-Esta historia es una adaptación del universo de Star Wars creado por George Lucas, y esta orientada a interpretar la unión de las cuatro generaciones: República, Imperio, Nueva República y Primera Orden, tomando como base los personajes originales que George Lucas tenía en mente desde su concepción de la trilogía original y las precuelas. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, más los personajes de carácter secundario, las modificaciones a las personalidad, los hechos y la trama corren por mi cuenta y entera responsabilidad para darle sentido a la historia. Les sugiero oír "Time of Dying" de Three Days Grace para Sasuke, "Just Like Fire" de Pink para Sakura, "Soldier, Poet, King" de The Oh Hellos para Kakashi y "Counting Stars" de Chrissy Costanza, Alex Goot & KHS para el contexto del capitulo.


En medio del habitual bullicio nocturno de Coruscant, oculto entre los edificios más oscuros que desembocaban en callejones interminables se encontraba un caza recompensas de pie en lo alto de una cornisa, a un centenar de pisos de altura de las calles más bajas de la enorme ciudad, vistiendo una armadura gris claro con quemaduras de incontables disparos láser hecha de beskar; solo los mandalorianos vestían esas armaduras aunque Isshiki no lo fuera, y era innegablemente efectiva así como misteriosa con aquel casco gris con un reborde azul que le cruzaba los ojos y que le bajaba desde el ceño a la barbilla, cubriendo su rostro por completo. Según lo acordado, un speeder frenó junto a la cornisa y permaneció flotando mientras un individuo bajaba del vehículo con gracia y ligereza antes de subir a la cornisa, enfrentándose a su colega. La mujer se llamaba Delta, era alta y tenía largo cabello rubio que mantenía recogido tras su nuca, con el rostro parcialmente cubierto por un velo que pendía de su casco y que aparto, rebelando sus labios color amarillo y sus brillantes ojos rosa, vistiendo un mono violeta opaco de cuello alto y sobre este una armadura que la protegía en su mayoría, con una pistola láser y muchos otros tipos de armas pendiendo de su cinturón y al interior de sus botas, seductora y letal.

—Le di a la nave, pero no era ella— anunció Delta, indiferente por sus expresiones.

—¿Sabes en que fallamos?— cuestionó Isshiki, yendo directo al punto para actuar.

—Fui por la nave, según el plan— protestó la rubia antes de que la culpara por el fracaso, —pero la Senadora no fue nada tonta y su escolta uso un señuelo— había que alabar tan bendita prevención, para su frustración personal.

—Entonces tendremos que ser más sutiles, mi cliente está impaciente— bufó el Kara bajando la mirada hacia su cinturón de donde tomo un cilindro transparente que contenía dos criaturas de aspecto gelatinoso y nada agradable. —Kouhun, son muy venenosos— aclaró para su intrigada colega. —Delta, esta vez no quiero equivocaciones— determinó al entregarle el cilindro, sosteniéndole la mirada.

—Tranquilo, te aseguro que esto está en buenas manos— contestó Delta al tomar el cilindro de sus manos, acercándosele con aire coqueto.

Sintiendo demasiado encima a su colega para su gusto, Isshiki volvió la mirada hacia otra dirección aunque su casco ocultase su rostro, lo que Delta tomo como una señal, encogiéndose de hombros como si nada y dándole la espalda para regresar a su vehículo, examinando en el proceso y más de cerca a esos maravillosos seres asesinos al interior del cilindro transparente, conteniéndose para no chillar de excitación ante la inminente muerte que la proveería de mucho dinero, pues mal que mal para eso vivía. Siguiendo con la mirada a Delta cuya emoción o excitación por la muerte no compartía de igual forma, Isshiki asintió para sí mismo al verla abordar su speeder y marcharse para cumplir con su trabajo; Isshiki gozaba de la muerte y la violencia, había sido criado por mandalorianos y sabia donde estaba su lealtad, pero para él cosas como estas eran un simple trabajo y nada más, tenía que volver a "casa" una vez terminara esta misión para estar junto a su hijo Jigen, eso era verdaderamente importante para él antes que sentir satisfacción por la vida que tomaba; su cliente había pagado una gran suma, provenía de la nobleza ni más ni menos y él mismo tenía un estilo de vida bastante peculiar. Siguiendo con la mirada el speeder de Delta hasta perderla de vista, Isshiki asintió con aprobación, confiando o más bien esperando que ella hiciera su parte.

Pero sería mejor que la observara.


Hablando objetivamente, Sasuke no era el mejor de los Jedi a la hora de meditar, le costaba demasiado mantener su mente en calma mas no así conectarse a la Fuerza, pero en ese momento y como no había podido hacer en todos sus años de entrenamiento, meditó con absoluta serenidad fuera de la habitación de Sakura, con las manos cruzadas tras su espalda y los ojos cerrados entre la puerta y el balcón de la sala, asimilando el silencio que le rodeaba, sintiendo la vida que le rodeaba. De alguna forma la presencia de Sakura eliminaba o neutralizaba cualquier distracción, saberla a solo unos metros de él y a salvo en su habitación lo dejaba infinitamente tranquilo, lo hacía sentir vivo y hacia latir más rápido su corazón de solo pensar en ella. A su mente vino su anterior reunión con Sakura unas horas atrás y en que ella le había comentado que habían cámaras en su habitación, y que si bien no habían sido usadas con anterioridad si estarían activadas esta noche para vigilar su sueño según había dicho el capitán Sabaku...mas ella astutamente le había advertido de antemano que las cubriría, no se sentía cómoda siendo escudriñada mientras dormía y Sasuke no había podido discutir ni llevarle la contraria, de cualquier forma y meditando unido a la Fuerza, él podría saber que sucedía en esa habitación sin necesidad de cámaras y estaba completamente comprometido a protegerla de cualquier forma posible.

Sasuke sabía que era un sentir egoísta y que, como Jedi, debía deshacerse de ello pero deseaba poder ver realmente a Sakura en ese momento, en medio de su meditación podía imaginar su rostro angelical y sereno, con sus ojos cerrados mientras dormía, su largo cabello rosado plagado de rizos cayendo sobre sus hombros y a su alrededor, sus labios ligeramente entreabiertos, su pecho subiendo y bajando acompasadamente ante su respiración, la suavidad de su piel...desear besarla y saborear la dulzura de sus labios era una tortura, especialmente cuando recordaba ese primer beso que le había robado hace ocho años, ¿ella sentiría lo mismo? Advirtiendo que alguien se aproximaba a través de la Fuerza y reconociendo su presencia, Sasuke abrió los ojos antes de que las puertas se abrieran permitiendo el paso a Kakashi, quien ingreso despojándose de su abrigo y revolviéndose el cabello. El Hatake estaba más que satisfecho con su análisis del terreno; el capitán Gaara Sabaku había destinado a muchos soldados para proteger a la Senadora y los había situado muy bien, controlando el mejor perímetro defensivo que el Hatake había visto nunca, y ello lo alegraba pues facilitaba su trabajo, pero no por ello había que bajar la guardia, pues si ellos eran tenaces con la seguridad más lo serían los asesinos con sus esfuerzos.

—El capitán Sabaku tiene suficientes hombres abajo, nadie entrara por ahí— anunció Kakashi, dejando su abrigo sobre uno de los sofás de la sala. Había revisado todo por sí mismo y llegado a la conclusión de que para llegar a la Senadora Haruno por los pasillos del edificio, se necesitaría un ejército, —¿Alguna novedad aquí arriba?— inquirió, tomando de su cinturón un sensor conectado a las cámaras de la habitación de la Senadora y que le había entregado el capitán Sabaku.

—Parece una tumba— comparó Sasuke sin poder evitar desviar la mirada hacia la puerta de la habitación de Sakura. —No me gusta esperar a que le pase algo— de ser por él habría montado guardia en su habitación para estar más tranquilo.

—No puedo verla— se sorprendió el Hatake, cambiando el enfoque de las cámaras pero sin éxito, —¿qué sucedió?— inquirió volviendo la mirada hacia su Padawan.

—Cubrió las cámaras— contestó el Uchiha, fingiéndose indiferente al respecto. —Parece que no le gusta ser observada— juzgó con un deje de burla sabiendo que no era de su mirada de quien Sakura buscaba escapar, sino de la del resto.

—¿Qué está intentando?— cuestionó el peligris, sorprendido por su impertinencia.

Al interior de la habitación y aun ataviado en su uniforme de astromecánico, Naruto permaneció en la entrada y paseándose como un soldado de su escolta, había bebido como doce tazas de café para estar despierto pero la seguridad de Sakura era su prioridad y de vez en vez—con las luces de la habitación apagadas—se volvía a verla, iluminando su rostro con la linterna que sostenía en su mano, atento con sus cinco sentidos y ligeramente más tranquilo al saber que Sasuke y Kakashi se encontraban en la sala. Aparentemente estoico en caso de que Kakashi lo juzgara por haber aceptado la petición de Sakura, Sasuke debía confesar que empatizaba mucho con su sentir; a él tampoco se gustaba ser observado continuamente, de hecho recordaba con malos ojos sus primeros años de entrenamiento porque precisamente todos lo juzgaban en espera de que cumpliera con las expectativas que tenían de él sin conocerlo, eso había cambiado en el sentido de que ya no lo observaban tanto pero en todo lo demás era básicamente igual. Debía ser frustrante a niveles descomunales—y Sasuke podía imaginárselo—para Sakura vivir bajo el escrutinio de otros de forma continua y sistemática, primero como reina de Naboo, ahora como Senadora y defensora de los oprimidos, de quienes no tenían voz…claro que Kakashi no pensaba igual.

—Naruto nos avisara si aparece un intruso— intentó calmar Sasuke, pues ellos estaban ahí como mayor seguridad.

—No es un intruso lo que me preocupa— protestó Kakashi, volteando a ver a su Padawan. —Hay otras formas de matar a una persona— y de este modo la Senadora no les hacía más fáciles las cosas sino todo lo contrario.

—Lo sé— asintió el Uchiha de acuerdo con su Maestro o eso dio a entender, —pero queremos atrapar al asesino, ¿no?— preguntó al aire, sabiendo la respuesta.

—La usas como carnada…— comprendió el Hatake, tan incrédulo como impresionado.

—No me veas así, fue su idea— aclaró Sasuke, incomodo ante la expresión de su Maestro. —Descuida, no le pasara nada, puedo sentir todo lo que ocurre en esa habitación— aseguró, desviando la mirada hacia la puerta de la bella Senadora.

—Confió en ti— asintió Kakashi, pues aquello estaba fuera de discusión, —pero no deja de ser un riesgo, y tus instintos son demasiado impredecibles— enamorado como estaba, Sasuke no era alguien imparcial en un caso como este.

—¿Y los tuyos no?— repuso el Uchiha con su característica arrogancia, alzando una ceja a modo de desafío.

Correspondiendo a la mirada de su Padawan con idéntico gesto, Kakashi alzó una de sus cejas como si dijera; es posible, aceptando su desafío pero a la vez teniendo muy en cuenta las capacidades de su Padawan, después de todo y aunque solo tuviera diecinueve años, Sasuke no dejaba de ser el Elegido y el Jedi más poderoso de su edad en la historia de los Jedi. Entornando los ojos ante la silenciosa pero igualmente arrogante respuesta de su Maestro, Sasuke solo asintió en silencio, reconociendo que muchas veces le faltaba la humildad que un Jedi de su talla debía tener, mas no era arrogante sin razón sino más bien todo lo contrario, por eso nadie le decía nada al respecto. Mientras Kakashi—sin otro remedio—procedía a pasearse por la sala y examinar todo a su paso para matar el tiempo, Sasuke inspiró aire profundamente, cruzó las manos tras su espalda y cerró los ojos dejándose llevar por la serenidad que trataba de sentir, aferrándose a la presencia de Sakura para estar en mayor contacto con la Fuerza, buscando precisamente su presencia para saber si se encontraba a salvo, casi pudiendo verla dormir tranquilamente pese a tener los ojos cerrados, y por un momento egoísta deseó ingresar en esa habitación, recostarse sobre la cama a su lado durante el resto de la noche y contemplar su sereno dormir…


Por su parte y al interior de la habitación, Sakura dormía profundamente y pensando en Sasuke, soñaba con su rostro, con sus profundos ojos ónix y sus sedosos cabellos azabache, recordaba vívidamente aquel primer beso entre ambos y sin esforzarse fantaseaba con el segundo…recostada sobre su cama, entre las penumbras nocturnas y con las luces de su habitación apagadas, la Senadora vestía un holgado y sencillo camisón de gasa blanca, largo hasta los tobillos y con mangas transparentes que casi resbalaban de sus hombros, con escote redondo y formando elegantes pliegues, con sus largos rizos rosados cayendo sobre sus hombros y tras su espalda. Mientras ella dormía y Naruto se paseaba cual guardia en su puerta, ninguno vio al pequeño droide redondo que flotaba al otro lado de las persianas de su ventana y que con cuidadosos brazos mecánicos desconectaba el sistema de seguridad, abriendo un hueco en las ventas para introducir en la habitación los kouhun, gusanos blancos y de aspecto gelatinoso con diminutas patas y desagradables mandíbulas, todo en menos de cinco segundos; al voltear hacia las ventanas, Naruto encendió su linterna al creer haber visto algo pero al revisar no pudo ver nada y continúo con su guardia. Inquieto y cansado pero negándose a dormir, Sasuke dirigió sus pasos hacia el balcón de la sala cuya puerta se abrió a su paso, permitiéndoles inspirar aire profundamente.

—Luces cansado— notó Kakashi, preocupado pues su Padawan había comenzado a tener pesadillas durante su viaje a Ansion.

—No he dormido bien— aceptó Sasuke aunque su Maestro lo sabía sin necesidad de que él lo dijera.

—Es por esos sueños sobre tu madre, ¿verdad?— dedujo el Hatake, acercándose a su Padawan que apoyo los brazos en el borde del balcón.

—No sé porque sueño tanto con ella últimamente— suspiró el Uchiha, quien en la última semana no dejaba de ser azorado por pesadillas sobre su madre.

—Puede no ser nada, los sueños se van…con el tiempo— intentó sosegar el peligris, hablando por experiencia propia. —Te hice una promesa, Sasuke, viajaremos a Tatooine tan pronto como te conviertas en Jedi, tienes mi palabra— recordó, honrando la promesa que le había hecho al tomarlo bajo su tutela.

—Lo sé, tal vez no sea nada y solo estoy algo paranoico— asintió el pelinegro, alejándose del balcón y regresando a la sala. —Preferiría soñar con Sakura, estar cerca de ella es…intoxicanté— confesó, pudiendo ser honesto con Kakashi.

Desde que habían partido a su misión en Ansion, Sasuke se había visto azorado por pesadillas en que veía a su madre sufrir, no la había visto en ocho años pero era algo muy distinto pensar en ella todos los días a soñar que ella sufría, que lo llamaba y que parecía estar en agonía, ¿Qué estaba pasando que no entendía?, ¿Eran esto sueños o visiones?, ¿Eran imágenes de algo que ya había ocurrido o que iba a ocurrir? Sasuke le había manifestado sus preocupaciones a Kakashi, esperando que él pudiera tranquilizarlo o aclarar cualquier temor injustificado pero no lo había logrado, los Jedi no creían en los sueños premonitorios o visiones, creían que se podía anticipar lo que iba a ocurrir pero no a modo de premonición, quienes tenían sueños o visiones eran vistos casi como bichos raros dentro de la Orden Jedi e incluso eran castigados, por ello Sasuke se había callado esta angustia personal a todos excepto Kakashi. Siguiendo los pasos de Sasuke de regreso a la sala, Kakashi cruzo ambos brazos por sobre su pecho y disimuló un suspiro pensativo, Sasuke tenía diecinueve años y era relativamente inocente e inexperto en asuntos del corazón e intimidad física pero ahora todo eso parecía estar a punto de cambiar, acababa de reencontrarse con Sakura hoy y sin embargo tenía una chispa especial que él no le veía desde hace ocho años, mas ello no podía ni podría pasar de un amor platónico, no era posible.

—No me opongo a que tengas una aventura, Sasuke, pero por favor controla tus sentimientos— determinó Kakashi, caminando a la par que el Uchiha en su regreso a la sala, —recuerda que tienes un compromiso con la Orden Jedi que no se rompe fácilmente— los apegos estaban prohibidos, al menos en esencia, —y Sakura no es ningún juguete, tiene honor, cosa que no puede decirse de mucha gente— no muchas mujeres en la política podían enorgullecerse de tener una reputación tan honorable.

—No la veo de esa forma y lo sabes, Kakashi, para mi ella representa lo más puro en el mundo— aclaró Sasuke, teniendo a la Haruno en un pedestal en su corazón.

—Sí, lo sé— asintió el Hatake un tanto más tranquilo, —pero también cuídate de ella, puede que tú no la lastimes pero ella a ti sí— Sasuke volteó a verlo con extrañeza ante aquella idea. —No me veas así, recuerda que Sakura está en la política, no es complemente confiable, en mi opinión los Senadores solo apoyan a los que financian sus campañas— le tenía afecto a Sakura, pero sabía cómo eran los políticos.

—No quiero otro sermón, por favor, menos sobre la economía de la política— bufó el Uchiha, completamente en desacuerdo, —ella es diferente, la conozco— protestó, defendiendo el honor de Sakura por encima de todas las cosas.

No quería escuchar ni por asomo la idea de una "aventura": jamás podría ver a Sakura de esa forma, ella era el ser más inocente e incorrupto en su vida, ¿E iba a ensuciar su imagen viéndola como un hombre a una mujer a la cual desear únicamente? Sus sentimientos iban más allá, lo que sentía por ella era devoción y admiración pura, la idolatraba con su alma, no solo por lo fuerte que era, también por lo hermosa, inteligente, bondadosa y luchadora, y nada ni nadie lo haría cambiar de parecer. De poder hacerlo y tener más claro el futuro no dudaría en abandonar la Orden Jedi si Sakura se lo pidiera, lo dejaría todo y se pasaría el resto de la vida rindiéndole pleitesía y protegiéndola...pero era demasiado joven y desinteresado, y ella demasiado entregada a la bondad y la democracia. Valiéndose de las penumbras de la habitación, los repugnantes gusanos kouhun se arrastraron por el suelo de la habitación y lentamente subieron a la cama de la Senadora de Naboo que dormía pacíficamente, dirigiendo sus movimientos hacia la bella mujer de sereno dormir y que permanecía ajena al peligro que corría su vida, al igual que Naruto que—sin saber porque—se volvió hacia la cama y volvió a encender su linterna, para corroborar que Sakura se encontrase bien, llevándose una sorpresa verdaderamente aterradora...

—Creo que estas generalizando, el Canciller no parece corrupto— contrarió Sasuke, sumergido en su discusión ideológica con Kakashi.

—Danzo es un político— diferenció Kakashi con una visión menos inocente que la suya, —he visto que vigila muy de cerca las pasiones y los prejuicios de los Senadores— la política era un juego sucio, pocos salían airosos como Sakura.

—No te escuchare, creo que es un buen hombre y…— el Uchiha sintió el miedo de Naruto a través de la Fuerza, volviendo la mirada hacia la habitación.

—También lo siento— espetó el Hatake como si le leyera el pensamiento.

Tomando su sable de luz de su cinturón, Sasuke corrió inmediatamente hacia el interior de la habitación con Kakashi apenas uno o dos pasos tras suyo, cruzando el umbral tan pronto como Naruto pretendió gritar para llamarlos al advertir la amenaza que segundo a segundo se acercaba más a Sakura. Sin detenerse a pensarlo demasiado, encendiendo la hoja zafiro de su sable de luz, Sasuke saltó hacia la cama cortando con un seco movimiento a las dos criaturas, respirando mucho más tranquilo al haber neutralizado la amenaza; sintiendo un peso caer sobre su cama y teniendo el sueño ligero, el inmediato impulso de Sakura fue despertarse y erguirse con ayuda de sus brazos, encontrándose cara a cara con Sasuke, con solo unos muy escasos centímetros separando sus rostros y encontrando sus miradas. Respirando más tranquilo al saber a Sakura a salvo, Kakashi desvió la mirada hacia las ventanas de la habitación, advirtiendo el droide del otro lado de las persianas, corriendo de inmediato hacia la ventana a través de la cual salto, resquebrajando el vidrio y logrando sujetarse del droide que al saberse descubierto emprendió su huida con el valeroso Jedi como caga extra. Superados por las emociones ocasionadas por este nuevo intento de asesinato, Sasuke y Sakura siguieron con la mirada a Kakashi hasta perderlo de vista, respirando agitadamente por la adrenalina o bien por miedo y preocupación.

—Sasuke…— llamó Sakura con preocupación, haciendo que el Uchiha reaccionara y volteara a verla.

—Quédate aquí— repuso Sasuke, concentrado en ir en ayuda de su Maestro que era lo importante.

Tenían la oportunidad servida en bandeja, el asesino había caído en el plan que habían ideado y ahora tenían la posibilidad de hallarlo y llegar hasta quien quería tomar la vida de Sakura, lo que era imprescindible para Sasuke quien le dirigió una última mirada a la Haruno antes de erguirse de la cama regresando su sable de luz a su cinturón y corriendo fuera de la habitación mientras llegaban el capitán Sabaku y su doncella. Si Matsuri o Gaara se sorprendieron por la partida del Uchiha, no lo demostraron, cumpliendo con su deber al igual que los dos soldados que los acompañaban y que custodiaron la entrada junto a Naruto quien aún se encontraba paralizado de miedo ante lo que acababa de ocurrir, o al menos así fue en los primeros segundos ya que al superar su estupor se aproximó a la cama para comprobar que Sakura estuviera bien. La Haruno asintió y dio respuestas simples a las preguntas de Matsuri quien se sentó frente a ella con Gaara de pie a su lado, ambos no dejaban de estar pendientes de ella pero en ese momento la mente de Sakura se encontraba muy lejos al igual que su corazón, su mente estaba con Sasuke quien había cumplido con su promesa, pues gracias a él ahora estaban a punto de encontrar al asesino.

Pero todo lo que Sakura quería era que Sasuke volviera a salvo.


—Esta es oficialmente la peor idea que he tenido— suspiró Kakashi, sujetándose del droide con ambas manos para no caer. —¿Dónde está Sasuke cuando lo necesito?— se preguntó en voz alta, empezando a preocuparse por su demora.

La altura y volar eran dos cosas que Kakashi detestaba con toda el alma, conteniendo lo más posible el irrefrenable impulso de cerrar los ojos ante los malos recuerdos que tenia de una misión en sus días de Padawan y en que había pilotado una nave sin control que casi lo había matado; que hubiera sobrevivido no era un consuelo ya que tenía que vivir con tan tétricos recuerdos y contra los que lucho con toda su alma. El droide dirigió su vuelo hacia su dueño, con el Jedi colgando desesperadamente de su estructura y valiéndose de dicho recorrido para localizar al asesino o eso pretendía. Por su parte, Sasuke se dirigió velozmente hacia el garaje de la Republica 500, por poco y había evitado usar el ascensor pero no había tenido otro remedio, internándose en el amplio espacio y pasando delante de la gran gama de vehículos entre los que escogió aquel que fuera mejor con sus necesidades; un speeder amarillo de morro achatado y cabina abierta al que subió de un salto, encendiéndolo y despegando hacia el tráfico de la ciudad en busca de su Maestro, acelerando sin problema pues la velocidad y el vuelo eran su elemento, sabiendo qué camino seguir a través de la firma de la Fuerza de su Maestro. En lo alto de una de las cornisas de los edificios de la bulliciosa ciudad se encontraba Delta, con su speeder estacionado junto a ella.

Delta estaba impaciente por la paga que obtendría tras matar a la Senadora de Naboo y por probar que era digna de la confianza de su colega Isshiki Kara, claro que habría preferido matar en persona a Sakura Haruno pero sabía que los Jedi estaban protegiéndola y no podía correr riesgos. Saliendo de sus pensamientos, Delta alzó la mirada hacia el bullicio de la ciudad y abrió los ojos con sorpresa al ver el droide sonda acercarse y de este colgar una figura que vestía túnicas Jedi. La sonda chocó contra el costado de un edificio, haciendo tambalear al Jedi pero este continúo aferrado a ella. Aunque impresionada por la resistencia del Jedi, Delta se acercó a su speeder de cuyo interior extrajo un rifle láser que apunto con presteza, disparando no hacia el Jedi sino a su droide sonda que explotó de inmediato, enviando al Jedi en caída libre. Satisfecha, Delta devolvió el rifle a su speeder al cual ingresó, encendiendo el motor y dirigiéndose hacia el tráfico para desaparecer o eso pretendía. Aterrado, Kakashi cerró los ojos ante la caída enorme que se vislumbraba desde su altura, y fue precisamente esta acción lo que lo salvo pues un speeder se dirigió precisamente a su encuentro, permitiéndole aterrizar a salvo en el asiento del copiloto, abriendo los ojos y volviendo la mirada hacia Sasuke quien por su mirada arrogante pareció decir en silencio de nada.

—¿Por qué tardaste tanto?— increpó Kakashi, habiendo sentido que no la contaría esta vez.

—Lo siento, Maestro, no encontraba un speeder adecuado— se excusó Sasuke burlonamente, —con una cabina abierta y la potencia requerida— acotó, pilotando el speeder para seguir lo más velozmente que le fue posible al asesino.

—Si fueras tan bueno con el sable de luz como lo eres para hablar, serías tan hábil como el Maestro Onoki— suspiró el Hatake siempre crítico con Sasuke, sujetándose a su asiento ante la velocidad con que pilotaba su Padawan.

—Creí que ya lo era— se jactó el Uchiha siempre arrogante, y no era para menos.

—En tu imaginación, mi joven aprendiz— reprendió el peligris, igualmente arrogante.

Sin necesidad de instrucciones, Sasuke maniobro el speeder a toda velocidad por el tráfico de la ciudad tras la pista del asesino cuyo vehículo ya había identificado, permitiéndole a Kakashi tomar su segundo aire, absteniéndose de entornar los ojos ante sus habituales críticas. Sabiéndose perseguida, Delta abrió una de las ventanas de su speeder y por donde asomo la boquilla del blaster que tenía a la mano, disparando hacia los Jedi que la seguían pero no contó con los agudos sentidos del Uchiha quien se anticipó en evadirla y mantenerse lo más cerca posible del vehículo enemigo, que intentando huir se lanzó en picada hacia las áreas inferiores de la ciudad. En teoría solo un loco se dirigía hacia el suelo de la ciudad tras encontrarse a semejante altitud, pero Sasuke no podía considerarse alguien cuerdo la mayor parte de tiempo al tener ideas propias y seguir sus instintos como piloto, Kakashi lo sabía pero eso no lo preparaba para aquellas circunstancias, sujetándose de su asiento y la puerta del speeder a su diestra, temblando como una hoja mientras Sasuke halaba la palanca para llevar la velocidad al límite...Sasuke sabia cuanto detestaba volar, pero en momentos como ese Kakashi se preguntaba seriamente si acaso su Padawan no lo quería muerto, porque aquella actitud impertinente se le estaba haciendo cada vez más habitual.

—Sube, Sasuke…por favor— rogó el Hatake con un hilo de voz, escuchando a su Padawan reír a su lado. Fue toda una suerte que el asesino elevara su speeder ya que Sasuke no dudo en hacer lo mismo para alegría de Kakashi. —Odio que hagas eso— regañó muy seriamente, apretando los dientes para mayor énfasis.

—Lo siento, Maestro, olvide que no le gusta volar— se disculpó el Uchiha, aunque por su tono divertido era difícil para su Maestro saber si hablaba en serio.

—No me importa volar, pero lo que tú haces es suicidio— diferenció Kakashi, teniendo una visión muy distinta de lo que era volar.

Normalmente y cada vez que Sasuke era quien pilotaba Kakashi no dejaba de gritar; ¡Frena!, ¡No hagas eso!, ¡No vayas por ahí! Por lo que el Uchiha prefirió ignorar los gritos de su Maestro y simplemente dejarse llevar por su instinto, siguiendo con presteza cualquier movimiento del speeder que pilotaba el asesino y que se empeñaba en tratar de perderlo, acelerando más y más pero el Uchiha no fallaba en darle alcance, atravesando en uno y otro sentido la ruta de tráfico tras su presa. En este empeño por huir, Delta comenzó a frustrarse y dirigió su speeder hacia una especie de zanja que conducía a una refinería y que contaba con una serie de generadores de corriente, enormes arcos eléctricos que chisporroteaban y que la rubia vio como una oportunidad, asomando la boquilla de su blaster por la ventana de su speeder y disparando a uno de los arcos tras pasar, activando el campo eléctrico para los Jedi. Sasuke sabía que debería haber evadido los generadores, tenía el tiempo suficiente para evadir lo que tuviera delante pero estaba tan concentrado en seguir al asesino que no lo pensó, y si bien Kakashi no dudaba de las capacidades de su Padawan que había aprendido a pilotar antes que a caminar, en ese momento no dudo en gritar cuando el speeder se vio envuelto en una fuerte sacudida eléctrica:

—Sasuke, ¡¿Cuantas veces te he dicho que te alejes de los generadores de corriente?!— regañó el Hatake gritando a todo pulmón, volviendo la mirada hacia su Padawan que sacudió la cabeza al superar el choque de electricidad y prefiriendo ignorarlo. —Que divertido— bufó el peligris, apagando la punta de uno de sus cabellos y que se había encendido ante la corriente eléctrica.

Ajena a la conversación de los Jedi, pero furiosa por no poder perderlos de vista, Delta deslizó su vehículo rodeando una esquina que había entre dos edificios, estaba harta de aquella maldita persecución pero no tenía otro remedio que tratar de encontrar una forma de perderlos para ganar tiempo, no sabía si su misión había tenido éxito o no y no le importaba, solo perder de vista a esos malditos Jedi que la siguieron velozmente. Estoy loco, estoy loco, estoy loco...se repitió Kakashi mentalmente, con la vista en el frente y los ojos muy abiertos, sin pestañear, comenzando a considerar seriamente el morir esta noche por causa de su Padawan, que por su parte piloto a través del tráfico de las calles como si nada. Tratando de perder a sus persecutores, Delta movió su speeder hacia otra de las principales pistas de tráfico y que desembocaba en un túnel entre dos edificios, era su última oportunidad de perderlos en medio de un mayor ajetreo y un espacio más cerrado, pero no contaba con que Sasuke preferiría maniobrar alrededor del edificio para seguir su trayectoria desde el exterior, esquivando y sorteando a los demás aerocoches para incredulidad de su Maestro que siguió con la mirada la dirección en que había desaparecido el speeder de la asesina. Siente, no pienses, usa tu instinto, Sasuke recordó más que nunca a las breves pero significativas enseñanzas de Minato en ese momento.

—Sasuke, se fue por el otro lado— señaló Kakashi con perplejidad ante el desvío de su Padawan.

—Kakashi, si seguimos con esta estúpida persecución esa rata terminara matándonos— aclaró Sasuke, comenzando a cansarse de esta persecución, —sinceramente quiero saber quién es y para quien trabaja— le había hecho una promesa a Sakura y la cumpliría, tenía que protegerla. —Esto es un atajo…creo— se defendió, sin estar completamente seguro de su propio actuar.

Entre eligiendo creerle a su Padawan y dudando de él, Kakashi volvió la mirada hacia Sasuke con dos silenciosas preguntas; ¿Cómo que "crees"?, ¿Qué case de atajo? Siguiendo sus instintos o la voz en su cabeza que le decía que hacer y que él elegía interpretar como la Fuerza, que le mostraba destellos anticipados de lo que sucedería, Sasuke se estacionó a aproximadamente dos kilómetros de donde finalizaba el edificio, y a varios metros más de altura, esperando acontecimientos aunque Kakashi no lo vio así, suspirando y cruzando los brazos por sobre su pecho con aire reprobatorio como diciendo; escapo. Como de costumbre, Sasuke prefirió ignorar el rosario de reproches de Kakashi, cerrando los ojos, enfocándose en la Fuerza y logrando predecir la localización del speeder del asesino que se desplazaba justo bajo el suyo, ante lo que de inmediato se irguió de su asiento y saltó del vehículo directamente hacia el del asesino. Sorprendido a más no poder ante el arrebato de su Padawan, Kakashi se inclinó sobre el borde de la puerta del speeder y bajo la mirada, siguiendo a Sasuke quien cayó velozmente en el aire, aterrizando sobre el techo del speeder del asesino, esbozando una sonrisa bajo su máscara aunque ni él sabía si de orgullo o incredulidad. Odio cada vez que hace eso, pensó Kakashi prefiriendo no decirlo en voz alta…


Delta estaba tan concentrada pilotar su speeder al no ver a los Jedi siguiéndola, apartando el velo de su casco que cubría su rostro y esbozando una expresión arrogante hasta que su vehículo se tambaleó abruptamente como si algo lo hubiera impactado y al observar a través de la ventana a su izquierda vio la silueta de uno de los Jedi, que había aterrizado sobre el techo de su speeder. La rubia dio marcha atrás antes de acelerar al máximo, lanzando al vehículo hacia adelante para quitarse de encima al Jedi pero Sasuke no se permitió ser arrojado sino que solo se deslizó por la superficie, sujetándose de uno de los tridentes gemelos que formaban la parte posterior de la nave, aferrándose tenazmente a la estructura, arrastrándose hacia la cabina con ánimo infatigable. Delta pisó el freno de golpe, haciendo que Sasuke casi rebotara hacia adelante, sujetándose de la estructura del speeder para mantenerse sujeto al vehículo con ayuda de sus brazos, volviendo la mirada por el rabillo del ojo justo para ver como la asesina asomaba la boquilla de su blaster por el hueco de la ventana, acelerando el vehículo y disparando en su dirección, pero afortunadamente el ángulo de tiro no era el más apropiado y Sasuke fácilmente pudo esquivar sus impactos y continuó trepando tenazmente hacia la cabina del vehículo.

La asesina volvió a sus maniobras evasivas, esquivando a otros aerocoches y pensando que si se acercaba mucho a ellos podría conseguir que los tubos de escape acabaran con el loco agarrado a su capota, y estaba decida a hacerlo cuando repentinamente un sable de luz zafiro cortó el techo de su speeder y pasó muy cerca de ella. Delta alzó la mirada con furia y sorpresa entremezcladas, viendo al Jedi abrirse paso por el techo del vehículo, a lo que apuntó el blaster en su dirección y le disparó de forma sucesiva, sin lograr darle al Uchiha pero si a la empuñadura de su sable de luz. Previendo el impacto, Sasuke soltó su sable de luz que salió disparado en el aire pero ello no detuvo sus empeños sino todo lo contrario. Pilotando de forma mucho más serena y prudente que su Padawan, Kakashi no siguió el speeder de la asesina sino la firma de la Fuerza de Sasuke, viendo un objeto que le resulto familiar cruzando el aire, atrayéndolo con la Fuerza hacia su mano derecha y dándose cuenta de que era el sable de su luz de su Padawan; negando en silencio, Kakashi lo dejo en el asiento del copiloto, recordándose reprender a Sasuke por ello después. Imprudente como era, Sasuke metió la mano por el agujero que había hecho en el techo con su sable de luz, atrayendo con la Fuerza el blaster de la asesina y con el cual disparo hacia el panel de control del vehículo.

El daño en el panel de control provoco que el vehículo se fuera a pique mientras Delta aun batallaba por quitarse al Jedi de encima, tratando de recuperar el control del speeder en el último momento para evitar una colisión, lo que hizo que Sasuke resbalara del vehículo y cayera de sentón al suelo que se había encontrado tan próximo, en tanto el speeder impacto de lleno con un muro. Los transeúntes que recorrían las calles más bajas de Coruscant se sorprendieron por el accidente pero más al ver que quien había caído en la acera era un caballero Jedi y más uno a quien todos conocían por la holonet y noticias. Prefiriendo evitar la mirada de los curiosos que susurraban su nombre al haberlo reconocido, Sasuke inspiro aire para recuperar el aliento, siguiendo con la mirada el speeder de la asesina y del cual ella salto corriendo hacia las calles, y ante lo que Sasuke no dudo en seguirla de inmediato, corriendo tras ella. Pensar en la hermosa Senadora de Naboo y en la promesa que le había hecho fue un impulso mayor para Sasuke, permitiéndole correr más rápido tras la pista de la ágil asesina que se desplazó entre una multitud, viéndola ingresar en lo que parecía un club y hacia cuya puerta corrió velozmente, sin saber que su Maestro seguía sus pasos tras haber estacionado—de forma muy prudente—el speeder que había pilotado.

—¡Sasuke!— llamó Kakashi, haciendo que su Padawan se detuviera en la entrada del club.

—Entro aquí, Maestro— señaló Sasuke volteando a verlo, casi sin aliento y muy determinado.

—Tranquilo, usa la Fuerza; entro aquí para ocultarse, no para huir— sosegó el Hatake pensando con más tranquilidad, situando una de sus manos sobre el hombro de su Padawan. —No vuelvas a perder esto, recuerda que esta arma es tu vida— regañó, alzando su otra mano y en que sostenía el sable de luz de Sasuke.

—Lo sé, Maestro— asintió el Uchiha, sintiéndose como un niño que era reprendido.

—¿Por qué presiento que algún día me mataras?— preguntó el peligris en voz alta, cruzando el umbral del club con Sasuke a su lado.

—No digas eso, Kakashi, eres lo más cercano que tengo a un padre— replicó el azabache con seriedad, para nada de acuerdo su forma de pensar.

—¿Entonces porque no me escuchas?— cuestionó Kakashi, volviendo el rostro en su dirección.

—Lo intento— suspiró Sasuke en su defensa, y hablaba con total honestidad.

Si había una razón por la que la Orden Jedi juzgaba o veía con ojos críticos a Sasuke Uchiha no era sin razón, era El Elegido de la Fuerza y tenía habilidades realmente excepcionales pero no se podía olvidar que había sido el Padawan mas mayor que había tenido la Orden en su historia; nadie jamás había comenzado su entrenamiento a los once años, pero había superado cualquier expectativa entorno a su persona con talento puro y trabajo duro, no dejando que otros dijeran que podía hacer y que no. A Sasuke no le importaba la opinión de otros sobre su persona, estaba acostumbrado a que no lo quisieran pero Kakashi era diferente, era como su padre y hermano mayor al mismo tiempo, su única familia…pero en ocasiones desearía no verlo tanto como un Jedi, eso a veces le hacía pensar que no podía contarle todo ya que al ser su Maestro "el Jedi perfecto", sin saberlo alargaba sobre él una sombra muy grande y pesada. Maestro y Padawan recorrieron con la mirada el interior del club, un punto de reunión para juegos y divertimentos aparentemente y donde se encontraba un gran número de personas que se mezclaban en el humeante aire, tomando bebidas de todos los colores y fumando en pipas llenas de plantas exóticas, jóvenes, hombres, mujeres…había de todo ahí dentro pero el aspecto sofisticado y seductor del ambiente no debía engañarlos, en barrios como ese nada era tan inofensivo como parecía.

—¿Ya lo encontraste?— preguntó Kakashi o eso intuyo por la mirada distraída de su Padawan.

—Creo que él es ella— dio a saber Sasuke, habiendo visto el rostro de la asesina.

—En ese caso debes tener mucho cuidado— repuso el Hatake con un bufido, golpeándole animosamente el hombro y dirigiéndose hacia la barra.

—¿Adónde vas?— cuestionó el Uchiha, viendo a su Maestro dirigirse en otra dirección.

—Por un trago— contestó el peligris como si nada, encogiéndose de hombros.

A esas alturas Sasuke sabía que debía estar acostumbrado a la actitud relajada de Kakashi, tan contradictoria de su aspecto severo y adusto en presencia de los miembros del Consejo Jedi, pero no pudo evitar parpadear con sorpresa y confusión al ver a su Maestro acercarse a la barra, negando en silencio para sí y siguiendo el camino opuesto para internarse en la multitud que llenaba el club, siguiendo la firma de la Fuerza de la asesina aunque muy sutilmente, era obvio que ella sabía que la había seguido y lo que necesitaba era tenderle una trampa. Siempre relajado en ambientes como ese, caballeroso y muy educado, Kakashi observó todo cuanto lo rodeaba por el rabillo del ojo al apoyar las manos en el barra, haciendo una señal al barman que procedió a servirle un trago y que él bebió de golpe; mejor enfrentarse al resto de la noche con algo de alcohol en las venas, así soportaría cualquier locura que Sasuke pudiera cometer, o el mismo en el peor de los casos. Reflexivo sobre todo, sobre su propia existencia como Jedi, sobre la Senadora Haruno a quien estaban protegiendo y sobre su propio Padawan, Kakashi apenas y noto al adolescente que se situó a su diestra en ese momento, francamente tenia cosas muchísimo mejores en que pensar que en la vida delictual de Coruscant o en el comercio de drogas y narcóticos.

—¿Quiere comprar varas letales?— preguntó el adolescente con voz gutural.

—No quieres vender varas letales— espetó Kakashi, agitando ligeramente los dedos y haciendo que la Fuerza envolviera su voz.

—No quiero vender varas letales— repitió obediente el joven, retractando su oferta.

—Te iras a casa y cambiaras tu vida— instruyó el Hatake con idéntico tono y volviendo a agitar ligeramente los dedos en el aire.

—Me iré a casa y cambiare mi vida— aceptó rápidamente el adolescente, dando media vuelta y alejándose.

Otra buena acción, pensó Kakashi con burla, observando su vaso vació y pidiendo al barman que volviera a llenarlo, bebiendo esta vez de forma más calmada y esperando acontecimientos. Mientras su Maestro permanecía en la barra bebiendo como de costumbre, Sasuke continuaba moviéndose entre la multitud, sintiendo que la asesina se movía hacia la barra como él esperaba, siguiendo sus pasos aunque de forma más casual y vaga para que ella no se diera cuenta, atrayendo la mirada de las féminas en su camino ya sea que lo hubieran reconocido o no, ¿por qué? Kakashi una vez—tiempo atrás—le había dicho que las mujeres eran peligrosas, intoxicantes, pero Sasuke solo se preocuparía por ello si les prestase atención como ellas a él, mas en ese momento como en tantos otros de su pasado y de su futuro—lo sabía y sentía así—solo Sakura ocupaba sus pensamientos para decepción de las féminas que en vano trataron de llamar su atención. Sintiendo movimiento a su espalda y la firma de la Fuerza de Sasuke apenas dos pasos más atrás, Kakashi encendió su sable de luz y volteó para encarar a la asesina, casi presionando el filo de la hoja contra su yugular, desviando la mirada hacia Sasuke quien le sujeto a la rubia las manos tras la espalda y le impidió escapar ciñéndola con esposas, causando un gran revuelo al interior del club.

—No se preocupen, asuntos Jedi— determinó Sasuke en voz alta y con tono pétreo, —vuelvan a sus tragos— permitió, cerrando el asunto limpiamente.

Dejando los asuntos diplomáticos a su Padawan, quien aunque no era el ser más sociable del mundo sabía cómo desenvolverse en esa clase de lugares, Kakashi presionó una de sus manos sobre la espalda de la joven asesina mientras que con la otra le retenía las manos con firmeza, dirigiéndose hacia la puerta trasera del club entre los susurros de sorpresa de quienes se encontraban al interior pero que eligieron no hacer nada, en esos suburbios tan bajos y corruptos era mejor no llamar la atención de los Jedi y todos lo sabían. Sasuke permaneció al interior del club hasta cerciorarse de que este recuperaba paulatinamente su atmosfera habitual y que se reanudaban las conversaciones, acercándose a la barra para pagar al barman en nombre de su Maestro—Kakashi nunca pagaba—a quien siguió hacia la puerta de atrás. En su ausencia, Kakashi había sentado en el suelo de la acera a la mujer, quitándole el casco y rebelando su largo cabello rubio recogido tras su nuca, presionando una de sus manos tras su espada para mantenerla inmóvil y usando su mano libre para amenazarla con el filo de su sable de luz muy cerca de su yugular, alzando la mirada hacia Sasuke que se situó a la izquierda de la mujer, sujetándole las manos tras la espalda para mayor seguridad. Delta gruñó al intercalar su mirada entre los dos Jedi, uno más joven que el otro pero ambos igual de estoicos ante ella.

—¿Sabes a quien intentaste asesinar?— preguntó Kakashi finalmente, con voz serena.

—A la Senadora de Naboo— contestó Delta como si aquello no tuviera importancia.

—¿Por qué lo hiciste?— cuestionó Sasuke esta vez, exigiéndole más información.

—Solo era un trabajo— respondió la mujer encogiéndose de hombros con simpleza.

—¿Quién te contrato? Dilo— ordenó Uchiha, necesitando una respuesta más clara.

—La senadora acabará muriendo de todos modos, con lo que pagan por ella, los caza recompensas harán cola para encargarse del trabajo— negó Delta pues dar nombres no tenía caso. —Y el próximo no cometerá el mismo error que yo— añadió con aire venenoso más aquello no hizo sino enfurecer aún más al Uchiha.

—¡Dinoslo!— gruñó Sasuke con ferocidad, encendiendo su propio sable de luz y presionándolo contra la mejilla de la mujer.

—Un caza recompensas, su nombre es…— habló la rubia sin otro remedio o eso intento.

Delta sabía que era una tontería de su parte delatar a Isshiki, pero era su vida o la de él y conociendo a los Jedi quizás eligieran mantenerla con vida aunque el pelinegro que la amenazaba parecía empeñado en sacarle información de una u otra forma. Sin embargo, Delta no alcanzó a articular siquiera la inicial del caza recompensas que la había contratado cuando su fino soplido cruzó el aire y un diminuto dardo se enterró en la tráquea de la rubia, que jadeó no a causa de la sorpresa del impacto sino del inmediato veneno que recorrió sus venas. Aquello también fue una gran sorpresa para los Jedi que apagaron velozmente sus sables de luz mientras veían a la mujer luchar por respirar, desplomándose sobre la acera con su piel volviéndose mortalmente pálida antes de comenzar a pudrirse frente a sus ojos. Sasuke y Kakashi apartaron la mirada al escuchar el rugido distintivo de un aerocohete, alzando la mirada hacia una de las cornisas de los edificios y de donde vieron elevarse a un hombre con armadura mandaloriana y desaparecer en el cielo. Regresando su mirada hacia la asesina ahora fallecida, Kakashi reparó en un diminuto objeto incrustado en su cuello y el cual extrajo con cuidado, examinándolo con sorpresa en tanto Sasuke lanzaba un suspiro de frustración, aún más preocupado de ser posible; un dardo toxico.

Sakura corría un peligro mayor del que habían imaginado.


Tan pronto como el alba despunto, Kakashi y Sasuke regresaron al Tempo Jedi y pidieron audiencia con el Consejo Jedi para informar los resultados de su persecución de la asesina. La Senadora Sakura Haruno era muy valiosa para los Jedi, era la única vocera que tenían en el Senado y la consideraban una defensora de los ideales Jedi dada la vinculación que ella tenía con la Orden, por lo que permitir que no podían permitir que sufriera otro atentado y ahora más que nunca quedaba claro que había que llevar a cabo una concienzuda investigación, lo que en silencio motivo a Sasuke a decirle a Kakashi con la mirada; te lo dije. En el centro de la cámara del Consejo Jedi, con Kakashi de pie a su diestra y rodeado por los Maestros de la Orden, Sasuke recordó la primera vez que había llegado a Coruscant hace ocho años, siempre sentía que lo escudriñaban hasta su alma, buscando algún atisbo de oscuridad en él y sin poder olvidar que al menos la mitad de ellos no habían querido que se convirtiera en Jedi pese a la profecía del Elegido, ¿por qué?, ¿qué había de diferente en él? Como si supiera los pensamientos que daban vuelta por la mente de su Padawan que como siempre disimulaba muy bien sus sentimientos, Kakashi observó a Sasuke por el rabillo del ojo en tanto los Maestros del Consejo deliberaban como proceder.

—Debes rastrear a este caza recompensas, Kakashi— determinó el Gran Maestro Onoki en nombre de todo el Consejo Jedi.

—Y lo más importante es que averigües para quien trabaja— añadió el Maestro A. —Se han corrido demasiados riesgos— la Senadora Haruno podría haber muerto.

—Perdone, Maestro, ¿pero qué hay de la Senadora Haruno?— preguntó Kakashi, tanto por su propia preocupación como por la que sabía sentía su Padawan. —Ahora necesitara más protección que nunca— era demasiado peligroso bajar la guardia.

—Tu Padawan se encargara de eso— delegó el Maestro Onoki, desviando su mirada hacia el Uchiha.

La mayor parte del tiempo Sasuke era extremadamente bueno ocultando sus emociones, lo que Kakashi celebraba ya que de otro modo los miembros del Consejo Jedi podrían saber lo que pasaba por su mente en ese momento, pero aunque Kakashi no leyera la mente de su Padawan si podía percibir sus emociones a través de su vínculo en la Fuerza, y tuvo que hacer amague de todo su autocontrol para no sonreír, casi pudiendo palpar su emoción y sus sentimientos. Decirse sorprendido era poco para Sasuke; la mayoría de los Jedi no recibían misiones en solitario hasta que dejaban de ser Padawans y se convertían en Caballeros, estando un escalón más arriba y teniendo otras obligaciones. Sasuke estaba empeñado en ascender por las presiones que sentía de todas direcciones sobre ser El Elegido, pero también porque Kakashi le había prometido que tan pronto fuera promovido—lo que sabía ocurriría pronto—podría viajar a Tatooine y ver a su madre otra vez, lo que lo motivaba aún más de llevar a cabo esta misión. Además implicaría pasar más tiempo junto a Sakura, ¿cómo es que las cosas se habían volcado en su favor tan rápido? Mas no podía olvidar que por encima de una mujer como cualquier otra, Sakura estaba comprometida con la causa de proteger a otros y debatir en el Senado para que este tomara las decisiones pertinentes, y no abandonaría su deber por su seguridad aunque se lo pidieran.

—Sasuke, escolta a la Senadora a su planeta natal, ahí estará más segura— prosiguió el Maestro A, viendo asentir al Uchiha. —Y no deben usar transportes registrados— así evitarían cualquier atención no deseada.

—Lo mejor será que partan como refugiados— asintió el Gran maestro Onoki, pues toda precaución era poca a esas alturas.

—Así se hará, Maestros— obedeció Sasuke, mas teniendo una duda que resolver. —Pero, siendo líder de la oposición, será muy difícil que la Senadora Haruno salga de la capital— Sakura protestaría por la decisión del Consejo y entendía porque.

—La Senadora deberá respetar esta decisión del Consejo, hasta que atrapemos al asesino, y sé que lo hará— sosegó Onoki, queriendo creer que ella obedecería.

—En cualquier caso, Sasuke, ve a ver al Canciller Shimura y pídele que hable con ella al respecto— instruyó A, pues el Canciller tenía más potestad en esos asuntos.

—Sí, Maestro— acató el Uchiha, sabiendo que el Consejo daba por cerrado el tema.

El dúo Hatake-Uchiha bajo la cabeza ante el Consejo Jedi y procedió a abandonar la sala tomando direcciones muy distintas; Kakashi hacia la sala de análisis donde estudiarían mejor el dardo toxico que tenían para saber de dónde venía y quien podía estar implicado en los intentos de asesinato a la Senadora Haruno; y Sasuke por otro lado emprendió rumbo hacia la residencia del Canciller Shimura. El despacho del Canciller Shimura era un lugar muy diferente del Templo Jedi, al menos para Sasuke pues a través de los años tanto el Canciller como su esposa habían sido muy amables con él, eran una vía de escape en momentos difíciles y siempre tenían tiempo para resolver sus dudas y lo hacían sentir bienvenido, allí no se sentía nervioso ni tenía que bajar la cabeza todo el tiempo diciendo; si, Maestro. Como de costumbre, el Canciller lo recibió amablemente—al igual que su esposa lady Takara—y escuchó la solicitud que él traía desde el Consejo Jedi. Sasuke comprendía el poder de aquel hombre y su esposa, y respetaba sus respectivos cargos pero por algún motivo se sentía muy cómodo con ellos, como si fueran sus amigos y quizás era así porque desde su primer día en Coruscant lo habían recibido con los brazos abiertos de una forma que los Jedi no habían hecho, solo Sakura, por lo que sentía que podía confiar en ellos.

—Claro que hablaré con ella, la Senadora Haruno no rechazara una orden ejecutiva— repuso Danzo tan pronto como el joven Uchiha se lo pidió, —la conozco lo suficiente como para garantizarlo— ningún Senador protestaría de estar en su lugar.

—Gracias por interceder, Excelencia— agradeció Sasuke, bajando la cabeza con respeto.

—¿Y bueno?— preguntó lady Takara llamando la atención del Uchiha. —Por fin te dieron una encomienda en solitario— celebró con una sonrisa cálida y que intercambio con su esposo. —Tu paciencia tuvo recompensa— le habían prometido que así seria.

—Su consejo más que mi paciencia— replicó el Uchiha, teniendo mucho que agradecerles a ambos.

—Sasuke, tu no necesitas consejo— protestó el Shimura, restándose importancia, —estoy convencido de que con el tiempo aprenderás a seguir tus corazonadas y entonces serás invencible— situó un de sus manos sobre el hombro del Uchiha, siempre cercano y paternal con él. —Lo he dicho muchas veces, eres el Jedi más capaz que he conocido, y que se convertirás en el Jedi más poderoso de todos, incluso más que el Maestro Onoki— creía en la profecía del Elegido y en que el Uchiha lo era.

Eventualmente y cuando la profecía se hiciera realidad—lo que podía ocurrir en cualquier momento—, Danzo planeaba torcer los hilos del destino para hacer que en lugar de traer el equilibró a la Fuerza lo que el joven Uchiha hiciera fuera permitirle traer de regreso la era de los Sith. Oír un cumplido así hizo estremecer a Sasuke, por un lado sabía que muchos pensaban así sobre él, tanto si sabían de la profecía del Elegido como si no, pero por otro lado alentaba la soberbia y el orgullo que eran sentires que un Jedi no debía tener, pero si Danzo Shimura Canciller de la Republica le hacía un cumplido como ese en su inmensa sabiduría, debía ser cierto pues y no haría un cumplido semejante si no creyera en él. Al final escuchaba esas mismas palabras de otros aunque de forma más simplista. En ese sentido del poder puro, sabía y sentía que ni Kakashi ni nadie podría entenderlo, todos se imponían sobre su persona y no lo escuchaban, solo el Canciller Shimura, lady Takara y Sakura. Sasuke siempre se sentía cómodo en presencia del Canciller Shimura y su esposa, pero tampoco podía ignorar el hecho de que en ocasiones se sentía oprimido y hasta casi excesivamente halagado, atraído como una inocente presa a quien capturaba una serpiente…


El vasto Templo Jedi se alzaba en una lisa llanura y a diferencia de muchos de los edificios de Coruscant, monumentos a la eficiencia y al diseño práctico, este edificio era una verdadera obra de arte, con muchas columnas suaves, adornadas y redondeadas líneas que atraían la vista, con muchos bajorrelieves, estatuas y luces dispuestas en diferentes ángulos para distorsionar las sombras y formar dibujos misteriosos. En su interior Maestros, Caballeros y Padawans de todas las edades cumplían sus rutinas de meditar e instruirse en las artes de la negociación y el manejo de los sables de luz, en tanto otros como Kakashi confesaban sus inquietudes a los más experimentados como lo eran el Gran Maestro Onoki y el Maestro A que caminaban junto a él a lo largo de una de las galerías en la planta alta del templo. No había obtenido una respuesta satisfactoria de los droides de análisis del templo sobre el origen del dardo toxico pero ello no lo preocupaba tanto como Sasuke…era más joven que él cuando se había convertido en Caballero Jedi pero ya no necesitaba aprender más aunque él muchas veces intentara convencerlo de lo contrario, sabía que lo estaba sobreprotegiendo pero solo lo hacía porque le importaba muchísimo y quería lo mejor para él, más ahora que el Consejo Jedi estaba considerando promoverlo y sabía que sus sentimientos por la Senadora Haruno podían interferir.

—Me preocupa mi Padawan— confesó Kakashi volviendo la mirada hacia los dos Maestros Jedi, —todavía no está listo para llevar a cabo esta encomienda— sabía que sí, pero no quería aceptar que Sasuke ya no necesitaba de su tutela.

—El Consejo no duda de su elección, Kakashi— sosegó Onoki, pues no le habrían confiado la seguridad de la Senadora Haruno de otro modo.

—Es joven, mas tiene talentos excepcionales— concordó A, pues para bien o para mal el Uchiha era la admiración de todos.

—Pero aún tiene mucho que aprender, Maestro— protestó el Hatake con aprensión paternal, —sus capacidades lo han hecho…arrogante— conocía bien los defectos de su Padawan y sabia o quería creer que aún podía enseñarle algo para mejorar.

Se decía que todo alumno tenía defectos heredados de su Maestro; en su juventud Kakashi había sido impaciente y temerario, había anhelado la acción pero gracias a la tutela de su fallecido Maestro Minato había aprendido el valor de la diplomacia, el dialogo y las negociaciones aunque solo le había tomado peso al volverse adulto y enfrentarse a situaciones serias con consecuencias serias, ¿Sasuke podría con aquella responsabilidad? Apenas y tenía diecinueve años, era más serio y maduro que los jóvenes de su edad debido a su pasado de esclavo y que sabía lo perseguía, y era eso precisamente lo que lo volvía arrogante ya que al haber crecido sin tener nada, era inevitable aspirar a más. Sonriendo ligeramente para sí mismos, los Maestros Onoki y A se observaron por el rabillo del ojo pero sin apartar su atención de Kakashi; ciertamente en el pasado habían considerado a Sasuke Uchiha como una amenaza y no habían estado de acuerdo en aceptarlo dentro de la Orden Jedi, pero lo quisieran o no ya era un Jedi o lo seria al ser promovido a Caballero, había probado su valor, lealtad y determinación en incontables ocasiones a lo largo de sus ocho años de entrenamiento, ganándose la admiración y el respeto de muchos aunque los Jedi no lo demostraran. Sasuke Uchiha tenía defectos como todos pero estos tampoco eran imperdonables.

—Sí, un defecto cada vez más común en los Jedi— aceptó Onoki asintiendo en su lugar, —se sienten demasiado seguros, sobre todo los de más experiencia— añadió observando a Kakashi que bajo la mirada con un deje de vergüenza.

—Nadie cuestiona que Uchiha aún tiene mucho que aprender— reconoció A quien era especialmente crítico con Sasuke Uchiha, —pero si la profecía es cierta, solo tu Padawan traerá el equilibrio a la Fuerza— recalcó, ya que nadie podía olvidar que en teoría todo su futuro dependía de aquel impredecible joven.

Lo quisieran asumir o no, la profecía sobre El Elegido empezaba a cumplirse; la influencia del Lado Oscuro crecía día con día al igual que la amenaza inminente de una guerra, habían transcurrido ocho años desde que los Sith habían anunciado su presencia poco antes de la muerte de Minato pero nada había cambiado, el Sith que había sobrevivido continuaba tramando todo desde las sombras y ellos solo podían esperar al primer golpe que daría pues la Fuerza no les permitía predecir lo que ocurriría. Los Jedi se habían aferrado a sus costumbres y su código durante siglos desde que habían vencido la tiranía de los Sith, pero habían cometido muchos errores que se negaban a reconocer y sin duda su mayor error era que si bien creían que Sasuke Uchiha era el Elegido de la Fuerza, no sabían o no entendían que podía significar realmente traer el equilibrio a la Fuerza, ¿no era acaso por ello que existían los Jedi? Kakashi en particular meditó aquella incógnita como de costumbre, asintiendo para sí tanto para tranquilizar al Maestro Onoki y al Maestro A como a sí mismo o eso intento; la situación de los Jedi resultaba preocupante en medio del conflicto inminente con los Separatistas. ¿Acaso la arrogancia no había provocado la deserción de tantos, como el Conde Madara que ahora era su enemigo?

Necesitaban enfrentar la verdad.


Tras finalizar su reunión con el Canciller Shimura, Sasuke había regresado lo más pronto posible al apartamento de Sakura, no quería que estuviera sola pero tampoco había esperado que ella estuviera tan enojada por la decisión que habían tomado el Consejo Jedi y el Canciller, mas supo cómo disimularlo muy bien mientras hablaba con Metal Lee, confiándole sus responsabilidades y esperando que él supiera actuar por el bien de la democracia en su ausencia. De pie fuera de la habitación de la Senadora donde Matsuri se encontraba ayudándola a hacer el equipaje, Sasuke desvió la mirada hacia Metal y Sakura que hablaban en la sala cuya entrada estaba flanqueada por dos guardias nubianos; aunque no lo demostrara el Uchiha estaba muy sorprendido, jamás había visto a Sakura tan molesta. Elegante y estoico frente a Sakura, Metal Lee vestía una elegante túnica de seda carmesí oscuro de cuello alto y cerrado—debajo una holgada camisa marrón oscuro de cuello redondo con mangas ceñidas en las muñecas—que formaba un grueso margen de color marrón en la mitad superior del pecho y los hombros a juego con el fajín que ceñía su traje, cerrado en el pecho por una hilera de botones entrelazados con cadenas de oro, con cortas mangas hasta los codos y larga cola hasta los tobillos, botas de cuero marrón oscuro y pantalones negros, con un turbante marrón oscuro sobre su corto cabello negro.

—Espero que esto no te resulte molesto, Metal— se disculpó Sakura con tono educado y siempre amable.

—Claro que no, Sakura— negó el Gungan, excusándola de cualquier responsabilidad, —asumo con suma gratitud la tarea de tomar tu lugar en el Senado, e intentaré realizar las funciones tal como tú lo harías— solo esperaba estar a la altura.

—Gracias de nuevo, amigo— sonrió la Haruno, un tanto más aliviada al dejar a alguien de su confianza. —No quiero importunarte más, sé que has tenido una mañana ajetreada y no has probado bocado. Puedes retirarte si gustas— liberó, imaginándose cuanto apetito debería tener a esa hora y no era para menos.

—Desayunar no me caería nada mal— aceptó Metal intercambiando una sonrisa con la bella pelirosa. —Mi lady— se despidió, reverenciándola con gran respeto.

Puede que ahora fuera la Senadora de Naboo, pero para la mayoría de los habitantes del planeta como Metal ella siempre seria la reina. Despidiendo a Metal y siguiéndolo con la mirada hasta verlo cruzar el umbral y desaparecer, Sakura volteó a ver a Sasuke reemplazando su sonrisa con un bufido de frustración que lo hizo sonreír ladinamente, para estar tan enojada se veía muy hermosa; portaba un sencillo vestido de seda gris oscuro de larga falda holgada, mangas ceñidas hasta las muñecas y unas superiores que eran abullonadas desde los hombros a los codos donde se ceñían y abrían como lienzos, y por sobre el vestido portaba un corsé negro de cuello alto y cerrado, con un margen vertical en el centro del pecho que exhibía elegantes bordados de oro y plata. Y su largo cabello rosado estaba peinado en una trenza de tipo cintillo sobre su coronilla y otra que caía tras su espalda, despejando su rostro enmarcado por una diadema de cadenas de oro a la altura de los sienes con un diamante en la frente a juego con unos largos pendientes de oro. Sakura no estaba molesta con el Consejo Jedi pues habría acatado su decisión a regañadientes si se lo hubieran pedido pero lo habría hecho, estaba molesta con la situación ya que al pedirle al Canciller Shimura que hablara con ella se había sentido como una niña regañada por un adulto, había sido muy irritante y frustrante pero sabía que no tenía otra opción.

—No me gusta la idea de huir— dejó en claro Sakura, pasando junto a él y regresando a su habitación.

—Descuida, ahora que el Consejo Jedi ha ordenado una investigación, Kakashi no tardara en encontrar al caza recompensas— intentó sosegar Sasuke, siguiéndola de regreso a la habitación.

—Lo sé— bufó la Haruno, recibiendo ropa del armario de manos de Matsuri y guardándola en una de las valijas sobre su cama, —pero no trabaje un año contra la creación de un ejército militar para no estar presente cuando decidan si futuro, no lo concibo— ¿para qué había arriesgado su vida y la de los suyos?

—A veces tenemos que ser más humildes y hacer lo que otros quieren de nosotros— fue todo cuanto el Uchiha pudo replicar, hablando por experiencia.

—Sí que has madurado, Sasuke— notó la pelirosa, gratamente sorprendida ante lo que oía.

Hasta ahora Sakura había creído conocer o entender al hombre que tenía delante, tan diferente del inocente chico de once años que recordaba pero se había equivocado, era el Sasuke que recordaba pero más maduro y serio, con una mente aguda y analítica que podía ponerse a su nivel lo cual la hizo sonreír y olvidarse de sus preocupaciones, aceptando el hombre que era y fascinándose con él. Matsuri fingió tomar otra pieza del armario, portando un sencillo vestido negro de cuello alto y cerrado con mangas dobles, unas inferiores ceñidas a las muñecas y otras superiores ligeramente acampanadas, con falda larga bajo una chaqueta superior gris oscuro con un opaco estampado negro y plateado, de escote redondo—con un broche en el contorno—y sin mangas sino que tirantes, ceñido bajo el busto y que se abría bajo el vientre, y su largo cabello castaño estaba peinado en dos largas trenzas que caían sobre sus hombros. Conociendo la historia entre su amiga y el aprendiz Jedi, la doncella volvió el rostro por sobre su hombro y sonrió ligeramente, prefiriendo no comentar la evidente química entre ambos, ¿o era más que eso? Que Sakura dijera esas palabras fue grato para Sasuke ya que a menudo Kakashi seguía viéndolo como un niño pequeño, y significaba que eran iguales entre sí, le hacía sentir que reforzaba su vínculo tras tantos años.

—Kakashi se empeña en no verlo…— suspiró Sasuke sin poder evitarlo, viendo a la pelirosa fruncir el ceño con extrañeza, —pero tendrá sus razones para pensar así, es un Maestro muy dedicado— replicó para sí, intentando convencerse de ello.

—¿Ha cambiado mucho?— preguntó Sakura, curiosa al respecto. —Del joven que conocí, me refiero— reformuló al no haber sido clara con su pregunta.

—No para mí, siempre se entrega por completo a los preceptos de los Jedi— contestó el Uchiha que tanto tiempo pasaba con él, —si conoce el egoísmo, yo jamás lo he visto. No conoce lo que es una vida propia fuera de la Orden Jedi como los demás Maestros, es tan sabio como el Maestro Onoki y tan poderoso como el Maestro A— comparó, admirando profundamente a su Maestro y amigo. —Estoy orgulloso de ser su aprendiz— declaró sinceramente, aunque orgulloso era poco para su sentir.

—La Orden Jedi es muy desconcertante para mí— suspiró la Haruno, sintiendo que podía ser honesta con él, —muchos de sus miembros son humanos, pero evitan actuar como tal— le costaba aceptar que podría haber sido como ellos.

—Es importante estar conectado a la Fuerza— protestó el azabache, en caso de haberle dado una idea errada de lo que quería decir.

Ante el ligeramente incomodo silencio que se formó en el ambiente, Sasuke volvió la mirada por sobre su hombro hacia los ventanales de la habitación que se habían resquebrajado la noche anterior y que los droides estaban terminando de reemplazar, pero aquello no fue lo que obtuvo la atención de Sasuke sino un adorno oval sobre la mesa de noche de Sakura y que hizo flotar en el aire usando la Fuerza, escuchando a la Haruno suspirar desde su lugar a causa de la sorpresa, volteando a verla mientras hacía que el objeto flotase a la altura de su mano pero sin tocarlo. Sakura no era la única que tenía frustraciones, él tenía las propias y en ese momento sentía que no tenía por qué callarlas. Aquellas palabras por parte de Sasuke sonaban sumamente contradictorias volviendo el tiempo atrás y recordando quien había sido y de donde venía, al menos desde el punto de vista de Sakura quien se volvió hacia Matsuri—reprendiéndola por espiar su conversación, ante lo que la pelicastaña se disculpó falsamente para continuar escuchando—que le tendió el vestido que había extraído del armario; ella aun recordaba a ese inocente chico de once años que le había confiado sus miedos como ella a él, que la había besado y que durante años le había escrito cartas relatándole lo extraño que se sentía entre los propios Jedi, ¿Había metido acaso? Porque actuaba con tanta seguridad que era difícil saber que pensaba.

—¿Y cómo es Kakashi como Maestro?— preguntó Sakura, queriendo saber más de ese tema en que él parecía no querer profundizar. —Debes tener algo que criticar— siempre un alumno tenía algo que criticar sobre un maestro, no lo sabría ella.

—Tal vez algunas cosas— asintió Sasuke en un suspiro, regresando el adorno a su lugar y tomando asiento sobre la cama. Queriendo mostrarle apoyo, Sakura rodeó la cama situándose a su diestra pero permaneciendo de pie. —Dice que soy demasiado impredecible, no me deja avanzar y siempre es demasiado crítico en todo lo que hago— su voz sonó muy distinta, frustrada y exhausta lo cual sorprendió a Sakura. —Pero me escucha y no me juzga, en muchas formas es el padre que nunca tuve— contrarió, intentando convencerse de que su Maestro velaba por su bien.

—Se ve que ambos son muy unidos— asintió la Haruno pues aquello era obvio. —Los Maestros señalan nuestras faltas a pesar de nuestra inconformidad, solo así crecemos— admitió haciendo que Sasuke alzara la mirada hacia ella, como si le leyera el pensamiento, —eso es todo lo que puedo decirte para que toleres sus faltas como el seguramente tolera las tuyas— ella también había tenido quebraderos de cabeza.

—Lo sé— suspiró el Uchiha, bajando la mirada y sabiendo que ella tenía razón.

Por ello era que la mayor parte del tiempo Sasuke elegía callar sus disgustos, frustraciones o cuan harto se sentía con respecto al Consejo Jedi, a la Orden y Kakashi, si, sentía que su Maestro y todos a su alrededor parecían tratar de poner sobre él una loza para sublimar quien era, a menudo sentía como si estuvieran tratando de cambiar quien era para que entrara en el molde del "Jedi perfecto" que si era su Maestro, ¿Es que había algo de malo en que fuera como era?, ¿Acaso la norma más importante no era que todos eran diferentes y que las diferencias debían valorarse? Eso había aprendido de la democracia al pisar Coruscant la primera vez, Sakura se lo había enseñado, ¿Por qué los Jedi traicionaban aquello que ellos mismos predicaban? Viendo a Sasuke bajar la mirada, Sakura recordó su propio pasado; se había unido al mundo político a una temprana edad con el fin de ayudar a otros, jamás había esperado que ello le quitara tanto de su vida personal como su sueño de la infancia de ser una bailarina de ballet como su primera mentora que había sido prima ballerina del ballet real de Naboo…pero había tenido que abandonar cualquier prospecto de carrera al ser elegida reina a los catorce años, nada de individualismo, todo cuanto hacia hasta hoy era por y para su pueblo, pero ¿ Cómo pedirle a Sasuke que hiciera lo mismo?

—Sasuke— llamó Sakura, situando una de sus manos sobre el hombro de él haciendo que alzara la mirada hacia ella. —No intentes madurar antes— aconsejó, no queriendo verlo sucumbir a las mismas presiones que ella sentía a diario.

—Pero ya madure— protestó Sasuke con arrogancia, levantándose de la cama para estar a su altura e incluso un poco más, dejando en claro que ya no era ningún niño…ni ella tampoco lo era, —tú ya lo dijiste— añadió sosteniéndole la mirada apropósito.

Sasuke no sabía cómo decir con sus actos o con palabras no necesariamente explicitas a Sakura cuan locamente enamorado que estaba de ella, era imposible no quedarse prendado de la hermosa mujer en que se había convertido, de la fiereza de sus convicciones, de la inmensidad de su corazón bondadoso y de todo cuanto ella era, apenas había transcurrido un día de su reencuentro y sin embargo no sabía cómo continuaría viviendo si sus caminos se separaban, todo cuanto quería era observarla hasta el cansancio y grabar su rostro a fuego en su mente, anhelaba volver a probar esos labios rojos que parecían llamarlo a cada instante pero sabía que no debía, no sin su consentimiento…quizás en Naboo todo fuera diferente. Sin poder evitarlo Sakura se sintió tímida bajo la intensa mirada ónix del Uchiha, sus ojos eran por lejos los más profundos que había visto en toda su vida, parecían leer y examinar su alma, con él no se sentía como la senadora Sakura Haruno, él no la veía como una política ni una ex reina, Sasuke la estaba observando como si fuera una mujer como cualquier otra pero como si a la vez no pudiera creer que fuera real, y nadie nunca la había mirado así. Recordándose mentalmente que existía una realidad a la que ceñirse, Sakura consiguió salir de aquel ensueño al rememorar que aún había trabajo por hacer, perdida bajo esa mirada ónix y sintiendo como si Sasuke pudiera ver todo de ella.

—¿Qué pasa?, ¿tengo algo en la cara?— preguntó Sakura con burla para relajar el ambiente y tratando de sonrojarse.

—No es eso, solo...— Sasuke negó mientras la observaba, conteniéndose para no decirle lo que pensaba en ese preciso momento, —estoy pensando en cuan bueno será volver a Naboo, como en los viejos tiempos— reflexionó pues a decir verdad si pensaba en ello, —mejor que en los viejos tiempos, espero— añadió sin apartar la mirada de ella e imaginándose cuan maravilloso seria todo al volver a Naboo.

—Ciertamente espero que esto sea mejor que la última vez y que no precisemos de recurrir a estrategias bélicas— coincidió ella con una sonrisa. —Aunque puede que tengamos que hacerlo de todas formas— reconoció tanto para sí como para él.

Con mejor ánimo, recordando a aquel chico inocente en la conducta de este hombre que acaba de descubrir ocultaba sus frustraciones bajo un estoicismo asombroso—que rivalizaba con el suyo en el mundo político—, Sakura regresó sus pasos hacia el armario para recibir más ropa de manos de Matsuri, pero tanto ella como la doncella se sorprendieron cuando la ropa flotó de sus manos en el aire y se dobló con sumo cuidado y descendió para ocupar su lugar al interior de las valijas con asombrosa precisión. Cuando Sakura alzó la mirada en su dirección, Sasuke arqueó una ceja a modo de desafío, viendo como la sorpresa en su rostro era reemplazada por una luminosa sonrisa y una carcajada melodiosa brotaba de sus labios, recordándole esos viejos tiempos de los que ella hablaba y que él también rememoraba. En el fondo nada había cambiado y ambos lo sabían, si, ya no eran ningunos niños sino que un hombre y una mujer en toda regla que—lo supieran o no—tenían sentimientos muy fuertes el uno por el otro, pero estaban sobre la misma página y Matsuri pudo notarlo de inmediato, sonriendo para sí mientras los observaba, tomando disimuladamente un atuendo en particular del armario y que sabía Yuna—la hermana de Sakura—le había regalado a su amiga pero ella no quería usar, guardándolo en una de las valijas y cerrándola para que Sakura no se diera cuenta. Esos dos necesitaban un empujón…


PD: Saludos mis amores, les traigo una buena noticia; estoy libre por los próximos días así que prometo actualizar o escribir los bosquejos de tantas actualizaciones como me sea posible, por ahora he aquí la actualización semanal como de costumbre, como siempre agradeciendo su apoyo y deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 las próximas actualizaciones serán "Más que Nada en el Mundo", luego "Kóraka: El Desafío de Eros", y "La Reina olvidada" si me es posible, además y si todo sale bien una nueva historia que estoy planeando, lo prometo :3esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga Ali-chan 1966 (agradeciendo su asesoría y aprobación, dedicándole cada una de mis historias por su respeto y cariño), a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (a quien dedico y dedicare todas mis historias por seguirme tan devotamente y apoyarme en todo), a carlos29 (agradeciendo sus palabras y poder contar con su aprobación), a "ktdestiny" (agradeciendo su apoyo y dedicándole cada capitulo), a Guest, (agradeciendo sus palabras y aportes, como los de todos), a SASUSAKU is canon (agradeciendo su apoyo a esta historia y dedicandole la misma, esperando que todos los futuros acontecimientos sean de su agrado), y a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Sasuke Uchiha/Indra Otsutsuki como Anakin Skywalker/Darth Vader -Sakura "Hanan" Haruno como Padme Amidala Naberrie

-Kakashi Hatake como Obi-Wan Kenobi -Naruto Uzumaki como R2D2 -Onoki como Yoda

-A Kumogakure como Mace Windu -Metal Lee como Jar Jar Binks

-Danzo Shimura/ Kinshiki Otsutsuki como Sheev Palpatine/Darth Sidious -Takara Otogakure como Sly Moore

-Isshiki Kara como Jango Fett -Delta como Zam Wesell -Jigen Kara como Boba Fett

-Matsuri como Dormé -Gaara Sabaku como Capitán Typho

Contexto y Vestuarios: he de reconocer que me encanto escribir este capitulo a pesar del escaso tiempo que tuve, me encanto la tensión emocional muy evidente por parte de Sasuke que se siente abandonado y sublimado por los Jedi y su propio Maestro pero que insiste en aferrarse a sus sentimientos por Sakura y ella también se aferra lo que siente por él aunque no lo note ahora como si hará en los próximos capítulos. También explique como ve Sasuke a Danzo y su esposa, que si bien son el enemigo han sabido como ganarse su afecto y respeto a lo largo de los años por causa de la displicencia de los Jedi. Trate de respetar lo más posible los diálogos originales de George Lucas en el guion de El Ataque de los Clones porque como he dicho están bien escritos, claro que hay errores pequeños pero eso me he encargado de mejorarlo mas no así cambiarlo. La parte del vestuario fue algo que me encanto en el capitulo aunque no es tan diverso, en especial el vestido gris que lleva Sakura al hacer el equipaje, con un peinado menos memorable a la trilogía original sino mas femenino y simple; una trenza cintillo y otra trenza que cae tras la espalda. Inicialmente había querido replicar los vestuarios de Star Wars lo mas posible pero les advierto que he comenzado a idear los propios así que prepárense.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3