JUGUEMOS A MENTIRNOS
Todos los personajes del manga/anime Inuyasha, no me pertenecen; son Creación de Rumiko Takahashi. Yo solo escribo esta historia alternativa, sin ánimos de lucro, como una simple fan, que ama a este maravilloso Hanyo creado por la grandiosa Mangaka.
Advertencia: Como todo fic que escribo, este contendrá Lemón, también escenas y palabras fuertes, si eres menor de edad o no disfrutas esta clase de lectura, abstenerse de hacerlo
Referencias para la lectura:
Bla bla bla (pensamientos)
Bla bla bla (mensajes de texto)
POV- (escena narrada desde la perspectiva o punto de vista del personaje)
Blash Back: (recuerdos)
CAPÍTULO 32
Kagome quedó tiesa al toparse con esa mirada de oro, no podía definir lo que veía en las expresiones de su rostro, una mezcla de sorpresa y enojo pero en ese momento para confundirla más una enorme sonrisa también apareció.
- ¿Tendremos un bebe?. – indagó en un susurro y Kagome se bajó de la camilla mientras agachaba la mirada.
- Pueden hablar afuera, en unos minutos les entrego los resultados. – habló la mujer para interrumpir el tenso silencio que había proseguido a la frase del hombre. Kagome Caminó lentamente pasando a un lado del hombre, abandonó la habitación, tan pronto lo hizo sintió el fiero agarre en su antebrazo y luego la cálida sensación del hombre al ser envuelta por un abrazo.
- Ah, como extrañé este olor. – pensó la mujer, deseaba aferrarse a él, pero…- Suéltame. – pidió intentando apartarse y el hombre se apartó. - ¿Qué haces aquí, como me encontraste?. – susurró la mujer.
- Te vi salir a la mañana de casa de Bankotsu y te seguí. – explicó, la verdad era que luego de terminar de gravar el video, había ido al apartamento de Bankotsu, tenía miedo de que la mujer volviera a desaparecer por eso se quedó toda la noche en el auto, pero eso no podía decirle, no quería asustarla.
- No me respondiste el ¿Qué haces aquí?. – indagó cabizbaja.
- Necesitaba verte, pensé que estabas enferma, por eso entré para apoyarte, no imaginé nunca que estabas embarazada. – musitó sonriendo y la mujer desvió rápido la mirada, no soportaba verlo, se odiaba por desear tanto abrazarlo nuevamente en ese momento.
- No te preocupes no es u hijo, así que…- susurró la mujer.
- Tsk, tiene seis semanas. – musitó. - ¿Recuerdas lo que hicimos hace seis semanas?. – indagó y la mujer se tensó.
- También lo hice con Sesshomaru. – susurró y el hombre gruñó.
- Es mi hijo. – aseguró. La mujer hubiera rebatido si los resultados no hubieren llegado, los tomó, agradeció y prácticamente corrió en dirección al laboratorio siendo seguida por el peliplateado.
Tan pronto le entregaron los resultados volvió a la recepción para pedir mostrárselos a la doctora, estaba verdaderamente cansada y estresada, más por el hombre que la seguía como si de su sombra de tratara.
- ¿Qué quieres?. – indagó cuando el hombre extendió una mano.
- ¿Puedo ver la foto de nuestro bebe?. – preguntó y la mujer sintió sus piernas debilitarse, no podía negar que amaba escucharlo decir esa frase. La mujer se sentó en el banco de espera y él se sentó a un lado. Kagome le pasó el sobre que contenía la información de la ecografía. Él le sonrió mientras tomaba el sobre, feliz extrajo el papel y busco en la segunda hoja las fotos.
Kagome lo miró de reojo mientras el hombre acariciaba la imagen, imagen que ella no entendía, no sabía donde mismo estaba ubicado su bebe pero él se veía feliz al verlo, ella se sentía extraña, le gustaba que él estuviera ahí.
- Señorita Kagome Higurashi. – susurró la recepcionista. La azabache se paró y extendió una mano en dirección al hombre pidiéndole el sobre, pero este se paró también.
- Necesito de eso. – susurró.
- Te acompaño. – ofreció.
- No, yo…es mejor que te vayas. – susurró.
- Déjame acompañarte. – pidió. Y la mujer asintió resignada.
La doctora tomó los resultados y ojeó rápidamente luego le sonrió. Kagome prestaba atención a lo que la mujer le explicaba y anotaba en varios papeles, sobre las vitaminas que debía tomar y su alimentación, estaba tan concentrada por lo que se sorprendió al sentir la mano del hombre tomar la suya.
- Me asegurare que tome sus vitaminas a hora. – aseguró y la doctora asintió.
- La veo en un mes. – musitó la doctora y kagome asintió.
La mujer estaba un poco abrumada por lo que al salir del consultorio se quedó inmóvil por usos segundos.
- ¿Estás bien?. – indagó dulcemente el hombre y ella sintió una punzada en el pecho. La mujer se sorprendió al escuchar el timbre de su celular por lo que rápidamente lo atendió.
- Buenos días, señor Sakurai. – saludó. – Si, si ayer le hice el pago de este mes. – musitó. – Muchas gracias. – musitó antes de colgar.
Inuyasha la miró curioso pero no dijo nada, ella simplemente suspiró antes de comenzar a caminar. Al estar fuera del hospital la mujer quiso ir al apartamento de Bankotsu pero Inuyasha la sujetó nuevamente.
- Te llevo. – ofreció, mirando en dirección a su auto.
- No, gracias. – musitó la mujer.
- Kagome, necesitamos hablar. – susurró.
- No quiero. – murmuró y el sonrió.
- Por favor, hablemos. – musitó el hombre, Kagome asintió levemente y caminó en dirección al auto. Inuyasha sonrió mientras le habría a puerta.
Condujo lentamente en dirección a un restaurante y la mujer lo miró extrañada.
- Comamos algo mientras hablamos. – ofreció, ella asintió levemente.
Buscaron una mesa apartada y se sentaron uno frente al otro, la mujer solo pidió unas verduras al vapor y arroz, entonces el pidió lo mismo.
Inuyasha simplemente la vio comer mientras él también comía sin decir una sola palabra, en verdad solo quería verla en ese momento.
- ¿Quieres algo más?. – indagó al ver que había comido todo.
-Torta de manzana. – musitó señalando la foto del menú que tenía frente a ella y él sonrió.
- Está bien. – susurró manteniendo la enorme sonrisa, hizo el pedido.
- ¿De qué quería hablar?. – indagó la mujer, mientras esperaba su postre.
- Solo quería pedirte un favor. – susurró el hombre. Ella lo miró fijamente esperando que el siguiera.
- ¿Puedes desbloquearme por favor?. – indagó. La mujer lo miró. – no te pediré que volvamos a estar como antes por que se que ahora no se puede. – agregó.
- Claro, porque estas casado. – pensó la mujer.
- No te molestaré, yo…yo solo quiero que me hables si me necesitas. – susurró. La mujer lo miró fijamente. Y antes de contestar llegó su postre.
La mujer comenzó a comer feliz, hacía días que había deseado comer eso, pareciera que todo su cuerpo le agradeciera que cumpliera su antojo. Inuyasha simplemente la observaba comer.
- Se ve tan hermosa. – pensó. Enseguida la miró extrañado al ver como la mujer le ofrecía su teléfono. Tan pronto entendió, tomó el teléfono sonriendo feliz anotó su número con el mismo nombre que anteriormente estaba y anulo el bloqueo. –Gracias. – susurró pero cuando iba a devolver el teléfono este comenzó a sonar. Inuyasha miró el nombre Bankotsu en la pantalla antes de devolverlo.
- Hola. – saludo.
- Hola, ¿aun no vuelves a casa?. – preguntó el hombre.
- Etto, no, es que vine a almorzar a un restaurante, tenía mucha hambre. – susurró nerviosa.
- ¿Cómo te fue?. – Indagó.
- Pues, prefiero contártelo luego en persona. – susurró, no se sentía cómoda hablando mientras era observada por esos penetrantes ojos dorados.
- Está bien, estaré en casa en media hora. – anunció. Kagome se despidió prontamente y colgó.
- Etto…si era todo debo irme. – susurró la mujer.
- Te llevo. – musitó el hombre y ella negó con la cabeza.
- Son solo dos cuadras, me hará bien caminar. – aseguró la mujer, él no quería dejarla ir, pero tampoco quería ponerla incómoda por eso asintió. Sacó su teléfono y le mostro a la mujer.
- Primero comprobaré si en verdad ya te llegan mis mensajes. – susurró.
- Lo leeré luego y te contesto. – musitó la mujer huyendo. Inuyasha suspiró cansinamente mientras veía el mensaje que había escrito Te amo, cuídate y cuida a nuestro bebe.
– Estás loco. - susurró borrando el mensaje.
Kagome caminó lentamente, la verdad en ese momento estaba demasiado extraña, por un lado su corazón latía a mil por horas, estaba feliz por verlo, pero también sentía miedo. Apenas llegó al apartamento de Bankotsu y se sentó en el sofá millones de ideas surcaron su mente. Quedó como en trance pensando.
- Kagome. – escuchó que la llamaban. Entonces fijó su mirada en el hombre.
- Ah… Hola, llegaste. – saludo.
- ¿Estás bien?, ¿cómo te fue todo?. - indagó.
- Bankotsu, estoy embarazada. - musitó.
-Ya lo imaginábamos. - susurró intentando no sonar decepcionado. - y… ¿está todo bien con él ?. - indagó.
- Si. - susurró. -Ban, yo… - murmuró.
-Tranquila, todo estará bien. - aseguró sentándose en el sofá a un lado de la mujer. Ella asintió. - Si tu aceptas yo puedo ser su padre. - ofreció de la nada asustando a la mujer.
-Eso, yo… - susurró confundida y se puso tensa al sentir la mano del hombre sobre su vientre.
-Sabes como son las cosas por acá, el niño necesitará un padre, y su verdadero padre ya tiene otra familia, solo quiero ayudarte. - aseguró.
-No necesitas hacer eso. - musitó la mujer. - él sólo me necesita a mi. - aseguró separando la mano de su vientre.
- Bankotsu, has sido un gran amigo, pero creo.. - musitó.
-No, sólo olvida lo que dije. - musitó interrumpiendo, intuyendo lo que la mujer diría.
- Me ayudaste cuando más lo necesite, pero creo que es momento de irme. - mascullo decidida.
- Quédate Kagome, ya no diré nada extraño, ahora más que nunca necesitas de mi. - aseguró.
- Te agradezco por todo, pero quiero irme. - susurró. En verdad apreciaba mucho a Bankotsu, pero ese día se había dado cuenta de algo no podría olvidar a Inuyasha por eso no podría darle una oportunidad a Bankotsu y lo que menos quería era que él se encariñara con su hijo o su hijo con él por eso debía salir en ese momento.
La mujer se paró y fue a "su habitación" a ordenar sus pertenencias al terminar volvió a la sala con la única maleta que tenía y su bolsa y miró a Bankotsu sentando cabizbajo.
-Gracias por todo Bankotsu. - susurró.
- ¿En verdad te vas?. - indagó.
-Es lo mejor. - aseguró. - Estaremos bien, no te preocupes, tampoco es que vaya a la muerte, nos seguiremos viendo. - susurró.
-Está bien, ¿iras a tu apartamento? . - pregunto. La mujer negó con la cabeza.
-Ayer volví a pagar la mensualidad, pero es solo porque lo necesito de depósito para mis muebles, buscaré una casa con patio y lo compraré ahí llevaré todos mis muebles, pero por mientras me quedaré en un hotel. - explicó.
-No puedes quedarte aquí hasta encontrar la casa ideal para comprar. - ofreció nuevamente, ella negó lentamente con la cabeza y el suspiro profundamente antes de asentir. - te llevó. - mascullo caminando en dirección a la. Mujer para tomar su valija.
-No es… - susurró pero fue interrumpida.
- Por favor al menos déjame llevarte. - pidió. Ella asintió. Entonces el tomó su valija y cargo hasta su auto.
Kagome miró interesada la entrada del hotel. Luego se bajó.
-¿Te quedarás aquí?-indagó y ella asintió. Ambos se bajaron y fueron hacia la recepción.
- Quisiera la habitación número 11 por favor. - pidió la mujer.
- Lo siento esa habitación está ocupada. - informo la recepcionista después de buscar en el ordenador. La mujer suspiro derrotada. - La habitación de alado está desocupada si gustas le reservo la 12. - informó.
-Está bien, pero podrías avisarme cuando desocupen la 11. - pidió. Bankotsu la miró extrañado por la insistencia pero no dijo nada.
La acompañó silenciosamente hasta frente a la habitación y se despidió de ella con un abrazo.
Kagome nuevamente le agradeció y entró a la habitación.
-Se ve similar. - susurró antes de lanzarse sobre la cama. - Hoy fue un día muy largo. - musitó.
Tomó la almohada y lo abrazó.
-Te odio, Inuyasha. - susurró, hacia muchas semanas su corazón no latía de esa forma, y ella lo odiaba. La mujer sonrió y pronto recordó el mensaje. Se levantó y busco el aparato en su cartera.
- ¿También me extrañaste?. - leyó el mensaje y sintió su corazón latir desbocado y por eso lo odio aún más.
- No. - contestó, intentando ser dura. Dejó el teléfono a un costado de ella mientras acariciaba su vientre. - tu papá es un gran tonto, tu no debes ser así. - susurró. Y se asusto al escuchar el timbre del mensaje. Con mucha rapidez tomó el aparato.
-Yo te extrañaba todos los días, aún ahora te extraño. - él mensaje la dejo pasmada por unos segundos. La mujer no supo cómo contestar a eso por eso no contestó varios minutos, sólo se quedó viendo el mensaje y se sobresalto al ver el anuncio de que estaba escribiendo otra cosa. - ¿Podrías enviarme una foto?. El pedido la descolocó completamente.
- Pervertido. - contestó indignada. Inuyasha Río Sonoramente.
-Solo pedí una inocente foto, creo que la Pervertida es otra. - contestó. La mujer se mordió el labio inferior.
- Si claro. - contestó. - ¿para qué quieres la foto?. - indagó.
-Pará mirarla cuando te extrañe como ahora. - escribió pronto el hombre.
-¿También me enviaras una de ti?. Envió la mujer e inmediatamente se arrepintió y quiso borrarlo, pero él ya lo había leído, pues ya estaba contestando.
-¡No quiero ver!.- Chilló emocionada poniendo el teléfono con la pantalla hacia abajo sobre la cama. Pero al escuchar el timbre del mensaje su corazón latía tan fuerte que se preocupaba.
- Si quieres. - la respuesta le había sonado demasiado sugerente por lo que la mujer trago duro.
-ja ja ja, no gracias. - contesto intentando borrar su error y también intentando cambiar el sentido de sus mensajes a uno burlón.
-Yo si la quiero. - aseguró el hombre. Kagome tragó duro y no contestó por unos minutos.
-Hoy estoy muy fea, no quiero sacarme fotos. - escribió. Inuyasha sonrió.
-Siempre estas hermosa. - contestó y la mujer lo odio
- Maldito infiel por qué haces que mi corazón lata así. - gruñó.
La mujer busco en su galería, como quien no quiere la cosa, y se dio cuenta que no tenía fotos.
-¿Te enojaste?. - indagó. - Lo siento, ya no te lo pediré. - aseguró.
La mujer no contestó no quería que él pensara que estaba enojada pero tampoco sabía que decirle.
La mujer abrió grande los ojos al ver varias fotos que ella se había sacado con él baby doll blanco el día de su aniversario con Sesshumaru, se lo iba a mandar a su entonces esposo, pero no había tenido coraje.
-Te sientes bien, ¿ya no has vomitado?. Indagó.
- Me siento bien. - contestó mecánicamente.
-¿Ya compraste las vitaminas y el ácido fólico?. Indagó la mujer se sorprendió levemente.
- Aún no lo haré mañana. - contestó la mujer fríamente.
-Está bien, cuídate mucho, si necesitas algo no dudes en escribirme. - escribió el hombre prontamente.
-Bueno.- contestó la mujer.
-Kuso, soy un imbecil. - mascullo el hombre. Antes de poner una mano sobre sus ojos. Sabía que la había puesto tensa, pero en verdad el se había arrepentido tanto de no tomarse una foto con la mujer, habia necesitado tanto verla al menos en foto, pero sabía que también el pedido era algo fuera de lugar.
Kagome miró por varios minutos las cuatro fotografías, todas eran demasiado pero también quería en verdad mandárselas, ese día se había preparado tanto y nadie lo había apreciado.
Inuyasha desganado tomó su teléfono al escuchar el timbre, pensó que sería Jakotsu o algún amigo, pero al ver que el remitente era Kagome sorprendido lo abrió rápido.
Kagome avergonzada apenas lo envió quiso eliminarlo, pero hiperventiló cuando ya sólo le aparecía la opción de borrar para mí.
-¡Kyaaaaa! . - Chilló saltando sobre la cama mientras golpeaba con puños la inocente almohada.
Inuyasha miró la foto por varios segundos; la mujer se veía hermosa con el cabello suelto, ese baby doll era prácticamente transparente podía ver todo ese hermoso cuerpo que había extrañado con locura.
Inuyasha sonrió y se puso boca para arriba, coloco su teléfono y se sacó una foto en el momento, una foto inocente donde solo se apreciaba su torso vestido con una remera negra, para arriba pero la mujer quedó helada al ver la mirada de deseo que el hombre demostraba en esa foto.
Se sintió muy deseosa de estar ahí con él,
- No debes Kagome. - se reprendió y decidió mejor salir a comprar algo para comer. Tomó su cartera y apenas salió se dio un susto de muerte.
- Inuyasha, ¿qué haces acá? - susurró viendo al hombre salir de la habitación contigua
Hola, Hola, sé que he tardado nuevamente una eternidad, es que toda mi alegría se esfumó pronto mi computadora ya murió de vez, este capítulo lo escribí en mi teléfono y me lo pase a mi correo para corregirlo en casa e mi madre, estoy haciendo todo lo posible para no dejarles sin final espero me entiendan. Como siempre un millón de gracias por leer lo que escribo y por estar ahí.
Las quiere
Mizune - Mei
