JUGUEMOS A MENTIRNOS
Los personajes del manga/ anime Inuyasha no me pertenecen; son creación de Rumiko Takahashi. Yo solo escribo esta historia alternativa, sin ánimos de lucro, como una simple fan, que ama a ese maravilloso Hanyo creado por la grandiosa Mangaka.
Advertencia: Como todo fic que escribo este contendrá lemón, también escenas y palabras fuertes, por lo que si eres menor o no disfrutas esta clase de lectura. Abstenerse de hacerlo.
Bla bla bla: pensamientos.
– Bla bla bla: Diálogos.
POV-: la escena narrada desde la perspectiva o punto de vista del personaje.
– Bla bla bla: Mensajes de texto
CAPÍTULO 31
La mujer lo miró notoriamente sorprendida, mientras él solo mostró un rostro sereno.
– ¿Qué haces aquí?. – indagó lo primero que llegó a su mente.
– Solo me confundí de baño, te vi morir ahí, así que por eso yo…– "explicó" el hombre. Ella lo miró suspicaz.
– Ah. – susurró la mujer sin saber que más decir. – Etto…, tu pañuelo yo…– murmuró sintiéndose avergonzada.
– Feh, Quédatelo. – musitó y ella asintió, normalmente no aceptaría, pero darle un pañuelo manchado era peor opción.
Inuyasha la examinó de pies a cabeza y ella bajó la cabeza apenada, sentía como si él pudiera inspeccionarla incluso internamente con esos ojos tan penetrantes. El hombre dio un paso en dirección a ella mientras el corazón de la joven latía a un ritmo alocado. Kagome sintió escalofrío cuando una cálida mano del hombre se posó en su brazo.
– Kagome yo…– susurró el hombre muy cerca de su rostro, mientras ella solo lo miraba hechizada.
– Kagome, te conseguí agua. – la frase pronunciada en un gritito por Bankotsu, lo que logró que la mujer saliera de su letargo. – ¿Te sientes mejor?. – La pregunta retumbó muy cerca. Inuyasha la miró fijamente y ella rehuyó de la mirada mientras ponía una mano sobre la masculina para "obligarlo" a que la soltara, pero eso solo logró que él se aferrara más aún. – ¿Kagome?. – la llamó nuevamente. La mujer agradeció que Bankotsu solo la estuviera hablando desde fuera del baño, pero aun así se sintió incómoda.
– Si, ya salgo, espérame un momento. – musitó nerviosa.
– Esta bien, vuelvo en un minuto, iré a despedirme de Jakotsu, es mejor volver a casa ahora. – musitó. Inuyasha la miró fijamente y ella nuevamente rehuyó a esa mirada.
– Suéltame por favor. – Pidió en un murmuro. – debo irme. – agregó.
– Lo que dijo Bankotsu ¿qué significa?. – musitó con voz ronca.
– Suéltame. – pidió nuevamente.
– Te busque por más de un mes pensando que estabas con el estúpido de Sesshomaru, ¿sabes cuantas veces fui a ese apartamento esperando verte?. – preguntó ignorando el pedido. – ¿Pero por que estas con Bankotsu?. – Indagó.
– Yo…, las cosas pasaron así. – susurró.
– ¿Estás viviendo con él?. – indagó acercándose peligrosamente al rostro femenino.
– Si. – murmuró la mujer.
– Kuso, entonces ¿en verdad todo esto solo fue un juego para ti?. – afirmó soltándola finalmente. – ¿Tan fácil es para ti acostarte con cualquier hombre?. – masculló mirándola dolido.
– Si. – murmuró la mujer y sin poder evitarlo una lágrima recorrió su blanquecina mejilla. – Todo esto fue un juego, ya me divertí lo suficiente contigo, ahora vuelve con tu esposa y no me vuelvas a buscar. – agregó. Inuyasha se quedo pasmado en su sitio mientras ella con pasos presurosos abandonó el lugar.
Buscó rápidamente con la mirada a Bankotsu y se sintió aliviada al verlo caminar en su dirección.
– Vámonos ya por favor. – rogó y él solo asintió. Kagome prácticamente corrió en dirección al auto de su acompañante y él le siguió el paso. Cuando ambos estuvieron dentro del vehículo la mujer comenzó a lagrimear.
Él miró el perfil de la mujer que observaba en dirección a la ventana, intentando que el hombre no se percatara de su silencioso llanto.
– ¿Fue duro volver a verle?. – indagó, intentando que ella liberara sus sentimientos. Eso logró que el llanto de la mujer se volviera sonoro, por lo que el hombre suspiró. – Todo pasara, tranquila, estaré a tu lado.
– No sé cómo hacer para que esto no duela. – susurró, mirando al hombre y él le sonrió levemente.
– Si pagas mis consultas, te diré como. – susurró molestándola.
– Tonto. – susurró la mujer. Pero Bankotsu se sintió feliz al ver la pequeña sonrisa.
Inuyasha furioso caminó en dirección a su acompañante.
– Nos vamos. – gruñó, ella sonrió.
Inuyasha se despidió del festejado, mientras este lo abrazaba y fingía llorar.
– Hace tanto tiempo que no te veía y ya me quieres dejar. – lloriqueaba abrazado al ojidorado mientras este lo apartaba como podía.
– Keh, debo irme. – gruño desenganchándolo finalmente. – Volveré a visitarte antes de volver a Kioto. – ofreció y Jakotsu asintió emocionado.
Cuando se subieron al vehículo que manejaba Inuyasha, este se sintió un poco intimidado por la mirada de la mujer.
– Ahora deberás devolverme el favor. – informó sonriendo tétricamente.
–Tsk. – gruñó intentando no demostrarse temeroso.
Tan pronto llego a la peluquería de la mujer Inuyasha se sintió incómodo, sentía que algo malo ocurriría, pero él había dado su palabra.
– Por aquí. – susurró la mujer conduciéndolo a una puerta color verde. El hombre tragó duro pero a pasos decididos avanzó. – Siéntate ahí y espérame un minuto. – musitó. Él simplemente asintió mientras se sentaba es una silla de las que se utilizan para cortar el cabello. Se sintió algo ansioso al ver la cámara y el espejo de luces pero simplemente lo dejo pasar.
Inuyasha suspiró cuando la mujer volvió, se había cambiado de ropa, poniéndose un vestido un poco infantil, de color azul con rayas blancas y volados blancos, también se había colocado una peluca de color azul y lentillas azules.
– Necesito colocarte esto. – susurró la mujer. Inuyasha observó entre incrédulo y confundido la peluca que sostenía la mujer. – con lo que me regalaste la vez pasada, pude hacer esto, es maravilloso. – expuso feliz mientras frotaba la peluca contra su rostro.
– Hazlo ya. – gruñó. Y ella asintió mientras le colocaba con cuidado la peluca. Una vez todo estuvo listo la mujer encendió la cámara, estuvo unos minutos moviéndola de lugar y cuando finalmente estaba posicionada donde le gustó empezó.
– Buenas noches, amados míos, espero hoy haya sido un buen día y si no fue así, aquí estoy para ustedes, para que su día mejore y se relajen. – la frase dicha en susurros con una voz muy tierna asustó por un segundo al ojidorado, que quiso voltear a ver a la mujer. – Hoy los estaré ayudando a lavarse los cabellos. – ese susurro retumbo en los oídos del joven.
– ¿En qué me metí?. – pensó al joven cerrando los ojos. Cuando escuchó el sonido del agua.
– Lavaré tus cabellos, mojaré por completo, uy ya está muy mojado. – susurró la mujer con voz inocente. – este shampoo huele delicioso, dejara tus cabellos limpios y con muy buen aroma. – murmuró. Inuyasha simplemente mantuvo sus ojos cerrados, mientras la mujer seguía masajeando "sus cabellos".
– Tsk, todo por tu culpa Kagome. – pensó.
Flash Back
Inuyasha estaba tumbado boca arriba sobre la cama, mientras que reproducía el video, el único recuerdo que tenía de Kagome. Odiaba el hecho de que la calidad no era tan buena, deseaba poder verla más cerca, poder tocarla y besarla como lo había hecho ese día. Suspiró al ver el nombre que mostraba la llamada entrante, aún así contestó.
– Hola. – musitó.
– Hola mi ángel, ¿Te desperté?. – saludo Jakotsu del otro lado.
– No, ya casi es medio día. – contestó como si eso explicara que no podía estar durmiendo a esa hora.
– Amor, ¿recuerdas que día es hoy?. – indagó emocionado.
– Kuso, no me llames así. – gruñó. Sentándose y levantando un poco la voz.
– ¿Lo recuerdas?. – reiteró la pregunta emocionado.
– Tu cumpleaños. – musitó mientras alejaba el celular de su oído, pues sabía que el hombre chillaría emocionado.
– ¿Vendrás?. – indagó. – dime que sí. – pidió.
– No lo sé. – susurró Inuyasha para hacerse del interesante. En verdad si planeaba ir, Jakotsu era un amigo querido para él
– Mmm…sabes, creo que la bruja vendrá. – musitó.
– ¿Quién?. – indagó.
– Tu cuñada. – musitó.
– ¿Kagome irá?. – indagó desconcertado.
– No lo sé, pero quizás sí, pero si viene quiero que sepas que no lo hará sola. – musitó antes de colgar abruptamente.
– Kuso. – susurró parándose de una. Por más de mes la había buscado y extrañado, la simple posibilidad de verla, hacía que se sienta muy emocionado, corrió al baño para asearse. – Me veo horrible. – murmuró observando su crecida barba y su desarreglado cabello.
Decidió ir por un corte de pelo, sin pensarlo mucho fue al mismo lugar que fue la última vez.
– Hola, necesito un corte. – musitó y la mujer sonrió.
– Claro, siéntese por favor. – masculló señalando una silla vacía. El hombre le señalo como quería el corte y mientras ella lo realizaba él se sumergió en sus pensamientos, la frase dicha por Jakotsu no dejaba de resonar en su cabeza.
– No irá sola, ¿Habrá invitado a Sesshomaru también?. – pensó el joven. – si voy solo quedaré como un tonto. – agregó en pensamientos.
– Listo. – susurró la mujer terminando de limpiar los restos de cabello del cuello con una brocha gruesa. Inuyasha se paró cuando la mujer le retiró la capa. – ¿Tu barba no la rasuraras?. – indagó la mujer.
– No me gusta que otros lo hagan por mí. – explicó. Ofreciéndole los billetes que valía el corte.
– Ven cuando gustes, si dejas crecer nuevamente tu hermoso cabello, acude primero conmigo, te pagaré lo que quieras por él. – susurró acercando una mano para acariciar el cabello del hombre.
– Keh. – gruñó sujetando la mano en el aire alejándola de sus cabellos. – ¿Te gustaría acompañarme a una fiesta hoy?. – indagó, la pregunta la descolocó por un segundo.
– ¿Fiesta?. – preguntó confundida.
– Si, solo para beber algo, no quiero ir solo. – musitó. Ella lo miró fijamente y pronto sonrió.
– ¿Ira alguien que no quieres que te vea solo?. – indagó suspicaz.
– Keh, olvídalo. – musitó Inuyasha al sentirse descubierto, soltó la mano femenina y nuevamente le ofreció los billetes y ella lo tomó. El hombre dio media vuelta, caminando en dirección a la salida.
– ¿Qué harías por mi si voy?. – preguntó la mujer.
– ¿A qué te refieres?. – indagó el hombre confundido.
– Si voy y te hago el favor de acompañarte, ¿Me harías también un pequeño favor?. – inquirió sonriendo.
– ¿Qué quieres?. – preguntó volteando solo el rostro para mirarla.
– Mmm…solo algo sencillo, etto…quiero…que me dejes grabarte mientras te lavo el cabello. – musitó. Inuyasha se sorprendió por el pedido.
End Flash Back
Inuyasha no podía negar que escucharla susurrar, mientras masajeaba "sus cabellos", era relajante, estaba haciendo su mejor esfuerzo por no dormir. No entendía para qué la mujer utilizaría ese video, pero en su vida había comprendido algo, que todas las personas eran muy diferentes, que las fantasías de algunos eran más creativas que las de otras, Jakotsu era claro ejemplo de ello.
– Muchas gracias a todos, vuelvan pronto, yu yu los ama. – musitó con una voz extremadamente infantil. La mujer apagó la cámara y sonrió al hombre. – Ha quedado fantástico, había gravado algunos, con tu maravilloso cabello pero ninguno me había gustado, este está perfecto. – agregó. Inuyasha sonrió al notar el cambio de voz.
– Gracias, creo. – musitó el hombre.
– Espera te ayudo con eso. – susurro acercándose Inuyasha suspiró aliviado cuando la mujer le retiró la peluca y lo colocó con cuidado en una cabeza de maniquí. – Mmm…lo subiré a mi canal en unos tres días, si lo quieres ver, este es el nombre. – susurró mostrándole al hombre su celular.
– Tsk, no quiero verlo. – aseguró. – Me voy. – agregó caminando rumbo a la salida.
Kagome bajó del auto y caminó en dirección a la puerta, se sentía extrañamente muy cansada, al ingresar al apartamento solo quiso ir a su habitación pero Bankotsu se lo impidió.
– Perdón. – susurró.
– ¿Por qué?. – indagó confundida.
– Por haberte invitado, Jakotsu me había dicho que quizás Inuyasha iría, no debí…– musitó pero fue interrumpido por la mujer.
– Tranquilo, todo está bien. – susurró sonriéndole. – Iré a dormir. – agregó a lo que el hombre asintió.
Kagome caminó rápidamente en dirección a su habitación, cuando finalmente se acostó sobre la cama suspiró aliviada. Agarró una de las almohadas y lo abrazo.
– Estas igual de hermoso. – murmuró recordando el rostro del ojidorado. Por varios segundos se quedó en esa posición. – Nuevamente vomité, será verdad que estoy embarazada?. – pensó; no creía del todo en la prueba, pero era extraño como se sentía. – ¿En verdad estas aquí?. – preguntó colando una mano entre la almohada y su vientre.
Sentía miedo, entremezclado con un sentimiento que no podía describir.
– Iré mañana. – susurró mientras instintivamente acariciaba su vientre.
Tan pronto la mujer se despertó, entro a bañarse para luego alistarse, al salir al comedor, Bankotsu la miró extrañado.
– ¿Saldrás?. – indagó y la mujer asintió.
– Iré al hospital. – susurró.
– Ah, te acompaño. – musitó el hombre y ella negó con la cabeza.
– Ve a trabajar, cuando sepa el resultado te llamaré. – musitó decidida.
– Quiero ir. – dijo el hombre.
– No te enojes, pero quiero ir sola. – susurró.
– Está bien, pero no olvides llamarme, sea cual sea el resultado. – ordenó y ella asintió.
El hospital quedaba a pocas cuadras, por lo que la mujer decidió ir caminando. Su corazón latía rápidamente y sentía una presión en el estómago.
– Tranquila Kagome, si estas embarazada podrás criarlo sola, ¡podrás hacerlo!. – susurró alentándose, al llegar en la entrada del hospital. Sus piernas temblaban pero aun así caminó hasta la recepción.
– Hola, quisiera consultar con una ginecóloga. – susurró al llegar frente a la recepción. La mujer la miró y tecleo algo en el ordenador.
– Claro, tengo turno a la 09:00 y las 11:00 a.m. – musitó finalmente la mujer. Kagome busco su celular y observó la hora. 7 y 32.
– A las nueve por favor. – susurró pasándole los documentos de su seguro.
– Claro. – susurró la mujer. – Listo, será en el tercer piso, ahí hay otra recepción interna, pídeles que te indiquen el lugar. – explicó, Kagome simplemente asintió. Mientras caminaba en dirección al ascensor.
Cuando finalmente llegó frente a la habitación donde debía esperar, fue al sitio de espera.
– 7: 56. – susurró antes de suspirar, bien podría ir al apartamento y volver en una hora, pero en verdad se sentía un poco cansada, por lo que simplemente decidió entretenerse con su teléfono, el tiempo que faltaba para su consulta. Por una hora estuvo observando páginas referentes a, síntomas de embarazo, cambios en el embarazo, y muchos blog relacionados a crianza, sin que se diera cuanta.
– Kagome Higurashi. – escuchó su nombre y sorprendida levantó la mirada, antes de pararse y caminar en dirección a la mujer que la llamaba.
– Buenos días, señorita Higurashi, ¿viene por una revisión de rutina?. – indagó la doctora y ella se sintió un poco ansiosa.
– Etto…la verdad, doctora, yo…yo…me hice algunas pruebas de embarazo y pues…salieron todas positivas– "explicó algo tartamudeante".
– Ya veo. – susurró la mujer. – Entonces, hagamos un análisis de sangre para confirmar, también necesito una ecografía. – musitó anotando todo lo antes dicho en un papel que firmo y sello. – Puedes hacerte todo esto acá mismo y si es posible hoy, así cuando tengas los resultados avisas en recepción y encuanto tenga un rato libre vemos que hacer. – explicó con una sonrisa afable.
– Hai. – susurró la mujer tomando el papel ofrecido por la doctora.
– Pregunta en recepción por el laboratorio y luego vas a hacerte la ecografía. – orientó.
– Hai. – repitió. Parándose. – gracias. – susurró antes de caminar en dirección a la salida. Suspiró pesadamente, antes de caminar en dirección a la recepción, agradecía el hecho de no haber desayunado, así se pudo hacer sin problema el análisis.
– ¿Puedes volver en treinta minutos por el resultado?. – preguntó el hombre que le había extraído la sangre y Kagome simplemente asintió, caminó despacio, pero al llegar frente a la puerta donde debía hacerse la ecografía quedó tiesa unos minutos, finalmente agarró el coraje para dar dos golpecitos. Entregó la orden a la mujer que abrió la puerta y esta la hizo pasar.
Kagome se tensó cuando se acostó en la camilla y levantó la blusa que llevaba. Sintió algo frío en su vientre y luego una presión. Se escucharon dos golpes en la puerta y la otra mujer que estaba tecleando en el ordenador, se levantó a abrir la puerta.
– Veamos. – susurró la mujer mientras Kagome ponía sus manos en puño y observaba el monitor. – Aquí lo tenemos susurró la mujer. Kagome se sintió helada al ver la imagen. Sus ojos se llenaron de lágrimas. – ¿Escuchamos su corazoncito?. – indagó mientras intentaba dar una mejor imagen.
– Si. – susurró. Cubrió su rostro mientras se puso a llorar cuando los latidos se escucharon despacio. – ¿Mi bebe esta bien?. – preguntó.
– Aún es muy pequeño para afirmarte, pero se ve todo normal. – comentó.
– Ayame, estás lista para el informe. – indagó.
– Si, voy. – susurró la otra mujer ingresando en la habitación.
– Paciente Kagome Higurashi, Situación del feto latidos fetales positivos, movimientos fetales presentes, gestación única con vitalidad fetal positiva a la fecha estimada en las 6 (+/-una) semanas. – dictó.
Kagome no podía despegar la vista del monitor, mientras lloraba. La mujer finalmente limpio el gel de su abdomen y Kagome ya no pudo ver la imagen. Se sentó sobre la camilla y al hacerlo abrió sus ojos impresionada.
– ¿Qué haces aquí?. – indagó.
Continua…
Hola, hola, hoy estoy feliz, finalmente tengo nuevamente mi computadora, ¡Hurra! Jejeje, podré volver a escribir, lo que me gusta y apasiona; si pueden leerlo y comentarme seré muy feliz. No les prometo actualizaciones en días, pero al menos ya no serán meses ni años, en verdad estoy muy happy e inspirada, lo malo es que solo mande arreglar mi compu y ¡esta loca!, no se por que jaja escribo y subraya solo o me abre nuevas hojas, o se borra todo y debo estar full control z si alguien sabe que pasa, me puede ayudar en el comentario.
Por cierto gracias por sus hermosos comentarios del capítulo anterior, no pude de la emoción al recibir tantos, se sintió raro, pero lindo, falta 1 comentario para llegar a los 300 guau estoy impresionada.
Por cierto quiero pedirles de favor si entienden ingles, apoyen el doujinshi de Len , en verdad me encanta lo que ha creado con mi fic Mi vida antes de ti, sus dibujos son hermosos y no solo eso, son exactamente como los había visto cuando lo escribí. Me gustaría que todos pudieran ver su arte, es como ver mi fic en una revista en verdad me hace muy feliz.
LAS QUIERE
Mizune- Mei
