-Esta historia es una adaptación del universo de Star Wars creado por George Lucas, y esta orientada a interpretar la unión de las cuatro generaciones: República, Imperio, Nueva República y Primera Orden, tomando como base los personajes originales que George Lucas tenía en mente desde su concepción de la trilogía original y las precuelas. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, más los personajes de carácter secundario, las modificaciones a las personalidad, los hechos y la trama corren por mi cuenta y entera responsabilidad para darle sentido a la historia. Les sugiero oír "Legends Are Made" de Sam Tinnesz para Sasuke, "Pale" de Within Temptation para Sakura, y "Across the Stars" de John Williams para las escenas entre Sasuke y Sakura.


-¡Su majestad, el rey Sasori!

Por fin había llegado el ansiado momento de la carrera; el colosal estadio estaba repleto de personas en todas las gradas, apretándose en los asientos y ocupando todo el espacio disponible, personas que intentaban olvidar lo monótonas que eran sus vidas presenciando la carrera en tanto los palcos de mejor vista estaban enteramente reservados para los patrocinadores de la carrera junto con los apostadores mayoritarios, ellos hacían de la carrera un lucrativo negoció en que todo era ganar o perder. La emoción y la impaciencia aumentaban por momentos mientras los jinetes y sus respectivos Orbaks se ordenaban en fila ante el arrancadero cuando el rey Sasori finalmente hizo aparición en su palco privado junto a su hermano Hidan y sus séquito de sirvientes en un elegante balcón remachado en oro y decorado con telas color purpura y rojo, disfrutando de los vítores y gritos del pueblo que le daba la bienvenida, era un hombre joven, apenas tenía dieciocho años pero era el individuo más poderoso de Tatooine. De pie junto al umbral del palco se encontraba la esclava del rey, ataviada en un escaso vestido de seda roja que se envolvía con fuerza sobre sus voluptuosas curvas, con un brasier de hojas doradas que se extendía hasta sus hombros a modo de correas, dejando caer pliegues de seda a modo de falda para cubrir parte de sus piernas, su largo cabello castaño estaba recogido en un moño alto con dos trenzas enrolladas y adornadas por una diadema en forma de hojas de oro a juego con dos grandes pulseras gemelas en sus muñecas. Con una sonrisa arrogante, Sasori se aproximó al borde del balcón y desde donde contemplo a todos los presentes.

-Gente de Tattoine, visitantes del Borde Exterior, hoy celebramos el poder del hombre, hombres que se reúnen hoy aquí y vienen desde Aleen, Ploo II, Malastare, Hok, Vulpter, Nuevo Plympto, Triffis, Troiken, Sneeve, Moonus Mandel Ploom IV, Phu, Sump, Xagobah, Radama, Tund y Tatooine— Sasori sostuvo la mirada a su pueblo mientras pronunciaba los planetas y sistemas de los que provenían cada uno de los jinetes que participarían en la carrera. —Rendimos tributo a nuestro esfuerzo y perseverancia para construir esta gran arena que tardamos diez años en completar, y hoy veremos un espectáculo como ningún otro de parte de estos jinetes, ustedes los verán correr por la gloria, por honor y por ustedes— esta última declaración sonó como un grito en cuanto lo pronuncio, ansioso por tener la victoria de su invicto campeón.

En respuesta a las palabras de su rey, todos los presentes estallaron en vítores aún más ensordecedores, para ellos que habitaban el Borde Exterior de la galaxia y estaban desprovistos del ala protectora de la República y su Senado, hundidos en la pobreza, existían muy pocas cosas capaces de despertar en ellos sentimientos como alegría o divertimento, existían pocas razones para ser felices, más esta carrera era una de ellas junto al esfuerzo de los talentosos jinetes. Entre relinchos salvajes y cargados de incomodidad, los Orbaks se situaron ante el arrancadero con ayuda del personal que los asistía, que eran Naruto y Sai en el caso de Sasuke y que no lo dejaban solo en ningún momento. Montando un Orbak particularmente agresivo y de corto pelaje almendra oscuro, Tenma se aproximó hasta donde estaba el Uchiha, maniobrando a propósito las riendas para que su corcel relinchara e hiciera cabriolas contra Cesar que se removió inquieto bajo el tacto de Sasuke quien aún no había subido a su montura y que tuvo que sostener las riendas para evitar que su amigo se alzara sobre sus patas traseras. Con una venenosa sonrisa, Tenma desabrocho imperceptiblemente la silla de montar sobre el lomo del Orbak de su contrincante, fingiéndose inocente mientras lentamente se situaba ante su propio arrancadero. Con el ceño fruncido a causa de la ira, Sasuke hizo acopio de todo su autocontrol para no abalanzarse contra Tenma, este no era el momento de pelear ni planeaba hacerlo, si realmente quería cobrarle todas las humillaciones que le había hecho, debía ganarle, debía derrotarlo en su propio elemento y lo haría.

-Controla a tu Orbak, Tenma, esto es una carrera, no una pelea— aconsejo Sasuke, deseando evitar por todos los medios una confrontación.

-¿Estas asustado, niño?— inquirió el pelicastaño con arrogancia, dando por hecha su victoria. —Te daré un consejo, dile a tu amigo que es hora de despedirse— sugirió señalando con la mirada al Orbak contra el que competiría y que no le parecía una amenaza.

-Ve a decirle tus malditas amenazas a alguien que le importe— contrario el Uchiha, sosteniéndole la mirada sin inmutarse.

-Ya veremos si son amenazas— murmuro Tenma con una seca carcajada antes de retirarse, disfrutando de lo que estaba por venir.

-¿Estás listo, Sasuke?— preguntó Minato al aparecer, en un tono suave y tranquilo, prefiriendo ignorar la sensación de competitividad que reinaba en el ambiente.

-Si— contesto él, ocultando lo mejor posible su propio nerviosismo, subiendo al tomo de Cesar con un impulso y sin necesitar ayuda. —¿Algún consejo?— sugirió en un intento por espantar el miedo que sentía.

-Solo uno; concéntrate en el momento, siente, no pienses, usa tus instintos— aconsejó el Jedi, sabiendo que la Fuerza guiaría al muchacho.

-Lo haré— asintió Sasuke, confiando en sus consejos e intentando creer en sí mismo.

-Que la Fuerza te acompañe— deseo el Namikaze en voz alta, dedicándole un amistoso golpe en el brazo.

Asintiendo en silenció, Sasuke sostuvo las riendas entre sus manos, contemplando la línea de meta delante de él y que servía de arrancadero, a su espalda estaban Sai y Naruto, expectantes y tan ansiosos como él, casi brincando de emoción en el caso del Uzumaki quien ansiaba que la carrera comenzara cuanto antes. Suspirando en voz alta para sí, el Uchiha recibió de manos de Sai una especie de poncho o turbante y que se acomodó sobre la cabeza, envolviendo la tela contra su rostro y dejando expuestos solos sus ojos, necesitaría protegerse de la arena durante la carrera, aunque fuera un poco. Cruzando la parte trasera al hangar hacia las escaleras, Minato se internó en los sólidos pasillos de la arena hacia el palco que había sido reservado para él como patrocinador de Sasuke y donde tanto Mikoto como Sakura y Metal lo esperaban. Tras nada más aparecer en el interior del palco, Minato se convirtió en el centro de atención de las dos mujeres: Mikoto le dirigió una mirada nerviosa e interrogativa, solo presente en la carrera porque lo preocupada que estaba por su hijo y un poco porque deseaba verlo hacer lo que tanto le gustaba, pero a pesar de todo la Uchiha le dirigió una mirada exigente al Jedi, necesitando saber cómo estaba Sasuke, al igual que hizo Sakura quien se mostraba severa y seria en el exterior, más él podía percibir la preocupación emanar de ella. Sasuke era excepcionalmente joven, un prodigio pese a solo tener once años, más aun así Minato sabía bien que el Uchiha podría cuidar de sí mismo.

-¿Está nervioso?— pregunto Mikoto inevitablemente, preocupada por su hijo aunque intentase ocultarlo.

-Está bien— tranquilizo Minato con una sonrisa, calmando sus preocupaciones lo mejor posible.

-Usted Jedi es imprudente— reprendió Sakura, temiendo por la seguridad de Sasuke, —la reina…— pensó en respaldarse, incapaz de ocultar su preocupación.

-La reina confía en mi juicio, jovencita— interrumpió el Jedi con su característica calma, —¿por qué tu no?— interrogó sosteniéndole brevemente la mirada.

-Asume demasiado— murmuró la Haruno únicamente, porque nadie podía leer tan fácilmente sus acciones, no si ella no lo permitía.

Regresando su atención a lo que era importante, Sakura centro su mirada en Sasuke, reconociéndolo a pesar de la distancia en la fila de jinetes que permanecían expectantes sobre el lomo de sus respectivos Orbaks. Uno de los guardias de la arena dio un paso al frente con un arma en las manos y que elevo al cielo bajo la atenta mirada de todos, disparándola con un estruendoso sonido semejante a un cañón y ante el que todos los jinetes no dudaron en hacer arrancar a su caballos a veloz galope, o casi todos; solo dos Orbaks no habían arrancado y uno de ellos increíblemente fue Cesar quien del susto ante el estruendoso sonido se irguió sobre sus patas traseras, más escuchando las sosegadas palabras del Uchiha, finalmente consiguió tranquilizarse y galopar lo más rápido que le fue posible para alcanzar a los demás. En las gradas del estadio y los palcos se encontraban una serie de pequeñas pantallas que captaban las imágenes transmitidas por diversas holocámaras estratégicamente ubicadas a lo largo del circuito y que permitían a todos los presentes ser testigos de lo que estaba sucediendo. De pie una junto a la otra en el palco, Sakura y Mikoto entrelazaron distraídamente sus manos intentando consolarse entre si, ambas abismalmente aterradas y preocupadas por Sasuke a quien vieron desaparecer de la arena hacia las profundidades del desierto como habían hecho los demás jinetes, temiendo que le sucediera lo peor. Ser el último en la fila de competidores no resulto ser en lo absoluto motivo de preocupación para Sasuke, sabía que la carrera tarde o temprano lo llevaría al frente en la indómita regla; el primero en llegar, el último en morir.

Desde su trono, el rey Sasori aplaudió con deleite ante el progreso de la carrera; Tenma iba a la cabeza como siempre y todos los demás intentaban darle alcance, ya podía saborear la victoria. Habiendo dejado tras de sí la arena donde había comenzado la carrera, todos y cada uno de los competidores siguió el circuito trazado, un largo camino que parecía rodear gran parte del desierto mismo y que estaba plagado de obstáculos naturales que intimidaron a muchos de los Orbaks que sin dudar arrojaron a sus jinetes de sus lomos, negándose a saltar, pero no Cesar quien no dudo en rodear o saltar cada objetivo en tanto Sasuke se asía a su lomo, intentando alcanzar a Tenma quien como siempre estaba la frente. Conforme progresaba la carrera y se sumergía más y más en el desierto, el Uchiha era absorbido por la velocidad de su corcel mientras sentía el viento fluir a su alrededor en un torrente inacabable. Incluso y desde su lugar en la línea de meta, en la arena, Sai y Naruto brincaban de emoción al ver a Sasuke comenzar a posicionarse prontamente como uno de los jinetes más veloces en tanto el circuito formo una curva que lejos de ralentizarlo, lo hizo acelerar aún más. Puede que Tenma fuera el primero de la fila como siempre, pero indudablemente muchos otros jinetes intentaban alcanzarlo y agredirlo en medio de la carrera, más lejos de sentirse amenazado por ello, el pelicastaño no dudaba en corresponder a sus agresiones, arrojando a algunos incautos de sus corceles y continuar con la carrera como si nada, pero lejos de estar satisfecho, el rey Sasori quería verlo ganar cuanto antes.

-¡Rápido, Tenma!— apremió Sasori desde su lugar al ver que tenía una competencia muy audaz esta vez, pero él mismo se negaba a perder.

Estaba furioso, era inaceptable, ¿acaso Tenma no era el mejor?, ¿no era el campeón invicto? Pues ya debería haber ganado la carrera y matado a los demás competidores, no podía permitir que otros le dieran alcance o perdería, y Sasori nunca aceptaba perder. El desierto era uno de los planos más inclementes que podían existir, más pese a ser el cuarto de los restantes jinetes de la carrera, Sasuke no tardo en avanzar más en la fila ante el pronunciado cañón en que pronto se convirtió el circuito, Cesar no parecía cansado y él mismo se negaba a rendirse, ralentizando el trote para que su corcel no cayera ante el peligroso barranco que estaba a su derecha, pero lo dos corredores tras él no tuvieron la misma suerte, cayendo irremediablemente. Rodeando el peligroso barranco como igualmente hizo Tenma y el corredor antes de él, Sasuke respiro más tranquilo al volver a internarse en el desierto plano y seguro, o al menos hasta que en medio del circuito apareció un pequeño grupo de Banthas salvajes y que evito lo más posible al igual que Tenma, más el otro jinete no consiguió hacerlo a tiempo, siendo arrojado de su Orbak y pisoteado por los Banthas que rugieron estruendosamente. Halando de las riendas, Sasuke hizo que Cesar acelerara lo más posible, ahora la carrera por fin lo había llevado al momento que tanto había esperado, todo se trataba de Tenma y él, más de pronto algo lo hizo perder el equilibrio. Al sostener las riendas de Cesar, el Uchiha se salvó de caer cuando repentinamente la silla de montar se desprendió y cayó sobre la arena; Tenma, se dijo Sasuke frunciendo ferozmente el ceño al alzar el rostro en su dirección.

-¡¿Te diviertes, niño?!— pregunto el pelicastaño con sarcasmo, riendo en voz alta al verlo al filo de la muerte.

Abandonándolo a su suerte, Tenma haló de las riendas de su Orbak, corriendo aún más rápido, descuidando a Sasuke quien luchaba por recobrar el equilibrio. No, no puedo perder, se dijo Sasuke, recordando cómo había llegado hasta hoy, su vida de esclavo, lo importante que era su madre, la sonrisa de Sakura, la amabilidad de Minato…no podía rendirse, no podía perder. Como si supiera el predicamento en que su jinete se encontraba, Cesar no dudo en dejar de galopar y trotar en su lugar, inclinando su cabeza contra una de las piernas del Uchiha, como impulso y ante lo que Sasuke, arriesgándose, se aventuró a soltar las riendas, envolviendo ambos brazos sobre el lomo del Cesar, casi olvidándose de respirar y sonriendo para si al volver a encontrarse a salvo sobre su lomo, no necesitaba la silla para ganar la carrera, había practicado sin ella después de todo y nadie lo juzgaría por prescindir de ello para no morir. Bufando ante la incomodidad que generaba el calor, el Uchiha se deshizo del turbante que hasta ahora había empleado para protegerse de la arena mientras hacía que Cesar fuera aún más rápido, volviendo a alcanzar a Tenma que gruño furioso, embistiendo a propósito su Orbak contra el de Sasuke, más lejos de hacerle caso, el Uchiha se concentró de lleno en el último tramo de metros que los separaban del estadio repleto de gritos, pero no por Tenma. De alguna forma extraña y tanto si habían apostado por el joven Uchiha como si no, el estadio entero se encontraba clamando su nombre, ya todos lo veían como el nuevo campeón de la carrera y vitoreaban su inminente victoria.

-¡Sasuke!, ¡Sasuke!, ¡Sasuke!

Codo a codo entre sí, Tenma y Sasuke por fin llegaron al último tramo de la carrera, regresando al estadio donde una multitud emocionada a mas no poder los recibió con jadeos de sorpresa al ver a ambos jinetes perfectamente parejos y tan cerca de la línea de meta, era imposible saber quién de los dos iba a ganar y por mero impulso colectivo todos parecieron contener el aliento, incapaces de pensar siquiera. Tu puedes Sasuke, afirmó Minato desde su lugar, observando analíticamente al muchacho, seguro de que ganaría, lo conocía y sabía de lo que era capaz. De pronto y bajo la atónita mirada de todos los presentes que daban por hecho un empate, Sasuke consiguió adelantar a Tenma y cruzar la línea de meta primero, desatando una incesante ola de vítores que clamaron su nombre, y entre ellos se encontraban Sai y Naruto que se abrazaron efusivamente entre si al igual que hicieron Sakura y Mikoto en el palco, casi llorando de emoción como Metal que salto infantilmente en su lugar a diferencia de Minato que solo asintió en respuesta con una sonrisa en el rostro. Furioso por la derrota, el joven rey Sasori barrió con todo lo que se encontraba en el borde de su balcón, furioso pero negándose a demostrarlo. Cansado a más no poder y demasiado sorprendido por su propia victoria, Sasuke apoyo su peso contra el lomo de Cesar antes de ser rodeado por una enorme multitud que convergió a su alrededor y lo ayudo a bajar, todos cargándolo sobre sus hombros en una expresión de afecto que resulto inesperada y apabullante para el Uchiha que acabó aceptando en silencio.

Había ganado, y por primera vez en toda su vida, realmente se sentía libre.


En silencio y mientras todos los demás festejaban el triunfo de Sasuke, Minato se dejó guiar por Hiruko, el leal sirviente del rey Sasori quien al saber de su victoria no había dudado en llamarlo ante su presencia, y como Jedi que era Minato sabía cómo comportarse de forma protocolaria ante alguien de sangre "noble", por lo que tras nada más llegar al enorme palco correspondiente a la familia Akatsuna, no dudo en reverenciar con aparente respeto al joven soberano Sasori Akatsuna quien estaba acompañado por su hermano Hidan y que contemplaron fríamente su llegada. El joven soberano de Tatooine era un hombre arrogante y codicioso, ambicionaba el control del planeta y lo tenía casi por completo, era demasiado joven para ser un adulto pero lo suficientemente mayor para regir sobre todo el basto planeta desértico, ¿su edad? Parecía tener entre dieciocho y veinte años, era medianamente alto, tenía la piel blanca, el cabello rojo apagado y los ojos café ceniza. Vestía una elegante armadura rojo brillante que replicaba el emblema de los Akatsuna en el centro del pecho: dos bestias aladas de oro, que abarcaban el centro de su pecho, pantalones verde grisáceo bajo una corta túnica roja bordada en oro al igual que la larga capa que colgaba sobre sus hombros, botas de cuero rojo oscuro, pesadas muñequeras de oro ciñendo las mangas de su túnica a sus muecas y una corona de oro en forma de laureles sobre su cabeza, era el rey absoluto de Tatooine y no tenía problema alguno en alardear de ello, podía ser joven pero su sola presencia avariciosa resultaba intimidante.

-Felicidades, granjero— celebró Sasori secamente tras el largo silencio que se había formado. —Toma tus ganancias— su sirviente Hiruko abrió un voluminoso cofre repleto de créditos, todo el dinero de las apuestas de todos los asistentes a la carrera.

-Lamento su derrota— se disculpó Minato aparentemente, aunque en realidad no lo sentía, no mucho.

-¿Derrota?, ¿Qué no los ves?— diferencio el Akatsuna, alargando una de sus manos hacia la vista del estadio donde toda la gente gritaba y celebraba por la victoria del Uchiha. —Querían sangre, todos son Akatsuna ahora— dijo para sí, intentando dejar atrás la derrota.

Dicho esto y manteniéndose estoico, Sasori dio la espalda al granjero para proceder a abandonar su palco y regresar a su palacio en las profundidades del desierto, tenía mejores cosas que hacer que lamentarse del dinero perdido, más aun cuando había otras formas de ganarlo, en su arrogancia Sasori no quería ni pretendía reconocer que había perdido, estaba decepcionado y furioso pero no contra el "granjero" que simplemente había apostado y ganado, si a alguien debía hacer responsable de su derrota era a Tenma que había dejado de ser el campeón invicto, pero a quien pronto reemplazaría por alguien más, como siempre. Bajando la cabeza ante la partida del rey y a quien pronto acompaño su hermano Hidan, el Namikaze le dio una breve indicación al sirviente del rey sobre a donde debería llevar las ganancias de las apuestas, hasta que fuera momento de regresar a su nave. Libre de cargas y permitiéndose una sonrisa de triunfo en su rostro, Minato tránsito por los ahora casi vacíos pasillos hacia otro de los palcos de los apostadores que habían asistido al evento y donde permanecía Yahiko sentado en silencio, negando para sí, apesadumbrado tras haber apostado todo lo que poseía mientras contemplaba con tristeza a la multitud que cantaba y vitoreaba al joven Uchiha, tal vez debería haber apostado por Sasuke en lugar de Tenma, pero ahora era un poco tarde para reflexiones, eso no le devolvería todo el dinero que había perdido, más arruinado como estaba nada le impidió advertir la presencia del "granjero" en el umbral del palco y que lo observaba con una sonrisa, solo verlo hizo que Yahiko olvidara su tristeza y se levantara para enfrentarlo.

-Usted me engaño, sabía que el muchacho iba a ganar, usted lo sabía— acusó el pelinaranja tras nada más verlo aparecer. —He perdido todo— se lamentó furioso.

-Al apostar puedes perder, ese es el riesgo— justifico Minato sin hacer desaparecer su sonrisa. —Manda los repuestos al hangar principal y deja en libertad al muchacho, acudiré a buscarlo más tarde— determinó al ser el vencedor de esta apuesta.

-No puede llevárselo, no fue una apuesta justa— objeto Yahiko, negándose a entregarle al muchacho.

-¿Quieres discutirlo con los Akatsuna? Ellos lo decidirán— obvio el Jedi con una mirada gélida, el rey Sasori había aceptado su triunfo y claramente no dudaría en deshacerse de quien intentase recordarle su derrota.

-Lléveselo— aceptó él finalmente y sin otra opción, bajando la cabeza.

Complacido con esta respuesta y sin alardear por la sensación de triunfo que lo embargaba, Minato asintió en silencio antes de abandonar el palco, pensando únicamente en el viaje a Coruscant y en como presentar a Sasuke a la Orden Jedi, dándole la espalda a Yahiko que se dejó caer sobre su lugar, negando en silencio.


Una hora después de la carrera, el estadio estaba vació de actividad, los jinetes lesionados estaban siendo atendidos, el público ya había bajado sus revoluciones y los apostadores se habían retirado decepcionados al ver perdidas sus ganancias, tan solo se oía el difuso relinchar de algunos Orbaks aun presentes en las dependencias del hangar que antes de la carrera había servido de establo. El único piloto ileso y que permanecía en el hangar era Sasuke quien tras tanta algarabía y celebraciones por fin podía caminar sin ser rodeado por una cuantiosa multitud, despidiéndose de Cesar a quien había prometido liberar y regresar al desierto cuanto la carrera terminara, y honrando esa promesa el Uchiha guió al Orbak hacia la puerta trasera del hangar tras quitarle las riendas, dedicándole un amistoso golpe en el lomo y haciéndolo trotar hacia el basto desierto sin voltear una sola vez…iba a extrañarlo, no lo negaba, pero al menos uno de los dos merecía ser libre. En medio de su despedida, el joven Uchiha fue sorprendió por un efusivo abrazo de Metal, Naruto y Sai que casi le rompieron los pulmones, más en cosa de segundos se encontró transportado a otro abrazó, uno más suave y amigable precedido por una radiante sonrisa de Sakura que le beso la mejilla, haciéndolo estremecer. Fue imposible para Sakura no sonreír, por un lado infinitamente agradecida con Sasuke por ayudarlos a todos, y por otro al verlo cubierto de polvo y arena, pero a pesar de ello seguía resultándole el muchacho más guapo y amable que había conocido, y lamentaba profundamente tener que despedirse, pero debía hacerlo.

-Te lo debemos todo, Sasuke— agradeció Sakura con una mirada llena de afecto y admiración.

Encontrando su mirada con la de Sakura, Sasuke no pudo evitar ruborizarse ligeramente, conteniendo el impulso que sentía de…no, no era el momento de pensar así; hasta ahora no lo había considerado siquiera, pero ahora debía afrontar la realidad, había ayudado a Sakura, Minato, Naruto y Metal a conseguir los repuestos que necesitaban, y ahora naturalmente ellos se irían de Tatooine, sabía que este momento llegaría, pero no fue sino hasta ahora que el Uchiha considero lo devastadora que era la idea de pensar en no volver a ver a Sakura nunca más, se sentía perplejo y abrumado por una extraña mezcla de emociones, a nada estuvo de pedirle a Sakura que se quedara, pero no consiguió que las palabras salieran de su boca y sabía que sería ridículo de su parte pedirle algo así. Mientras Sasuke observaba a Sakura que se apartó ligeramente de él, no pudo evitar preguntarse como seguiría viviendo si no volvía a verla, más sus pensamientos fueron interrumpidos por un amoroso abrazo de su madre quien le beso la frente, haciéndolo entornar los ojos a causa de la vergüenza. De pie junto a Naruto, Sai y Metal, Minato analizó a Sasuke en silenció, estaba determinado a darle a ese muchacho la posibilidad de ser libre, ahora lo era aunque él no lo supiera, pero no pensaba llevárselo de Tatooine como si nada, antes necesitaba tener el consentimiento de Mikoto quien parecía obnubilada por el triunfo de su hijo, examinándolo con la mirada, intentando sacudir en vano parte del polvo de sus ropas y cabello mientras lo abrazaba y besaba una y otra vez, el Jedi podía sentir lo emocionada y feliz que estaba por saberlo a salvo tras temer perderlo.

-Eres maravilloso, Sasuke, le brindas esperanza a quien no la tiene— reconoció Mikoto, rompiendo brevemente el abrazo para ver a su hijo a los ojos, —estoy tan orgullosa de ti— declaró sintiéndose la madre más orgullosa de la galaxia, porque tenía al mejor hijo.

-Mamá…— se quejó él, sintiéndose avergonzado por su efusiva demostración de afecto.

Lejos de hacer caso a las protestas de su hijo quien como siempre tendía a hacerse el fuerte y mantenerse indiferente, Mikoto lo abrazó una vez más solo que sin soltarlo e impidiéndole separarse, correspondiendo al abrazo sin otra opción y entornando los ojos por millonésima vez, absteniéndose de reír, Sasuke le dirigió una sonrisa ladina a Sakura por sobre el hombro de su madre, siendo correspondido de inmediato con una de las más hermosas sonrisas que había visto en su vida, no, la más hermosa, e iba a extrañarla muchísimo…


Tan solo un par de horas luego de que la carrera hubiera terminado y bajo el incandescente calor de los dos soles que iluminaban el cielo, dos eopies cruzaron el basto desierto hasta ser avistados por los guardias de la reina y el Padawan Kakashi Hatake que permanecían en el interior de la nave de la reina, al principio no habían estado seguros si realmente se trataba del Maestro Jedi y su acompañantes, pero finalmente y cuanto más cerca se encontraba el pequeño grupo más fácil fue identificar que quienes se encontraban sobre los lomos de los eopies eran Minato con Sakura a su espalda, y en el otro Naruto junto a Metal. Las dos bestias de carga marcharon con las cabezas bajas y un andar lento pero seguro hasta detenerse a un par de pasos de la nave, arrastrando una plataforma que flotaba un par de centímetros por sobre el suelo y en que se encontraba la pesada pieza que habría de reemplazar el hiperpropulsor T-14 que la nave tanto necesitaba para continuar su travesía. Halando de las riendas para detener el eopie sobre el que montaba, Minato alargo su mano hacia atrás para encontrarla con la de Sakura, ayudándola a descender del lomo del eopie y aterrizar a salvo sobre el suelo como procedieron a hacer Naruto y Metal en tanto el capitán Sabaku y sus hombres bajaban por la rampa de la nave para ayudarlos a cargar el repuesto del hiperimpulsor. Con una leve sonrisa, más calmado al ver a su Maestro a salvo, Kakashi bajo por la rampa y se aproximó directamente al eopie sobre cuyo lomo permanecía Minato, preguntándose porque no había descendido aun, aunque ya creía conocer la respuesta.

-Empezaba a preocuparme— confesó el Hatake con sarcasmo, haciendo evidente su sonrisa.

-¿Acaso dudabas que tendríamos éxito?— desafió Minato con mofa, ambos riendo tras nada más volver a estar frente a frente. —Ya tenemos las partes que necesitamos, ahora vuelvo, tengo asuntos pendientes, no tardaré— se excusó sin descender del lomo del eopie, sosteniendo las riendas entre sus manos, y también necesitaba devolverlos.

-¿Por qué presiento que nos llevaremos otro recuerdo?— suspiro Kakashi en voz alta y ahogando una carcajada, imaginándose lo peor.

-El muchacho fue quien no consiguió estos repuestos— recordó el Namikaze a modo de reprimenda, haciendo que su Padawan asintiera en silencio. —Haz que instalen ese generador de hiperpropulsión— delegó confiando en que todo estaría preparado para partir cuando volviese.

-Si, Maestro, se hará en seguida— asintió el peligris, reservando su juicio para más tarde.

Asintiendo en silencio y halando de las riendas, Minato hizo que el eopie sobre el que montaba diese la vuelta y obligara a su compañero a hacer igual, emprendiendo su regreso hacia Mos Espa, siendo observado por Kakashi quien permaneció inmóvil por varios segundo, siguiéndolo con la mirada hasta que lo vio tornarse irreconocible en el horizonte, volviendo por fin al interior de la nave. No es que Kakashi dudara del criterio de su Maestro, pero una parte de él desconfiaba de este desconocido muchacho de elevada sensibilidad con la Fuerza, hasta sentía un ápice de celos porque su Maestro le prestara tanta atención, pero también sentía curiosidad por conocer su identidad, más pronto lo haría.


Aun cuando hubieran transcurrido un par de horas de la carrera, Sasuke aun esta eufórico por su victoria, aunque en menor medida debido a la partida de Sakura, había disfrutado tanto pasar tiempo con ella que no había pensado en lo que iba a suponer para ella que ganara la carrera, hasta ahora, y demasiado nervioso como para quedarse quieto el joven Uchiha no dudo en salir de casa y pasear por las calles, dedicándose disfrutar de la maravillosa sensación que producía el éxito o eso intentó. No tenía muchos amigos en Tatooine a decir verdad, tenía mejores cosas que hacer en lugar de perder el tiempo y nadie era tan interesante como Sakura, pero ser el ganador de la carrera había hecho que todos quisieran estar cerca suyo, era hasta en parte una sensación agradable, y decía hasta porque alguien se había atrevido a acusarlo de hacer trampa para ganar, porque un esclavo nunca podría ganar, un insulto que simplemente no había podido tolerar. ¿Quién lo había insultado? Sasuke ni siquiera sabía su nombre, todo lo que en ese momento sabía es que se había involucrado en una pelea callejera—para variar—, la palabra esclavo lo había hecho enfurecer como nada más en el mundo y había despertado un sinfín de emociones que Sasuke se había esforzado por ocultar. Minato, apareció en la calle tras regresar los eopies al puesto donde los había solicitado y contemplo sorprendido la pelea que tenía lugar y todavía más al ver a Sasuke involucrado, motivo que lo llevo a intervenir y apartar al muchacho quien si bien intento protestar, acabo accediendo a calmarse bajo la atenta y severa mirada del Jedi.

-¿Qué está pasando?— interrogó Minato, curioso y sorprendido por este exabrupto.

-Él dijo que hice trampa— contesto Sasuke, entre avergonzado y furioso, sacudiéndose el polvo de encima.

-¿Es cierto?— inquirió el Jedi pese a conocer la respuesta, estudiando a ambos muchachos en silencio.

-¡No!— protesto el Uchiha con ira, cansado y molesto de que dudaran de él.

-¿Aun piensas que hizo trampa?— pregunto el Namikaze igual de calmado al otro muchacho.

-Si— asintió él, observando fijamente al Uchiha que hizo igual, ambos muy dispuestos a abalanzarse nuevamente uno contra el otro.

-Tú sabes la verdad, Sasuke, tendrás que tolerar su opinión, una pelea no lo cambiara— aconsejó Minato, situando una mano sobre el hombro del muchacho y apartándolo de aquel escenario para que regresaran a su casa. —Ten, esto es tuyo— anunció, tendiéndole una pequeña bolsa de cuero repleta de créditos.

Recibir el resto de las ganancias que no se habían empleado en el pago de los repuestos que Minato, Sakura, Naruto y Metal necesitaban para viajar a Coruscant pareció distraer a Sasuke de la pelea que acababa de tener lugar, o al menos lo suficiente como para que el Jedi lo analizara en silencio, ¿Decepcionado? Minato no sabía interpretar si realmente se sentía así, después de todo Sasuke no era un Jedi y él debía recordarlo, a diferencia de Kakashi o muchos otros muchachos que había conocido en el templo Jedi, el Uchiha no tenía el permanente control sobre su emociones que los Jedi si, era más bien impulsivo y se dejaba guiar por lo que sentía, tenía apegos y sentimientos muy profundos que para los Jedi era algo contrario a sus ideales, pero lo curioso era esta capacidad que ahora notaba para mantener un equilibrio entre la serenidad y la ira, ambas emociones tan dispares y conflictivas habitaban dentro del muchacho, haciéndolo el símbolo mismo de la Fuerza; el equilibrio entre la luz y oscuridad. Terminando de examinar el contenido de la pequeña bolsa y sintiéndose reconfortado ante la paternal presencia del amable Jedi, el Uchiha desestimo casi por completo el conflicto anterior, apresurándose en regresar a casa y cuya puerta abrió cuanto antes para permitir el ingreso del Jedi que lo siguió muy de cerca, recorriendo las habitaciones a toda prisa hasta dar con su madre que como siempre trabajaba ante la mesa de la cocina revisando el inventario y contabilidad de Yahiko, pero que a pesar de ello no dudo en alzar la mirada hacia su hijo con una inmediata sonrisa.

-Mamá, mira todo lo que ganamos por las apuestas— el Uchiha abrió la pequeña bolsa de cuero y vacío el contenido sobre la mesa, delante de su madre.

-¡Qué maravilla!— jadeo Mikoto casi sin aliento. —Muchas felicidades— no le importaba el dinero, pero verlo solo la hacía estar aún más orgullosa de su hijo.

-Y Sasuke ya es libre—declaro el Jedi, haciendo que madre e hijo lo observaran con incredulidad. —Ya no eres un esclavo— afirmó ante la expresión de Sasuke quien no parecía creerle.

El inmediato impulso de Sasuke ante aquella revelación, al igual que el de su madre, fue sentirse atónito, ¿libre? llevaba toda su vida siendo un esclavo, por lo que la definición de aquella palabra se le hizo extraña mientras parpadeaba en total silencio, procesando lo que implicaba, por un lado no tendría que volver a trabajar para Yahiko nunca más, y por otro lado ya no tendría que rendirle cuentas a nadie, podía hacer y deshacer en su vida como deseara...era un sentir realmente extraño y que provoco que el suelo pareciera desaparecer bajo sus pies, simplemente no podía creerlo, era demasiado maravilloso para ser verdad. Sin poder evitarlo, a su mente vino la imagen de Sakura, podría volver a verla, ahora podía acompañarla en su viaje con solo desearlo, no tendría por qué pensar en una despedida…tantas expectativas aparecieron en su mente que apenas y percibió la mirada que su madre intercambió con el Jedi. Mikoto agradeció enormemente estar sentada, porque de estar de pie seguramente se habría desmayado, llevándose una mano al centro del pecho a causa de la emoción, alzando su sonriente rostro hacia el Maestro Jedi a quien contemplo con incredulidad, asombro, perplejidad y agradecimiento entremezclados a un avasallador cumulo de emociones que era incapaz de expresar, aún bastante aturdida por esta revelación al igual que su hijo, ni siquiera era capaz de pronunciar palabra alguna, se sentía dichosa al saber que su hijo por fin tenía la libertad que ella tanto había deseado otorgarle, había vivido durante todos estos años para ver llegar este día, y por fin era una realidad.

-Ahora puedes alcanzar tus sueños, Sasuke, eres libre— habló Mikoto, haciendo reaccionar a su hijo que finalmente volteo a verla. —¿Lo llevara con usted?, ¿se convertirá en un Jedi?— inquirió al Namikaze con un tono expectante.

-Si, nuestro encuentro no fue una coincidencia, nada pasa por accidente— afirmó Minato con los brazos cruzados sobre su pecho. —Sasuke, entrenar para ser un Jedi no es sencillo, y aun si lo logras, es una vida muy dura— advirtió al muchacho que aun parecía demasiado sorprendido para comprender el gran paso que habría de dar si aceptaba acompañarlo.

-Quiero hacerlo, es lo que siempre he soñado— contesto Sasuke sin pensarlo demasiado, porque quería vivir tanto como pudiera. —¿Puedo hacerlo, mamá?— preguntó, volteando a ver a su madre, porque no aceptaría si ella no aprobaba que lo hiciera.

-Sasuke, la vida te ha puesto en este camino— fue todo lo que Mikoto pudo decir, sosteniendo las manos de su hijo entre las suyas, —la decisión ahora es tuya— confió viendo a su hijo a los ojos, deseando que fuera feliz más que nada en el mundo.

-Quiero ir— confesó el Uchiha, más seguro al ver que su madre sonreía al escuchar su decisión. —¿Y mamá?, ¿ella también es libre?— se aventuró a preguntar tras considerarlo.

-Quise liberar a tu madre, pero Yahiko no acepto— negó Minato con tristeza, porque sentía eso como un fracaso a sus propias capacidades.

Una extraña mezcla de emociones se agitó en el interior de Sasuke que bajo apesadumbrado la mirada, seguía siéndose feliz por ser libre y poder ser un Jedi, era aquello con lo que siempre había soñado, pero también sentía que le había fallado a su madre, había logrado obtener su libertad pero no había podido liberarla a ella, ¿de qué servía ser libre entonces? Se le hizo un nudo en la garganta, se sintió mal por su deseo de ser egoísta y seguir a Sakura por quien tenía sentimientos que aún estaba entendiendo, no quería irse sin su madre, no concebía la libertad si ella no era libre también…no podía abandonarla, no podía imaginarse haciéndolo. Viendo las emociones conflictivas que brillaban en los ojos de su hijo, Mikoto se levantó de su lugar para abrazarlo por la espalda, tal vez debería sentirse decepcionada por seguir siendo una esclava, pero no le molestaba que así fuera; no le importaba su propia vida ni su futuro o lo incierto que fuera, todo lo que deseaba era ver a su hijo ser libre como ella una vez lo había sido, deseaba verlo feliz y viviendo su vida junto a alguien, deseaba ser libre no en la realidad sino a través de todo lo que su hijo experimentara, porque si él era libre, ella también lo seria. No quería que Sasuke tuviera dudas, si su deseo era seguir al Maestro Minato y ser un Jedi, ella seria inmensamente feliz por su deseo de ser egoísta, porque nunca antes lo había sido. Rompiendo el abrazo, Mikoto rodeo a su hijo, viéndolo a los ojos y acunando su rostro entre sus manos, obligándolo a mirarla mientras le sonreía con el abismal amor de madre que sentía por él.

-Hijo, mi lugar es este, mi futuro está aquí— tranquilizo ella, casi pudiendo leer sus pensamientos, —no necesitas quedarte por mí— le dolería apartarse de su hijo, pero lo aceptaría para que él fuera feliz.

-Entonces me quedare contigo— protesto Sasuke, negándose a abandonarla. —No quiero que las cosas cambien— no quería ni podía imaginar una vida en que ella no estuviera.

-No puedes evitar que suceda, como no puedes evitar que los soles se pongan— negó Mikoto dulcemente, intentando darle ánimos con una leve sonrisa antes de volver a abrazarlo. —Te amo— recordó en un susurró, besando la mejilla.

-Empaca pronto, no hay mucho tiempo— alentó Minato para romper con la tensión. Separándose de su madre que sonrió al encontrar su mirada con la suya, Sasuke rompió el abrazó y se apresuró en dirigirse a su habitación. —Lo protegeré, le doy mi palabra— prometió a Mikoto en tanto ambos se encontraron a solas. —¿Está bien?— consulto preocupado ante la silenciosa lagrima que vio deslizarse por su mejilla.

-Si, muchas gracias, por todo— asintió la Uchiha con una triste sonrisa, porque le debía al Jedi la felicidad y el futuro que su hijo tendría de ahora en adelante.

Era doloroso, pero Mikoto intento consolarse a sí misma al recordar que su hijo llevaba poco tiempo en su vida, solo once años pero que para ella se habían convertido en la etapa más maravillosa de su vida, no sabría cómo vivir sin él, pero tendría que aprender a hacerlo para que fuera feliz, si Sasuke era libre ella también lo sería, si él era feliz ella también lo sería. Una vez en su dormitorio, Sasuke abrió el armario de donde extrajo su mochila y que dejó sobre la cama, ni siquiera se molestó en llevar ropa consigo sino más bien los pocos recuerdos y posesiones valiosas que tenía como hologramas de su madre, Sai y él, no sabía cuándo volvería pero estaba determinado en hacerlo, siempre había deseado conocer otros mundos, ser un verdadero piloto y ser un Jedi, pero no era hasta ahora que comprendía lo abrumador que era todo aquello, porque nunca había imaginado que tendría que separarse de su madre para cumplir sus sueños. Justo cuando Sasuke creía tenerlo todo y a punto de cerrar su mochila, alzo la mirada hacia la pequeña bolsa de tela que reposaba sobre su escritorio y que se acercó a tomar, dudando si llevarla consigo o no…era un pequeño proyecto que había estado realizando en el último año, pero lejos de dudar, no hizo sino guardarla al interior de la mochila al mismo tiempo que alzaba la mirada hacia el umbral de su habitación, encontrando a Sai que le dirigió una amigable sonrisa; ambos habían sido hermanos durante toda su vida y dolía separarse, pero al menos saber que Sai permanecería en Tatooine le brindaba un consuelo a Sasuke, sentía que no dejaría a su madre completamente sola.

-Te deseo mucha suerte, Sasuke— deseo Sai en voz alta, ya extrañándolo a pesar de que lo tuviera delante de él.

-Gracias, Sai— apreció el Uchiha intercambiando un breve abrazo, más sintiendo que una parte de su corazón quedaba aquí, junto a su madre. —Necesito pedirte un favor— encomendó seriamente.

-Lo que sea— asintió el de inmediato y sin siquiera dudarlo, dispuesto a hacer lo que le pidiera.

-Cuida de mi madre por mí, hasta que regrese— reveló con el tono más adulto y maduro que había empleado en su vida.

-¿Volverás?— repitió Sai sorprendido, ya que sabía que Sasuke no sentía particular afecto por Tatooine, y no era para menos.

-Lo prometo— contesto Sasuke, porque si ahora era libre, cuando fuera un Jedi haría que su madre también lo fuera, se esforzaría por lograrlo.

Asintiendo en silencio al verse a los ojos, ambos amigos se despidieron, Sasuke tomando su mochila y abandonando la habitación en tanto Sai apoyaba su espalda contra el umbral de la puerta, suspirando en silencio, deseándole toda la suerte del mundo en su travesía y deseando poder volver a verlo al menos una vez en el futuro. Con las manos cruzadas sobre su regazo, Mikoto se mantuvo de pie fuera de la puerta de su casa, contemplando al Maestro Jedi emprender su camino para abandonar Tatooine, más centrando su mirada en la espalda de su hijo que caminaba dos pasos tras el Jedi, entreabrió los labios para decirle algo más, pero se arrepintió de inmediato, sabía que debía dejarlo ir sin importar lo doloroso que fuera para ella. De pronto, Sasuke sintió el remordimiento más abrumador adueñándose de él al mismo tiempo que Minato volteaba a verlo, como si leyera sus emociones como un libro, y lejos de decirle que continuara, el Jedi solo asintió en silencio, permitiéndole voltear y regresar junto a su madre que lo recibió con un amoroso abrazo, en ese momento no se sentía como un muchacho de once años, sentía como si en cosa de minutos hubiera envejecido una década, estaba tomando una decisión de adulto y no quería serlo aún, todo lo que quería era estar junto a su madre y protegerla, y no podría hacer eso desde el otro extremo de la galaxia en tanto ella continuaba siendo una esclava. Estaba ferozmente indeciso, desgarrado por un conflicto de emociones que se agitaban en su interior, su determinación se había derrumbado, no se sentía capaz de seguir adelante sin su madre.

-No puedo hacerlo mamá, no puedo dejarte— murmuró Sasuke, aferrándose a su madre, incapaz de abandonarla.

-Sasuke…— susurró Mikoto, intentando animarlo, porque merecía ser egoísta, ahora era libre y una vida de posibilidades se alzaba ante sus ojos.

-¿Te veré algún día?— preguntó él sin apartar su mirada de la de su madre, intentando asirse a una esperanza para no dejarse derrumbar.

-¿Qué te dice tú corazón?— repuso ella con dulzura, porque confiaba en que un día volverían a verse.

-Eso espero— contesto Sasuke encogiéndose de hombros, demasiado turbado para profundizar en sus sentimientos.

-Nos volveremos a ver, lo sé— afirmó Mikoto por ambos y para tranquilizar a su hijo.

-Volveré para liberarte, mamá, lo prometo— prometió el Uchiha ante su propia confusión, cuando fuera un Jedi volvería y la liberaría.

En ese momento no se sentía nada fuerte, no se sentía como el Sasuke Uchiha que se mostraba capaz de enfrentarse a lo que fuera, y puede que lo que prometía sonara como un sueño imposible, pero Sasuke sabía que cuando fuera un verdadero Jedi, y lo sería, regresaría a Tatooine y liberaría a su madre, le daría la vida que ella siempre había merecido llevar, le devolvería la libertad que una vez había tenido y que ahora él tenía, ¿Qué sentido tenia vivir solo por sí mismo? Agradecida por el noble deseo de su hijo y que solo le recordaba el buen corazón que tenía, Mikoto sonrió ligeramente mientras asentía en silencio, creyendo en su palabra y no poniendo en duda su determinación, más no contesto nada porque no quería que su hijo se mantuviera anclado al pasado, quería que fuera egoísta e incluso que la olvidará con tal de ser feliz, porque si alguien merecía ser feliz en el mundo era él. Nunca podría pedirle que pasara los años venideros en que habría de disfrutar de su propia libertad, intentando conseguir la suya, nunca podría pedirle que desperdiciara su vida en ello. Envolviendo sus brazos alrededor de su hijo en un último abrazo que a nada estuvo de hacerla llorar a causa de la emoción, Mikoto encontró su mirada con la de Minato quien desde su lugar asintió en silencio, afirmando que protegería a Sasuke aun a costa de su vida de ser preciso, y tener esa certeza al menos hizo que ella pudiera sentirse tranquila mientras lentamente rompía el abrazo, encontrando su mirada con la de su hijo.

-Ahora, se valiente y no mires atrás, no te arrepientas— alentó Mikoto seriamente, observando a su hijo a los ojos e indicándole que hacer.

Asintiendo en silencio ante las palabras de su madre, Sasuke se acomodó la mochila sobre el hombro y con un impulso le dio la espalda, sintiendo sus manos sobre sus hombros tanto a modo de aliento como de despedida antes de empujarlo suavemente, mentalizándose para no voltear mientras daba los primeros pasos hacia su nueva vida, Sasuke alcanzo a Minato quien finalmente retomo su camino, y solo bastaron unos momentos para que madre y su hogar quedaran atrás…


Tan emotiva despedida entre madre e hijo había sido difícil de olvidar para Minato quien si bien era un Jedi y debía ser ajeno al apego por su estricto código, inevitablemente recordó su pasado y todo lo que también había dejado atrás para ser quien era hoy, comprendía bien lo abismalmente difícil que era para Sasuke dejar todo atrás sin importar que no recordase a sus padres o su pasado como él si, por lo que de vez en vez volvió la mirada había el Uchiha que caminaba a su lado y que pese a todo se esforzaba por mantenerse tan indiferente como le era posible, aun no era un adulto pero era muy bueno para actuar como tal. Pese a haberse acostumbrado durante días al árido clima de Tatooine, el Jedi bufo por lo bajo mientras el muchacho y él caminaban bajo el inclemente sol y la arena del desierto que se elevaba ante la tenue brisa que parecía girar a su alrededor mientras intentaban apresurar el paso cuanto más cerca se veía la nave de la reina, tanto Minato como Sasuke percibían en sus instintos que algo no andaba bien, aunque no podían explicar que era, o al menos no hasta que en medio de su marcha el Uchiha no pudo detener el irrefrenable impulso de volver el rostro por sobre su hombro, no para dirigir una ultima mirada a Mos Espa o a su pasado sino ante la extraña sensación de que alguien los estaba siguiendo, y así era. Montado sobre un speeder bike, una nave flotante de alta velocidad y muy maniobrable, un individuo vestido completamente de negro y a quien Sasuke no reconocía en lo absoluto se acercaba velozmente en su dirección.

-Minato, nos están siguiendo— alerto el Uchiha cuanto antes, esforzándose por mantener la calma.

-¡Agáchate!— advirtió el Jedi, encendiendo su sable de luz en un seco movimiento ante el cual el Uchiha no dudo en arrojarse al suelo. Saltando de su speeder bike con una ágil voltereta, Pein encendió su sable de luz rojo carmesí, colisionando su hoja contra la verde esmeralda del Jedi. —Diles que despeguen— confió sin apartar la mirada de tan extraño individuo.

Sin dejarse amedrentar por el desconocido oponente que tenía delante, Minato maniobro su sable de luz, haciéndolo girar entre sus manos y anticipándose en bloquear los golpes que el joven pelinaranja pretendía asestarle, empuñaba un sable de luz ligeramente más alargado que el suyo, extraño al igual que su técnica al luchar, tanto ágil como agresivo, feroz, cargado de intenciones de asesinarlo y lo sentía ya que apenas y le daba tiempo de evitar sus golpes con el filo de su hoja chocando contra el brillante sable carmesí, el color de los Sith, los antiguos enemigos de los Jedi y que se creían extintos, pero Minato sabía bien que no era un fantasma lo que tenía delante. Con la arena levantándose a su alrededor, ambos hombres blandieron sus sables de luz, intentando agredirse en el caso de Pein y simplemente defendiéndose en el caso de Minato que se vio obligado a retroceder, no era lo suficientemente joven para enfrentar a un enemigo así ni pretendería hacerlo, solo estaba ganando tiempo. Levantándose del suelo presuroso y sin molestarse en sacudirse la arena de encima siquiera, Sasuke corrió lo más rápido que le fue posible hacia la nave nubiana, más tras subir por la rampa de abordaje extendida y cruzar el umbral que daba con el interior se encontró con Sakura que no dudo en abrazarlo al saberlo sano y salvo, antes de llevarlo a la cabina donde se encontraban el capitán Sabaku, Shisui y Kakashi que de inmediato volvieron al muchacho el centro de su atención, haciéndolo sentir ligeramente nervioso ya que no estaba acostumbrado.

-Minato tiene problemas— anunció Sakura en su nombre, comprendiendo lo inquietante que podía ser el centro de atención.

-Despega, vuela bajo, hacia allá— indicó Kakashi al volver el rostro hacia los ventanales de la cabina, localizando a su Maestro.

Asintiendo en silencio, Shisui encendió el motor de la nave que lentamente comenzó a elevarse del suelo bajo la atenta mirada de Sasuke quien analizo cada parte de la nave, sabiendo bien para que servía cada botón, palanca o control, situándose sin darse cuenta de pie tras Kakashi que le dirigió una vaga mirada de curiosidad antes de regresar su atención a la contienda que su Maestro estaba librando con aquel misterioso individuo ataviado en negro. Desde los ventanales de la nave todos vieron al agresivo pelinaranjo abalanzarse contra Minato en una voltereta con toda la intención de sorprenderlo, más el Namikaze se volvió de inmediato, evitando el golpe con el filo de su sable, pero lejos de desalentarlo su atacante no hizo sino reanudar la ofensiva, obligándolo a retroceder con un diluvio de mandobles y estocadas desde todos los ángulos posibles entre torbellinos de polvo y arena. Confiando en que el Jedi sobreviviría al enfrentamiento, Shisui dirigió la nave por sobre la batalla y ante lo que Minato se impulsó con la Fuerza para saltar hacia la aún abierta rampa de abordaje e ingresar a la nave, abandonando a su contrincante que apagó su sable de luz con frustración. De pie ante la rampa abierta cuando el Maestro Jedi ingresó, Naruto oprimió el botón para cerrar la escotilla herméticamente justo antes de que Minato se dejara caer al suelo, agotado y completamente abrumado por la batalla, preocupando a Naruto que no dudo en arrodillarse a su lado para comprobar si estaba bien, recibiendo una amable sonrisa en respuesta. La puerta que daba con la cabina se abrió revelando a Sasuke y Kakashi que de inmediato lo ayudaron a levantarse.

-Maestro, ¿está bien?— preguntó el Hatake visiblemente preocupado y sin apartar sus ojos de él.

-Eso creo— asintió el Namikaze, apoyándose en la pared tras su espalda para recobrar el aliento.

-¿Quién era?— quiso saber Kakashi con el ceño fruncido, ya que su Maestro no tenía enemigos.

-No lo sé, pero conocía las artes de los Jedi— contesto Minato seriamente, sabiendo lo que aquello implicaba. —Sospecho que buscaba a la reina— no había otra explicación para aquella confrontación.

-¿Crees que nos seguirá?— pregunto Sasuke con un deje de impaciencia y preocupación entremezclada.

-Estaremos a salvo cuando hayamos entrado en el hiperespacio— repuso el Jedi calmadamente, —tengamos paciencia— aconsejo tanto a su Padawan como al Uchiha que asintieron casi al unísono. —Sasuke Uchiha, él es Kakashi Hatake— presento finalmente.

En un intercambio silente e incómodo al principio, Sasuke y Kakashi se observaron en silencio, cada uno teniéndose la mano a modo de saludo, viéndose a los ojos y esperando que uno de los dos apartara la mirada en algún momento, más lejos de hacerlo ambos se sonrieron espontáneamente mientras se estrechaban las manos con camaradería, haciendo sonreír a Minato que se olvidó del cansancio al verlos.


Theed, Naboo

La noche cubría el planeta de Naboo y el silencio recorría toda la capital, más en la opulenta sala del trono se había reunido una delegación neimoidiana que asistía al virrey Homura quien soberbiamente se pavoneaba como si fuera el rey del planeta, ataviado en una túnica verde grisáceo de cuello alto y cerrado por nueve botones de igual color, con manas ceñidas y un fajín cerrando la tela contra su cuerpo, pantalones a juego, botas gris oscuro y una chaqueta superior de seda gris azulado bordada en oro que permanecía abierta para exponer su atuendo, mantenía una sonrisa triunfal en su rostro mientras a su lado caminaba forzosamente el gobernador Raido Namiashi, la mayor autoridad del planeta tras la huida de la reina Hanan. De pie junto a su esposo y con una expresión adusta en su severo rostro, Koharu se mantenía en silencio, pareciendo una reina a la sombra en tan magnificas galas violetas de escote cuadrado y mangas acampanadas desde los codos y que casi llegaban a cubrirle las manos, bordadas en oro a lo largo de la tela, en el dobladillo y en las mangas hasta los codos, con su encanecido cabello castaño pulcramente recogido tras su nuca para hacer destacar una diadema de oro y gemas purpura y malva, y usaba un par de pronunciados pendientes de cientos de perlas en forma de lágrimas. Un gran número de androides de combate, armados con desintegradores, custodiaban la habitación, más ni aun así el gobernador parecía sentir miedo, fiel a sus convicciones a pesar de la circunstancias, algo pálido al estar privado de alimento desde la huida de su reina, pero más determinado y desafiante que nunca.

-¿Cuándo piensa poner fin a esta ridícula huelga?— preguntó Homura en un tono áspero, enfatizando su disgusto.

-Virrey, solo pondré fin a ello cuando la reina Hanan regrese— espeto Raido con voz seria y serena, sin ceder en su determinación.

-Su reina se esfumo, su pueblo muere de hambre, y temo que usted, gobernador, morirá mucho antes que su pueblo— vaticino el Mitokado ante la terquedad del gobernador.

-No nos importan sus amenazas, virrey, no nos doblegaremos ante la intimidación— replicó el Namiashi sin dejarse amedrentar, su reina y su planeta lo necesitaban fuerte, y permanecería como tal.

-Llévenselo— ordenó el neimoidiano a uno de sus guardias, harto de lidiar con él.

-Esta invasión no les traerá nada— aclaró el gobernador en voz alta mientras los androides lo rodeaban. —Esta es una democracia, el pueblo es el que decide— Naboo vivía de la democracia y nunca inclinarían su cabeza ante un tirano, jamás.

Sosteniéndole lo más posible la mirada al virrey neimoidiano y su esposa, Raido se dejó guiar por dos androides de combate que intentaron sujetarle los brazos para hacerlo caminar y ante lo que no dudo en negarse, liberándose de su agarre y caminando por su cuenta, con dignidad y sabiendo que a su espalda lo mantenían apuntado con un blaster. Le había enviado un mensaje a la reina Hanan diciendo que volviera, que negociara con la Federación de Comercio y liberara a su pueblo, pero todo había sido teatro para que los neimoidianos no vieran el plan de contingencia que le había encomendado, lo que en realidad había querido decirle entre líneas y que sabía ella comprendería, era que no regresara, que luchara desde el Senado, que no se preocupara por él que estaba dispuesto a sacrificarse por su gente para mantener su hegemonía en su ausencia, porque mientras su reina estuviera viva y a salvo, tendrían esperanza. Homura se mantuvo inalterable ante la necedad del gobernador que se había convertido en una espina en su costado en esta invasión, no podía matarlo aun ya que era el representante del gobierno en ausencia de la reina Hnan, pero no tendría reparo alguno en hacer matar a algún inocente de los habitantes del planeta para mantener el orden, pues no tendría realmente el control del planeta como él, su esposa y lord Kinshiki deseaban hasta que toda rebelión fuera aplastada y su poder fuera incuestionable. El comandante de los androides de combate se presentó en la sala, inexpresivo en su constitución mecánica, reverenciando tanto al virrey como a su esposa.

-Mis tropas están listas para empezar la búsqueda de esas supuestas ciudades sumergidas— comunico el androide con su voz mecanizada, —si existen, no permanecerán ocultas mucho tiempo— garantizo seguro de su propia superioridad.

Eligiendo confiar en la superioridad de su basto ejercito de androides así como en la inocencia e ingenuidad de la reina Hanan a quien no veía como una amenaza, Homura asintió en silencio y despidió al androide con un desinteresado gesto de la mano antes de volver el rostro hacia su esposa y aproximarse a la delegación neimoidiana que discutía los próximos pasos a realizar para lograr el control del resto del planeta. Controlar a los salvajes que habitaban los pantanos y mares del planeta no eran motivo de preocupación pues sería fácil aplastarlos, en casi todos los sentidos el planeta estaba bajo su mando y solo faltaba que el aprendiz de lord Kinshiki trajera a la joven reina para ser el vencedor de este juego de poder.


La nave de la reina surcaba velozmente el hiperespacio hacia Coruscant, más pasarían varías horas más antes de que pudieran llegar a su destino teniendo en cuenta que media galaxia separaba su travesía, pero nada parecía ser importante para Sasuke quien permanecía sentado ante la mesa de la sala de reuniones, intentando dormir como hacían todos, entre ellos Metal y Naruto quienes dormitaban profundamente a solo unos pasos de él en sus propias sillas, en tanto él temblaba de frió, abrumado por el contraste de temperatura con su planeta natal…extrañaba a su madre, intentaba no pensar en ella más le era imposible. Sorpresivamente, una esbelta figura ingresó en la sala, ataviada en un femenino vestido de terciopelo naranja, de mangas acampanadas por sobre otras ceñidas, formando un bello degrade hasta convertirse en amarillo en una cadenciosa falda de velo, con un fajín naranja oscuro que entallaba su figura y a juego con el velo que cubría su cabello, más Sasuke reconoció al instante que se trataba de Sakura quien en silencio y sin advertir su presencia se acercó a una de las computadoras de la nave, reproduciendo una grabación. Han cortado todos los suministros de comida hasta que usted regrese, la situación es catastrófica, ya son demasiadas muertes. Sé que es intolerable, Alteza, pero debemos acceder a sus deseos. Le suplico que nos diga que debemos hacer, si recibe esta transmisión, por favor, Alteza, debe contactarme…la pelirosa mantuvo una expresión dolorosamente melancólica al terminar de escuchar el mensaje del gobernador Raido Namiashi, volviendo el rostro hacia Sasuke y por fin notando su presencia.

-¿Estás bien?— pregunto Sakura suavemente, olvidándose de sus propias preocupaciones.

-Hace mucho frió— contesto Sasuke casi con un hilo de voz, temblando por inercia.

-Provienes de un planeta caliente, demasiado para mi gusto— sonrió la Haruno, tomando una manta de una de las silla, sentándose en la silla vacía junto a él y envolviéndolo con ella, —el espacio es frío— comparó mucho más acostumbrada a un clima fresco que él.

-¿Estás bien? Te ves triste— notó el Uchiha, no le gustaba y no podía soportar verla así.

-La reina esta angustiada, su pueblo sufre y muere— contesto la pelirosa asintiendo en silencio ante sus palabras, —debe convencer al Senado para que intervenga...no imagino que pasara— estaba preocupada por sus padres, pero no solo podía pensar en ellos sino también en su pueblo, era reina antes que mujer después de todo.

-Estoy seguro de que todo saldrá bien— intento animar él con una tenue sonrisa ladina.

Todo lo que Sakura pudo hacer, infinitamente agradecida por la presencia de Sasuke y esa forma tan particular que tenía de hacerla sentir a salvo, fue sonreír, levemente aunque con sinceridad…cuanto cambiaría todo cuando llegaran a Coruscant, ahí tendría que volver a ser la reina Hanan y solo la Fuerza sabía cuándo podrían volver a hablar tan naturalmente entre sí, a menos claro que Sasuke pudiera reconocerla con los soberbios ajuares y el elaborado maquillaje, pero lo dudaba, pocos salvo su familia y doncellas podían reconocerla luciendo así. Su imagen pública que tenía no era en lo absoluto parecida a su vida privada; el mundo veía a una reina de ensueño, que todo cuanto tocara se transformara en oro y que los hiciera olvidar todas sus preocupaciones, pero nadie nunca se había dado cuenta de la forma en que esa reina se estaba crucificando a si misma por no considerarse lo suficiente buena, ¿por qué ella?, ¿por qué tanta expectativa? Pudiendo leer con facilidad todas las preocupaciones en el rostro de Sakura y en sus ojos, Sasuke se infundió valor, revelando la pequeña bolsa de tela que hasta entonces había sostenido en sus manos, extrayendo ante la sorprendida mirada de Sakura un bello collar conformado por una cadeneta de cristales que parecían reflejar la luz y que finalizaban en un dije que replicaba el contorno de un tulipán con un cristal en forma de lagrima en el centro, elaborado pero sencillo al mismo tiempo, Sasuke había estado haciéndolo por largo tiempo sin razón aparente, pero ahora que estaba terminado sentía que solo Sakura merecía tenerlo.

-Hice esto para ti, así no me olvidaras— el Uchiha deposito cuidadosamente el collar en las manos de Sakura quien permaneció en silencio, —es una flor nativa de Tatooine, te traerá buena suerte— explico mientras veía a la pelirosa acariciar el contorno del dije con sus dedos.

-Es hermoso, pero no lo necesito para recordarte— contesto Sakura por fin, sonriendo mientras encontraba su mirada con la suya, infinitamente agradecida por este, el regalo más hermoso que había recibido en toda su vida. —Muchas cosas cambiaran al llegar a la capital, Sasuke, pero mis sentimientos por ti nunca cambiaran— aclaró entrelazando una de sus manos contra la de él, porque ambos sentían una gran incertidumbre sobre lo que ocurriría con ambos.

-Mis sentimientos tampoco cambiaran— respaldo Sasuke casi de inmediato, —solo…— negó en silencio para sí, esforzándose por controlar sus sentimientos.

-Extrañas a tu madre— afirmo ella, sintiendo lo mismo que él y añorando de igual modo a su familia.

Sorprendido por lo fácil que resultaba para Sakura comprender lo que él sentía, Sasuke estuvo a punto de contradecirla, quería decirle que no solo extrañaba a su madre, sino que comenzaba a darse cuenta de lo fuertes que eran sus sentimientos hacia ella, quería decirle que se estaba enamorando, pero al instante se reprendió por ello ya que probablemente Sakura pensaría que estaba siendo un tanto cursi, por lo que prefirió callar y simplemente disfrutar de tenerla a su lado.

Teniéndola a ella no se sentía solo.


PD: Hola, hola, mis amores, les envió mis mas afectuosos saludos y deseo que todos estén bien con sus familias y en sus hogares, nuevamente me disculpo por la demora, trayéndoles una nueva actualización que espero sea de su agrado :3 las siguientes historias serán "El Siglo Magnifico: Mito, Mei & Mikoto" la próxima semana y la siguiente "A Través de las Estrellas", por lo que les sugiero mantenerse atentos si alguna de estas historias es de su interés :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (a quien dedico y dedicare todas mis historias por seguirme tan devotamente), a Ali-chan1996 (agradeciendo especialmente sus atentos y hermosos comentarios, dedicándole cada una de mis historias por su respeto y cariño) y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Sasuke Uchiha/Indra Otsutsuki como Anakin Skywalker/Darth Vader

-Sakura "Hanan" Haruno como Padme Amidala Naberrie

-Kakashi Hatake como Obi-Wan Kenobi

-Minato Namikaze como Qui-Gon Jin

-Naruto Uzumaki como R2D2

-Sai Yamanaka como C-3PO/Kitster Chanchani Banai

-Mikoto Uchiha como Shmi Skywalker

-Pein como Darth Maul

-Metal Lee como Jar Jar Binks

-Tenma Izumo como Sebulba

-Sasori Akatsuna como Jabba el Hutt

-Yahiko como Watto

-Hidan como Gardulah de Hutt

-Raido Namiashi como Sio Bible

-Homura Mitokado como Nute Gunray

Carrera de Orbaks: para la aclamada carrera en que Sasuke saldría victorioso me inspire mucho en la cultura de oriente y Túnez, donde se rodó el ambiente de Tatooine y suceden carreras reales de caballos en que se apuestan a las hembras de las diferentes tribus a modo de ganancia. Para la carrera de Pods en "La Amenaza Fantasma" George Lucas se inspiro en la película "Ben-Hur" de 1959 y a imagen de ello también me inspire pero en el Remake de 2016 y en uno de los clásicos de mi infancia "El Joven Corcel Negro". Para la nobleza de Tatooine mejor conocidos como los Hutts me inspire centralmente en la cultura romana, de hecho el propio Sasori esta representado como Poncio Pilato en "Ben-Hur" de 2016, interpretado por Pilou Asbæk. El momento en que Anakin obsequia a Padme es uno de mis momentos favoritos de Star Wars porque refleja maravillosamente como veía la necesidad de demostrarle sus sentimientos y me recordó a mi fic "El Siglo Magnifico: El Sultan Sasuke & La Sultana Sakura", por lo que hice que el collar fuera mas elaborado como el de esta historia, pero representando el mismo trasfondo emocional que muestra la película. La escena de la pelea callejera en que Sasuke se ve involucrado esta tomada de una de las escenas eliminadas de "La Amenaza Fantasma" y donde aparece el personaje de Greedo.

Dracula de Bram Stoker: recientemente y gracias a mi madre me hice con este clásico del terror que llevaba casi una década deseando leer, e inspirándome en gran parte de las películas de vampiros que he visto, principalmente en Van Helsing de 2004-maravillada por la actuación de Elena Anaya, Silvia Colloca y Josie Maran como Aleera, Verona y Marishka-, estoy pensando en hacer una historia de vampiros, obviamente protagonizada por Sasuke y Sakura, así como por Tenten e Ino, y titulada hasta ahora como "Reina de los Vampiros", como siempre veo necesario comentar la posible creación de toda nueva historia, esperando contar con su aprobación y sugerencias si las tienen.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3