JUGUEMOS A MENTIRNOS

Los personajes del manga/ anime Inuyasha no me pertenecen; son creación de Rumiko Takahashi. Yo solo escribo esta historia alternativa, sin ánimos de lucro, como una simple fan, que ama a ese maravilloso Hanyo creado por la grandiosa Mangaka.

Advertencia: Como todo fic que escribo este contendrá lemón, también escenas y palabras fuertes, por lo que si eres menor o no disfrutas esta clase de lectura. Abstenerse de hacerlo.

Bla bla bla: pensamientos.

– Bla bla bla: Diálogos.

POV-: la escena narrada desde la perspectiva o punto de vista del personaje.

Bla bla bla: Mensajes de texto

CAPÍTULO 29

Kagome caminó lentamente, dirigiéndose al lugar donde había un montículo de piedras que habían apilado con Sesshomaru; sonrió levemente cuando acudió a su mente el recuerdo de ellos amontonando las rocas, mientras pronunciaban lo que hubieran deseado hacer con su bebe.

No había un cuerpo enterrado o cenizas en el lugar, pero para ella, su alma se encontraba por ahí, por lo que dejó el ramo de flores que había preparado a un costado de este e hizo una reverencia.

– Hola. – susurró acariciando las rocas. – mamá está aquí. – agregó sonriendo levemente, pero al pronunciarlo su labio inferior tembló levemente, logrando que la sonrisa se viera algo extraña.

El primer año había sido bastante doloroso, se sentía verdaderamente culpable por no haberlo podido traer a este mundo, esta vez, aún dolía pero empezaba a sentir resignación. La mujer simplemente guardo silencio y nuevamente pidió perdón. Los minutos se volvieron en poco más de una hora, entonces la mujer decidió despedirse.

– Vendré nuevamente el próximo año, estoy bien, estoy feliz, así que espero que tú también lo estés. – susurró. Quería creer que él o ella podían escucharla, por lo que sonrió levemente antes de dar media vuelta.

– Hola. – el saludo la asusto, pues no se había percatado antes de la presencia del hombre, lo miró enojada, aún no olvidaba la mala jugada que le había hecho Sesshomaru, pero no quería discutir con él en ese lugar, por lo que pasó a un lado de éste con intenciones de marcharse, pero un fuerte aroma logró que sintiera nauseas, por lo que cubrió su boca y nariz con una mano. – ¿Te sientes bien?. – indagó el hombre acercándose un paso.

– ¿Qué tienes en esa bolsa?. – indagó la mujer en un tono algo nasal, pues no dejó de cubrirse.

– Algunas comidas, para nuestro bebe. – explicó el hombre. El olor que pudo percibir parecía pescado, pero simplemente su cuerpo lo aborreció. – Kagome. – llamó cuando la vio girarse con intenciones de irse.

– Debo irme. – musitó. El olor le revolvía el estómago y simplemente se sentía incapaz de no vomitar si seguía por ahí.

– Perdóname. – Musitó seriamente. La mujer detuvo su "huida" pero no volteó a verlo. Ambos quedaron en silencio por unos segundos, la situación era incómoda y extraña para ellos.

– ¿Por qué pides perdón?. – indagó en un susurro. – ¿Por enamorarme?, ¿por ignorarme después de haber perdido al bebe?, ¿por haberme sido infiel?, ¿por haberme mentido?. – preguntó. – ¿de qué te arrepientes?. – agregó. Sesshomaru miró la espalda de la mujer y suspiró.

– De todo. – susurró. – No actué de la manera correcta, no supe demostrarte mi amor. – aseguró. La mujer sonrió burlonamente.

– Eso es porque nunca me amaste, solo te amas a ti mismo, y eres tan egoísta. – musitó lo que hace tiempo deseaba. Él sonrió amargamente.

– Lo sé. – susurró el hombre con voz monótona, aún así la mujer pudo sentir algo de sinceridad. – puedes decidir no perdonarme, lo entenderé, pero debes de admitir que también fallaste, me engañaste con la persona a quien más odio. – musitó haciéndose la víctima.

– Por todo este tiempo odiaste a Inuyasha, él debía haberte odiado, actuaste como un niño inmaduro. – aseguró elevando un poco la voz. – Para no herirte tu padre se sacrificó y abandonó a la mujer que verdaderamente ama, eres igual que tu madre, egoísta y manipulador. – musitó la mujer elevando un poco la voz.

– Yo…– susurró. – Fue mi madre quien enfermo, por eso, papá volvió. – se defendió. Relatando los hechos del por qué su padre había vuelto con Irasue.

– Estás tan ciego. – murmuró con pesar, había convivido por dos años con él, por ese tiempo ella también había estado cegada, no podía observar cómo se sentían los de su entorno. – no podrás obtener mi perdón, si no abres los ojos y ves la realidad que te niegas a aceptar. – agregó.

Sesshomaru bajó la cabeza, no supo como contestar, por lo que decidió sacar las cajas con comida, para ocupar su mente y pensar en alguna respuesta, pero tan pronto hizo eso la mujer vomitó a un costado suyo.

– ¿Estás bien?. – indagó a la mujer quien se encontraba ya en cuclillas vaciando todo el contenido de su estómago. Intentó sujetarle el cabello para que no se manchara, pero ella lo apartó.

– Eso no es asunto tuyo. – respondió de mala manera mientras se incorporaba. – Y aleja eso de…– musitó, pero no pudo finalizar la frase. Lo poco que había quedado en su estómago terminó en el mismo lugar que el resto mientras la mujer jadeaba pues era algo doloroso.

Cuando finalmente terminó, se paró algo desmejorada y limpió disimuladamente la comisura de su labio, mientras comenzaba a caminar intentando alejarse del hombre y del "pestilente" olor.

Sesshomaru la observó alejarse, pero en su mente una idea se formó prontamente.

– ¿Estás embarazada?. – indagó el hombre, logrando que ella detuviera su andar. Kagome volteó medio cuerpo observándolo impactada, por un segundo se sintió sin aire.

– ¿Embarazada?. – susurró, al salir finalmente de su estupor. – No, no puede ser. – murmuró por un segundo quedó en shock pero pronto decidió seguir su marcha.

Kagome caminó velozmente por el sendero que la llevaba a la calle principal, su cuerpo estaba tenso, detuvo un taxi y le indicó la dirección de la casa de Bankotsu, pero pronto cambio de parecer, la pregunta hecha por Sesshomaru retumbo en su cabeza.

– Esto no puede. – susurró mirándose el vientre; por un segundo recordó todos los malestares estomacales que había estado teniendo, el cansancio excesivo y las nauseas matutinas, sin olvidar las dos semanas de retraso en su periodo. – No lo creo. – susurró intentando sacarse la idea de la cabeza, pero ya estaba bien arraigada, por lo que tuvo que detenerse en una farmacia a comprar el test.

Cuando llego a casa de Bankotsu prácticamente corrió al baño y se encerró en este, estaba verdaderamente aterrada, por lo que no podía leer las instrucciones de uno de los tres test de embarazo que había comprado.

– Tranquilízate, no estás embarazada, eso no puede ser. – susurró dándose ánimos, respiró profundo y finalmente pudo hacerlo.

X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X

Bankotsu miró fijamente a la mujer que estaba cabizbaja y le sonrió antes de acariciarle la cabeza.

– Entiendo que no quieras ir, de todos modos será muy aburrido, así que no te perderás de nada, reposa un poco y asegúrate de cenar. – susurró.

– Bien, discúlpame con Jakotsu, aunque supongo que estará más feliz al saber que no voy. – susurró la mujer.

– Se lo diré. – aseguró el hombre.

– Ah, casi olvido el regalo. – musitó el hombre caminando en dirección a su habitación. Cuando Kagome lo vio regresar con una caja de color madera su curiosidad pudo más con ella.

– ¿Qué le obsequiarás?. – indagó. Bankotsu sonrió y abrió la caja, entonces desplegó el abanico más hermoso que la mujer hubiera visto. Era negro y tenía el diseño de arboles de Sakura, cuyos pétalos adornaban el hermoso objeto.

– Es maravilloso. – susurró.

– Tiene un Kimono que se asemeja a este, así que supongo que le gustará. – explicó sonriendo, mientras nuevamente lo colocaba en la caja.

– Espérame un segundo, tengo un broche para el cabello que es similar, me gustaría que se lo lleves, como regalo mío, aunque no es nuevo, mejor no. – susurró avergonzada, auto saboteándose.

– Dámelo y se lo entregaré, imagino que estará muy feliz de recibirlo. – aseguró. Kagome entonces sonrió y asintió, mientras caminaba en dirección a su habitación, siendo seguida por el hombre.

La mujer fue a la caja donde guardaba sus joyas, las pocas que había podido traer consigo y sonrió al encontrarla. Caminó en dirección al hombre quien la miró sorprendido.

– ¿Qué es esto Kagome?. – indagó sujetando una prueba de embarazo.

– Es lo que piensas, tampoco sé muy bien que pensar en este momento. – susurró. No lo ocultó pues de alguna forma quería que él lo encontrara, para ayudarla a pensar, su mente estaba con una densa neblina, no sabía que sentir, por un lado estaba feliz, quería al bebe, pero por otro lado sentía miedo.

– ¿Es de Inuyasha?. – indagó aunque ya intuía la respuesta. Kagome levantó la mirada, pues no se había hecho aún esa pregunta, por un segundo, ella había asociado ese embarazo únicamente a Inuyasha.

– Eso creo. – susurró. Analizando la otra posible hipótesis.

– ¿Crees?, ¿estuviste con alguien más?. – indagó. Intentando no sonar molesto, pero fracasando en el intento, pues por su expresión se lo notaba claramente enojado.

– Con Sesshomaru. – susurró. – Pero él uso protección, Inuyasha no. – explicó, con la cabeza gacha. El hombre pasó una mano por sus cabellos, intentando serenarse y pensar; quería ayudarla pero no podía dejar de sentirse mal.

– ¿Piensas tenerlo?. – indagó y la mujer inmediatamente llevó sus manos a su vientre.

– Lo tendré. – aseguró, no había duda en las palabras de la mujer por lo que él simplemente pudo suspirar.

– Pero, pero debemos primero ir al doctor, necesitamos confirmarlo. – musitó, una parte de él aún esperaba que fuera un falso positivo, pero la parte más racional, sabía que era difícil.

– Me hice tres pruebas, las tres dieron positivo, y en esta me señala que estoy con más de tres semanas. – explicó. – pero aun debo ir al doctor, para saber si está bien y los medicamentos que debo tomar.– agregó.

– Kuso, ahora debo ir a la cena, pero no quiero dejarte sola, creo que mejor llamo a Jakotsu y…– susurró.

– No seas tonto, debes ir, yo estaré bien. – Susurró mientras tomaba el test de la mano del hombre y le ofrecía el broche – Y si lo ves, por favor, no le cuentes nada de esto. – agregó.

– ¿Se lo vas a ocultar?. – indagó.

– Aún no se qué haré, primero quiero ir al doctor, confirmar si en verdad estoy embarazada y luego veo que hacer. – susurró. El hombre asintió, y luego caminó en dirección a la salida.

Kagome lo siguió hasta la sala y luego hasta la puerta principal, para despedirlo, eso fue bastante extraño, pues la mujer normalmente lo hubiera ignorado quedándose en su habitación, tan solo basto con observarla para que sus expresiones corporales le mandaran señales.

– ¿Estás segura de que no quieres ir?. – indagó y la mujer mordió su labio inferior.

– Etto…no lo sé. – susurró. Agachando la cabeza.

– Vayamos, así te distraes un poco. – invitó nuevamente.

– Pero, ya es tarde. – murmuró algo decaída.

– No te preocupes, avisaré a Jakotsu que llegaré un poco tarde. – informó tomando se teléfono.

– Entonces, iré a prepararme. – musitó antes de correr en dirección a la habitación.

Kagome salió disparada rumbo a su habitación, el hombre solo pudo sonreír levemente; hacía un tiempo ya que no la veía así de entusiasmada.

– Tonta, al menos finge mejor. – susurró.

La mujer rebuscó rápidamente entre la ropa que tenía y optó por un jeans negro con una blusa blanca mangas largas, encima de esta se colocó una campera de cuero color negro y sus botas negras.

El frio inverno pronto se marcharía por lo que el clima estaba volviéndose un poco más cálido que meses anteriores.

Se peinó rápidamente y cepilló sus dientes antes de maquillarse; ella nunca se pintaba excesivamente, por lo que simplemente delineó sus ojos con un lápiz negro, se puso rímel y un labial color coral, entonces en menos de una hora, estuvo lista.

─ No me mires así. ─ susurró la mujer al ingresar en la sala y advertir la mirada del hombre.

─ Lo siento. ─ se disculpó este al verse descubierto. ─ es que te ves muy hermosa. ─ alagó. Kagome sonrió levemente.

─ Gracias. ─ susurró. La verdad era que se veía simplona a su criterio, pero las palabras del hombre le alzaron un poco más el autoestima. ─ ¿Nos vamos?. ─ indagó y el hombre asintió.

Durante todo el trayecto hasta el "paraíso" la mujer no habló, él le platicaba, pero ella estaba abstraída, no lo escuchaba y ni siquiera intentaba disimular en que si lo hacía.

Al llegar en la entrada del lugar la mujer se tensó notablemente y el nerviosismo aumentó cuando tomaron el ascensor que lo guiaba al lugar donde se había jurado no volver. Pero al abrirse las puertas de ese lugar se sorprendió, pues en esa ocasión no había personas desnudas fornicando por todas partes.

Aún estaban los mobiliarios, pero todo estaba decorado con globos de distintos colores y con telas, se veía verdaderamente bonito.

Habían muchas personas, más de cincuenta y entre toda esa cantidad, ella era la única mujer.

─ Hola hermanito, feliz cumpleaños. ─ saludo Bankotsu acercándose para abrazar al hombre. Este devolvió el abrazo. ─ Mi pequeño regalo. ─ susurró ofreciéndole la caja. El hombre chillo complacido e hizo un gesto de fascinación al desplegar el abanico.

─ Me conoces hermano. ─ musitó complacido.

─ Esto es de parte de Kagome. ─ Musitó enseñando el broche para el cabello. El hombre fingió desagrado, pero se recogió una porción de su largo cabello y se lo colocó.

─ Aún si me das esto, no te entregaré a mi Inuyasha, bruja. ─ Susurró antes de dar media vuelta. ─ Kagome sonrió levemente, él era muy tierno.

Bankotsu saludo a sus demás hermanos y luego se sentaron en el mismo sitio que estos. La mujer detalló disimuladamente a cada uno de los presentes, pero ninguno de éstos tenía el inconfundible cabello plateado, por lo que suspiró levemente.

─ Toma linda. ─ ofreció Mukotsu ofreciéndole un vaso con cerveza, la mujer lo tomó en manos y por instinto lo acercó a la boca, pero pronto recordó que no debía.

─ Lo siento, pero hoy no puedo beber, me siento algo mal del estómago. ─ susurró en disculpa.

─ Solo bebe uno, no puedes rechazarlo. ─ alentó Renkotsu.

─ Beberé por ella. ─ informó Bankotsu tomando el vaso de la mano femenina y vaciándolo de un sorbo. Kagome lo miró y sonrió agradecida.

─ Ahhh, llegaste cariño. ─ el efusivo chillido, llamó la atención de todos, incluso de la azabache que miró en dirección a la puerta topándose con la figura que había añorado por más de un mes. Pero él no estaba solo.

Continua…

Hola, hola, esta vez intenté no demorarme tanto, gracias a todos los que leen el fic y me esperan, también por sus comentarios, espero el capitulo sea de su agrado.

Mizune- Mei