-Esta historia es una adaptación del universo de Star Wars creado por George Lucas, y esta orientada a interpretar la unión de las cuatro generaciones: República, Imperio, Nueva República y Primera Orden, tomando como base los personajes originales que George Lucas tenía en mente desde su concepción de la trilogía original y las precuelas. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, más los personajes de carácter secundario, las modificaciones a las personalidad, los hechos y la trama corren por mi cuenta y entera responsabilidad para darle sentido a la historia. Les sugiero oír "Arcade" de Duncan Laurence para Sasuke, "Middle Of The Night" de Elley Duhé para Sakura, "Premonition" de Tommee Profitt para Kakashi y "Falling Inside the Black" de Skillet para el contexto el capitulo.
Tras largos días de investigación y en que había recorrido las instalaciones de la ciudadela y complejo de laboratorios del planeta Kamino, Kakashi finalmente creía tener información suficiente para informar al Consejo Jedi en Coruscant, pero no estaba del todo seguro si era un momento prudente para marcharse pues aun quería investigar más sobre el cazarrecompensas Isshiki Kara. De cualquier forma, el Maestro Jedi recorrió los pasillos de la ciudadela hacia el hangar para poder usar su nave y establecer comunicación con el Templo Jedi en Coruscant; acompañándolo hacia la salida del enorme complejo de la ciudadela se hallaba la señorita Fuka Asakawa quien portaba un sencillo vestido de gasa rosa que apenas resultaba visible bajo una capa superior o manto de seda fucsia estampada en el emblema de Kamino en color borgoña con detalles cobrizos, de escote en V cerrado hasta la altura del busto por ocho pequeños botones, falda abierta en A y mangas acampanadas que llegaban a cubrirle las manos, con su largo cabello rojizo cayendo tras su espalda peinado por una diadema de plata de tipo cintillo—a juego con unos largos pendientes—que dejaba caer un cristal rojo en forma de lagrima sobre su frente y que sostenía un largo velo rosa muy pálido que caía tras de sí, ambos deteniéndose ante las puertas del hangar.
—Dígale a su Consejo que los primeros batallones están listos— aconsejó Fuka mientras el Maestro Jedi volteaba a verla para enfocar en ella toda su atención, —y recuérdeles que si requieren más tropas; necesitamos tiempo para poder crearlas— naturalmente los kaminianos siempre ofrecían sus servicios como clonadores expertos.
—No lo olvidare, y gracias— apareció Kakashi genuinamente y sonriendo bajo su máscara.
—Gracias a usted, Maestro Jedi— correspondió la Asakawa inclinando la cabeza con respeto.
Reverenciando respetuosamente a la señorita Asakawa, Kakashi se volvió hacia las puertas que se abrieron mecánicamente a su paso y cruzó hacia el hangar endureciendo su expresión pues mucho agradecía el trato cordial y respetuoso de los kaminianos, pero no podía olvidar la razón por la que había llegado a este planeta en primer lugar. El clima en el planeta Kamino no había cambiado básicamente nada en todos los días que Kakashi llevaba de huésped al interior de la ciudadela, y había sido difícil percibir la lluvia, los truenos y el fuerte oleaje marino dentro del ambiente sereno, pulcro y perfecto de la ciudadela y laboratorios, no así para su amigo y leal astromecánico Maito Gai quien permanecía sentado al interior de la nave con una expresión de total aburrimiento. Mientras que Kakashi disfrutaba de ser el huésped del Primer Ministro y los científicos del planeta, Maito Gai se había mantenido fiel a su deber y permanecido en el hangar vigilando la nave y estando alerta de todo, los kaminianos le habían dado de comer durante todos estos días pero en general su estadía había sino monótona y aburrida en contraste con el Maestro Jedi a quien vio cruzar las puertas y aparecer en el hangar. Oprimiendo un botón que abrió la escotilla de la nave, Gai se irguió en su asiento observando a su amigo acercarse.
—Por lo visto el alojamiento fue muy bueno— criticó Gai observándolo seriamente, —te quedaste una semana— más tiempo del que había creído él a decir verdad.
—No se trataba del alojamiento, Gai— se defendió Kakashi deteniéndose ante la nave y sosteniéndole la mirada. —Pero si, fue bueno— admitió sin otro remedio.
—¿Obtuviste la información que querías?— consultó el astromecánico esperando que fuera así o el viaje no habría resultado productivo.
—No estoy seguro— contestó el Hatake, viendo a su amigo fruncir el ceño con extrañeza. —Gai, encripta un mensaje clave 5, código "familia en casa"— instruyó a su amigo, necesitando establecer comunicación con Coruscant cuanto antes.
—En seguida— Gai volvió a sentarse ante el panel de control y tras ingresar las coordenadas encontró despejado el canal de comunicaciones con Coruscant. —Y…listo— determinó oprimiendo el botón de transmisión.
La llamada apenas tardo un par de minutos en llegar al Templo Jedi en Coruscant y de inmediato, por el código "familia en casa" pasó a la sala de reuniones del Alto Consejo Jedi donde se hallaban reunidos y meditando el Gran Maestro Onoki y el Maestro A quienes sintieron alivio al ver al Maestro Hatake tras una semana sin noticias suyas salvo a través de su astromecánico, pero por su ceño fruncido y expresión tensa mas aparentemente calmada era evidente que tenía algo extremadamente importante que comunicar. Confiando como siempre en que la llamada que estaba teniendo lugar gozaba de un absoluto secreto y que nadie sabría de ella más que los dos Maestros de mayor rango en la Orden Jedi, Kakashi inclinó respetuosamente la cabeza ante ambos y ordenó lo más rápidamente que le fue posible las ideas en su mente y toda la información que había obtenido durante su estadía de ya una semana en Kamino. Tenía muchas dudas que esperaba resolver pero también muchas noticias que comunicar al Alto Consejo, sí que desearía informar al respecto a Sasuke también pero él estaba teniendo su primer respiro del deber y las responsabilidades en Naboo y no quería importunarlo…desearía saber si estaba durmiendo bien y si sus pesadillas continuaban, pero esa sería una conversación para otro momento.
—Maestro Onoki, Maestro A— saludó Kakashi procediendo a hacer un relato los acontecimientos. —Logre hacer contacto con el Primer Ministro de Kamino; usan a un caza recompensas llamado Isshiki Kara para crear un ejército de clones— informó viendo a ambos hombres fruncir el ceño y observarse entre sí. —Estoy casi seguro de que este hombre es el asesino que estamos buscando— no tenía confirmación pero todo apuntaba a que así era, por eso es que aún no decidía si marcharse o no.
—¿Los kaminianos están involucrados en los ataques contra la Senadora Haruno?— preguntó el Maestro A, no sabiendo si relacionar a este cazarrecompensas con ellos directamente a falta de una confirmación.
—No, Maestros, no parecen estarlo— contrarió el Hatake descartándolo totalmente.
—No hagas suposiciones, Kakashi— aconsejó el Maestro Onoki pues los Jedi debían dejarse guiar por la realidad y sus instintos. —Debes despejar tu mente para descubrir a los villanos en esta conspiración— auguró viendo asentir el peligris de inmediato.
—Maestro, me inquieta algo que descubrí; los kaminianos me dijeron que el Maestro Hiruzen Sarutobi mando crear un ejército de clones a solicitud del Senado hace casi diez años— prosiguió Kakashi queriendo formular una pregunta sumamente crucial. —¿El Consejo autorizo la creación de un ejército de clones?— sonaba inverosímil.
—No— protestó el Maestro A al instante y sin titubear. —Quien haya pedido ese ejército, no tenía la autorización del Consejo— los Jedi eran pacifistas por naturaleza y avalar cualquier conflicto sería impensable, menos con la crisis de los Separatistas.
—Kakashi, trae a ese Isshiki Kara aquí— decidió el Maestro Onoki tras meditarlo brevemente, —debemos interrogarlo personalmente— tanto por el bien de la Senadora Haruno como por la creación de este misterioso ejercito de clones.
—Sí, Maestro, me comunicare cuanto lo tenga— repuso Kakashi inclinando la cabeza y finalizando la transmisión un instante después.
Si bien la transmisión de Kakashi finalizó por su lado en Kamino, en Coruscant los Maestro Onoki y A dejaron libre un suspiro casi al mismo tiempo, apartando las miradas y considerando lo que acababan de escuchar; un ejército de clones…¿Quién podría haberse atrevido a ordenar la creación de algo tan nocivo y que si se descubría implicaría la guerra total? En el contexto bélico en que estaban y sintiendo el susurro de la guerra constantemente debido al conflicto ideológico con los Separatistas, sabían que la guerra podía comenzar en cualquier momento pero no había porque avivar la confrontación. El Maestro A no podía dejar de pensar en que, quisieran adjudicar o no la responsabilidad a su fallecido compañero el Maestro Hiruzen Sarutobi, si no calculaban mal debería haber efectuado aquella solicitud al Senado de la República justo poco antes de morir y de tal manera que nadie de sus cercanos se hubiera entrado de nada, ¿Por qué?, ¿En qué había estado pensando para llevar a cabo semejante acción? Por su parte el Maestro Onoki pensaba en el cazarrecompensas Isshiki Kara, pues si realmente estaba implicado en los intentos de asesinato a la Senadora Haruno y también había sido seleccionado por el fallecido Hiruzen Sarutobi como modelo para la creación del ejército de clones, no podía ser una coincidencia o mera casualidad. En cualquier caso, resultaba duro y difícil de creer que el Consejo Jedi ni nadie de los suyos hubieran podido prever esto hasta ahora.
—¿Cómo es que no pudimos prever la creación de este ejercito de clones?— se preguntó Onoki pues parecía como si hubieran estado ciegos.
—Nuestro vínculo con la Fuerza ha disminuido— suspiró A habiéndose dado cuenta de ello desde hace tiempo. —El lado oscuro comienza a emerger— y cada vez con mayor fuerza. —¿Deberíamos informar al Senado de ello?— sería injusto e impropio no mantenerlos al tanto pues representaban a la Democracia como ellos.
—Solo el lord Sith que se oculta sabe eso, y nuestros adversarios se multiplicarían si lo hiciéramos— replicó el Gran Maestro de forma previsora. —Esperaremos, hasta que sea oportuno— por ahora solo había a una persona quien podían informar al respecto.
Pese a ser baluartes de la paz, los Jedi tenían—y lo sabían—enemigos dentro del mismo Senado de la República, personas con lugar en la política o Senadores más bien que creían que tenían demasiada injerencia en ciertas decisiones cuando en realidad elegían mantenerse al margen por el bien de la paz y la Democracia en la Galaxia; y por lo mismo no podían simplemente presentarse ante el Canciller Shimura y confesarle sus preocupaciones pues entre sus lacayos podía encontrarse un enemigo, y más pronto que tarde recibirían un disparo por la espalda. No, su única persona de real confianza a quien podían contarle sus problemas era la Senadora Haruno pues ella siempre anteponía sus principios y lealtad a los Jedi por encima de todo lo demás, el Maestro Onoki bien lo sabía. Fuera como fuera, sus razones para proteger a la Senadora Haruno ahora eran mayores porque fuera de conjeturas, casualidades o coincidencias, estaba claro que quien había decidido orquestar la creación del ejecito de clones tenía miedo de que la Senadora Haruno fuera lo bastante importante o influyente como para impedir que se usara. La Senadora no era una Jedi formalmente, pero ya fuera por su sensibilidad con la Fuerza o por obra del destino, Sakura Haruno continuaba siendo la mejor carta con la que contaban los Jedi…
Naboo, Región de los Lagos
Era muy tarde por la noche y por alguna razón que no supo explicar, Sakura se encontró incapaz de dormir, quizás porque su pasada conversación con Sasuke inundaba sus sentidos tanto como los recuerdos de sus besos y caricias que anhelaba con toda su alma…sea como fuere, la pelirosa bufó para sí y se decidió a levantarse de la cama apartando las sabanas. Vestía un delicado camisón blanco sin mangas sino que finos tirantes, de escote en V y de larga falda hasta los tobillos, estampado tenuemente en flores rosa suave, amarillo y azul a lo largo de la tela, fresco ante el clima templado de Naboo para dormir pero no a esa hora de la madrugada y por lo que al levantarse tomó la bata que dejaba habitualmente tras su cama, hecha de terciopelo azul eléctrico, de mangas acampanadas y con bordados dorados en una línea vertical al costado de las mismas. Revolviendo sus despeinados rizos rosados con sus manos, la pelirosa se ciñó unas cómodas zapatillas de dormir y abandonó su habitación emitiendo apenas un chirrido al abrir las puertas; lo primero que vio al abandonar su habitación fueron las puertas de la habitación de Sasuke y se quedó ahí observándolas, acercándose a ellas como si pudiera sentir la presencia del Uchiha, mas frunció el ceño al escuchar lo que parecieron murmullos provenientes del interior. No quiso ser entrometida pero no pudo evitar quedarse escuchando.
—No…mamá, no…— era evidente que Sasuke estaba teniendo otra pesadilla
¡Sasuke! Por su parte, de inquieto dormir casi tanto como Sakura, Sasuke se removía inquieto sobre la cama, sudando a causa de lo vivido que era su sueño pues no importa cuánto intentara alejar su mente de su pasado y lo que quería olvidar, esta una y otra vez lo llevaba de forma inconsciente a Tatooine, sentía la arena y el calor sofocante de los dos soles aunque fuera de noche mas eso era lo de menos, lo que realmente perturbaba e inquietaba al Uchiha es que podía ver a su madre, pero ella se encontraba sufriendo, la veía herida y padeciendo de un dolor inimaginable que le calaba hasta los huesos, la escuchaba gritar de dolor y llamarlo. ¡Sasuke, ayúdame! Era frustrante para el Uchiha escuchar a su madre llamarlo, quien removió la cabeza contra las almohadas, deseando poder alcanzarla y ayudarla, pero por más que avanzaba en sus sueños ella se encontraba demasiado lejos como para que pudiera alcanzarla. ¡Sasuke! Al escuchar aquel vivido grito, Sasuke abrió los ojos de golpe y se irguió sobre la cama, tardando un instante en reconocer donde estaba y que lo que acababa de experimentar era solo un sueño…pero no acababa de convencerse de eso, no siendo un Jedi. Apartando las sabanas y bufando para sí, Sasuke se levantó de la cama, se ciñó las botas y salió al balcón para poder despejar su mente.
Habiendo escuchado todo, Sakura regresó a su habitación rápidamente.
Pasaron largos minutos antes de que Sakura se atreviera a salir al balcón de su habitación al encuentro del Uchiha, y es que su pasada "discusión de pareja" la noche anterior aún estaba muy reciente, ella sabía que Sasuke no era alguien particularmente rencoroso pero ella seguiría enojada si alguien le hubiera dicho lo que ella había dicho, pero quedarse observando su dolor tampoco era una opción para ella por lo que salió al balcón de todas formas. Con las manos cruzadas tras la espalda, Sasuke se hallaba de pie ante el balcón como si estuviera contemplando la vista del lago solo que tenía los ojos cerrados; su cabello lucía un tanto más rebelde que de costumbre tras despertar recientemente y vestía una holgada camisa gris claro de cuello en V con mangas ceñidas en las muñecas, pantalones marrón oscuro y botas negras. Sigilosamente, como si caminara de puntas, Sakura cruzó el umbral del balcón y lentamente avanzó hacia Sasuke con un irrefrenable deseo de abrazarlo por la espalda, espantar lo que sea que estaba angustiándolo en sus sueños, en ese lugar al que ella no podía llegar…pero a medida que se acercaba al Uchiha y viéndolo con sus ojos cerrados comprendió que él estaba meditando. Escuchando los pasos de Sakura retroceder y alejarse, Sasuke deseó extender una de sus manos hacia ella y halarla hacia si para impedir que se fuera pues le brindaba la calma que necesitaba.
—No te vayas— pidió Sasuke rompiendo con el silencio establecido hasta entonces.
—No quiero incomodarte— repuso Sakura, volviéndose con sorpresa hacia él.
—Tu presencia es relajante— contestó el Uchiha simplemente y sin abrir los ojos.
La meditación no era su campo ni lo seria jamás, implicaba introspección, el poder estudiarse a fondo uno mismo lo que Sasuke nunca podría hacer ante todas las cuitas con las que cargaba como consecuencia de su pasado de esclavo y de todo aquello de que trataba de huir, la mayoría de los Jedi apenas y recordaban sus respectivas familias, planetas o la vida que habían tenido antes de ser Jedi pero él sí, y nada—casi nada, solo su madre era la excepción—era particularmente grato de recordar por él. Solo viendo hacia atrás sentía paz al pensar en Sakura, en cómo se habían conocido, como es que ella había llenado su existencia con su dulzura, compasión, bondad e inocencia, y continuaba haciéndolo ahora pues no podía estar enojado con ella aunque quisiera, no tenía porque. Aunque era sensible a la Fuerza, Sakura no había tenido entrenamiento de Jedi sino que solo había oído cosas muy básicas y dichas por el Maestro Onoki en su infancia, por lo que le sorprendió que Sasuke pudiera saber que ella estaba ahí con él pese a no haber articulado palabra, mas también la tranquilizaba que él no estuviera molesto y por lo que accedió a quedarse, avanzando un paso más cerca de él y no sabiendo si abrazarlo como quería hacer por temor a contribuir en tejer alrededor de ambos más cercanía de la deberían tener como amigos, pues ambos sabían para bien o para mal que ser algo más no era correcto en su situación.
—Tuviste otra pesadilla— afirmó Sakura intentando ayudarlo de serle posible.
—Los Jedi no tienen pesadillas— contrarió Sasuke abriendo los ojos lentamente.
—Te escuche, no necesitas mentir— refutó la Haruno con rapidez y transparencia.
Aquel no era su campo ni es como si Sakura quisiera ser entrometida, Sasuke realmente no tenía que decirle nada si no quería que ella se involucrara ni ahondara en ello, pero Sasuke era parte importante de su vida y no iba a mantenerse al margen solo porque si, si había algo que pudiera hacer por él y para ayudarlo lo haría sin dudar. Sus sueños y su mente eran lugares a los que no podía acceder, no si Sasuke no se lo permitía, podía darle un abrazo y decirle que todo estaría bien pero eso solo sería algo temporal, no una cura duradera para su alma y corazón si él no le permitía acercarse. Permitir que alguien se acercara…desde que había sido puesto bajo la tutela y protección de los Jedi, Sasuke había puesto una especie de loza sobre sus emociones, los Jedi no podían dejarse llevar por sus sentimientos pues ello iba contra su código, incontables habían sido las cosas que había tenido que callarse para cumplir con su deber aunque eso fuera contra su propio corazón, pero ahora Sakura le ofrecía todo lo contrario, era una voz amiga, un abrazo en que refugiarse y comprensión absoluta e incondicional, y llevaba años deseando poder dejar de fingir y ser él mismo pese a tener claro que sincerarse fuera un error, realmente necesitaba hablar de las pesadillas que estaba teniendo o acabaría por volverse loco de preocupación.
—Vi a mi madre— admitió Sasuke volteando a ver a Sakura quien se sorprendió enormemente ante sus palabras. —Está sufriendo, la vi con la claridad que te veo a ti— una virtud y maldición para alguien sensible a la Fuerza como él.
—¿Cómo lo sabes?— preguntó Sakura únicamente, no dando crédito a lo que oía.
—La Fuerza a veces muestra cosas a las personas, puede ser un evento que tuvo lugar en el pasado o que sucederá en el futuro— explicó el Uchiha dando un paso más cerca de ella quien asintió al entenderlo mejor. —Estos sueños con una advertencia, lo sé— aseveró con una determinación cada vez más clara. —Sé que desobedezco la encomienda de protegerte, Sakura, pero tengo que ir, no puedo esperar más, tengo que ayudarla— confesó no pudiendo mantenerse al margen por más tiempo.
—No desobedecerás nada— sosegó Sakura con voz tranquila, acercándose más a Sasuke y sin apartar sus ojos de los suyos. —Tu deber es protegerme, y yo quiero ir a Tatooine— decidió no pudiendo ni queriendo dejarlo hacer esto solo.
Atónito ante lo que estaba escuchando, Sasuke frunció el ceño y observó a Sakura sin poder articular palabra, pensó en discutir pero sabía que ella insistiría en ello una y otra vez con tal de lograr que se mantuviera tranquilo. Posiblemente los Maestros del Consejo Jedi—y Kakashi, naturalmente—lo expulsarían de la Orden Jedi o lo castigarían severamente si se enteraban de que iría a Tatooine pero nada de ello realmente le importaba a Sasuke ahora, ya había descuidado a su madre durante demasiado tiempo a lo largo de todos estos años solo por cumplir con lo que los Jedi esperaban de él y que de una u otra forma parecía no ser suficiente…pero para Sakura ser solo él era suficiente y agradecía profundamente lo que ella estaba haciendo por él ¿Quién era ella para frenar a Sasuke en una situación así? Él creía que su madre estaba en apuros, en peligro o sufriendo lo indecible, ¿Quién en su sano juicio podría pedirle que se quedara esperando? Ella al menos podría llamar a sus padres y ponerse en contacto con ellos si les ocurriera algo pero tal medio de comunicación no estaba disponible en Tatooine, además el planeta estaba cerca de Naboo que estaba en el Borde Medio de la galaxia, no sería ningún sacrificio extraordinario para Sakura acompañarlo y deseaba hacerlo. Además, y supo que Sasuke pensó lo mismo sonriendo ladinamente, si ella quería ir a Tatooine y él la seguía, no fallaría en su misión pues seguiría protegiéndola…
Kamino
Quedarse sin hacer nada y planear una estrategia en su lugar era una segunda naturaleza para Kakashi quien se movió sigilosamente por los pasillos de la ciudadela y centro de investigación del planeta Kamino hacia el hangar al otro lado de aquel en que se encontraba su nave, siguiendo la tenue—mucho, apenas perceptible—firma de la Fuerza de Isshiki Kara; no podía dejarlo ir, necesitaba llevarlo a Coruscant o ser capaz de perseguirlo en el peor de los casos. Padre e hijo—Isshiki y Jigen respectivamente—se hallaban terminando de cargar sus pertenencias en su nave, de tamaño considerable, con base plana y ancha que se estrechaba por uno de los lados para acabar en punta y que reducía su anchura a medida que se acercaba al pequeño compartimento que actuaba de cabina en lo alto. Corriendo cada vez más cerca del hangar, Kakashi se paralizó un breve instante al ver a Isshiki Kara vistiendo su armadura mandaloriana—o de cazarrecompensas—y un aerocohete en la espalda…ahora cualquier duda sobre su identidad quedaba resuelta pues estaba claro que era el mismo hombre que había orquestado el intento de asesinato de la Senadora Haruno hacía más de una semana, lo recordaba a la perfección, y por ello corrió lo más rápido posible hacia el hangar mientras las puertas se abrían a su paso.
—¡Papá, cuidado!— gritó Jigen, advirtiendo la sorpresiva llegada del Jedi.
—¡Jigen, sube a la nave!— ordenó Isshiki, protegiéndolo con su cuerpo como escudo.
Isshiki desenfundó su blaster de su cinturón al mismo tiempo en que el Jedi encendía su sable de luz zafiro, bloqueando el rápido disparo que efectuó el cazarrecompensas mandaloriano con la hoja de su arma, mas el inicio de aquella batalla era solo una pantalla por parte del Kara para permitir que su hijo Jigen subiera por la rampa al interior de la nave encontrándose a salvo. Kakashi no había oído anteriormente sobre las hazañas de Isshiki Kara pero sin duda que debían ser considerables o no habría sido elegido como prototipo del ejército de clones, y era un mandoriano, por lo que no podía tomarlo a la ligera. Empezando una disputa sencilla, Kakashi pronto se halló maniobrando su sable de luz para evitar una serie de disparos de parte de Isshiki quien trató de eliminar la distancia entre ambos y forzar al Jedi a alejarse; Isshiki se abalanzó rápidamente contra el Jedi y se desprendió de su aerocohete. Previendo este actuar por parte del mandaloriano, Kakashi apoyó sus brazos a su espalda y lo pateó en el estómago, no lo suficientemente fuerte para afectarlo pero si para marcar las distancias aunque ello de poco sirvió cuando el mandaloriano volvió a dispararle con su blaster a gran velocidad, casi arrinconándolo contra una de las columnas del hangar a su espalda mientras movía el sable de luz para protegerse con la hoja del mismo.
Sentado al interior de la cabina de la nave, Jigen maniobró los controles para preparar el motor una vez necesitaran despegar—cuando su padre estuviera libre—, y para preparar los cañones y dispara al Jedi con presteza pero ello también implicó afectar de una u otra forma a su padre, pues el disparo de la nave los separó a ambos ante la fuerza del impacto. Tan pronto como Kakashi trató de erguirse, se encontró siendo replegado por otros disparos provenientes del cañón de la nave aun presente en el hangar, siendo enviado nuevamente al suelo y alejándolo de su sable de luz que pareció escurrirse de sus manos, pero afortunadamente los disparos pararon con idéntica velocidad que como habían comenzado permitiéndole recuperarse y volver a estar en pie justo para ver a Isshiki Kara arrojarse hacia él con el peso de su cuerpo y disparándole nuevamente con su blaster. Mucho más alerta con sus sentidos al percibir a alguien acercarse, Kakashi respondió al cazarrecompensas con una seca patada en el brazo izquierdo y otra igual de veloz en la espalda enviándolo al suelo, rodeándolo con sus brazos y empujándolo hacia atrás presionando uno de sus brazos contra su tráquea para inmovilizarlo, pero cuando parecía tener la ventaja el Kara echó la cabeza hacia atrás—respaldado por su sólido casco de bescar— y la impacto contra la suya, logrando quitarse al Jedi de encima al aturdirlo ligeramente.
Superando la fuerza del golpe del mandaloriano y ayudado por su vínculo con la Fuerza, Kakashi usó su peso para cargar contra el cazarrecompensas, embistiéndolo con toda intención de derribarlo y esperando que el peso de la armadura del mismo actuara en su contra; Isshiki trató de quitarse encima al Jedi con un golpe pero Kakashi lo esquivó con rapidez y correspondiendo a su golpe con otro que le dio en la tranquea quitándole momentáneamente el aliento. Sabiendo que estaba en apuros, Isshiki oprimió un botón en el brazalete en su muñeca derecha llamando su aerocohete que movió velozmente hacia él impactando con la espalda del Jedi y arrojándolos a ambos por encima de la barandilla a una caída libre. Negándose a dejar que el mandaloriano huyera, Kakashi usó sus piernas para realizar una llave y envolverlas a las del cazarrecompensas, negándose a soltarlo por lo valioso que resultaba para llegar al origen de tantos problemas. Con idéntico empeño y negándose a perder, Isshiki volvió a llamar su aerochete para que se ajustara a su espalda, encendiendo los propulsores del mismo y elevándose con toda intención de dejar caer al Jedi al agitado océano que se veía bajo ambos; previendo esto, Kakashi tomó un gancho de su cinturón de armas, laceándolo a una de las botas del mandaloriano para no soltarlo ni soltarse.
—No otra vez…— suspiró el Hatake, envuelto en problemas y sin Sasuke cerca cuando lo necesitaba.
Sintiendo al Jedi aún sujeto de si a través del lazo que los unía, Isshiki oprimió otro botón de su brazalete desplegando una especie de cuchilla en el dorso derecho de su brazo a la par que alzaba su pierna derecha y cortaba el lazo viendo caer al Jedi y sonriendo al prever que ahora al menos no podía seguirlo. ¿Qué haría Sasuke? Se preguntó Kakashi intentando ser lo más practico posible y usando la Fuerza para aterrizar en una saliente, inhalando aire para recupera el aliento pero solo por un breve instante antes de proceder a escalar hasta una puerta corrediza que se abrió a su paso permitiéndole retornar a salvo al interior del complejo de laboratorios, corriendo velozmente de regreso al hangar con el férreo deseo de llegar a tiempo. Aun a bordo de la nave, Jigen respiró más tranquilo cuando vio a su padre subir por la barandilla de regreso al hangar y correr un tanto tambaleante hacia el interior de la nave que el pequeño se apresuró en hacer despegar del hangar cuando antes, cerrando la rampa de aterrizaje…corriendo lo más rápido posible, viendo a la nave a punto de despegar, Kakashi llegó al hangar y lanzó un pequeño transmisor de su cinturón, arrojándolo al aire y usando la Fuerza para que se pegara al casco de la nave justo a tiempo para que esta despegara y desapareciera un instante después.
Llamando su sable de luz de regreso a su mano con la Fuerza, Kakashi respiró para recuperar el aliento, pudiendo seguir un rastro nuevo esta vez y que esperaba lo llevara a la raíz de todo.
Tatooine
La elegante nave Nubian 327J de la Senadora Haruno—que había sido llevada a Naboo tras su llegada al planeta—salió del hiperespacio y lentamente procedió a aproximarse a la superficie del árido planeta Tatooine; el planeta no era diferente de Naboo solo por no tener verdes praderas y profundas aguas cristalinas sino porque nada más aproximarse al planeta, Sasuke no tuvo necesidad de recibir coordenadas de aterrizaje. En Tatooine las cosas no eran estrictas y normalmente bastaba con buscar sitio libre en que aterrizar, y luego esperar que nadie robara la nave o transporte, tan encantador como recordaba pensó Sakura sonriendo para sí mientras Sasuke aproximaba la nave a la ciudad de Mos Espa y procedió a aterrizar cerca de las afueras en una gran zona de aterrizaje, era un lugar privado y que parecía seguro a todas leguas. Nada más aterrizar, mientras Sakura y Naruto se preparaban para salir, Sasuke bajo la rampa, se acercó al que parecía ser el oficial del puerto y le entregó una buena cantidad de créditos que llevaba consigo para aplacar cualquier posible eventualidad, y comprar la seguridad de la nave. Luego regresó a la nave y ofreció la mano a Sakura para bajar, y Naruto procedió a caminar dos pasos tras ambos para abandonar el hangar, alerta al igual que Sasuke quien cuido que nadie se les acercara demasiado.
Recorriendo las calles junto y conociendo el clima de Tatooine de antemano, Sakura vestía un cómodo traje blanco de una sola pieza pero que simulaba un top de escote alto y en V, cruzado en el pecho y que dejaba expuesto el vientre pero las mangas acampanadas formaban una pequeña capa con capucha en la espalda y replicaba el emblema de Naboo con bordados de hilo plateado al igual que en las mangas, la falda se anudaba en la cintura como un pareo creando un largo fajín central con detalles de pedrería—debajo usaba cortos botines gris claro—, y su largo cabello rosado estaba peinado en una desordenada coleta baja por una diadema de hilos de plata que peinaba su cabello y servía de adorno. Caminando a su lado en todo momento como guía y protector, Sasuke por su parte vestía su atuendo de Jedi; camisa gris claro de cuello en V bajo una túnica de terciopelo marrón oscuro ceñida a su cuerpo por un fajín de la misma tela y sobre esta un cinturón de cuero negro donde reposaba su sable de luz, encima una capa superior igualmente hecha de cuero, pantalones de cachemira marrón, botas de cuero negro y sobre sus hombros colgaba un abrigo marrón oscuro. Era asombroso para Naruto—quien se mantuvo atrás para vigilar—y Sakura por igual el como Sasuke sabia como moverse por la ciudad con la misma seguridad que si nunca se hubiera ido, deteniéndose ante el ahora en ruinas negocio de Yahiko.
—Buen día, Yahiko— saludó Sasuke al envejecido hombre que estaba sentado en un taburete junto a la entrada de la ruinosa tienda, —¿me permites echarle un vistazo?— preguntó señalando el droide roto que lo veía manipular.
—¿Quién eres?— preguntó el pelinaranja, contemplando con extrañeza al hombre que le quito el droide de las manos y procedió a examinarlo detenidamente. —¡Un Jedi!— reconoció por la forma en que vestía pero Sasuke se concentró más en reparar el droide que en estudiar u observar su reacción. —Lo que sea que te hayan dicho de mí, no es verdad— aclaró no queriendo tener problemas con nadie.
—Tranquilo— sosegó el Uchiha con una ligera sonrisa ante la evidente preocupación de su antiguo dueño. —Estoy buscando a Mikoto Uchiha— aclaró esperando que él tuviera información respecto a ella, debía tenerla.
Aunque estaba mal burlarse, Sakura no pudo contener una irrefrenable sonrisa al observar a Yahiko, murmurando de forma apenas audible "no te reconoce" a Sasuke quien intercambió una mirada con ella por el rabillo del ojo pero sin apartar por ello su mirada del droide que estaba reparando y que también evoco el interés de la Haruno. Llevaba años sin ver a Sasuke tan concentrado en algo y no era para menos, sabía que todo lo que implicara construir, armar o reparar algún artefacto tecnológico lo apasionaba, tanto que su caza Jedi en Coruscant tenía mejoras que ninguna otra nave poseía en la galaxia, pero desgraciadamente disponía de poco tiempo para cosas de su interés entrenando con los Jedi y acudiendo a misiones. Escuchando al hombre y sintiéndose confundido de inmediato, Yahiko se encontró observándolo con atención e intentando descifrar si lo había visto en alguna ocasión pasada y concluyó que no, no recordaba a nadie remotamente parecido…pero si creía recordar a la bella mujer de cabellos rosados que lo acompañaba, y finalmente halló la respuesta al ver la maestría con la que el Jedi reconectaba el cableado del droide y finalmente lo dejaba sobre la pequeña mesa delante de Yahiko, solo una vez en su vida había visto a alguien tener tanta habilidad para armar, desarmar y reparar droides o toda clase de tecnología, y ese alguien había trabajado para él hace aproximadamente ocho años.
—¿Sasuke?, ¿Eres tú?— preguntó Yahiko finalmente, mas el hombre simplemente le sostuvo la mirada sin decir nada. —¡Eres Sasuke!— comprendió gratamente sorprendido, levantándose de su lugar para observarlo mejor. —Mira cómo has crecido. Un Jedi, que increíble— había cambiado tanto que apenas y había podido reconocerlo. —Tal vez puedas ayudarme con unos zánganos que me deben mucho dinero— mencionó en tono cómplice y dando un paso más cerca de él.
—Mi madre— insistió Sasuke para nada de acuerdo en ayudarlo en nada.
—Ah, Mikoto, si…— masculló el pelinaranja bajando la mirada con nerviosismo, —ya no me pertenece, la vendí— confesó temeroso de la reacción de Sasuke.
—¿La vendiste?— repitió el Uchiha furioso y sosteniéndole la mirada al pelinaranja.
—Hace varios años— intentó sosegar Yahiko con voz humilde, —lo siento, Sasuke, pero sabes que así son los negocios— agregó en espera de que el Uchiha entendiera. —Se la vendí a un granjero de humedad de apellido Uchiwa, al menos creo que era Uchiwa— meditó esperando no equivocarse. —Aunque no lo creas, supo que la liberó y después se casaron. ¿Qué te parece?— prosiguió esperando darle un consuelo.
No es que Yahiko fuera un cobarde, cosa que si se consideraba pero no iba a reconocerlo, pero esta vez los papeles se habían invertido pues en el pasado había bastado que hablara con voz clara y fuerte para que Sasuke acatara sus órdenes como esclavo, pero ahora no tenía delante a un indefenso chico de once años sino a un hombre adulto varios centímetros más alto que él, armado con un sable de luz y dueño de una templanza muy intimidante con aquella severa mirada ónix, tanto que Yahiko por poco y tembló temiendo cual sería la respuesta de Sasuke para con él, ¿Acaso lo mataría? No, era un Jedi y según tenía entendido eso no era propio de ellos. Aunque quiso sonreír ladinamente al pensar que su madre había podido encontrar un lugar seguro y personas que cuidaran de ella en su ausencia, continuaban atormentándolo pensamientos preocupantes, ¿Su madre estaría bien?, ¿Sus sueños eran solo eso o premoniciones de algo por venir o que ya había pasado? Por otro lado llevaba ocho años deseando volver a Tatooine para liberar a su madre por sus propios medios y acabar con la esclavitud en su planeta, tenía demasiados sentimientos encontrados como para saber bien que pensar. Aunque le costaba asimilar o digerir toda la información que acababa de obtener, precisaba de saber dónde encontrar a su madre concretamente, solo estaría tranquilo una vez que la viera y pudiera abrazarla.
—¿Sabes dónde están?— preguntó Sasuke esforzándose por mantener la calma.
—Muy lejos de aquí, en alguna parte al otro extremo de Mos Eisley, creo— consideró Yahiko llevándose pensativamente una mano al mentón.
—¿Dónde está, Yahiko?— insistió el Uchiha exigiéndole que fuera más concreto
—Oh, por supuesto— asintió el pelinaranja entendiendo el tono del azabache. —Ven, muchacho, revisemos mis registros— invitó señalando el interior de su tienda.
Satisfecho al ver que Yahiko entendía que no estaba ahí para bromas, Sasuke volvió la mirada hacia Sakura quien negó únicamente prefiriendo quedarse esperando afuera junto a Naruto quien se acercó a ella por precaución mientras el Uchiha ingresaba en la tienda siguiendo a Yahiko. Dejando libre un suspiro al perder de vista a Sasuke, Sakura recordó cómo años atrás había tratado de liberar a Mikoto de la esclavitud por intermedio de su leal doncella Pakura, entonces había sido muy tarde pues según tenía entendido ya había sido vendida pero no había logrado dar con la identidad del comprador mas sabía que debería habérselo dicho a Sasuke pues ahora se sentía cómplice de algo malo aunque ello hubiera sucedido sin intención alguna. Esperaba que pudieran encontrar a Mikoto junto a su nueva familia, que ella estuviera a salvo y esta visita quedara solo como una anécdota aprensiva y nada más, por la Fuerza que deseaba que solo fuera eso. Tras unos minutos, Sasuke apareció en el umbral y los tres pudieron retomar su camino de regreso al hangar cuanto antes; por suerte para todos los registros de Yahiko proporcionaron el paradero de Fugaku Uchiwa…
El interior de la nave del cazarrecompensas Isshiki Kara se encontraba sumergida en el silencio con este sentado y pilotando la nave, teniendo a su hijo Jigen sentado en el asiento de copiloto y brindándole su asistencia durante la travesía como si fuera todo un adulto desde que habían dejado atrás el planeta Kamino, saltando a la velocidad de la luz y de la cual salieron en ese momento para acercarse calmadamente al planeta de Geonosis que se hallaba rodeado por un campo de asteroides, pero no solo lo hubo hecho por eso sino para entregar el mando de los controles a su joven y prodigioso hijo quien necesitaba mejorar su forma de aterrizar. De forma casi idéntica solo que manteniendo una prudente distancia, el caza de Kakashi abandonó la velocidad de la luz y siguió cuidadosamente a la nave del cazarrecompensas por obra del transmisor que había colocado en la superficie de esta en el último minuto. Sentado en el asiento del copiloto y haciéndose cargo del control de la nave, Jigen Kara se sentía en su elemento y lo que consideraba era su momento favorito junto a su padre y manejando diestramente los controles, tratando de lucirse lo mejor posible para que su padre estuviera orgulloso de él y lo felicitara. Pero la confianza y felicidad de Jigen se esfumó cuando uno de los sensores de la nave entró en alerta.
—Papá, están persiguiéndonos— advirtió volviendo la mirada hacia su progenitor.
—Debió colocar un transmisor en la nave— suspiró Isshiki con frustración y recuperando el control de la nave. —Sujétate, entraremos al campo de asteroides— advirtió viendo asentir rápidamente a su hijo. —Le tengo reservadas un par de sorpresas— comentó sonriendo ladinamente y siendo imitado por Jigen.
Oprimiendo un botón del panel de control, se desplegó un agregado del mismo con una palanca de la que Isshiki tiró de inmediato, liberando una carga eléctrica del casco—también llamada Carga Sísmica—y que estaba pensada para destruir cualquier dispositivo localizador, y procedió a sumergir su nave en el campo de asteroides apenas liberó aquella peligrosa carga esperando que hiciera su efecto. Y así fue, pues tras ser liberada de la nave y en cosa de segundos la carga brilló a causa del centro eléctrico en su interior y detonó arrasando con todo a su paso en una oleada que hizo estremecer la nave de Kakashi, quien si bien no era el mayor aficionado del mundo al vuelo y la velocidad, maniobró los controles para evadir el impacto de la Carga Sísmica y la colisión de cualquiera de los fragmentos que se habían desprendido de los asteroides o que se habían convertido en fragmentos más bien. Este Jedi no entiende, frunciendo el ceño Isshiki procedió a disparar otra Carga Sísmica pero Kakashi ya preparado para ello aceleró la nave con toda intención de embestir al Kara al saberse descubierto, oportunidad que el cazarrecompensas no le dio encendiendo la artillería de la nave y procediendo a dispararle en una encarnizada persecución que hizo bufar al Hatake. Con lo que odiaba volar y se encontraba en situaciones como esa, ¡¿Dónde estaba Sasuke cuando lo necesitaba?! Oh, sí, en Naboo.
—¡¿Por qué siempre nos pasa esto?!— gritó Gai en su lugar de astromecánico y copiloto.
—Por eso odio volar— gruño Kakashi únicamente cuando uno de los proyectiles dio en el costado de la nave a modo de roce.
Aquello hubo sido solo suerte, por decirlo de alguna forma, el disparo de la nave del Kara solo había sido un roce pero en cualquier otra situación no hubiera salido vivo, prueba de que necesitaba tener sumo cuidado. Sumergiendo lo más posible su nave en el campo de asteroides, Kakashi trató de evitar la oleada de disparos por parte del cazarrecompensas, realizando las piruetas y evasivas menos propias de él—moviéndose de un lado al otro sin pauta aparente—y más de su Padawan pero solo concentrado en sobrevivir, salir de ahí y seguir al mandaloriano hasta obtener tanta información de él como le fuera posible. Al mando de los controles, Isshiki metió la nave a través de un estrecho túnel al interior de uno de los asteroides de mayor tamaño que estaba cerca de su nave, haciendo todo cuanto se le ocurría para perder al Jedi pero sin dejar de dispararle en todo momento; harto de aquella persecución, oprimió el botón rojo el panel de la nave disparando una serie de tres torpedos en dirección al caza del Jedi, confiado pues aquellas armas seguían el rastro de su objetivo hasta dar con él, en este caso la temperatura corporal del Jedi. Frunciendo el ceño al prever esa estrategia por parte del cazarrecompensas, Kakashi volvió la mirada por sobre su hombro a su tensó y siempre preocupado amigo y copiloto.
—Gai, prepárate a disparar lo que nos queda— instruyó Kakashi únicamente.
—¿Seguro?— preguntó el pelinegro parpadeando con sorpresa ante su estrategia
—Dispara ya— insistió el Hatake completamente seguro de ello, eso esperaba.
Creyendo en la palabra de Kakashi pues no tenía razones para dudar, Gai oprimió el botón de su panel de control para abrir la exclusa de carga y que usualmente siempre estaba vacía salvo si se trataba de misiones más largas, de hecho está solo estaba cargada con cajas de combustible ya vacías de misiones anteriores así como viejos contenedores de alimento pero obraron de la forma en que el Hatake tenía previsto. Ciertamente los torpedos seguían el calor corporal de quien pilotara la nave pero también eran susceptibles a todo aquello que se encontrara en su rango de impacto, en este caso la carga del caza del Jedi y que atrajo la atención de los torpedos que impactaron con estos para crear una "pared de explosión" y ocultar a su nave que maniobró hábilmente para ocultarla tras uno de los asteroides más grandes. La trampa de Kakashi frunció perfectamente pues apenas Isshiki vio la explosión a través del monitor de su nave esbozó una sonrisa ladina volviendo la mirada hacia su impaciente y muy preocupado hijo: no es como si Isshiki quisiera darlo por sentado pero con el ligero pasar de los segundos y al no ver o percibir movimiento salvo por fragmentos de la nave que quedaban en el espacio hubo comprendido que verdaderamente el Jedi había sido derribado y que ellos podían continuar su viaje despreocupadamente.
—No lo volveremos a ver— declaró Isshiki finalmente con tono triunfal.
Sonriendo sentado en su asiento a la diestra de su padre, sintiendo orgullo y admiración por su progenitor, Jigen se permitió respirar tranquilo mientras—tras realizar unos pocos giros—este sacaba la nave del campo de asteroides y la dirigía hacia la superficie del planeta Geonosis, entregándole el mando unos instantes después a su hijo para que Jigen practicara su aterrizaje; aquella no era una rutina ni estilo de vida apropiada para un niño pero Jigen Kara no era un niño como los demás, tan o más personalista que su padre. Los asteroides giraban silenciosos, aparentemente incólumes ante las explosiones y los zigzagueantes vehículos que acababan de cruzar su espacio o una de ellas más bien, pues sobre la superficie de uno se hallaba el caza Jedi de Kakashi quien se llevó pensativamente una mano al mentón, eligiendo permanecer donde estaba y dar tiempo a que el cazarrecompensas mandaloriano creyera que realmente lo había derribado para luego seguirlo; tenía el rastreador fijo a la nave aún, con ello contaba aún si este lograba quitarlo a la larga. Su nave si había resultado dañada por los disparos del mandaloriano pero no era nada grave, solo se trataba del propulsor pero ello podría esperar hasta que regresara a Coruscant, dependiendo de cuando fuera eso por como pintaban las cosas.
—Creo que ya esperamos suficiente— comentó Kakashi sabiendo que su amigo y copiloto ya tenía registrada la última trayectoria de la nave mandaloriana.
Asintiendo, Gai se encargó de sacar la nave del campo de asteroides en tanto Kakashi se mantenía alerta en caso de que fuera preciso tomar los controles de la nave pero a su vez sumergido en sus pensamientos lo que solo se acrecentó a medida que su caza cruzó la atmosfera del planeta y siguió la trayectoria que había realizado la nave del cazarrecompensas mandaloriano, la superficie roja del planeta provocaba eso pero también lo hizo la alta concentración de naves que o ya habían aterrizado en el planeta con anterioridad o se hallaban haciéndolo, más concretamente una enorme flota de naves que tenían el sello de la Federación de Comercio y su forma distintiva de esfera rodeada por un anillo que no acababa de cerrarse. La inmediata sensación que azoró a Kakashi fue la confusión pero también un escalofrió porque sabía que la persona al frente de la Federación de Comercio tenia razones para odiar a la Senadora Haruno pues ella había interrumpido su bloqueo a su planeta hace ocho años y había expuesto sus tropelías a la Republica Galáctica quien susurraba su nombre con suspicacia a día de hoy; Homura Mitokado. El misterio por investigar no hacía más que complicarse a cada momento, ¿Encontraría aquí en Geonosis una respuesta satisfactoria a todas sus inquietudes y las que estaban por venir? Esperaba que sí.
—Hay una extraña concentración de Naves de la Federación de Comercio— comentó Gai como si le leyera el pensamiento, buscando donde sería mejor aterrizar.
—Aterriza donde puedas ocultarte, yo investigare— instruyó Kakashi, no sabiendo que pensar a decir verdad.
Era abrumadoramente fácil reconocer los cargueros de la Federación de Comercio y ello preocupo a Kakashi…así como un Maestro Jedi fallecido y el cazarrecompensas Isshiki Kara habían estado implicados en la creación del ejercito de clones para la República, ¿Acaso existiría la posibilidad de que la Federación de Comercio también estuviera involucrada? Y de ser así, ¿De qué forma? No parecía haber una lógica en la situación y Kakashi sabía que no resolvería ninguna de sus incógnitas a bordo de su nave, agradeciendo que Gai la hiciera aterrizar fuera de lo que parecía ser una serie de cuevas o túneles subterráneos, sobrevolando rojas llanuras y piedras estriadas, rodeando montes y mesetas—todo el planeta parecía ser una meseta roja, árida y muerta—tras lo que parecía ser una gran edificación. Parecía estar en un verdadero punto muerto lo que le daba ventaja y tiempo para investigar. Sin decir una palabra, confiando en Kakashi, Gai abrió la escotilla de la nave para permitirle salir casi sin emitir sonido, dirigiéndole una breve mirada por sobre el hombro como advertencia y despedida al mismo tiempo antes de alzar la mirada hacia el entramado de túneles subterráneos que tenía por explorar para abastecerse de información.
La investigación debía continuar.
Más allá de Mos Eisley, Tatooine
Con una idea más clara de a dónde dirigirse, esperaba, Sasuke despegó la nave nubiana del hangar y se dirigió hacia las coordenadas que Yahiko le había dado sobre la residencia de la familia Uchiwa, mucho más allá de la ciudad de Mos Eisley que era el único otro asentamiento humano en Tatooine precisamente por su inclemente clima y prueba de ello fue el desierto y eterno mar de dunas que continuo ininterrumpidamente a medida que la nave sobrevolaba el planeta a una velocidad prudente. Tras una espera angustiosa para Sasuke, a lo lejos se divisaron una serie de asentamientos mucho más pequeños llamados Granjas de Humedad pero aun así el Uchiha no detuvo la nave al no haber llegado al lugar señalado por su antiguo propietario. Sentada en el asiento del copiloto y concentrada en el radar de la nave para intentar ser de apoyo a Sasuke, Sakura dejo libre un suspiro cuando el lugar estuvo ante ellos y procedió a iniciar el aterrizaje sin recibir protesta del Uchiha quien se sentía furioso e inquieto de solo imaginar todo lo que su madre había tenido que vivir en su ausencia, pero la presencia de Sakura lo reconfortaba pues aunque ella no sabía lo que era ser esclavo, si sabía el sentir de separarse de sus padres constantemente y extrañarlos, ella era la única persona que conocía que realmente podía entender lo que él sentía, gracias a ella no estaba solo en su angustia.
—Naruto, quédate en la nave y avísanos si sucede algo— instruyó Sasuke levantándose de su asiento y necesitando que vigilara el perímetro en caso de alguna eventualidad.
—Entendido— asintió el Uzumaki de inmediato. —Suerte— agregó cuando Sasuke pasó junto a él.
—Gracias— apreció el Uchiha, esperando que su pálpito e inquietudes fueran erradas.
Dirigiéndole una última mirada y amistosa sonrisa a Naruto, Sakura siguió prontamente los pasos de Sasuke quien le tendió la mano para bajar tan pronto como se desplegó la rampa de la nave; podía sentirlo temblar de nerviosismo y anticipación, aquellas emociones estaban desquiciándolo y todo cuanto Sakura pudo hacer para intentar transmitirle calma fue estrechar su mano contra la suya, sintiéndose mejor cuando en medio de su desazón el Uchiha correspondió y entrelazó su mano en respuesta. La nave había aterrizado a menos de diez metros de la granja de humedad por lo fue fácil para Sasuke y Sakura acercarse al asentamiento que en realidad estaba bajo la arena, pero para intentar obtener información lo mejor era el joven hombre—de unos dieciocho o diecinueve años cuando menos—que se hallaba examinando o manipulando algún tipo de sensor que había en una valla. Vestía una holgada camisa blanca de cuello en V cerrada por seis botones blancos bajo un chaleco de cuero gris azulado sin mangas y que permanecía abierto, pantalones negros y botas de cuero, y tenía cabello liso y ligeramente largo hasta los hombros, destacando sus ojos oscuros ante la palidez de su piel. Aunque muy enfocado en su trabajo, nada impidió que el joven hombre volteara ante la llegada de lo que parecían ser visitantes.
—Bienvenidos— saludó el hombre intercalando la mirada entre los dos visitantes, —¿puedo ayudarlos en algo?— consultó pues no se veían como conocidos.
—¿Sai?— preguntó Sasuke casi sin aliento e igual de sorprendido que Sakura a su lado.
—¿Sí?— afirmó el pelinegro observando mejor al hombre que tenía delante. —¿Sasuke?— susurró viendo asentir al Uchiha y sonriendo de inmediato. —No puedo creerlo, de verdad eres tú— habían pasado tantos años que ambos habían cambiado demasiado como para reconocerse de buenas a primeras, —y Sakura, que alegría verlos— inclinó respetuosamente la mirada ante la bella pelirosa.
—También es grandioso volver a verte, Sai— sonrió la Haruno feliz de verlo otra vez.
—Es increíble— jadeó Sai, absolutamente superado, —¿Qué están haciendo aquí?— preguntó suponiendo que no estaba ahí solo por una visita de cortesía.
—Es algo largo de contar, Sai, pero esperaba ver a mi madre— explicó Sasuke un tanto más tranquilo al verlo, —¿Dónde está?— inquirió imaginando o esperando que ella estuviera dentro de la casa.
—Oh...será mejor que entremos, síganme, por aquí— contestó el pelinegro minimizando su sonrisa y dirigiéndose hacia el interior de la casa con el Uchiha y la Haruno tras de sí. —Itachi, Fugaku, tenemos visitas— llamó al cruzar el umbral.
Mientras cruzaban el umbral de la casa en forma de cúpula hacia el interior, bajando por el entramado de escaleras, Sasuke y Sakura intercambiaron una mirada entre nerviosa y preocupada ante el silencio de Sai pues evitaba que ambos—Sasuke en especial—pudieran quitarse la sensación de que la muerte o el peligro rondaban, mas intentaron no pensar en ello mientras las escaleras llegaban a su fin y ellos accedían—tras Sai—a lo que parecía ser una sala de recepción o un espacio de comunicación entre escaleras. A su encuentro aparecieron dos personas de casi su edad o un poco mayores; un hombre que guardaba un asombroso parecido con Sasuke si de rasgos físicos se refería solo que su cabello era más oscuro y largo permaneciendo recogido en una coleta, vestía una camisa blanca de cuello en V con mangas ceñidas a las muñecas bajo un chaleco negro sin mangas y largo hasta las rodillas y que se cerraba a su cuerpo por un fajín, pantalones negros y botas de igual color. Y a su lado una mujer medianamente alta, de largo cabello castaño que caía sobre sus hombros peinado por un velo rosa pálido como su vestido de escote redondo, mangas ceñidas a las muñecas y falda lisa bajo una chaqueta superior color salmón sin mangas, de escote ligeramente en V y cerrado hasta la altura del vientre por una infinidad de pequeños botones.
—Soy Sasuke Uchiha— se presentó el azabache queriendo obtener información cuanto antes.
—Itachi Uchiwa— correspondió el pelinegro sorprendido por su visita, —ella es mi novia, Izumi— agregó volviendo la mirada hacia la bella joven a su lado.
—Hola— saludó la pelicastaña con una amable sonrisa.
—Ella es Sakura…— Sasuke se quedó sin palabras por temor a decir algo con lo que la pelirosa no estuviera de acuerdo.
—Viajamos juntos— completó la Haruno para evitar problemas pero agradeciendo que la presentara. —Es un placer— eran familia de Mikoto y por ende de Sasuke.
—El placer es mío— asintió Itachi con una ligera sonrisa. —Soy tu hermanastro, algo me decía que vendrías algún día— mencionó encontrando su mirada con el sorprendido Uchiha.
—¿Mi madre está aquí?— preguntó Sasuke finalmente, entre nervioso e inquieto.
—No esta— contestó el patriarca Uchiwa con voz serena presentándose en la estancia. —Fugaku Uchiwa, Mikoto es mi esposa— se presentó tendiéndole la mano al Uchiha que la estrechó por respeto. —Sera mejor que entren, tenemos mucho de qué hablar— invitó ya que la conversación a tener no sería breve.
Con lentitud y cojeando—lo que el Uchiha no había notado o no había prestado atención en ello más bien—, Fugaku se volvió hacia una de las habitaciones de la casa confiando en que lo seguirían que fue lo que su hijo Itachi y su prometida Izumi hicieron al instante, esta última ofreciéndole su apoyo al patriarca Uchiwa para permitirle caminar mejor. Sasuke tardo un par de segundos en decidirse a hacerlo, siendo observado con preocupación por Sakura que alzó con cuidado una de sus manos para situarla sobre su hombro al imaginarse la preocupación que debía sentir, pero se sintió mejor cuando Sasuke asintió en silencio y le indicó que siguieran a sus anfitriones hacia el interior de la casa. Habían venido aquí por respuestas, y debían obtenerlas aunque fueran dolorosas o decepcionantes en el peor de los casos…
Siguiendo los pasos del patriarca Uchiwa, todos quienes se hallaban dentro de la casa—excepto Sai quien por razones desconocidas eligió permanecer fuera de la casa cumpliendo con su trabajo—se dirigieron a la cocina donde Fugaku tomo asiento en la cabecera de mesa y a su diestra se sentó Itachi. Fugaku vestía una camisa blanca de cuello alto en V desabrochado y mangas holgadas que se ceñían en las muñecas bajo un chaleco de cuero sin mangas que permanecía abierto, fajín gris azulado en la cintura, pantalón marrón oscuro y botas de cuero de igual color, con corto cabello castaño oscuro que enmarcaba los lados de su rostro, y respecto a su cojera esta se debía a que su pierna izquierda se encontraba lesionada y vendada. Debería estar en cama, pero aparentemente quedarse quieto no era cosa que le fuera bien, no lo sabría Izumi quien acostumbrada al ritmo de la familia Uchiwa y siempre educada se dirigió velozmente hacia la cocina para preparar algo para las visitas, regresando lo más rápido que le fue posible y dejando la bandeja sobre la mesa antes de tomar asiento a la diestra de Itachi. Para equiparar las cosas, Sakura tomo asiento delante de Izumi dejando el asiento a su derecha vacío para Sasuke quien tomo aliento antes de sentarse a su lado, a la izquierda de Fugaku, temblando de los nervios y Sakura lo sintió al entrelazar una de sus manos con la suya para darle valor.
—Fue antes del amanecer, un grupo de guerreros Tusken salió de la nada— relató Fugaku lo más claramente que le fue posible. —Mikoto había salido temprano como siempre para limpiar los vaporizadores, y la atraparon viniendo a casa— por su tonó de voz era evidente que aquello era muy sensible para él. —Los Tusken parecen hombres pero son brutales, monstruos despiadados. Salí a buscarla con treinta hombres y solo regresamos cuatro— sonaba realmente abatido y afectado por ello.
—Mi padre seguiría buscándola, pero resultó muy herido y debe recuperarse antes de exponer más su vida— agregó Itachi encontrando su mirada con la del Uchiha.
—Entiendo— asintió Sasuke con voz temblorosa y el corazón en la garganta.
—No quiero perder la esperanza, pero ya paso un mes…— aclaró el patriarca Uchiwa para poner a sus visitantes en contexto, —dudo mucho que aun este viva— era poco probable teniendo en cuenta la fama que tenían los Tusken.
Al escuchar la apesadumbrada voz de Fugaku y sentir su ánimo derrumbarse, Sasuke se dio cuenta de que el hombre ante él realmente amaba a su madre y aunque tenía la mente ocupada con cientos de ideas preocupantes él no pudo evitar conmoverse y sentir felicidad porque su madre hubiera hallado la felicidad en estos años que él llevaba ausente, lo hacía sentir un tanto más tranquilo aunque fuera apenas un ínfimo consuelo. Pero eso no fue lo único que sintió, también un peso abrumador cayendo sobre sus hombros y la culpa de que aun habiendo tenido estos sueños durante semanas no había hecho nada al respecto hasta ahora, podría haber desafiado o desobedecido a Kakashi y venido a Tatooine solo para comprobar si su madre estaba bien realmente, ¡Podría haber hecho algo más! Los Tusken eran una tribu guerrera proveniente de las profundidades del desierto, se sabía poco de ellos, solo que no se llevaban bien con los humanos y que tendían a ser muy brutales si encontraban a uno de ellos. Refugiándose en su conexión con la Fuerza, Sasuke trato de sentir la presencia de su madre, trato de dar con su paradero a través de sus instintos y aunque no podía sentirlo con claridad, sentía que ella seguía con vida, algo en su corazón se lo decía y por lo que se levantó de su lugar en la mesa siendo observado por todos.
—¿A dónde vas?— preguntó Itachi preocupado por cual podría ser su curso de acción.
—A buscar a mi madre— contestó Sasuke únicamente, no pudiendo esperar más.
—Sasuke...— susurró Sakura temiendo lo que él pudiera estar pensando.
—Tu madre está muerta, acéptalo— lamentó imponer Fugaku no queriendo que se llevara una decepción.
—Puedo sentir su dolor— justificó el Uchiha, aferrándose a sus instintos, —sé que está ahí afuera y la encontraré— necesitaba hacerlo por él y por todos.
—Llévate mi speeder— ofreció Itachi pues no serviría insistir para que se quedara.
—Gracias— asintió Sasuke, agradeciendo que entendiera su preocupación.
Realmente apreciaba, aunque no pudiera manifestarlo en su plenitud, que la familia de su madre—no podía llamarlos de otra forma, y le resultaba raro considerarlos su familia pues nunca había tenido a nadie más que su madre y Sai, y eso ahora parecía muy lejano—pudiera comprender su sentir y brindarle apoyo representado en la figura de Itachi, este hombre ligeramente mayor que él y que ahora resultaba ser su hermanastro, lo más cercano a un hermano real que había tenido o tendría. Sonriendo ligeramente, Itachi se levantó de su lugar a la mesa entrelazando brevemente una de sus manos con la de su prometida Izumi, y procedió a abandonar la cocina tras Sasuke para sacar a la entrada de la casa su moto speeder. Pasaron largos segundos en que Sakura aun sentada a la mesa intercaló su mirada entre Izumi y Fugaku, era sensible a la Fuerza pero podía sentir fácilmente su dolor sin intentar buscar conexión alguna y ello acrecentó su preocupación haciendo que se levantara de su lugar lo más rápido posible y corriera hacia las escaleras y al exterior, encontrándose con Itachi y pasando junto a él quien regresaba a la cocina. Inclinado sobre la moto speeder que examino minuciosamente antes de decidir a subirse, Sasuke dejo libre un suspiro al advertir el eco de los veloces pasos de Sakura a su espalda y le costó mucho no marcharse cuanto antes en lugar de voltear a verla o ella intentaría seguirlo.
—Sasuke, espera— llamó Sakura corriendo al cruzar el umbral y salir de la casa. —No vayas, no solo, por favor— rogó temiendo lo que pudiera encontrar.
—Tengo que hacerlo— protestó el Uchiha volteando a verla, —ya desobedecí la misión viniendo aquí, y lo haré más si tú vienes conmigo— no podía llevarla consigo, no podía exponerla a ningún peligro. —Quédate aquí, son buenas personas, estarás a salvo con ellos— en eso podía creer.
—Ten mucho cuidado, por favor— fue todo lo que la Haruno pudo decirle en voz baja.
Sasuke tenía razón, si de ella dependiera y sin importar el peligro que involucrara, trataría de seguirlo por todos los medios y acompañarlo en lo bueno y lo malo, ¿No había hecho eso él hace ocho años atrás cuando ambos apenas y habían sido unos niños? Aunque fuera una locura, aunque solo pareciera estar destinado a complicar aún más las cosas entre ambos, Sakura cruzó velozmente los paso de distancia que la separaban de Sasuke y tomándolo del cuello encontró apasionadamente sus labios para sorpresa del Uchiha quien no tardó en envolver sus brazos alrededor de la cintura de ella para acercarla hacia sí y disfrutar del beso. Las cosas eran demasiado complicadas, ojala ambos simplemente pudieran disfrutar de su tiempo juntos, decir que se amaban, besarse, abrazarse y enfrentar lo que viniera, pero todo era demasiado complejo. Pegando su frente a la de Sasuke, Sakura lentamente rompió el beso encontrando su mirada con la suya, estrechando sus manos hasta que aceptó que tenía que dejarlo ir y ver como se subía a esa moto speeder tratando de mantener entrelazada su mirada con la suya con lo más posible, y cuando no quedaba otra opción encendió el motor, aparto la mirada dirigiéndola hacia las dunas del desierto y arrancó el speeder perdiéndose a toda velocidad para angustia de Sakura.
Esperaba que a su regreso celebraran un reencuentro y no lloraran por una tragedia.
PD: Saludos mis amores, quiero disculpar por mi prolongada ausencia fue un mal necesario por mis estudios, y espero de todo corazón que puedan entenderlo y sepan perdonarme :3 como siempre agradezco su apoyo, deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 las próximas actualizaciones serán "Kóraka: El Desafío de Eros", "El Siglo Magnifico: El Sultan & La Sultana" y "Queen: The Show Must Go On", lo prometo :3 esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga Ali-chan 1966 (agradeciendo su asesoría y aprobación, dedicándole cada una de mis historias por su respeto y cariño), a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (a quien dedico y dedicare todas mis historias por seguirme tan devotamente y apoyarme en todo), a carlos29 (agradeciendo sus palabras y poder contar con su aprobación), a "ktdestiny" (agradeciendo su apoyo y dedicándole cada capitulo), a Guest, (agradeciendo sus palabras y aportes, como los de todos), a SASUSAKU is canon (agradeciendo su apoyo a esta historia y dedicándole la misma, esperando que todos los futuros acontecimientos sean de su agrado), LectoraSS (agradeciendo mucho sus palabras, y adelantando que Sakura no morira como en la trama original de Star Wars), y a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Personajes:
-Sasuke Uchiha/Indra Otsutsuki como Anakin Skywalker/Darth Vader -Sakura "Hanan" Haruno como Padme Amidala Naberrie
-Kakashi Hatake como Obi-Wan Kenobi -Onoki como Yoda -A como Mace Windu -Naruto Uzumaki como R2D2 -Maito Gai como R4-P17
-Hiruzen Sarutobi como Sifo Dyas -Fuka Asakawa como Taun We -Fudo Imaruoka como Lama Su
-Isshiki Kara como Jango Fett -Jigen Kara como Boba Fett -Homura Mitokado como Nute Gunray
Cambios e Inspiración: En la redacción de este capitulo me he basado más en la novela de "Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones" para las escenas de Kakashi persiguiendo al cazarrecompensas Isshiki Kara, así como en parte del desenvolvimiento entre Sasuke y Sakura pero a esto le he impreso más conexión emocional e improvisación, trato que los diálogos sean más fluidos entre si y permitan que los personajes se conecten como pasa entre Sasuke e Itachi que—podríamos decirlo—tienen sus primeras interacciones en el capitulo, y en el siguiente se verán las de Sakura e Izumi. Nuevamente recalco en el capitulo la importancia que tiene Sakura dentro de la Orden Jedi pese a no ser una Jedi, pues es el apoyo del Conejo y quien intercede en su nombre ante la República y el Senado Galáctico. Además y como sabrán los fans de Star Wars, el día de ayer 27 de Mayo de estreno la serie de Obi-Wan que no duden incluiré a la largo en la trama de este fic pues reúne material suficiente de múltiples personajes para agregarlo al igual que la serie "The Mandalorian" o la próxima a estrenar "Ahsoka Tano", por lo que este fic no engloba únicamente las películas sino todo el universo de Star Wars incluyendo las novelas que he leído y el universo de Legends.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
