-Esta historia es una adaptación del universo de Star Wars creado por George Lucas, y esta orientada a interpretar la unión de las cuatro generaciones: República, Imperio, Nueva República y Primera Orden, tomando como base los personajes originales que George Lucas tenía en mente desde su concepción de la trilogía original y las precuelas. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, más los personajes de carácter secundario, las modificaciones a las personalidad, los hechos y la trama corren por mi cuenta y entera responsabilidad para darle sentido a la historia. Les sugiero oír "Reflection" de Christina Aguilera para la escena de Sakura, "Veo En Ti La Luz" de Chayanne y Danna Paola, y "Across the Stars" de John Williams para las escenas entre Sasuke & Sakura.
Cuando el nuevo día despunto con el implacable brillar de los dos soles en el limpio cielo azul, casi costaba creer que el día anterior hubiera tenido lugar una tormenta tan aterradora salvo por las pequeñas montañas de arena que yacían en las entradas de casas y tiendas por igual, pero nada parecía afectar en lo más mínimo a los habitantes de Tatooine que habían vuelto a su rutina normal, transitando por las calles tal y como lo habían hecho el día anterior. Tras despertar y desayunar juntos, Sasuke guió a Minato, Sakura, Naruto y Metal de regreso a la tienda de Yahiko, no para volver a intentar negociar la adquisición de los repuestos que necesitaban sino para permitirle participar de la carrera de Orbaks, siendo patrocinado por el Jedi. El primero en ingresar con un par de minutos de anticipación en la tienda fue Sasuke quien habría de plantearle a su dueño la posibilidad antes de que Minato ingresara y que mientras tanto aguardó fuera de la tienda, desconfiado aunque no lo expresara, sentía que podía confiar en Sasuke pero una parte de su instinto le impedía hacerlo por completo, acababa de conocer al muchacho el día anterior y ahora debía poner su seguridad y la de los demás en sus manos, esta forma de pensar no pasó desapercibida para Sakura que en tan poco tiempo le había tomado un profundo afecto al Uchiha y estaba dispuesta a confiar en él como el Jedi claramente no quería hacer, pero si tenían instancias de recibir ayuda no podían ser orgullosos y rechazar el noble ofrecimiento.
-¿Por qué duda tanto?, ¿tan poco confía en Sasuke?— cuestiono Sakura en voz alta, haciendo que el Jedi volteara a verla. —La reina no aprobaría esta clase de comportamiento— obvio severamente; si ella confiaba en Sasuke, la reina también.
-Ella no tiene por qué enterarse, además no puedes pedirme que confié en un muchacho al que apenas conozco— justifico Minato sin inmutarse, —confió, pero no por completo— sentía algo especial en Sasuke, pero no dejaba de ser un desconocido, en parte.
-Yo si confió en él— repuso ella al apoyar su espalda en la pared de la entrada, sin ceder.
¿Cómo no confiar en Sasuke? les había ofrecido su hogar y ayuda al verlos desvalidos, en un mundo que desconocían por completo, Mikoto, Sai y él les había dado techo, cama y alimento sin pedirles nada a cambio, simplemente llevando a cabo una buena acción, ¿cómo no confiar en él? Sakura si lo hacía, sabía que podía confiar en Sasuke tanto como él sentía que podía confiar en ella, y nada la haría cambiar de opinión. Con una tenue sonrisa ladina, Minato negó en silencio ante el evidente vinculo que se había formado entre la doncella de la reina y el joven Uchiha, porque Sakura no solo estaba defendiendo a Sasuke porque confiara en él sino por los sentimientos que estaba teniendo por él y viceversa, lo cual no era malo sino que todo lo contrario. Ingresando en el interior de la tienda y volviéndose el centro de atención, Minato dirigió su mirada a Sasuke quien se encontraba de pie ante el mostrador—se esforzaba por no parecer emocionado ante la idea de participar en la carrera—, observando seriamente a Yahiko que ciertamente parecía interesado con la propuesta de dejar al Uchiha participar en la carrera de Orbaks y obtener ganancias de ello, pero también se mostraba receloso ya que no veía con muy buenos ojos que Minato fuera a patrocinar al joven, especialmente porque se suponía que no contaba con otros recursos que dataries o créditos de la República, lo que no tenía valor alguno en el Borde Exterior, pero nunca estaba de más oír lo que el "granjero" tenía que decir en su defensa.
-El muchacho dice que usted lo patrocinara en la carrera— resoplo el pelinaranja, cruzando los brazos por sobre su pecho, —¿Cómo piensa hacerlo? No querrá usar dataries de la República— menciono con sarcasmo ante su carencia de recursos.
-Mi nave será la cuota de entrada— contesto Minato, extrayendo del interior de su poncho un diminuto proyector holográfico que reveló un holograma de la nave de la reina.
-Nada mal, una Nubian— juzgo Yahiko, llevándose una mano al mentón mientras estudiaba la proyección.
-Está en buenas condiciones salvo por los repuestos que necesita— aclaro el Jedi, apagando el dispositivo y regresándolo al interior de su poncho.
-Bien, la cuota está cubierta— decidió el toydariano ante la ventajosa situación, —pero, ¿con que competirá el muchacho?— cuestiono al desviar su mirada hacia el Uchiha. —En la última carrera mi Orbak se lastimo, y no ha vuelto a entrenar con él— correr en una carrera con un Orbak sin entrenar era una perdida segura.
-Yo no tuve la culpa y lo sabes, Yahiko, Tenma intento atacarme— protesto Sasuke, sin avergonzarse, porque Tenma hacia trampa para ganar, y él no, —en realidad evite que el Orbak se lastimara, casi todo el tiempo— añadió apretando los dientes al admitir eso último.
-Sí, es verdad, el muchacho es muy listo, no hay duda— reconoció Yahiko con una seca carcajada, porque al margen de su arrogancia y temeridad ese muchacho era todo un prodigio.
-Con el dinero de una apuesta he comprado un joven Orbak de carreras— reveló Minato por fin, —adiestrado y más veloz que ningún otro— desvió la mirada hacia el Uchiha que sonrió ladinamente ante esta pequeña mentira.
-Espero que no haya matado a nadie que yo conozca para conseguirlo— repuso el pelinaranja con complicidad, haciendo sonreír a Minato. -Bien, usted aporta la cuota de entrada y la base de las apuestas, yo aporto al muchacho y nos dividimos las ganancias en partes iguales— decidió, ansioso por obtener ganancias y una nave nubiana.
-Si será en partes iguales, sugiero que usted cubra el dinero de la base de apuestas— sugirió el Jedi, no muy de acuerdo con su parecer, —si yo gano me entregara sin coste las piezas que necesito para mi nave y usted conservara todas las ganancias de las apuestas; y si usted gana, mi nave será suya— planteo elocuentemente como buen negociador. —En cualquier caso, ganara— aclaró encogiéndose de hombros despreocupadamente.
-Hecho— acepto Yahiko finalmente, estrechándole la mano, decidiendo creer en su plan.
-Hasta el día de la carrera— asintió Minato sencillamente para proceder a retirarse, dirigiéndole una última mirada al joven Uchiha antes de salir.
-Tu amigo es más estúpido de lo que creía— susurró el pelinaranja ante la confiada actitud del "granjero".
El "granjero" parecía estar muy seguro de que Sasuke ganaría, estaba dispuesto a patrocinarlo sin considerar si realmente ganaría o no…mientras que Yahiko por otro lado le apostaba todo al ganador, no a Sasuke sino a Tenma Izumo, y esta vez no sería diferente. Sin dejarse amedrentar o disuadir por Yahiko, Sasuke se mantuvo tranquilo mientras le sostenía la mirada al toydariano, ¿quería hacerlo renunciar con esa amenaza tan barata? haría falta más porque ya no era un niño asustado, llevaba once años de su vida viviendo como esclavo y no iba a continuar haciéndolo más, o moría y seria libre en espíritu o viviría para serlo por los años que le restaban de vida pero no sería un esclavo nunca más.
Ya fuera por las ansias de obtener dinero de la carrera que estaba a solo horas de ocurrir o por lo que fuera, Yahiko había dejado en libertad de acción a Sasuke para permitirle regresar a casa y comenzar a prepararse para la carrera, claramente el Uchiha no había discutido sin importar que su dueño no tuviera fe alguna en que pudiera ganar ya que pensaba apostarle a Tenma, y la verdad no le importaba lo que otros pudieran pensar, quería ganar y sabía que lo haría porque esta vez tenía una motivación mayor que su propio egoísmo. Con un impulso, el joven Uchiha subió al lodo de Cesar que se mantuvo quieto en todo momento para proveerle de estabilidad, aferrándose a las riendas para mantener el control. Entrenar para la carrera no era—teóricamente—necesario a menos que el Orbak en cuestión no tuviera destreza para la velocidad, pero Sasuke ya había comprobado por sí mismo lo veloz que era Cesar, había nacido para correr, pero parte importante de participar en una carrera requería que el joven Orbak se acostumbrara a correr usando riendas y brindándole a su jinete la comodidad de una silla de montar, y pese a lo rebelde que era, Cesar se mostró dócil bajo la guía de su jinete, expectante por comenzar a correr cuanto antes, sin pensar en el peso de la silla o la incomodidad de las riendas. Cuatro manos hacen más que dos, había dicho Sakura al momento de sugerir que todos ayudaran a Sasuke a prepararse, y desde luego que el Uchiha no había podido decirle que no, además Sai estaba muy entusiasmado en dar la partida mientras Sakura y Naruto hacían de público.
-Llévalo muy lento hasta que logres pasarme, a troté, y espera mi señal, ¿oíste?— indico Sai, a punto de dar la partida y recibiendo un asentimiento de parte de Sasuke. —En sus marcas, listo…— ansioso, Sasuke no termino de escuchar aquello siquiera cuando hizo que Cesar comenzara a correr a toda velocidad, dejando atrás a Sai. —Eso no es trotar, ¡¿Qué paso con trotar?!— protesto en cuanto Sasuke comenzó a alejarse más y más.
Para alguien como Sasuke, que solo conocía la vida de esclavo desde que tenía uso de razón y memoria, la pasión que sentía por la velocidad era lo único que lo hacía sentir libre y por lo que sin dudarlo haló de las riendas para hacer que Cesar corriera aún más rápido, ignorando adrede las posibles recriminaciones de Sai, ¿que importaba como iniciara la carrera, si trotando o galopando? lo importante para ganar era que fuera veloz, debía ser el primero en llegar y el ultimo en morir, solo así ganaría. Cubriéndose disimuladamente los labios para ahogar una carcajada, Sakura siguió con la mirada a Sasuke hasta ver que se perdía en medio del Mar de Dunas, podía palpar su confianza y la conexión que tenía con aquel Orbak, estaba segura de que ganaría, nunca había visto a nadie dedicar tanto su corazón a una causa, ganaría, lo sabía. Desde varios metros de distancia, muy cerca de la puerta trasera de la casa, Minato contempló los progresos del joven Uchiha, no estaba a favor de que Sasuke participara en la carrera aunque no lo diera a entender; muertos de hambre, masas esclavizadas y el rey Sasori respondía con menos comida y más juegos, eso era Tatooine, era una forma de vida con la que ningún Jedi podría desear vincularse de estar en su lugar, pero no había otro camino para obtener los repuestos con los que abandonar el planeta y llegar a Coruscant, Minato no estaba de acuerdo con este actuar pero era necesario valerse de ello. El Jedi contempló los progresos del joven Uchiha en su preparación para la carrera en tanto activaba su comunicador para establecer comunicación con su Padawan e informarlo de su plan.
-Si todo va bien, tendremos el hiperimpulsor para mañana por la tarde y podremos seguir con nuestro camino— garantizo Minato sin perder su templé en ningún momento.
-¿Y si su plan fracasa, Maestro? Vamos a quedar estancados aquí un largo tiempo— planteo Kakashi inevitablemente, no sabiendo si confiar en el desconocido muchacho.
-Es demasiado peligroso pedir ayuda, y una nave sin propulsor no nos llevara muy lejos— recordó el Jedi, porque ya se había planteado todos los escenarios posibles para llegar a esa conclusión. —Además, detecto algo en el muchacho— añadió para sí más que para Kakashi, apagando el comunicador. En ese momento, Mikoto apareció a su lado en la puerta del patio, saludándolo con una leve sonrisa antes de contemplar parte del basto desierto donde acababa de desaparecer su hijo. —Debe estar orgullosa de él, da sin pensar en una recompensa— celebró sorprendido por quien había resultado ser Sasuke.
-No sabe lo que es el egoísmo, solo vive por sus sueños— asintió Mikoto, disimulando su propio orgullo por el buen corazón de su hijo, —tiene…— estuvo a punto de decir más, pero se arrepintió de ello
-Poderes especiales— completo Minato, intuyendo lo que iba a decir. Con una radiante sonrisa, Mikoto solo asintió en silencio. —Ve las cosas antes de que pasen, por eso parece tener reflejos excepcionalmente veloces, ese es el donde un Jedi— solo alguien altamente sensible a la Fuerza podía ser tan prodigioso a tan corta edad.
-Merece más que una vida de esclavo— suspiro la Uchiha con tristeza, deseando poder darle una mejor vida a su hijo, pero eso escapaba de su poder.
-Lo habríamos identificado antes si hubiera nacido en la República— obvia el Namikaze ya que su sensibilidad a la Fuerza habría sido palpable desde su infancia más temprana, pero por desgracia vivía en el borde Exterior. —La Fuerza se intensifica en él, de eso no hay duda— declaro tanto para si como para la Uchiha. —¿Quién fue su padre?— inquirió ya que tal vez este joven era descendiente de uno de los Maestros que habían renunciado a la Orden Jedi, eso explicaría su sensibilidad.
-No tuvo padre— repuso Mikoto tras un par de segundos de silencio, sorprendiendo al Jedi a más no poder. —Lo cargue en mi vientre, lo di a luz y lo he criado…sé que es extraño pero ni siquiera yo puedo explicar lo que paso— reconoció ya que sonaba irreal incluso para ella, pero eso era lo que había pasado. —¿Puede ayudarlo?— pregunto esperanzada de lograr un futuro mejor para su hijo, aunque ella no pudiera acompañarlo.
-No lo sé— contesto Minato sinceramente, sin saber bien que hacer, —no estoy aquí para liberar esclavos— añadió más para sí que para la Uchiha.
Para Mikoto, el nacimiento de su hijo había sido un verdadero milagro, había sido esclava desde los cinco años cuando la habían separado de su familia pero nunca había sido esclava sexual o un juguete en manos de los poderosos sino una sirvienta más en muchos entornos, nunca había tenido contacto íntimo con nadie pero de alguna forma increíble y de la nada había quedado embarazada, había dado a luz a su hijo y casi de forma paralela un par de años después ambos habían sido vendidos a Hidan Akatsuna y llevados a Tatooine…quería lo mejor para su hijo pero no iba a culpar al Jedi por no poder ayudarlos. Como un Jedi de mente abierta en una Orden que cada día se volvía más y más decadente, Minato había supuesto que tal vez Sasuke podría ser hijo o nieto de alguno de los "Caídos", los Maestros Jedi que habían abandonado la Orden a lo largo de los años, pero lo que Mikoto acababa de decir le había cortado la respiración, porque solo existía una posible explicación para aquello y de ser verdad todo el universo dependía de Sasuke. Galopando a toda velocidad entre las dunas en que volvió a aparecer, el portentoso Orbak por fin completo el circuito que Sai y Naruto habían armado, siendo recibido entre aplausos y vítores emocionados, era extremadamente veloz como para haber completado una carrera en solo un par de minutos, claramente la verdadera carrera sería más difícil pero por ahora lo único que el Orbak necesitaba practicar era su propia resistencia y enfrentarse a los posibles obstáculos que se encontraría, más a pesar de hacerse una idea de las dificultades a las que se enfrenaría, Sakura fue la primera en acercarse al Uchiha con una radiante sonrisa.
-Ahora si estás listo, es muy veloz, como dijiste— celebro la Haruno, alargando una de sus manos para acariciar la cabeza de Orbak que relincho bajo su tacto. —¿Qué es eso?— inquirió preocupada al ver una mancha roja en el brazo de Sasuke.
-¿Qué?— el Uchiha descendió la mirada a su brazo, examinando el corte en la tela y la herida debajo. —Creo que me golpee con una rama en la vuelta— ni siquiera había sentido dolor en medio del frenesí de emoción y velocidad.
-Dijiste que tendrías cuidado— reprendió Sakura con preocupación, porque no quería que se hiciera daño.
-Y lo tendré, prometo no volver a preocuparte— sosegó Sasuke, dispuesto a mantener su promesa. —¿Damos una vuelta?— invitó deseando verla sonreír aún más.
-¿Ahora?— dudo ella, no sintiendo miedo de Sasuke, pero nerviosa ante la perspectiva de subirse al lomo de aquel Orbak.
-Si, ¿Por qué no?— asintió él, encogiéndose hombros. —Ven, no lo pienses tanto— alentó ante la duda que veía en sus ojos.
No estaba en contra de la forma de actuar de Sakura sino que todo lo contrario, estaba fascinado con lo inteligente, seria, cabal, amable y noble que era, pero en ocasiones todos necesitaban dejar de pensar tanto las cosas y solo actuar, y en medio de la evidente duda que Sakura sentía, Sasuke le tendió una de sus manos para entrelazarla con la suya y la ayudo a subir detrás de él en un solo movimiento, ella parecía haber aceptado dejar de pensar en que estaba bien y que estaba mal por al menos una vez, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de él que choco sus botas contra el costado de Cesar que lo tomo como una señal para comenzar a trotar y repetir el circuito de carreras, primero trotando muy lentamente para darle a la joven pelirosa la ocasión de acostumbrarse a la sensación de estar sobre su lomo. Sakura nunca había montado un Orbak en su vida, puede que sus padres fueran originarios de una villa humilde de Naboo, pero la última vez en que había vivido en campo abierto había sido en sus primeros años de vida, habían pasado años desde la última vez en que había estado lejos de la ciudad de Theed, y no iba a negar que estaba nerviosa por la experiencia, por lo que se abrazó con todas sus fuerzas de la espalda de Sasuke quien volvió distraídamente el rostro por sobre su hombro, sonriendo ladinamente mientras halaba de la riendas para hacer que Cesar cabalgara aún más rápido y ante lo que Sakura lo abrazo aún más fuerte, chillando de sorpresa contra su hombro segundos antes de estallar en melodiosas carcajadas que no pudieron vitar contagiar a Sasuke de inmediato.
Eso era lo había buscado conseguir, verla desprenderse de toda preocupación y solo ser feliz.
Tatooine era un planeta pequeño y pobre que estaba repleto de arena hasta donde alcanzaba la vista, y justo cuando se creía encontrar algo más, ¿que había? aún más arena, no era el ambiente más bello o diverso del mundo, de hecho tenía mucho que envidiarle a otros sistemas a lo largo de la galaxia, pero en un intento por mostrarle a Sakura mas del mundo en que vivía es que Sasuke hizo que Cesar se detuviera en las profundidades del desierto en el único lugar verde que conocía en las proximidades a Mos Espa, uno de los escasos oasis que existía y que era su lugar favorito cuando quería estar solo, además de que no quería que la radiante sonrisa en el rostro de ella desapareciera bajo ningún concepto. El Orbak agradeció el verdor y agua a su alcance, entreteniéndose por sí mismo en tanto el Uchiha y la Haruno se sentaban sobre la hierba, simplemente a disfrutar del ambiente y de la calma que se podía sentir. Ahí y sentados en medio del desierto, con la protección de la sombra de que proveían los escasos árboles o palmeras del oasis, ambos se hicieron cientos de preguntas para conocerse mejor, desde su primer encuentro ambos habían sentido una conexión especial, como si simplemente no necesitaran hablar sino estar uno junto al otro y disfrutando del silencio, pero para dejar de ser desconocidos entre si es que ambos necesitaban averiguar más del otro, además tal vez esa era la única oportunidad que tendrían de hablar a solas, estando en casa Sasuke sabía que estarían presentes su madre, Minato, Naruto, Sai y Metal, además lo que estaba compartiendo con Sakura era algo que no quería compartir con nadie más.
-¿Con qué frecuencia te sometían a la sumisión, como esclavo?— pregunto Sakura con duda ya que aún le costaba tratar el tema de la esclavitud con él por temor a ofenderlo.
-Más de lo que puedo recordar; porque no caminaba erguido, porque alzaba demasiado la voz, porque miraba mal a alguien...Hidan nunca necesito de una excusa para "disciplinarme"— Sasuke remarco las comillas al decir eso último, absteniendo de entornar los ojos.
-Es indignante que la República no intervenga aquí, la esclavitud es un crimen, alguien tiene que hacer algo al respecto— suspiro la Haruno horrorizada, nadie merecía llevar ese tipo de vida y Sasuke merecía ser libre, no tenía por qué ser un esclavo.
-Si, alguien debería— asintió el Uchiha, complemente de acuerdo. —Pero, ¿sabes qué?, esta vida no es tan mala, Yahiko puede ser un imbécil pero nunca me ha agredido, menos a mi madre o a Sai, y eso es más de lo que puedo pedir— tranquilizo ya que no quería ver una expresión triste en el rostro de ella. —Si logro ayudarlos, Sakura, haré todo lo que pidas, incluso seria tu esclavo— prometió sinceramente, sin apartar sus ojos de ella.
-Prefiero tenerte como mi amigo— protesto ella, porque no podría aceptar que siguiera siendo un esclavo, quería que fuera libre.
-Ya lo haces— aclaró él sin ceder en su empeño, por fin sacándole una sonrisa.
Nunca podría pedirle a Sasuke que siguiera siendo un esclavo sino todo lo contrario, no solo estaba en contra de la esclavitud como demócrata que era sino que deseaba liberar a Sasuke, deseaba comprar su libertad para que pudiera vivir la vida que deseara, pero desgraciadamente no disponía de los recursos suficientes para algo así, más de serle posible y salir airosa de la afrenta de la Federación de Comercio, Sakura se prometía regresar a Tatooine y liberarlo a él y a Mikoto, porque no podría llamarlo su amigo si no deseara lo mejor para él. No mentía en lo absoluto, si Sakura si lo pidiera, Sasuke estaba más que dispuesto a ser su esclavo con tal de pasar más tiempo junto a ella, era la chica más fascinante que hubiera conocido en su vida, tenía tanto mundo y conocimiento en su forma de hablar y al mismo tiempo había tanta inocencia e ingenio en su mirada…una parte de él estaba convencido de que se estaba enamorando de ella desde que la había visto, partiendo por el hecho de que había creído que era un ángel y aun lo pensaba, además de que ella no parecía juzgarlo por ser quien era como otras personas si habían hecho, simplemente era su amiga y parecía satisfecha con estar a su lado, escuchando sus sueños e historias, sonriendo y mostrándose permanentemente amable. Pero, ya es suficiente de mí, se dijo Sasuke ante el momento de silencio que se formó entre ambos, Sakura ya le había hecho muchas preguntas sobre Tatooine pero ahora él quería preguntarle sobre su mundo, sobre Naboo, quería entender de dónde provenía una criatura tan maravillosa como ella.
-¿Y cómo es?— curioseo Sasuke por fin y sin apartar sus ojos de ella que parpadeo confundida.
-¿Cómo es qué?— repitió Sakura, desconcertada por su pregunta y no entendiendo a que se refería.
-Tu mundo, Naboo— obvió él encogiendo de hombros. Con una inevitable sonrisa, Sakura estuvo a nada de contestar, pero al instante se arrepintió por temor a ser vehemente en su descripción. —No, cuéntame— alentó sin juzgarla por establecer diferencias con su planeta.
-Básicamente es lo opuesto a Tatooine— comparó ella solo para empezar, ahogando una carcajada ante lo espontaneo que sonó. —Hay verde en todas partes, muchos aromas diversos, flores, arboles, ríos, lagos, mucha agua y vida...— la sonrisa pareció desvanecerse de su rostro cuanto más pensaba en su planeta, en sus padres y en su hermana a quienes tanto extrañaba.
-¿Qué pasa?— pregunto el Uchiha acercando su rostro al de ella, preocupado al ver lágrimas brillando en sus ojos.
-Temo por mi familia, seguramente los hicieron prisioneros junto al resto de la gente— contesto Sakura sin poder evitar que su voz se quebrara al decirlo, —desearía haber podido ayudarlos— era reina y sin embargo no había podido proteger a su pueblo ni a su familia, y se sentía impotente por ello.
-No podías hacer nada— negó Sasuke, liberándola de esa carga que parecía devastarla tanto, —pero creo que ellos están tranquilos, saben que tu estas bien— intento animar ya que su madre pensaría lo mismo si ambos se separaran por algún motivo.
Observando a Sasuke cuya mirada ónix la hacía sentir a salvo y segura, Sakura simplemente asintió en silencio, apoyando su cabeza contra el hombro de él, desearía que todos los días de su vida pudieran ser así, desearía poder ser honesta y transparente con toda la gente como en ese momento lo estaba siendo con Sasuke, porque sin reservas le había abierto su corazón como nunca había hecho con nadie más y lo mejor de todo es que en ese oasis y siendo abrazada por él, no se arrepentía de haberlo hecho.
La oscuridad envolvió a Mos Espa en capas progresivamente gruesas conforme iba anocheciendo, Mikoto había temido que Sasuke no regresara a casa antes de que oscureciera y le sucediera algo, más para su tranquilidad y segundos antes de que el sol se ocultase el Orbak con que correría se encontraba de regreso en la bodega para descansar y tanto Sasuke como Sakura estaban a salvo dentro de la casa, ayudando con la cena. Ahora que todos habían cenado y se preparaban para irse a dormir, Minato por fin vio su oportunidad para comprobar la teoría que daba vueltas en su mente al reparar en la herida que el Uchiha tenía en el brazo y que se ofreció a tratar desinteresadamente, desde luego que para tranquilizar a su madre Sasuke no pudo siquiera negarse, sentado ahora en el patio sobre una banca mientras el Jedi le examinaba el corte que se había hecho en el brazo durante su entrenamiento. Intentando distraerse de la presión de la carrera de mañana, Sasuke alzo la mirada hacia el firmamento nocturno, observando las infinitas estrellas que brillaban en el cielo en tanto Minato le limpiaba la herida: una parte del Uchiha intentaba determinar que podía haber pasado por alto, que no había considerado en la carrera o lo que fuera, porque no podía permitirse ni un solo error para ganar, porque debía ganar, tenía que hacerlo, tanto por Minato, Sakura, Naruto y Metal que habían confiado en él como por la libertad que deseaba obtener para sí y para su madre, esta tal vez sería la única oportunidad que tendría de ser libre y se entregaría de lleno a ello tanto si moría como si vivía, si ganaba la carrera de mañana todo sería posible.
-Hay muchas…¿todas tienen un sistema de planetas?— pregunto Sasuke con genuino interés, intentando no ponerse nervioso por la carrera de mañana.
-La mayoría— contesto Minato calmadamente sin apartar la mirada de la herida del muchacho.
-¿Alguien ha visitado todas?— inquirió el Uchiha sin apartar su atención del firmamento, dejándose llevar por sus sueños.
-Lo dudo— rió el Namikaze, era el sueño de muchos recorrer todo el universo, pero nadie lo había logrado, aún.
-Quisiera ser el primero en visitarlos todos— manifestó él sin importar lo irreal que pareciera, porque hoy se sentía capaz de embarcarse en cualquier aventura.
-¡Sasuke a dormir!— grito Mikoto desde el interior de la casa. Aprovechando brevemente la distracción del muchacho, Minato tomo una muestra de sangre de la herida aun fresca, sobresaltando al Uchiha al cauterizarla de inmediato. —Sasuke, no te volveré a decir— repitió en un tono más perentorio, apareciendo brevemente en el umbral del patio.
-Ya voy— tranquilizo Sasuke, acomodándose la manga al verla regresar al interior. —¿Qué es eso?— inquirió curioso por el pequeño dispositivo que Minato sostenía.
-Es para revisar que no tengas infecciones— contesto el Jedi sin mentirle, o al menos no del todo. Prefiriendo creer en el Jedi, pues no tenía razones para hacer lo contrario, Sasuke se levantó de la banca. —Ve a dormir, mañana es tu gran día— aconsejo con un amistoso golpe en la espalda.
-Buenas noches— se despidió el Uchiha, ingresando en la casa y ahogando un bostezo, sin notar que el Jedi extraía su comunicador del interior de su poncho tras su partida.
-Kakashi— llamo Minato al encender su comunicador y retomar su conexión con su Padawan.
-¿Si, Maestro?— respondió él, perfectamente despierto a pesar de lo tarde que era.
-Necesito un análisis de la muestra de sangre que te envió, quiero un análisis de sensibilidad en la Fuerza— solicito el Namikaze, introduciendo el chip con la muestra de sangre en una ranura de transmisión del comunicador y esperando por el resultado.
-La lectura sobrepasa la escala, excede cualquier recuento— reveló el Hatake, sin saber cómo explicar la sorpresa que sentía ante el resultado. —Ni el Maestro Onoki posee un recuento tan elevado— atestiguo conociendo bien a su primer Maestro.
-Ningún Jedi lo tiene— asevero él con la misma opinión, comprobando finalmente su teoría.
-¿Qué significa?— cuestiono el peligris, curioso por quien era el muchacho que su Maestro había conocido y porque poseía semejante sensibilidad.
-No estoy seguro— contesto Minato, prefiriendo guardar su descubrimiento para él, solo por ahora.
Los Jedi podían juzgar su sensibilidad a la Fuerza en base a una escala de recuento midicloriano, componentes que existían en la sangre de los seres de todo el universo y que a su vez evidenciaban su conexión con la Fuerza, el recuento para ser Jedi debía ser de más de 2.500, pero nunca un Jedi había poseído tantos midiclorianos como para superar las escalas de medición existentes, solo Sasuke y eso confirmaba la suposición de Minato, Sasuke Uchiha era El Elegido de la Fuerza. Abrumado por la inmensidad de su descubrimiento, el Namikaze volvió el rostro hacia el umbral de la casa y donde Mikoto lo observaba en silencio, como si manifestara un silente te lo dije antes de regresar al interior, Sasuke si tenía padre, su padre era la Fuerza misma, la Fuerza hablaba a través de él porque había nacido de ella.
Su vida había cambiado para siempre, Sakura ahora podía ver eso al desviar la mirada hacia el pequeño grupo de guardias del palacio que aguardaban en el umbral de su hogar y que habían acudido a buscarla; la votación había terminado y el pueblo había decidido que ella, a sus jóvenes catorce años de edad y como prodigio político, debía ser la nueva reina de Naboo, mas nada podía haberla preparado para el enorme peso que sentía sobre sus hombros, cruzando nerviosamente las manos sobre su vientre mientras pasaba sus últimos momentos junto a sus padres en la sala de su hogar. Su madre Mebuki portaba un solemne vestido jade oscuro de cuello en V forrado en terciopelo, mangas acampanadas que llegaban a cubrirle las manos y falda ligeramente clara bordada en hilo de oro, con su cabello rubio castaño recogido en un simple moño tras su nuca, con largos pendientes de plata en forma de lagrima con una gema esmeralda en el centro y que parecían hacer juego con sus ojos. Su padre Kizashi parecía más serio que nunca pese a lo afable que era con su mirada zafiro y exuberante cabello rosa grisáceo, ataviado en un traje azul oscuro de usanza militar estampado en el emblema de Naboo en color negro, de cuello alto y cerrado, con marcadas hombreras haciéndolo parecer aún más elegante, todo aquel portentoso atuendo cerrado en el frente por tres botones negros y un fajín que se anudaba en la espalda, pantalones azul oscuro y botas negras. Desearía poder despedirse de su hermana Yuna pero desgraciadamente ella estaba en la universidad en otro planeta y no podrían verse hasta dentro de dos semanas.
-Te dije que no tardarían en ver lo maravillosa que eres— recordó Mebuki mientras acariciaba amorosamente el rostro de su hija, —antes incluso de lo que yo misma quisiera— admitió con un atisbo de tristeza, porque no podía evitar lamentar tener que despedir a su hija menor.
-Lamento entristecerlos— se disculpó Sakura, porque lo último que deseaba era causarles algún dolor.
-No hay pesar en nuestros corazones, solo melancolía— disculpo ella, acariciando suavemente los hombros de su hija y recibiendo a cambio el tacto de sus largos rizos rosados. —Permíteme una debilidad, Sakura; recuerda siempre quien eres y de dónde vienes— le pidió intentando que su voz no se quebrara al ver las lágrimas brillar en los ojos de su hija.
-Si, mamá— asintió la pelirosa, volviendo su rostro hacia su padre que cálidamente depósito un beso sobre su frente.
-Vas a ser una gran reina, Sakura, estoy seguro— declaró Kizashi, observándola con veneración, —este planeta aún no sabe lo afortunado que es, deslúmbralos a todos— Sakura bajo la mirada con vergüenza ante el halago.
Como una de las jóvenes más—valga la redundancia—jóvenes en la política de Naboo, Sakura sabía que su belleza era muy comentada y elogiada, más le resultaba difícil creerse hermosa aunque fueran sus propios padres quienes se lo dijeran y por lo que únicamente asintió ante la petición de su padre que la abrazó amorosamente, desearía no tener que irse pero no podía ser egoísta y permanecer en casa para siempre, tenía una nueva responsabilidad en su vida y debía cumplirla como todos esperaban que hiciera. Hermosa o no, haría hasta lo imposible por deslumbrar a todos con lo que ya sabía y se esforzaría por ser la reina que su planeta merecía y necesitaba, haría lo que fuera por su gente, lo que fuera. Separándose de su padre, y volteando a ver a su madre, Sakura fue sorprendida por un cálido y asfixiante abrazo en que Mebuki oculto su rostro contra su cuello, intentando ocultar los irrefrenables deseos que sentía de llorar y que Sakura intento calmar, correspondiendo al abrazo de inmediato. Para Mebuki, tener que despedirse de su hija menor era un dolor casi insoportable en su hija, iba a perderla, su hija iba a convertirse en reina y como madre todo lo que podía desear era que fuera feliz para hacer más llevadera su carga, pero sabía que posiblemente aquello fuera pedir demasiado; despedirse de su hija menor resultaba un momento triste y melancólico en tanto Kizashi por su parte ya ansiaba el reencuentro con tal de aminorar sentimentalmente el dolor de su partida, se hacia el fuerte para que Sakura no se arrepintiera de cumplir con su deber.
-No estén tristes, no volveremos a ver, antes de lo que piensan— les aseguró Sakura a sus padres al romper el abrazo, porque así tendrían la excusa de pedir audiencia en el palacio.
Profundamente orgulloso, Kizashi sonrió al ver a su hija que a sus catorce años seguía conservando ese aire de inocencia que esperaba jamás le fuera arrebatado, más también sentía la increíble tristeza que ya de por si despedía su semblante y ese aire de vulnerabilidad que hacía que todos la amaran por inercia, gracias a ella Naboo tendría una gran reina. Dirigiéndoles una última mirada a sus padres, Sakura plasmo una máscara de indiferencia en su rostro, comportándose como la reina que era de ahora en más, dándole la espalda a su vida anterior y enfrentándose a los guardias que esperaban para llevarla al palacio, abandono su hogar sin voltear ni una sola vez…sobresaltada por el sueño, Sakura abrió los ojos con algo de torpeza, apoyando sus manos en el colchón bajo su cuerpo para erguirse, volviendo el rostro para analizar donde estaba, más pronto recordó que no estaba en Naboo ni en el palacio, estaba en Tatooine y dolorosamente lejos de sus padres, lo que solo contribuyo a hacer aún más grande el dolor en su pecho mientras se levantaba de la cama, necesitando salir a respirar, necesitando dejar de sentirse sofocada y por lo que abandono la habitación hacia el patio y cuya puerta abrió, sintiendo la brisa nocturna haciéndola estremecer. Por una vez en mucho tiempo, Sakura rompió en llanto, estaba cansada de ser fuerte y hacer lo correcto, pero no tenía valor para ser egoísta, temía lastimar a otros con sus decisiones, por lo que en ese momento no hizo sino llorar desconsoladoramente, dejando que las lágrimas se deslizaran por sus mejillas.
Extrañaba a su padre, a su madre y a su hermana, no sabía cómo estaban, no sabía si pasaban privaciones...pero era reina, era su deber pensar en su pueblo y en el bienestar de otros antes que en el propio, pero era una labor tan dura que Sakura sentía como si el corazón se le hiciera trizas en el pecho, todo lo que deseaba era volver a su planeta y abrazar a sus padres, pero como la reina Hanan no podía anteponer sus sentimientos por encima de su deber. De pronto e interrumpiendo en sus pensamientos, sintió una mano sobre su hombro, alguien estaba ahí con ella, pero ya fuera que lo agradeciera o no, Sakura se secó distraídamente las lágrimas antes de volver el rostro sobre su hombro. Había esperado que quien estuviera ahí fuera el Maestro Minato, Naruto o tal vez Metal, pero no eran ellos sino Sasuke quien simplemente la observo en silencio, a diferencia de los demás él no parecía cuestionarla, solo llevaban dos días conociéndose y sin embargo era más sincero y transparente con ella que nadie a quien hubiera conocido, era tan leal que se había convertido en el gran amigo que siempre había deseado tener, alguien que simplemente estaba ahí cuando se sentía sola. Sin dudarlo, Sakura se abrazó a Sasuke con todas sus fuerzas, sollozando contra su pecho, simplemente necesitando desahogarse. Envolviendo sus brazos alrededor de Sakura, correspondiendo al abrazo, Sasuke prefirió guardar silencio y simplemente la consoló en ese momento porque necesitaba sentirse acompañada, porque parecía necesitar desesperadamente saber que no estaba sola, un sentimiento con el que él se identificaba más de lo que ella creía.
Ahora comprendían porque se habían entendido desde el primer momento en que se habían conocido; eran dos jóvenes solitarios en un mundo donde se les exigía perder su libertad, y de alguna forma muy extraña la habían recuperado efímeramente, estando juntos…
En medio del estrellado cielo nocturno, cuando reinaba el silencio y el desértico planeta parecía carecer de actividad, una nave atravesó la atmósfera en un destello de metal, con una pronunciada proa en forma de pala y alas que se desplegaban como líneas afiladas hacia atrás, parecía un depredador inanimado al acecho de su presa; oscura e inmutable, la nave cruzo el mortal Mar de las Dunas, aproximándose a la ahora silente ciudad de Mos Espa pero guardando distancia al mismo tiempo, porque lo último que su pasajero necesitaba era llamar la atención. En cuanto la nave aterrizo, los motores se apagaron y la nave se sumió en el silencio más absoluto, la compuerta trasera se abrió y unos peldaños metálicos se desplegaron hacia el suelo para permitirle a Pein Otsutsuki hacer finalmente abandono de ella. Tras su viaje hiperespacial que se le había hecho eterno, el Otsutsuki contemplo sin interés el árido y solitario desierto de Tatooine, no parecía haber vida en ese planeta repleto de arena y cuya temperatura había descendido drásticamente ahora que los dos soles no iluminaban esa parte de la superficie, bañándolo todo en la oscuridad más absoluta, pero había vida y eso Pein lo sabía, sabía que no estaba solo y que de entre todos los habitantes del planeta se encontraban los Jedi a quienes debía encontrar y eliminar como su Maestro le había ordenado que hiciera, y entonces, solo entonces, podría tomar posesión de la reina y llevarla a Naboo a como diera lugar para firmar el tratado. La nueva era de los Sith estaba cada vez más cerca y él se encontraba ansioso por beneficiarse con el poder que obtendría de aquello.
El temerario lord Sith había sustituido su oscura vestimenta por holgadas prendas apropiadas para soportar el clima desértico, mas manteniendo su larga chaqueta de aspecto intimidante con las cabezas gemelas de dos bestias reposando sobre sus hombros y cuya caída ocultaba su cinturón donde reposaba su sable de luz. Sintiéndose afín con el silencio de la noche, el Sith se aproximó al borde del pronunciado cañón en que había aterrizado su nave y desde donde tenía una vista perfecta de la superficie del planeta, por lo que extrajo del interior de su túnica unos electrobinoculares y a través de los que examino el horizonte gracias al intensificador lumínico que le permitía observar todo como si fuera un ser nocturno más. Todo lo que veía y por fácil deducción era arena y rocas, pero más allá podía vislumbrar las escasas luces que señalaban la ciudad, el lugar al que pretendía enviar androides sondas para rastrear a los Jedi que ansiaba destrozar y desmembrar cuanto antes. Apagando los electrobinoculares, el lord Sith dirigió una última mirada a la árida superficie del planeta antes de regresar al cómodo interior de su nave y esperar por las próximas horas para actuar en cuanto saliera el sol.
Pronto, pronto, se sosegó Pein mentalmente mientras sonreía venenosamente.
-Buenos días, Sai, buenos días, Naruto— saludo Sakura con una radiante sonrisa.
-Buenos días— contesto el Uzumaki animosamente al igual que Sai a su lado.
Los dos soles emergían desde el árido horizonte y poco comenzaban a iluminar la superficie del planeta con su característico resplandor en tanto en el patio Naruto y Sai terminaban de preparar a Cesar para la carrera, cepillándolo, dándole de comer y por fin ciñéndole la silla de montar y riendas. De interior de la casa emergió Sakura, Mikoto y ella habían preparado el desayuno para que todos comieran algo antes de salir, pero por más que Sakura hubiera buscado a Sasuke, no estaba dentro de casa y a esas alturas solo había un lugar donde podía estar, la bodega a la cual se dirigió, saludando en el camino a Naruto y Sai, y en cuyo interior encontró a Sasuke durmiendo en el suelo, lo que le saco una pequeña sonrisa ya que seguramente se había quedado despierto hasta tarde pensando en los últimos detalles a considerar antes de la carrera, y ella no podía estar más agradecida por su esfuerzo. Con cuidado se inclinó sobre Sasuke, zarandeándole ligeramente el hombro, despertándolo y haciendo que abriera los ojos, al despertar el Uchiha vio decenas de imágenes, las mismas que había visto en su sueño; a él mismo y a Sakura pero siendo un tanto mayores, una guerra…pero lo más extraño era un hombre a quien no podía verle el rostro porque usaba una capucha que cubría su rostro casi por completo, pero de pronto todas esas imágenes desaparecieron dejándole ver el rostro de Sakura que estaba de pie a su lado, observándolo. Por inercia, Sasuke pensó en decir a Sakura soñé contigo, pero probablemente sonaría demasiado cursi o tonto por lo que eligió callar y ahogar un bostezo mientras terminaba de despertarse.
-¿Qué paso?— pregunto Sasuke, estirándose porque sentía el brazo dormido ya que lo había usado como almohada.
-El desayuno está listo, tu madre quiere que comas algo antes de salir— contesto Sakura con una amable sonrisa.
-Está bien— asintió el Uchiha, levantándose del suelo y masajeándose la espalda con algo de incomodidad. —¿Y Minato?— curioseo en cuanto Sakura abrió la puerta de la bodega para salir junto a él.
-Metal y él fueron a solucionar los últimos trámites antes de la carrera— contesto la Haruno tras nada más cruzar el umbral.
-Buenos días, Sasuke— saludo Naruto, terminando de ceñir la silla de montar al Orbak.
-Buenos días— correspondió él con un sonrisa ladina, aun sintiéndose algo adormilado, pero se sentiría mejor en cuanto se cambiara de ropa y desayunara. —¿Ya desayunaste?— pregunto al volver el rostro hacia Sakura
-Aún no— negó ella con una tímida sonrisa, porque había esperado que pudieran desayunaran juntos.
Compartiendo una cómplice sonrisa, los dos jóvenes regresaron al interior de la casa en tanto Sai y Naruto los observaban antes de regresar su atención al Orbak, especialmente el Uzumaki que sonrió distraídamente para sí, esperaba que Sasuke pudiera acompañarlos en su viaje a Coruscant y su regreso a Naboo, porque Sakura se veía más feliz de lo que él nunca había visto a alguien, ambos se veían muy felices juntos.
Escuchando todas las advertencias y recordatorios de Yahiko, Minato y Metal se paseaban por el hangar principal del estadio, una enorme construcción cavernosa que albergaba y servía como zona de concentración para los jinetes y sus Orbaks que comenzaban a reunirse y prepararse para la carrera, algunos acompañados por sus entrenadores y un equipo bastante amplio, más otros en solitario, en tanto del otro lado del hangar los esperaba la gran arena donde se daría inicio a la carrera, por lo que reinaba un coro de sonidos de toda clase en el basto espacio, desde relinchos a instrucciones estridentes, casi como si fueran música de ambiente y haciendo que todos intentaran comunicarse a gritos entre sí. La emoción podía palparse en el ambiente y el coro de voces procedentes de la gran arena que esperaba a los jinetes servía como catalizador, los nervios estaban a flor de piel pero al mismo tiempo los envalentonaban al punto de observarse con desafío entre sí, viendo a quien atacarían primero cuando iniciara la carrera y todo se tratara de morir o sobrevivir. Inquieto, temeroso y nervioso pero esforzándose en ocultarlo, Metal se mantuvo casi pegado a Minato, intercalando su mirada entre los jinetes y todo lo que había a su alrededor, intentando no meterse en problemas esta vez, en tanto Yahiko desviaba la mirada de vez en vez hacia el "granjero" y su acompañante, sin prestar atención a nada que no fuera su propia conversación, la cual volvía una y otra vez a los mismos temas.
-Quiero ver el dinero al final de la carrera— estableció el pelinaranja muy seriamente y por millonésima vez, vigilando sus propios intereses.
-Paciencia, mi cauto amigo, tendrás tu premio antes del atardecer, y nosotros estaremos lejos— vaticino Minato, convencido del triunfo de Sasuke.
-No sin las piezas del hiperimpulsor y menos si tu nave me pertenece— resopló Yahiko a modo de advertencia, —te lo advierto, no intentes engañarme— estableció claramente, porque no le permitiría jugarle chueco.
-¿No confías en el muchacho?— cuestiono el Namikaze sin dejar de caminar, aunque más que una pregunta era una afirmación.
-No me malinterpretes, tengo mucha fe en el muchacho, es un auténtico prodigio— aclaró el toydariano, —pero en mi opinión, será Tenma quien gane— aludió desviando la mirada hacia el invicto campeón.
Claramente Yahiko ni siquiera pensaba ocultar su firme convicción de que Tenma sería quien ganaría la carrera y no Sasuke, además de que ya daba por suya la nave Nubian 327J, no concebía otra opción ni pensaba considerarla, para él todo se trataba de ganar y nada más. Como mayor respaldo a sus palabras, el toydaríano volvió el rostro por sobre su hombro para observar al invicto campeón Tenma Izumo; mientras un equipo especial preparaba a su corcel, él mostraba despreocupado, rodeado por dos bellas twilek de largo cabello rubio y figura voluptuosa que lo acicalaban y mimaban incansablemente, como si ya hubiera ganado la carrera, y haciendo alarde de esa misma actitud es que el pelicastaño no dudo en propinarle una osada nalgada a una de las jóvenes que se hizo la desentendida a propósito. Tenma Izumo no solo era el favorito de todos para apostar dinero, también era el campeón invicto desde hace tres años por si no era obvio y estaba patrocinado por el mismísimo rey Sasori, todos esperaban que ganara y siempre superaba las expectativas, destrozando a sus rivales a como diera lugar, haciendo trampa de ser necesario. Con mirada analítica, Minato no se dejó impresionar en lo absoluto mientras a su espalda Metal temblaba aterrorizado como una gelatina, Tenma Izumo podía ser mayor y tener más experiencia como competidor de carreras que Sasuke, pero no veía en él la misma promesa y transparencia que en Sasuke si, y esto último era suficiente para que él apostar todo en favor del Uchiha.
-¿Por qué crees eso?— curioseo el Jedi quien seguiría creyendo en Sasuke a pesar de todo.
-Porque siempre gana, y no dudare en apostarle todo a él— garantizo Yahiko, extasiado ante su propia astucia.
-Acepto la apuesta— asintió Minato a modo de desafío, cruzando los brazos sobre su pecho.
-¿Qué?— el pelinaranja apenas y entendió lo que el "granjero" acababa de hacer.
-Ya me escuchaste, apuesto a que mi Orbak cruzara la meta primero, por el muchacho y su madre— propuso el rubio, casi cruzando los dedos tras su espalda para cerrar el trato.
-No hay Orbak que valga dos esclavos, ni piense eso— protesto el toydariano, negándose a ceder a Sasuke quien era el éxito de su negocio con su excepcional talento.
-El muchacho entonces— repuso el Namikaze, Sasuke merecía ser libre, no tenía por qué ser un esclavo por el resto de su vida.
-Dejemos que la suerte lo decida— sugirió Yahiko, rodeándolo como si se tratara de un ave de repina, extrayendo de uno de sus bolsillos un pequeño dado rojo con un único cuadrado azul. —Azul; el muchacho, rojo; su madre— Minato asintió en silencio, más en cuanto Yahiko lazó el dado al suelo del hangar, el Jedi movió una de sus manos en un gesto casi imperceptible, manipulando la Fuerza para que al caer quedara expuesto el lado azul, e Incluso Metal sonrió ante aquello. —Ganó el juego de la suerte, extranjero, pero no ganara la carrera, ¡no hay ninguna diferencia!— acepto sin otro remedio.
Evidentemente disgustado, fúrico, Yahiko se alejó a toda prisa de Minato y Metal, no soportando verlos por más tiempo, no dejaría que ese prodigioso muchacho fuera alejado de su lado, Mikoto tal vez si porque su relevancia no era mayor en su negocio, pero eso no sucedía con Sasuke, su negocio iría a la quiebra sin él y no iba a permitir que eso sucediera. Sin perder su característica calma, Minato siguió con la mirada a Yahiko hasta desviar su mirada hacia el eopie y Orbak que cruzaron la entrada del hangar en ese momento. Un eopie era una criatura delgada y desgarbada muy parecida a un camello, de hocico largo, pelaje corto y piel de aspecto coriáceo capaz de resistir las peores temperaturas del desierto y en cuyo amplio lomo montaban Mikoto, Sai y Naruto que rieron de emoción en cuanto el cuadrúpedo se dejó caer sobre el suelo para facilitarles descender de su montura. De forma paralela y a su lado se detuvo Cesar en cuyo lomo se encontraba Sasuke quien volvió el rostro sobre su hombro, intercambiando una sonrisa con Sakura que mantuvo sus brazos alrededor de su cintura para no soltarse en tanto el Orbak se dejaba caer lentamente sobre el suelo para permitirles a los dos jóvenes bajar de su lomo. Rompiendo con la animosidad que se había sentido hasta ahora, Yahiko se acercó al grupo, haciendo que la tranquilidad en el rostro del Uchiha se viera remplazada por una inmediata seriedad al igual que paso con Sakura que se mostró recelosa con su presencia.
-Tu amigo cree tener todo cubierto, pero yo que tú me preocuparía— advirtió Yahiko sencillamente, dejado esa amenaza en el aire y retirándose como si no hubiera estado ahí.
-¿Por qué dijo eso?— pregunto Sasuke al Jedi, bajando de la montura y tendiéndole la mano a Sakura para ayudarla.
-Te lo diré luego— sosegó Minato con una ligera sonrisa. —Buenos días— saludo a Mikoto mientras la ayudaba a bajar.
-Gracias— sonrió ella a modo de agradecimiento, alisándose distraídamente la falda.
-Esto es genial, Sasuke, estoy seguro de que esta vez lo conseguirás— predijo Sai al bajar del eopie, ajeno al peso que tenían sus palabras.
-¿Hacer qué?— pregunto Sakura al oír parte de la conversación, haciendo que Sasuke volteara a verla.
-Acabar la carrera, desde luego— contesto él sinceramente, sin notar la mirada que el Uchiha le dirigió, indicándole que no dijera nada.
-¿Nunca has ganado una carrera?— más bien afirmo la Haruno con incredulidad, pálida a causa de la sorpresa.
-Bueno…no lo diría así— repuso el Uchiha, ligeramente avergonzado. —Lo haré esta vez— aseguro con su característica arrogancia, pero siendo sincero al prometerle aquello.
-Claro que lo harás— afirmó Minato tras escuchar la conversación, golpeándole amistosamente la espalda.
El Jedi dirigió una mirada a Sakura que parecía dudar si confiar en que—sin triunfos anteriores, claramente—Sasuke ganaría la carrera, y la Haruno al instante se reprendió mentalmente por dudar reemplazando su expresión de indecisión por una sonrisa, sabía que Sasuke ganaría sin importar lo que sucediera, de nada servían los triunfos sino no había un buen corazón detrás de ellos, además ella confiaba en sus capacidades, por lo que a modo de aliento y para infundirle animo deposito un casto besó en la mejilla del Uchiha que volteo a verla, sorprendió y con un nudo en la garganta, sin saber bien cómo responder salvo observándola.
Tenía que ganar la carrera, no había otra opción.
PD: Saludos, mis amores, eme aquí actualizando por y para ustedes, me disculpo por la demora pero no me he sentido muy bien, he sufrido crisis de angustia y no he tenido muy buen animó, pero me di impulso por ustedes, por lo que espero que esta nueva actualización sea de su agrado :3 las siguientes historias serán "El Emperador Sasuke" la próxima semana y la siguiente nuevamente "A Través de las Estrellas" retratando la carrera de Orbaks, por lo que les sugiero mantenerse atentos si alguna de estas historias es de su interés :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (a quien dedico y dedicare todas mis historias por seguirme tan devotamente), a Ali-chan1996 (agradeciendo especialmente sus atentos y hermosos comentarios, dedicándole cada una de mis historias por su respeto y cariño) y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Personajes:
-Sasuke Uchiha/Indra Otsutsuki como Anakin Skywalker/Darth Vader
-Sakura "Hanan" Haruno como Padme Amidala Naberrie
-Kakashi Hatake como Obi-Wan Kenobi
-Minato Namikaze como Qui-Gon Jin
-Naruto Uzumaki como R2D2
-Sai Yamanaka como C-3PO/Kitster Chanchani Banai
-Mikoto Uchiha como Shmi Skywalker
-Pein como Darth Maul
-Metal Lee como Jar Jar Binks
-Jobal Naberrie como Mebuki Haruno
-Ruwee Naberrie como Kizashi Haruno
-Yuna Haruno como Sola Naberrie
-Tenma Izumo como Sebulba
-Yahiko como Watto
-Hidan como Gardulah de Hutt
Razones y Referencias: desde que era niña, sentí una gran fascinación por el universo de Star Wars, vi "El Imperio Contraataca" a los cinco años, "El Ataque de los Clones" a los doce y "La Venganza de los Sith" a los quince, por lo que tanto como Naruto y Saint Seiya, este universo fue muy responsable de como me forme como persona, y agradezco a todos quienes han leído, comentado o dado el visto bueno a esta historia, porque realmente significa mucho para mi. Los midiclorianos eran, en las precuelas, la justificación para porque algunos seres eran sensibles a la Fuerza o no pero nunca quedo del todo clara esta explicación, pero en esta adaptación espero poder plantear—espero lograrlo—a los midiclorianos no como formas de vida que habitan la sangre sino algo tan natural como los triglicéridos o los linfocitos. En la primera película de la trilogía de precuelas "La Amenaza Fantasma", poco y nada sabíamos del pasado de Padme Amidala o quien era realmente, no fue hasta las escenas eliminadas de "El Ataque de los Clones" que descubriríamos que tenía un origen humilde, su padre había sido profesor en una universidad y tenía una madre y una hermana mayor, cosa que quise plasmar desde el comienzo de esta adaptación para explicar porque Sasuke y Sakura son tan parecidos y tienen un vinculo inmediato. El sueño que tiene Sasuke es una referencia a una escena eliminada de "La Amenaza Fantasma" y de hecho el hombre con capucha que se menciona no es Kinshiki Otsutsuki sino en quien Sasuke se convertida más adelante.
Dracula de Bram Stoker: recientemente y gracias a mi madre me hice con este clásico del terror que llevaba casi una década deseando leer, e inspirándome en gran parte de las películas de vampiros que he visto, principalmente en Van Helsing de 2004-maravillada por la actuación de Elena Anaya, Silvia Colloca y Josie Maran como Aleera, Verona y Marishka-, estoy pensando en hacer una historia de vampiros, obviamente protagonizada por Sasuke y Sakura, así como por Tenten e Ino, y titulada hasta ahora como "Reina de los Vampiros", como siempre veo necesario comentar la posible creación de toda nueva historia, esperando contar con su aprobación y sugerencias si las tienen.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
