy feliz a mi esposa, para que no tenga que recurrir como otras a encuentros furtivos. – comentó despectivamente.
– Deberías hacer eso. – comentó sonriendo ladinamente. – que tengas un viaje cómodo y ojalá no vuelvas a aparecerte por acá. – agregó antes iniciar su lenta caminata en dirección a su vehículo.
– Oe. – llamó. – Kagome ¿está bien?. – indagó en un murmuro. El mayor volteó la cabeza y sonrió levemente.
– Si, la noche de tu compromiso también sirvió para que nos reconciliemos. – comentó. – ahora, ya no deberías preocuparte por mi esposa. – aseguró antes de continuar con su lento caminar. Inuyasha maldijo por lo bajo y la puerta de su vehículo sufrió por su furia al ser cerrado.
Al llegar a su apartamento finalmente una sonrisa adornó su rostro al escuchar el timbre de su celular y ver el nombre en la pantalla.
– ¡Feliz nuevo año, hijo!. – escuchó la voz femenina tan pronto pulso el botón para contestar.
– Keh. – "contestó".
– No te atrevas a gruñirme. – regañó la mujer. – ¿Puedes hablar o estás en casa de tu padre?. – indagó la mujer bajando un poco la voz y eso entristeció a Inuyasha.
– No importa en donde este, siempre podré hablar con usted madre. – aseguró. – Ya cumplí su capricho, compartí con mi padre, mañana a las 10 de la mañana sale mi vuelo, así que más le vale esperarme con una comida deliciosa. – musitó el hombre.
– Hai. – susurró feliz la mujer. – Duerme bien hijo, nos veremos mañana. – agregó con voz cantarina.
Inuyasha terminó la llamada mientras sonreía feliz, sabía que para su madre había sido una decisión difícil pasar las fiestas, sola, él era la única familia que tenía y para él su madre era la más importante.
El hombre comenzó a acomodar su equipaje, guardando con precisión cada uno de sus pertenencias, ya se había despedido a Kikyo horas antes y ella le había dicho que no iría al aeropuerto pues no soportaría verlo partir. Aún cuando ya se había despedido de su prometida estaba incómodo, aún no había podido hablar con Kagome quería despedirse o al menos ver si estaba bien, por lo que nuevamente optó por ir al apartamento de la mujer.
– Kagome, soy Inuyasha, sé que es tarde pero quería decirte que por la mañana viajaré a Kioto y no volveré por un tiempo. – comentó en voz alta. – Yo…yo sé que me equivoqué, lo que hice es imperdonable, pero…en verdad quisiera saber si estás bien. – agregó.
Kagome sintió su cuerpo temblar al escuchar la declaración del hombre, entonces ella se paró y caminó hasta llegar a la puerta donde pegó su cabeza para así escucharlo mejor.
– No quiero que pienses que yo tenía ese plan desde el principio, en verdad yo solo quería vengarme de Sesshomaru, esa noche, yo…solo no pude controlarme, en verdad lo siento. – se disculpó. Kagome vio un papel que se colaba bajo la puerta por lo que se alejó abruptamente. – Ahí tienes mi número de celular y mi dirección en Kioto, si me necesitas, no dudes en contactarme. – agregó antes de comenzar a caminar completamente derrotado.
Kagome miró el pedazo de papel en el suelo y sintió la desesperación abordándola, por lo que rápidamente sacó la tranca y abrió la puerta; con medias y vistiendo solo su pijama corrió hasta llegar cerca del hombre.
– No fue tu culpa, perdóname…yo…yo…fui quien llegó lejos, yo fui quien te pidió ayuda una y otra vez, no te vayas sintiéndote culpable, me equivoqué, lo siento. – gimió la mujer antes de llorar sonoramente. Inuyasha quedó en shock al escucharla. Por lo que giró medio cuerpo lentamente.
– Kagome. – susurró, mientras observaba la demacrada figura.
– Esa noche te lo dije, no nos volvamos a ver, me siento aliviada de que vayas a Kioto. – aseguró. – olvida todo lo que pasó y sé feliz. – pidió.
– Tú, ¿estarás bien?. – indagó el hombre.
– No tienes que preocuparte por mí. – musitó intentando sonar ruda.
– Pero, ¿ya sabes que harás con Sesshomaru?. – preguntó.
– ¡Eso no te incumbe!, la misma noche que estuvimos juntos también me acosté con tu hermano, el plan funcionó, llamé su atención, ahora ya no te necesito, así que no vuelvas más.– musitó en voz alta. El hombre se acercó un pasó y ella retrocedió. Inuyasha la miró fijamente una última vez y sin decir una palabra más la mujer corrió rápidamente hasta su apartamento. – Por favor, cúlpame Inuyasha, y sé feliz. – agregó en un susurro cuando finalmente puso la tranca.
Inuyasha caminó presurosamente en dirección a su vehículo a ingresar en este golpeó con fuerzas la puerta. Su sangre hervía en ese momento y no sabía por qué.
– La misma noche que estuvimos juntos también me acosté con tu hermano. – las palabras dichas por Kagome retumbaron en su cabeza logrando un gruñido. – Kuso, ¿porque me molesta? es normal que se acueste con él, es su esposo. – gruñó. – ya no te necesito. – esas palabras le fueron duras, por lo que al recordarla agitó sus cabellos. Estaba furioso. – No debe molestarme, en principio no debimos hacer eso, es mejor que ya no me necesite, es mejor así. – musitó antes de suspirar hondamente y manejar rumbo a su apartamento.
Al llegar se lanzó en la cama, esos días habían sido muy agotadores, su cuerpo le rogaban descanso, pero simplemente no podía dormir, las palabras de la azabache retumbaban en su cabeza, logrando un incómodo sentimiento que no podía definir.
Su alarma sonó a las 7 a.m y el gruñó molestó, casi no había podido dormir durante toda la noche. Por lo que simplemente se cubrió y decidió ignorar la alarma, después de todo aún faltaban 3 horas para el vuelo y él ya tenía todo preparado.
Escuchó dos golpes contra la puerta y gruñó por lo bajo, estaba tan exhausto que no tenía deseos de levantarse. Por lo que el incesante golpe en la puerta lo hicieron gruñir, se paró y refunfuñando abrió la puerta, sus ojos se abrieron de la impresión al ver a Kikyo con el rostro bañado en lágrimas.
– Hola preciosa. – saludó sonriendo levemente. – ¿qué sucedió?, ¿por qué lloras?. – indagó. Sus ojos se abrieron exorbitantemente de la impresión al sentir la mano de la mujer golpeando su rostro.
– ¡Eres un maldito!. – gritó mientras peleaba con el anillo en su mano y se lo sacaba.
– ¿Qué sucede, porque estás así?. – indagó preocupado.
– ¡No te atrevas a poner esa cara!. – gritó furiosa.
– No entiendo que sucede. – musitó impactado, nunca antes había visto a Kikyo de esa forma.
– Yo fui la estúpida, por dar una oportunidad a una basura como tú, debía saber que si eras hijo de una prostituta, serías igual de sucio que ella. – gritó lanzándole el anillo. Eso logró enojarlo.
– ¡Quién demonios te crees para decir eso de mi madre!. – Gruñó.
– Soy la tonta que confió en un bastardo, en el hijo de una sucia amante y pensó que era alguien especial. – musitó.
– No te atrevas a hablar mal de mi madre, eso no te perdonaré nunca. – gruñó el hombre.
– ¿No me perdonarás?. – indagó con una voz burlona. – No quiero volver a verte en mi vida. – agregó dando media vuelta, pero el hombre la sujetó por el brazo impidiendo que huyera. – ¡Suéltame!. – gritó estirando con fuerza su brazo para liberarse del agarre.
– Hermosa, ¿estás enojada por que nos separaremos?. – indagó sonriendo débilmente intentando conciliar y tranquilizarse, pero en verdad las palabras de la mujer le sabían cómo hiel en la boca del estómago, la odiaba un poco en ese momento.
– ¿Aún puedes sonreírme?, ¿aun puedes fingir que no pasó nada?,. – indagó gélidamente. – ¿Cómo pudiste hacerme esto?. – agregó llorando sonoramente.
– No entiendo que sucede. – susurró el hombre. Aunque algo ya había comenzado a oprimir su pecho.
– Ya lo descubrí todo, ¿Cómo pudiste acostarte con otra el día de nuestro compromiso, cómo pudiste traicionarme así?. – indagó antes de que el llanto se intensificara.
– No sé quien dijo eso, pero…pero no es verdad. – musitó tartamudeando, tan pronto lo dijo se sintió asqueado de sí mismo por lo que bajó la cabeza. Kikyo buscó su teléfono en la cartera y temblando buscó algo tan pronto lo puso a reproducir colocó la pantalla en el rostro del hombre.
– Eres una estrella ahora mismo, ¿no eres feliz?. – comentó ácidamente. Inuyasha miró con los ojos abiertos exorbitantemente el video.
Continúa…
Hola, hola, disculpen si este capi es un poco corto, pero bueno era parte del otro capítulo así que tómenlo como un capítulo entero XD, lo siento pero no pude alargarlo más. Tardé un poco más de la cuenta pues le hice unos pequeños cambios, pero cumplí con subirlo hoy XD
Muchas gracias por sus comentarios, espero pronto pueda actualizar, me gusta escribir y compartirlo con ustedes.
Las quiere
Mizune- Mei
