JUGUEMOS A MENTIRNOS
Los personajes del manga/ anime Inuyasha no me pertenecen; son creación de Rumiko Takahashi. Yo solo escribo esta historia alternativa, sin ánimos de lucro, como una simple fan, que ama a ese maravilloso Hanyo creado por la grandiosa Mangaka.
Advertencia: Como todo fic que escribo este contendrá lemón, también escenas y palabras fuertes, por lo que si eres menor o no disfrutas esta clase de lectura. Abstenerse de hacerlo.
Bla bla bla: pensamientos.
– Bla bla bla: Diálogos.
POV-: la escena narrada desde la perspectiva o punto de vista del personaje.
– Bla bla bla: Mensajes de texto
CAPÍTULO 27
Con pasos decididos avanzó la mujer, pero toda seguridad se extinguió al ver a lo lejos a un hombre, por un segundo su convicción tambaleó, pero pronto levantó la cabeza y continuó su camino, tenía una "misión", en ese momento no podía retroceder.
Entregó la invitación al hombre en la entrada y dejó su abrigo en el lugar indicado, él ambiente era climatizado por lo que todos estaban sin abrigo, exhibiendo sus hermosas vestimentas, ella suspiró profundamente y fingiendo una pose altiva caminó por el decorado salón. No habían demasiadas personas, a lo sumo eran treinta, por lo que no pudo esconderse; levantó la mirada y sin poder evitarlo la fijó en la dirección en donde previamente lo había visto. Su sorpresa fue notoria cuando ambos cruzaron mirada, ella intentó esquivar la mirada, pero su cuerpo se resistió, lo había extrañado tanto.
– Señora Isayoi. – saludo Kikyo llegando junto a ella, la mayor sonrió mientras la miraba fijamente. – Está muy hermosa. – alagó.
– Tu también. – aseguró. En verdad se veía preciosa en su vestido blanco; grandes rulos caían por los costados de su elaborado peinado recogido, intentando un estilo "natural", mientras el color rosa bebe de su labial le daban un aire inocente. – Necesitamos hablar. – agregó en un murmuro.
– Por supuesto, pero antes quisiera que conocieras a mis padres. – pidió, la mayor asintió y pronto estuvo frente a una mujer quien la miraba con notorio desprecio, por lo que solo pudo saludar amablemente, y suspiró al ver la miraba lasciva del hombre quien Kikyo presentaba como su padre.
– No sabía que la madre de mi yerno sería tan joven y hermosa. – alagó el hombre, ella simplemente jugueteó con su cabello suelto, lo que el hombre tomó por coqueteo. Pero verdaderamente era un gesto nervioso.
– Fue un placer conocerlos, pero necesito hablar a solas con su hija, es urgente. – susurró. Isayoi caminó y fue a una de las esquinas, Kikyo la siguió. La mayor la miró fijamente, pero no supo como iniciar la conversación.
– Imagino que ya sabes todo lo que pasó por eso estás tan nerviosa. – musitó mirando a la mayor con malicia, y hablándola de una manera poco educada. Isayoi suspiró mientras recordaba la conversación que había mantenido con su hijo 6 días atrás.
Flash back.
– Por cierto, algo me pareció extraño, Kikyo dijo que si no vas el día de la boda mostraría un video y que yo debería asistir sin falta. – comentó. – Eso me pareció extraño, ¿si tu no vas por que debería ir yo?. – indagó.
Inuyasha suspiró profundamente, apenas la mujer pronunció la frase, él supo que era una amenaza que Kikyo había dejado. Se sentó nuevamente en la misma silla que había estado con anterioridad, mientras en silencio observaba a la mujer, por un segundo analizó que debía hacer.
– Creo que debo contarte cómo sucedieron las cosas. – afirmó el hombre seriamente. La mayor dejó el ramo que estaba preparando y lo miró atenta.
Ella intentó por todos los medios mantenerse estoica, mientras el hombre relató cómo conoció a Kagome, le habló del plan que habían hilado, incluso le comentó la pelea que había tenido con Sesshomaru en el "hotel" de Jakotsu.
– Entonces sucedió algo, pues…yo me equivoque, el día de la fiesta de mi compromiso, Kagome fue con Sesshomaru, yo hice algo…pues. – "explicó" en verdad resultaba bastante difícil explicar la situación.
– ¿Qué hiciste?. – alentó la mujer.
–Kagome y yo, lo hicimos por primera vez. – resumió.
– Ah. – masculló la mujer intentando sonar "tranquila". Pero su rostro demostró sus verdaderos sentimientos, por lo que el hombre se preocupó.
– Fue un impulso, en verdad fui un estúpido. – comentó rápidamente. – No me di cuenta, pero, en el lugar había una cámara de seguridad. – agregó. La mujer abrió los ojos más demostrando sorpresa.
– ¿Entonces?. – indagó y el hombre suspiró sonoramente.
– Si, es el video que mencionó Kikyo. – musitó. – a decir verdad, alguien lo subió a internet. – explicó.
– ¿Qué?. – indagó impactada.
– Si, pero ya lo solucioné, Miroku lo eliminó. – musitó rápidamente "en su defensa". La mujer lo miró fijamente. Él la miró acongojado.
– ¿Entonces dices que Kikyo mostrará a los invitados ese video si no vas?. – indagó para comprobar si había entendido correctamente. El hombre asintió.
– ¿Estas enojada?. – indagó.
End flash back
– Si, lo sé todo, por eso vine a disculparme en nombre de mi hijo. – susurró. Kikyo sonrió y la mayor la miró fijamente.
– ¿Entonces dices que Inuyasha decidió no venir?. – indagó. La mayor suspiró profundamente y pronto asintió. Kikyo sonrió más ampliamente y empezó a caminar. Isayoi caminó a un lado de esta.
– ¿No pensarás hacer lo que dijiste verdad?. – indagó. – está presente el padre de Inuyasha y la madre de Sesshomaru, por favor, por favor, se que ahora estás enojada, pero…– rogó sujetándose del brazo femenino.
– Suéltame. – ordenó jalando su brazo intentando eliminar el contacto.
– Por favor. – rogó la mayor. – Su padre no puede ver eso, él no me lo perdonará. – agregó.
– Es eso lo que quiero, quiero que todos sepan que tu hijo es igual de sucio, quiero que todos vean como se acostó con su cuñada, y que sepan que por eso lo dejo, ¡yo decido no casarme con él!. – gritó estirando con fuerzas su brazo y soltándose finalmente. Caminó rápido en dirección a la zona donde estaba instalado los aparatos de música y el retroproyector.
Isayoi la siguió intentando nuevamente detenerla, pero para sorpresa de todos Kikyo la abofeteó, cuando intentó nuevamente retenerla.
– ¡No me vuelvas a tocar!. – gritó mirándola con puro odio.
– Por favor. – rogó arrodillándose. Kikyo sonrió levemente.
– ¿En verdad piensas que me conmoverás haciendo esto?. – indagó gélidamente. – Debía ser Inuyasha quien viniera a rogar por mi perdón. – aseguró.
– Lo que hizo no estuvo bien, lo sé, entiendo que estés enojada, pero por favor, su padre, él…– musitó.
Sintió las cálidas manos en su antebrazo y elevó la mirada para ver de quien se trataba.
– ¿Cómo te atreves?. – se escuchó el gruñido. Isayoi tembló en su lugar.
– Señor Inu-no, es un honor que haya comparecido a mi boda. – comentó sonriendo sádicamente.
– Párate Isayoi. – gruñó tirando de ella. La mujer pronto lo cumplió e intentó soltarse del fiero agarre que la quemaba, pero él hombre no la dejó ir. – Y tu señorita, más te vale que me expliques que está sucediendo. – gruñó notoriamente enfadado.
– Eso no es asunto suyo. – musitó sorprendiendo al hombre, pues las veces que la había tratado, la mujer había sido buena y educada.
– Es asunto mío. – aseguró enfrentándola. Kikyo rió a carcajadas sorprendiendo al hombre.
– Ahora sé porque Inuyasha es tan descarado al defender a su amante, de alguien lo ha copiado – comentó soez.
– ¿Qué demonios está sucediendo?. – indagó Inu-no notoriamente enfadado por el comentario.
– Pronto lo sabrás. – aseguró caminando hasta la computadora portátil que estaba conectada al retroproyector. Buscó el archivo y antes de poner reproducir miró a los presentes, entonces lo vio en la entrada. – Inuyasha. – susurró.
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Kagome no supo cómo responder, aunque lo que estaba haciendo era muy obvio, por un segundo tuvo intenciones de mentir, pero simplemente el miedo le impedía pensar en ese momento.
– Lo siento. – susurró el hombre, mientras peinaba sus largos cabellos con una mano, en un gesto de notoria frustración. – Yo, no quise asustarte. – agregó.
– Yo no… – susurró sin saber que más decir.
– Sentémonos a hablar por un minuto. – pidió. Kagome soltó el picaporte, aún cuando quería salir del lugar, supo que había perdido su oportunidad. Por lo que vencida caminó hasta la cocina y se sentó en la silla del comedor. Ambos guardaron un silencio sepulcral sin saber cómo iniciar la plática.
– Yo, no entiendo que buscas lograr. – susurró finalmente la mujer.
– Solo necesito tenerte a mi lado por 6 días más. – musitó. – no volveré a asustarte, dame una última oportunidad. – pidió. Kagome suspiró profundamente.
– Solo me quedaré si prometes que no me forzaras a hacer nada que no quiera. – pidió la mujer. Sesshomaru sonrió levemente sorprendiéndola.
– Trato. – susurró.
Los días siguientes pasaron lentamente para la mujer, todos los días fueron iguales, desayunar junto al hombre, limpiar la casa, almorzar, bañarse, cenar y dormir, nunca antes había sido tan consciente de las 24 horas que tenía el día.
Era un trato muy estúpido, pues después del primer día Sesshomaru se mostraba como antes, indiferente y callado, lo que solo lograba que extrañara aún más a Inuyasha. Su Valija estaba intacta, cuanto más se acercaba el séptimo día, ella más feliz estaba. Kagome sirvió la cena al hombre y luego le sonrió ampliamente.
– Parece que hoy estás contenta. – susurró el hombre antes de comenzar a comer.
– Mañana se cumplen los siete días. – anunció ampliando la sonrisa. – ¿Cumplirás tu promesa verdad?. – indagó. Sesshomaru suspiró profundamente, luego asintió.
– Te hice pasar un mal rato. – susurró.
– Nuestro matrimonio fue difícil, pero eres una buena persona, algún día encontraras a una persona que en verdad amarás. – aseguró la mujer comiendo también.
– Buena persona. – susurró antes de reír levemente.
Continuaron comiendo en silencio y al finalizar la mujer comenzó a lavar los cubiertos. Sesshomaru se sentó en el sofá e intentó ver un programa en la televisión, pero pronto se levanto nuevamente caminó en dirección a la cocina.
– Kagome. – susurró.
– ¿Hump?. – Masculló dando a entender que lo escuchaba.
– ¿En verdad mañana decidirás que nos divorciemos?. – indagó. Kagome lo miró sorprendida por un segundo.
– Es lo mejor para los dos. – aseguró. Continuando su tarea.
– ¿Buscarás a Inuyasha?. – indagó.
– Yo…yo no creo. – susurró.
– ¿Estás segura?. – indagó.
– ¿Por qué de repente tantas preguntas?. – inquirió.
– Estos días me he estado preguntando si mi decisión era la correcta, solo necesito saber una última cosa. – musitó.
– ¿Dime?. – indagó.
– ¿Amas a Inuyasha?. – averiguo. La mujer lo miró fijamente notoriamente afectada.
– Etto…eso…no. – susurró, el hombre sonrió levemente cuando la mujer comenzó a tartamudear.
– ¿Fue solo sexo, o sientes algo más?. – indagó nuevamente. El hombre la vio nerviosa, entonces lo supo. – Iré a dormir. – susurró. – Mañana por la mañana tendrás los papeles firmados sobre la mesa y la tarjeta del abogado, yo pagaré todos los gastos, gracias por darme estos días. – agregó. Kagome dejó lo que estaba haciendo y se secó las manos.
– Deseo que seas feliz, gracias por cumplir tu promesa. – susurró y sorprendiendo al hombre lo abrazó. – No quise lastimarte, no pensaba serte infiel, solo quería llamar tu atención, todo lo que sucedió después, solo no supe como controlarlo . – agregó.
– Y lo hiciste, llamaste mi atención, pero creo que ahora eso ya no te importa. – susurró. Kagome bajó la cabeza sin saber cómo contestar. El hombre caminó lentamente rumbo a la habitación, una parte suya quería que ella lo retuviera, pero eso no sucedió.
Dentro de la habitación sonrió amargamente, mientras recostaba su cabeza contra la puerta. Normalmente él era un hombre calculador y decidido, pero en ese momento se sentía un poco confundido.
Flash Back
Por más que miraba los papeles una y otra vez, no podía concentrarse en su trabajo; el video de su esposa, se reproducía en su mente sin poder evitarlo, estaba nervioso como nunca antes y muy frustrado, en esos momentos le resultaba imposible mantener su imperturbable fachada.
Se desconocía a sí mismo, pues en un periodo corto de tiempo, había hecho demasiadas cosas, como buscarla, esperarla por horas, rastrearla e infinidades de otras cosas que nunca antes hubiera pensado hacer por nadie.
Le había confesado sus sentimientos en la madrugada del día anterior y ella no había contestado, eso lo tenía desconcertado, no podía concentrarse por lo que decidió volver a su apartamento.
Al llegar al lugar suspiró y decidió tomar un baño, apenas lo finalizó, miró nuevamente su teléfono analizando las conversaciones, no podía creer que ella lo ignorara
– No ha respondido aún. – susurró, por un segundo pensó en llamarla para exigir una respuesta, pero una llamada entrante anulo esa idea.
Miró confundido el número, pues se trataba de un número desconocido, aún así decidió contestar.
– Hola. – contestó ásperamente.
– ¿Sesshomaru?. – el hombre no reconoció la voz femenina, por lo que su expresión se volvió sombría.
– ¿Quién eres?. – indagó.
– Oh, soy alguien que no conoces en persona, pero debo hablarte sobre un asunto que nos interesa a ambos. – aseguró. El hombre no contestó, pero tampoco finalizó la llamada por lo que la mujer sonrió. – Soy la prometida de Inuyasha. – Se presentó.
– ¿Y eso que tiene que ver conmigo?. – preguntó, intentando no sonar demasiado interesado.
– Necesito que cuides de tu mujercita. – musitó la mujer en formar despectiva.
– ¿A qué te refieres?. – indagó.
– Necesito que la alejes de Inuyasha. – musitó. – esa zorra se atrevió a echarme hoy de la casa de Inuyasha, ¿Quién se cree?. – agregó notoriamente enfadada.
– ¿Dices que Kagome está ahora en Kioto?. – indagó intentando sonar tranquilo.
– ¡Sí!. – afirmó.
– ¿Qué pretendes lograr al llamarme?. – preguntó seriamente.
– Quiero que la saques de ahí. – musitó.
– ¿Qué ganaría haciendo eso?. – indagó, su sangre ardía en ese momento, había sido un estúpido, por alguna razón, él no había pensado en la posibilidad de que Kagome se hubiera ido a Kioto con Inuyasha, pero por todos los medios intentó sonar sereno.
– Yo, estoy planeando casarme con Inuyasha, la boda sería dentro de quince días, solo necesito que tú la alejes por ese tiempo. – comentó. – ¿Qué ganas me preguntas?. – indagó fingiendo inocencia. – Mmm…tu puedes decidir tu ganancia, tenerla de vuelta, o vengarte. – agregó.
– Lo pensaré. – musitó antes de finalizar la llamada.
End Flash back
No podía negarlo, en ese momento se sentía algo culpable por haber accedido y ayudado a esa mujer; él tenía defectos, demasiados, pero atacar a traición como lo estaba haciendo, lo hacía sentir indigno. Caminó hasta el ropero y buscó en el cajón, tomó el sobre y en cuanto lo abrió suspiró hondamente.
– Es hoy. – susurró lo que ya sabía, mientras observaba la tarjeta de invitación a la boda, esa noche Inuyasha se casaba; en poco tiempo se estaría celebrando la ceremonia en un lujoso salón,. – solo faltan treinta minutos. – agregó mirando el reloj, antes de guardar el sobre nuevamente en su lugar. – Igual, si le digo ahora ya será tarde. – susurró auto convenciéndose.
Se dirigió al baño a cepillarse los dientes y al mirar su reflejo en el espejo millones de reproches llegaron a su mente, lavó su rostro y decidió dormir. Se acostó lentamente y se cubrió con la manta.
– Mañana con los papeles, también le entregaré la invitación para que se entere y me disculparé. – susurró.
Continua…
Hola, hola, en principio debo decir que sé que el capítulo quedo corto, pero no pude alargarlo más, lo intente, pero nada de lo que le agregara me gustaba, por lo que decidí dejarlo así, mmm…son muy dulces, en verdad leo sus comentarios y me siento muy bien, tengo muchísimos errores en mi escritura y lo sé, siempre intento mejorar, me motivan sus palabras, soy feliz por poder compartir similares gustos con ustedes, hacen que no me sienta una persona tan extraña por amar hacer esto.
Mmm…los flash back son confusos a veces, también cuando leo, suelo no entenderlo, por lo que quiero explicar que el recuerdo de Sesshomaru se ubica en el final del capítulo 21, y con ello se explica cómo Sesshomaru encontró a Kagome. Espero no haberme enredado tanto, era como visualizaba la continuación.
Espero el capítulo les guste, nos leemos pronto
Mizune - Mei
