JUGUEMOS A MENTIRNOS

Los personajes del manga/ anime Inuyasha no me pertenecen; son creación de Rumiko Takahashi. Yo solo escribo esta historia alternativa, sin ánimos de lucro, como una simple fan, que ama a ese maravilloso Hanyo creado por la grandiosa Mangaka.

Advertencia: Como todo fic que escribo este contendrá lemón, también escenas y palabras fuertes, por lo que si eres menor o no disfrutas esta clase de lectura. Abstenerse de hacerlo.

Bla bla bla: pensamientos.

– Bla bla bla: Diálogos.

POV-: la escena narrada desde la perspectiva o punto de vista del personaje.

Bla bla bla: Mensajes de texto

CAPÍTULO 28

Kagome´s POV-

Estaba feliz, lo cual era extraño, pues nunca hubiera pensado que me sentiría de esta forma al saber que el divorcio era inminente, cuando tan solo un mes atrás moría de "amor" por él; me acosté en el sofá cubriéndome bien con la manta, debía dormir, pero me sentía sobrexcitada, por lo cual no sentía sueño.

– Kagome – escuché y me incorporé quedando sentada, mientras lo miraba algo asombrada, ya que el hombre poco tiempo antes me había dicho que iría a dormir.

– ¿Si?. – indagué mirándolo confundida. Algo no estaba bien, lo podía sentir, él estaba nervioso y eso era muy extraño.

– Debo confesarte algo. – susurró y por primera vez desde que lo conocí bajó la mirada, eso logró que me asustara aun más.

– Dime. – alenté. Algo encendía las alertas, presentía que se venía algo malo.

– Para serte sincero, ya sabía que después de esta semana decidirías dejarme. – inició su explicación.

– ¿Cómo?. – indagué parándome.

– Simplemente lo sabía. – susurró. – Te mentiría si te digo que no mantuve una pequeña esperanza, pero en verdad esta semana que te pedí fue para alejarte de Inuyasha. – confesó extendiendo un pequeño sobre.

Miré el sobre entre confundida y temerosa, entonces el hombre enseñó el contenido; apenas pude leer los nombres escritos en dorado y lo miré fijamente.

– Lo siento, ahora se están casando. – susurró, con manos temblorosas tomé la invitación e intenté leer la fecha y hora pero lo veía nubloso, mis ojos se habían llenado de lagrimas, sin poder evitarlo o explicarlo.

– ¿Por qué?. – susurré mirándolo fijamente; sabía que Inuyasha estaba comprometido con ella, sabía que se casarían, pero sentía un presión en el pecho que no me dejaba respirar. Me sentía traicionada.

– Esa mujer me pidió, que te alejara durante este tiempo. – explicó.

– ¿Por qué, Sesshomaru?. – indagué antes de llorar sonoramente. Él extendió una carpeta y la colocó frente a mí. – No llores, aquí tienes lo documentos firmados, mañana te contactará el abogado para iniciar los trámites como prometí. – agregó.

Mi llanto se intensificó en ese momento, me sentía una estúpida, pero también estaba enojada. Presioné con fuerzas la carpeta mientras intentaba eliminar las ganas que tenía de golpear al hombre con ella.

– ¿Qué ganaste con esto?. – indagué.

– Vengarme, supongo. – musitó poco convencido. Lo miré fijamente y él rehuyó a mi mirada.

– Espero seas feliz, haz conseguido tu venganza. – gruñí limpiando raudamente mis lagrimas, di media vuelta buscando mis cosas, la maleta ya estaba hecha por lo que solo tuve que tomarla al igual que mi cartera. – Espero no volver a verte nunca. – agregue antes de salir de ese lugar.

Sesshomaru esta vez no intentó detenerme, por lo que pude bajar lentamente, de todas formas no podría apresurar el paso, me sentía sin fuerzas y no podía respirar. Detuve mi andar y nuevamente miré la invitación, entonces miré la hora en mi teléfono.

– Empezó hace veinte minutos. – susurré no sabía qué hacer, quería ir e intentar impedirlo como en las películas, pero sabía que no tenía derechos. No tenía más el número de Inuyasha, no podía contar con mi familia y tampoco con la familia de Sesshomaru, en ese momento me sentí sola y no supe que hacer.

Busqué en mi cartera y repasé el dinero que me sobraba. Poco más de cincuenta dólares, entonces me sentí aún más desorientada. Tomé mi celular y repasé mi lista de contactos.

– Bankotsu. – susurré; no debería llamarlo, sabiendo de sus sentimientos que no podía corresponder, pero no tenía a nadie más y él siempre me brindaba apoyo y tranquilidad, lo necesitaba.

– Hola. – escuché la voz masculina y no supe que decir por lo que finalicé la llamada.

– Tonta. – me regañé, no debía jugar con los sentimientos de Bankotsu, él era una buena persona. No pasó un minuto y mi teléfono sonó.

– Kagome, ¿sucedió algo?. – escuché la voz preocupada del hombre y eso logró que me sintiera aún peor.

– Bankotsu, yo…yo…lo siento. – susurré antes de llorar nuevamente.

– ¿Dónde estás?. – indagó.

– Estoy frente a mi apartamento, quiero decir el apartamento del tonto de Sesshomaru. – susurré. – Pero, ya me estoy yendo, solo….solo. – Tartamudeé.

– Espérame ahí, llego en diez minutos, no te muevas de ahí. – ordenó antes de colgar. Yo era una aprovechada, pero me sentí bien, por un segundo él me dio la tranquilidad que necesitaba.

En menos de diez minutos vi el auto del hombre, él descendió rápidamente y me examino de arriba abajo buscando algo.

– ¿Estás bien?. – indagó como saludo. Yo solo pude asentir, él se acercó y me abrazó, lo que fue extraño, el hombre no solía hacer eso. – Te extrañé como un loco, y cuando te veo me muestras esa cara bañada en lágrimas, eres cruel. – susurró.

– Lo sé. – susurré. Me sentí una peor persona, mientras era estrujada aún más en el posesivo abrazo. Bankotsu me soltó lentamente y luego limpió mis lágrimas.

– Te llevo donde quieras y en el camino me cuentas lo que sucedió. – ofreció. Solo pude asentir, antes de ser despojada de mis cosas que fueron a parar al maletero del auto. Tan pronto subí al asiento del copiloto, me sentí segura y más sosegada.

– ¿Dónde quieres ir?. – indagó. Yo lo miré fijamente, como esperando que él decidiera, es que al estar en ese estado de desesperación, no podía pensar claramente. Por instinto le ofrecí la invitación.

– Quiero ir aquí. – susurré, el hombre tomó el papel y observó de que se trataba, su rostro denotó claro asombro por lo que supe que él no estaba enterado tampoco de la presurosa boda.

– Pero…– susurró.

– Por favor, llévame ahí, no haré nada, solo necesito verlo. – imploré. Lo había extrañado tanto, necesitaba verlo aunque fuera desde lejos, ver que estaba bien.

Él me miró algo dudoso pero pronto inició la marcha, encendió la radio poniendo una música lenta.

– Las cosas suceden por algo, lo superarás. – "alentó".

– Si. – susurré. La verdad es que no sabía que me sucedía, sentía que verdaderamente no podría superarlo, que no podría olvidar a Inuyasha; su voz, su olor, el calor de sus manos, su risa burlona, su picardía, en ese momento lo extrañaba tanto, que sentía que no podría aguantar, pero no podía decir eso a Bankotsu.

El camino se le hizo eterno aunque verdaderamente solo duro a lo sumo veinte minutos; al llegar al local observé la entrada, pero no vi a nadie por lo que me bajé del auto caminando en dirección a la puerta, no había nadie.

– ¿Ya terminó?. – indagó Bankotsu extrañado. Lo miré fijamente y asentí, sentí una presión en la boca del estómago que me impedía respirar y me alentaba nuevamente a llorar.

– Bankotsu, nunca me lo des por favor, aunque te ruegue no me lo des. – pedí, él me miró confundido. – Él número de Inuyasha, no me lo des por favor. – rogué. – No me meteré con él, no seré como Kagura. – agregué aunque sabía que ya era igual, me había acostado con Inuyasha, cuando estaba comprometido.

– ¿Qué harás ahora?. – indagó. – ¿Volverás al apartamento de Sesshomaru?. – agregó interrogante. Negué con la cabeza, no sabía qué hacer, pero sabía que con Sesshomaru ya no volvería.

– Puedes dejarme en cualquier motel barato, pasaré la noche hoy ahí, ya mañana veré que hacer. – susurré intentando sonar segura.

– ¿No quieres ir a mi casa?. – ofreció. Por un segundo me vi tentada a aceptar, pero rápidamente deseche la idea.

– Te lo agradezco, pero no quiero molestarte. – musité intentando sonar firme.

– Me molestaras si quedas en el motel, no podre dormir por la preocupación. – confesó.

– Pero, sobre lo que me confesaste en la boda de tu madre, yo…yo no puedo corresponderte. – manifesté. El hombre hizo una pequeña mueca, sonriendo de lado. – Por eso es mejor…– agregó.

– Entiendo, no soy un idiota que no puede aceptar un rechazo, solo quiero ayudarte, ya no te atosigaré con mis sentimientos, además si vives conmigo tendré una oportunidad de enamorarte. – susurró.

– Pero. – murmuró insegura.

– Quédate en mi casa hasta que decidas que hacer, tengo una habitación libre. – ofreció nuevamente.

– ¿Por qué?. – susurró.

– Porque me gustas, ahh…cierto me gustas pero ya no te lo diré. – musitó pícaro.

– No puedo corres…– susurró.

– Ya lo sé. – aseguró.

– No quiero lastimarte. – susurré, no sabía si él me quería como yo lo hacía con Inuyasha, pero si fuera del mismo modo, le estaría haciendo un daño grande y él no lo merecía.

– Eres tan blanda, ni si me das puñetazos me lastimarías. – bromeó por lo que simplemente sonreí y asentí. En verdad no quería ir, pero tampoco tenía a donde ir.

Al llegar al apartamento del hombre me sentí nerviosa, era amplio y ordenado, pero lo que me puso los nervios de punta era que estábamos solos. Rogué internamente que ese hombre no se transformara.

– Esa puerta de ahí es el baño. – musitó señalando una puerta al final del pasillo de la mano izquierda. – lo siento pero solo hay un baño, la cocina esta por aquí. – anunció ingresando en el lugar. – puedes tomar lo que desees de la heladera. – ofreció.

– Gracias. –susurré algo aliviada, ya que el hombre mantuvo su voz calmada y su rostro relajado.

– ¿Quieres comer algo?. – indagó, entonces recordé la cena que había compartido con el traidor de Sesshomaru por lo que negué con la cabeza.

– Solo quiero dormir. – susurré intentando sonreír, pero solo pude formar una leve mueca, él asintió entonces me guió a la habitación que ocuparía y luego transportó mis cosas.

– Descansa entonces. – susurró.

End kagome´s POV-

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Corrió por el pasillo hasta llegar a la habitación del hombre, golpeó dos veces y luego abrió la puerta. El ojiazul la miró asombrado y ella se sonrojó hasta las orejas.

– Lo siento. – se disculpó cerrando abruptamente la puerta. El hombre sonrió divertido terminando de colocarse la remera que sostenía en sus manos.

– ¿Que sucedió mi pequeña huésped? ¿Por qué tan feliz?. – indagó el hombre ingresando en la cocina ya completamente vestido.

– Etto…siento lo de antes. – se disculpó y él sonrió pícaramente. – Es que, sucedió algo asombroso. – anunció feliz.

– ¿En verdad?. – indagó interesado.

– Si, veamos si adivinas. – musitó feliz.

– No lo sé Kag, estoy cansado, estuve todo el día trabajando, no puedes simplificarme las cosas y contármelo tú. – pidió.

– No puedo, debes adivinarlo. – aseguró la mujer con una gran sonrisa.

– Hump, te diste cuenta que soy un gran hombre, y te has enamorado de mi perdidamente. – musitó y la mujer suspiró cansinamente.

– No, no. – aseguró y el hombre bufó frustrado.

– Finalmente finalizó tu tedioso divorcio. – musitó y la mujer abrió los ojos impresionada.

– Eres bueno, creo que volveré a ir a consulta, ahora que nuevamente tendré dinero. – anunció feliz.

– ¿En verdad finalizó?. – indagó incrédulo.

– Si, y me concedieron la mitad de todo, finalmente soy soltera, puedo pagarte por tu ayuda y marcharme de aquí. – anunció feliz.

– No es necesario que te marches y no eres soltera, eres divorciada. – susurró molestándola, había pasado poco más de un mes desde que la mujer se había mudado a su casa; por dos semanas solamente había llorado pero luego su humor mejoró.– ¿Te sientes mejor del estómago?. – indagó antes que la mujer siguiera con su idea de marcharse.

– Si, esta mañana antes de ir a la reunión con el abogado, me sentía pésima, vomité bastante pero ahora me siento bien. – informó.

– Me alegra, ya estaba pensando seriamente en arrastrarte a ver un doctor. – aseguró. – Por cierto, mañana es el cumpleaños de mi hermanito Jakotsu, me invitó para una cena "en su paraíso". – informó. El rostro de Kagome adquirió un semblante obscuro por un segundo y el hombre suspiró. – Si no quieres ir, puedes quedarte, le diré que no te sentías bien. – susurró.

– Etto, es que mañana también se celebra algo importante para mí. – musitó. – el segundo año de muerte de mi bebe, quería ir a visitarlo. – anunció.

– Ah…lo siento, yo, no lo sabía. – se disculpó notoriamente apenado.

– Lo sé, no te preocupes. – aseguró. – Pero iré de día, si estoy bien por la noche te acompaño. – ofreció. Bankotsu bajó la mirada mientras jugueteó con sus dedos.– ¿Pasa algo más?. – indagó interesada.

– Es que pensé mucho si invitarte o no para la cena. – musitó sin mirarla.

– ¿No quieres que vaya?. – indagó levantando una ceja demostrando un falso enfado, la verdad era que ella tampoco tenía mucho deseo de ir.

– No es eso, es que Jakotsu invitó también a Inuyasha, no sé si irá, pero no querrás arriesgarte ¿verdad? . – agregó.

Continua…

Hola, hola, lo sé tarde demasiado y además el capítulo es corto, no hay excusas que me eximan de culpa, pero en mi defensa debo alegar que siempre lo continuo, aunque tengo océanos de falta de inspiración, frustración, exceso de trabajo y demás, siempre pienso en ustedes y agradezco infinitamente sus comentarios, me dan ánimos de seguir.

Espero les guste el capítulo, nos leemos.

Mizune – mei.