JUGUEMOS A MENTIRNOS

Todos los personajes de manga/ anime Inuyasha no me pertenecen; son creación de Rumiko Takahashi. Yo solo escribo esta historia alternativa, sin ánimos de lucro.

Advertencia: Como todo lo que escribo este fic contiene Lemon, si eres menor o no disfrutas este tipo de lectura abstenerse de hacerlo.

Referencias para la lectura:

Bla bla bla (pensamientos)

Bla bla bla (mensajes de texto, audios o llamadas)

POV- (escena narrada desde el punto de vista del personaje)

Flash Back (recuerdos)

CAPITULO 34

Inuyasha miró entre incrédulo y sorprendido el mensaje que ponía la mujer como su estado actual. La frase en letra cursiva lo dejó completamente atónito. "finalmente divorciada". El hombre se paró abruptamente y prácticamente corrió en dirección a la puerta.

Kagome se asustó al escuchar los fuertes golpes contra la puerta, dejó el teléfono sobre la cama y caminó lentamente en dirección a la puerta.

− ¿Quién es?. – indagó. Por un segundo pensó que podía ser Bankotsu, quizás había tomado y venía enojado, pero al escuchar la voz del ojidorado se sintió extrañada.

− Abre por favor, necesito preguntarte algo urgente. − musitó Inuyasha elevando ligeramente la voz. Kagome abrió la puerta y analizó al hombre de pies a cabezas.

− ¿Puedes decirme que significa esto?. – indagó mostrándole el teléfono, ella miró la pantalla y luego nuevamente al hombre sin entender.

− Espera, ¿eso es mi perfil?. – indagó.

− Si, pero a lo que me refiero es a lo que dice aquí. – musitó señalando la frase.

− Ah, eso, es que hace unos días salió la sentencia de divorcio. – explicó. – lo puse para celebrar. – agregó.

− ¿Ya no estas casada con Sesshomaru?. – indagó incrédulo.

− No. – susurró. – pensé que ya lo sabías. – agregó. La mujer abrió grande los ojos al sentir que el hombre se acercó tomándola por la cintura. Pero su sorpresa incrementó al sentir los labios del hombre contra los suyos. Kagome intentó separarse pero la lengua experta del hombre hizo que olvidara como hacerlo.

La mujer gimió al sentir la cama a sus espaldas y la lengua húmeda y caliente recorrer su cuello.

− Espera. – susurró la mujer cuando una de las manos del hombre se coló bajo su vestido. Acariciando su cadera. – Tu rodilla. – murmuró y él levanto el rostro para sonreírle.

− Ahora no me duele nada. – susurró y nuevamente la beso, Kagome rodeó con sus brazos el cuello del hombre y sintió escalofríos al sentir como era despojada del vestido. Por un segundo volvió a la realidad y quiso apartarlo, pero cuando él comenzó a lamer la piel que revelaba el escote de su sostén, solo pudo desconectarse otra vez.

Las calientes manos del hombre estaba por todo su cuerpo, Kagome no podía dejar de gemir. Inuyasha la miró fijamente cuando ella lo empujo fuerte por el pecho.

− No, no podemos hacer esto. – susurró agarrando energías de donde no sabía que había. Ese hombre en verdad lograba que ella olvidara todos sus principios y convicciones, ella sabía que debía apartarlo pero todo su cuerpo ansiaba todo lo contrario.

− Si podemos, ya nada nos detiene. – susurró antes de intentar besarla nuevamente. Kagome cerró los ojos y lo empujó nuevamente intentando apartarlo.

− ¡Estas casado!. – grito la mujer intentando hacerlo entrar en razón. Inuyasha la miró fijamente y ella esquivó el rostro cuando traicioneras lágrimas comenzaron a brotar.

− Kagome. – susurró. – ¿Piensas que luego de encontrarte podría casarme con otra mujer?. – indagó dulcemente.

− ¿No te casaste?. – indagó fijando su acuosa mirada en el hombre. El negó con la cabeza.

− Pasaron muchas cosas, pero ahora no quiero hablar. – susurró besándole la frente. – Te extrañé con locura. – murmuró limpiando las lágrimas femeninas.

Kagome lo empujó fuertemente por el pecho y el hombre nuevamente se apartó mirándola impaciente.

− Acuéstate no quiero que te lastimes. – susurró. Inuyasha la miró confundido por un segundo pero ella nuevamente lo empujó entonces él se acostó a un lado de la mujer. Sonrió cuando ella fijo su mirada en cierta parte del cuerpo masculino. Pero la sonrisa desapareció cuando la mujer dirigió sus manos al elástico del short. – Quiero preguntarte muchas cosas, pero estoy de acuerdo en hacerlo luego. – susurró. El hombre la miró lascivamente al sentirse despojado de ambas prendas inferiores, tragó duro cuando ella fijó su lasciva mirada en su miembro.

− Al menos desvísteme todo. – musitó burlón y ella se sonrojó hasta las orejas para luego asentir. Inuyasha la Ayudó a despojarse de la remera pero pronto se congeló al sentir la respiración de la mujer contra su abdomen.

Los tibios besos repartidos en su abdomen y pecho, más las cálidas manos femeninas se sentían muy relajantes y deliciosos, el hombre cerró los ojos para disfrutar de las caricias, ella bajó los besos lentamente hasta las caderas masculinas torturándolo.

− No sabes como quería hacer esto. – susurró la mujer antes de besar la punta. Inuyasha se tensó, pero un jadeo abandonó su garganta cuando sintió que la mujer metía todo el glande en su boca. – Estas salado, que delicia. – susurró antes de pasar su lengua por todo el tronco.

Inuyasha se sentía extasiado al sentirse succionado, besado, lamido, pero la mejor sensación fue cuando la mujer lo introdujo por completo en su boca.

− Yo también quiero. – jadeo el hombre. Kagome siguió "torturándolo" sin saber a qué se refería. – Ven aquí, también quiero probarte. – esa frase descolocó a la mujer por un segundo pero acalorada se incorporó, retiró su ropa interior.

− ¿Estás seguro?. – indagó en un murmullo. Kagome sonrió lascivamente pero antes de poder posicionarse dos golpes en la puerta la hicieron gruñir. Inuyasha elevó una ceja entre divertido, decepcionado y curioso.

− Shhh…no hagas caso. – susurró el hombre. Otros dos golpes se escucharon y ambos suspiraron al unísono.

− Kagome te traje algo para cenar, sé que es tarde pero no podía dejar de pensar si ya comiste. – Musitó Bankotsu elevando la voz.

Inuyasha se incorporó ante la atenta mirada de la joven se vistió, ella también se vistió pronto y cuando el ojiazul volvió a tocar la puerta Inuyasha la abrió.

− Buenas noches "amigo". – musitó el ojidorado. Bankotsu lo miró por un segundo confundido pero cuando este le cedió el paso haciéndole una señal para que entre, lo hizo, al mirar a Kagome ella bajó la mirada apenada mientras se acomodaba el cabello de manera nerviosa.

− Esto es para ti. – musitó el ojiazul pasándole una caja a la azabache.

− Etto…gracias. – susurró.

− ¿Qué te pasó?. – indagó sinceramente preocupado al ver al ojidorado.

− Fue Kagome, si vieras lo que me mandó hacer y las posiciones que pide. – musitó.

− ¡Eso es mentira!. – gritó la mujer en su defensa haciendo reír a los dos hombres. Luego un incómodo silencio llegó, Bankotsu miró de reojo la cama que estaba desarreglada y luego fijó su vista en la mujer. Ella leyó claramente la decepción en esos ojos azules, por lo que se sintió ganas de huir, pero simplemente bajó la cabeza apenada, sintiéndose descubierta.

− Ban, te deje entrar por que en verdad te considero un buen amigo, ya deja esto. – musitó Inuyasha poniendo una expresión seria. – si a ella le gustaras o dudara entre nosotros no te pediría esto. – agregó. − ¿O él te gusta?. – preguntó a la mujer quien al ser abordada tan inesperadamente se sintió aún más incómoda.

− Etto…yo…yo, lo quiero, es…es un amigo muy apreciado para mí. – susurró.

− Kagome, estoy ya algo cansado de esto, seamos sinceros. – musitó rascándose la cabeza.

− ¿No pensarás tener a Kagome de amante?. – indagó Bankotsu elevando una ceja.

− Keh, no digas estupideces. – gruñó.

− Bankotsu, te agradezco por todo lo que me ayudaste, pero tú mejor que nadie sabes cómo me siento. − susurró la azabache. – No quiero perder tu amistad, pero…pero, no puedo corresponder a tus sentimientos. – agregó. – y sé que está mal decírtelo frente a Inuyasha, es que en verdad ya estoy también muy cansada de tantos mal entendidos y suposiciones. – murmuró, dejando a ambos hombre perplejos.

− Entiendo. – musitó el ojiazul. – ¿estás segura de tu decisión?. – indagó mirándola fijamente, Kagome asintió. – Cuídate. − susurró y sin decir otra palabra abandonó la habitación. Kagome se sentó pesadamente en la cama e Inuyasha se sentó a un lado de ella y le tomó de la mano. Ambos se quedaron en silencio por varios segundos.

– Sé que empezamos todo esto muy mal, muchas personas resultaron lastimados por el juego que iniciamos, quizás merecemos estar separados, pero en verdad no sé cómo dejar de sentir esto. – musitó finalmente el hombre. – Te amo Kagome. – agregó en un murmullo.

− Yo también siento lo mismo, pero…− susurró la mujer presionando la mano masculina.

− El día que Kikyo preparó la boda, ella mostró nuestro video a todos los invitados. – comentó el hombre. Kagome la miró atónita. − Lo vio mi madre, mi padre e incluso Irasue. – agregó sonriendo ácidamente al ver la expresión de terror en el rostro de la azabache. – Irasue golpeó a mi madre y mi padre tuvo un pre infarto. – musitó.

− ¿Qué?, ¿cómo está el señor Inu-no?. – indagó parándose.

− Siéntate, te contaré todo. – susurró estirando de ella, Kagome lo cumplió. – Mi padre está bien, él se mudó a Kioto con mamá. – agregó sonriendo levemente. – mi madre dice que es porque necesita cuidados, pero tú y yo sabemos qué tipo de cuidados quiere darle − susurró y Kagome sonrió levemente aliviada.

− Gracias a Dios está bien, nunca me perdonaría si le pasaba algo a él. – susurró. – Es como mi padre, al menos lo era, seguro ahora me odia. – agregó triste en un murmullo.

− Mi madre y yo hicimos un trato, ella me dijo para que yo no te buscara, que ella intentaría aceptar lo nuestro si te divorciabas de Sesshomaru. – comento. – es por eso que ese mensaje en tu estado me puso tan feliz. – agregó.

Kagome sonrió débilmente, luego que Inuyasha depositara un beso en su rostro.

− Será difícil que acepten. – susurró la mujer.

− No importa, quiero que estemos juntos. – Musitó el ojidorado. Ella presionó la mano débilmente.

− Podrías haberme contado todo esto cuando nos vimos. – gruñó. – sabes lo mal que he pasado. – reclamó. Inuyasha le sonrió y ella respondió la sonrisa.

− Sé que no nos conocemos demasiado, que sería muy pronto para pedirte que nos casemos, pero podrías aceptar al menos que seamos novios y vivamos juntos. – pidió abruptamente.

− No lo sé. – susurró la mujer, su corazón dio un vuelco de alegría al escucharlo, sentía su estómago revuelto por tantas emociones.

− Yo soy directo con mis palabras y mis acciones, cuando algo me gusta lo persigo hasta el final. – comentó el hombre sonriendo ladinamente.

− En verdad no creo que esto resulte. – susurró Kagome preocupada.

− Intentémoslo, acepta. – pidió mirándola fijamente. Kagome sujeto su vientre mientras asentía; sentía mucho miedo, su intuición le decía que no debía aceptar pero amaba a ese hombre, por lo que se decidía arriesgarse.

− ¿Qué pasó con Kikyo?. – indagó.

− Pues, ella se desquició un poco, me lanzó cosas, rompió otras y luego se fue, ya no supe de ella. – musitó

−Ah…− susurró. Inuyasha la miró extrañado cuando ella se paró y le dio la espalda. − Ahora puedes dejarme sola por favor, estoy cansada, quiero dormir. – pidió.

− ¿No quieres que me quede a dormir aquí?. – indagó y la mujer negó con la cabeza.

− Quiero dormir sola, puedes irte por favor. – musitó nuevamente. Inuyasha la miró fijamente intentando leer sus expresiones.

− ¿Hice algo que te molestó?. – preguntó.

− ¡Nada, solo quiero estar sola, vete!. – musitó elevando la voz.

Continúa…

Hola, hola como están yo pues estoy feliz, ahora puedo escribir más tranquila ya que la compu la tengo en mi habitación por lo que cuando tengo un pequeño momento libre voy adelantando la historia, incluso me arriesgue e inicie un nuevo fic, ni se cómo seguirá aquella historia pero ya veremos, no se preocupen que no dejaré de actualizar ésta, gracias por su apoyo. Este ahora es el fic con más comentarios en verdad se los agradezco, las leo y me rio, amo los comentarios de todas, son dulces y me han feliz.

Las quiere.

Mizune - Mei