-Esta historia es una adaptación del universo de Star Wars creado por George Lucas, y esta orientada a interpretar la unión de las cuatro generaciones: República, Imperio, Nueva República y Primera Orden, tomando como base los personajes originales que George Lucas tenía en mente desde su concepción de la trilogía original y las precuelas. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, más los personajes de carácter secundario, las modificaciones a las personalidad, los hechos y la trama corren por mi cuenta y entera responsabilidad para darle sentido a la historia. Les sugiero oír "Boulevard of Broken Dreams" de Green Day para Sasuke, "Surrender" de Natalie Taylor para Sakura, "Gift Of A Friend" de Demi Lovato para Izumi y Sakura, "The Evening Fog" de Twelve Titans Music para Kakashi y "Breath Of Life" de Florence and The Machine para el contexto del capitulo.


Geonosis

Internándose en las cavernas de Geonosis y que estudió con suma atención, Kakashi se sorprendió al escuchar lo que a lo lejos parecía ser el eco de maquinarias funcionando y que trató de seguir lo mejor posible guiándose únicamente por el eco que reinaba en los oscuros pasadizos de roca hasta llegar lo que parecía una llanura al interior de las cavernas y que desembocaba en un gran cañón en cuyo fondo operaba una funcional fábrica de droides que eran ingresados por miles con presteza al interior de transportes militares con el sello de la Federación de Comercio. Observando por el rabillo del ojo el fondo del cañón y la fábrica de droides que ahí operaba, Kakashi continuó con su camino por los pasadizos de las cavernas y que dieron paso a una estructura en forma de torres, transformando los pasadizos en pasillos de un complejo de tipo ciudadela como aquella en que el Hatake había estado en Kamino, pero todo era más tosco y predominaba el color rojizo. Moviéndose de sombra en sombra, ocultándose al mismo tiempo que trataba de orientarse, Kakashi subió unas escaleras hacia lo que parecía ser el nivel superior, evadiendo velozmente a los guardias o técnicos geonosianos que encontraba en su camino. Viendo sombras en el extremo del pasillo por que transitaba, Kakashi analizó donde ocultarse, subiendo a lo alto del techo y ocultándose entre las presuntas vigas que lo camuflaron con sus sombras.

—Tenemos que convencer al Gremio de Comerciantes y a la Alianza Corporativa de que firmen el tratado— pronunció una voz grave al frente del grupo de políticos.

—¿Qué paso con la Senadora de Naboo?, ¿Ya está muerta?— interrogó el virrey Homura Mitokado de la Federación de Comercio, Kakashi reconoció su voz de inmediato. —No firmare el tratado hasta que tenga su cabeza en mi escritorio— estaban hablando de Sakura y eso solo podía significar una cosa.

—Soy un hombre de palabra, virrey— aseguró el hombre con diplomacia y un temple entre sereno y arrogantemente aristocrático.

Teniendo cuidado de no emitir sonido alguno ni hacer nada para delatar su presencia, Kakashi observó mejor al grupo de once individuos—evidentemente políticos—que transitó debajo de él por aquel pasillo, cuatro iban al frente y siete detrás; el más fácil de reconocer fue el virrey Homura Mitokado junto a quien se hallaba su esposa lady Koharu Utatane que portaba un sencillo vestido verde limón de escote cuadrado y mangas ceñidas hasta los codos que se tornaban acampanadas y traslucidas hasta casi cubrirle las manos, con falda de una sola capa decorada con lentejuelas en el dobladillo al igual que en los hombros y el centro del corpiño, con su largo cabello castaño recogido tras su nuca por una diadema de oro decorada por cristales oliva y esmeraldas a juego con una guirnalda y pendientes en forma de lagrima. Junto a ellos se hallaba el que parecía ser el líder de Geonosis por sus rasgos toscos, piel morena y vestiduras características, pero quien más llamó la atención de Kakashi fue el hombre al frente del grupo pues lo reconocía del Templo Jedi, no lo había conocido pero sabía quién era; el Conde Madara de Serenno. Era un hombre alto, de piel blanca y largo cabello azabache oscuro, ojos negros y que vestía un elegante pero sobrio atuendo negro, una chaqueta de cuello alto y cerrado con una capa marrón rojiza—que se cerraba por una cadena de oro—sobre los hombros, pantalones y botas negras.

—Con los nuevos droides de combate que le construimos, Conde Madara, tendrá el mejor ejército de la galaxia— aseguró uno de los políticos del grupo pero Kakashi no lo reconoció al estar mucho más concentrado en estudiar al Conde de Serenno.

Aunque el lugar en que se hallaba lo pusiera en una situación poco ventajosa para estudiar al azabache, Kakashi no pudo evitar sentir algo de curiosidad y admiración pues de un modo u otro aquel hombre había sido el mentor de su fallecido Maestro Minato y este a su vez lo había forjado a él, ¿No era signo de grandeza admirar a quienes los habían precedido? El propio Conde de Serenno había sido Padawan del Gran Maestro Onoki y una leyenda viviente entre los Jedi hasta que había tomado la decisión de abandonarla para atender los asuntos de su mundo natal. O eso es lo que Kakashi había creído como todos hasta ahora, ¿Qué hacia tan noble personalidad, alejada de la vida pública, reuniéndose con alguien como el virrey Homura Mitokado? Además, ¿Qué era eso de firmar un acuerdo teniendo como garantía la cabeza de la Senadora Haruno? Las sospechas de que el virrey estaba detrás de los intentos de asesinato a la Senadora Haruno—y que ella misma había asegurado era así—se confirmaron en la mente de Kakashi quien, al sentir que se alejaba el peligro, respiró profundamente pero no por ello bajo de las vigas en lo alto del techo sino que se movió entre ellas para seguir al grupo de políticos y escuchar que clase de negocios estaban tratando de forma tan secreta pues ya no sabía a qué atenerse.

Sus incógnitas no habían hecho sino aumentar.


Agradeciendo que todos los pasillos o estancias de la ciudadela estuviera conectados en lo alto por las vigas que le permitían ocultarse, Kakashi pudo trasladarse rápida y silenciosamente a la sala de reuniones donde se encontraba el grupo de políticos sentados alrededor de una gran mesa que abarcaba la mitad de la habitación y discutieron los temas que los atañían allí sin necesidad de presentaciones. Su atención fue al Conde de Serenno de inmediato pues aunque no tenía los detalles, Kakashi de inmediato supuso que el Conde Madara estaba al mando de aquella situación pues su rango, orígenes y carrera personal no podrían conducirlo a menos. De entre el grupo de políticos presentes el Hatake pudo identificar a Nobuhide Tokugawa de Ando quien dirigía la denominada Tecno-Unión y se caracterizaba por su atuendo mimetizado con un uniforme de científico y sus lentes, Tadakatsu Shingen de Sy Myrth con su barba rojiza y aspecto corpulento, y el Senador Musashi Yamamoto de Tessek siempre frio y estoico como militar que había sido en su juventud, además de Hideyoshi Oda que representaba al Gremio de Comercio…que ellos cuatro estuvieran presentes no auguraba nada bueno. Antes de hablar, el Conde de Serenno paseó su mirada por todos los presentes excepto el líder de Geonosis y el virrey Mitokado:

—Como ya les explique, estoy convencido de que diez mil sistemas más se unirán a nuestra causa con su apoyo, caballeros— prosiguió Madara retomando su anterior conversación. —Dejen que les recuerde que tenemos un compromiso absoluto con el capital que deseamos, la anulación de impuestos, la reducción de tarifas y la eventual abolición de todas las barreras comerciales— nombró observando a cada uno de los invitados a la mesa. —La firma de este tratado les proporcionará unos beneficios que superaran todo lo imaginable, y no hay que olvidar que lo que proponemos es un sistema de comercio completamente libre— todo eran beneficios por así decirlo.

—Eso podría ser interpretado como traición, señor— acotó la Senadora Tomoe Oda presente en la mesa. —Aunque cierto es que en este punto todo es un riesgo— consideró en voz alta y sin oponerse a las palabras del Conde de Serenno.

—La Tecno-Unión está a su disposición, conde Madara— aseveró Nobuhide Tokugawa en representación de la alianza de sistemas que lo respaldaba.

—De igual manera firmare su tratado en representación de la Alianza Corporativa— respaldó de igual modo Hideki Shingen.

—Agradecemos mucho su cooperación, magistrado— asintió el Conde de Serenno con satisfacción.

—Aunque los Gremios de Comercio no desean implicarse abiertamente— aclaró el representante temiendo no poder brindar mayores garantías, —y de momento les apoyaremos en secreto en espera del momento oportuno de hacer negocios— de momento su mundo continuaba formando parte de los Sistema de la República.

—No pedimos más— aseguró Madara desviando la mirada hacia distinguido miembro del Clan Bancario quien inclinó la cabeza al encontrar su mirada con la suya.

—El Clan Bancario firmara su tratado de igual manera, señor— aseveró Yoshitsune Tametomo con voz educada y respetuosa.

—Bien, muy bien— asintió el Conde sonriendo ladinamente. —La Federación de Comercio ya nos brindó su apoyo, y cuando sus droides de combate se combinen con los suyos tendremos el ejército más grande de la galaxia— no eran conjeturas sino una realidad y muy satisfactoria había que añadir. —Los Jedi no podrán vencerlo y la Republica no tardara en cumplir todas nuestras demandas— cuando eso pasara la Confederación de Sistemas Independientes se impondría a la República misma.

Escuchar aquella conversación resultó muy ilustrativo para Kakashi quien por la sola razón de ser precavido incluso contuvo la respiración mientras cavilaba sobre las palabras que acababa de oír y todavía más porque habían salido de la boca de un Jedi o de quien había sido un Jedi, mentor de su fallecido Maestro y Padawan del más grande de los Maestro Jedi, del jefe del Alto Consejo, ¿Cómo era posible? El hombre que había sido un Jedi honorable había reunido a todos estos políticos e industrialistas importantes para crear la mayor amenaza posible contra la Republica, contra el Senado y contra los Jedi. Con el dinero del Clan Bancario y el apoyo de los Gremios Comerciales, sumado a la ayuda de Geonosis cuya fabricación de droides ahora cobraba sentido en la mente de Kakashi, estaba claro que el peligro potencial era abrumador y debía tenerse muy en cuenta. Con sigilo y sumo cuidado, asegurándose de no ser visto ni escuchado Kakashi abandonó la habitación ocultándose entre las vigas al ya haber oído bastante. Tratando de no dejarse llevar por sus emociones, Kakashi comenzó a ver como encajaban las piezas de todo lo ocurrido; el virrey Homura Mitokado quería ver muerta a la Senadora Haruno aun sabiendo que la oposición de ella a permitir la creación de un Ejército de la República lo beneficiara, pero ello también hizo que un escalofrió corriera por la columna del Hatake. Si Sakura estaba en peligro eso quería decir que Sasuke también…


Residencia de la familia Uchiwa, Tatooine

Las horas transcurrían insoportables sin que Sakura pudiera hacer nada para evitarlo, había obedecido sin dudar las palabras de Sasuke tras verlo desaparecer en la inmensidad del desierto de Tatooine, regresando al interior de la casa y recibiendo una cálida acogida por parte de Itachi e Izumi quienes le parecían muy agradables por cierto, además Fugaku se mostraba como un hombre reservado pero estaba claro que le alegraba tener compañía en la casa después de tanto tiempo pese a su profundo dolor por la desaparición—o peor, perdida—de su esposa. Por sus modales, Sakura fue amable y cortes como de costumbre al sentarse a la mesa y cenar con toda la familia, disfrutando escuchar historias por parte de Sai o el propio Itachi a quien tomó afecto de inmediato por su calidez y gran sensibilidad. Aunque ayudó voluntariamente a lavar los platos tras la cena, incapaz de quedarse sin hacer nada, Sakura pronto salió de la casa, frunciendo el ceño al tratar de divisar cualquier cosa en el horizonte pero sin encontrar nada lo que solo contribuyó a frustrarla, abrazándose a sí misma al sentir una brisa fría recorrer el ambiente y más ahora que los soles gemelos habían desaparecido en el horizonte transformando el cielo de un vibrante azul claro al rosa, anaranjado y ahora purpura. Subiendo las escaleras hacia el exterior, Itachi sonrió ligeramente al ver a Sakura tratando de ver cualquier señal en el horizonte.

—Sakura— llamó el Uchiwa haciendo que la pelirosa volteara a verlo. —Deberías entrar, es peligroso estar afuera a esta hora— Tatooine no era un planeta agradable.

—Lo siento, creí que Sasuke volvería esta noche, es un Jedi después de todo— se disculpó la Haruno con una triste sonrisa, —pero no volverá, no hoy— lo sabía pero no había querido reconocerlo hasta ese momento.

Volvió la mirada hacia el horizonte, deseando no sentir culpa por dar la espalda a ese paraje y regresar al interior de la casa, sabía que nadie la juzgaría por hacerlo pero ella si lo haría pues creería estar abandonando a Sasuke a su suerte y ello sería algo que nunca podría perdonarse. Como si le leyera el pensamiento a Sakura, Itachi negó en silencio para sí pues si Izumi partiera en algún momento por cualquier razón él se encontraría igualmente preocupado y viceversa si fuera él quien se ausentara, lo sabía bien. Confiando en el buen juicio de Sakura e incapaz de no empatizar con ella, Itachi regresó al interior de la casa encontrándose con Izumi quien siguió con su camino mientras le dirigía una ligera sonrisa, prometiéndole que volvería al interior en unos minutos lo que él no dudo en creer al continuar con su camino. Como una mujer enamorada, Izumi podía empatizar con los sentimientos de Sakura de una manera que personas como Itachi quizás nunca harían pues aunque fuera sensible los sentimientos no eran lo suyo, pero si lo de ella que se sujetó la falda del vestido para no tropezar, acercándose en silencio a Sakura y observando hacia el horizonte en busca de lo mismo que ella, ¿Qué haría si fuera Itachi el que estuviera en la misma situación? Estaría desesperada y buscaría cualquier forma a su alcance para seguirlo.

—También me sentí asustada cuando Itachi acompaño a su padre para buscar a Mikoto— comentó Izumi únicamente, situando a la diestra de Sakura quien volvió la mirada hacia ella y sintiendo que las palabras sobraban en aquel momento.

Hablando honestamente, le sorprendía que Sakura pudiera mantener el control de sus emociones de forma tan eficiente en ese momento y ello solo hacía que Izumi la admirara más, en Tatooine la sociedad era bastante patriarcal y quizás una de las únicas formas que tuviera una mujer de sobrevivir era tener un carácter fuerte y Sakura sin duda lo tenía…Mikoto le había tenido mucho cariño según le había comentado en el pasado. Agradeciendo la comprensión de Izumi, Sakura sonrió ligeramente a la pelicastaña quien situó una de sus manos sobre su hombro a modo de apoyo provocándole un símil con una querida amiga a quien no veía hace tiempo; sintió una profunda angustia en su corazón al imaginar cuantas veces Sasuke habría deseado compartir el mismo sentir en torno a quienes le rodeaban y lo sabía pues él le había dicho que como Jedi se le prohibía ser cercano a otros y formar apegos…no por primera vez Sakura se preguntó, ¿Qué le estaban haciendo los Jedi?, ¿Era justo que le quitaran tanto? Sabiendo que nada obtendría cavilando ahí en la oscuridad, Sakura regresó al interior de la casa en compañía de Izumi, creyendo en la palabra de Sasuke, si él había creído que Mikoto seguía con vida debía ser así y ningún ejecito seria lo bastante poderoso como para detenerlo en su misión de reunirse con su madre.

A pesar de todo, aquella noche Sakura no pudo dormir.


Aunque habitualmente imprudente por defecto propio, Sasuke detuvo su speeder a una distancia más que correcta del campamento de los guerreros Tusken apenas lo hubo localizado cuando la noche ya había caído, sabía que esos individuos eran rastreadores expertos y que sabían cuando alguien ingresaba en sus terrenos por lo que él eligió moverse a pie y con gran sigilo, dejando atrás su vehículo para proteger su única y más óptima vía de escape. Usando las sombras proyectadas por el desierto para ocultarse gracias a sus ropas oscuras, Sasuke se aproximó al campamento Tusken que se hallaba alrededor de un pequeño oasis y se internó en el lugar sintiendo la presencia de su madre, su dolor y esperando que no fuera demasiado tarde. Las tiendas o cabañas eran simples y hechas de pieles de las criaturas que los guerreros Tusken mataban, todas se veían básicamente iguales pero Sasuke supo en cual ingresar, cortando a través del material que componía la tienda una abertura lo suficientemente grande para permitirle cruzar, conteniendo un jadeo al ver a su madre atada al poste que sostenía la estructura; pálida, con restos de sangre en las sienes y los lados del cuello así como en su ropa, con las manos atadas a su espalda…esa sola imagen lo hizo estremecer de golpe mientras se acercaba y arrodillaba ante ella procediendo a desanudarle las manos lo más rápido posible.

—Mamá— llamó Sasuke en voz baja, aproximándose a su progenitora y desatándole las manos. —Mamá, soy yo— insistió envolviendo uno de sus brazos alrededor de ella para ayudarla, viendo como ella abría los ojos y alzaba la mirada hacia él.

—¿Sasuke?— preguntó Mikoto con un hilo de voz, viendo asentir al hombre ante ella, —¿eres tú?— sonaba demasiado maravilloso como para poder ser verdad.

—Estoy aquí, mamá— asintió él con una ligera sonrisa ladina acomodando a su madre sobre su regazo y abrazándola hacia su pecho, —estas a salvo— aseguró alzando una de sus manos para apartar un mechón de cabello de su rostro.

Si bien no era el mejor momento para pensar así ni afirmarlo, Sasuke sintió como si no hubieran pasado años sino semanas desde que había dejado Tatooine, su madre—la persona más valiosa en su vida junto con Sakura—se veía igual de hermosa que la última vez en que la había visto e incluso más porque sabía que había sido feliz en los ocho años que él llevaba lejos, sus temores habían sido infundados y aunque se encontrase herida de tal modo que eso le provocara furia y deseos de lastimar a quienes habían osado tocarla, ella estaba a su lado y todo podría tener solución, ello le brindaba la calma que tanto había deseado y una voz cálida le susurró en su conciencia; todo va a estar bien, que era lo que tanto necesitaba escuchar y sentir. Tratando de obtener fuerzas, Mikoto apoyó débilmente una de sus manos sobre el hombro derecho de su hijo para estudiarlo mejor mientras esbozaba una radiante sonrisa, había crecido mucho en estos ocho años siendo notoriamente más alto que ella y muy guapo, de rasgos muy delicados pero cálidos con aquellos orbes ónix idénticos a los suyos y su distintivamente rebelde cabello azabache azulado...su adorable hijo se había convertido en un joven muy guapo, era todo cuanto ella había esperado que fuera y eso le hizo sentir una calma profunda, una paz como ninguna otra y la sensación de que todo estaría bien porque su hijo estaba a su lado.

—Sasuke...— reconoció Mikoto con voz dulce, —que guapo te ves— elogió absolutamente feliz de verlo tras tan larga espera.

—Te extrañe mucho— correspondió él con la voz quebrada a causa de la emoción.

—Mi hijo, mi héroe, sabía que volverías— la azabache alzó una de sus manos con las escasas fuerzas que aun tenia para acariciar el rostro de su hijo. —Siempre he estado orgullosa de ti— aseguró en caso de que él no lo tuviera claro. —Ahora estoy completa— tenerlo a su lado en ese momento era todo cuanto podía pedir.

—Guarda tus energías, mamá, tenemos que salir de aquí— contrarió Sasuke frunciendo ligeramente el ceño. —Todo va a estar bien, lo prometo— por ahora lo importante era abandonar ese lugar cuanto antes.

—Te amo...— murmuró Mikoto sin apartar sus ojos de él, únicamente concentrada en la alegría que sentía por tenerlo a su lado.

Si durante todo este tiempo Mikoto había soportados las torturas y heridas infringidas por los Tusken, había sido porque atesoraba en su corazón la ilusión de volver a ver a su hijo al menos una vez y ahora lo tenía a su lado, las escasas fuerzas que tenía le eran nada con tal de saberse a salvo y confiar en que Sasuke estaría bien, y lo hacía. Justo cuando Sasuke pretendía levantarse del suelo cargando en brazos a su madre, la mano con que ella le acariciaba el rostro cayó pesadamente sobre su regazo y la sonrisa en el rostro de su progenitora se desvaneció mientras sus ojos se cerraban y su cabeza caía contra su hombro derecho, haciendo que se paralizara en su lugar. Ya que gracias a su conexión con la Fuerza podía sentir la vida en las personas que lo rodeaban, el Uchiha sintió que se le detenía el corazón cuando la vida abandonó el cuerpo de su madre, absolutamente incrédulo y cargándola en sus brazos, acunándola contra su pecho por minutos que le parecieron eternos. Su primer sentimiento fue de culpa hacia sí mismo, por su mente pasaron todos los momentos felices que había pasado junto a su madre mientras se preguntaba si podría haber hecho las cosas de otro modo o de mejor forma para hacer algo y salvar a su madre de tan cruel final pero pronto la culpa fue sustituida por la ira contra los Jedi por haberlo alejado de su progenitora.

Aquello no podía estar sucediendo, su mente simplemente no podía aceptarlo, era demasiado horrible para ser verdad…pero lo era, había fallado; una vez le había prometido a su madre que la liberaría cuando regresara, que no volvería a ser una esclava y no había podido salvarla, no había tan siquiera una mísera razón para que su madre hubiera estado orgullosa de él. Un vacío nació en el corazón de Sasuke y fue llenado por dolor mientras acariciaba el rostro de su madre una última vez. ¿Cómo había podido alguien lastimar a una mujer tan amable, amorosa e inocente como su madre? Pensar en los Tusken disfrutando de ello, celebrando el dolor, lágrimas y agonía infringidas a su progenitora sumergieron a Sasuke en una ceguera absoluta, emociones cada vez más oscuras comenzaron a reemplazar el dolor y la tristeza; la ira, el odio y la sed de venganza, todas esas emociones querían enaltecerlo y él quería abrazarlas pese a saber que estaba mal, y el dolor en su interior le impidió luchar contra ello. Cuando Sasuke levanto la mirada hacia el umbral de la tienda no había brillo en sus ojos ónix, solo oscuridad como si estuviera en un trance mientras recostaba suavemente el cuerpo de su madre sobre el suelo, estrechando sus manos una última vez antes de levantarse. Pagaran por lo que te han hecho, mamá, prometió Sasuke alcanzando su sable de luz de su cinturón…


Coruscant

A solas en la sala del Consejo Jedi, el Gran Maestro Onoki se hallaba inmerso en una profunda meditación como de costumbre para tratar de fortalecer su vínculo con el Lado Luminoso de la Fuerza en contraste con el Lado Oscuro del que debía alejarse como Jedi y más teniendo ochocientos años de experiencia, pero nada lo preparó para la abrumadora perturbación que sintió a través de la Fuerza, se trataba de una repentina descargar de rabia, odio, sufrimiento y dolor incontrolable que lo hicieron fruncir profundamente el ceño mientras se llevaba distraídamente una mano a las sienes como si tratara de alejar el dolor, abriendo lentamente los ojos al sentir como la perturbación llevaba a su fin. En su mente juraría que incluso había escuchado a la voz del fallecido Minato gritando "¡No lo hagas!", ¿De quién hablaba?, ¿Qué no debía hacer? Sonaba como una locura y sin embargo Onoki estaba seguro de haber escuchado su voz, sumergido en su meditación y por lo que sabía que no podía estar equivocado. Cerrando los ojos nuevamente, Onoki trató de concentrarse en aquella llamada fantasmal y en su origen pero no encontró nada, solo sintió el dolor y la rabia en el aire cuando las puertas de la estancia se abrieron y el Maestro A ingresó, frunciendo de inmediato el ceño con extrañeza ante la palidez del Gran Maestro Jedi.

—¿Qué sucede?— preguntó A viendo abrumado al Gran Maestro Jedi por primera vez.

—Sentí una perturbación en la Fuerza; muerte, sufrimiento y dolor— contestó Onoki en voz baja, aun algo aturdido. —Algo terrible ha ocurrido e involucra al joven Uchiha— aseguró no pudiendo llegar a otra conclusión. —Está sufriendo y siente gran dolor— y ello era preocupante si la profecía era cierta y era el Elegido de la Fuerza

A lo largo de los años no había existido forma alguna de comprobar si la profecía sobre el Elegido era cierta y si Sasuke Uchiha era realmente dicho individuo, esta incertidumbre reinaba en todos los Jedi pues si la mitad creía con firmeza que el Uchiha estaba destinado a traer el equilibrio a la Fuerza, la otra mitad se negaba rotundamente y creía que esto eran simples fantasías, que la profecía no era real y que nunca nacería individuo alguno con tal deber pero no se podía negar la gran conexión que unía a Sasuke a la Fuerza, su sensibilidad, intelecto y habilidades con el sable de luz superaban a cualquier otro Jedi en la historia y había que tomarlo en cuenta...y si el Gran Maestro Onoki había sentido una perturbación tan clara y fuertemente, solo podía deberse a que algo estaba afectando al joven Uchiha, ¿Pero qué? Tomando asiento sobre el escaño contiguo a aquel en que se hallaba el Maestro Onoki, el Maestro A continuó con el ceño fruncido y pensando en las palabras que su superior acababa de pronunciar, no era un secreto para nadie que él dudaba de que Sasuke Uchiha fuera el Elegido de la Fuerza por sus vínculos emocionales pasados aunque sí que eso lo diferenciaba de cualquier otro Jedi junto con sus habilidades innatas, pero si lo que decía el Maestro Onoki era cierto y se había percibido una gran perturbación en la Fuerza que involucraba al joven Uchiha, ¿De qué podía tratarse?

Estaban pasando demasiadas cosas.


Tatooine

Temprano esa madrugada en Tatooine el día comenzó cuando los soles gemelos emergieron en el árido horizonte pero Sakura apenas lo notó pues no había dormido nada durante la noche, su preocupación por Sasuke era demasiada como para cerrar los ojos por siquiera un momento. Ya cambiada de ropa en este nuevo día, la pelirosa portaba un holgado vestido azul claro con textura de pliegues, escote en V sin mangas sino que tirantes y que llegaba hasta el suelo cubriendo unas cómodas manoletinas color gris,ypor sobre el vestido lucía una túnica semejante a un poncho azul oscuro, de profundo escote en V hasta la altura del vientre con corta falda en A por encima de la altura de las rodillas y con mangas acampanadas que casi le cubrían las manos, con bordados en naranja, amarillo y lila para replicar el emblema de Naboo a la altura de los codos y en el frente de la falda, y sus largos rizos rosados caían libremente sobre sus hombros y tras su espalda peinados por un broche. No teniendo nada que hacer esa mañana, la Haruno se dirigió hacia la cocina con intención de preparar el desayunó para quienes ahí vivían con tal de distraerse y ayudar un poco pues había visto a Izumi bastante ajetreada el día anterior, pero sin darse cuenta se encontró pronto tan inmersa en ello que no notó el momento en que Izumi apareció en el umbral.

—Sabes que no es necesario que hagas esto, Sakura— regaño la pelicastaña sonriendo ligeramente al ingresar en la cocina.

—Pero quiero hacerlo— contrarió la pelirosa no pudiendo quedarse sin hacer nada, —han sido tan generosos conmigo que deseo mostrar mi gratitud— sus padres la habían educado para actuar así.

—Está bien— asintió Izumi sabiendo que de nada le serviría protestar, conformándose con ayuda a la Haruno. —¿Y cómo es?— preguntó con inevitable curiosidad.

—¿A qué te refieres?— preguntó Sakura sin haber entendido la curiosidad de Izumi.

—Naboo— aclaró la pelicastaña habiéndola escuchado decir que provenía de ahí. —¿Cómo es?— salir de Tatooine era algo que nunca había hecho ni Itachi tampoco.

—Es muy hermoso, con mucha agua y árboles, con algunas de las vistas más bellas que existen— describió la pelirosa indicándole que le acercara un cuenco con agua. —Es lo opuesto a Tatooine— Naboo era verde y hermoso donde Tatooine era seco y árido.

—Me gustaría verlo algún día— confesó Izumi en un suspiro pues sonaba irrealizable.

—Y lo veras— aseguró Sakura tratando de animarla pues la Fuerza sabía que todos lo necesitaban.

—No creo que sea posible, nuestro estilo de vida no lo permite— negó la pelicastaña no pudiendo exigir muchas cosas en su vida, pero podía conformarse con ello.

—Si ustedes me lo piden, claro que pueden— determinó la pelirosa para extrañeza de la futura Uchiwa. —Son familia de Sasuke, y quien sea su familia es muy querido para mí— cuidar de ellos sería su responsabilidad para con él.

—No, no podríamos…— trató de negarse Izumi, superada a causa de su generosidad.

—Itachi y tu van a casarse— mencionó Sakura en voz alta recordando una conversación del día anterior, —considéralo mi regalo de bodas anticipado, un viaje a Naboo por su luna de miel— la Fuerza sabía que nada le costaba brindarles tal cosa.

Como Senadora de la Republica y antes reina de Naboo gozaba de muchos ahorros que había empelado en la creación de la mansión en la región de los Lagos pero seguía teniendo mucho dinero a su disposición que no gastaba salvo en renovar su guardarropa y en nada le dolería obsequiarles una bella luna de miel a Izumi e Itachi quienes habían sido muy amables con ella desde el día de ayer pese a apenas conocerla, y no podía olvidar que eran familia de Sasuke por el matrimonio de Mikoto y Fugaku. Adorablemente dulce en su aspecto general como el día anterior en que se habían conocido, Izumi portaba un sencillo vestido blanco grisáceo de escote redondo—debajo un escote falso azul claro de escote en V—, mangas ceñidas a las muñecas sobre otras superiores que se abrían como lienzos desde los hombros, y los lados del corpiño tenían bordados azul grisáceo formando un corte en V hasta la altura del vientre donde estos se extendían a lo largo de toda la falda lisa, y sus largos cabellos castaños caían sobre sus hombros enmarando una cadena plateada de la que pendía un cristal purpura. Absolutamente conmovida por la amabilidad de Sakura y que superaba todo lo que hubiera conocido antes, Izumi se abrazó efusivamente de Sakura quien tuvo que sostenerse del inmobiliario a su espalda para no caer.

—Gracias— agradeció la pelicastaña al borde del llanto por la emoción.

—De nada— rió la pelirosa correspondiendo gustosa a su abrazo.

Saber que evocaba alguna alegría en quienes la rodeaban—Fugaku, Itachi e Izumi—, y que tan amables habían sido con ella desde su llegada del día anterior, hizo sentir plena a Sakura mientras ella e Izumi rompían el abrazó y se observaban con la primera sonrisa de emoción que ambas esbozaban desde el día anterior, la pelicastaña secándose rápidamente las lágrimas que a nada estuvieron de resbalar por sus mejillas. No es como si Sakura deseara hundirse en la preocupación y desesperanza pero algo en su corazón le dijo que no podría cumplir su deseo de darle a Mikoto una vida en Naboo como sabía que Sasuke tanto deseaba, y aunque la vida en Tatooine era evidentemente dura y difícil ya le había quedado claro que Itachi, Izumi y Fugaku eran felices en el árido y desértico planeta pues esa era toda la vida que conocían, desearía darles una vida en un paraíso como lo era Naboo pero si ese no era el deseo de ellos al menos obsequiaría a Itachi e Izumi un poco de lo que ellos desconocían. Ayudada por Izumi quien se mostró entusiasta, Sakura regresó a su labor de preparar el desayuno, puede que no tuviera vista al exterior desde la cocina pero en su mente recorría la superficie del planeta tratando de alcanzar a Sasuke y deseando que estuviera y regresara bien, mas hasta entonces cuidaría de su nueva familia...


Geonosis

Habiendo abandonado la ciudadela hace solo unos instantes, Kakashi regresó por sobre sus pasos hacia su caza al pie de la enorme estructura mimetizada con roca y donde su amigo Maito Gai se hallaba esperándolo pacientemente, pero no fue solo alegría lo que sintió al verlo sino también preocupación ante la expresión indescifrable en el rostro del Hatake. Mil y un preguntas daban vuelta por la mente de Kakashi quien distraídamente le pidió a Gai que tratara de establecer contacto con el templo Jedi a quienes deseaba transmitir lo que había descubierto recientemente, ¿Hiruzen Sarutobi había encargado el ejército de clones por esto?, ¿El Maestro había sentido el peligro que se avecinaba? De ser eso cierto, ¿Cuál era la conexión entre Isshiki Kara y los Separatistas que se hallaban en Geonosis?, ¿Podía tratarse de una simple coincidencia de destino o había sido contratado por la Federación de Comercio para asesinar a la Senadora Haruno? De ser así resultaba una coincidencia excesiva pero Kakashi—esperando a que Gai encontrara una frecuencia para transmitir el mensaje que él tenía intención de enviar—no tenía más con lo que trabajar de momento, sabía que debería haberse quedado para escuchar más pero se jugaba la vida y arriesgaba a su amigo astromecánico en el proceso…irónico, había creído que salir de la fábrica y ciudadela pondría fin a sus problemas, mas había ocurrido todo lo contrario.

—El transmisor funciona pero no recibe una señal de regreso— comunicó Gai finalmente tras varios intentos de establecer comunicación con el Templo Jedi.

—Coruscant está lejos, ¿Puedes darle más energía, Gai?— consultó Kakashi sabiendo bien lo que le exigía a su amigo.

—Temo que no, eso involucraría restar energía a la nave, energía que necesitaríamos para volver— negó el pelinegro necesitando mantener esa energía en caso de cualquier eventualidad.

—Tendremos que intentar otra cosa— masculló el peligris sin otro remedio. —¿Y si contactas a Sasuke en Naboo?— sugirió esperando que el Uchiha pudiera responder.

—Lo intentare— asintió el astromecánico, introduciendo las coordenadas de Naboo. —¿Sasuke? Aquí Maito Gai, ¿Sasuke, me copias?, ¿Sasuke?— llamó sondeando la superficie del planeta pero sin obtener respuesta. —No obtengo respuesta desde el planeta, ampliare el rango— anunció con extrañeza por lo mismo.

—Espero que no le haya pasado nada…— murmuró el Hatake, preocupado por lo que ello pudiera implicar.

Pasar alrededor de una semana lejos de su Padawan lo había afectado, cierto era que tras la muerte de su Maestro Minato había tomado a Sasuke bajo su tutela para cumplir la promesa de su fallecido mentor y porque creía que el Uchiha era el Elegido enviado por la Fuerza pero con el paso de los años había aprendido a amar a Sasuke como al hijo que nunca había tenido, y recordar que al momento de separarse el Uchiha se hallaba teniendo problemas para dormir por pesadillas sobre su madre lo angustiaba, sabía que él cumpliría su deber de proteger a Sakura sin importar lo que pasara pero le preocupaba más lo que su corazón pudiera sentir consciente de los sentimientos románticos del Uchiha por la Senadora de Naboo. Debería irse de Geonosis y comunicar personalmente sus descubrimientos al Consejo Jedi, así sabría cómo se encontraba Sasuke pero no podía arriesgarse a delatar la posición de su caza estelar, sabía que perdía un tiempo precioso pero sus opciones eran limitadas. Hallando exitosamente la señal de rastreo del Uchiha, Gai esbozó una sonrisa triunfal pero que supo disimular al volver lentamente la mirada hacia Kakashi, sabia donde estaba Sasuke pero ya imaginaba cual sería la reacción de su amigo al saberlo:

—Encontré la señal de rastreo de Sasuke, pero viene de Tatooine— informó Gai finalmente, apartando la nada ante la evidente incredulidad del Hatake.

—¿Qué?, ¿Tatooine?— repitió Kakashi entre molesto y sorprendido. —Le dije que se quedara en Naboo específicamente, ¿Qué está haciendo ahí?— se preguntó en voz alta viendo a su amigo encogerse de hombros. —No hay mucho tiempo, intenta obtener una respuesta— pidió entrando en razón con un gruñido por lo bajo.

—De inmediato— asintió el astromecánico, vinculándose a la señal de rastreo del Uchiha. —Aquí Maito Gai, ¿Alguien me copia?— preguntó escuchando estática.

Naruto Uzumaki aquí, te copio— contestó el Uzumaki desde la nave de la Senadora Haruno, —¿qué ocurre?— preguntó esperando que no se tratara de algo malo.

—Necesitamos transmitir un mensaje desde Geonosis, ¿tienes señal?— consultó Gai más animado al obtener respuesta.

Afirmativo, pueden transmitir— confirmó Naruto ante el panel de control de la nave.

Hasta entonces cómodamente sentado en el asiento del copiloto ante el panel de control dentro de la nave Nubian 327J que pertenecía a la Senadora de Naboo, Naruto se había hallado aburrido montando guardia o durmiendo esa mañana viendo como los soles gemelos emergían en el horizonte e iluminaban el planeta, pero esta intriga de un mensaje secreto a transmitir por parte de Maito Gai—astromecánico y copiloto de Kakashi—lo hizo temblar de emoción, oprimiendo el botón de trasmisión en el panel de control mientras los instrumentos daban la bienvenida al mensaje a través de la señal del Hatake. Oprimiendo el botón de grabación y trasmisión secuencialmente, Maito Gai realizó un seco movimiento con la cabeza como señal para Kakashi quien procedió a declarar verbalmente sus hallazgos en Geonosis, esperando que apenas Sasuke escuchara sus palabras en el mensaje transmitido a Naruto, le hiciera llegar dicho mensaje al Consejo Jedi en Coruscant para que pudieran proceder de una buena vez. Sin embargo, lo que Kakashi no sabía mientras Gai grababa su mensaje es que los geonosianos ya habían captado la señal de su transmisión y triangulado la misma para dar con la localización de su caza estelar, aproximándose lentamente a él.

El peligro estaba más cerca de lo que se creía.


Residencia de la familia Uchiwa/Tatooine

Sin nada que hacer esa mañana, Sakura dio vueltas por la granja de humedad tratando de ayudar en todo lo que pudiera, principalmente asistiendo a Izumi y ayudándola a cocinar mientras "los hombres trabajaban", y lo decía con unas marcadas comillas porque Sai también las ayudó en eso pero prefirió no decir nada y solo sonreír para sí. Confiando en la instrucciones de Izumi y teniendo experiencia en la cocina, Sakura ni siquiera se molestó en probar la comida, no tenía apetito, apenas y había probado algo la noche anterior y hoy a medida que fueron pasando las horas no dejaba de angustiarse por Sasuke de quien no sabía nada, ¿Había logrado dar con la tribu de guerreros Tusken?, ¿Acaso lo habían lastimado? No, ella sabía que Sasuke era muy fuerte, pero su preocupación nacía como consecuencia de los sentimientos que tenía por él y no podía evitarlo. Justo cuando se hallaba tan sumergida en sus pensamientos, escuchó el familiar sonido del motor del speeder de Itachi y que Sasuke había usado para partir la tarde anterior, por lo que sujetándose la falda del vestido corrió rápidamente hacia el exterior como no tardaron en hacer Itachi, Sai e Izumi quien ayudó a Fugaku a caminar. Protegiéndose los ojos del sol con el dorso del brazo, Sakura convirtió su sonrisa al ver a Sasuke en un gesto de incredulidad absoluta al ver la carga que se hallaba detrás de su atiendo en el speeder.

Nada más cruzar el umbral de su hogar hacia el exterior, Fugaku dejo libre un suspiro apesadumbrado, bajando la cabeza con derrota mientras veía a Sasuke bajar del speeder y sostener con cuidado la carga que hasta entonces había llevado en su asiento; el cuerpo de su madre envuelto en su abrigo de Jedi. Temblando como una hoja en el viento, Izumi se cubrió los labios con ambas manos para ahogar un sollozo, quizás sonaba tonto pero ella había mantenido las esperanza de que Mikoto volvería viva a casa hasta el último momento y le resultó desgarrador saber que no sería así, lo mismo que para Itachi quien envolvió uno de sus brazos alrededor de sus hombros y siguiendo con la mirada a Sasuke mientras una lagrima resbalaba por su mejilla. Estoico, serio y distante de una manera que ninguno de los presentes—ni siquiera Sakura—lo había visto actuar, Sasuke se aproximó a Fugaku y sin necesidad de palabra alguna le pidió perdón por no haber podido hacer nada, continuando con su camino al interior de la casa y apenas dirigiendo una breve mirada a Sakura. Siguiendo con la mirada a Sasuke hasta verlo desaparecer en el umbral y hacia el interior de la casa, Sakura fue incapaz de moverse mientras escuchaba los sollozos de Izumi…a lo largo de los años había visto muchas emociones en los ojos de Sasuke pero nunca un dolor como este, estaba destrozado y quizás nunca volvería a ser él mismo…


Pasaron muchas horas antes de que Sakura se atreviera a tratar de acercarse a Sasuke, ella nunca había experimentado el duelo de perder a un ser tan querido como su padre o su madre y no podía entender del todo como se sentía Sasuke, más siendo que para él su madre había sido su única familia real; aunque la residencia de la familia Uchiwa era pequeña y austera, había espacio para albergarlos a todos, mas sin importar cuantas vueltas diera alrededor de la casa la Haruno fue incapaz de encontrar a Sasuke hasta que quedó un solo lugar donde buscar. Ante el pasar de las horas, Sakura acudió a la cocina para preparar algo que Sasuke pudiera comer, la Fuerza sabía que no había probado bocado desde ayer y se presentó en el garaje donde sabia él se encontraba, pero lo que encontró hizo que se le estrujara el corazón. En solitario al interior de la estancia, Sasuke se hallaba sentado ante una mesa de trabajo, con una llave de la moto deslizadora entre sus manos y la mirada perdida en un punto de la habitación, indiferente de una manera que le rompió el alma pues era como si sus ojos hubieran perdido su brillo, se veía asombrosamente tranquilo en el exterior pero para ella fue evidente que trataba de apartar su mente de la realidad, estaba al borde del colapso y lo que sea que estaba sintiendo era demasiado para él.

—Te traje algo— comentó Sakura deteniéndose en el umbral mas el Uchiha solo la observo por el rabillo del ojo y sin decir nada. —Sasuke, tienes que comer, esto no te hace bien— obvió, acercándose a la mesa y dejando la bandeja con comida sobre la superficie antes de volverse hacia él.

—La vida es más simple cuando reparas cosas— comentó Sasuke tratando de concentrarse en cualquier otra cosa que en la realidad. —Soy bueno para reparar cosas, siempre lo fui, pero no pude...— se levantó de su lugar dándole la espalda a Sakura, pensar en lo ocurrido despertaba en él una ira ciega que nunca antes había sentido y ello lo asustaba mucho, —no la salve, no logre hacerlo— se sentía como un fracaso, a sus ojos todo lo ocurrido era culpa suya.

—No todo puede arreglarse, Sasuke— determinó la Haruno acercándose a él y abrazándolo por la espalda, no queriendo que pasara por esto solo.

—Debería poder hacerlo— contrarió el Uchiha, rompiendo el abrazo y volteando a verla. —Soy el Elegido, ¿Cómo puedo hacer lo que los Jedi quieren que haga si ni siquiera pude salvar a mi propia madre?— cuestionó frustrado, colérico y desesperado por respuestas. —Estoy harto, harto de las expectativas, de que todos me digan que está bien y que está mal, estoy harto de que me digan que hacer, estoy harto de las prohibiciones— nombró cada vez más furioso de ser posible. —¡Me tienen atado!— arrojó la llave que tenía en las manos al otro lado de la habitación.

Por primera vez en estos ocho años y aunque tan solo fuera para sí mismo era capaz de admitir cuan harto estaba de seguir el camino de los Jedi, ¿De qué le había servido eso? Estaba unido a la Fuerza, podía controlar sus habilidades y usarlas para el provecho de los demás pero…¿A costa de qué? Había perdido su libertad, su vida ya no era solo suya, había pasado ocho años tratando de volver a Tatooine tan solo para ver a su madre y recibiendo negativa tras negativa, instrucciones de que mejor se concentrara en su entrenamiento hasta que ahora en que por fin había desobedecido las reglas al no poder más con las pesadillas y visiones…y se había encontrado con esto, ¡su madre había muerto en sus brazos!, ¡¿Cómo podía ser el Elegido y no hacer nada al respecto?!, ¿Qué era realmente? Sorprendida por el exabrupto de Sasuke, Sakura lo vio darle la espalda nuevamente y respirar profundamente, podía ver un peso incalculable sobre sus hombros y aunque no quería ser intrigante podía ver que eso no se debía solo a la muerte de Mikoto, había algo más ahí que él no había dicho, algo había hecho que el dulce hombre del que se había despedido el día anterior ahora volviera como alguien callado, adusto y reservado, algo había hecho que una pared invisible se elevara entre ambos, pero ella era persistente y quería cruzarla para ayudarlo a lidiar con su dolor como él con el propio hacia ocho años atrás.

—¿Qué sucede, Sasuke?— preguntó Sakura directamente, queriendo entenderlo.

—Los acabé, los maté...a todos los Tusken— murmuró el Uchiha, aun sin alcanzar a creerlo. —No deje a uno solo vivo, ni los hombres, ni las mujeres, ni siquiera sus niños— volteó a ver a Sakura cuya palidez e incredulidad lo hizo reaccionar de golpe, y todo cuanto deseo fue disculparse o tratar de explicarse cuando menos. —No sabía lo que estaba haciendo, no podía controlarme...— ni siquiera él era capaz de entender como había ocurrido todo aquello pues al reaccionar ya tenía sangre en las manos.

—Sasuke, no estoy juzgándote— aclaró la Haruno, viendo lo destrozado que estaba por lo ocurrido, estaba claro que no había sido su intención causar mal alguno.

—¿Por qué los odio?— preguntó el Uchiha en voz alta y sin alcanzar a entender lo que había hecho y porque. —No quería hacerlo, pero no pude...no pude controlarme— esa era la verdad y lo supo mientras se dejaba caer lentamente de rodillas al suelo con Sakura acudiendo a su lado velozmente, —no quiero odiarlos, pero no puedo perdonarlos por matar a mi madre— odiar no era propio de un Jedi y lo sabía.

—Enojarse es de humanos— recordó la pelirosa sujetándolo de hombros e intentando acercarse emocionalmente a él para calmar su angustia.

—Controlar la ira es ser un Jedi— protestó el azabache rápidamente y negando para sí. —Soy un Jedi, y sé que soy mejor que esto— eso es lo que los Jedi le habían enseñado.

—Eres un hombre, y como cualquier hombre tienes derecho a sentir…— estableció Sakura intentando ser tajante para ayudarlo a superar el duelo como se merecía.

La pelirosa fue interrumpida de golpe cuando Sasuke la sujeto de la nuca y encontró desesperadamente sus labios con los de ella, y aunque Sakura se sorprendió por el ímpetu de aquella acción, no pudo negarse a corresponder a su beso; sabía que Sasuke en realidad no la estaba besando porque la deseara, en el beso ella sentía anhelo de ser perdonado por lo que había hecho. El Sasuke que había tomado la vida de tantos anoche no era el Sasuke que estaba ante ella ahora, el Sasuke que la estaba besando era su Sasuke, el hombre lleno de ternura, sensibilidad, bondad y deseos de ayudar a otros, un hombre que quería borrar lo que había hecho. Rompiendo el beso para recuperar el aliento, Sasuke pegó su frente a la de Sakura y lentamente soltó su nuca, esperando ver miedo y hasta desprecio en sus ojos, sabía que se lo merecía pero ver sus brillantes ojos esmeralda centrados en él y cargados de ternura y comprensión hizo que sintiera deseos de llorar porque no la merecía, ella era un ángel, la única que podía entenderlo y que lo hacía sentir a salvo en tanto él acababa de darse cuenta que llevaba dentro una oscuridad que podía arrasarlo todo...y temía que un día acabara lastimándola. Sakura sabía que debería temblar; Sasuke era un asesino pero podía ver que él no estaba orgulloso de lo que había hecho, estaba herido y devastado.

—Por favor, no te vayas— pidió Sasuke pese a saber que no tenía derecho, —no quiero volver a estar solo, por favor— ella era todo lo que tenía en el mundo.

—Nunca te dejare solo, Sasuke, nunca— prometió Sakura sin dudarlo e incapaz de darle la espalda.

Sabía que Sasuke había cometido un error muy grave y que quizás como Jedi implicara que fuera expulsado de la Orden o sancionado cuando menos si se descubría, pero ella podía ver en sus ojos que estaba arrepentido, lo que sea que hubiera ocurrido no había sido planeado, el dolor lo había hecho actuar de forma imprudente y al no haber experimentado lo mismo Sakura no podía ni iba a juzgarlo, solo apoyarlo en lo bueno y lo malo como él había hecho con ella desde que se conocían, ¿No era acaso lo que hacían los amigos? Viendo como la seriedad que tanto lo caracterizaba se desvanecía, Sakura envolvió sus brazos alrededor de Sasuke en un amoroso abrazo al que él no dudo en corresponder, mas cuando ella le murmuró una y otra vez que todo estaría bien, las palabras que él tanto necesitaba escuchar. Sasuke deseaba llorar como nunca antes pero no podía hacerlo, seria fútil pues no lamentaba las vidas que había tomado, si lo que significaban pero no lo que habían sido, porque cuando quería hacerlo recordaba a su madre muriendo en sus brazos. Ni siquiera pudo pronunciar media palabra mientras Sakura lo abrazaba y le acariciaba el cabello, ¿Cómo podía estar ahí y no salir corriendo después de lo que él había hecho? Sasuke sentía asco de sí mismo porque no podía ser el hombre que quería para amarla, porque no era nada.

Pero aun así la amaba, y sin saberlo ella también lo amaba a él.


PD: Saludos mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, agradeciendo como siempre su apoyo, deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado:3 las próximas actualizaciones serán "La Reina Olvidada", nuevamente "Kóraka: El Desafío de Eros" "El Rey de Konoha" y "Queen: The Show Must Go On", lo prometo :3esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga Ali-chan 1966 (agradeciendo su asesoría y aprobación, dedicándole cada una de mis historias por su respeto y cariño), a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (a quien dedico y dedicare todas mis historias por seguirme tan devotamente y apoyarme en todo), a carlos29 (agradeciendo sus palabras y poder contar con su aprobación), a "ktdestiny" (agradeciendo su apoyo y dedicándole cada capitulo), a Guest, (agradeciendo sus palabras y aportes, como los de todos), a SASUSAKU is canon (agradeciendo su apoyo a esta historia y dedicándole la misma, esperando que todos los futuros acontecimientos sean de su agrado), LectoraSS (agradeciendo mucho sus palabras, y adelantando que Sakura no morira como en la trama original de Star Wars), y a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Sasuke Uchiha/Indra Otsutsuki como Anakin Skywalker/Darth Vader -Sakura "Hanan" Haruno como Padme Amidala Naberrie

-Kakashi Hatake como Obi-Wan Kenobi -Naruto Uzumaki como R2D2 -Maito Gai como R4-P17

-Mikoto Uchiha como Shmi Skywalker -Fugaku Uchiha como Cliegg Lars -Itachi Uchiha como Owen Lars -Izumi Uchiha como Beru Lars

-Madara Uchiha/Momoshiki Otsutsuki como Conde Dooku/Darth Tairanus -A como Mace Windu -Onoki como Yoda

-Hiruzen Sarutobi como Sifo Dyas -Homura Mitokado como Nute Gunray -Koharu Utatane como Daultay Dofine

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3